13/08/2007
Todos contuvieron la respiración mientras observaban como caía la cabeza del capitán seguido muy de cerca por su cuerpo que se estampó en el suelo con un ruido seco. Kara dejó caer la espada de Kage y si no fuese por Alamez también habría seguido el mismo camino que los restos del capitán.
- "Gracias Alamez, apenas puede mantenerme en pie" – telepatizó finalmente la chica, libre del bloqueo.
- Ha sido impresionante Ka-chan, descansa aquí, ahora avisaremos a los de la 4 para que vengan. – le dijo la otra shinigami mientras la bajaba al suelo donde Kage ya respiraba con normalidad.
- Parece que este capullo no nos molestará más. – murmuró Aiolos cogiendo la cabeza cercenada por los pelos.
Sin previo aviso, la cabeza de Unmei explotó lanzando a Aiolos contra una de las paredes casi derruidas del cuartel. El cuerpo del capitán se incorporó y extendiendo un brazo hacia el grupo de los heridos concentró una energía rojiza que todos identificaron enseguida.
- "Cero" – pensó Manta justo a tiempo de observar como la mortífera descarga se abalanzaba sobre el numeroso grupo de heridos. La explosión les hizo cerrar los ojos. Justo el tiempo suficiente para ver que ahora el cuerpo descabezado de Unmei apuntaba ahora contra ellos.
- ¡Todos a cubierto! – exclamó cuando intentaron apartarse.
El cielo y la tierra se les entremezclaron, el sabor de la sangre les inundó la boca y el pitido en los oídos fueron las únicas señales que notaron antes de rodar por el suelo. Manta tosió sangre cuando intentó incorporarse pero el dolor que le invadió le hizo desistir y desde el suelo contemplo como el torso del capitán comenzaba a deformarse hasta abrirse en canal.
- Hollow…- murmuró mientras una figura menuda se incorporaba.
La figura cubierta de sangre y vísceras no era mayor que un niño de unos 10 años. Pese a todo emanaba un intenso poder espiritual. En su cabeza llevaba una mascara en la que se arremolinaban espirales sobre la abertura del ojo izquierdo. Los dientes pequeños pero afilados perfilaban una sonrisa maquiavélica. El pequeño Hollow se desperezó estirando los brazos y de un salto comenzó a avanzar hacia Manta.
- Vaaaaya… pero si este aun sigue vivo. Es toda una alegría. – la pequeña figura arrastró a Manta por los pelos y lo alzó hasta que sus cabezas quedaron a la misma altura.
- ¿Quién eres? – consiguió preguntar Manta.
- Oh vamos¿no está claro? Soy el responsable de todo esto. Sois muy persistentes, no solo de carácter. También tenéis una enorme cabezonería en lo que respecta a moriros…
- ¿También… eres el responsable de la desaparición de Ela y Mizu? – Manta no se podía mover. La presión espiritual que le aprisionaba le recordaba a sus días en la academia cuando algún capitán hacia acto de presencia. Se sentía paralizado.
- Si, una lastima que tuviese que recurrir a hacerlas desaparecer. Utilizar sus cuerpos para infiltrarme habría sido mucho más rápido y habría levantado menos sospechas. Pero vuestra capitana entró en el pasillo en el que acechaba antes de lo previsto.
- ¿Qué les hiciste? – intentó ganar tiempo Manta a pesar de que una parte de el quería lanzarse ciegamente al ataque.
- Las maté por supuesto. – Manta se quedó sin palabras. – No… me gustaría haberlo hecho pero tuve que conformarme con apartarlas del juego de forma permanente.
- ¿Cómo? – alcanzó a preguntar el shinigami mientras su corazón se recuperaba del vuelco que le había dado. – "al menos están vivas"
- No te ilusiones Manta Kun… quizás si estén vivas, pero no vendrán a salvarte. Mi nombre es Olvido, así que ya puedes suponer cual es el destino que sufrieron. Tal vez en el futuro tú y yo nos vayamos a algún sitio a buscarlas y las matarás con tus propias manos, pero oye… las habrás visto de nuevo – rió satisfecho el hollow. – pero ya te he contado bastante, va siendo hora de que tome el control sobre ti y desaparezca por un tiempo. No te preocupes por el dolor… nunca recordarás lo que te va a pasar y tampoco te importará.
