PADRES POR ACCIDENTE
CAPITULO 9.
Aclaraciones: En este capítulo se verá más lo que es el viaje y un par de cosas del pasado, podrán ver esos sucios secretos de las chicas 7u7 sin más espero que les guste y me comenten, voten y lean todas mis historias.
El viaje había sido un tanto estresante y largo, llegaron a una hora muy tarde a la India. Así que, las chicas llegaron directamente a su habitación a descansar. Ya al día que sigue verían a su Gurú. Las tres compartirían la habitación, así que en orden se fueron metiendo a bañar, dejando a la pequeña Nanami primero. Ino revisó la habitación, no era un palacio o algo así pero para lo que era el viaje, eso era el paraíso.
— ¿Cómo creen que la estén pasando los chicos sin nosotras? —Hinata miraba su teléfono dudosa.
—Supongo bien—Sakura le quitó el teléfono—Deben aprender.
Mientras que por su parte, los chicos discutían si ir o no por ellas. Sabían que cualquier cosa podía pasarles allá y eso era lo que más les preocupaba.
—Tenemos que ir—Insistía el rubio.
—No, ellas dejaron muy claro que no nos quieren cerca—Una triste Sai miraba a sus amigos.
—Además Dobe, no sabemos con ciencia cierta si están allí—Aunque estaba igual de preocupado—Ya nos arreglaremos cuando vengan.
—Y yo que quería proponerme a Ino hoy…—Susurró derrotado.
— ¿Estás seguro? Es mi hermanita y todo pero su carácter…—Se retorció al pensar en su gemela—No sé cómo la soportas.
—Hmp. ¿Por qué no lo haces a la semana de que regresen? —Miró la caja del anillo—Bonito anillo por cierto.
— ¿Lo crees? Es que quería algo menos tradicional pero a la vez tradicional.
—Sí es bonito. ¿Lo compraste donde yo compré el de Hinata? —Miraba el rubio a su cuñado. El chico asintió —¿Cuánto costó?
— Mucho, comentó sonriendo — No se dice eso Naruto.
— Vamos, si yo les dije el de Hinata.
— Está bien, 32, 000 dolares — Dijo penoso.
— Qué bonito y es buen precio — Comentaba el rubio. —Sí, aunque a diferencia de ti, Sai si supo escoger y no se fue al grande y aburrido—Se burlaba el Uchiha.
—Oh cállate teme—Recordaba el anillo. —Fue un excelente día.
Y entre discusiones se la pasaron hablando del futuro compromiso de Sai e Ino.
La rubia miraba la joya en el dedo de Hinata, ¿Cómo se le ocurría traerla? Pensó molesta, pues sabía que esa joya era algo cara. Sabía que la pelinegra jamás se quitaba esa joya, aun recordaba cuando ella misma ayudó a su hermano a escoger dicha joya.
—Vamos Naruto… una más grande—Miraba los anillos— ¿Qué te parece este?
—Cielos Ino, le pediré que se case conmigo. No que me deje pobre—Exageraba un muy nervioso oji azul. —Mira que gastar 26 350 dólares…
—No seas tacaño, BAKA—Miró a la encargada—Queremos este.
La encargada miró con interés a los rubios y empaquetó el anillo en una bonita caja de piel. A petición del rubio. Les sonrió y los despidió hasta la puerta.
—Creo que ya hay que dormir—Señalaba Sakura—Oh, Hinata trajo su anillo.
—Sí, es que me encanta—Comentaba la chica avergonzada—Bueno… me voy a dormir, buenas noches.
—Vaya, se puso nerviosa—Burlaba la rubia—Y bueno… ya mañana veremos qué pasa.
—Sí, en fin. A dormir—Todas se quedaron poco a poco dormidas, Sakura con la bebé y las chicas en sus habitaciones.
Ya era de día, su primer día completo en la India. Dejaron a la pequeña luego de su almuerzo, al cuidado de las niñeras del lugar; se empacaron unas botellas de agua y se adentraron a la primera actividad del día que era yoga mezclado con meditación. Según el plan que se les ofrecía, cada día harían por las mañanas lo mismo; hasta que al final de todo sus preocupaciones, mal camino y sus inexistencias espirituales. Cada día se centrarían en una mala vivencia, hoy se centrarían en su mal recuerdo de la adolescencia que según su gurú era la etapa con más tensiones en el aura.
—Bueno, queridas almas—Comenzaba el viejo gurú—Vamos a una recopilación de esa edad, entre los trece y catorce años… nos vemos a esa edad, pero hay algo. Algo que nos pone tristes ¿Pueden verlo? ¿Cómo se siente ese pecho?
