Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien! Bueno aca les traigo un nuevo cap! Perdón por demorarme!
Y como siempre quiero agradecerles a todos por leer, agregar a fav, poner en alerta y por comentar mi historia! De verdad muchas gracias!
Un beso enorme
y espero que les guste!
LU
X
Papel
-¡Listo! –Grité desde adentro de la habitación.
Alice y Rosalie gritaron desde la cocina y en dos minutos las tenía a mi lado suspirando, saltando y gritando. Suspiraban como tontas y luego ajustaban aquí y allá, decían que cambio deberían hacer y que estaba perfecto. Yo no entendía nada, lo único que hacía era mirarme en el espejo. Miraba asombrada el reflejo de la que se suponía era yo. No me reconocía, y eso que solamente estaba usando el vestido (y este ni siquiera estaba terminado), mi cabello estaba hecho un desastre y no tenía tacones o algún accesorio… pero sin embargo estaba fascinada con la imagen delante de mí. Realmente parecía una novia.
-¿Te gusta? –Preguntó Alice, yo simplemente me quedé embobada con la imagen.
-Si no le gusta seguro que es por tu parte del diseño… -Le dijo Rose a Aly con malicia.
-¡Es perfecto! –Grité antes de que comiencen una pelea -¡De verdad, me encanta!
-¿Enserio? –Preguntaron las dos al mismo tiempo.
-Si chicas… -Contesté sin apartar la vista del espejo.
Tomaron algunas medidas más y luego me ayudaron a quitarme el vestido. Lo miré extendido sobre la cama y ahora yo comencé a saltar y gritar. ¡No lo podía creer! ¡Cada vez faltaba menos para la boda! Los nervios, a medida que íbamos resolviendo cosas (como el salón, la cena, la música, etc.), cada vez eran menores y ahora solo comenzaba a estar ansiosa. No por la fiesta en sí, aunque no podía negar que estaba encantada con mi vestido y con las cosas que había elegido, pero lo que más quería era poder decir que era La Señora Cullen. Simplemente me moría por poder decirle a todo el mundo que Edward era mi esposo y sabía que él sentía lo mismo.
Mis amigas, al verme suspirando y saltando, comenzaron a reír. Me tendría que enojar, pero que más das, ni yo me hubiese imaginado que alguna vez podría comportarme como lo estaba haciendo en este momento. Así que solo seguí saltando y gritando. Hasta que unos golpes en la puerta me trajeron a la realidad.
-¿Amor? –Me llamó Edward -¿Se puede pasar?
-¡NO! –Gritamos las tres al mismo tiempo -¡No puedes ver el vestido hasta el día de la boda! –Lo retó su hermana.
-¿Lo tienes puesto? –Preguntó emocionado.
-¡No, y aunque no lo tenga puesto no lo puedes ver! –Edward bufó desde afuera del dormitorio y luego se escucharon las carcajadas de Jasper y Emmett.
Con las chicas nos quedamos un rato más en la habitación, hablando sobre algunos detalles y sobre las cosas que faltaban hacer, hasta que Jasper golpeó la puerta con tanta insistencia que no nos quedó otra opción más que salir del dormitorio e ir a preparar la comida.
…
Ya habíamos terminado de comer y yo estaba lavando los platos. Miraba con disimulo el living de mi apartamento, donde se encontraban mis amigos o mejor dicho parte de mi familia, porque después de todo Emmett y Alice eran mis cuñados, y Rosalie y Jasper mis concuñados. Los cuatro, junto con Edward, estaban sentados alrededor del televisor y jugaban a un video juego, la verdad nada había cambiado, salvo que ahora ya no estábamos más en la universidad, y ahora todos teníamos más responsabilidades, pero a pesar de eso seguíamos siendo los mimos, y al parecer seguíamos haciendo las mismas tonterías.
No pude evitar esbozar una sonrisa, hacía bastante que no estábamos así los seis, sin ningún problema de por medio, simplemente riendo y jugando. Miré a Edward detenidamente, se estaba riendo como hacía mucho no lo hacía, al parecer había cortado a la mitad al personaje de Jasper. Rosalie insultaba a Emmett porque la había matado y Alice simplemente protestaba porque su personaje no era suficientemente rápido. Sí, todo era igual que siempre. Me giré, quedando de espalda a mis amigos, y seguí acomodando las cosas que habíamos utilizado para comer. Aún con la sonrisa grabada en mi rostro.
-¿Vas a tardar mucho más? –Me susurró Edward desde detrás haciéndome sobresaltar al sentir sus brazos enroscarse en mi cintura -¿Te asusté? –Preguntó riendo.
-Solo me sorprendiste, hace un segundo estabas allí –Dije señalando el sillón. Me giré y quedamos frente a frente.
-Descuartizar a Jasper es divertido pero prefiero que estés a mi lado… -Volvió a susurrar, haciéndome estremecer –Deja de lavar y ven con nosotros…
-Ya voy, me falta poco… -Besé rápidamente sus labios y me volví a girar para terminar mi labor.
