Autor: Elpin
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Esta historia ha sido escrita para pasar el rato únicamente y nadie saca beneficios monetarios.
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Severus se pasó toda la noche trabajando diligentemente en hacer una pomada perfecta para Harry, aunque en su mente él simplemente hacía su trabajo; hacer pociones para un alumno que lo necesitaba. Harry, por supuesto, seguramente nunca asistiría a Hogwarts nunca más, pero Severus no dudaba ni un momento que, una vez Dumbledore volviera, el Director no iba a abandonar a Harry o a su educación… y tampoco lo haría Severus.
Una vez acabado durmió unas cuantas horas y luego se levantó enseñar a sus clases horribles. De algún modo la ausencia de Harry se había convertido en una tortura en lugar de una la paz que había anticipado en un principio. Porque ahora, cada hora en el aula quería decir una hora sin la Scios Totalus encendida.
Finalmente el día acabó, y Severus solo tenía que hacer una cosa antes de poder chequear a Harry y luego ir a Privet Drive en persona. Iba a escribirle una pequeña carta a Sirius Black. Como Severus no había podido contactar a Dumbledore pensó que lo más fácil era informar a Black sobre la expulsión de Harry. ¿Qué era lo peor que podía pasar? El chucho estaba prácticamente encerrado en Grimmauld Place. Y Harry quería que Sirius lo supiera…
Después de mandar el mensaje por el sistema de comunicaciones mágico se sentó en su silla favorita y decidió dar una miradita rápida. Quería asegurarse que los muggles estaban manteniendo su palabra. Severus había sido bastante vehemente la noche pasada…
Para sorpresa y alivio de Severus Harry todavía estaba en la cama, o a lo mejor había ido a dormir muy temprano. Estaba durmiendo pacíficamente, la luz del sol brillaba por la ventana haciendo que pareciera más suave, más joven. Severus pensó que era algo hermoso, y sintió la esquina de su boca moverse hacia arriba cuando Harry frotó su cara con la almohada. El chico posiblemente estaba exhausto de la noche anterior. Los hechizos solo habían curado su piel. Severus apagó el aparato sin tratar de oír los pensamientos de Harry. Solo iban a ser sueños, de todos modos. Cogió la pomada y abandonó la habitación, caminando más lentamente esta vez mientras salía de las mazmorras.
Como esta vez no era la mitad de la noche Severus apareció entre unos arbustos al final de la calle y fue hacia la casa, manteniendo los ojos y orejas abiertos para ver si había algún Mortífago espiando. No le habían informado de la presencia de ninguno, pero Voldemort podía cambiar de idea en cualquier momento. Por ahora, pero, el Lord Oscuro estaba ansioso para conseguir la profecía. Después de conocer su contenido iba a decidir si necesitaba eliminar a Harry con urgencia, o si podían esperar que el chico cumpliera los diecisiete.
Severus entró sin llamar a la puerta. La cabeza de la mujer salió por la cocina, pero desapareció tan deprisa que Severus lo podría haber imaginado. La "caja muggle", como Severus lo llamaba, estaba en la sala de estar, pero había otros sonidos, que venían de arriba que llamaron la atención de Severus. Subió las escaleras con rapidez y fue hacia la habitación de Harry.
Harry estaba medio metido bajo la cama, con solo los pies sobresaliendo. Ya estaba completamente vestido, y sus movimientos sugerían que tenía prisa. Salió de bajo la cama y en sus manos había una tela doblada, Severus dedujo su función fácilmente con una mirada a su superficie plateada. Harry se la metió en un bolsillo mientras se levantaba.
"Potter." Esa palabra hizo que el chico se girara. Su emoción más clara era, extrañamente, el alivio, pero también había ansiedad y miedo.
"¡Profesor Snape! ¡Tienes que ayudarme! ¡Tiene a Sirius! ¡En en Ministerio! ¡Le está torturando!" Harry estaba justo delante de Severus para entonces, tirando de su túnica. Severus puso sus manos sobre los hombros del chico.
"Tranquilízate. Explica." Harry respiró profundamente, cerrando los ojos un momento.
"¡He tenido otra visión, como con el Sr. Weasley, y Voldemort tiene a Sirius en el Ministerio y le está torturando! ¡Tengo que ir a salvarlo!" Severus trató de no reaccionar al oír el nombre.