Una tranquila Ino empezó a recordar esa turbia fecha, cuando las que creía sus amigas le quitaron al chico del cual ella estaba interesada, además de un pecado enorme que hizo.
—Lo siento Ino—Susurraba sonriente Zayako—Pero me quiere a mí, vamos amiga es normal.
— ¿Normal? Normal es lo que menos te voy a dejar cuando…—Unos brazos la detuvieron.
—Tranquila Ino, trece años y ya tan problemática—Comentaba su mejor amigo Shikamaru.
La rubia se volteó con lágrimas en los celestes ojos, ¿Cómo era posible que su mejor amigo se pusiera del lado de esa…? Miró con furia a todos los presentes y se fue a su casa, ¡Al diablo la escuela! Caminaba por la acera muy triste y se dio por vencida, jamás haría las cosas como antes. Ah pero Sakura le había avisado "no son buenas chicas" comentó aquella vez en ese video chat. Qué estúpida fue. Se detuvo en una tienda de mala muerte y compró cigarrillos baratos.
— ¿Quién los necesita? —Prendió un cigarrillo—Estúpida vida.
—No fumes, linda rubia—Comentaba un pelinegro sonriendo—Eres muy bella como para que hagas eso.
—Tu calla niñito—Comentó irritada—Yo haré lo que sea, no me importa ya nada.
—No soy niñito, mi nombre es Sai. —Miró como la chica lloraba.
—Me da lo mismo—Encendió un segundo cigarrillo, el segundo en su vida—Yo soy Ino, Ino Uzumaki. La verdad es que me tengo que ir.
La rubia recordaba lo grosera que había sido con Sai, qué pena.
—Ahora piensen en ese momento como algo que les dio hincapié a ser fuertes—Miró a sus discípulos— Como algo que la vida les puso para reforzar esas almas, dejemos ese dolor. El dolor solo nos frustrará. Mírense, son unas personas guerreras; esa experiencia no les representará dolor… cambiemos de pose a la típica saludo al sol.
La paz que se sentía al ver esa experiencia como una marca de guerra, no tenía igual. Ino sentía como se iba relajando su ser, que razón tenía ese gurú. Sí no hubiera pasado eso, no conocería a Sai y sabe el destino qué sería de ella ahora. Aprendió a dar perdón y a ser más fuerte en carácter. Así habían pasado ya nueve días, donde habían aprendido a dejar salir sus sentimientos y sus profundos secretos. Donde se encontraron cada vez más con ellas mismas, lo que realmente querían y lo que realmente necesitaban. Ya estaban en su último destino espiritual, con un nuevo uniforme de entrenamiento.
—Bien, es hora de marcharnos almas bondadosas—Miró su reloj—Es hora de que coman y den un vistazo en el templo. Mañana continuaremos.
La gente se fue saliendo del lugar poco a poco, la chica se sentía tan relajada. Suponía que sus amigas igual.
—La terapia es muy buena—Comentaba sonriente Hinata—A pesar de que me dan ganas de llorar en los recuerdos.
—Cierto—Aseguraba Sakura—Bien es hora de irnos a comer y ver a Nanami.
Se la pasaron el resto de la tarde meditando sobre el futuro, conviviendo con Nanami y realizando los últimos detalles para la vuelta a casa, sabían que estarían en problemas con los chicos. Pero que más daba, esos días que habían pasado volando sentían que eran invencibles.
Así pasó hasta la siguiente sesión de viaja al pasado, donde esta vez estaban debajo de un jardín muy frondoso y con unas alfombras muy buenas. Las chicas se sentaron juntas y esperaron instrucciones.
—Bien, es hora de solo meditar—Habló a sus discípulos—Ahora vamos a cerrar los ojos y ponernos en posición. Recordemos hoy la inseguridad, aquella época de su vida donde el amor imposible se hizo presente, sintamos nuestros corazones presentes. ¿Qué se siente estar sin esa persona? ¿Por qué el destino no nos quiere juntos?
Hinata con cada palabra que decía el gurú se sentía más y más identificada. Como había sufrido por querer estar con Naruto. Aun se veía como esa tímida adolescente de quince años, siempre detrás del gemelo de su rubia amiga que, aunque le llevaba cuatro años la amistad era buena.
—Vamos Hinata, debes hablarle—Animaba su amiga—Es bobo pero me gusta la idea de que seamos familia.
—Y-yo… verás—Se ponía muy roja—N-Naru-Naruto-kun
—Oigan chicas, mamá dice que si van con ella a comprar—Se adentró un rubio a la habitación de su hermana—Oh, Hola… ¿Hinata? —Comentaba tocándole el hombro.
