Toma frutazo

Capítulo 10: Cambio

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Mientras Sanji se hundía en la miseria más absoluta tumbado en la hamaca del camarote masculino, el resto de la tripulación desayunaba en la cocina. Al preguntarle por la ausencia del cocinero, Robin les explicó que éste se encontraba mal y había ido a descansar. Los más afectados por la noticia fueron Chopper, decidido a ir a echarle un vistazo después de haberlo dejado reposar un rato, y Nami, que todavía se sentía culpable de lo ocurrido la otra noche. No acababa de entender su propia forma de actuar: cómo cuando simplemente había tratado de consolarlo, había acabado besándolo. Pero lo que más la había sorprendido había sido la reacción de él en ese momento. No se había aprovechado de la situación, ni siquiera había estallado en un sobreactuado momento de éxtasis lleno de corazoncitos y proclamaciones de felicidad al canto de "mellorineee" como habría sido lo normal. Había escapado. De una situación que debería haber sido un sueño para él. Esa reacción escapaba de los esquemas de Nami y por eso le preocupaba haberlo herido de alguna manera que no alcanzaba a comprender. Respecto a ella... ¿por qué lo había besado? Se había dejado llevar. Siempre había sabido mantener las distancias procurando no acercarse demasiado. Con una casi imperceptible barrera a su alrededor, no le interesaba llegar a nada más que a una sincera y profunda amistad con sus nakama masculinos. Todos eran estupendos compañeros, pero tenía motivos por los que no le interesaba estrechar más esa unión. Para su suerte, con ellos no había tenido ningún problema en ese sentido. Luffy era demasiado inocente, Zoro no parecía tener ningún interés en las mujeres, Ussop atesoraba a Kaya en su corazón, y Sanji siempre la había respetado, sin pretender nada más que tanto ella como Robin le permitieran estar a su alrededor atendiendo a cualquier capricho que se les antojara. Y entonces va ella y en un momento baja la guardia y se deja arrastrar por la momentánea vulnerabilidad del cocinero... 'Pero no deja de ser un hombre' se recordó 'y no son de fiar'. Se debatía entre volver a alejarse y el sentimiento de culpabilidad porque, por sorprendente que pareciera, daba la impresión de que se hubiesen cambiado las tornas y fuera ella quien hubiera acosado a Sanji. ¡Dioses! ¿El mundo se había vuelto del revés?

La voz de Ussop la devolvió a la cocina, donde los demás ya habían acabado de desayunar y se encontraban charlando sobre su siguiente destino. El cultivador del huerto experimental les había hablado de una isla que quedaba bastante cerca, de tamaño mediado y con una importante ciudad portuaria, pero les había advertido que, siendo piratas, era mejor que se andaran con ojo, pues recordaba haber oído que los piratas no eran bien recibidos. Por supuesto, aquello no representaba ningún problema para nuestra intrépida tripulación, siendo Ussop el único que mostró una fuerte reticencia a desembarcar en una isla que sin duda era ampliamente reconocida por apoyar como delicatesen el menú de pinchitos de pirata troceado a las finas hierbas. Sin embargo, para su gran desconsuelo, ni su oposición ni su inventiva fueron tenidos en cuenta. Los demás (excepto Luffy, que esperaba ilusionado a conocer la nueva isla, y un Chopper asustado por los argumentos del de la nariz larga) sólo se mostraron un poco precavidos, y decidieron meditar lo que harían una vez avistada la isla (lo cual dio esperanzas a Ussop de poder convencerlos de pasar de largo, o al menos que su enfermedad de turno le permitiera permanecer a bordo del barco para estar lo más próximo posible a una rápida vía de escape).

Tomada la decisión, cada uno fue saliendo de la cocina y dirigiéndose a sus diferentes ocupaciones. Para risa (interior) de Robin y sorpresa de todos los demás, fue Zoro quien se ofreció a ocuparse de los platos. En secreto, confiaba en que eso lo ayudaría a sumar puntos ante Sanji. Él no tenía ni idea de cortejos, así que iba derecho a lo que pudiera facilitarle las cosas. La reacción del cocinero la noche anterior no lo había echado en absoluto para atrás. Es más, sólo tendría que insistir un poco más hasta que el cocinero acabara aceptando tanto su nueva condición de mujer como la suerte que tenía de que el espadachín se hubiera fijado en ella. Después de todo, él era a todas luces la mejor opción de entre todos los hombres de la tripulación.

Chopper, por su parte, se dirigió directo al camarote masculino.

-Doctor-san, espera un momento, por favor.

-Sí, ¿Robín? –Preguntó el renito, girándose a mirar a la arqueóloga.

Ella se arrodilló para estar a su altura y depositó algo en la pezuña del doctor.

-Puede que, junto a lo que sea que le haya causado la fiebre, nuestra linda cocinera-chan se haya topado con ese momento del mes…

Curioso, Chopper echó un vistazo al sobrecito que le había dado, y ató cabos rápidamente. Agradecido a Robin por su perspicacia, se dirigió al camarote. Una vez allí se topó con que las cortinas estaban echadas, así que se apresuró a dejar entrar un poco de luz y se acercó a la figura tumbada en la hamaca y que ya se había empezado a desperezar al oír las pisadas. El renito le sacudió con suavidad el hombro.

-Sanji, soy yo, ¿cómo te encuentras?

-… ¿Chopper?

Sintiéndose como si hubiera dormido siglos, aunque en realidad había dormido como mucha una hora, Sanji fue abandonando poco a poco el sueño mientras se incorporaba en la hamaca. Estaba empapado en un sudor frío y sentía la cabeza muy ligera, después de que el sueño le hubiera permitido olvidarse de sus preocupaciones. Aún se encontraba cansado físicamente, pero no sentía ni la fiebre ni el malestar del estómago.

-Me encuentro mejor, Chopper…

Se interrumpió al escucharse la voz. Estaba ronca, lo que no era raro por lo seca que notaba la garganta pero, además, sonaba… ¡masculina! Miró a Chopper y vio la cara de sorpresa pasmada con que éste lo miraba, lo que hizo que una esperanzadora sospecha empezara a brotar dentro de su pecho. Esperó a oír las palabras del renito antes de atreverse a confirmarlo por sí mismo.

-¡Sanji, vuelves a ser un hombre!

Escapándosele lágrimas de felicidad, Sanji se miró por fin a sí mismo.

-¡Sí, sí, SÍ!

¡VOLVÍA A SER ÉL! No cabía en sí de gozo. ¡Por fin todos los problemas se acabarían!

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Fin de la primera parte de "Toma Frutazo"


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N/A: Ay, Sanji, no cantes victoria tan pronto, que luego me sentiré culpable… ^^Uu

Capítulo cortito como regalo de Nochevieja, con el que además empieza una nueva etapa de "Toma frutazo" ^__^

Esta vez ha habido poco movimiento de reviews, pero gracias a la santa herramienta "traffic" sé que hay más de 2 y de 3 (y de 4, y de 5) personitas siguiendo esto… Pero mira que sois vagos para comentar. ¿No sabéis que los reviews dan fuerza al escritor de fanfics, para escribir más y más rápido? :3

¡Gracias a Firia por estar ahí! Sanjina te hace una profunda reverencia de agradecimiento y te ofrece un regalito navideño (que seguramente llegará por Reyes). Un fanart o un Oneshot con los personajes que prefieras, tú eliges :D