Itachi
—No va a mejorar la situación si sigues mirándola desde ahí como si fueras su maldito perro guardián —Se quejó Hinata desde la silla de la esquina del dormitorio de Sakura en la cual se sentaba.
Ni siquiera me tomé el tiempo de responder su burla. No podía apartar mis ojos de Sakura mientras permanecía acostada en su cama. A salvo. Aquí conmigo y segura. La ira dentro de mí hervía porque fue arrebatada frente a mis narices. Había sido paciente con los tratos con esos espíritus, pero ya no más. Se metieron con el chico equivocado. No habría más criaturas sin almas cerca de Sakura. No esperaré para ver cuáles son sus intenciones. Terminaré con su existencia. Debó comenzar con Karin. No podría ser otra persona desaparecida. Puedo asegurarme de que nadie la recuerde. No quiero esperar hasta que olviden que existió.
Deberá ser un corte limpio. Karin deberá desaparecer cuando Sasuke lo haga. Me molesta que éste todavía por aquí, a pesar de que no causó
ningún revuelo desde su partida. La he observado, pero actuó como la caprichosa animadora, cabeza hueca de siempre. Ni una sola vez se acercó a Sakura o intentó coquetear conmigo para molestarla. Al menos qué quien la creo le haya ordenado dejarme en paz a mí y a los míos.
—Tienes esa expresión en tu rostro de "Voy a patearle el trasero a alguien", Itachi. ¿Qué planeas? —Demandó Hinata.
Casi había olvidado la presencia de Hinata en la habitación. Había estado aquí cuando regresé preocupado por Sakura. Eso es todo lo que
podía decir de Hinata. Es leal y Sakura se las arreglo para ganarse la lealtad de Hinata. Ahora, deshacerme de ella es un problema.
—Karin necesita irse. Aquí no hay lugar para criaturas sin almas y no la quiero cerca de Sakura.
—Oh, bueno. Me gusta ese plan. Esa zorra debió de haberse ido cuando Sasuke lo hizo. He estado observándola en la escuela, no está causando problemas porque nadie recuerda que estuvo allí. Sasuke la dejó aquí por una razón.
—Exactamente —Por una vez estuvimos de acuerdo. Pero cuando se trataba de la seguridad de Sakura, con Hinata siempre contaba. Sakura murmuró algo durmiendo y rodó sobre su espalda.
Observé asombrado como sus pestañas revoloteaban en contra de sus altos pómulos. El labio inferior regordete que tanto adoro sobresalía un poco, como si estuviera haciendo un puchero. Los rosados mechones de seda de su cabello se
esparcían en su almohada. Todo en ella era increíble.
—Por favor, deja de mirarla como una cachorro enfermo de amor. Es muy molesto —Se burló Hinata.
—Entonces, pasé de ser un perro guardián a un cachorro enfermo de amor. ¿Qué tienes en contra de las descripciones caninas?
Hinata rio en voz baja. —No lo sé. Quizás necesito un perro.
—Sí, como si eso fuera a suceder. Una transportadora con un perro de mascota. ¿Dónde vas a dejarlo mientras estés trabajando? ¿En el séptimo cielo?
—Bueno, ¿No eres una caja llena de sorpresas? Para tu información, me imaginó que si dejan que La Muerte tenga una humana, puedo al menos tener un perro.
Iba a comenzar a responderle cuando los ojos verdes de Sakura parpadearon lentamente y los abrió. Pude ver sus papilas dilatadas en esos verdes ojos mientras trataba de concentrarse.
—Hola —Gruñó con voz soñolienta. Era hora de que Hinata se fuera.
—Vete, Hinata. Te llamaré si te necesito aquí —Ordené, sin molestarme en mirarla. Disfrutaba observar a Sakura despertarse y no quería perderme eso por un segundo.
—Veo que estorbo aquí —dijo Hinata en tono divertido, causando que las comisuras de los labios de Sakura se levantaran.
—Te veré pronto, Hinata —gritó Sakura mientras Hinata salía de la habitación.
—Esto es mejor —Suspiré, sentándome al lado de Sakura e inclinándome contra la cabecera. Extendí mi brazo y tiré de mi amada pelirosa para recostar su cabeza en mi pecho.
—Mmmm —Estuvo de acuerdo, todavía no completamente despierta. Sasuke había drenado la energía en su cuerpo humano. Eso era peligroso para un humano, sin embargo el idiota lo hizo. Sakura sentiría los efectos por un par de días. La traje a casa por medio de un jet privado y durmió en todo el viaje.
—No puedo mantener los ojos abiertos, pero quiero verte —Jugué con su rosado cabello, enredando sus mechones alrededor de mis dedos.
—Es por culpa de Sasuke. Usó un método de transportación que no es para los humanos. Pero lo pagará.
