SAKURA
Desperté desnuda con los primeros rayos de luz al filtrarse por la ventana, al verme en aquel cuarto que no era el mío volvieron a mi las imágenes de la noche anterior, gire mi cabeza y a mi lado descansaba Sai con una expresión de tranquilidad que podría reconfortar a cualquiera excepto a mí, me entro miedo, un miedo injustificado, tenía que salir cuanto antes de aquel lugar, no me arrepentía de haber echo el amor con Sai, pero me arrepentía de haber imaginado que la persona con la que lo estaba haciendo en aquellos momentos era Sasuke, no sabía cómo reaccionar cuando despertase.
Recogí mis ropas y me las puse rápidamente, antes de marcharme deje una nota disculpándome por mi repentina huída.
Salí del edificio, la mañana era fría y húmeda, aquel frío que calaba mis huesos me hacía sentir viva, porque a veces tenía la impresión de que me hubiesen arrancado el corazón y ya no pudiese sentir, mis pasos se dirigieron hacia mi domicilio, entre sin hacer ruido y me dirigí directamente a la ducha, sabía que Ino no se encontraba en casa ya que siempre salía temprano para trabajar, me metí bajo el chorro de agua caliente y me deslice hasta quedar sentada en el suelo con las rodillas agarradas por mis brazos, pronto las lagrimas se deslizaron por mi rostro confundiéndose con el agua, llore como hacía meses que no lo hacía, había tenido mi primera vez y había imaginado que había sido con el hombre del que me estaba divorciando, me sentía terriblemente mal, estupida y sobre todo vacía, había utilizado a Sai para olvidar a Sasuke y probablemente solo le causaría dolor. No quería perder a Sai por nada del mundo, era importante para mí y lo necesitaba a mi lado, pero después de lo que había pasado quizás ya nada volviese a ser lo mismo.
Salí de la ducha y me dirigí hacia mi cuarto, tenía previsto encerrarme allí por tiempo indefinido, necesitaba estar sola, descansar y evadirme del mundo ya tendría tiempo de enfrentarme a todo lo que me esperaba pero ahora el mundo debía esperarme a mí.
Con esos pensamientos me metí en mi cuarto para no salir por tiempo indefinido…
SASUKE
En mi interior se desataba una batalla sin fin de sentimientos, me encontraba con mi maleta preparada y con un billete en la mano con rumbo a Londres, iba a volver a ver a Sakura, después de tantos meses sin conocer su paradero.
No se quien estaba más nervioso si Naruto o yo, baje las escaleras apresuradamente para dirigirnos cuanto antes al aeropuerto, no se si fue el azar o si por lo contrario el destino jugó una mala pasada, en aquel momento sonó el teléfono, en ese momento opte por no cogerlo y dejarlo sonar, cuando me disponía a salir de mi domicilio con Naruto el contestador saltó y sonó desde el otro lado la voz de Atsumori, algo en su voz me hizo parar en secó y contestar aquella llamada de forma precipitada.
- ¿Atsumori?
- ¿Sasuke? Pensaba que no te encontrabas en casa…
- ¿Ha pasado algo? Le noto preocupado…
- No sabía a quien recurrir y a pesar de todo lo que ha pasado entre tu y mi hija te tengo mucho aprecio y te considero de la familia ¿lo sabes verdad?
- ¿Qué ha pasado?
- Es Hiromi…
- ¡No me asuste que le ha pasado a su esposa!...
- Ella comenzó a encontrarse mal esta tarde, al principio no le di importancia hasta que se desmayó, la lleve rápidamente al hospital pero ya había entrado en estado de coma, yo no se que hacer….¿Qué voy a hacer sin ella?
- ¿Se encuentran en el hospital central de Tokio?
- Sí…
- No se mueva, voy enseguida hasta allí. ¿Sabe algo de esto Sakura?
- No, por ahora no quiero preocuparla, quizás la llame más adelante cuando sepa como evoluciona.
- De acuerdo en 15 min. Estaré allí.
- Gracias hijo…
Subí corriendo las escaleras hacía el dormitorio, me puse una ropa cómoda y baje rápidamente las escaleras cogiendo a mi paso las llaves del coche.
- Naruto, tendremos que posponer ese viaje…
- ¿Qué es eso tan importante que tienes que hacer para quedarte y no ir a ver a tu esposa? ¿No era eso lo que querías?
- Hiromi ha entrado esta tarde en coma al parecer ha tenido un derrame cerebral.
