Capítulo 10
Juntitos…
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El profesor Dumbledore había terminado de devolverle la memoria a Hermione cuando un estruendo llamó su atención.
-¿ADÓNDE CREES QUE VAS?- gimió la Sra. Weasley mientras miraba en la dirección de Ron.
Aunque sabía que no había hecho nada malo, Ron retrocedió súbitamente. No fue hasta darse cuenta que su madre estaba mirando a otra persona que Ron se calmó y viró a ver de quién se trataba, nada más para ver que su padre estaba inmóvil a unos pocos centímetros de la puerta de la cocina.
-A ningún lado, Molly-, tartamudeó el Sr. Weasley-. A ningún lado.
-Ibas a buscar esa MALDITA POCIÓN MUGGLE!- La Sra. Weasley gritó al avanzar sobre su esposo enfurecida. -¡OH POR EL AMOR DE DIOS! Esto es todo lo que me faltaba, tú escabulléndote para cegarte a ti mismo.
-No…no, claro que no-, protestó el Sr. Weasley, mientras retrocedía, apartándose de su esposa, luciendo temeroso al instante.
Hermione no pudo contenerse y comenzó a reírse.
-No pensarás que es tan gracioso cuando ella te lo haga a ti-, le murmuró Ron que estaba a su lado-. Será mejor que nos vayamos de aquí. Y rápido- dijo él, guiándola hacia la puerta-. Y…pienso que sería lo más adecuado si escondieras esas cosas fuera del alcance de Papá.
Al entrar al salón, Hermione se encogió de la risa y Ron la miró anonadado.
-Oh, duele- , lloró ella, abrazándose a si misma. Una lágrima se deslizaba por su mejilla mientras trataba de detener su risa. - Hazlo parar.
-Te has vuelto loca, Hermione-, sonrió Ron-. Pienso que Mamá tiene la razón. Necesitas dormir-, dijo al llevarla por el pasillo-. De veras que no es tan gracioso-, le dijo Ron mientras ella continuaba riéndose, sin poder contenerse.
-Si que lo es-, dijo Hermione sonriendo-. ¿Viste cómo se escabulló y trató de mentirle?- le preguntó ella con sus ojos bailando en gracia. En ese momento me di cuenta.
-¿De qué?- le preguntó Ron al aguantar su mano y ayudarla a subir los escalones que conducían al segundo piso.
-Lo que Bill quiso decir.
-¿De qué estás hablando?- cuestionó Ron al mirarla con una expresión usualmente reservada para Moody Ojoloco-. ¿Qué Bill quiso decir acerca de qué?
-De nosotros.
-¿NOSOTROS? Hermione, no estás hablando claro- dijo Ron al abrirle la puerta del cuarto de Percy y guiarla adentro-. Ven.- Le señaló que lo siguiera hacia la cama cuando dijo -Necesitas descansar.
¿Por qué le había preguntado a Dumbledore que le devolviera la memoria?. ¿Por qué querría recordar todas las cosas horribles que le habían pasado? Ron se preguntó a si mismo al extender su brazo y agarrar las sábanas hacia abajo para que Hermione pudiera subirse a la cama.
Ella estaba horrorizada de esa serpiente, aún sin la memoria. No, no fue de la serpiente de la que estaba temerosa, pensó Ron silenciosamente, pero de él. De… se forzó mentalmente a decirlo…Voldemort. Desearía olvidarlo. Pensándolo bien, esa no es la verdad. Aunque odié mirar todo lo que observé, estoy feliz de haberlo visto. Porque NUNCA olvidaré lo que le hicieron a ella. Y nunca quisiera olvidar lo que ella hizo por mí. Se rehusó a decirle a esa bruja loca algo relacionado conmigo, aunque sabía que usarían la maldición del Cruciatus para obtener la información. ¿Cuántas veces tuvo que aguantar esa maldición por mí?
