Capítulo 8: Acostumbrándome a mi nueva rutina

POV Bella

No me di cuenta en que momento me dormí, cuando desperté de nuevo, me sentí con demasiado calor, me moví incómoda para tratar de quitar algunas cobijas, cuando lo hice, noté que dos grandes y fuertes brazos estaban alrededor de mi cuerpo, me volteé tratando de no moverme mucho, solo a confirmar de quien eran esos espectaculares brazos, mi cara quedó de frente a la de él –Edward- Dije en un pequeño susurro, casi podía sentir su respiración y los latidos de sus corazón… No resistí pasar mi dedo índice para delinear su cara, pero luego noté que no podía despertarlo, me sentía muy bien estando en sus brazos y no quería que este momento se acabara; de nuevo, volví a mi posición original y cerré mis ojos, disfrutando de la cercanía entre nuestros cuerpos, de nuevo me quedé dormida.

A las pocas horas, sentí que alguien acariciaba mi rostro, haciendo movimientos circulares sobre mis pómulos, de seguro era Edward y al momento que notó que yo desperté, pareció asustado y se alejó de mí enseguida. Se sentó al borde de la cama, yo hice lo mismo, solo que me recargué sobre el espaldar de la cama

- Lo siento, no era mi intención invadir tu espacio personal… Encontraremos alguna forma de cambiar esto- Dijo con frustración

- No te preocupes, no pasó nada- Dije para calmarlo y él volvió a mirarme como si no creyera en mis palabras

- En serio, ya veremos alguna forma de…- Empezó diciendo pero lo interrumpí

- Edward, anoche quedamos en que éramos personas maduras y afrontaríamos esta situación, juntos… No pasa nada- Le sonreí y él se calmó

Dio un suspiro – Bien… Supongo que deberíamos bajar ya, nos espera un día bastante ajetreado-

- ¿Qué te hace pensar eso?- Pregunté levantando una ceja

- Ammm, eso fue lo que le dijiste anoche a Jessica o… ¿Acaso le mentiste a tu mejor amiga?- Preguntó lo último en tono de broma e incluyó sarcasmo para luego soltar una carcajada

Yo tomé el cojín que estaba a mi derecha y lo golpeé suavemente, no pude evitar reírme un poco – No quiero estar con ella, pero algún día la tendré que enfrentar y daría lo que fuera por poder arreglarle la cara sin que nadie se diera cuenta… o al menos, que pensaran que fui yo-

Él rió con mayor fuerza – Como sea, iré a ducharme- Se levantó de la cama y fue directo al baño – Mientras lo hago, intenta no matarla- Bromeó

- No está aquí, así que no tengo ningún incentivo para hacerlo- Me encogí de hombros y puse una cara inocente. Él soltó una carcajada y entró al baño

Di un suspiro y luego me levanté de la cama recordando los brazos de Edward alrededor de mi cuerpo y además sus dedos trazando círculos en mi cara… Esa definitivamente ha sido la mejor experiencia de mi vida, hasta ahora… Pero ¿Por qué Edward haría eso? ¿Por qué me abrazaría? Tal vez lo imaginé... aunque me considero bastante soñadora, no creo que mi imaginación llegue hasta este punto, además, lo que dijo Edward de respetar mi espacio personal, tampoco lo pude haber imaginado, era obvio que él estaba arrepentido y como estaba dormido, no se dio cuenta en que momento me abrazó… Estaba arrepentido al despertar, por el hecho de que me abrazó inconscientemente mientras dormía… No sé, pero me sentí débil y desilusionada al pensar en esa posibilidad, que no estaba lejos de la verdad, él no siente nada por mí, solo somos socios y el hecho de que ahora nos estemos llevando bien no significa que yo necesariamente tenga que gustarle o algo por el estilo, yo soy la que me estoy haciendo películas en la cabeza.

Desempaqué la ropa de mi maleta y la ordené en algunos de los cajones del closet, pasé de una perfecta felicidad a una inmensa tristeza en cuestión de segundos, por pensar en esos pequeños detalles… Dicen que la ignorancia es la felicidad y yo nunca lo pensé de ese modo, hasta ahora, si no me hubiera puesto a pensar en las razones por las que amanecí abrazada a Edward, ahora, estaría feliz viviendo en mi ignorancia, solo pensando en el hecho de despertar en sus brazos, desgraciadamente… mis sentimientos no eran correspondidos y yo no era una niña, sabía perfectamente que no podía soñar con algo que, simplemente, no puede ser.

Edward salió del baño con el cabello mojado y vestido con pantalones oscuros y una camiseta azul de botones, me sonrió apenas vio mi mirada perdida en su atuendo, debería dejar de quedarme viéndolo como una boba si no quería que supiera de mis sentimientos hacía él.

- Tu turno- Dijo sin quitar su sonrisa y dio un paso fuera del baño para que yo pudiera entrar

Tomé algo de mi ropa y llegué hasta el baño con pasos torpes mientras su mirada seguía fija en mí. Cerré la puerta del baño y di un suspiro - ¿Por qué me era tan difícil ignorar su sonrisa o su mirada?- No lo pensé más, no quería tener a Edward en mi mente, lo único que estaba consiguiendo con eso era enloquecerme completamente y tenía miles de cosas que hacer en Forks, así que no había tiempo para lidiar con cosas como esas. Tomé mi ducha y aunque fue rápida, logró relajarme. Me vestí con un conjunto versátil… No era muy formal pero tampoco informal, ya que no tenía ninguna idea de lo que mis padres tenían planeado para hoy.

Salí del baño y fruncí el ceño al ver a Edward sentado al borde de la cama con su celular, pensé que ya había bajado ¿Por qué se quedaría aquí? Al parecer, él no notó mi presencia ya que me daba la espalda, lo que me dio tiempo para darme cuenta… Debíamos seguir actuando y si no bajábamos juntos, mis padres comenzarían a sospechar o pensarían que algo está mal con nosotros

- Estoy lista- Dije levantando un poco el tono de mi voz para que él notara mi presencia

Él se volteó y arqueó una ceja - Ya veo… ¿Bajamos?- Sonrió

Yo asentí, él se levantó y abrió la puerta para mí, bajamos los primeros dos pisos en completo silencio, para el último, no sé cómo no vi la alfombra que decoraba los escalones y me tropecé, por suerte Edward me sostuvo del brazo para que no me cayera

- Ten cuidado de no caerte- Dijo una vez que yo estaba bien

- Si lo hubieras dicho hace unos segundos, creo que hubiera servido más- Dije sonriéndole

- Hey, te salvé ¿No?-

- Si, gracias… Mi héroe- Dije en tono dramático y los dos reímos

Antes de llegar al comedor, Edward tomó mi mano para entrar juntos – Hora de la actuación- Me susurró para luego mostrarme su sonrisa torcida, ¿Qué no sabe el efecto que causa esa sonrisa en mí? Me pregunté mientras seguíamos caminando, asentí lentamente, incapaz de responder algo que no sonara estúpido. Llegamos al comedor donde estaban mis padres y Alice, disfrutando de sus desayunos; por lo menos, en mi rostro había una sonrisa marcada, no me fijé en la expresión de Edward porque con solo verlo me ponía de rodillas y preferí no ser tan evidente y menos para este tiempo, Edward retiró una silla al lado de Alice, para que yo me sentara, así lo hice y luego retiró la otra que estaba a mi lado y se sentó.

