Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer. La historia es mía. Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.
Capitulo 10
Londres
Aeropuerto internacional de Londres, 2009
-¿Por qué tienes que irte exactamente hoy?- Alec sonrió por la pregunta de su prometida y le acarició sus sonrosadas mejillas diciéndole:
-Estaré aquí el día de nuestra boda, y tú llegaras tarde-
Bella sonrió abiertamente y luego dijo:
-La novia siempre llega tarde-
Pasándole las manos por el cuello a su prometido para luego acariciarle. El rostro con amor, recorriendo sus facciones, detallando su rostro. Alec le tomo las manos entre las suyas y las apretó, la miro con su intensa mirada gris un momento antes de decirle:
-Nunca olvides que te amo Asterias, solo nunca lo olvides-
Actualidad:
Bella bajó la mirada cuando sintió que las lágrimas le nublaron los ojos. Estaba en el aeropuerto, de camino a Londres. Suspiró con dolor y se limpió los ojos. Ella no lloraba, las lágrimas ya se le habían acabado de tanto llorar.
-Señorita Swan- dijo un hombre a su espalda, llamando su atención. Bella se giró y reconoció al instante al hombre, vestido de piloto, que le había hablado. Sus ojos negros, su piel morena, su rostro de piedra.
-Paul- dijo reconociéndolo. El chico suspiró y sonrió avergonzado, para luego decir:
-¿Podría acompañarme? Por favor.-
Bella asintió y camino a través del aeropuerto, guiada por aquel hombre intimidante, porque lo era, su altura, su rostro lo hacían intimidante.
-Me he tomado la libertad de cambiar su vuelo comercial por uno privado- Le dijo caminando delante de Bella, quién bufó y siguió caminando mientras le contestaba:
-Creo que no tengo otra opción ¿o sí?-
-¿Ni si quiera porque nosotras vamos a estar allí contigo?- Bella levantó el rostro y sonrió tanto que le dolieron las mejillas.
-¡Haley!- le gritó a la rubia que estaba frente a ella. Haley, como Bella la había llamado, la miraba a través de sus ojos color miel, sonriéndole de manera cariñosa. Vestía un jeans color negro ajustado y una blusa violeta, que contrastaba con su piel blanca y que quedaba de infarto en su delgado, pero bien proporcionado, cuerpo, y su hermoso cabello iba, como siempre, en una cola de caballo. Haley le abrió los brazos y Bella no lo pensó dos veces, se colgó del cuello de su hermoso pedacito de dulce de miel. Aquella chica que sonreía siempre, aquella chica que era dulce y cariñosa. Las dos se rieron y se abrazaron más fuerte.
-¿Van a llorar? porque si van a hacerlo tendré que golpearlas para que tengan una razón- Bella rodó los ojos, soltando a Haley antes de girarse para acercarse a Nikki, quién las miraba con el ceño fruncido. Tan iguales, físicamente, pero tan distintas a la vez.
Haley era tranquila, dulce, alegre, compresiva e irremediablemente, muy sobreprotectora con las personas a las que quería, mientras que Nikki era más fría, impulsiva y no lloraba, nunca, ya lo había hecho demasiado. Nikki defendía a Haley y a Bella con uñas y dientes y siempre golpeaba antes de preguntar, por si acaso. Aún así, tenía un corazón enorme y podía llegar a ser más dulce que su hermana, eso sí, en muy contadas ocasiones. Sus ojos, también eran de color miel y su cabello rubio, pero vestía de manera diferente a su hermana. Llevaba ropa más formal. Un pantalón de vestir azul negro y una blusa con cuello celeste ácua. Su expresión siempre era tensa, su cabello iba amarrado en un moño, pero a pesar de ir vestida así, ella era la única de las tres que aún vestía la chaqueta de cuero, aquella que Alec había hecho para ASTERIAS Y LAS TWINS
-Nicole- Dijo Bella haciéndola bufar. Ella odiaba que la llamaran con su nombre completo
-¿Puedo abrazarte?- le preguntó, tomándola por las solapas de la chaqueta negra que llevaba puesta. Nikki, quién tenía los brazos cruzados sobre su pecho, los dejo caer y una sonrisa se asomo por su rostro para luego decir:
-¿Me estas pidiendo permiso?-
Bella soltó una risita tonta y respondió:
-No- contestó dando un paso hacia adelante y abrazando a su chica dura, su patea traseros, aquella rubia que intimidaba a cualquiera pero que a la vez, bajo aquella fachada, escondía a una mujer mucho mas dulce que Haley.
-¿Puedo preguntar que hacen aquí?- preguntó Bella, un poco asustada, buscando a su pequeña sobrina.