- ¡No puede ser! ¿Sabe algo de esto Sakura?
- No, Atsumori no quiere decirle por ahora nada para no preocuparla, quiere esperar para ver como evoluciona y en estos momentos no puedo dejarle solo, no en está situación, si he podido esperar 6 meses en verla, puedo esperar un poco más.
- Te entiendo, no te entretengo más, te llamare mañana para saber como va evolucionando, dale ánimos al Sr. Haruno, los necesitara.
Mientras iba conduciendo no dejaba de darle vueltas a la conversación que acababa de mantener con el padre de Sakura, estaba totalmente destrozado, amaba a su esposa y a su hija por encima de todas las cosas en este mundo y el echo de pensar que podía perderla le destrozaba totalmente, lo podía notar en su voz que aunque intentaba sonar fuerte no lograba simular un deje de desesperación, si algo le pasaba a Hiromi, Atsumori se marchitaría irremediablemente y ya no habría vuelta atrás.
Siempre habían estado juntos desde que se conocieron a los 14 años y sabían que su amor dudaría toda la vida hasta que alguno de los dos decidiese o tuviese que dejar este mundo, ese sería un golpe del que nunca podría reponerse…
Entre corriendo al hospital y en recepción me dijeron que la habitación donde se encontraba era la 142 por lo que subí rápidamente, allí mirando a través del cristal del pasillo hacia el interior de la habitación se encontraba mirando Atsumori con un deje de tristeza y soledad impreso en su rostro, destilaba una profunda desesperación en cada uno de sus movimientos.
Me acerque hasta el y puse una mano en su hombro, se giró levemente y me miro con sus ojos vacíos, nunca había visto unos ojos como aquellos, me estremecí, Harumi debía estar realmente grabe ya que Atsumori era una persona optimista, pero la derrota se veía impresa en su rostro, no dijo nada sólo siguió mirando hacia el interior del cuarto dónde descansaba su esposa conectada a maquinas, lo cual me hizo recordar a mis padres años antes.
Allí pasamos toda la noche esperando noticias de los doctores…
NARUTO
Mientras conduzco de nuevo hacia mi casa me pregunto si el mundo no tendrá un complot contra el reencuentro de Sasuke y Sakura ¿Porqué justamente tenía que pasar eso ahora?.
Mientras ninguno de los dos abriese la boca, sin contar que sabíamos donde se encontraba Sakura podíamos posponer el viaje e ir cuando las cosas estuviesen más calmadas.
Entro en casa y suspiro cansado ¿Por cuánto tiempo más tendré que esperar para ver a Sakura?
- ¿Naruto? – Hinata justo enfrente se sorprende al verme entrar.
- Sí – respondo secamente.
- ¿No te ibas de viaje por varias semanas? – dice confundida.
- Sí, pero el viaje se ha pospuesto – paso por su lado dirigiéndome a las escaleras.
- ¿Te pasa algo? – dice preocupada.
- ¿Tendría que pasarme algo? – digo volviéndome para encararla.
- No… yo lo siento… - dice bajando la mirada.
- Bien, estaré en mi despacho no quiero interrupciones – la verdad es que me duele tratarla así, pero era innecesario que me mintiese de esa forma y menos con aquella naturalidad.
Subo a mi despacho y me desplomo en la silla, hoy va a ser un día largo, así que me enfrasco en el trabajo atrasado que tengo y así no tengo que encarar a mi mujer.
SAKURA
Vacío eso es lo único que sentía, un horrible y profundo vacío en mi interior, había pensado que estar con Sai de aquella forma iba a devolverme algo de felicidad, sabía que no le amaba y probablemente no lo haría pero así podría sacarme a Sasuke de mi cabeza, ahora me sentía incluso peor, había caído precipitadamente hacía un agujero del que dudaba poder salir sola.
Pasaba horas muertas mirando hacía la nada, perdida en mi dolor el cual cada día era más acuciante y asfixiante, mi cabeza me dice que debo hacer algo pero ¿Qué puedo hacer? No se por donde empezar, el teléfono ha sonado estos días sin parar se que se trataba de Sai, pero en estos momentos no puedo hacerle frente, tendrá que esperarme hasta que pueda darle una explicación.
Ino al principio venía a ver que tal me encontraba pero al verme tan perdida y sin ganas de hablar optaba por dejarme sola hasta que decidiese salir, el violín era mi compañero fiel tocando música acorde con mi estado de animo mi favorita en esos momentos era Partita N° 2 per Violin – Sarabanda, aunque echaba de menos mi piano.