- Buenos días ¿Durmieron bien anoche?- Preguntó mi padre llevándose un pedazo de pan a la boca

- Yo apuesto a que si por esas sonrisas tan grandes que traen- Dijo Alice dando un brinco de su asiento para abrazarme

- Eso es normal en una pareja de recién casados- Dijo mi madre sonriendo

- Entonces ¿Tendré nietos pronto?- Preguntó Charlie emocionado

Edward se ahogó con el jugo que estaba tomando y yo tragué saliva -¿Cuándo sería el día que mi padre dejaría ese tema de lado?- Me pregunté mientras daba pequeños golpes en la espalda de Edward para que se desahogara, Alice, Charlie y René, se reían tan fuerte que estaban como tomates al ver la expresión de Edward. Una vez, Edward pasó el incidente, yo me dispuse a hablar.

- Ya hablamos eso Charlie, tendrás que seguir esperando porque no tendremos un hijo a los 19 o 20 años- Dije seria

- Yo quiero herederos- Dijo mi padre cruzándose de brazos y haciendo un puchero, que jamás había visto en él.

- No voy a quedar embarazada tan joven… Todavía tengo mucho por vivir- Sentí mi cara en llamas, mientras Edward desviaba la mirada hacía otros puntos del comedor y Alice reía por lo bajo

- Esta conversación se está tornando intensa… ¿Cambiamos el tema?- Preguntó mi madre, aligerando el ambiente

- Me parece perfecto- Dijo Edward, alargando un suspiro de alivio; mientras Alice seguía riéndose por lo bajo.

- Hablemos de su agenda para hoy- Dijo mi padre en tono serio, Edward y yo asentimos –Primero tienen que ir al parlamento con nosotros a una reunión antes de la coronación, luego nos dividimos-

- ¿Qué quieres decir con eso?- Pregunté en tono desinteresado tomando un sorbo de mi café

- ¿Pueden permanecer separados por lo menos un día?- Mi padre arqueó una ceja y luego mi madre puso una mano sobre la de él

Mi madre habló – Lo que Charlie quiere decir es que tú te vas conmigo a visitar la empresa, te dejaré con Carlisle y allá tendrás un almuerzo con la junta directiva, luego una reunión con la junta administrativa y por último, revisarás algunos estados financieros con Carlisle- Yo resoplé frustrada

Edward me dio una sonrisa – Parece que eso te mantendrá ocupada todo el día- Volvió la mirada a su desayuno sin dejar de sonreír, apuesto a que estaba pensando en lo que le dije a Jessica sobre no ir de compras con ella y que se habían cumplido mis palabras, sin que yo quisiera

- Tú no te salvas muchacho- Dijo mi padre dirigiéndole una mirada firme a Edward, él levantó su rostro y se quedó mirando a Charlie – Después de la reunión con el parlamento, pasarás todo el día conmigo haciendo el papeleo necesario para la coronación y un par de asuntos pendientes… Si tienes suerte terminarás hoy a media noche- Lo último lo dijo más en tono de broma

La expresión de Edward cambió completamente al sentir la voz de mi padre, Alice y yo no pudimos ocultar nuestras sonrisas, más que todo porque Edward estaba más pálido de lo normal. Terminamos de desayunar entre risas y bromas, parece que Alice se acopló muy bien a mi familia, mi padre y mi madre, estaban bastante felices con su presencia y, a decir verdad, yo también lo estaba.

Me levanté de mi puesto y miré a Alice con súplica - ¿Podrías acompañarme a cumplir con todos mis compromisos de hoy?- Dije con un puchero

- No sé, creo que tu agenda está bastante llena y yo solo sería un estorbo… No creo que me necesites durante la junta parlamentaria y mucho menos en el almuerzo ejecutivo- Dijo tratando de excusarse

Por mucho que me disgustara la idea de que ella no me acompañara, tenía razón, solo se aburriría con todo el trabajo que yo tenía, sería egoísta de mi parte si yo pretendiera que ella me acompañara aun sabiendo que se aburrirá demasiado. Suspiré – Bueno, entonces ¿Qué planes tienes para hoy?-

- Pienso ir a buscar empleo- Dijo calmadamente mientras todos los presentes abrimos los ojos como platos hasta que mi padre habló

- No es necesario que lo hagas Alice, aquí tienes todo lo que necesitas- Dijo comprensivo

- Yo quiero hacerlo y no es que sea desagradecida con lo que ustedes me están dando, pero creo que ya han hecho bastante por mí… No quiero ser una carga-

- No eres una carga- Se apresuró a decir mi madre

- Aun así…- Alice miró a Edward en busca de ayuda y él suspiró

- A mí tampoco me gusta mucho la idea de que trabajes considerando lo que pasó anteriormente, aquí tienes todo lo que necesitas… Eres parte de la familia ahora- Empezó diciendo, luego vio que Alice hizo un puchero y continuó – Pero, creo que te entiendo… Te gusta ser independiente y si obtienes un buen empleo no veo porque no tomarlo- Dijo calmado y luego volteó a verme para estudiar mi reacción. Alice se levantó de su puesto y abrazó a Edward efusivamente

- Gracias- Dijo con una sonrisa - ¿Y ustedes qué dicen?- Esta vez fijó su mirada en mis padres y luego en mí, parecía una adolescente pidiendo permiso… Se veía realmente tierna

- Creo que no te hará ningún daño- Dijo mi padre suspirando luego mi madre puso una mano sobre la de él y asintió con su cabeza lentamente, sin estar muy convencida de la idea

Alice empezó a saltar emocionada, yo di un suspiro – Bueno, son cuatro contra uno… Así que, por mí está bien- Dije alzando mis manos derrotada. Ella saltó de su silla demasiado rápido, me abrazó y me sonrió. –Iré por mi bolso y mis cosas antes de que se nos haga tarde, ya regreso- Caminé hacía las escaleras

- Yo te acompaño- Dijo Alice adelantándose a mi paso

Le sonreí y las dos subimos las escaleras en silencio hasta que llegamos a mi habitación y ella cerró la puerta con seguro, la miré arqueando una ceja, ella entrecerró los ojos conteniendo la emoción

- ¿Qué pasa?- Pregunté extrañada

- Tienes que decirme que pasó anoche ¿Por qué esa gran sonrisa cuando bajaron juntos?-