—Lamento haberme ido —La pequeña disculpa de Sakura me molestó. No tenía ninguna razón para disculparse. Estuvo presa del pánico y manejó la situación erróneamente.
—No, soy yo quien lamenta no haberte explicado sobre esa rubia sin alma. No debí haber descartado tus habilidades. Al verla tan cerca de ti, me asusto. Tomé por misión averiguar porque se encontraba allí.
Pagan bostezó, luego echó su cabeza hacia atrás para mirarme — ¿Era un sin alma?
Asentí. —Me distrajo y te molestó con el propósito de dejarte sola para Sasuke. Caí en su trampa —Admitir mi fracaso dejó un sabor amargo en mi boca. Le he fallado dos veces.
—No, yo caí en su trampa. Tu tratabas de protegerme y actúe como una novia tonta, celosa y me fui —El sueño había desaparecido de su voz
ahora. No le gustaba que me culpara de esto. Si no la tranquilizaba, se levantaría y comenzaría a despotricar sobre mi equivocación.
—¿Tenias celos? —Me burlé y su mirada determinada se transformó en una sonrisa tímida.
—Sabes que si. La chica me decía que era tu más reciente aventura y dio a entender que salías con una chica diferente cada semana. Sé que no debía creerle sus comentarios pero me llamó zorra y bueno, quería abofetearla.
—¿Te llamó qué? Me preguntó si Sasuke sabe eso. Debido a que piensa que le perteneces. Como se sentiría si supiera que su pequeña chica malvada te llamó por ese vulgar nombre —Hice una pausa y tomé una profunda respiración. Estar furioso mientras sostengo a una muy dormida y exhausta Sakura en mis brazos no es una buena idea—. No debí caer en sus provocaciones —murmuré enojado conmigo mismo.
—No, no es tu culpa. Además, no debí haberme puesto celosa. Si hubiera sido más madura nada de esto debió haber pasado.
—Hmm, me gusta que estés celosa.
Riéndose, me pellizcó a través del fino algodón de mi camisa y me eché a reír. El sonido era tan nuevo para mí. Antes de Sakura, no creo haber reído nunca.
Pagan
—Entonces, ¿Qué planeas con tu sexy novio rockero para el Día de San Valentín? —preguntó Ino, viniendo a mi lado tan pronto salí de mi coche.
Me había olvidado del Día de San Valentín, pero dudaba que la Muerte reconociera esta celebración. Además, Itachi había salido otra vez esta mañana. Hinata estaría aquí pronto. La dejé comiendo los waffles sobrantes y la cubierta de fresa que mamá había puesto para mí en la mesa de la cocina antes de que se fuera muy temprano a una convención
de escritores en Chicago. Estaría de viaje toda la semana. Por todo lo que ocurría en esté momento, era probablemente lo mejor. Hinata podría permanecer en forma humana y vagar libremente por mi casa mientras esperábamos a a para encontrar una solución a mi problema.
Al pensar en Sasuke, miré hacia su lugar de estacionamiento y dejé de caminar al ver su camioneta estacionada. Oh, Dios, esta aquí. ¿Qué
significa eso? Todo el mundo lo había olvidado. Ahora esta de regreso.
—Sé que rompiste con Sasuke, pero, maldición, no tienes que mirar su camioneta como si fuera lo peor que has visto. Regresó de su viaje de visita a sus abuelos en el Norte. Te acostumbrarás a estar cerca de él de nuevo. No es gran cosa.
¿Sus abuelos? ¿Qué? Lo recordaba. Mi cabeza empezó a golpear.
Esto era demasiado. Nada tenía sentido.
—Ahí están mis chicas —La voz de Hinata se quebró ante mi ataque de pánico interior y señalé con mis ojos hacia la razón de mi expresión de horror. Ella entendió. Sus ojos blancos parpadearon hacia la camioneta de Sasuke y luego de nuevo a mí—. Bueno, miren, miren, el rey ha vuelto o debería decir "príncipe"—sonrió por su propia broma y me apretó el brazo—. ¿Hoy será muy divertido, no?
Empecé a sacudir la cabeza y ella me apretó el brazo con más fuerza. —Sonríe y se bonita, Sa-ku-ra. Eso es todo lo que tienes que hacer. Tengo esto bajo control —dijo entre dientes y me llevó hacia la puerta de la escuela. Ino nos siguió en silencio, lo que de por sí era un milagro. Pero pensándolo bien, Hinata siempre la asustaba de todos modos.
Hinata no dejó de tirarme hasta que llegó a mi casillero. Ino había dicho su adiós y fue en busca de Naruto tan pronto como entramos en el
pasillo. Agradecía su partida porque necesitaba hablar con Hinata a solas.
—¿Qué voy a hacer?—Susurré mientras miraba frenéticamente alrededor, buscando cualquier signo de Sasuke.