Perdí la cuenta después…
-¿Ron?- preguntó Hermione, sacándolo de sus pensamientos. Él miró hacia arriba y la vio parada ahí, a su lado, todas las señales de diversión y risa habían desaparecido.- ¿Estás bien?- le preguntó ella, sus ojos café y ahora sombríos buscando los suyos.
-¿Yo?- replicó él, asustado por su pregunta. ¿Por qué estaría preocupada por mi?
-El color de tu cara desapareció- dijo ella, estudiándolo detalladamente-. ¿En qué estabas pensando?
-En nada importante- dijo Ron al mirar al suelo, retroceder de la cama y caminar hacia la puerta.
-No te vayas- dijo Hermione rápidamente al desatar el cinto alrededor de su cadera que sujetar la bata de Ginny sobre sus hombros.
-Por favor- añadió ella, al poner la bata sobre la silla cercana al escritorio de madera y viejo de Percy.
Ron tuvo que luchar con sus ojos para evitar mirar la parte inferior de su cuerpo. Le costó cada parte de su fuerza el poder mantener sus ojos concentrados en los de ella y de alguna manera lo logró. Desafortunadamente, Hermione pareció darse cuenta de su batalla y en vez de saltar dentro de la cama, caminó hacia delante.
-¿Por qué no cierras la puerta?- dijo ella.
-¿Qu…por qué?- tartamudeó él.
Hermione le sonrió-. Igual que tu padre- replicó, mientras sus ojos volvían a la vida resaltando, y bailaban con una sonrisa suprimida.
-Si te acobardas, te juro que no podré pararme a mi misma de…
-¡Yo no me acobardo!- gritó Ron indignado.
-Entonces, ¿por qué estás huyendo de mi?- preguntó Hermione.
-Yo no estoy…- protestó Ron, pero mientras las palabras salían de su boca, se dio cuenta que su espalda estaba prácticamente en contra de la puerta cerrada. ¡DEMONIOS! Pensó él y se forzó a si mismo a cortar la distancia que había creado entre ellos. Al detenerse frente de ella, Ron continuó mirándola a los ojos.
Estás demasiado cerca, maldición, su mente gritó. Ahí está, usando nada más que tu camisa. Todo lo que tienes que hacer es extender tu mano y tocarla y…sus ojos se movieron.
¡ESTÚPIDO! Juró internamente al darse cuenta que su mirada se había desviado al pecho de ella y estaba ahora encarcelada en sus muslos expuestos. Inmediatamente, Ron forzó su mirada a su cara y la vio sonreírle pícaramente.
Demonios, pensó él.
-¿Estás bien, Ron?- Preguntó Hermione inocentemente-. Pareces estar un poco…rojizo. Quizás debas sentarte- dijo ella, agarrando su mano y no tan obvio ahí, Hermione, pensó ella al tratar lo más que pudo de no sonrojarse. ¿Qué estoy haciendo?. ¿Qué me pasa?. ¿Cuándo comencé a imitar a Lavender Brown?. ¡OH, querido Dios! Estoy coqueteando con él. Voy a hacer una completa idiota de mi misma.
Pero, éste es Ron del que estamos hablando. Probablemente ni se dará cuenta, a menos que…lo haga tan obvio que ni siquiera él lo podría dejar de notar.
Antes de que Ron tuviera tiempo de percatarlo, ambos estaban sentados en la orilla de la cama, su mano en la de ella, descansando sobre…
¡MIL DEMONIOS! Gritó su mente. La colocó en donde yo estaba mirando. Justo sobre su muslo.
Incapaz de pararse a si mismo, sus ojos se movieron para mirar su mano y donde tocaba la carne que estaba al descubierto, como pura tentación.
No puedes hacer esto, avisó la parte sensible de su cerebro. No así, mientras ella está vulnerable. No puedes tomar ventaja de ella. Sentirá remordimiento después. Y tú también. No, maldita sea, claro que yo no me arrepentiré, gritó la otra parte de su mente. Bésala ¡BÉSALA AHORA! Demandó.