-Esta en el jet. Dormida, los cambios de horario la ponen gruñona e inquieta y no iba a dejarla en Londres sola- Dijo Nikki cruzando los brazos de nuevo.
-Tiene cinco años, es natural que sea inquieta y lo de gruñona lo heredo de ti- la riñó Haley rodando los ojos, mientras caminaba hacia a Bella de nuevo, con la necesidad de abrazarla, de protegerla. Le pasó un brazo por los hombros antes de continuar diciendo:
-¿Creías que íbamos a dejarte sola en esto ragazza (chica)?-
-No- respondió Bella viéndolas a ambas. Con seguridad sus hermanas la conocían y sabían que regresar a Londres seria difícil, que sería doloroso.
-Sorelle sono sempre insieme*- Les dijo Bella, tomándole las manos a Nikki, quién le dio un apretón en señal de apoyo.
-Sempre*- Repitieron las chicas juntas a la vez.
Alguien se aclaró la garganta tras las chicas y se giraron para encontrarse con una pequeñita de menos de un metro de altura, con sus brazos cruzados sobre su estómago y golpeando su pie contra el suelo.
-¿Por qué no me dijeron que veníamos a por tía Bella?- les preguntó con sus ojitos color miel entrecerrados.
Las dos chicas tragaron grueso, haciendo a Bella sonreír. Sí, aquella pequeña era la copia en miniatura de su madre. Sus ojos color miel, sus mejillas regordetas y sonrosadas, su cabello rubio con destellos café y una hermosa sonrisa mostrando que le faltaba un diente, la hicieron abrir sus brazos para recibir a su hermosa sobrina, quién corrió hasta su tía Bella emocionada de verla
-¡Manitas! - dijo Bella cuando su cuerpo chocó con el de la pequeña, haciéndola tambalearse un poco.
-Mami no me dijo que venías- dijo la niña abrazada a su tía consentidora de sus travesuras. Bella sonrió y le acarició el cabello, diciéndole en un susurro que todas escucharon
-Bueno podemos golpear a mami después- Nikki bufó. Haley sonrió y le hizo a Bella una señal para que avanzaran al avión que las esperaba en la pista de despegue. Ese avión que la llevaría de vuelta a Inglaterra. Subieron y se fijó en la decoración interior.
Estaba todo decorado con mucho gusto. A la derecha había un largo sofá de color blanco y en la zona de la izquierda se encontraban varios sillones, del mismo color, con una mesa entre ellos. Al fondo se podía ver una puerta y Bella supuso que sería la que se dirigiría a una habitación para poder descansar y al cuarto de baño.
Paul entro tras ellas, junto a una azafata, una chica a la que Bella no le prestó mucha atención más que para abrocharse su cinturón de seguridad. Miró, sin mirar, hacia la ventana del avión y suspiró pesadamente buscándole, como siempre, el lado bueno a todo esto. Haley suspiró también llamado la atención de Bella, quién vio a las chicas nerviosas mientras que su sobrina dormía de nuevo, frunció el ceño y pregunto:
-¿Qué?- Haley miró a Nikki y ambas asintieron antes de decir al mismo tiempo:
-Estamos saliendo con alguien-
Ambas se miraron y se fruncieron el ceño diciéndose al mismo tiempo:
-Mi chico es más guapo-
-Deja de decir lo mismo que yo-
-¡Cállate!
Bella empezó a reírse tanto que tuvo que taparse la boca para no despertar a su sobrina pero, aun así, no pudo dejar de hacerlo, las chicas la miraron molestas y Bella volvió a reírse a carcajadas deteniéndose el estomago y pataleando en el suelo.
-No es gracioso
Dijeron ambas de nuevo cruzándose de brazos y frunciéndole el ceño a Bella quién intento dejar de reírse. Suspiró un par de veces y levantó las manos en señal de defensa diciendo:
-¿Por qué no me cuentan?-
Las chicas se sonrieron y empezaron a contarle a Bella casi al mismo tiempo como habían conocido a dos chicos lo suficientemente locos como para salir con ellas y eso hizo de aquel viaje un poco menos difícil de lo que parecía ser.
Eran las 23:00 cuando Paul avisó que debían abrochar sus cinturones preparándose para el aterrizaje y mientras las chicas miraban a Bella para evaluar su reacción, quién no podía dejar de ver como Londres se abría paso ante ella.
Edward retiró sus lentes y se masajeó sus sienes, frustrado. Había intentado de mil maneras adelantar un poco de trabajo pero las palabras de su hijo aún estaban en su mente.
-¿Estás bien?- Le preguntó Eleonora desde su lugar, dejando de lado su laptop y viéndolo de forma curiosa.