—Y-Yo… Tu… Oh—Se desmayó.
Había pasado ya casi seis meses desde que el chico y ella se conocían. Había aprendido todos los gustos del Uzumaki, el ramen era el principal. Y aunque a veces se sentía confundida, creía que ese amor sería imposible. ¿Qué le vería el chico a una niña de quince años?
—Hola Hinata, ¿Has visto a mi hermana? —Comentaba mientras veía a todas partes.
—Yo… me dijo que iría a comprar comida—Comentaba escondiendo su sonrojo—N-Naruto-kun yo…
—Ya, gracias—Salió de la habitación.
La chica sentía un nudo en el estómago al recordar eso, ¿Por qué el chico fue así? No lo sabía, aunque en esos instantes también sentía esos mareos que le empezaban a dar en cierto tiempo. Que extraño. Se decía mientras seguía meditando.
—No es un buen recuerdo—Comentaba el gurú—Pero recordemos eso positivo que nos ha dejado, pensemos en ese bello momento.
La pelinegra de ya diecinueve años, veía al chico hablar con su mejor amigo Sasuke, sabía por Ino que estaba soltero y que tenía interés en ella. Aunque de lo último no estaba muy segura, pues no había avance con él.
—Hola Hinata—Saludaba el chico mientras se sentaba con ella—Sabes, se ve bonito tu cabello hoy.
—Gracias—Alzó la cara y se vio muy cerca del chico—Yo…
Los labios del chico se posaron con los suyos, era un momento tan mágico… tan hermoso y único. Aunque como todo, el aire les hizo falta y se separaron poco a poco. Ambos estaban con un gran sonrojo y respiraciones entrecortadas.
—Hinata yo…—Tragó duro—Hace mucho que… m-me g-gustas.
—Tu igual—Susurró, luego un gran beso siguió.
—Sentimos ahora paz, ese amor es algo que el destino nos pone para reforzar el alma—Vio lágrimas en algunos—Es para aprender a dar sin recibir. Es una enseñanza para que seamos mejores y amemos. Aprendamos a hacerlo de la mejor y más pura manera. ¿Cómo se sienten al ver a esa persona hoy? ¿Hay sentimientos? Eso, es puro. Como un agua de manantial.
La pelirrosa sentía esa opresión en el estómago, como recordaba cuando su hermana llegó gritando a los cuatro vientos que cumplía un año con Sasuke.
—Felicidades—Comentó formal—Me alegro mucho.
—Oh mi pequeña amargada—Sakura se sentía culpable—Vamos, ayúdame a arreglarme.
—Me tengo que ir, iré a la biblioteca de medicina—Comentaba taciturna—Disfruta tu noche.
Tenía el sueño de ser doctora, aunque sabía que su hermana la apoyaba, sabía que su deber era para con la empresa.
—Vaya—Susurró leyendo—Soy una idiota.
—No lo creo—Comentaba Sasuke acercándose a la chica de catorce años—Eres inteligente.
—Demonios—Susurró irritada—No necesito de su opinión. Con permiso.
Se alejó de la biblioteca, sentía su corazón muy herido y triste cada que lo veía. Y era peor verlo con su hermana. Se sentó en un árbol y pensó en quizá estudiar medicina y cocina.
—Pensemos en esa frustración que sentíamos al no decidir qué hacer, el amor nos golpeaba mal y la confusión era mucha—Tocó un triángulo—Ese es el sonido de eso que no hicimos, que hoy en día nos arrepentimos de no hacerlo. ¿Por qué? Nos preguntamos, pero recuerden que hay más tiempo que vida. Aprovechemos ese para hacer esas cosas ¿A quién le importa nuestra edad?
—Sakura, tendrás que estudiar contabilidad y administración—Ordenaba su padre— Sé que querías otra cosa. Pero la empresa te necesita, quizá más de lo que a tu hermana.
—Pero papá ella está en la universidad y yo…—Miró el cansancio en su padre—Está bien, aunque me falta todavía. Tengo sólo diecisiete.
—Lo sé, es para que te concentres más en las matemáticas y seas mejor. Tu hermana era buena en ello—Comentaba orgulloso—Así que espero lo mismo.
—Sé que ella es perfecta—Comentó dolida—Demonios, ¿cuándo dejarás de compararme? Sé que soy un asco.
—No te comparo, sé que lo harás mejor hija—Miró que un pelinegro se asomaba en la puerta—Sasuke, llegas en mal momento. ¿Podrías?...
—Por supuesto, perdón—Susurró yéndose, aunque había escuchado todo.