—Vas a actuar como si todo estuviera bien. Es tu ex, actúa como las chicas hacen alrededor de sus ex —Hinata explotó una burbuja de chicle en la boca, como si no fuera una maldita gran cosa.
—Hinata, eres consciente de que está detrás de mi alma —Expuse enojada.
Rodó sus ojos. —Eres consciente de que no hará nada por Itachi.
—Pero Itachi no está aquí.
—Sa-ku-ra, yo estoy aquí. Además, está aquí porque Itachi se deshizo de su pequeño ayudante. No tiene a nadie que le de informes.
¿Pequeño ayudante? ¿Qué? —¿Puedes hablarme sobre eso por favor?
Hinata se apoyó en el casillero de al lado y tiró un hilo de goma de mascar de su boca mientras descansaba una bota en el casillero inferior.
—Karin era un sin alma, cariño. Ahora no está más. Itachi se encontraba molesto cuando te trajo de regreso de Nueva Orleans. No es un fan de el Barrio Francés, ya sabes. Todos los antiguos edificios franceses lo sacan de quicio. Pero a mí, me gusta todo el alcohol. Excepto que luego están las mujeres desnudas. Eso puede ser un poco molesto.
Karin era un sin alma. Apoyé la frente en el frío metal mientras Hinata continuó parloteando sobre Nueva Orleans. Por supuesto, Karin era un sin alma. Eso tenía sentido. Si Sasuke estaba tan enamorado de mí, entonces nunca estaría en una relación con otra persona. Todas sus burlas eran destinadas a conducirme directamente a los brazos de Sasuke. Y
Itachi, había fingido con ella porque me protegía. Dios, fui una idiota.
—Por lo tanto, se ha ido... —Me dije a mí misma.
Hinata dejó de hablar de buñuelos y de su regalo al mundo, suspiró, obviamente frustrada de que su intento de cambiar el tema hubiera fracasado.
—Sí, y Itachi hizo su limpieza. Ni un alma la recordará. Sin ningún doble sentido.
—¿Hinata?
—Sí.
—Necesito una coca cola y una barra de chocolate. Muchos chocolates.
Hinata se rió y se retiró de su posición en contra de los casilleros.
— Estoy en ello. Te veré en clases.
—Gracias.
La observé mientras se dirigía por el pasillo hacia la sala de profesores.
La risa de Sasuke resonó por los pasillos y me giré para verlo de pie junto al mismo grupo de chicos que siempre lo rodeaban. No miró en mi dirección, y las porristas se encontraban pendientes por cada una de sus palabras. Era como si nada hubiera ocurrido este año. Esto era muy similar a la misma escena que había presenciado el primer día de clases.
El día que había conocido a Itachi sentado en la parte trasera de mi salón.
Sonriendo, di la vuelta y me dirigí al salón de clases. Las cosas nuestras estar todas confusas, pero ahora, pensando en lo sexy que Itachi habíamos
sido ese día mientras me resistía de no mirar su adorable hoyuelo, eso hacía las cosas más interesantes. Había pensado que no era más que otra alma en aquel entonces. Una que realmente podía hablar. Muchas cosas han cambiado. El alma que pensé que me acechaba no lo hacia. Había
estado allí, para llevarse mi alma, porque debía morir. Sin embargo, algo cambió su parecer. Me gustó saber que lo había afectado en una forma
que ningún otro ser humano lo había hecho jamás. Había roto todas las leyes del universo por mí. Me dejó vivir.
—Coca Cola y Snickers —Anunció Hinata, mientras puso la lata fría en mi mano y dejó caer el Snickers al frente de mi camisa.
—Hinata —Chillé sorprendida y agarré rápidamente la barra de chocolate, antes de que golpeara el suelo y fuera pisoteado por la multitud de estudiantes que corría al aula del segundo período.
—Los mendigos no pueden ser selectivos —Intervino junto a mí.
—Puedes ser una engreída —Le espeté, abriendo el Snickers y tomando un bocado.
—Sí, pero me quieres de todos modos.
Sólo pude asentir con la cabeza. Tenía la boca llena y por supuesto que tenía razón. La quería.
—Oye, ¿De dónde sacaste eso? —Exigió Ino mientras corría a mi lado. Incliné la cabeza hacia Hinata, quien sonrió. Las dos sabíamos que
no había forma de que Ino le pidiera algo a Hinata.
—Oh —Fue su respuesta. Entonces, pareció superarlo rápidamente y susurró en voz alta—: ¿Ya hablaste con Sasuke? ¿Y lo extraño que es que Sasuke regresará después de que Karin se fue? Es como si estuviéramos jugando a las sillas vacías.