"No vas a hacer nada de eso ahora mismo!" Informó Severus al chico duramente. Esto podía ser lo que Dumbledore les había avisado podía pasar, el Señor Oscuro implantando visiones. ¿O estaba Black realmente en peligro? "No podemos estar seguros de si la visión era real, y además, ¿necesito recordarte tu actual falta de varita?" Harry hizo una mueca iracunda y trató de apartarse de él. Severus le soltó de inmediato y Harry dio un paso atrás, la mueca reducida a una mirada asesina.
"¡No necesito que me lo recuerdes, gracias! ¿Y qué si podría ser falsa? ¡No podría vivir conmigo mismo si asumiera que no es real y Sirius muere!"
"De un modo u otro, no importa-" Severus se paró a si mismo. Esta no era manera de convencer al chico, ahora sabía eso. Harry respondía si le dabas seguridad, no amenazas o autoridad. "Le he mandado una carta a Black apenas hace veinte minutos contándole sobre tu expulsión. Debería llegar aquí en cualquier momento para rescatarte." La ira de Harry pareció evaporarse y pestañeó.
"¿Se lo has dicho? ¿Así de fácil?"
"No había ningún motivo para no contarle." Contestó Severus sucintamente.
"¿Pero como le has mandado la carta?" Harry obviamente pensaba que había señalado un fallo importante en la historia de Severus. En respuesta Severus no pudo evitar rodar los ojos.
"Tenemos otros métodos de mandarnos mensajes a parte de con lechuzas." Explicó sin paciencia.
"Pero no lo puedo esperar." Se quejó Harry, sus ojos suplicando. "Vamos a chequear Grimmauld Place." Cuando Severus solo frunció los labios y se negó a contestar Harry se frustró. "¡Tú no has tenido la visión! ¡No le has escuchado gritar! Necesito asegurarme que está bien." Severus sabía que no debería. Era un violación directa de las órdenes de Dumbledore; mantener el chico en la casa de sus parientes. Pero los ojos de Harry estaban tan llenos de miedo, y Severus sabía que tipo de escenarios horribles se le podían ocurrir a Harry cuando no se le daba seguridad. Suspiró y asintió. La cara de Harry se iluminó y casi cae del alivio.
"Ven. Mantente cerca y haz lo que te diga." Harry asintió obedientemente, aunque Severus dudaba su sinceridad.
…
Cuando llegaron a Grimmauld Place Severus no soltó el hombro de Harry. Arrastró al chico por las escaleras y lo metió en la casa, sus ojos escaneando la calle para asegurarse que habían Aparecido dentro de las barreras y nadie les había visto. Harry hizo pequeños ruidos de protesta, pero como había conseguido lo que quería no forcejeó. Una vez dentro Severus usó unas cuantas barreras extra en la puerta.
"¡Sirius! ¡Sirius!" Gritó Harry de inmediato, apartándose del lado de Severus y prácticamente tirándose contra las escaleras que llevaban a la cocina. Severus caminó por las habitaciones en la planta baja. Se encontraron de nuevo en el pasillo, los ojos de Harry llenos de preocupación, y juntos fueron arriba.
"¿Black?" Llamó Severus en la biblioteca. Harry se estaba mordiendo el labio inferior casi temblando de preocupación por su padrino. Había dejado de gritar.
"No está aquí." Susurró asustado. "Voldemort lo tiene."
"No digas su nombre." Le regañó Severus sin mala intención. "No hemos buscado por toda la casa." Le recordó al chico. De repente se escuchó un sonido detrás de ellos y se giraron.
"¡Kreacher!" Exclamó Harry al ver el viejo elfo doméstico. "¿¡Dónde está Sirius!?"
"El Amo Black no está aquí." Dijo el elfo con obvia felicidad. Despareció por el pasillo, murmurando algo sobre ser libre del traidor a la sangre. Harry dirigió su mirada hacia Severus.
"¡Eso! ¡Ves! ¡No está!" Severus los tenía que admitir; las cosas no parecían tener muy buena pinta para el chucho. "Tenemos que ir al Ministerio." Tenuamente escuchó a Harry gritar. Su mente estaba calculando rápidamente el tiempo que iba a llevar avisar el resto de la Orden. ¿Podía ponerse en contacto con Dumbledore? No había podido esa mañana. "¡Snape!" Sus ojos fueron a buscar los de Harry. Eran enormes y verdes, suplicándole ayuda. Nunca había visto esa expresión dirigida a él.
