Dos días pasaron desde que mi esposa se declaro soltera y sin ningún tipo de compromiso maternal, dos días en los que no pude pegar el ojo ni un segundo, dos horribles días en los que me senti completamente perdido, vacío. Días que se sumaban a mi lista de los peores de toda mi vida . No habia vuelto a ver a Rose desde nuestra discusión, no por rabia, ya que no fue su culpa perder la memoria, era mas por el hecho de que no me sentía preparado para enfrentarla sabiendo que ya no significaba nada para ella. A quien culpar? A quien le reprochas que tu esposa no te recuerde y te vea como un desconocido? A quien le gritas en este caso?. Fue lo que me pregunté las ultimas 48 horas en las que me encerré en la habitación del hotel, con las cortinas cerradas sin saber si el día o la noche pasaban, escuchando solo los sonidos de mi respiración y mis pensamientos. Desconecté el teléfono del lugar cuando el numero de llamadas sin contestar alcanzo el 12. no quería saber nada de Rose, del mundo, de nada. Necesitaba asimilar y buscar la manera de evitar que mi vida siguiera desmoronándose ante mí. Que hacer? No puedo obligarla a amarme, no después de la escena vista en el hospital, estaba claro que no quedaba en ella ni una pizca de cariño hacia mí. Tampoco hacer que nos diera una oportunidad de convivir mientras esperábamos que su memoria regresara, no después del "esta loco si cree que voy a regresar a una vida que no recuerdo con un hombre que no conozco" dicho de su boca, era obvio que ni lo pensaría. Bufe, frustrado. Daba la impresión de que Mi esposa se habia convertido en una niña o una adolescente mocosa y malcriada. Peter nos habia advertido que estaría irritada y enojada pero su actitud de hecho, parecía haberse convertido en una parte permanente de su personalidad. Y ahora que lo pensaba mejor jamas indague en como habia sido Rose en su adolescencia. Sabia cosas importantes, su pasión por la gimnasia y que fue muy buena estudiante. También Jasper a veces bromeaba sobre lo explosiva que era pero, quien no sufría de esos cambios de humor repentinos en la edad de la punzada? La defendí siempre, como hombre que esta completamente enamorado de su esposa... Y luego estaba todo lo que habia mencionado Marco, sus llegadas tomada, su falta de tacto ante ellos, la manera en que le contestaba a Jaspes y a Lilian. Todo era muy confuso para mi, era como si hubiesen arrancado una pagina crucial de una historia.

No tenia idea de la hora así que abrí las cortinas un poco, el sol estaba radiante por lo que intuí seria casi mediodía. Mi estomago gruño pidiendo que le prestara atención, no comía nada desde... No recuerdo cuando. Volví a conectar el teléfono para pedir algo al Room Service y entro una llamada inmediata

-Emmett!- exclamo una voz con alivio, era mi madre. Me abordo el pánico de inmediato al pensar que algo le hubiera pasado a mi hija.

-mamá?- contesté en tono ansioso

-Oh por el amor de todo lo que es santo Emmett McCarty donde rayos te has metido? Llevo desde ayer tratando de comunicarme contigo y no me contestas el bendito teléfono y llamo a Lilian y me dice que no te ha visto en 2 días? Que esta pasando?- las palabras salieron a trompicones desde el auricular. Claramente estaba enojada y preocupada y yo estaba en problemas.

-Mamá, estoy bien. Emma lo esta?-

-Si, aunque ayer estuvo un poco desanimada- relató con voz triste haciendo que se me encogiera el corazón- No quería hacer nada pero la convencí e hicimos cupcakes y se ha distraído, hoy esta mucho mas contenta, saltando en mis muebles ya que le escribimos su carta a santa...

-Santa!- grito mi hija a lo lejos, haciéndome reír por primera vez en dos días.

-Santa? Pues Que día es?- fruncí el seño. Para mi todos los días se habían convertido en iguales.