En aquellos momentos de encierro voluntario decidí que es lo que realmente quería hacer con mi vida, lo cierto es que era lo que siempre había querido sólo que lo había dejado apartado para llevar la empresa de mi familia.
Solo había una cosa que lograba llenarme, apartarme del mundo, hacerme sentirme feliz, desahogarme y aquello era la música.
Durante los días de mi encierro y con mi violín en una mano tocando sin cesar todo un repertorio decidí que quería ser concertista, tocar en una orquesta, dar conciertos, viajar sentir los sonidos en conjunto de todos los instrumentos, sentir la música más allá de lo que me podía aportar tocar en la soledad de mi habitación.
Quizás sólo así podría ser realmente feliz, quizás pudiese encontrar personas que cómo yo sintiesen la música como lo hacía más allá de una partitura, más allá de todo lo que nos rodea…
Decidí salir de aquel cuarto con la intención de comenzar mis ensayos de piano y violín, amaba los dos instrumentos, pero ahora necesitaba volver a tocar el piano ya que no lo había vuelto a hacer desde hacía años.
Pasaba horas y horas en aquel cuarto con el piano tocando sin parar, ensayando para convertirme en concertista, para conseguir mi sueño, para alejarme de la vida que me había tocado vivir, para alejarme de Sasuke, porque solo cuando tocaba no pensaba en el…
No tarde mucho en hacerme un hueco en la orquesta sinfónica de Londres y allí fue donde comenzaron los conciertos, primero con el violín para después comenzar con el piano, pronto me di a conocer y comencé a viajar, lo necesitaba, aquel mundo era todo para mí, los nervios al entrar para darlo todo, la expectación del público, la euforia al tocar una pieza, la emoción al tocar las teclas del piano o en su defecto las cuerdas del violín y la acústica que acompañaba, me hacía sentir tanta paz que hacía olvidar todos los problemas que tenía, sentía que aquello me llenaba que al salir de allí no había problemas, que no existía esa soledad lacerante que oprimía mi pecho cada noche, cuando caminaba por la calle intentado distraerme…
Quizás y solo quizás mi vida iba a resumirse a encontrar la paz en la música para luego llegar a la soledad de mi habitación en un hotel de cualquier ciudad del mundo…
Sólo un día descubrí que aquella soledad me iba a acompañar el resto de mi vida, había caído en un profundo agujero negro del cual aunque lograse salir quedarían secuelas y recordaría por siempre, porque la soledad y el dolor de la traición y el desengaño no se borran de un plumazo y en mi caso las llevaría tatuadas en mi piel de por vida.
Estaba abriendo mi maleta y ordenando mis cosas en el armario, ayer estaba en Viena tocando y ahora nuevamente me encuentro en Londres, en el que ahora es mi hogar no puedo reprimir una risita y es que me lo he pasado en grande viajando, sobre todo con Gaara, es una de las personas con más enfoque musical que he conocido y por supuesto con un futuro grandioso en su chelo, da la sensación de ser una persona seria e impenetrable pero lo cierto es que una vez que entablas una conversación con el te das cuenta que es pura fachada ya que es divertido, astuto y para nada arrogante.
Hoy tocamos en Londres y ya estoy ansiosa, Sai e Ino van a venir a verme tocar. Quien me iba a decir que iban a terminar como pareja, es un alivio para mí ya que no podría seguir viendo a Sai cargando con la culpa de haberle herido y no pudiendo tener la relación que teníamos antes de aquella noche, pero creo que el lo tomó como lo que fue, una noche, ya que pronto descubrió que no podía vivir sin Ino y viceversa, después de todas las quejas que recibía por parte de mi amiga hacia el se dio cuenta que era un chico lleno de encantos que la atraía como la miel a las abejas.
Una vez que iniciaron su relación decidí que debía abandonar el apartamento de mi amiga para darles una mayor intimidad, estaba muy a gusto con ellos pero comprendía que tenían que estar solos, por otra parte me apetecía tener mi propio espacio, no me costo mucho encontrar un apartamento de mi agrado en el barrio de Soho y ahora me encontraba frente al espejo de mi habitación con un vestido elegante y mi violín lista para salir, mis amigos me esperaban allí.
ITACHI
Hoy tocaba la prodigio del violín Sakura Haruno y no podía faltar a ese concierto ya que era el primero en Londres después de un larga gira de conciertos por toda Europa.