Pero Edward jaló de mí y me alejó de la cocina, diciéndome que Alice tenía algo que decir y que no quería esperar más. Aunque en realidad cuando me senté entre ellos, mi amiga estaba tan entretenida debido a que acababa de ganarle a Rose que no dijo nada. Se me ocurrió que tal vez no quería decir nada y que solo era para que me sentase con ellos, y en realidad no me molestó. Quería pasar tiempo con ellos, teníamos que aprovechar los fines de semana cuando todos nos podíamos juntar, cuando Jasper estaba en la ciudad y cuando Emmett no tenía que viajar por algún negocio.
Pronto yo tuve un joystick y comencé a jugar, y aunque le gané a Edward los chicos dijeron que no valía porque yo solo había apretado todos los botones al mismo tiempo, que así no se jugaba. ¡Malos perdedores! Siempre decían los mismo, no era mi culpa que yo, sin saber jugar bien, les ganara a ellos que se sabían en teoría todos los combos y que se yo cuantas cosas más. La verdad ganar o perder me importaba poco, pero era divertido verlos enojarse y poner excusas absurdas para no admitir sus derrotas.
-¡Admitan su derrota! –Gritó Alice riendo –Y ahora cállense que Jazz y yo les tenemos que decir algo –Todos inmediatamente dejamos de conversar y prestamos atención a nuestra amiga y a Jasper que se había parado y ahora estaba al lado de su novia -¡Trasladaron a Jasper! –Gritó con todas sus fuerzas.
-Bueno entonces quiere decir que te quiere más a ti que a la otra –Bromeó Rosalie, Alice y yo nos reíamos y los chicos se quedaron mirándonos sorprendidos, los Cullen´s miraban molestos a Jasper.
-¿Qué quiere decir Rose con la otra? –Preguntó Emmett enojado.
-¡No tengo idea! –Se atajó Jazz, quien comenzaba a retroceder –De verdad que no hay otra… Diles Aly.
Rose estalló nuevamente en carcajadas y prosiguió a explicarle a los chicos. No había mucho que explicar, salvo que Rose siempre molestaba a Alice con ese tema, siempre le decía que a Jasper no los trasladaban porque él no quería ya que allí tenía otra mujer. Nada importante, incluso ya hasta Alice se lo tomaba como una broma y hasta ella misma bromeaba a veces.
Cuando Emm y Edward estuvieron completamente seguros de que Rose solo bromeaba se volvieron a sentar en el sillón y felicitaron a Jasper. Y nosotras hicimos lo mimos con la duende, quien no paraba de saltar y gritar. Definitivamente hoy parecíamos tontas de tanto saltar y gritar como unas adolescentes. Pero bueno, las circunstancias lo ameritaban, después de todo no todos los días transfieren a tu novio o no todos los días es la primera prueba de tu vestido de novia.
…
Estábamos acostados viendo una película, los chicos se habían ido hacía un rato y ahora la casa estaba sumergida en paz. Descansaba contra el pecho desnudo de Edward, podía escuchar los latidos de su corazón, un sonido hermoso que siempre quería escuchar, adoraba estar así, acostados juntos, haciendo nada, solo disfrutando de algunos minutos de tranquilidad.
-Falta poco… -Comentó él -¿Cómo te sientes?
-Impaciente… -Contesté sin siquiera pensarlo –Ya mismo quiero gritar que eres mi esposo.
-¿Ya no estas nerviosa? ¿No tienes ninguna duda? –Preguntó demasiado serio para mi gusto.
-No, no tengo dudas… ¿Por qué preguntas? ¿Tú si las tienes? –El miedo me invadió de repente, no había considerado ni una vez que él se hubiese arrepentido o que no estuviese seguro.
-No, no tengo dudas –respondió tras unos segundos - Pero… -Mi corazón se detuvo –quería estar seguro de que tú no las tuvieses –Dijo finalmente.
-¡No hagas nunca más eso! –Le grité luego de golpearlo suavemente -¡Casi me muero de un infarto!
-¿Eh? ¿Qué hice? –preguntó sin comprender.
-¡Pensé que no querías casarte conmigo! –Dije ya casi llorando.
-¿Por qué no me querría casar contigo? Si mal no recuerdo yo soy el que te lo propuso y es a ti a la que le costó aceptar –bromeó para aligerar el ambiente.
-¡Si, pero fui yo la que tuvo que romper el compromiso para que te decidieses! –Las lágrimas se escurrían por mis mejillas -¿Te quieres casa conmigo si o no?
-¡Por supuesto que sí! –Me dijo sin pensarlo –Te amo con todo mi corazón, no tengo ninguna duda, me quiero casar contigo.
-¿Seguro? –Pregunté un poco más tranquila.
-Sí, seguro –Y luego atrapó mis labios entre los suyos.