-Es 17 de Diciembre cielo, falta una semana para navidad. Aun no hay evolución de Rose? Lilian no quiso decirme mucho...

-Mamá paso algo con Rose...

-Que? Que paso- su voz adquirió un tono ansioso.

-Quiedo hablad con mi papi abuelita...- pidió mi bebe

-Te paso a Emma un momento, luego me cuentas...

-Papi!

-Hola pequeño saltamontes...

-Papi los salamontes son feos soy una danita como la picesa Tiana.- casi pude imaginar un puchero en su pequeño labio.

-Mi error, mil perdones princesa.

-te pedono papito, solo esta vez...- me reí por lo bajo

-como estas mi cielo? La abuela me dice que ya le escribiste tu carta a santa?

-Siii papi! y le biduje madiposas y flodes...

-que bien amor y que le has pedido?

-una bicicleta dosa con campana y listones de colodes y... y una cesta...

-santa de seguro te la traerá porque eres una niña muy buena Emma.

-Y también que mami este bien papi, ya quiedo que vengan- su vocesita se apago un poco.

-Pronto princesa estamos arre...

-Emma ya comenzó Jorge el Curioso- anuncio mi madre y mi hija jadeo como si hubiera olvidado la cosa mas importante del mundo.

-Jodgeee! Chao papito- se despidió, escuche lo que supuse seria el teléfono siendo entregado a mi madre y los pasos de Emma resonando en el piso de madera

-Mi hija acaba de abandonarme por un mono que habla...- dije entre dolido y divertido.

-Es lo único que la mantiene sentada por una hora entera. Dime que paso con Rose, Emm...

-Mama, el golpe de Rose le causo perdida de memoria, al parecer no logra recordar los últimos diez años de su vida.- relaté con tristeza. Cada que decía aquello mi pecho se apretaba.

-oh dios mio, pero... Pero como es eso posible?

-Peter dice que tal vez hubo daños en lugares cruciales del cerebro.

-Entonces no te recuerda?

-no mama, ni a Emma. Tuvimos una discusión por ello. No quiere nada que ver con ella ni conmigo. Estoy desesperado.- me pase la mano por el cabello frustrado.

-Hijo tranquilo, esta muy reciente el accidente. Tal vez paulatinamente valla recuperando sus recuerdos...

-Es lo que dice Peter pero... Mientras tanto que le digo a Emma? Porque yo puedo darle todo el tiempo que sea, pero Emma necesita de su madre.

-No se que decirte cielo, es una situación...

-Lo se mamá, siento como si mi camino hubiera desaparecido, que cada paso que intento dar solo me llevara a un abismo.- era una descripción bastante acertada

-Vamos a darle tiempo al tiempo Emmett. Tal vez solo necesite eso.- la llamada de mi madre me dejo algo mas tranquilo. Tiempo. Tiempo era algo que yo podía concederle si ella ponía de su parte también, estaba en juego la felicidad de mi pequeña quien era ajena a todo lo que habia sucedido y por mas que Rosalie se enfrascara en que no tendría nada que ver con nuestra hija yo no estaba dispuesto a simplemente dejársela pasar como un berrinche de niño mal criado. La felicidad de Emma no estaba a discusión. Punto. Lo entendiera o no. Unos diez minutos después de la llamada Jasper apareció en mi puerta. Le darían de alta a Rose en unas horas así que habia venido a cancelar la cuenta del hotel y a buscar las cosas de sus padres y a mi. Marco compro 5 boletos de avión para volver todos a California, a casa de Jasper, ya que Rosalie se negó ir a Phoenix y muchísimo menos volver a Nuevo México conmigo, ella quería regresar a su vida antes de conocerme y retomar su carrera de modelo. Fue lo que me dijo Jasper mientras íbamos de camino al hospital. Tuve que cambiar mi boleto de avión, aunque yo la seguiría hasta el fin del mundo me recordara o no, tenía una responsabilidad esperando por mí. Sabia que mis padres no tenían problemas en cuidar de Emma, la amaban y mimaban como su única nieta, pero igual era mi responsabilidad como padre y ya habia abusado mucho de ellos. Rosalie no me miro ni me dirigió la palabra de camino al aeropuerto, se habia arrastrado en el asiento del copiloto y colocado unos audífonos rosas los cuales no supe de donde habían salieron y se dedico a mirar por la ventana todo el camino. Fue la primera en salir del auto y la primera en perderse en la puerta de embarque sin siquiera un adiós, lo que provocaba que el hoyo que se estaba formando en mi pecho se fuera haciendo cada vez mas grande. Tiempo Emmett. Me recordé. Luego tendrá que enfrentarte quiera o no.