"Revisa el piso de arriba por si acaso. No voy a meterme en una misión de rescate solo por la palabra de un elfo doméstico como un Gryffindor. Nos vemos aquí abajo. Vamos a usar el floo." Harry asintió y corrió fuera de la habitación. Severus conjuró pergamino, tinta y una pluma. Escribió una nota a toda prisa y la mando por el sistema hacia su oficina en las mazmorras, hechizándola con un hechizo que había esperado nunca tener que usar. Por lo menos no iba tener que confiar el en floo para mandarla. ¿Quién sabe donde iba haber acabado?
"¡No está en ninguna parte allí arriba!" Gritó Harry mientras corría hasta el lado de Severus.
"Típico." Murmuró Severus. "Muy bien, vamos a ir al Ministerio. Tengo una muy buena idea de por qué Severus está capturado ahí. Vamos a ir bajo tu capa." Se giró hacia Harry y fijó la mirada verde con la suya. "Si nos descubren yo voy a salir de debajo la capa. Tú vas a mantenerte oculta no importa qué y vasairte si algo pasa. ¿Está claro?"
"No puedo solo ir-"
"Vas a hacer lo que te digo o te voy a dejar aquí." Le cortó Severus. Harry le miró mal unos momentos.
"De acuerdo." Severus asintió una vez y sacó la capa del bolsillo de Harry. Si el plan no se iba al garete, igual podía conseguir que Harry oyera algo que debería haber oído años atrás… y salvar al chucho, por supuesto. ¿A lo mejor usar la Scios Totallus le había dado algo de rebeldía? Cuando las llamas verdes les envolvieron todo lo que Severus sabía era que Harry merecía saber por qué su padrino estaba, seguramente, ya muerto.
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Sirius estaba sentado disfrutando de un libro. Bueno, a lo mejor disfrutar era la palabra equivocada. Leía prácticamente cualquier cosa para evitar pensar en Harry. Por culpa de las nuevas barreras contra lechuzas no había oído nada de su ahijado en meses. Justo cuando cogió el libro remachado sobre el uso medicinal que las sirenas le daban a las plantas marinas una carta llegó por el agujero en la pared. Flotó hacia él y Sirius la cogió rápidamente. Esperaba la letra de Dumbledore, deseaba que fuera la de Harry, pero definitivamente no anticipaba la de Snape. La abrió con el ceño fruncido y empezó a leer.
Black
Te escribo para informarte de ciertos desarrollos que Albus no quería que supieras antes. Aun así, teniendo en cuenta los deseos del Sr. Potter he decidido hacer esto. No he podido contactar con Albus, así que por favor no le des la razón reaccionando… de manera violenta.
El Sr. Potter fue expulsado de Hogwarts el día después que Dolores Umbridgese convirtiera en Directora. Los motivos de la expulsión fueron completamente ficticios, así que no tiene sentido enumerarlos aquí. El Sr. Potter está viviendo con sus parientes ahora mismo, donde las barreras de sangre le van a proteger.
No hagas nada estúpido.
Severus Snape
Sirius tenía la boca abierta a más no poder cuando acabó de leer. ¿¡Expulsado!? ¿Y Dumbledore no se había dicho? Apretó los puños y tiró la carta al fuego de manera violenta. Se puso en pie de un salto y estaba a punto de correr cuando se le ocurrió algo.
¿Y si había sido una enfermiza broma de Snape? El hombre lo odiaba lo suficiente para tratar de sacarlo de la casa y matarlo. Solo había una manera de estar a la vez seguro y que fuera a conseguir la información rápidamente: Ir a Hogwarts. Se metió en el floo y fue a parar a la oficina del director.
Salió de la chimenea y se enderezó. Mirando a su alrededor notó que nada había cambiado. Afortunadamente para él Umbridge no había conseguido entrar en la oficina. Rápidamente se transformó en perro y salió corriendo de la habitación, las puertas abriéndose para él ya que venía de dentro. Corrió directamente hacia la Torre de Gryffindor.
