Dentro de lo que la sociedad definiría como solitaria, Lindy Harlaown encajaba perfectamente dentro del concepto, a sus 46 años, era una mujer divorciada y sin hijos, teniendo como allegados a sus ex-pacientes que tenía por ser una psicóloga egresada de una de las mejores universidades en Tokio por medio de un intercambio estudiantil.

Era alguien que gustaba en demasía del orden y la rutina, talvez gracias a eso se acoplaba tanto a la cultura japonesa. Llevaba ya 26 años en el país del sol naciente había visto toda clase de casos y había decidido tomar una especialización en temas de la comunidad LGBT al ver lo mal que se regulaban los casos.

Días atrás recibió una llamada de un padre de familia en el que identificó los típicos rasgos de negación cuando alguno de sus hijos confesaba ser homosexual, pero negación influenciada seguramente por su esposa, ya que observando fríamente las estadísticas, los hombres solían ser un poco más abiertos a lo desconocido; las palabras escogidas por él cuando llamó a su consultorio le hicieron darse cuenta de ello.

Hoy, era el momento de ver aquel misterioso caso (pues el hombre no dio demasiados detalles) que no pintaba ser nada fuera de lo usual, seguramente no serían más de dos meses en sesiones individuales con terapia familiar incluida.

—Señorita Harlaown, la familia Testarossa ya ha llegado—Sonó por el intercomunicador de la recepción a su consultorio.

—Salgo en un momento—Dijo la jovial mujer, dejando su libreta de apuntes en la mesa de centro de su silla al diván y arreglándose el blazer de su traje para que quedase en perfecta alineación con su falda. Se dio el visto bueno y dejó el consultorio para poder analizar un poco más a la familia Testarossa-Harlaown -si ella también se sorprendió al ver que compartían apellido-, entendiendo un poco el funcionamiento dentro de la misma.

La señora de cabellos púrpura y ojos del mismo color tenía un aura demasiado pesada y demandante a la que, quien suponía era el primer hijo, estaba completamente sometido, mientras que el señor Harlaown si bien no tenía la misma aura demandante, si denotaba autoridad, aunque no la suficiente como para que su nombre fuese pronunciado antes que el de su esposa. Más sin embargo, al ver la mirada vacía, solitaria, hastiada y dolida, Lindy logró identificar a su paciente, era más que visible la hostilidad de la matriarca de la familia hacia su segundo hijo y lo dejaba separado de la familia entera.

Tal parecía que trataría con una familia complicada.

—Mucho gusto en conocerles, señores Testarossa-Harlaown. Mi nombre es Lindy Harlaown y yo estaré a cargo de ustedes—Se presentó con cortesía, ignorando totalmente la mirada fulminante de la peli-morada, había tratado con peores miradas—Procederé a entrevistarlos individualmente antes de comenzar con la primera sesión del caso, por supuesto, esto no está incluido y no tendrá ningún costo adicional.

—Mucho gusto, soy yo quien le llamó y el patriarca de esta familia, Clyde Harlaown. —Tomó la palabra el mayor de cabellos negro-azulado y ojos índigo—Ella es mi esposa Precia Testarossa, mi hijo mayor, Chrono Harlaown y mi hija menor, Fate Testarossa.

¿Hija?

Gracias al tiempo de experiencia no reflejó abiertamente su sorpresa cuando su cabeza procesó la información.

—Hijo—Escuchó el pequeño murmullo del rubio, aquello solo le reafirmó el delicado caso que tenía en sus manos.

Era la primera vez que lidiaba con un transexual.


SIGO SIENGO LA MISMA PERSONA

CAPÍTULO 9


Lindy tomó un bastante grande suspiro antes de tomar otro trago de su café y entrar a su consultorio en donde Fate Testarossa ya le esperaba. Trató primero con su madre, y joder, esperaba no hacerlo en otro largo tiempo, esa mujer tenía un carácter bastante exasperante y una ignorancia al hablar que únicamente le recordaron lo lejos que estaba el mundo de avanzar, cosa que había olvidado al ser tan selectiva con sus amistades.

Con el padre vio una perspectiva bastante diferente, pues si bien el señor Harlaown estaba bastante lleno de prejuicios, intentaba hacerlos a un lado por el bien de su familia y sus hijos; y Chrono Harlaown… no daba una opinión propia, sino una influenciada, lo cual lo hacía todo más complicado, pero lo interesante fue su accidental confesión: siempre había visto un hombre en Fate.

—Buenas tardes—Saludó amigablemente, sintió la desconfianza de Fate, nada con lo que no hubiera lidiado ya, pero su paciente decidió darle una oportunidad, y lo notó en ese suspiro que lanzó antes de devolverle el saludo.

—Buenas tardes—Contestó— ¿Usted también va a insultarme o llamarme enfermo? Para irme yendo de una vez.