—Sabes… tengo que irme. —Miró sus sueños destruidos—Voy a cambiarme al área de administración en la escuela. Con permiso.
—Sakura, sabes que te amo hija y que sé de tus capacidades…
—Ya basta, no me vengas con esos cuentos. Sé que ella es mejor. —Se marchó sin importarle que el pelinegro la viera de esa manera.
Después de días matándose en estar al tanto en la nueva área, su padre se acercó por fin a ella mirándola con amor y preocupación.
—Cariño, sabes que te amo con mi corazón—Le acaricio la mejilla—Si te lo pedí a ti es… es porque sé que serás capas. Nunca me has decepcionado, estoy más que orgulloso.
—Pero tú siempre…
—Sí, lo sé. Pero sentí que al ejercer presión serías aún mejor, jamás imaginé que te haría tanto daño—La miró con amor—Te quiero, siempre y para siempre.
Con un abrazo ambos destruyeron esa inseguridad en logros de la chica, quien lloró por un largo rato.
—Duele saber que nos sentíamos excluidos—Encendió incienso. —Vamos a pensar en lo positivo, al final ese des apoyo fue una idea de nosotros. Los familiares y amigos siempre nos amarán, es ese lazo el que nos impulsa a seguir… Eso es lo que debemos tomar de esa inseguridad pasada, nuestra superación. Nuestro gran logro personal y en el alma. Ahora vayamos a ese momento feliz, donde esa persona especial llegó, un novio, novia o un familiar…
—Diablos, Sai llevamos tanto conociéndonos y nada que encontramos amor—Comentaba la recién soltera rubia—Quizá el amor no es para mí.
—No digas eso mi bella flor—Comentaba el chico con el corazón a galope—Sabes que lo harás tarde o temprano.
—Pero… ¿Quién vería a esta rubia loca y amargada? —Comentaba con ese aire triste de su ruptura.
—Pues habrá alguien Ino, quizá este muy cerca y no te des cuenta—La miró con afecto—Llevo siete años conociéndote, sé que eres una joya.
—Gracias—Le sonrió—Aunque también me hace falta darle un empujón a Naru-baka con Hina-chan.
—Lo ves, eres tierna—Se acercó a ella—Cualquier hombre sería feliz contigo. Yo lo sería.
—Sai, qué cosas dices—Se acercó a su amigo—Sabes, yo también sería feliz contigo
Ambos se empezaron a besar con todos esos sentimientos reprimidos por años, lo que empezó con un beso dulce se fue haciendo más y más fogoso. Las ropas de ambos sobraban y ellos sabían de antemano eso, aquella tarde unieron algo más que los sentimientos mutuos e inició una relación que, actualmente ya llevaba diez maravillosos años.
—Te quiero Ino, de verdad te quiero—Susurró con la chica entre sus brazos.
—Yo también, espero que sea esto para siempre—Susurraba adormilada— ¿Qué seremos de ahora en adelante?
—No sé tú, pero yo quiero a esa rubia loca como novia. —La miró sonriente— ¿Qué me dice esa bella dama?
—Sí, Sí quiero ser tu novia—Lo besó—Creo que estábamos destinados.
—El destino puede jugar con nosotros, o bien ser nuestro aliado—Dio por terminada su meditación—Mañana será nuestro último día de meditar por el pasado, veremos sólo recuerdos felices en el pasado cercano, de hace meses o incluso dos años. Aunque podríamos ir a su recuerdo más feliz. Vayan en paz queridos.
Las chicas salieron con el corazón muy expuesto de esa sesión, esta fue más fuerte que en días anteriores. Caminaron lento y en armonía hasta la guardería.
—Vaya, esta sesión fue muy intensa—Rompió la rubia el silencio—Yo siento que de verdad esta experiencia ha sido buena.
—Lo sé—Comentaba la pelirrosa—Creo que nos hacía falta.
—Sí, saben llamaré a Naruto-kun para avisarle que llegamos en cuatro días—Comentaba sonriente Hinata.
—Bien, yo iré por Nanami y ¿qué les parece si vamos a comer sushi? —Su estómago sonó—Hace mucho que no como eso.
—Claro, yo iré a cambiarme la ropa—Comentaba Ino.
Así las chicas se fueron por la ansiada comida. Era una tarde maravillosa.
Tan tan TAAAAN
¿LES GUSTÓ EL CAPITULO? YO ESPERO QUE SÍ, OPINEN Y DIGANME LO QUE HAN SENTIDO AL VER UN POCO DEL PASADO DE LAS CHICAS. ¿QUIEREN MÁS EN EL PRÓXIMO CAPITULO?
NOS LEEREMOS MUY MUY PRONTO.