En el torso del hollow, a escasos centímetros donde se encontraba el característico agujero de estos seres, comenzó a abrirse un enorme parpado. El ojo que despertaba debajo brilló buscando su objetivo y se clavó en la aterrorizada mirada de Manta. El hollow anteriormente conocido como Unmei se relamió preparándose para su nuevo refugio cuando algo centelleante pasó entre ambos rajando el ojo del Hollow con un aullido de dolor.
- ¿Pero quien? – Olvido miró a su alrededor buscando la procedencia de lo que le había herido. Solo encontró a su alrededor cráteres humeantes.
- ¿Mi-chan, están todos bien? – sonó la voz de Ela en las alturas. La capitana empuñaba ambos sais producto de su shikai y de uno de ellos goteaba sangre. Su kimono burdeos brilló como la sangre cuando el reiatsu de su portadora comenzó a crecer observando la desolación en la que se hallaba sumida su división.
- Si taichou, están bien, algunas magulladuras pero nada de importancia.
Manta está herido, cuando puedas llévalo con los demás, Aiolos aun respira y Me-chan lo ha puesto a cubierto. Yo me encargaré de este pequeño bastardo.
- Hablas mucho ex-capitana. Debo recordarte que estás frente a un Vastoloord uno que ya te dejó fuera de combate una vez junto a tu teniente. – se jactó el hollow.
- "¿Vastoloord? No me extraña que no pudiésemos con el…" - pensó Manta mientras su enemigo lo dejaba caer como una marioneta con los hilos cortados.
- Creo que no aprendiste la lección la primera vez así que… ¡tendré que recordartela! – Olvido apuntó contra la capitana otro Cero y la energía roja cruzó el aire solo para restallar contra el techo de la barrera que cercaba la división.
Ela se desplazó con velocidad hasta situarse al lado de su oponente y con gran velocidad intentó apuñalar el costado del hollow. Este reaccionó alzándose en el aire y uniendo ambas manos preparó su nuevo ataque. La shinigami arrojó el sai de su mano izquierda y sacó a Manta de la trayectoria del nuevo disparo que había efectuado.
- ¡Tus compañeros serán tu perdición! – Amenazó Olvido situándose enfrente de la capitana mientras cargaba al tercer oficial. – ¡ahora muere de una vez! – la segunda de las dagas de kuroichitsuki reapareció en escena tras Ela y se clavó en el hombro del Hollow que sorprendido se retiró esquivando un tajo a su cuello.
- Nada mal… ese truco no lo usaste la última vez. – murmuró Olvido arrancándose la daga del hombro. – Así que además roba energía espiritual. Habría sido un colofón a mi plan original para eliminar a los shinigamis… Lastima que ese teniente vuestro se llevase a "Metastasia" a la tumba.
- ¿Metastasia? – Ela escupió ese nombre. Cualquiera en la división 13 maldeciría eternamente a ese hollow y no faltos de motivo.
- Si ese maldito teniente vuestro, ese Shiba Kaien, no se hubiese interpuesto no tendría que recurrir a una habilidad menor como la de encerrarme en el cuerpo de un shinigami y controlarlo. No me habría hecho falta manipular a la cámara de los 46 ni exponerme a todos. Podría haber ido asimilando a todos los capitanes sin esfuerzo, la fuerza combinada de 13 capitanes a mi merced. Y ese imbécil me privó de tal sueño. Podría no solo haber controlado la sociedad de almas, sino también Hueco Mundo… Al menos he podido desquitarme reduciendo a cenizas su querida división… seguro que está revolviéndose en su tumba – rió el Hollow lanzando al suelo el sai de la capitana.
- Primero intentas hacernos desaparecer a Mizu y a mi, después usurpas mi puesto en la división… - Ela dejo en el suelo a Manta y recogió el sai del suelo- … e intentas acabar con todos mancillando los deberes de un capitán, destruyes todo por lo que habíamos trabajado… ¡y ahora insultas a Kaien-dono! Ten por seguro Olvido, que este día no se borrará de nuestra memoria. Los agravios se van a cobrar… Uno Por Uno… BAN-KAI….
Era casi imposible seguir la estela de la capitana de la división 13. Se movía de un lado a otro, hacia quiebros, rodeaba al Vastoloord solamente para atacarle de nuevo de frente cuando este se daba la vuelta. A pesar de todo, el intercambio de golpes era evidente y nuevas marcas se producían en el cuerpo del hollow cuando este atacaba debido al poder reflectante del bankai de la shinigami.
- Ciertamente te subestime… de saber que disponías de habilidades así habría ido primero a controlarte al rukongai.
- Lastima que no lo hicieras – dijo Ela cuando pasó por su lado haciéndole un nuevo corte en el brazo.
