Disclaimer: Prince of tennis (PoT, si es que lo prefieren abreviar) no me pertenece EN ABSOLUTO. Solo utilicé los personajes de esta serie para crear mis historias.


YO FANTASMA

Y la lápida dictaba "Aquí yace Ryoma Echizen, gran amigo, perfecto hijo, excelente tenista. Tu familia, tus amigos. Recuérdalo, Te aman" - Yo no estoy muerto. [Ryo&Saku]


CAPITULO IX

-¡¿Cómo que te escucha?- Empezó a gritar desesperadamente el albino, con nerviosismo pasaba sus manos por su pelo mientras caminaba de un lado para el otro –Esto no es bueno- Miro al chico que bostezaba despreocupado y frunció el seño- Nada bueno…

-Hmp

-Por Jesús, Ryoma, ¿averiguaste algo de tu muerte?- El peli verde negó con la cabeza- ¿Alguien sabe algo de cómo moriste?- Volvió a negar- ¡¿Sabes algo?

-Tuve una visión- Contesto con simpleza, Antonio toco su cabeza y miro la misma película.

-Mm… esto va a ser más difícil de lo que pensé, bueno, creo que llego la hora de que te cuente toda la verdad, veras, tú no eres ángel guardián precisamente por ser un alma caritativa y buena con todos, sino porque moriste cuando no tenias que morir- Una gran interrogante se postro en la cabeza del menor- Estuviste en el momento y la hora equivocada, tu no debiste morir, deberías estar vivo, en otras palabras, moriste por error.

-¿Error?- Dijo sorprendido, o sea... No todos los días te enteras que moriste, eres un fantasma y para colmo ¡¿Por error?

-Así es, tú eres como yo...

Fue hace muchos años, tantos que ya ni recuerdo, era un chico dentro de todo bueno, ayudaba en mi casa, tenia notas promedio, hacia una que otras travesuras, era normal.

Un día estaba caminando por la calle cuando una ancianita me llamo para que la ayudara a levantar sus cosas que se le había caído. Eran diferentes bolsas de supermercado, al terminar vi que unas naranjas estaban en medio de la calle y decidí ir a buscarlas.

Obviamente, miré a ambos lados antes de postrarme a mitad de la calle pero un auto que pertenecía a unos bandidos que acababan de robar un gran almacén no me vio y me arrollaron. Mi cuerpo voló por los aires y al chocar contra el pavimento ya estaba muerto, misteriosamente, no tenía ningún rasguño solo estaba... muerto.

Me llevaron en una ambulancia y marcaron mi defunción, me velaron y me enterraron. Yo me desperté en medio de la calle donde morí y no sabía nada, trataba de hablar con todos y me ignoraban, hasta que una persona me hablo, pero resultó ser un ángel, que me encomendó la misión de averiguar cómo morí, en ese momento no lo sabía, logré descubrirlo pero era demasiado tarde.

-Mi cuerpo murió y mi alma no pudo volver, por lo que ahora mi misión es ayudar a otras almas como yo a poder lograr lo que no pude- Antonio se encogió de hombros y miró fijamente al peli verde- Tu puedes vivir Ryoma, por favor, haz todo lo que puedas para hacerlo.


Mientras por otro lado una castaña de dos trenzas estaba descansando en su casa

-¿Que habrá pasado?- Pensaba mientras miraba sin ver la televisión- ¿Por qué Ryoma se fue tan de repente?

Estaba tan absorta que no noto cuando sus ojos se cerraban y entraba en un sopor verdaderamente... extraño.

¿Dónde estoy? ¿Qué pasa? ¿Porque no puedo hablar? ¿Por qué me siento tan ligera? ¡¿QUE SUCEDE AQUI?

La desesperación pintaba sus facciones mientras caminaba de un lado a otro en aquel oscuro cuarto, no había nada ni nadie, solo estaba ella y su garganta se negaba a emitir algún sonido.

-No te preocupes- Susurró una voz que logro calmar al instante sus nervios- No te preocupes- Volvió a repetir

¿Quién será? pensaba mientras miraba a su alrededor sin ver nada

-Eso no interesa, no te preocupes- Volvió a susurrar aquella angelical voz, Sakuno dio un pequeño brinco

¿Me escucha aunque no puedo hablar? ¿Escucha mis pensamientos?

-Así es, pero por favor, no te preocupes

¿Preocuparme? ¿De qué? ¿Qué sucede?

-Todo lo que temías está a punto de suceder, pero por favor... no te preocupes

¿Lo que más temo?

-Solo tienes que aprender a abrir los ojos, solo eso, y el destino solo vendrá así que...