El retrato de la Señora Gorda le vio venir e hizo un ruido de sorpresa. Sirius paró de golpe, pero sus patas resbalaron por el suelo de piedra y chocó contra el retrato, haciendo a la Señora Gorda gritar indignada. El alboroto fue oído dentro de la sala común y la puerta se abrió un momento después para revelar a un sorprendido Ron Weasley. Sus ojos se abrieron como platos al ver el perro.
"¿Hocicos (2)?" Susurró. Sirius asintió con la cabeza. "¿Qué narices estás haciendo aquí? ¿Ha pasado algo?" De nuevo Sirius asintió. Ron miró ambos lados del pasillo. "Quédate aquí un momento." El pelirrojo desapareció de nuevo. Sirius empezó a ir arriba y abajo delante del retrato. No tomó mucho tiempo para que la puerta se abriera de nuevo, Ron salió seguido de cerca de Hermione. "Ves, te lo dije." Declaró Ron,sonando muy ofendido. Hermione ni siquiera le escuchando. Ya estaba en cuclillas al lado de Sirius.
"¿Hocicos?" Sirius ladró impaciente. "Cierto. Ven conmigo." Dijo Hermione con brusquedad, poniéndose en pie y yendo por el pasillo. Sirius la siguió, con Ron tras él, y fueron hacia la clase vacía más cercana. Hermione levantó varias barreras, pero no sin antes dándole una extraña mirada a Ron. Él se cruzó de brazos y puso expresión desafiadora. Sirius cambió de forma.
"¿Dónde está Harry?" Fue lo primero que preguntó. Las cejas de Hermione se levantaron en shock.
"¿Qué quieres decir? ¿Nadie te lo ha dicho?"
"¿¡Quieres decir que es verdad!?" Gritó Sirius. "¡Maldito Quejicus, maldita Umbridge y joder, maldito Dumbledore también!" Dijo enfurecido y le dio un puñetazo a una pared. Hermione dio un salto y Ron parecía listo para sacar la varita.
"Sirius cálmate. ¿Qué pasa contigo?" Preguntó Hermione preocupada.
"¡Te voy a decir lo que me pasa! Nadie me había dicho que Harry no estaba en la escuela. ¡Ha estado viviendo con esos muggles durante un mes! ¡Necesita ir con él!" Si giró y fue a por la puerta.
"¡No! ¡Sirius no puedes! Está ahí por una razón." Suplicó Hermione, yendo a ponerse delante de Sirius. "Las barreras de sangre-"
"Que les den a las barreras. ¡Grimmauld Place es igual de segura! ¡No he visto ni una lechuza en meses! Es más seguro que Azkaban si quieres mi opinión."
"Eso no es un bueno ejemplo, considerando quien eres." Señaló Hermione rodando los ojos.
"¡Lo que sea, el hecho es que podría haber tenido a mi ahijado viviendo conmigo, aprendiendo, en lugar de estar encerrado en un lugar que sé que odia! ¡Me lo dijo en tercer año cuando me dijo que preferiría vivir conmigo!"
"Sirius." Dijo Hermione, levantando las manos para parar el flujo de palabras. "Nadie duda donde Harry preferiría estar. ¡Pero no puedes correr hacia Privet Drive! ¡Te van a capturar!" Sirius gruñó como si todavía estuviera en forma de perro y empezó a ir arriba y debajo de nuevo. Hermione y Ron se miraron preocupados, olvidando su pelea por un momento. Sirius paró de repente.
"Voy a ver a Quejicus. Necesito tener unas palabras con él." Espetó y de repente era un perro de nuevo. Hermione suspiró y anuló sus barreras. El perro se había ido el segundo que las puertas estuvieron abiertas. Hermione y Ron le siguieron corriendo.
Llegaron a las mazmorras cuando los tres estaban sin respiración, incluso el perro. Sirius siguió jadeando en forma humana cuando encontró al puerta a la oficina de Snape. Llamó bien fuerte a la puerta. Hermione hizo un irritante sonido para que fueran más silenciosos. Sirius ni se la miró. No había ningún ruido que viniera de dentro. Sirius estaba a punto de rendirse cuando el gran busto de Slytherin que había al lado de la puerta de repente abrió sus ojos de piedra.
"El Maestro de Pociones no está." Dijo con tono de superioridad.
"Bueno, ¿dónde está?" Exclamó Sirius.
"Si tienes la contraseña correcta hay un mensaje para un Fénix." Contestó la cabeza con aire misterioso. Sirius frunció el ceño. Hermione fue, por supuesto, la que lo resolvió primero.