- No pasó nada y esa sonrisa… se llama actuación, ya te dije que soy muy buena en eso- Dije cruzándome de brazos y luego fui a buscar mi bolso

Ella me tomó del brazo y me giró suavemente – Yo sé que eso no es actuación, no podrías ni en un millón de años fingir la sonrisa que tenías esta mañana… Así que dime o empiezo a gritar- Sentencio

Suspiré – Anoche no pasó nada, pero… esta mañana me desperté abrazada por él- Sentí que mi cara estallaría en llamas

Alice abrió los ojos a más no poder, empezó a dar pequeños salticos sin olvidar, soltar un grito - ¿Y dices que no pasó nada?- Preguntó de manera sarcástica brincando por toda la habitación

Me encogí de hombros – No es nada, además no creo que pase de nuevo porque parecía arrepentido esta mañana- Solo hasta que terminé la frase me di cuenta de lo que había dicho, dije eso tal como lo estaba pensando

Alice se quedó mirándome perpleja – Espera, espera… ¿Me perdí de algo? – Se quedó pensativa un momento - ¿Lamentas que no pase de nuevo?- De un momento a otro ella empezó a saltar de nuevo y soltaba pequeños griticos

- En serio Alice, deberías dejar de gritar… Me lo prometiste- Dije firme

Ella tomó aire y luego lo soltó – Okey, ya me calmé… Si afirmas eso, quiere decir que ya admitiste que te gusta Edward- Dijo en tono calmado

- Tal vez- Dije haciendo una mueca de confusión – Pero no tengo tiempo para pensar en eso, tengo todavía muchas cosas que hacer… Además él y yo solo somos parte de un negocio, nuestro matrimonio fue arreglado… Él está tratando de hacer que nos llevemos bien y creo que yo lo estoy confundiendo todo-

- Pero…- Dijo Alice con un puchero y yo la interrumpí

- Pero nada, bajemos… se nos hará tarde- Dije en tono demandante

- Espera… No te ofendas con lo que te voy a preguntar ¿No piensas maquillarte?- Dijo con algo de pena, yo la miré confundida y luego me vi al espejo con la misma expresión, ella sonrió – Bella, tienes tres reuniones importantes hoy y no puedes ir así… Por lo menos déjame embellecerte un poco- No esperó a que yo respondiera y en un movimiento rápido me llevó hasta la silla en frente de mi peinador y empezó a maquillarme, sin dejarme ver mi rostro en el espejo. Pasaron unos minutos y ella sonrió complacida

- ¿Ya?- Pregunté apurada, no me disgustaba que me estuviera maquillando pero me angustiaba el hecho de que se me hiciera tarde

Ella miró su reloj y su semblante se calmó – Tranquila, tenemos tiempo… Tu maquillaje ya está listo, pero tengo que hacer algo extra con tu cabello ¿Tienes rizador?-

Antes de que yo me diera cuenta, ella ya tenía el rizador en su mano derecha y estaba detrás de mí, fijé mi vista en tres cajones que estaban entre abiertos y fruncí el ceño, no sé si yo era muy distraída y lenta o ella era alguna especie de ser sobrenatural que se mueve a gran velocidad… Mi mente realista solo me dejaba creer en la primera opción. No discutí y me relajé mientras ella cepillaba mi cabello para posteriormente tomar unos mechones y enrollarlos en el rizador.

- Lista- Anunció Alice con un tono de voz ligeramente alto y emocionado –Ya puedes verte- Giró la silla para que yo pudiera ver mi imagen frente al espejo

- ¡Por Dios!- Exclamé - ¿Cómo hiciste eso?- Mis ojos estaban muy abiertos, en la cara de Alice solo había una sonrisa

- ¿Te gusta? Creo que si hubiera tenido más tiempo y hubiéramos ido de compras… Tal vez…-

- Shhhh- La interrumpí – Nunca creí verme así, gracias- Me levanté y la abracé, luego volví a verme en el espejo, ni yo misma me creía que la imagen que tenía frente a mí, era yo.

- No tienes nada que agradecer… Mejor vámonos ya, porque ahora sí creo que se nos hizo tarde- Dijo interrumpiendo mi monólogo mental

Tomé mi bolso y mi chaqueta y salí de la habitación, Alice adelantó el paso y llegó más rápido que yo hasta la puerta de la entrada, donde se encontraban mis padres y Edward. Bajé las escaleras lentamente cuidando de no tropezarme como lo había hecho antes, levanté mi mirada para ver los ojos de Edward fijos en los míos, miré su sonrisa… Perfecta, como siempre… Tenía esa sonrisa torcida que hacía que me pusiera a sus pies. Cerré mis ojos y moví mi cabeza lentamente, tratando de abandonar todas esas locas ideas de mi mente, ahora no había espacio para el amor y menos hacía mi supuesto esposo, que de seguro no sentía nada por mí.

Llegué hasta el último escalón agradeciendo al cielo que no me tropecé y además que ya había acabado el contacto visual, que sin darme cuenta, logró sonrojarme.

- Mi obra de arte- Dijo Alice, viéndome con una sonrisa, yo asentí y le sonreí de vuelta. Edward dijo algo pero no alcancé a escuchar.

Mi padre levantó su voz – Si hija, te ves hermosa… Pero no podemos llegar tarde… Vamos- Dijo abriendo la puerta, afuera estaba aparcada la limosina que nos llevaría

- ¿Quieres que te acerquemos a alguna parte?- Le preguntó mi madre a Alice

- No gracias, creo que me irá mejor caminando- Dijo con una sonrisa apenada – Hasta luego, los veo en la noche o tal vez antes-

- Te llamaré Alice- Dije en tono serio con una sonrisa

Todos sonrieron, nos despedimos de Alice, en el momento que ella se despidió de Edward le dijo algo en voz baja y él solo asintió, ella lo vio con una dulce sonrisa mientras se alejaba y entramos a la limosina para empezar con nuestro recorrido, mis padres hablaban sobre los planes que tendríamos en el día y según lo que escuchaba, teníamos suerte si terminábamos antes de las seis de la tarde, este iba a ser un día bastante agotador, no muy lejos de todos los días que me esperaban y serían aún peor después de la coronación. Pero tenía que ver el lado positivo, al menos mi mente estaría ocupada, en los asuntos realmente importantes y no solo pensaría en la posibilidad de que Edward y yo tendríamos algún tipo de relación diferente a la que ahora llevábamos.