- Pero aun no es demasiado tarde. Y aun no he mostrado mis cartas. – rió la criatura
- Pues adelante. ¡Ven a por mi si puedes! - Desafió la capitana mientras el hollow se lamió la sangre que caía por la comisura de los labios.
Olvido sonrió y de repente Ela se encontró sumida en la oscuridad. Todos habían desaparecido incluyendo el vastoloord.
- ¿Intentas ocultar tu presencia? – Ela se mantuvo en posición defensiva
- No me hace falta. De hecho… estoy justo aquí. – dijo la voz del Hollow a sus espaldas.
- Y aquí… - resonó otra
- Y aquí también… - Ela se vio rodeada por varias copias.
- ¿Una ilusión? No es una mala habilidad, ahora entiendo como conseguiste atraer a la cámara a la decisión de que te convirtieran en capitán sin venir a cuento.
- ¿Ilusión? – rió Olvido. – Esto es mas divertido incluso que una ilusión. Todos son tan reales como tú. Y lo comprobarás ahora. –
Todas las figuras comenzaron a emitir el fulgor rojizo que anunciaba el disparo de un Cero. Ela reaccionó y se lanzó contra la figura que se hallaba mas cerca. Otra de las copias del hollow se interpuso justo a tiempo bloqueando el ataque en el aire.
Ela parpadeó y vio a Mizu sosteniendo el escudo de Koetatsu frente a Melange.
- ¿Ela que estás haciendo¡Despierta!
- Que… como es que… - Ela retiró las dagas clavadas en el escudo. Y se giró nuevamente hacia Olvido que reía complacido. – ¡Dijiste que no eran ilusiones!
- ¿Y desde cuando te fías de la palabra del enemigo? – Ela enfurecida contraatacó y nuevamente la oscuridad la envolvió. Otra vez reaparecieron las figuras. – y nuevamente volvemos al punto de partida. Parece que el escudo de tu amiga no aguantará otro impacto así que esta vez piensa que cuando ataques, alguien de los tuyos puede caer por tu propia mano. – todos los hollow hablaban a la vez causando una agobiante sensación. –. Es mi ultimo regalo Ela Kuroikawa disfrútalo aquí o en el infierno.
- Cht… - Ela se contuvo. Era más que eso. No podía atacar a los chicos, ya estaban en bastante mal estado. Si seguía usando el Bankai podría enfrentarse al vastoloord pero todas las copias parecían idénticas en todo. Incluso las heridas estaban reproducidas a la perfección.
- "Taicho" – resonó la voz de Kara en la mente de la capitana. – "no te preocupes, tenemos un plan. Ataca sin dudar cuando te demos la señal, tranquila la reconocerás. Somos la 13, y juntos permanecemos." – concluyo Kara.
Ela respiró profundamente mientras las figuras de Olvido comenzaron a moverse. Todas se situaron cerca unas de otras.
- "Taichou, lanza un kidoh de combate a cualquiera de nosotros"
- Qué, Ka-chan… ¿estás loca? Recuerda que…– murmuró la capitana viéndose un poco comprometida.
- "solo hazlo" – cortó secamente la telépata
La capitana comenzó a recitar los versos de invocación del Soukatsui apuntando a una de las figuras, después a otra, a otra. Ninguna se movió ni siquiera cuando apuntando a una gritó "Hadou no 33 Soukatsui" entonces se encaró hacia la ultima figura restante con el brillo del reiatsu aun en las manos. La figura dio un salto atrás. Ela sonrió y de un shumpo hundió ambas dagas de kuroichitsuki en el torso de la figura. La oscuridad desapareció y sorprendida observó a quien había apuñalado.
- ¿Como has podido darte cuenta que era el autentico? – dijo vomitando sangre. – pretendías volar a los tuyos por los aires.
- Eso no es cierto. No deberías fiarte de todo lo que dicen. En la división todos saben que mi fuerte no es el Kidoh… - Ela empujó un poco mas las dagas y el hollow se retorció de dolor. - es el fin Hollow.
- Creo que no querida capitana. – Olvido se agarró de los brazos de Ela y con un salto extrajo ambas dagas de su pecho retomando la distancia de seguridad. Justo antes que la capitana se lanzase a rematarlo una luz amarilla cubrió al vastoloord.
- Negalion - murmuró Mizu observando como Olvido ascendía hasta una abertura.
Ninguna de las dos chicas hizo ningún gesto o intento por detenerlo. Sabían que no conseguirían nada. Así que simplemente observaron como desaparecía en la grieta oscura que acababa de dibujarse en el cielo.