Acordamos con Lilian que llamaría a diario para saber si habia alguna mejoría mientras decidía que hacer, El vuelo de regreso a Washintong me ayudo a pensar. Mudarnos a California figuraba como primera opción, también buscar un nuevo trabajo. Y hablando de trabajos no tenia idea de lo que habia pasado con mis alumnos. Hice una nota mental de llamar a Michael, el director de la universidad para reportarme y ponerlo al tanto de lo sucedido aunque podía asegurar que ya lo estaba.

Antes de que me diera cuenta el taxi estacionó frente la casa de mis padres, un vecindario tranquilo con techos en formas de "V" invertida, un amplio porche y camineria rodeada de flores. Hacia unos dos años que no venia y me encantaba la idea de que Emma visitara los lugares donde crecí y me divertí en la infancia. No habia terminado de poner un pie en la acera cuando un tornado de cabellos rubios atravesó la puerta y grito un "Papito!" Con todas sus fuerzas antes de precipitarse a mis brazos abiertos. Cuando la tuve entre mis brazos la lance por los aires consciente de los ojos amplios de mi madre en desaprobación. Me deje embriagar de esas risas de bebe que te hacen reír sin darte cuenta sintiéndome anclado en la tierra al tener sus bracitos al rededor de mi cuello y su cabello haciéndome cosquillas en la nariz. Era lo que necesitaba para no darme por vencido ante la situación.

-Como esta la princesa de Papá?- pregunte, quitando el cabello que le caía en la cara.

-Y mi mami?- Emma miro por encima de mi hombro en todas direcciones, luego se aparto un poco para mirarme con ojos grandes, confundidos y a mi se me arrugo el corazón -no vino?- vi como su carita cambio en un segundo de euforia, a confusión y luego tristeza. Oh por favor no.

-Tenemos que hablar sobre eso cielo, pero primero deja que salude a la abuela si?- después de darle un beso a mi madre y afirmar a mi hija en mis brazos entramos a la casa. Descanso su pequeña cabeza en el arco de mi cuello sin decir nada más. Estaba claro que se habia hecho ilusiones de ver a su mami, llenarse de cosquillas la una a la otra y compartir un beso de narices como acostumbraban.

-Quieres algo de comer hijo?...

-no mamá, tal vez mas tarde. Tengo que hablar con esta jovencita ahora.- me senté en el sillón con ella en mis piernas y bese su coronilla.

-Esta bien- contesto gesticulando con sus labios un "buena suerte" antes de dejarme a solas con mi pequeña que tenia la cabeza gacha y jugaba con sus dedos

-Emma...

-Papi podque mami no viene, ya...ya no me quiede?- los ojitos empezaron a cristalizarsele en señal de que esto iba a quebrarme mas de lo que ya estaba.

-No cielo, por supuesto que mami te quiere, te ama. Nunca creas que no lo hace bebe.- las lagrimas comenzaron a picar en mis ojos.

-En...entonces podque no vino?- su pequeño labio inferior comenzó a temblar.