Ya estábamos entrando al edificio donde se reunía el parlamento, saludamos cordialmente a todos los que pasaban por nuestro lado, sabía que algunos parlamentarios no estaban de acuerdo con mi padre y mucho menos con sus decisiones, fuera de que existía cierto tipo de oposición que le hacía la vida imposible a mi padre, pero la mayoría lo respetaba y más que nada lo apoyaban porque sabían que sus decisiones eran pensadas más para el pueblo que para los mismos parlamentarios o reyes… Tal vez esa era la razón de que existiera la oposición, por más que imaginemos un mundo perfecto en el que todos compartan y piensen en el otro antes que en ellos mismos, no sucederá así… No existe nada perfecto y menos en un grupo de parlamentarios… algunos actúan como lo deben hacer, otros simplemente quieren ganar algún tipo de recompensa o bonificación extra por su trabajo.

En fin, entramos en la sala y ya estaban reunidos todos, sentados en sus respectivos lugares. En el centro del gran salón había cinco podios, dos eran para los reyes (mis padres), uno era para el moderador y los últimos dos, los ocupábamos Edward y yo.

El moderador se levantó de su puesto y saludó oficialmente a todos los presentes para luego empezar a exponer los diferentes puntos que se iban a tratar. El tiempo se pasaba lentamente, yo estaba aburrida, prácticamente, solo hablaban mi padre y mi madre, ocasionalmente Edward lo hacía y yo asentía con la cabeza, a parte de algunos parlamentarios que expresaban su punto de vista pero siempre aprobaban lo que decía mi padre.

En un momento de suspenso, el conde Marcus Stanley (Padre de Jessica) se puso de pie, todos nos quedamos mirándolo, intrigados, esperando lo que iba a decir. Él y mi padre no eran muy buenos amigos porque Marcus casi que era uno de los líderes de la oposición y desde hace años, quería apoderarse del trono.

- Si me permiten, no hemos discutido un punto que, a mi juicio, me parece relevante- Dijo Marcus

- Adelante- Lo alentó mi padre en tono cortés, aunque él y mi madre tenían el semblante firme, supongo que esperando lo peor

- Edward Cullen e Isabella Swan ¿Verdad?- Preguntó con cierto tono de desprecio, Edward y yo intercambiamos miradas y luego asentimos – Ustedes son los sucesores, Isabella tiene sangre real y Edward es su esposo, por lo tanto son los próximos gobernantes de Forks- Hizo una pausa ¿Por qué tantos rodeos? ¿Por qué no simplemente iba al grano y ya? Me pregunte irritada, de por sí, este tipo me caía mal y ni siquiera lo conocía bien. Todos asentimos para que él continuara – Si disculpan mi atrevimiento, los futuros reyes de Forks son muy jóvenes para tomar el poder- Dijo sin más

Mi padre se puso rojo de la ira que sentía – No son demasiado jóvenes, han sido formados desde que tenían pañales, se están preparando para esto… Para tomar lo que les pertenece por derecho- Dijo tratando de calmarse y sin perder su tono diplomático

- Puede que sea cierto y yo mismo doy fe de que ellos dos han sido educados para tomar este cargo, sin embargo, Forks es un pueblo pequeño, necesita dos líderes con experiencia, que sepan lo que están haciendo, no que actúen basados en errores- Rebatió Marcus en tono despectivo

Mi madre fue la siguiente en tomar la palabra – Tal vez ellos se equivoquen, digo, somos seres humanos, todos nos equivocamos, no obstante… Conde Stanley, usted no tiene ninguna prueba que corrobore la afirmación que acaba de hacer… Estos muchachos tienen la experiencia necesaria para gobernar Forks-

- Discúlpeme reina Swan, pero no todos los presentes estamos seguros de que Edward Cullen y la princesa Isabella Swan, sean capaces de gobernar, tal como usted lo afirma- Continuó Marcus

Edward se empezó a tensar a mi lado, clara señal de que esto iba a terminar mal, una de las cosas que más odiaba Edward, era que lo subestimaran, que le dijeran lo que podía hacer y lo que no y más aún que dudaran de sus capacidades. Edward apretó los dientes y puso sus manos en forma de puños a cada uno de los lados sin que nadie lo notara y pidió la palabra, muchos de los parlamentarios se quedaron asombrados ante este acto y no faltaron los cuchicheos y demás en la parte trasera

- Yo quisiera decir algo- Dijo Edward tratando de mantenerse calmado, se le notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo en ello. Todos asintieron – Conde Stanley, nosotros no sabemos si seremos buenos o malos reyes, eso es algo imprevisto y solo lo descubriremos a medida que pase el tiempo. Mas no por eso vamos a dejar de hacer nuestro mayor esfuerzo por lograr gobernar Forks de la mejor manera posible…- Él iba a continuar pero Marcus lo interrumpió

- No necesitamos buenas intenciones, lo que queremos son hechos- Dijo firme con algo de ira

- Ya sé lo que necesitamos, he estudiado toda mi vida para ejercer este cargo… Empecé mis estudios con el rey Swan cuando apenas tenía 7 años, más aún, empecé mi formación en la escuela militar cuando tenía 5 años… Llevo un poco más de una década estudiando para esto que es lo que más me apasiona, es mi vida- Hizo un pausa y luego retomó – y si ese no es suficiente argumento, desearía decir algo más, nunca nos van a poder preparar lo suficiente para ser los mejores reyes de Forks, ni tampoco vamos a ser perfectos en cada una de las decisiones que tomemos, porque como ya lo dije… El futuro es incierto y no tenemos certeza alguna de lo que puede pasar si elegimos tomar una decisión en lugar de otra… Claro, habrán riesgos, pérdidas… Pero eso hace parte de nuestra formación como personas y como futuros reyes- Terminó un poco más calmado que antes pero su semblante seguía firme

Marcus sonrió de manera burlona – De alguna forma es realmente… tierno… lo que dice señor Cullen, solo sé una cosa… El pueblo de Forks no está preparado para tener dos jóvenes ingenuos pretendiendo ser reyes-

Mi padre y Edward se levantaron al mismo tiempo de su puesto, poniendo sus manos en forma de puño contra la madera del podio, a ambos se les veía una marcada vena en la frente además de que estaban rojos de la ira.

- ¿Cómo puede decir eso? - Gritó mi padre terminando con el silencio – Usted no sabe nada ¿Por qué exactamente se encuentra aquí?- Preguntó más ofuscado.

Mi madre puso una mano en la espalda de mi padre y empezó a hacer movimientos circulares para calmarlo. Yo por mi parte, tomé la mano de Edward, él me miró confundido y yo le sonreí, él tenía que saber que yo estaba a su lado, aunque en esta oportunidad no lo apoyé muy bien. Eso pareció calmarlo… Por unos minutos, hasta que Marcus se levantó de su puesto con la misma expresión que lo hicieron Edward y mi padre, minutos antes.

