Hola! les pido una disculpa por la tardanza, estuve en días de examenes y proyectos finales por lo que no pude subir conti antes, aqui les dejo el capitulo 10 espero que lo disfruten mucho y que ahora si me dejen sus comentarios.
Abrí mis ojos con pesadez, levanté mi mano tocando mí cabeza dándome cuenta de que tenía el cabello húmedo, giré mi vista topándome con mi esposo, sentado en el suelo, con la cabeza sobre la cama y profundamente dormido. Suspiré dándome cuenta de que él había estado cuidándome, observé mi pie, estaba perfectamente vendado; volví mi vista a Sasuke y acaricié su cabello también húmedo y sin querer lo desperté.
Se enderezó rascando sus ojos, me observó con una sonrisa en su rostro que rápidamente cambió a una expresión de preocupación.
-¿Cómo te sientes? –Preguntó en tono preocupado.
-Estoy muy bien gracias…
-¿Segura?
-Sí… no te preocupes.
-Que gusto, que te sientas mejor. –Me sonrió con sinceridad.
-Si… pero… tengo una duda Sasuke.
-¿Cuál?
-¿Por qué tengo el cabello húmedo y estoy con una bata de baño? Y otra cosa más importante aún… ¿Por qué tú traes el cabello húmedo y un pijama?
-¿No lo recuerdas? –Preguntó un tanto "Aliviado".
-¿Qué hiciste Sasuke Uchiha? –Pregunté agobiada y cubriéndome un poco más con la bata.
-Tranquila… no fue nada malo…
-Eres un depravado…
-¡Ya basta no seas exagerada! –Me interrumpió levantando la voz.
-Sasuke… -Susurré al ver su expresión de fastidio.
-Tenías fiebre, te curé la herida y como te dolió mucho comenzaste a insultarme y decirme hasta de lo que me iba a morir y como no te baja la fiebre te desvestí y te metí a la tina con agua helada pero como no te podías sostener me metí junto contigo… y no hice nada malo, además Chiyo estuvo en todo momento. –Soltó sin respirar.
-Yo… gracias.
-Descuida… ¿Tienes hambre?
-Sí, un poco.
-Te traeré algo de cenar.
Asentí mientras veía como Sasuke salía de la recamara, suspiré resignada y observé el reloj, las 9:00pm afuera estaba oscuro, de pronto recordé… eran como flashazos que llegaban a mi mente, "¿Me amas?" "Más que nada en el mundo"… ¿qué había sido aquello? Tal vez sólo había sido un sueño… ¿o no? Giré mi vista, viendo como Sasuke entraba con una mesita de cama y con un plato de frutas sobre ella, cerró la puerta, me acomodé recargándome en las almohadas, colocó la mesita en mis piernas y comencé a comer… claro con la duda carcomiéndome por dentro.
-¿Rico? –Preguntó tranquilamente.
-Sí, bastante… tenía hambre.
-Me imagino, hoy sólo desayunaste.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí dime.
-Verás, no estoy segura de sí fue un sueño o en realidad pasó…
-¿Qué cosa?
-¿Me dijiste que me amas? –Solté la pregunta con un terrible ardor en mis mejillas.
-Creí… que no lo recordarías. –Respondió riendo sinceramente.
-¿Entonces… es verdad?
-Sí.
Le sonreí con tranquilidad y dejé la mesita de cama en el suelo, me acerqué a él y acaricié su rostro… dándome cuenta que tenía un cutis perfecto… mucho mejor que el mío… sonreí ante mi pensamiento bastante tonto, levanté mi vista topándome con sus ojos negros.
-Ayer en la boda, me dijiste que me besarías cuando yo te lo pidiera… ¿Recuerdas?
-Por supuesto que lo recuerdo… Pero ¿A qué viene eso?
-Ahora… te lo estoy pidiendo… bésame. –Le pedí realmente decidida.
-Te puedes hacer adicta… ¿Lo sabías?
-Es un riesgo que estoy dispuesta a tomar.
-Me gustan las mujeres arriesgadas.
-Estas casado con una mujer que realmente lo es.
Me sonrió, tomo mi rostro entre sus manos y se fue acercando lentamente a mí, podía sentir su respiración chocando con la mía y de pronto sentí sus labios en mi frente, bajando lentamente por mi mejilla, pasando a la otra, llegando a mi nariz y mi barbilla, provocándome un escalofrío al sentir como se apoderaba de mis labios, de una manera que nadie más había logrado, era una sensación indescriptible, era sensual… apasionado pero a la vez… bastante tierno y amoroso, en ese momento supe por qué las mujeres se obsesionaban con él, era realmente un excelente besador.
Supe que pasó un buen rato, ya que mis labios estaban hinchados al igual que los de él, suspiré, simplemente no lo podía creer, ¿Cómo pude haberme privado de esa sensación desde hace cinco años?
-¿Por qué no luchaste por mí? –Le pregunté mientras acariciaba sus labios con mis dedos.