¿Abrir los ojos? ¿El destino? ¿Qué va a suceder?

-... no te preocupes.

¡¿PREOCUPARME?

Con la respiración agitada logro abrir sus ojos y limpiar el sudor de su frente, extrañada de lo que había soñado- Solo fue un sueño- Suspiro

-No te preocupes, pequeña Sakuno.

-¿Qué...? Dios mío, ¿Preocuparme? ¿Lo que tanto temía? ¿Qué es lo que tanto temía?


Ryoma caminaba por las calles con las manos en sus bolsillos pensando en todo lo que había descubierto, pero solo quedaba un punto incierto, al cual no le encontraba respuesta alguna.

Ryuzaki.

¿Que tenía que ver ella en todo esto?

Sin darse cuenta llego a la casa de su protegido, traspaso la puerta y se dirigió al cuarto del mayor, lo encontró en su cama con un raspón en su rodilla de tamaño descomunal. Cuando Momoshiro lo vio lo fulmino con la mirada mientras se paraba y lo señalaba acusadoramente

-¡Se supone que eres mi ángel guardián!- Le susurró con reproche para que nadie le oyera

-Hn

-¡Y mira lo que me hice!- Hizo un gesto de dolor exagerado mientras señalaba su lastimadura -Estaba caminando y... ¡BAM! Un anciano en bicicleta me atropella haciéndome caer, para colmo ¡Ni siquiera se paro para disculparse! Claro y tú... - Siseo mientras entrecerraba los ojos- Claro, claro, eres un fantasma muy ocupado ¿Verdad? ¿Qué importa tu protegido? ¡¿Y SI ME MATABA?

Echizen bufa fastidiado dejando a su amigo discutir el solo, se sentó en el techo de la casa del oji lila a contemplar las estrellas.

-¡¿MOMOSHIRO QUE HACES GRITANDO A ESTAS HORAS SOLO?- Logro oír que su madre lo regañaba y pudo, a duras penas, reprimir la sonrisa burlona que se asomaba por sus labios

-Eh... yo... este... quiero decir... ¡NADA MÁS! ¡PERDON!

-¡SOLO DUERMETE!

-¡HAI!

-Baka- Susurró antes de comenzar a dormir en la tranquilidad de una pesadilla.


A la mañana siguiente Ryoma se despertó pasadas ya las dos de la tarde, bostezo y sobo los ojos para despejar el sueño. Miro el cielo y luego, con parsimonia, bajo hasta la habitación de Momoshiro. Lo encontró durmiendo enredado con las sabanas de su cama, con la boca abierta, la baba escurriendo y ronquidos bastantes altos.

Frunció el ceño y chasqueo la lengua- Asqueroso- Pensó.

Estiro la mano y toco sus parpados, en un segundo se vieron sentados en una de las tantas mesas del Mc Donald en frente de su protegido.

-Señor- Llamo un chica que pareciera ser una empleada con una enorme bandeja llena de hamburguesas- Aquí tiene 50 hamburguesas mas, las paga la casa(1)

-¡Genial!- Grito y comenzó a devorar sus nuevas hamburguesas.

-¡Señor Momoshiro! ¡Señor Momoshiro!- Unos pequeños seguidos de unas cuantas chicas entraron emocionados con libretas en sus manos- ¡Por favor! ¡Háganos el honor de darnos su autógrafo!

Al Echizen menor le salió una gota por la sien y suspirando negó con la cabeza

-¡Por favor señor Momoshiro! ¡Usted que con su valentía y habilidades pudo vencer a ese debilucho de Ryoma Echizen!

...

¡¿QUE?

-Está bien chicos, pero por favor, no hablen así de Echizen, ya sé que soy mejor que él pero sigue siendo mi amigo...- Con una pose de orgullo Momo comenzó a firmar los autógrafos.

Por otro lado, a Ryoma un aura negra lo comenzaba a envolver mientras un deseo de sangre se apoderaba de él.

Acaso, ¿A los ángeles les puede dar deseos de matar a alguien?

Al parecer, si.

-Mo-mo-shi-ro- Susurro con voz de ultratumba. El peli negro del sueño lo vio y comenzó a sudar asustado. En un puf, todo desapareció

-E-Echizen, esto... no es lo que parece

Ryoma lo vio con odio- Hmp- Y con un chasquido de dedos se fue- Despiértate.


(1) Cuando un dependiente/empleado de un local de comida dice "Lo paga la casa" significa que la orden la paga el local y que el consumidor come gratis.


Lamento demaciado la tardanza de la continuación, no saben lo que me costó escribir este capítulo.

No sé que me paso y la verdad, deseo que no me vuelva a pasar.

¡Gracias a todas!


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