No pude evitar tensarme ante la mención de Sasuke y el nombre de Karin. Si Ino pensaba que esto era raro, realmente estaría extrañada al saber la verdad. Traté de imaginarme en mi cerebro el hecho
de que Karin era una criatura sin alma, pero era demasiado. Ya tengo bastante con Sasuke y su reclamo de mi alma de momento. Debía poner a
Karin y su existencia fuera de mi cabeza. Tal vez la olvidaría como todo el mundo lo hacia.
Hinata se aclaró la garganta suavemente. —No, pero él viene hacia aquí y tendré un asiento en primera fila. Maldita sea, debí haber agarrado un poco de palomitas mientras entré al salón.
Sasuke venía directamente hacia nosotras con su sonrisa torcida y arrogancia. —Oye, Pagán, ¿Cómo estás? —preguntó, deteniéndose frente a mí, así que no podía huir. A pesar de que tenía respaldo por cada lado, Ino y Hinata, deseaba desesperadamente que Itachi estuviera aquí.
—Um, bien, gracias, ¿Y tú? —Sentía los ojos de los otros estudiantes sobre nosotros. Esto era lo que todos habían estado esperando. El drama y la angustia adolescente que alimentaba nuestantes
vidas. Si tan solo supieran…
—Veo que has hecho una nueva amiga —Desvió la mirada hacia Hinata y el brillo de advertencia en sus ojos era evidente. ¿Realmente la desafía?
—Uh, sí, la he hecho.
—Ya sabes lo que dicen, fuera lo viejo —mencionó Hinata, levantando las cejas y mirándolo directamente—, y da paso a lo nuevo y mejorado.
Sasuke se puso rígido y me preocupe que ella hubiera ido demasiado lejos. Estábamos en el pasillo con un montón de seres humanos. Tal vez sería prudente si mantuviéramos la calma del malvado espíritu.
—Una cuestión de opinión —Su voz era controlada y fría. Sabía que Hinata se divertiría con esto y lo empeoraría.
—Um, está bien, fue bueno verte de nuevo Sasuke, eh, te veré por ahí —Alcancé el brazo de Hinata y lo sostuve firmemente entre el mío, tirándola, mientras rodeaba a Sasuke y caminamos lo más rápido posible hacia el baño de chicas. Podía oír la respiración pesada de Ino mientras corría
detrás de nosotras para mantenerse cerca. ¿Dónde se encontraba Naruto cuando lo necesitas? No es que fuera mejor. Miranda escogería el chisme
y el drama muy por encima de una sesión de demostración de afecto con su novio en cualquier momento.
—Maldición, Sa-ku-ra, estás corriendo como si los demonios del infierno estuvieran pisándote los talones — Hinata se rió entre dientes por su propia broma. No le encontré ni un poco de gracia.
—Por favor, se buena —Cambié mi enfoque lejos de Hinata y encontré que Ini nos observaba con una mirada en su rostro de preocupación mezclada con determinación. Noté que ella estaba lista por si Hinata me atacaba, y se preparaba mentalmente para defenderme.
—Soy amable —Hinata arrastró las palabras y tiró su brazo fuera de mi alcance—. Por Dios, contrólate, Sakura. Come tu chocolate y bebe tu refresco. Creo que tu nivel de azúcar es bajo y está haciéndote una perra.
Suspirando, me apoyé contra la pared al lado del lavamanos y tomé un trago de la Coca Cola en mi mano. Necesitaba hablar con Hinata a solas, pero la postura de protección de Ino decía que no iría a ninguna parte. En cambio, me comí mi barra de chocolate y disparé una mirada de advertencia en la dirección de Hinata.
—¿Cuándo, uh, uh estará, Itachi de vuelta? —Tembló la voz de Ino. Hinata parecía encontrar esto entretenido.
—No estoy segura, probablemente llamará esta noche.
—¿Vas a decirle que Sasuke está de vuelta? —preguntó con cautela.
Por supuesto que si, tan pronto lo viera. Mejor aún, podía enviar a Hinata para decirle. No estoy segura de poder convencerla de que me dejará sola, con Sasuke tan cerca ahora, pero iba a intentarlo con todas mis fuerzas.
—Claro, pero no es gran cosa. Sasuke rompió las cosas conmigo antesde irse. Es simplemente amable. Ya sabes —Ni siquiera me lo creó.
Ino frunció el ceño, se acercó al espejo y comenzó a arreglar algunos de sus rizos que pensaba que veía fuera de lugar. —Mm, bueno,
los ex-novios pueden ser un problema. Incluso los más lindos, como Sasuke.
No tenía idea. —Creo que todo va a estar bien.
Hinata encontró esto divertido y la fulminé con la mirada, lo que sólo la llevó a reírse más fuerte.
Ino miró por encima del hombro y frunció el ceño a Hinata, pero no dijo nada.
—Bueno, he terminado. Mi azúcar en la sangre debe estar bien ahora. Vamos a clase, ya es tarde.
