Hola mis queridas hotseguidoras, acá, otro hotcapítulo de nuestra historia.
Pido disculpas por haberlas hecho esperar mucho, pero, mi musa, o por lo menos, la que le concierne a este fic ¡estaba atrapada en el moling rouge! Por lo tanto, la descarada no llegó hasta hoy.
Gracias a mi nueva lectora de este fic ¡bienvenida sutkii! ¡Y a las demás! ¡Muchas gracias!
¡Déjneme saber su parecer! ¡Con un astrofabuloso REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo historias ardientes.
El rapto.
Está decidido, iré por ella, no se que tal le vaya a mi princesa, pero a mi, en manera peculiar, me ha ido muy mal, no pude dormir, toda la noche me la pasé añorándola de una manera dolorosa y los sueños ¡como sería por Nix! Los sueños no ayudaron nada, ya que fueron puros sueños húmedos.
-que cara tienes hermano. Dijo Zafiro al mirar mi semblante –no tuve buena noche. Espeté mientras le daba un trago a mi café, mi hermano me estudió con diversión, sonrió desde el borde de su taza y como quien no quiere la cosa, comentó:
-ya veo, el palacio ha estado muy silencioso, hay una paz inesperada. Me atraganté con el trago de café que iba a tragar en ese momento, mi hermano sonrió con una picardía impropia de el.
-oh hermano, es que ustedes, son muy ruidosos, créeme que sus gritos han ambientado el sueño de los demás. Sonreí con satisfacción.
-entonces, sabes que hemos sido muy felices. Dije, el asintió.
-de primera. Dijo mientras continuábamos el desayuno.
Se volvía a repetir mi sueño, pero esta vez, era en nuestro dormitorio, si, diosa ¡si! Que bien se sentía a pesar de ser un sueño, precioso, cada sensación, cada roce era…
-Serena…Serena, hija…Serena…despierta. Llamó mi madre, abrí mis ojos con pereza, ella me miraba.
-hija, llevas un día entero en la cama, deberías levantarte. Me di la vuelta –no me provoca mamá. Dije.
-Serena Alejandra. Dijo mamá endureciendo la mirada –quiero que te levantes, necesito que vayas al súper a comprar unas cosas. Mugí.
-mamá, realmente no puedo ir ¿no puede ir Sammy? Mamá negó –tu hermano se ha ido de viaje a Kioto por el siguiente mes, con tu tío Ashita y tu tía Misao. Gruñí.
-voy mamá. Dije bostezando –hija…¿está todo bien? No has dejado de moverte durante tu sueño y has llamado a tu novio. La vi ruborizarse ¿Qué habría dicho en sueños? La miré interrogante.
- ¿Qué dije mamá? Ella intensificó mas su rubor - ¿de verdad quieres que te diga Serena? Preguntó, asentí.
-dijiste que deseabas mucho a tu novio, que te sentías caliente. Sentí como mi rubor se hacía presente.
- ¡ya etendí!¡ya entendí!exclamé corriendo al baño, tras arreglarme, noté que mamá ya había bajado, corrí hacia la mesa - ¡gracias por la comida! Exclamé y comencé a tragarme el desayuno (al literal) cuando terminé, tomé un bolso.
- ¡ya me voy! Exclamé –regresa pronto. Escuché la voz de mamá desde la cocina, decidí tomar el camino mas largo para llegar al mercado, esos sueños eróticos, de verdad iban a matarme.
-mi mente, debería trabajar en otra cosa. Dije mientras caminaba, reparé en una tienda, que no había visto antes, era una tienda de colores rojo, con un gigantesco cartel, como impulsada por un imán, me dirigí a ella
Estaba en las líneas de defensa del planeta, mirandoa los droidos que ocupaban sus posiciones, mirando los sistemas mágicamente adecuados para que cualquiera que intentase aparecer, lo hiciese en las ciudades malditas y fueran devorados por los zombis que allí proliferaban como pasto.
-hermano. Llamó Zafiro interrumpiendo mis pensamientos, lo miré.
-los intrusos están volviendo a intentarlo. Asentí, nos dirigimos a la línea donde 4 sombras corrían, por las siluetas, eran 4 mujeres que intentaban entrar en el perímetro, los droidos las atacaban y ellas, solo podían esquivar sin querer dar respuesta, me acerqué.
- ¡quienes son y que quieren! Demandé enérgico, las 4 sombras se detuvieron, los droidos igual, una se acercó, aún no podía verla, su silueta delataba que tenía el cabello corto.
-necesitamos hablar con la princesa. Negué –no pueden verla, hasta que yo no sepa quienes son. La voz altanera de esa silueta rió.
-necesitamos verla ahora, solo nos descubriremos ante ella. Asentí –puedo comprender eso, pero a mi planeta, no entra nadie que yo no invite. Una segunda sombra apareció, tenía el cabello largo, su voz era mas dulce.
-se lo rogamos príncipe, permítanos ver a la princesa. Negué por segunda vez –sin rostros a la luz, no hay entrada a Némesis, ataquen. Ordené a los droidos, quienes recomenzaron el ataque inmediatamente.
Tras haber ido al súper, pasé todo el día caminando por la ciudad, miré otra vez, esa tienda de letrero rojo, era un sex shop, había visto esa tienda con Mina y nos había dado una buena y sana curiosidad, cuando íbamos a cruzar el umbral, Amy nos interceptó, así que: lo dejamos para otro día, pero esa vez, estaba sola y supe que si alguna me encontraba en ese lugar, me ignoraría, entré y fue como recorrer otro mundo, todo era erótico, no tenía dinero, así que: me dediqué a ver todo lo que había, cuando me fastidié, regresé a casa y tras cenar, tomé un baño, me senté desnuda a aplicarme los talcos y las cremas, no quise colocarme pijama, así que: me cubrí solo con las sábanas y me quedé dormida, con un sueño muy inquieto, con mi pequeña manito, tapando mi vagina.
Cené con Zafiro, dejé todo listo para las guardias nocturnas, aparecí en la terraza de mi princesa, abrí la puerta, me saludó la luz lunar, envolviéndola como si la besara, como lo haría 1 amante, como lo haría yo, me acerqué a la cama de mi princesa y la destapé, la visión de su cuerpo desnudo me dejó anonadado por su belleza, mi mente, no era capaz de representarlo con tanta perfección, no porque tenga mala memoria, sinó porque el recuerdo no puede replicar la belleza del momento presente, acerqué mi boca a su cuello y comencé a darle pequeños besos húmedos, quería mas, pero ese no era el lugar correcto, bajé hasta sus senos y comencé a succionar el derecho con deleite, hasta que sus gemidos, hicieron que culminara mi tarea con ese para dirigirme al izquierdo, cuando vi donde tenía la mano sonreí, retiré la suya, la aprisioné con mi izquierda y puse mi mano derecha en su vagina, apretándola, eso la hizo soltar un hondo gemido y acurrucarse mas hacia mi, su mano dormida, aprisionó la mía, bajé dándole mis besos por su vientre con displicencia, hasta su monte de Venus, sabía que la cuestión se pondría mas y mas, y mas ardiente, así que: separé mi mano de su vagina, ya estaba húmeda, me dediqué a sorber sus jugos y cuando vi, que ya no quedaba nada, y había vuelto a relajarse, la tomé en mis brazos y desaparecí con ella, de regreso a casa, de ahora en adelante, sería mi eterna princesa raptada, no la dejaría permanecer lejos de mi nunca mas.
