Disclaimer: Los personajes y los escenarios empleados pertenecen a JK Rowling


NA:Mi ordenador sigue muerto. El siguiente capítulo está escrito a mano, pero no sé cuándo podré pasarlo y subirlo. Espero que sea en menos de dos semanas.

Sea como sea, agradezco los comentarios y a la gente que tenéis en favoritos. Después de este capítulo iremos entrando ya, por fin, en el Drarry propiamente dicho. Espero que os guste.

¡Saludos!


Capítulo IX: Contacto

5 de mayo de 1999

Cuando Ron llega al piso a las cuatro del mediodía Harry, que se ha pasado la mañana charlando apaciblemente con Hermione, no puede evitar comenzar a temblar.

— Hola — saluda Harry con voz queda cuando lo ve entrar en la casa.

Ron corresponde el saludo, vibrando en su voz el nerviosismo y la tensión por ver a su amigo presentarse tan inesperadamente en su hogar para tratar un tema tan escabroso.

Ron deja la bolsa de trabajo sobre la mesa del Salón y se sienta, tras besar a su novio rápida y superficialmente en los labios, en el sillón individual de cuero negro de la sala, frente a Hermione y al propio Harry.

— Harry ha llegado poco después de las doce — dice la joven, consciente de la tensión patente entre los dos chicos y sabiendo que no puede eludir el asunto por su propio bien. — Ron — prosigue, mirando significativamente al muchacho —: Harry quiere hablar contigo. Vas a escucharle, ¿vale? — pronuncia las palabras en un tono que inicia pretendiendo ser conciliador y que acaba siendo, finalmente, cercano al que se emplea para dar una orden. Harry se da cuenta, por la forma en la que esquiva el contacto visual y se retuerce las manos, de que ella también está nerviosa a pesar de su aparente calma.

— Sólo quiero saber si la fotografía es real

Ron mira finalmente a los ojos a Harry. El chico traga saliva, porque no puede evitar recordar al ver esa tensa mirada aquellas semanas durante su cuarto año en Hogwarts en el que su amigo no le habló, o la noche en la que los abandonó en medio del bosque

— Ron, esto… — se arma de valor, porque sabe que el que su amigo conocerá la verdad tarde o temprano, sin importar qué diga él —. Sí. Es de verdad —. El azul de los ojos de Ron parece oscurecerse.

— ¿Cómo has podido? — salta, alzando un poco la voz —. ¿En serio? ¿Malfoy? ¿Dejas a mi hermana y te enredas con Malfoy? ¡Merlín, Harry! ¡Puedo soportar que te gusten los hombres! ¿¡Pero tenía que ser justamente él después de todo lo que nos ha hecho!?

— ¡No! Ron, yo… es complicado —. Ron tiembla furiosamente, y hace amago abandonar la sala. Entonces Hermione se levanta y emplea ese tono entre autoritario y dolido que reserva para las discusiones con el pelirrojo.

— ¡Ronald! Vas a sentarte y escuchar todo lo que Harry tiene que decirte —. Chilla, sus ojos en llamas. A Harry no se le pasa por alto que desde que están juntos ella sólo emplea el nombre completo de su amigo cuando está realmente disgustada.

Harry no puede evitar pensar fugazmente en cuánto ha cambiado la niñita tímida que conoció a los once años y lo afortunado que es de tenerla a su lado y de su parte en el asunto, defendiéndolo con uñas y dientes.

Ron resopla, mira indeciso hacia la puerta del salón; finalmente se acerca de nuevo al sillón que ocupaba con anterioridad, pero no vuelve a sentarse.

— Me encontré con Malfoy hace… no lo sé, dos o tres meses; antes de romper con Ginny. Y sé que no debería de haberlo hecho, pero hablé con él y le ofrecí mi ayuda. Ron… si Narcissa Malfoy no me hubiera ayudado aquella noche probablemente todos estaríamos muertos ahora —. Ron bufa, pero no dice nada. Harry sospecha que en el fondo sabe que tiene razón, por mucho que jamás lo diría en voz alta.

Pausadamente, Harry continúa. Le cuenta a su mejor amigo el encontronazo en el bar, los gritos, y la ruptura con Ginny. En este punto, por el bien de la chica, omite, como ha hecho antes con Hermione, su infidelidad. Luego relata lo abatido que se sentía, y la nueva charla con Malfoy y los besos en el callejón, seguidos del pacto de no agresión.

Cuando termina de hablar Ron todavía parece furioso, pero ya no parece tener intención de abandonar la sala.

— Harry, de todas las personas del mundo, ¿precisamente tenías que compadecerte de Malfoy? — sacude la cabeza con tristeza.

Harry no dice nada. Tras unos minutos de silencio, resuelve que lo mejor que puede hacer es darle espacio a Ron para asimilar la situación y se despide de sus amigos, diciéndoles que espera que puedan hablar pronto. Ron no dice nada ante el comentario, pero Hermione le sonríe y dice que puede contar con ambos para lo que sea.

Usa la red flu para llegar de nuevo a su casa. Cuando está de nuevo en Grimmauld Place se da cuenta de que tiene un nudo en la garganta, fruto del pavor a que Ron nunca sea capaz de perdonarlo del todo. Pero también sabe que ha hecho lo mejor que podía, y que, con Hermione de su parte, y después de todas las cosas que han pasado juntos, que es probable que en dos o tres semanas todo haya vuelto a la normalidad en lo que se refiere a la relación con Ron.

Con esto todavía en la mente, se dispone a buscar pergamino y tinta con el firme propósito de comunicarse con Malfoy. No lo hace sólo por la necesidad de aclarar el asunto y resolver cómo van a actuar a consecuencia de éste; también lo mueve una extraña sensación de que Draco es el único que puede comprender plenamente la situación en la que se encuentra.

En el fondo le resulta extraño encontrarse una situación en la que Malfoy sea el único de entender sus sentimientos, pero decide no ahondar en ello al menos hasta que tenga a Draco de nuevo frente a él.


Malfoy:

Tenemos que hablar. Supongo que sabes lo que ha publicado la prensa de todo el país… Te veo mañana a las seis de la tarde en el bar muggle de la última vez. Luego iremos a mi casa. No habrá peligro de que ningún periodista nos siga.

Harry Potter.

Draco recibe la carta unas horas después de las garras de la nueva lechuza de Harry, la cual es un animal increíblemente independiente y enorme, de color parduzco.

Al principio el joven duda en acudir al encuentro. Luego decide que es lo más conveniente; debe aclarar todo cuanto antes y… además, por mucho que quiera negárselo, probablemente sea Potter el único capaz de comprenderlo.

Y Draco , en el fondo, después de sufrir tanto durante toda su vida y en especial en los últimos tiempos, lo único que desea es algo de comprensión.