La recordaba perfectamente aunque sólo la había visto una vez y hacía dos años, pero una persona como ella que derrochaba belleza y vitalidad no se podía olvidar.
Estaba nervioso para que negarlo, pero una persona de mi posición y de tan prestigiosa familia no podía demostrarlo, me senté en mi asiento y espere a que hiciesen su entrada.
Un ángel había echo su aparición y su presencia iluminaba todo el escenario, con aquel vestido largo blanco palabra de honor ceñido hasta la cintura y cayendo en vuelo hasta abajo y aquella belleza exótica con aquellos profundos ojos verdes encandilaba a todos los allí presentes.
Desde ese momento supe que no podría apartar mi camino del de Sakura Haruno y que mi deber era hacerla feliz fuese como fuese, aún a costa de cualquier sacrificio, aún a costa de mi propia felicidad porqué Sakura Haruno era un ángel caído.
SASUKE
Habían pasado ya dos meses desde el derrame cerebral de la señora Haruno, paso una semana en cuidados intensivos para finalmente despertar y poco a poco recuperar la movilidad aunque la mayor parte del tiempo se lo pasaba con su mirada perdida pensando en dios sabe que…
Lo cierto es que me dolía verla así y seguramente no me acerco ni aun resquicio del dolor que debía sentir Atsumori al ver a su esposa en ese estado ya que a medida que iba pasando el tiempo veía que el estado en el que se encontraba no mejoraba.
Haciendo recopilación de estos dos últimos meses me he dado cuenta que no he parado ya que he estado llevando los asuntos de la empresa Haruno al igual que los de mi empresa, ahora que lo pienso ni siquiera me he tomado un respiro y no me ha dado tiempo de pararme a pensar que ahora podría estar con Sakura, suena tan lejano...
Antes soñaba con ella pero estos dos últimos meses no he podido ni pensar en ella y tampoco visitaba mis sueños, me pregunto si la estaré olvidando ¿quizás me he cansado y me he acostumbrado a vivir sin ella? Si es así lo que sentía no podía ser amor ya que su recuerdo no puede borrarse tan rápido, pero entonces porque siento este vacío en mi interior…, no se llena con nada y algo en mi interior me dice que hasta que no la encuentre no se llenará y no podré volver a vivir, porque la vida que llevo no es vida, me dedico a mi trabajo ya ni siquiera salgo a tomar algo con mis amigos más cercanos no tiene sentido y no logra calmar las ansias que hay en mi interior.
De nuevo la pregunta ¿Debería buscarla? ¿Debería volver a verla? Algo me dice que sí, pero algo me retiene aquí en Japón.
ITACHI
Gracias a mis influencias me encontraba esperando en los camerinos a la razón que me había llevado a aquel concierto.
La puerta comenzó a abrirse lentamente dejando entrever una mano que parecía mármol y un cabello rosáceo.
- ¡Sakura! ¡Sakura Haruno! – dije con voz profunda.
- ¡No puede ser! – dijo sin salir de su sorpresa.
- Cuanto tiempo sin vernos, por tu expresión veo que aun me recuerdas – dije sonriendo de lado.
- Itachi ¿Cómo voy a olvidar al hermano de mi ex-marido? – dijo con algo de rencor.
- Entonces los rumores son ciertos, te has separado de mi estupido hermano pequeño – dije mirándola con intensidad.
- ¿A que has venido? – dijo molesta.
- ¿Acaso no puedo venir a saludar a mi ex cuñada?
- No te has interesado de mí hasta ahora así que no veo tu preocupación ahora.
- Aunque no lo creas, me preocupa el estado en el que te encuentras ahora y me haría muy feliz que me acompañases esta noche a cenar., por favor.
- Esta bien, mañana es mi día de descanso así que no veo el problema, aunque te advierto que si te pasas de la raya me iré y no te volveré a dirigir la palabra, así que mide tus palabras Itachi Uchiha.
- ¿Esa es una forma de decir si? – dije sonriendo - ¡Si que tienes carácter Haruno! – me miro sonriendo sinceramente, estaba realmente hermosa aunque ella no se diese cuenta de su belleza algo opacada por aquellos ojos tristes y sin brillo.
Me había reafirmado en mi decisión Sakura necesitaba ser feliz y yo iba a hacer todo lo necesario para darle aquella felicidad aunque también serviría en mis planes porque un Uchiha no hace nada gratis.