Wow, demasiada franqueza para alguien de apenas dieciocho.

—Al contrario, estoy aquí para ayudarte—El rubio frunció el ceño.

—Eso me dijeron muchas veces y créame que hicieron todo lo contrario. —Ahora entendía las preguntas que le hizo el señor Harlaown al contactarle.

—Sí bueno, mi mentalidad es otra—Bajó el tono de voz—A decir verdad, soy Arai*, así que no dudes que estaré de tu lado, solo si en verdad eres quien dices ser—Aclaró.

Fate sonrió y se sentó en el diván.

— ¿Entonces que quiere saber?

Lindy tomó asiento frente al Testarossa.

—Háblame de ti—Pidió.

—Esa es la peor selección de palabras para conocer a alguien, doctora. —Lindy soltó una risilla.

—Vamos por partes entonces, ¿por qué estás aquí?—Tomó su bloc de notas y su bolígrafo, hasta donde había notado podía anotar varias cosas:

1. Fate era un niño en cuerpo de adulto.

2. Hay una ruptura familiar desde hace más de cinco años en la familia Testarossa Harlaown.

3. Los señores Testarossa-Harlaown no conocían a su hijo menor.

—Porque no soy lo que mi madre esperaba que fuera y venir aquí es mejor a que me muera, según mi padre—Contestó con una acidez que caló profundo en la psicóloga, ese "pequeño" enfrentamiento que habían tenido en realidad parecía no ser tan pequeño.

— ¿Te importaría si comenzamos por allí o no te sientes preparado aún? —No tenía por qué tratar a su paciente de una manera que no quería ser tratado a menos que todo resultase en una confusión.

—Ya lloré lo que tenía que llorar, así que supongo que no me importa.

Auch.

.

.

Todo había sido bastante confuso para el Testarossa cuando se despertó nuevamente en la casa de Alph, pues había una mirada lavanda clavada fijamente a cada uno de sus movimientos y había un ruido bastante grande en una de las habitaciones a la redonda, a juzgar por lo que salía de las bocinas y los gritos de Alph y ¿Alisa? Jugaban videojuegos.

— ¿Nanoha? —Cuestionó una vez que su cerebro reaccionó adecuadamente y juntó los hechos.

—Estuve bastante preocupa–, estuvimos muy preocupados. —Se corrigió Nanoha, Fate desvió la mirada avergonzado, eso era justamente lo que no quería que pasara. Nanoha tomó las manos de Fate obligándolo a que la viera y entonces habló. — ¿Qué pasó?

—Lo de siempre, mi madre desaprobándome. —Respondió escueto, estaba bastante vulnerable, Nanoha juraba que nunca antes lo había visto así, y de todas maneras, admiraba como el rubio trataba de mantenerse calmo.

— ¿Se enteró? —Fate asintió— ¿Qué te dijo esta vez?

—Me deseó la muerte—Nanoha enmudeció no creyendo eso de Precia con lo mucho que le sobreprotegía por el miedo a su ex-esposo—Entiendo que diga que soy un enfermo, sé que todos en algún momento lo pensaron, pero aquello... ¿De verdad soy un ser humano tan despreciable?

Nanoha quedó desarmada por aquella mirada tan dolida y confundida. Sin pensarlo mucho, –vale, sin pensarlo nada– dirigió su zurda a la mejilla derecha de Fate mientras que su diestra continuaba en sus manos, dirigiéndole caricias circulares, todo esto en busca de reconfortarlo.

Fate no dijo nada y solo se dedicó observar el silencio de Nanoha, una parte de él quería tomar ese silencio como una afirmativa, pero llevaba cuatro años conociendo a Nanoha, sabía que solo estaba ordenando sus palabras en un mensaje contundente.

Y no se equivocaba, la Takamachi estaba justamente ordenando sus ideas, y además, trataba de mantenerlo tranquilo, ya que en cualquier momento el Testarossa podía alterarse.

— ¿De verdad eres tan ingenuo como para pensar eso? —Preguntó con cierta dureza que confundió a Fate—Fate-kun, tú eres un ser humano maravilloso que merece lo mejor de este mundo. Sé que no existirá jamás nadie en el mundo igual a ti, porque eres amable, dedicado, valiente y entregado. Sí, eres bastante torpe, denso y distraído también, pero siempre buscas alguna manera de afrontar todas las dificultades que se te presentan y esto no será más que eso: una dificultad.

—La verdad no sé qué pensar Nanoha. No todos los días tu madre te dice que te prefiere muerto a que seas feliz.

—Ambos sabemos perfectamente que Precia-san no lo decía totalmente enserio.

Fate soltó su diestra del agarre de Nanoha y la dirigió igualmente a su mejilla.

—Tu no viste esa mirada llena de odio, y espero que tus padres nunca te la dirijan. Es horrible. Sientes como si hubiesen vaciado tu alma y solo quedase un cascarón vacío.