-Recuerdas cuando te dije que mamá y yo tuvimos un accidente en el que mami se habia golpeado la cabeza?- ella asintió -Pues, los doctores enviaron a mami a un lugar muy lindo donde podrá curarse mejor y así volver con nosotros cielo.- le explique suavemente. Había estado pensando en que decirle desde la llamada unas horas atrás. Algo que su pequeña cabecita comprendiera y que no la lastimara. La idea de decirle que su madre murió o que se fue para siempre como sugirió Rosalie en su ataque de ira jamas fue una opción, jamas me perdonaría romperle el corazón de ese modo a mi hija... Mi pequeña.

-Entonces... Mami si deguesada papi?- preguntó

-Claro Emma, solo hay que darle tiempo- limpie la lagrimita que corría en su mejilla -ahora no vamos a llorar mas si? Mama se pondrá bien, y estaremos juntos los tres, como antes.

-lo pometes?- apuro y yo trague el nudo en mi garganta.

-lo prometo mi amor.- sabia que lo que acababa de prometer no seria nada fácil de cumplir pero por esta pequeña yo daría mi vida entera con tal de jamas verla sufrir. Y Rosalie igual, aunque por el momento no lo recordara. Me recosté en el sillón, con Emma acostada en mi pecho. Me contó todo lo que hizo mientras estuvo con Alice, como defendía a Ethan de niños mas grandes cuando iban al parque y que encontraron a un gatito perdido y fueron preguntando en las casas cercanas hasta que encontraron a su dueña, una niña de la misma edad de ella que se llamaba Mía, me relató. Tenia un castillo inflable en su patio trasero y se habia vuelto su mejor amiga en el mundo. También ayudo a la abuela con su jardín y hacer las compras de navidad y a colocar el árbol del que fui consciente estaba en una esquina de la sala solo cuando lo menciono. Me permití fantasear con la idea de que nada habia cambiado, esta era una escena muy común cuando llegaba de trabajar, Emma me abordaba a contarme todas sus travesuras mientras mi Rose preparaba la cena y luego de que mi princesa se quedara dormida era el turno de Rose, de acurrucarse junto a mi en el sillón para contarnos nuestro día disfrutandonos el uno al otro. Sonreí con amargura ante el recuerdo y la idea de que cosas como esas podrían no regresar se colo en mi mente, pero la sacudí inmediatamente. Iba hacer todo lo que estuviera en mis manos para que nuestra vida fuera como antes, aunque tuviera que rogarle a Rose que me diera una oportunidad y usar eso para conquistarla nuevamente de ser posible. Si eso era. Ya lo habia hecho una vez, porque no lo haría nuevamente?. Me trace esa idea como meta inmediata. Mi esposa se enamoraría de mi nuevamente.

-Quieres que la lleve a su cama hijo?- la voz de mi padre me trajo de mi introspección. Por las bolsas en sus manos supuse que vendría de hacer compras. Emma se habia quedado dormida, acurrucada en mi pecho con sus puños sosteniendo mi camisa, aparte el cabello de su rostro y le bese la frente. Colocó las bolsas en el suelo y se sentó frente a mi

-Esta bien papá, la llevare a dormir conmigo. La he extrañado tanto.- dije, contemplándola.

-Ella también hijo...

-Mamá dice que necesita mi seguridad pero la realidad es que soy yo el que necesito de ella para no volverme loco.

-Ser padre te obliga a ser mas fuerte de lo que crees hijo. Cuando tu madre estaba pasando por el Cáncer hubo muchas veces en las que las constantes quimioterapias, los medicamentos, los hospitales la sobrepasaban y me pedía que te cuidara y ayudara a ser un hombre de bien. Morí y me quebré mil veces cuando hablaba de aquel modo y fueron muchos días en los que pedí vivir el mismo calvario que estaba pasando o que si no lo soportaba me llevara consigo, pero luego estabas tu, tan fuerte pero tan joven necesitando de una figura paternal que te guiara que me dabas la fuerza para darle mas fuerza a tu madre y poder salir de todo aquello. Y lo logramos.- aquello era una confesión que no esperaba. La pagina del Cáncer de mi madre la viví a distancia ya que ella no quiso que la viera en ese estado. Por eso me mando vivir con su hermano Carlisle mientras pasaba todo aquello. Estar lejos de los dos me hizo mas fuerte y también me hizo ver que no hay nada mas importante que pasar todo el tiempo posible en familia, diciéndoles cada que puedas cuanto los amas porque nunca sabes si despertaras al día siguiente u olvidar diez años de tu vida... -Tu madre me comento lo de Rose, no se que decirte mas que le des tiempo.- suspire ante aquella palabra, últimamente se habia convertido en todo mi mundo

-Lo se Papá... Es lo que haré...