Inseguro de qué hacer, Ron miró en los ojos de Hermione. Pero casi deseó no haber hecho tal cosa cuando vio el deseo palpado claramente ahí. Su pulso se aceleró al verla sacar su lengua e inconscientemente mojar sus labios.
Me va a besar, pensó él por un segundo antes de percatarse que él ya se había inclinado y estaba al punto de besarla primero. Sabiendo lo que iba a hacer, Ron se frisó a unas pulgadas de sus labios-. ¿Hermione?- murmuró él.
-¿Si?- preguntó ella con sus ojos cerrados.
-No quiero tomar ventaja de ti.
Ron no esperaba escuchar una risita. Hermione NO SE ríe tontamente, pensó él. Bueno, eso no es verdad. A veces escucho sus risitas con Ginny, pero sólo cuando hablan de cosas de muchachas. Ella nunca se ríe así conmigo o Har…Todo pensamiento consciente dejó su mente cuando sintió la presión de sus labios sobre los suyos cariñosamente. No fue como los besos que habían compartido antes. No estaba lleno de pasión y desesperación. Era tan suave y dulce y lleno de amor que hizo su corazón doler tanto como su cuerpo adolorido.
-Yo sé que tú nunca te aprovecharías de mí- murmuró Hermione. Justo antes de besarlo de nuevo ligeramente.
-Yo no quiero aprovecharme de ti tampoco. No quiero que pienses que eso es lo que ésto es- dijo ella suavemente. Y así se mantuvo, con su boca a sólo centímetros de distancia de la suya, esperando.
Ron sintió cada respiro que pasaba por ella intoxicar sus labios al recorrer dulcemente los suyos.
Aunque él estuviese cerca para ver eso labios, sus ojos estaban cerrados aun, pero ellos estaban claramente visibles en su mente. Todo lo que quería hacer era besarlos, saborearlos; saborearla.
Vaciló por un momento más de lo necesario y entonces se rindió a la tentación, se inclinó y cubrió su boca con la suya.
La besó amorosamente, reflexionando en cuán suave sus labios eran, cuán suave su cuerpo entero era al sentirlo en contra de él. Entonces Hermione intensificó el beso. El estómago de Ron revoloteó con deseo cuando ella abrió su boca y él sintió su lengua pasar ligeramente sobre su labio inferior. Gimiendo suavemente de deseo, Ron abrió su boca para saborearla y fue sorprendido placenteramente cuando la lengua de ella trató de entrar en su boca y vacilantemente rozó la suya. Duró sólo por un momento pero fue suficiente para desatar algo dentro de él.
Casi dos años de frustraciones reprimidas y deseos omitidos emergieron cuando su beso hizo desaparecer la barrera que él había construido para aguantar y esconder todo.
Mientras el beso se tornó más cálido, Ron acarició suavemente con su mano la espalda de Hermione y desató el moño que mantenía su pelo sujetado en el mismo lugar. Tirándolo al suelo, enterró su mano en su pelo aun húmedo mientras lo esparcía sobre esos bellos hombros cubiertos con su camisa. Impulsado por su propia necesidad de saborearla, Ron usó su otra mano, la cual estaba descansando en su espalda inferior para presionar el cuerpo de Hermione en contra del suyo justo antes de empujar su propia lengua dentro de su boca.
Por un momento o dos, Hermione parecía insegura de cómo reaccionar ante esto. Así que se sentó ahí, su cuerpo presionado firmemente en contra del de él, dejándolo atizar su lengua con la suya.
Entonces, la inspiración le llegó y actuó en impulso, libando duro sobre su lengua y cogiendo a Ron fuera de guardia. Él gimió altamente dentro de su boca y retrocedió para mirarla. Mientras los ojos color café y tierno de Hermione se abrieron vibrantes y poco a poco retomaron su foco. Ron reconoció la emoción dentro de ellos. Era la misma emoción que el estaba sintiendo, el mismo deseo ardiente. Instantáneamente, su cuerpo respondió a la necesidad del de ella y sus pantalones, ya apretados, se volvieron aún más comprimidos.