-Si.- Respondió secamente. No le gustaba dar explicaciones y no tenia por qué dárselas a su asistente pero luego pregunto:
-¿Está todo listo para mañana?-
Eleonora cuadro sus hombros molesta por la falta de confianza de Edward. Tenía trece años trabajando para él y aún no lograba ganarse del todo su confianza. Inclinó su cabeza hacia un lado, de manera tenebrosa, para luego responder:
-La cita con el señor Daivs y la nueva dueña de AMitchell Arts. Es temprano en la mañana, antes de la gala benéfica-
-No entiendo como Danield perdió la compañía en un abrir y cerrar de ojos, ni si quiera yo pude comprarla- Dijo Edward volviendo a trabajar. Eleonora asintió y dijo viendo de manera detallada el rostro perfecto y atractivo de Edward.
-Talents.S es una gran empresa. Por lo que he investigado nadie conoce a la dueña pero muchos dicen que es tan inteligente como su padre-
Edward levantó la mirada curioso y preguntó:
-¿Cómo se llama el padre de esa mujer? puede que yo lo conozca-
Eleonora tecleó unas cosas en su laptop antes de responder:
-Charles Christopher Swan ¿has oído hablar de él?-
Edward se tensó y dejó de escribir. Era mucha coincidencia, demasiada. Fijo su mirada en Eleonora, quién trabajaba en su laptop sin inmutarse.
-¿Te parece si continuamos esto cuando vuelva de Londres?, estoy bastante cansado- Eleonora suspiró y por primera vez en muchos años se sintió frustrada. Miró a Edward y de manera cuidadosa le pregunto:
-¿Estas seguro que estas bien? Sabes que puedes confiar en mí-
-Estoy bien Eleonora, no es necesario que te preocupes. Solo estoy buscando la forma de decirle a Anthony que va a acompañarme a Londres- respondió Edward inclinándose en su silla. Eleonora frunció el ceño y dijo sin pensar
-Creí que ibas solo-
Edward se inclinó hacia adelante, apagó su laptop y la cerró. Suspiró y se pasó la mano por el cabello antes de responder
-¿Crees que reserve el avión de la empresa solo para mi? Emmett creyó que seria buena idea ir a la gala todos juntos-
Eleonora tomó su laptop, apretándola de manera brusca. Se levantó de un impulso y puso su mejor cara de póker. La bonita familia feliz juntos. Eso no estaba en sus planes, aún así mantuvo sus pensamientos para si misma y sonrió de manera artificial, mientras sus ojos azules, fríos y calculadores miraban a Edward con atención.
-Eso suena… bien - se giró sobre sus pies, pero se detuvo antes de abrir la puerta y preguntó:
-¿Estas seguro que no quieres que te acompañe?-
Edward se levantó y guardó los papeles en la gaveta de su escritorio. Tecleó la clave que Eleonora ya se sabía de memoria y dijo:
-Es un viaje familiar, estoy seguro- los puños de Eleonora se cerraron hasta que se enterró las uñas en las palmas, lastimándose. Tragó grueso y dijo mientras abría la puerta de manera brusca:
-Tienes razón es… un viaje familiar. Solo saluda a Esme de mi parte-
Edward levantó la mirada y sonrió de la única manera en la que lo sabia hacer, siempre tenso. Aunque Eleonora le daba la espalda sabía cómo le estaba sonriendo. Él siempre le sonreía así cuando ella le hablaba de la patriarca de los Cullen, él nunca le sonreía de la manera en la que ella lo deseaba, nunca de manera espontanea, nunca como a la maestra del mocoso Cullen, porque lo había notado, había visto ese brillo, ese que solo había visto una vez hace tanto tiempo y como aquella vez, Eleonora estaba dispuesta a luchar. Porque si no era de ella, no sería de nadie, ni si quiera del mocoso o de la rata de laboratorio. No ella iba a encargarse de ese pequeño obstáculo y para ella sería demasiado fácil. Eso sí que la hizo sonreír. Tenía que hacer unas cuantas llamadas. Con más ánimo que de costumbre se despidió de Edward con su mano, mientras buscaba la forma de destruir todo lo que estorbaba, porque eso era ella, Destrucción.
*las hermanas siempre están juntas
*siempre
Como siempre un agradecimiento especial a jpv22 mi beta y amiga guapa esto no seria posible sin ti.
No puedo dejar tampoco de mencionar a todas las chicas que comentan y a las que no agradecerles por dedicarle tiempo a la historia. Chicas gracias a todas por leer
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Si me falto alguna me avisan para agregarlas. Saludos besos y abrazos
Ann Arston Aara.