-Llamo Michael, esta enterado del accidente. Dice que no te preocupes, que regreses cuando estés listo, Garrett te esta cubriendo mientras tanto. Ese larguirucho dice que lo tomes como el pago de tantas veces que tu lo cubriste.- asentí mientras sonreía..

- Que bien, creí que ya estaría desempleado. gracias Papá, mañana los llamare- me sonrió con calidez, tomando las bolsas y se perdió en la cocina. afirme a Emma en mis brazos para poder sentarme sin despertarla, se removió y gimió acurrucándose mucho mas a mi cuando estuve de pie para dirigirme a la que era la habitación que compartía con Rose cuando veníamos, mi pequeña tenia su propio espacio digno de una princesa con juguetes y mil cosas, si, mis padres la consentían demasiado pero no podía negarselos si yo también lo hacia. Acosté a mi pequeña, quitandole sus zapatos, me puse un pantalón pijama, una camiseta y me arrastre a su lado, mirando como su espalda subía y bajaba con su respiración lenta. Era la cosa mas hermosa de ver, como dormía ajena a lo que nos rodeaba. Sabia que con tan solo mirarla Rosalie la amaría nuevamente, porque era imposible que su instinto maternal también hubiese desaparecido y porque era imposible no amar a Emma, siempre tan alegre, despierta, activa y llena de amor para dar. Lucha... Me gritaba mi subconsciente, No dejes que se te escape. Le habia dado mi vida entera a Rosalie, cada espacio de mi ser le pertenecía y no estaba dispuesto a dejar que todo lo que habíamos construido se esfumara así como así. No, no lo estaba. Me deje llevar por morfeo con ese pensamiento rondando mi cabeza. Me desperté al sentir que alguien picaba mi el ojo derecho, luego sentí los pequeños dedos de mi hija abrir mi ojo. Mire su carita sonriente y cuando noto que estaba completamente despierto soltó un chillido de alegría tratando de escapar de la cama -Ven aquí...muajaja- la tome para un ataque de cosquillas mientras ella luchaba por escapar

-Papi nooo! Avión!- dijo removiéndose. Sonreí colocandola en mis rodillas mientras estaba recostado y la balancee de arriba abajo con mis piernas. Ella reía a carcajadas. Luego de un desayuno con los cuentos de mi parlanchina hija entre al despacho de mi padre para hacer unas llamadas. Mi jefe me dio su apoyo incondicional ante la situación lo cual agradecí infinitamente. De hecho me ofreció arreglar una transferencia a California si decidía mudarme. Como prometí llame a Lilian.

-Como esta ella? Hay...alguna mejoría?-

-Pues, no mucha. Desde que llegamos solo sale de la habitación cuando ya todos estamos yendo a dormir, cada que queremos ayudarla explota en un arranque de ira. La historia se repite.- suspiro con pesar

-me es difícil imaginar a Rose haciendo todo lo que dijo Marco. Porque nunca supe de ello?- seguía sin poder creer que mi Rose y esta Rose eran la misma persona.

-En casa todos enviamos ese tiempo al lugar mas apartado en nuestras mentes, fueron tiempos duros para todos. Tal vez Rose se aislo de esos recuerdos y por eso no te lo dijo...

-Pero, tu si me lo dirás Lilian?, necesito saber a que me estoy enfrentando ahora. Rose ya... No es alguien que conozco.