Respirando profundamente, Ron cerró sus ojos y se ordenó a si mismo a ser fuerte, pero su cuerpo pensaba lo contrario. Todo lo que quería era acercarla a él y besarla de nuevo, pero en vez de seguir sus impulsos carnales, se paró y retrocedió un paso lejos de ella. No lo hagas, gritó la parte sensible de su mente. Si la besas de nuevo, no serás capaz de parar.
-De…deberías irte a dormir- dijo Ron, finalmente confiando en si mismo suficientemente como para abrir sus ojos y mirarla de nuevo.
-No necesito ir a dormir, Ron- replicó Hermione, sus ojos oscuros y sensuales.
Incapaz de detenerse, sus ojos bajaron su mirada al pecho de ella y él miró, asombrado, como subía y bajaba rápidamente con cada respiro profundo que ella tomaba. Demonios, se dijo internamente. Ella no está diciendo lo que yo creo que está diciendo. ¿O si?
-Lo siento- dijo Hermione, notando su indecisión e interpretándola como otra cosa-. La última cosa que quería era incomodarte-, continuó al levantarse de la cama-. Creo que no soy…mi misma en este instante. Estoy teniendo un tiempo difícil concentrándome en otra cosa que no seas…tú…y- rápidamente cerró la distancia entre ellos, se inclinó, y lo besó de nuevo cariñosamente-, … cuán perfecto esto se siente. Estoy segura que no estaré mortificada por la mañana, pero ahora mismo…sólo…es que…hemos perdido tanto tiempo y…no quiero perder más. Pero si tú no quieres...- añadió.
-Yo sí quiero- gritó Ron prácticamente-. No hay nada en este mundo que quisiera más.
-¿Pero?- preguntó insegura Hermione.
-No quiero que te arrepientes- replicó honestamente él.
-Hay muchas cosas que lamento, Ron. Pero esto- dijo ella, besándolo tiernamente de nuevo- nunca podría ser una de ellas.- Cuando ella retrocedió y lo miró, él estuvo horrorizado al ver las lágrimas en sus ojos.
-Hermione…- tartamudeó Ron-. Yo no quise…lo siento. Yo…por favor, no llores- dijo al atraparla en sus brazos y ponerla en contra de él-. No quise herirte. No quiero herirte, nunca. Yo…yo te amo.
-Lo sé- murmuró ella-. Es por eso que estoy…llorando. Has sido increíblemente dulce- dijo ella extendiendo su mano para acariciar su cara-. Ron, quiero que sepas que has tomado lo que podía fácilmente haber sido el peor día de mi vida, y lo has convertido en el mejor. En el futuro, al mirar hacia atrás y recordar lo que sucedió hoy, no lo recordaré como si fuera el día en que los Mortífagos me tomaron prisionera. Siempre lo recordaré como la noche en que me dijiste que me amabas.
Hermione limpió las lágrimas de sus propios ojos y entonces se inclinó hacia delante y descansó su cabeza sobre el hombro de Ron, abrazándolo.
-Gracias- murmuró ella-. Has sido asombroso. No has dejado mi lado en toda la noche. Y quiero que sepas cuánto lo aprecio. Cuanto te aprecio. No te lo digo lo suficiente, y de veras que debería.
Ron estuvo feliz de que ella no lo estaba mirando, y no podía ver cuan profundo se había enrojecido por sus palabras.
-Siempre has estado ahí para mí- continuó Hermione-. Estás pendiente de mí. Me proteges. Me cuidas. Y te amo por ello. No sabría qué hacer si te perdiera.
-Yo no voy a ningún lado- replicó Ron.
-¿Te quedarías conmigo esta noche?- preguntó Hermione al retroceder y mirarlo a los ojos.
-Por favor, Ron. No haré nada que te incomode. Sólo quiero estar…contigo. Cerca de ti. Me haces sentir segura y…amada. Necesito que…necesito que me abraces. Por favor. Sólo hasta que me duerma.