- ¿Cómo que por qué estoy aquí? Probablemente soy uno de los pocos que piensan correctamente ¿En qué mente cabe que dos jóvenes de 19 años gobiernen un pueblo?- Preguntó con sarcasmo – Les diré la verdadera razón por la que ellos son los escogidos para reinar- Miró a los presentes y continuó -Isabella es la hija del actual rey… La corona se mantiene dentro de la familia y nadie puede penetrar esa barrera sin temor a ser castigado por ello… Así fue como el rey Swan consiguió tanto poder… CON LA OPRESIÓN- Gritó

El moderador se hizo presente por primera vez en la discusión, no sé por qué no hizo nada antes – Orden- Gritó golpeando el martillo contra el podio repetidamente y todos nos volteamos a verlo – Yo preciso un lapso de dos minutos con el fin de que todos los presentes salgan a tomar aire fresco y se liberen de la tensión claramente presente en este ambiente - Sin decir más golpeó, de nuevo, el martillo contra el podio y todos nos levantamos de nuestros puestos, para salir

Todos salimos de la sala, yo me sentía frustrada por todo lo que había pasado y más porque no pude hacer nada para evitar que ese tipo le gritara a mi padre y a Edward. Sabía que mi frustración no era nada comparado con lo que Edward estaba sintiendo en este momento, tomé su mano y le di un ligero apretón, él forzó una sonrisa, seguramente pensando que con eso lograría calmarme… Parece que se le olvidó que nos conocemos perfectamente y yo tengo memorizados cada uno de sus gestos.

- Tranquilo… Todo estará bien- Dije con una sonrisa

- Estoy bien… Demasiado relajado- Dijo restándole importancia

- ¿Se te olvida lo bien que te conozco? No me mientas… Ya veremos como solucionamos esto, te aseguró que nadie se va a quedar con nuestro trono- Dije decidida y allí llegaron mis padres tomados de la mano

- Por supuesto que no- Dijo mi padre en tono firme – Yo mismo destituiré a Marcus Stanley de su cargo si se atreve a intentar algo-

- No creo que sea conveniente que hagas eso, querido- Mi madre se apoyó en su brazo y le dio una ligera sonrisa, mi padre la vio con el ceño fruncido por la afirmación que acababa de hacer – Si destituyes a Marcus de su puesto, los demás parlamentarios estarían en tu contra y por lo tanto, en contra de Edward y Bella, porque terminarían creyendo que lo que dice Marcus es cierto… que tenemos al pueblo entero bajo la "opresión"-

Mi padre suspiró – Si, tienes razón… Pero no se me ocurre otra forma para que deje de discutir ese tema… Que para ninguno tiene reversa-

- Solo no tenemos que darle la ventaja y pensar con mente fría lo que haremos- Dije calmada

Mis padres y Edward asintieron, nos dimos cuenta de ya debíamos entrar de nuevo y así lo hicimos, acomodándonos cada uno en nuestros respectivos puestos. Para cuando me di cuenta, el gran salón estaba lleno de nuevo, con todos los parlamentarios sentados en sus puestos como hace unos minutos. Fijé mi vista en el lugar donde Marcus estaba sentado, solo para ver su reacción, él seguía enfadado pero parece que no tanto como hace un rato, aparte de eso, sabía que él no dejaría de lado ese tema y yo ya estaba planeando una estrategia para que lo hiciera, si no funcionaba entonces no sabría qué más hacer.

Mi padre aclaró su garganta para dar inicio, de nuevo, a la reunión – Creo que ya es hora de pasar al siguiente punto que debemos discutir- Dijo tratando de que todo el mundo se olvidara del tema de nuestra coronación

- Un momento- Se apresuró a decir Marcus mientras mi padre lo miraba desafiante – No hemos terminado de discutir el tema anterior-

- Para mí y creo que para todos ya está claro ese tema, la coronación de los futuros reyes de Forks es todo un hecho-

- Para mí aún no está claro el hecho de que dos jóvenes inexpertos van a tomar el trono en unos cuantos meses- Dijo gritando

Yo me puse de pie y lo mire de manera intimidante – Conde Stanley, no tiene sentido que sigamos debatiendo ese tema sabiendo que tenemos más cuestiones pendientes y no debemos descuidar… Ya sé que, al igual que usted, hay muchas personas aquí que no confían en las habilidades de Edward ni en las mías para gobernar Forks, por lo tanto – Hice una pausa y dirigí una mirada rápida a todo el público – Les propongo que nos pongan a mí y a Edward en un periodo de prueba, los primeros meses de nuestro reinado, los actuales reyes Charles y René Swan, estarán a cargo de nosotros como en una especie de tutoría, después Edward y yo tomaremos el trono como se supone que lo debemos hacer… Ustedes dispondrán el tiempo en el que Edward y yo estaremos en periodo de prueba, seguido haremos una nueva reunión y ustedes serán los responsables de decidir si Edward y yo somos aptos para reinar- Hice una pausa – En el caso de que ustedes decidan que nosotros no haremos una buena labor, seremos Edward y yo quien decidamos quien o quienes serán nuestros sucesores- Dije de manera determinada

El moderador se apresuró a hablar – El que esté de acuerdo con la propuesta que acaba de hacer la princesa Isabella Swan diga "yo"-

Hubo un silencio incómodo por unos segundos, yo me mordí el labio por temor a que esto no resultara como yo lo esperaba, Edward tomó mi mano y me sonrió, no sé por qué pero ese gesto logró calmarme, después de eso Harry Clearwater, vizconde y un viejo amigo de mi padre se levantó de su puesto

- Yo- Dijo Harry, con seguridad… Después de eso los demás parlamentarios se levantaron de su asiento y dijeron "yo", a excepción de Marcus, quién seguía en su puesto con el ceño fruncido… Al final el cedió no muy convencido, creo que más que nada lo hizo por presión de los demás parlamentarios que estaban a su lado y lo miraban de forma intimidante.

En mi rostro se instaló una sonrisa victoriosa y dejé escapar un suspiro de alivio al ver que este tema había quedado solucionado, por el momento… Ahora solo teníamos que hacer todo de la manera correcta y no dejar espacio a errores o dudas con respecto a nuestra capacidad de gobernar.

El resto pasó sin ninguna anomalía, solo discutiendo puntos clave para lo que haríamos después de la coronación y algunas leyes que estaban en proceso de aprobación… Nada fuera de lo común. Tan rápido como se había dado por terminada la reunión, yo me levanté de mi puesto, esperando ansiosamente a que mis padres y Edward hicieran lo mismo, para poder salir de esto. Todos salimos sonriendo por lo bien que había terminado todo y nos quedamos en la entrada del edificio discutiendo por un momento

- Estuviste excelente Edward- Lo alentó mi padre

Él sonrió tímidamente y luego fijó su mirada en mí – Creo que Bella lo hizo mejor que yo, después de todo, ella fue la que concilió con todos los parlamentarios-

- Igual los dos hicieron una excelente labor- Dijo mi madre con una sonrisa – Ahora solo debemos cuidar cada paso para que ustedes permanezcan en el trono por un largo tiempo-

Mi padre sonrió – Hasta que su primogénito tome su lugar- Dijo mi padre entre risas

- Y otra vez vuelves con el tema de los hijos- Dije haciendo una mueca cansada

- Lo seguiré haciendo hasta que me des nietos, hija- Sonrió – Pero bueno, luego seguimos hablando de eso, mientras tanto, Edward y yo iremos a empezar con todo el papeleo que debemos hacer-

- Si y nosotras nos vamos a la empresa para las reuniones y todo lo que tienes que hacer allí- Dijo mi madre al mismo tiempo que dejaba un beso en la mejilla de mi padre, despidiéndose de él.