Ambos permanecieron en silencio nuevamente.

—Pero aun así, de verdad muchas gracias por apoyarme de esta manera. Lamento haberte, haberlos, preocupado.

—Solo por favor no vuelvas a desaparecerte de esta manera, no importa si son las 4 de la mañana ni si alguna vez más te mudas y estamos en diferentes ciudades, siempre estaré para ti cuando lo necesites.

—Gracias.

Aquella sonrisa... Nanoha no la había visto jamás.

—P-Para eso estamos las a-amigas.

—Y luego se preguntan porque los emparejan...

Esa voz pertenecía nada más y nada menos que a Yagami Hayate, bien llevaba ya tiempo observándolas desde la puerta pero que ninguno se había percatado de su presencia por andarse consolando.

— ¡Hayate! —Gritaron a coro.

—Exacto, ese es mi nombre. —Sonrió entrando a la habitación.

Seguido de esto, Fate se vio obligado a responder pregunta tras pregunta, aunque claro, reservándose mucho detalles ya que no quería centrarse demasiado en ellos con la presencia de su padre y su hermano allí.

El regreso a casa no había sido el mejor, pues el silencio era bastante tenso, Clyde estaba demasiado metido en sus pensamientos y Chrono no quería arruinar las cosas y Nanoha se encontraba en un asiento aparte tranquilizando a Fate con caricias en su cabeza mientras éste se recargaba sobre su regazo. Hayate por otro lado, fue recogida por Shamal y Alisa y Suzuka se encontraban en su mundo en otros asientos más lejanos en aquella línea férrea.

Ni que decir cómo fue el ambiente en la residencia Testarossa-Harlaown. La tensión era tanta que no un cuchillo no era suficiente para poder cortarla, desde ese entonces Precia dejó de dirigirle la palabra y solo le alimentaba porque Clyde así se lo había ordenado, autoritario como pocas veces. También, el Testarossa menor debió abrirse una propia cuenta bancaria ya que no quería que el dinero designado para él fuese usado de mala manera. Conocía de sobra a su esposa, si tenía la más mínima oportunidad de fastidiarle la vida a alguien que le haya hecho enojar u odiara, la tomaría. Y sinceramente el coraje de Precia o disminuiría por un tiempo; o como Fate suponía nunca lo haría.

Unos días después de que la situación estalló y la semana de exámenes de Fate terminó, Clyde le llamó informándole que ahora iría diariamente a terapias con una especialista en temas LGBT, según él, para que tuviera una orientación adecuada y no tomase una decisión de la que arrepintiera más tarde, según Fate aquella orientación era más que nada una manera de que su padre aceptara su "condición" transexual avalada por un experto, y según Precia todo aquello era una perdida de tiempo, debían mandar a su hija a algun sanatorio para que le curasen aquella enfermedad mental.

.

.

La tonada de un arpa sonó unos cuantos minutos después de que Fate pudiera explicarle a Lindy, desde su punto de vista, la razón por la que había terminado en aquel lugar. La psicóloga no dijo nada por ese tiempo, limitándose a hacer anotaciones.

—Bueno, parece que nuestra primera sesión ha terminado. Espero que mínimo hayas logrado desahogarte. —Dijo Lindy con una sonrisa un tanto maternal que relajó a Fate de alguna manera.

—Algo. Supongo que contar las penas a un desconocido a veces ayuda—Fate se encogió de hombros aún en su lugar—De cualquier manera, ¿va a ayudarme o debo ir haciendo alguna clase de manipulación para no volver a aquí?

—Cuanta agresividad—Comentó Lindy con diversión.

—Ser siempre tranquilo y gentil no ayuda mucho cuando no conoces las intenciones de una persona.

Lindy asintió.

—Cree que te digo la verdad con esto: mi intención es ayudarte, Fate-kun. —Proclamó con sinceridad—Las sesiones semanales se basarán especialmente en conocerte a fondo para poder dar un veredicto científico que satisfaga a tu padre—Guiñó.

Un atisbo de sonrisa quiso dibujarse en Fate, pero para evitarlo, simplemente se puso de pie y caminó a la puerta, se giró para reverenciarse y abandono el lugar. Lindy se tomó solo unos instantes para salir a despedirse de la familia Testarossa-Harlaown, acercándose con el patriarca para decirle que confirmarle que ocuparía más de una sesión con su "hija", pero que para no sobrecargarle, lo mejor sería que las sesiones fuesen semanalmente y no diarias como planeaba en un principio; excusándose también de aquello provocaría más "rebeldía" de su parte que únicamente le tomaría a tomar una decisión "no deseada" para ninguno.