En vez de responderle con palabras, Ron le dio un puntapié a sus zapatos y se subió a la cama, entonces se escabulló por un lado y se acostó. Le sonrió a Hermione con una de sus sonrisas torcidas, la cual, aunque le fuese desconocido, siempre hacía derretir el corazón de Hermione; mientras él daba una palmadita sobre la cama, señalándole el lugar al lado de él, indicándole que viniera y se acostara. Sin decir una palabra, Hermione se sentó, levantó sus pies y los colocó sobre la cama, y se acurrucó en contra de él. Colocó su cabeza sobre su pecho, y casi instantáneamente sintió su mano en su pelo, acariciándolo gentilmente.
-Tu corazón esta palpitando rápidamente- dijo ella al levantar su cabeza de su pecho y mirarlo a los ojos-. ¿Estás bien?
-Si, estoy bien- replicó él.
-No, no lo estás- indicó Hermione-. Estás frustrado por lo de…antes- dijo ella con una sonrisa culpable-. Es mi culpa. Lo siento. No me di cuenta que tenía...un gran efecto sobre ti.
-Sobreviviré- le aseguró Ron, tratando de esconder su vergüenza.
-¿Ron?- dijo Hermione suavemente-. Sé que prometí ser buena, pero…si quieres…- paró por un momento y mordió su labio, deliberando si debería terminar su pensamiento o no-. Quisiera…um…ayudarte- terminó finalmente ella, tomando un tono profundo de rojo.
Ron gimió y se movió incómodamente mientras sus pantalones se tornaban dolorosamente apretados-. No tienes que hacer eso- dijo él, incapaz de mirarla a sus ojos. ¿Cómo puede parecer tan inocente y tan encantadora al mismo tiempo?
-Yo sé que no lo tengo que hacer- replicó Hermione-. Dije que quisiera, pero…tendrás que…mostrarme cómo hacerlo- admitió ella, sus cachetes rojizos se tornaron más pronunciados.
Al mirarlo, Hermione vio que la cara de Ron se había vuelto rojiza y de repente un color rojo y brillante que combinaba con la suya cubrió su rostro-. ¿De qué estás avergonzado?- le preguntó ella-. Si alguien debería, sería yo. Yo soy la que admitió el querer…tocarte. ¿Eso me hace una…mujer escarlata?
-No- rió Ron, notando como su cara estaba rojiza al cuestionarle con la pregunta.
-Si estás seguro, entonces- replicó Hermione, besándolo ligeramente en la mejilla antes de dejarse caer y acurrucarse hacia él una vez más.
Espera un minuto, pensó Ron-. Te das cuenta que cuando dije no, sólo quise decir que no eras una mujer escarlata. ¿verdad?- cuestionó él.
-Um hum- replicó ella desde la posición en contra de su pecho.
-Oh. Está bien entonces- Ron dejó caer su cabeza sobre la almohada, inseguro de lo que debería hacer o decir.
Hermione tuvo que morder su labio para no reír mientras escuchaba su corazón latir fuertemente. No quería presionarlo, así que esperaría a ver lo que él haría.
-¿Hermione?
-¿Si?- preguntó ella.
-¿Te molestaría si…eso es…- DEMONIOS. ¿Por qué es tan difícil? Pensó él-. ¿Te molestaría si me quitara…mis pantalones?
Hermione levantó su cuerpo y lo apoyó en su codo, virándose, y miró su cara avergonzada-. No, en lo absoluto- dijo ella. Reconociendo su mortificación, rápidamente miró abajo-. Miraré a otro lado si quieres- dijo virándose con su cara hacia la puerta para darle algo de privacidad-. Puedes usar la cubrecama- le dijo al sentirlo levantarse-. Yo sólo necesito la sábana.
-Está bien- consintió Ron.