Edward se acercó a mí, en el momento que sentí sus labios rozando mi mejilla me ruboricé por completo, traté de ocultarlo bajando mi mirada pero entonces él susurró a mi oído, algo como – Nos vemos en la cena de esta noche, te enviaré un mensaje- Yo lo miré con el ceño fruncido expresando mi confusión y él solo se dedicó a sonreír sin darme ninguna pista de lo que estaba pasando por su mente.

Mis padres nos miraban y me tensé, me alejé de Edward para tomar la mano de mi madre - ¿Nos vamos?- Pregunté en tono casual, ella asintió en silencio – Adiós Charlie, Edward… nos vemos esta noche- Sonreí como si nada estuviera pasando

Casi halé a mi madre llevándola hasta el auto de nuevo para llegar rápido a la empresa y ocupar mi mente en algo que no fuera "Edward". Mi madre me miró desorientada y yo me encogí de hombros

- ¿Qué se supone que pasó allá afuera?- Dijo haciendo una mueca

- No sé a qué te refieres… Vamos tarde para el almuerzo ejecutivo, debemos darnos prisa- Dije desviando la conversación.

Afuera fue demasiado obvio que me desestabilicé con lo que Edward me dijo y además con ese beso en la mejilla, yo soy buena actriz y ahora, solo porque me di cuenta que él me gusta, se me olvida hasta como mantenerme en pie… Solo hace falta una sonrisa o una mirada de su parte para que yo pierda el control de mi cuerpo, eso no podía seguirme pasando de ninguna forma.

En poco tiempo llegamos a la empresa de Carlisle, gracias a que yo apuraba al conductor constantemente, para que mi madre creyera en la excusa de que estaba preocupada por no llegar a tiempo. Cuando me bajé del auto mi celular empezó a vibrar dentro de mi bolso, lo saqué y sonreí pensando que era Alice, pero cuando vi la pantalla sentí una sonrisa aún mayor en mi rostro al ver que era un mensaje de Edward, no debería haberme sorprendido tanto ya que él dijo que nos estaríamos comunicando, solo que no pensé que fuera tan pronto. No le di más vueltas al asunto y leí el mensaje

* Por la expresión que tenías cuando nos despedimos supongo que no recuerdas que me debes una cena… Pero a mí no se me olvida ¿Te parece si nos vemos a las 8?*

Sonreí más, si eso era posible, al terminar de leerlo… Estaba completamente emocionada por verlo de nuevo a las 8, decidí responderle antes de llegar al almuerzo con los ejecutivos

*Tienes razón, no lo recordaba… Pero bueno, siempre cumplo mis promesas, entonces escoge el restaurante y haré las reservaciones lo más pronto que pueda. Pero tengo una duda ¿Si podrás estar a las 8 o mi querido padre, Charlie te hará trabajar hasta media noche?*

Me reí internamente por mi broma, bueno, después de todo, él también había bromeado conmigo entonces no veo nada de malo en molestarlo también. Con la misma sonrisa guardé mi celular de nuevo en mi bolso mientras caminaba con mi madre al interior de la empresa, ella me veía sospechosamente pero al final no me dijo nada. Solo cruzamos unos cuantos pasillos y nos encontramos con Carlisle, quién nos sonreía, esa sonrisa me recordó la de Edward – Demonios, deja de pensar en él- Me grité mentalmente, pero cómo no hacerlo si tenía a su padre al frente de mí. Traté de alejar esos pensamientos de mi mente y solo saludé a Carlisle

- Hola Bella… Llegaste más temprano de lo normal- Dijo viendo su reloj - ¿Cómo estás René?-

- Muy bien, debiste ver a Bella y a Edward en el parlamento… Pero hablaremos de ese tema luego, temía que Bella se escapara, como normalmente lo hace, pero creo que esta vez sí estaba apurada por venir- Sonrió y luego me miró sospechosamente

La verdad, si me escapé varias veces cuando tenía que ver a Carlisle, me aburría atendiendo los problemas de la empresa y por eso me iba o simplemente no asistía a las reuniones que tenía con él y en cambio, me iba de compras con Jessica o cosas así… Pero esa fue hace mucho tiempo, desde que cumplí 17 me di cuenta que no podía seguir haciendo eso, porque esa empresa, algún día nos pertenecería a Edward y a mí y por eso no la podía descuidar.

- Estaba emocionada, quería ver que todo estuviera en orden después de que me ausenté por dos semanas- Dije con una sonrisa sincera, aunque no era del todo verdad, lo que yo quería era separarme por un momento de Edward, para no sentirme tan "descontrolada" a su lado y que mis padres se dieran cuenta, o peor, que él se diera cuenta que a mí me gustaba.

Carlisle soltó una ligera carcajada – Todo ha estado normal por aquí, ahora sí tenemos bastante trabajo pero por una parte, eso es bueno ¿Verdad?- Preguntó sonriéndome y yo asentí.

- Yo me voy ya, solo vine a dejarla- Dijo mi madre refiriéndose a mi

- Hey, no necesito guardaespaldas- Dije

- No estoy segura de eso, solo sé que no puedo permitir que te escapes de nuevo- Sonrió mi madre y dejó un beso en mi frente, luego se despidió de Carlisle para irse finalmente.

Carlisle me hizo una seña para que lo siguiera hasta su oficina, yo asentí y lo seguí en silencio. Cuando ya íbamos llegando, mi celular vibró de nuevo dentro de mi bolso, lo saqué sabiendo que era otro mensaje de Edward

* Por el bien de ambos espero que Charlie no me haga trabajar hasta media noche o tendríamos que posponer la cena hasta quién sabe cuánto ¿Segura que quieres que te recuerde a diario que me debes una cena porque te gané en los Karts? No lo creo… Entonces, se me ocurre que podríamos ir al restaurante "Bella Italia"… Piénsalo y espero tu respuesta, tu padre está poniendo miles de papeles sobre mi escritorio, espero terminar pronto*

Terminé de leer y sonreí ante la idea de que Edward estuviera aturdido con cientos de hojas y papeles a su alrededor y que Charlie lo estuviera mandando de un lado para otro, estuve a punto de estallar en risas, pero me detuve al ver a Carlisle sentado en su escritorio arqueando una ceja.