-Quería que fueras muy feliz al lado de Itachi… era mi hermano, no podía quitarle a la mujer que amaba, además yo sé que hubiera hecho lo mismo por mí.
-¿Y no llegaste a pensar que el que me gustaba pudiste haber sido tú?
-Sí… lo hice, pero Itachi fue quien actuó primero… yo había perdido.
-Te confieso… que fuiste tú… quien me movió el tapete desde que te vi en ese ascensor.
-No lo sabía.
-Itachi me pidió salir con él y acepte… pero tú empezaste a tratarme mal y decidí aceptar algo más con Itachi… y de verdad llegué a odiarte…
-Yo… de verdad lamento haberte tratado así…
-Quiero intentarlo Sasuke, quiero llegar a amarte como alguna vez lo imaginé…
Me acerqué más a él, cerré mis ojos y justo en el momento en que roce sus labios, tocaron a la puerta de la habitación, sonreí y me alejé mientras mi marido se levantaba a abrir la puerta.
-Lamento interrumpirlos. –Habló Chiyo entrando a la habitación con una sonrisa. -¿Cómo te sientes hija?
-Mucho mejor, gracias Chiyo.
-Que gusto saberlo hija… vine por la charola y a traerte esta jarra de agua para que tomes tu medicamento.
-¿Medicamento?
-Sí, el doctor te dejo unas pastillas para la infección y una pomada para la cicatrización.
-Pues… gracias.
-Ahora sí me retiro, que pasen buena noche.
-Hasta mañana. –Respondimos al unísono mientras ella cerraba la puerta.
-Creo que es mejor que te tomes la pastilla, es cada 12 horas. –Habló Sasuke pasándome un vaso de agua y una pastilla.
La tomé tranquilamente y deje el vaso en el mueble junto a la cama, extendí mi mano hacía Sasuke quien la tomó sin dudarlo un segundo, se sentó en la cama y yo con algo de esfuerzo lo jalé besándolo con suavidad, de pronto ya me encontraba sentada sobre sus piernas de frente a él, con mis rodillas en la cama, abrazándolo fuertemente mientras sus manos recorrían mi espalda sobre la tela de la bata.
La respiración era entrecortada, el pulso a todo lo que daba, nos miramos a los ojos, en realidad el ambiente era bastante romántico, la habitación tenía una luz tenue debido a las pequeñas luces en el techo y la luz de la luna que entraba por los balcones, acaricié su torso desnudo, debido a que no llevaba playera.
-Si me acaricias así, no podré detenerme.
-No lo hagas. –Le susurré para después besarlo nuevamente.
No podía evitarlo, Sasuke había encendido mi sangre rápidamente con sus besos, me estremecí al sentir como abría mí bata deslizándola lentamente por mis brazos dejándola caer al piso, sus manos acariciaban cada parte de mi cuerpo, de una manera tortuosa, sus labios se apoderaban de mis pechos provocando jadeos y suspiros provenientes de mi boca.
Con suavidad, me recostó sobre la cama, mis mejillas estaban sonrojadas ante la mirada de mi esposo, se alejó de mí despacio, tomó su pijama dispuesto a desvestirse, me levanté rápidamente alejando sus manos y besando su abdomen delicadamente, logrando escuchar sus gruñidos roncos que comenzaban a salir de sus labios.
-Déjame hacerlo. –Le pedí con una sonrisa en los labios, la cual fue correspondida de igual manera.
Coloqué mi mano sobre aquel bulto que resaltaba debajo de su pijama, lo acaricié lentamente dándome cuenta de porqué era tan orgulloso y perseguido por las mujeres, sonreí y tome el pijama junto con su bóxer dejándolos caer con gracia hasta el suelo.
Tomé sus manos lo jalé hacía mí cayendo ambos a la cama, besándonos como dos locos, de manera apasionada pero a la vez tierna y romántica, sus manos me recorrían entera mientras se acomodaba en medio de mis pernas, y lo necesitaba, lo deseaba como no había deseado a nadie en mí vida…
Me miró a los ojos pidiéndome permiso para lo que se avecinaba, asentí con una sonrisa, podía sentir como entraba suavemente en mi intimidad, dolía un poco, eso era obvio después de tantos años.
Estuvo inmóvil por unos minutos, los cuales aprovechó para decirme cosas que jamás creí escuchar de sus labios, cosas que me hacían sonrojar y sentirme deseada, amada… mujer; moví mi cadera en respuesta de estar lista para él y sumergirme en el inmenso placer que me provocaba con cada estocada, definitivamente ese hombre no tenía ni un defecto; las horas pasaban y nuestros cuerpos se volvían uno, el sudor se combinaba y perlaba nuestros cuerpos desnudos, llegando al éxtasis en numerosas ocasiones, no solo era apasionado, si no también todo un caballero y en realidad… estaba segura de que podría amarlo… tal vez incluso más de lo que había amado a Itachi.
ahora si se merece un comentario? espero que si jeje gracias por leerlo, espero que lo hayan disfrutado como yo, nos leemos pronto.