-Lo se, cuando estés aquí te lo diré todo. La fiesta de navidad que organizo Alice sigue en pie, los esperamos. Quiero ver a mi nieta, tal vez Emma sea lo que Rose necesita.

-También lo he pensado, pero por otro lado me da miedo que le haga daño al decirle algo que no debe escuchar alguien tan pequeño. Tu estabas allí cuando me pidió decirle que se habia ido o muerto.

-No se lo permitiré. Con el tiempo Marco y yo nos dimos cuenta de que fuimos los culpables de la conducta de Rose, por sobre protegerla y mimarla y no dejarla caerse y aprender de sus errores, esta vez podemos decir que estamos preparados- pude oír la esperanza y convicción en su voz dándome esperanza también de que juntos podríamos superar todo esto. Tres días después estábamos volando hacia California, aunque Jasper nos ofreció quedarnos en su casa como lo haría toda la familia pero no acepte, Rosalie estaría allí y esos suponía que ella y Emma estuvieran bajo el mismo techo. Tenia que tantear el terreno primero con mi testaruda, enojona y poco paciente esposa antes de poder enfrentarla con nuestra hija. Alquilamos una casa vacacional a unos 30 minutos de la casa Hale-Brandon, Carlisle y Esme también se nos unirían, mi primo y su esposa pasarían navidad en Arizona con Renne la madre de Bella pero nos alcanzarían para año nuevo, Alice es de las que bota la casa por la ventana cuando de fiestas y de reuniones familiares se trata. Aprovechando que mi hija se había quedado dormida al tocar la cama después de brincar por todo el aeropuerto y que mis padres empezaban a instalarse tome un taxi hacia la casa de mi cuñado. No quería aceptarlo pero estaba mas nervioso que cuando vi a Rose por primera vez. Revise mi ropa en un vistazo rápido cuando estuve frente la puerta, jeans negros, una camiseta polo azul y una chaqueta de cuero. También me había perfumado antes de salir e intente peinarme un poco, necesitaba un corte de cabello, aunque a Rosalie le gustaba la manera en que el se me rizaba cuando lo dejaba crecer demasiado. Tenias que haber traído flores. Me riño una voz en mi cabeza. Se supone que la quieres conquistar nuevamente y ni un chocolate has traído. Le fruncí el seño pero tenía razón, estaba tan ansioso que no pensé en ello. Escuche voces en un tono no muy bajo desde el interior pero no pude distinguir de quienes se trataba. La puerta se abrió cuando estaba a punto de devolverme a buscar una floristería...

-Soy adulta, No tengo porque darte explicaciones- escuche tras de mi. Ya había cruzado mi pie izquierdo sobre el derecho para girarme cuando alguien se estrello contra mi haciéndome perder el equilibrio y caer en un golpe seco al piso. -Maldición- soltó la mujer de cabello castaño que yacía encima de mi, mis manos estaban sosteniendo sus antebrazos. Arrastrarla a mi pecho fue lo único que se me ocurrió para que no se golpeara.

-Se encuentra bien?- pregunte, incorporándome mientras le ofrecía mi mano para ayudarla a ponerse de pie. Fue entonces cuando levanto su rostro que hasta ese momento había estado escondido por todo su cabello café y aquellos ojos que reconocería en cualquier lugar me observaron, luego se ampliaron con sorpresa. Me quede boquiabierta mirándola.

-Tu otra vez?- chillo irritada, apartando mi mano para ponerse de pie sin ayuda

-Rosalie?...


4.000 palabras xD creí que habia quedado corto pero e sorprendi yo misma xD GRACIAS POR LOS REVIEWS =3 me encanta escribir la historia (aunque tenga que despertar a media noche a escribir porque se me ha ocurrido algo nuevo) COMENTEN EL CAP! q les ha parecido? este par parece haberse encontrado... que sucedera ahora? la frase de Alice en Amanecer Parte I viene a mi ente ahora con un ligero cambio "Bodas, pueden unir a todos" en este caso seria "Navidad, puede unir a todos?" xD

hasta la proximaaaaaa!