Clyde le dejó total libertad de actuar y le dijo que transferiría cada pago a la cuenta bancaria que su recepcionista le había dado después de que Fate le notificara por un mensaje que ya había abandonado la sesión, que se realizaría a partir de ahora cada viernes saliendo del taller de teatro de su escuela, es decir, a las cinco de la tarde. Lindy únicamente se limitó a aceptar las condiciones del hombre, disuadiéndolo tambien de que un código de privacidad se había establecido con Fate, por lo que Clyde solo se enteraría de lo que fuese necesario y no de cada palabra, gesto o acción de cada sesión.

Cuando la familia abandonó el edificio, Lindy por fin sintió que aquella presión había abandonado su cuerpo y se adentró de nuevo en su consultorio, observando los demás puntos que habían sido anotados de su puño y letra en ese pequeño psicoanálisis hecho en su nuevo paciente.

4. Fate es una persona con un autoconcepto y autoconocimiento bastante acertados.

5. Fate posee una considerable fortaleza mental y seguridad en sus decisiones.

6. Fate Testarossa es un chico encerrado en un cuerpo biológicamente femenino.

Suspiró sobándose el tabique de la nariz, un transexual en una familia con un integrante claramente transfobo, uno extremadamente científico y racional más aparte otro integrante más sin juicio propio… aquello pintaba para ser un caso bastante complicado, posiblemente el caso más complicado de su carrera, lo peor… es que no tenía demasiado conocimiento sobre el tema, necesitaba urgentemente ayuda de personas directamente involucradas sobre la comunidad LGBT.

Tomó su teléfono celular y mandó un mensaje a la pareja de una colega suya, citándola en su consultorio para poder informarse más del tema directamente de alguien igualmente transexual. Así mismo, llamó también a otra de sus colegas psicólogas abiertamente homosexual, que si bien no estaba ínfimamente involucrada con un transexual, podría ayudarle a despejar un poco su cabeza.


*Arai. Término que utiliza en Japón para referirse a la gente que apoya a la comunidad LGBT sin necesariamente ser parte de ella. FUENTE: Nekojitablog - HOMSEXUALIDAD EN JAPÓN | Seminario LGBT

¡Chan chan chan chaaaaaaan! Lindy Harlaown será nuestra psicóloga/psiquiátra de Fate, ¿cómo terminara esto? Bastante interesante, téngalo por seguro. ¿Quienes son aquellas colegas que contactó Lindy? Tardarán un poco en darse cuenta, una pista, no son personajes de MSLN, son personajes invitados de distintas series ewe Pero como han visto, habrá dos transexuales más en esta historia, Fate podría perder protagonismo (?)

¿Disfrutaron el pequeño NF? Honestamente esos dos me desesperan ¬¬

REVIEW's TIME

nadaoriginal: Me acabo de dar cuenta de que ya no voté en tu encuesta u.u Una disculpa, los trámites de la mudanza y la graduación me están matando. Pero si de algo sirve, En busca de la fantástica verdad me llamó más la atención xP Bueh... Precia dará mucho de que hablar ya que bueno, es literalmente la Precia de MSLN un poco más controlada en la vida real (?)

Besckler: Es bueno saber que logré mi objetivo de sorprenderte ;) Las palabras de Precia ciertamente duelen, lo triste de esto es que son muchas palabras que son dirigidas a mucha gente cuando "salen del molde habitual" y ya no hablo de ser trans, sino de cualquier cosa que no sea considerada "normal" en algunas familias, y creeme, a veces sus actos llegan a ser peores y el remodrimiento nunca llega :'c
PD:Jajaja no te preocupes en ese caso, a veces FF me trolea a si de feo también.
PD de la PD en la PD: La temporada 2 es mi favorita de la saga entera (Zababa son mi perdición), pero creeme que la 4 está todavía mejor (no sé si ya la hayas visto), estoy super ansioso por la quinta y por el Live que saldrá en agosto para nosotros.

Desaparecidos esta ocasión: Saizoouuuh y tokha chan...

REVIEW's TIME END

INICIO DE LOS ANUNCIOS

1. Inicialmente Lindy iba a ser la típica tía Open Mind que todos queremos y amamos, pero que fuera la especialista en atender el caso de Fate se me hizo más interesante. Pequeño Spoiler, Lindy ayudará a resolver los problemas de la familia TH.

2. Alicia aparecerá dentro de 2-3 capítulos

3. El NF está cerca y a la vez no... puede ser que Ginga haga algo... o tal vez no (?)

4. Me mudaré de ciudad este sábado así que si me ausento nuevamente, ya saben la razón. Esperemos que el servicio de internet llege rápido (?)

5. Los quiero mucho (creo que nunca lo había dicho) por darle la oportunidad a esta historia, aún si son solo lectores fantasma, sepan que les tengo aprecio.

FIN DE LOS ANUNCIOS

Nos leemos en el capítulo 10 de SSLMP, que será humor puro para romper un poco el drama.