Hermione sintió la cama moverse al él sentarse y se viró de nuevo para verlo-. ¿Mejor?- preguntó ella mientras se cubría sus piernas con la sábana.
-Si- replicó Ron, recostándose en su espalda para que ella pusiera su cabeza sobre su pecho. Después de haberlo hecho, él puso sus brazos alrededor de su espalda, preparado para abrazarla de esa manera, aunque sabía que su brazo se entumecería dentro de unos minutos. Quizás esta sensación me distraerá, pensó él.
-¿Estás cómodo ahora?- preguntó Hermione, agitadamente.
-Si, estoy mejor- mintió él.
-Buenas noches, Ron.
-Buenas noches- replicó sin molestarse a cerrar sus ojos.
Ron, acostado en el cuarto iluminado por la luna, miró hacia el techo de diez a quince minutos, juzgando por la manera en la que su brazo estaba tieso y escozado. Se estaba tornando bastante doloroso, pero no quería disturbar a Hermione si estaba durmiendo.
-¿Mione?- le escuchó ella murmurar a Ron-. ¿Estas dormida?
En vez de contestarle, Hermione cerró sus ojos y pretendió que lo estaba, sólo por si acaso él se inclinara a chequear.
-Puedes parar de pretender- le dijo él silenciosamente mientras removía su brazo debajo de ella y se viraba para mirarla mejor-. Sé que no lo estás.
-¿Cómo?- cuestionó ella, mientras se viraba también y se apoyaba en su codo para mirarlo.
-No estabas respirando lo suficientemente profundo- indicó Ron.
-Entonces. ¿Por qué preguntaste?- cuestionó ella.
-¿Por qué no me contestaste?- respondió él.
-No quise hacerte sentir que tenías alguna obligación en quedarte- replicó ella.
-Yo no me quiero ir- admitió Ron-. ¿Te molestaría si me quedara aquí toda la noche?
-No tienes que hacer eso, Ron.
-Sé que no lo tengo que hacer. Pero me gustaría.
-OH. Está bien- replicó Hermione-. Me gustaría eso.
-¿Hermione?
-¿Humm?
-Debes estar más que exhausta. ¿Por qué no te has dormido?- preguntó él.
-No lo sé. Quizás tenga que ver con el hecho de que…no puedo parar de pensar en ti…sigues interrogándome.
-OH, lo siento. Me callaré ahora.
Hermione cerró sus ojos, se acurrucó en contra de él y esperó, sabiendo lo que vendría.
-¿Hermione?- preguntó Ron silenciosamente.
-¿Si?- replicó ella.
-No puedo dormirme.
Ahí estaba, sonrió ella nuevamente. Ron halló esto un algo desquiciante. No siendo típico del carácter de Hermione.
-Quizás deberías comenzar tu composición sobre Transfiguración- replicó ella con una sonrisa.
ESO, sin embargo, era muy característico de Hermione.
-Estoy segura que eso te pondrá a dormir- bromó ella.
Ron suspiró fuertemente-. Rompí todos mis libros- admitió él.
-OH, está bien, puedes tomar prestados los míos más tarde.
-¿De verdad?- preguntó él, incapaz de esconder el asombro en su voz.
-Mis libros, Ron- clarificó Hermione-. No mi composición.
-¿Ni siquiera un pedacito?- preguntó él abatido.
-¡No!
-¿Mione?
-¿Qué?
-No quiero hacer tareas- lloriqueó Ron.
-¿Qué es lo que quieres hacer?- preguntó ella, sus ojos casi cerrados por completo.
-¿Puedo…besarte de nuevo?- preguntó Ron tímidamente.
La cuestión captó su atención sin duda alguna. Ron la sintió alejarse de él mientras sus ojos se abrieron y ella lo miró. Aunque Hermione trató de suprimir una sonrisa al ver el anhelo en sus ojos y la vergüenza en su rostro, no pudo resistirlo por mucho tiempo.
-Pensé que nunca preguntarías- replicó ella inclinándose y sonriéndole al mismo tiempo.