- Te recuerdo que no está permitido el uso de celulares dentro del trabajo- Dijo en tono firme y casi se lo creí de no ser porque soltó una pequeña risita

- Debes recriminárselo a tu hijo no a mí- Traté de zafarme haciéndole otra broma, excepto que no lo era del todo porque si había sacado el celular para ver el mensaje de Edward

- ¿Edward? El debería estar con Charlie trabajando ¿O me equivoco?-

Yo tomé asiento frente a él y sonreí – Se supone que en este momento, Charlie está poniendo una gran pila de hojas frente a Edward, así que sí… Él está trabajando- Dije con una sonrisa y Carlisle se echó a reír, yo no me pude contener por más y tiempo y me uní a sus risas.

Él limpió unas lágrimas que salían de sus ojos – Ya, nosotros debemos trabajar también, así que déjame traer unos informes y revisarlos antes de irnos al restaurante para reunirnos con la junta directiva- Sin decir más salió con una sonrisa malvada, lo que me dio a entender que el trabajo que me esperaba no era nada comparado con el que tenía Edward. Saqué mi celular de nuevo

*Gracias, Carlisle me regañó por sacar mi celular en el trabajo… Luego disfrutó conmigo de tu miseria y ahora parece que me va a dar más trabajo que a ti ¿Será que nuestros padres están haciendo alguna clase de competencia para ver quién nos tortura más? En fin, si terminamos antes de las 8 me parece que ese restaurante sería perfecto para cenar, haré las reservaciones en cuanto pueda, si es que Carlisle no me vigila en todo el día… Nos vemos en la noche*

Guardé mi celular cuando escuché los pasos de Carlisle muy cerca de la oficina, puse mi mejor cara de inocente hasta que vi todas las carpetas que llevaba en sus manos, mis ojos se abrieron de golpe y él sonrió

- Nos espera bastante trabajo, así que… Empecemos- Dejó todas las carpetas sobre el escritorio haciendo un gran ruido

Yo asentí resignada y empecé a revisar las hojas que tenía cada carpeta, con estados financieros, balances, informes corporativos, etc… No debí haber llegado tan temprano, ahora mi suegro me iba a hacer la vida imposible con tanto trabajo. Pasó cerca de una hora que se me hizo eterna, ocasionalmente, Carlisle y yo hacíamos bromas para aligerar el ambiente, pero el resto de tiempo solo hablábamos de trabajo. Él miró su reloj y luego se dirigió a mí

- Debemos irnos, se supone que en 20 minutos debemos estar en el restaurante-

Yo asentí y tomé algunas carpetas que me parecieron importantes, Carlisle me imitó y luego las puso en su maletín. En el estacionamiento estaba su mercedes negro, no perdimos el tiempo y solo subimos para estar a tiempo en la reunión. Estando allí, todo estuvo bastante entretenido, no hablamos de trabajo sino hasta que terminamos de comer, así nos podíamos relajar un poco, luego aparecieron varias preguntas y Carlisle o yo las respondíamos, no era la clase de cosas que amaba hacer, pero fue bastante interesante un almuerzo de negocios y se puede decir que me divertí.

Volvimos a la empresa cerca de las dos de la tarde y nos preparamos para la reunión con la junta administrativa, esta no fue muy diferente a la que ya había ido, algunas de las preguntas eran las mismas y nos concentrábamos en los problemas por los que atravesaba la empresa o lo que debíamos hacer para mejorar nuestro rendimiento. Una vez terminada la reunión me fijé en el reloj, cuatro de la tarde, dos horas en una junta administrativa era demasiado agotador, sin contar que mi trabajo no había acabado… Me esperaban los análisis de unos cuantos balances y preparar algunos estados presupuestales para fines de este periodo, suspiré frustrada

- ¿Qué te parece un descanso? Hemos trabajado duro hoy – Dijo Carlisle con una sonrisa, sacándome de mis pensamientos – Pero si descansamos tendríamos que quedarnos hasta las 9 terminando todo-

- Es mejor que sigamos trabajando- Recordé la cena con Edward y que no había hecho las reservaciones, tendría que encontrar alguna forma de distraer a Carlisle para que no se diera cuenta y por consiguiente, empezara con sus bromas sobre Edward y yo.

- ¿En serio?- Me miró con el ceño fruncido

- Si, entre más pronto acabemos, más pronto nos vamos- Sonreí y tomé otra carpeta del escritorio

- Si tú lo dices- Se sentó en su puesto no muy convencido de lo que había acabado de escuchar, suspiró y tomó otra de las carpetas que estaban en frente de él

Pasó una hora más y yo no podía dejar de pensar en la reservación que se supone, debí hacer hecho hace un par de horas, me levanté de mi puesto y me excusé con Carlisle, diciéndole que debía ir al baño, él solo asintió y siguió revisando los estados financieros. Yo me dirigí rápidamente hasta el baño y desde allí, llamé al restaurante para la reservación, por suerte, solo quedaba una mesa para dos al lado de una ventana y en un lugar apartado, solo que tenía un cargo extra, no me importó y acepté; cuando estuve a punto de cerrar mi celular, vi que había un mensaje de Edward, que había enviado justo después de que yo había contestado el anterior.

*Creo que si hay una especie de apuesta de por medio porque Charlie no deja de mencionar que mi padre va a tener mucho que hacer el próximo fin de semana cuando ve que yo empiezo a hacer mala cara por todo el papeleo, pero lo bueno, es que posiblemente acabe antes de las 8… No puedo creerlo, nunca pensé que estaría esperando con tantas ansías que terminara el día… Nos vemos en el restaurante*

La última frase me dejó pensativa ¿Qué quería decir exactamente con "No puedo creerlo, nunca pensé que estaría esperando con tantas ansías que terminara el día"? Se refería al hecho de que tenía mucho trabajo y quería descansar o quería que terminara para verme en el restaurante… Estaba confundida, tal vez yo estaba malinterpretando todo al pensar que Edward quería verme, él solo estaba cobrando la recompensa por ganar una apuesta y claramente quería que se terminara el día para poder descansar. Sin embargo, ese mensaje me lo envió hace más de dos horas, era imposible que Charlie le dejara tanto trabajo como para que ya se hubiera cansado, así que si tenía una mínima posibilidad de que quisiera verme… Sonreí ante la idea y volví a la oficina con Carlisle

Me sumí en mi trabajo y no dejé que ningún otro pensamiento diferente a lo que se relacionaba con la empresa, se apoderara de mi mente… Cuando me di cuenta eran las 6:30, necesitaba una excusa para salir de aquí y arreglarme, aunque sinceramente, dudo que yo pudiera maquillarme o vestirme de manera especial para esta noche, sin duda haría mi mayor esfuerzo. Mi celular empezó a sonar, esta vez lo saqué de mi bolsillo, Carlisle me miró y arqueó una ceja, le sonreí culpablemente y miré la pantalla