"Una nota para cualquiera de la Orden." Dijo. Sirius frunció ceño.
"¿Así que simplemente digo la contraseña de la Orden? ¿Por qué iba a usar eso en su oficina?"
"Inténtalo." Dijo Ron. Sirius lo miró y se encogió de hombros, diciendo la contraseña para el floo de Grimmauld Place, la única contraseña de la Orden que sabía. Todos aguantaron la respiración un momento, pero nada espectacular sucedió. Solo una pequeña nota pasó por debajo de la puerta, como si alguien la hubiera empujado. Sirius la cogió y casi la destruye mientras la abría. Estaba empezando a estar enfermo de leer notas de Quejicus (1).
Si no vuelvo es que he muerto, y por ello he cerrado mi oficina. Solo Albus Dumbledore va a poder entrar. Como asumo que eres un miembro de la Orden, quiero que sepas que estoy en el Ministerio de Magia, Departamento de Misterios. Harry Potter está conmigo.
Sirius se quedó congelado mientras la nota caía de sus dedos entumecidos. Hermione la recogió y la leyó. Jadeó y se cubrió la boca con la mano. Después Ron se la quitó y la leyó con el ceño fruncido.
"Joder." Murmuró. "Pero Harry ni siquiera tiene una varita."
"Mierda." Susurró Sirius. "Tengo que ir. Ahora."
"Vengo contigo." Declaró Hermione. Cunado Sirius la miró con duda le miró mal. "Vas a necesitar toda la ayuda de la que puedas disponer. Quien sabe qué nos está esperando allí." Sirius le dio la razón asintiendo.
"Yo también vengo." Dijo Ron firmemente.
"¿Por qué?" Preguntó Hermione, mirando mal a su ex-amiga. "Odias a Harry ahora." Sirius los miró confuso.
"No me importa lo que pienses, voy a venir." Repitió Ron.
"Venga vayámonos." Les cortó Sirius antes que Hermione pudiera seguir protestando. El par asintió y se echaron a correr. Acababan de doblar la esquina cuando prácticamente chocaron contra Draco Malfoy. Hubo un tenso silencio mientras el trío intercambiaba miradas.
"¿Lo dejamos inconsciente?" Sugirió Sirius. Ron sacó la varita de inmediato.
"¡No, espera!" Gritó Hermione, pero no pudo seguir ya que alguien más acababa de llegar a la escena, habiendo sido avisada por retratos sorbe los alumnos corriendo por los pasillos.
"¿Qué tenemos aquí?" La voz enfermizamente dulce de Dolores Umbridge flotó hacia ellos. Sus talones repicaron contra el suelo de piedra mientras venía por el corredor. Draco le dio la espalda a los Gryffindor para saludarla.
"Acabo de coger a dos Gryffindor fuera de horas con Sirius Black, Directora." Declaró orgulloso, sacando la varita y apuntando a sus cautivos.
"¡Expeliarmus!" La varita de Sirius voló fuera de su mano. Ron abrió la boca para lanzar una maldición pero también fue desarmado. Umbridge los pilló con una sonrisa retorcida. Draco se puso cerca de Hermione y levantó una mano.
"Tu varita, Granger." Dijo él. La miró con una malvada sonrisa en los labios.
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Notas de la traductora:
(1): Quejicus es el nombre que los Merodeadores le adjudican a Severus cuando estaban en el colegio. En la versión original del libro en inglés, el nombre que le dan es Snivellus.
(2): Hocicos es el sobrenombre de Sirius que Harry, Ron y Hermione usan para referirse a él in que nadie lo sepa. En inglés, su equivalente es Snuffles.
Bueno, aquí dejo otro capítulo más de la historia.
Puesto que este final es un poco... asín, voy a intentar colgar el siguiente antes de la semana que viene, pero, como siempre, no prometo nada.
Muchas gracias a todos los que habéis comentado, vuestros comentarios me dan mucha fuerza y ánimos de seguir.
Especiales agradecimientos a aneychi por avisarme de que en algunos lugares confundía a Sirius con Severus, he releído el capítulo y creo que lo he arreglado todo.
Si veis algo que no tenga mucho sentido o si me he dejado algún error y lo veis, os agradecería mucho que me lo comunicarais para poderlo quitar.
Nos leemos ^^