- Así que al final, solo conseguimos una retirada. – murmuró decepcionada Ela mientras el Bankai desaparecía recuperando su forma sellada. – ¿todo esto no ha servido de nada?
- Claro que si Ela, la próxima vez estaremos mas preparados y no se nos escapará. Además, es casi milagroso que no hayamos tenido bajas. Kage y Apollo están graves pero estables.
Ela se dio la vuelta y se dirigió con paso veloz hacia donde se encontraba Manta aun mirando al cielo sin terminar de comprender que había sucedido.
- ¡Manta! – exclamó la capitana y el tercer oficial la miró un poco asustado. – espero que esta no sea la fiesta que nos prometiste a nuestro regreso…
Epilogo…
- ¡Pero como se te ocurre darnos esos sustos¿El numerito de la espada te parece bonito? No sabes el sofocón que m… nos llevamos todos cuando Kage nos dijo que estabas muerto. – Hiroe caminaba nerviosa por uno de los pasillos acompañado de otros dos shinigamis
- ¿Nos alegramos de verle o le devolvemos a la tumba a ostias? – preguntó Michiyo mirando al shinigami restante que a cada comentario parecía hacerse mas pequeño.
- Lo siento sempai, prometo no volver a morirme sin avisar. – contestó Kaiden cargando con varios tablones para la reconstrucción.
- Ay ay ayyyy…
- Kage te he dicho que no te muevas, te han dado de ostias hasta en el carnet de identidad – protestaba Melange mientras terminaba cambiarle los vendajes a al sexto oficial.
- "Apollo… ¿a donde te crees que vas? Tu tampoco te libras." – telepatizó Kara que aunque llevaba vendas para evitar forzar las muñecas insistió en ayudar.
- Aiolos se comió una pared, ve a ver como se encuentra primero. – protestó el shinigami intentando desviar la atención.
- Yo estoy perfectamente, gracias por preocuparte. – respondió el 5º oficial con un brazo en cabestrillo y las sienes vendadas.
- Nooo… no lo estas…
- Gatou… ¿que haces aquí¿No deberías estar ayudando a Yorleni y a Miaka en la reparación del edificio sur?
- Ohm.. ya lo hemos hecho… verás… salimos a buscar ayuda de unos amables chicos que se están encargando de limpiar los escombros… la ultima vez que les vi estaban sangrando por la nariz cada vez que Yorle-chan les dedicaba una de sus miraditas especiales.
- … entiendo… bueno vosotras sabréis lo que hacéis. – murmuró Aiolos
- Vaaaamos Aio-kun… ¿acaso dudas de nuestra capacidad de convicción? – susurró Yoru-chan al oído de Aiolos y este se sacudió hecho un flan.
- Xevg ¿que haces aquí? – preguntó Alamez
- Trabajo…
- ¿Tirada en el suelo con los ojos cerrados?
- Estoy vigilando que la hierba del jardín crezca de nuevo.
- Entiendo… ¿crees que si la vigilo yo también crecerá antes?
- Podríamos probar… - y Alamez se tumbó al lado de Xevg observando las nubes que cruzaban el cielo.
Benji y Momo observaron la escena subidos a los restos de un tejado y llegaron a la conclusión que deberían hacer lo mismo para comprobar que las tejas crecían en correcto orden.
Manta se paseaba impaciente en el patio principal de la división. Hacia ya un par de horas que Ela y Michan habían ido a la cámara de los 46 a exponer todo lo que había pasado pero el estaba mas preocupado por la forma en que la cámara trataría la revolución que se había organizado durante la ausencia de la capitana. Finalmente las dos shinigamis cruzaron el umbral del patio y Manta se acercó corriendo.
- ¿Que ha sucedido¿Qué han dicho los de la cámara¿que piensan hacernos? – preguntó nervioso.
- Ehm… no son buenas noticias… - comenzó a decir Ela. Manta superó la blancura de la nueva capa de su capitana.
- Nos van a descontar las reparaciones del sueldo. – concluyó Mizu intentando tranquilizar al shinigami.
El cuartel de la división 13 comenzaba a recuperar la paz.
- ¡Kaiden! Contigo quería yo hablar… ¿Cómo se te ocurre decir que mi vida es surrealista¡Voy a hacer que lo retires¡Eh, oye, no escapes!
Bueno… El cuartel de la división 13, aun durante las reparaciones, ya disfrutaba de su particular concepto de "paz"