- Es Alice ¿Puedo?- Pregunté haciendo un puchero, él negó con la cabeza y me señaló su reloj, haciéndome entender que teníamos poco tiempo – Por favor, mira que hoy he estado bastante concentrada en el trabajo y en serio… quiero hablar con Alice-

El suspiró – Solo cinco minutos- Dijo con una sonrisa

Yo salí de la oficina dando brinquitos y llegué hasta la sala de juntas, que para ese momento estaba desocupada y era un lugar perfecto para hablar con Alice sin que nadie me escuchara

- Hola… No sabes cuánto te amo, me acabas de sacar de esa aburrida oficina- Dije con una sonrisa

- ¿En serio? Entonces mejor corto porque en serio no puedo permitir que descuides tu trabajo por hablar conmigo- Dijo Alice en tono de broma

- NO, ni te atrevas… -

- Okey, te llamaba para decirte que acabé de salir de una entrevista con mi nueva jefe- Sentí su tono de orgullo

- ¿En serio? Qué bien, me alegro mucho por ti ¿En qué trabajarás?-

- Es una agencia en Port Angels donde organizan eventos... Mi jefa se llama Rosalie Hale y yo soy su secretaria, supongo que es un comienzo pero ella de verdad es bastante agradable… Al principio tenía miedo porque habían como 5 chicas antes que yo, esperando por la entrevista y todas salieron llorando, cuando entré me hizo un par de preguntas, luego me dio el trabajo- Casi podía ver como sonreía del otro lado de la línea

- Estoy muy feliz de que te hayan aceptado, igual sabes que me tienes a mí si esa tal "Rosalie" te trata mal-

- No creo que lo haga, ella realmente es muy buena… Me dio una ligera esperanza de que si me desempeñaba bien en mi trabajo, tal vez sería una de las próximas organizadoras- Hizo una pausa – Y ¿Qué tal tu día?-

- Bastante agotador pero debo agregar que no puedo esperar a que sean las 8 de la noche- Luego de que dije eso, me di cuenta que había dicho más de lo que ella me había preguntado y ahora sí tendría que darle bastantes explicaciones

- ¿Las 8? ¿Qué tienes planeado para esa hora?- Usó tono de sospecha y ahí supe que no le podía mentir

- Edward y yo cenaremos a esa hora, no te voy a mentir, estoy muy emocionada y a la vez nerviosa- Me mordí el labio

Ella dejó salir un grito que casi me deja sorda – Bella, por fin… No lo puedo creer ¿Cómo hizo Edward para conseguir eso?-

- Me ganó en los karts- Dije frustrada – Hicimos una apuesta y pues… ya ves-

Ella soltó una pequeña risa – Bueno, primero te tienes que calmar y cuando termines tu trabajo vienes a casa y te arreglo para que quedes como una diosa-

- Gracias, pero sinceramente no sé a qué hora termine-

- Si no terminas antes de las 7:15, iré hasta la empresa y tendré una larga conversación con Carlisle- Dijo en tono serio e intimidante

- No sabes dónde queda la empresa- Bromeé

- No importa, preguntado se llega a Roma- Contestó

- Bueno, iré a terminar mi trabajo a ver si logro estar a las 7 en casa… Además de salvarle el pellejo a mi suegro, para que no sea atacado por ti-

- Yo… sería incapaz- Dijo haciéndose la inocente

- Si claro… Ahora nos vemos- Terminé la llamada

Sonreí ante las ocurrencias de Alice y después me dirigí de nuevo a la oficina, revisé unos cuantos papeles más y me di cuenta que ya había terminado mi trabajo por hoy, miré mi reloj, 6:55 – Perfecto- dije en mi mente, mientras otra sonrisa se instalaba en mi rostro, jamás tuve un día tan agotador en toda mi vida, pero hay una primera vez para todo y la verdad me había gustado estar ocupada y los mensajes de Edward que me sacaron más de una sonrisa, el cansancio que sentía, valía la pena, después de todo.

- Terminé- Anuncié con una gran sonrisa mirando a Carlisle

Él tomó las carpetas que estaban a mi cargo y las ojeo – Ya veo- Murmuró – Has hecho un excelente trabajo hoy-

- Gracias, no recordaba que esto fuera tan… gratificante y abrumador al mismo tiempo-

Él hizo una mueca - Nunca lo vi de esa forma, supongo que sí es agotador… Pero cuando te gusta algo eso es lo de menos, a veces no siento que el tiempo pase mientras estoy en la oficina a no ser porque Esme me llame o llegue de sorpresa- Sonrió – Ella es como mi reloj despertador, sin embargo, me agrada mucho que lo haga, que se tome la molestia de venir y sacarme del trabajo para distraerme un poco-

- Ahora veo porque Edward es tan obsesivo von su trabajo- Sonreí

- Él es la combinación perfecta entre Esme y yo, aun así, siento que él debería dejar de prestarle tanta importancia a algunas cosas que ahora no importan y que se divierta - Hizo una pausa – Pero, a decir verdad, después de estas dos semanas lo he visto bastan te cambiado… Las vacaciones les hicieron bien a ambos- Dijo con una sonrisa pícara

Me ruboricé - Fue bastante relajante estar dos semanas fuera- Traté de ocultar mi sonrojo con ese comentario

- Seguro que sí… ¿Vas a salir ya?-

- Si, ya es tiempo de que vayamos a descansar… Porque ni loca dejo que te quedes después de que me acabas de decir que la pobre Esme tiene que venir a sacarte de la oficina- Dije bromeando

Él suspiró - ¿No tengo opción?- Preguntó esperanzado

- Ninguna- Le respondí firme – Por primera vez, vas a llegar temprano a casa y harás feliz a tu esposa- Sentí que sonreía

Él se levantó de su puesto – Ahora la adulta eres tú ¿Cambio de roles?-

Yo asentí y guardé todos los papeles que teníamos encima del escritorio, él me imitó y luego ambos salimos de la oficina, bromeando sobre el hecho de que Edward y Charlie, deberían seguir trabajando y no sé en qué momento me perdí en la conversación y él empezó a bromear sobre sus futuros nietos, ya estaba cansada de ese tema y si fuera por mí, iría ahora mismo a adoptar un niño para que mi padre y mi suegro me dejaran en paz. Carlisle se ofreció a llevarme hasta la casa en su auto y yo acepté, solo fueron bromas durante el camino, se puede decir que me las cobré por todas las que él había hecho hoy.


Aquí está el capítulo que tanto habían esperado, sé que está largo y les debo confesar que iba a ser aun más largo porque iba a incluir la cena de Edward y Bella, pero al final decidí ponerla en el otro capítulo para que quedaran con la intriga (Lo sé… Soy muy mala). Eso es todo lo que les quería decir, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo y que me perdonen por haberme demorado en subirlo hoy, sé que no tengo excusa…