No me dio tiempo a nada, no dejó lugar a ninguna duda, me aseguró una y mil veces que quería casarse conmigo. Me besó hasta que la última gota de inseguridad se escurrió de mí ser. La tranquilidad, poco a poco, volvió al cuarto y yo pude, nuevamente, concentrarme únicamente en el sonido de su corazón. Latidos que ahora eran un poco más alborotados, tal vez producto de las caricias y de los besos. Besos que me habían hecho olvidar del miedo, de la angustia que sentí cuando pensé que él tenía dudas. Besos…
…
Salí de la ducha cubierta únicamente por una toalla y fui hasta la habitación. Edward aún estaba en la cama, aunque ya estaba despierto. Estaba acomodando su maletín para ir a la clínica. Lo besé rápidamente y me dispuse a cambiarme, no debía retrasarme mucho, debía ir a la tienda a trabajar. Después del incidente con Dylan había vuelto a trabajar a tiempo completo con las chicas, y aunque me había gustado trabajar en algo relacionado a lo que había estudiado no podía negar que trabajar en la tienda me gustaba. Sin embargo seguía revisando todos los días el periódico en busca de algún diario, revista o imprenta que buscasen gente.
-Me voy a dar una ducha –Anunció Edward -¿Ya te vas?
-Sí, me cambio y me voy, ¿por? –Le pregunté mientras revolvía mis cajones en busca de qué ponerme.
-Para hacer esto –Y antes de que pudiese pregunta "¿Qué?" Edward ya me había abrazado y estaba devorando mis labios. Nada de lo que pudiese quejarme, nada que no quisiese hacer. Así que le devolví el beso con ganas, con ansias, con pasión.
Algunos minutos después nos separamos por falta de aire, ambos con la respiración agitada y con una sonrisa en nuestras bocas.
-Mejor me voy a bañar –Dijo él -¿Mi pantalón dónde está? –Preguntó antes de salir del cuarto.
-¡Lo dejaste en el estudio, ahora te lo traigo! –Dije mientras terminaba de vestirme.
-Gracias amor –Me besó nuevamente y se fue al baño.
Miré la hora, tenía que apurarme si no quería llegar tarde. Me coloqué los zapatos y fui hasta el estudio por el pantalón de Edward. Estaba donde lo había visto, colgado en la silla de la computadora, lo agarré y salí corriendo hasta nuestra habitación. Lo deposité en la cama, con cuidado de que no se arrugase y cuando me estaba por ir noté que un papel se había caído del bolsillo al suelo. Lo alcé pensando que sería alguna receta o algo por el estilo, pero cuando lo tuve en mis manos unas letras escritas muy prolijamente llamaron mi atención. Temblando desdoble el papel blanco.
Edward sé que me dijiste que olvidase lo que había pasado, sé que no te tengo que escribir, pero no puedo evitarlo. No me siento bien, no creo que sea lo correcto. Sabes que te quiero mucho, y sabes lo mucho que significó para mí ese beso, no puedo simplemente olvidarme, no lo puedo hacer por más que me lo pidas, porque creo, o mejor dicho siento que tú tampoco puedes. ¿Es que para ti no significó nada? No lo puedo creer, no cuando me correspondiste… Solo quiero que lo pienses, aún hay tiempo… Por favor… Muero por sentir otra vez tus labios.
Tuya siempre…
Valery
El sonido de la ducha abriéndose me sacó de mis pensamientos. Con cuidado doble nuevamente el papel como estaba, cuidando de que ninguna lágrima cayera sobre la hoja y lo dejé sobre la cama. ¿Qué debía hacer? ¿Debía esperar a que él me dijese algo? ¿Debía dejar la nota sobre la cama para que él se diese cuenta que la había leído? ¿Debía ir y hablar con él? Y si hacía esto último, ¿de qué hablaría? La carta era lo suficientemente clara, no había mucho que explicar…
No podía pensar, las manos me temblaban y las lágrimas no paraban de salir de mis ojos. Quería ser fuerte, quería creer que las cosas no eran así, que esa mujer estaba inventando todo, pero… ¿para que lo haría? ¿Con qué propósito arruinaría lo mío con Edward? Y si era verdad, ¿Qué haría yo? ¿Qué significaría esto? Por lo que la carta decía Edward se había arrepentido o algo así, porque no quería que ella le escribiese o algo por estilo, pero eso no quitaba el hecho, eso no borraba que él la hubiese besado.
-¿Bella? –Gritó Edward desde el baño.
Quise ser fuerte, no quise huir, quise quedarme y hablar, pero no pude…
-Me voy… -Grité.
Tomé mi bolso, la carta y salí del departamento. Escuché a lo lejos un "Nos vemos mi vida" de parte de Edward y eso fue todo. No podía pensar, mi cuerpo no reaccionaba como yo quería, no paraba de llorar y la respiración comenzaba a descontrolarse a causa de mis sollozos. Como pude, a causa del temblor de mis manos, busqué mi celular y les envié un mensaje a las chicas avisándoles que llegaría tarde. No podía ir a trabajar sin antes tranquilizarme y estaba segura de que no lo lograría inmediatamente. Respiré una y otra vez, intentando calmarme, pero sin conseguir nada, salvo sentir una horrenda puntada en mi pecho, una punzada que parecía desgarrar mi corazón cada vez que el aire entraba a mi cuerpo.
Releí una y otra vez las palabras que ella había escrito, tratando de encontrar algo que me dijese que eran mentiras, tratando de encontrar algo que me ayudase a tranquilizarme, algo que me hiciese poder ir a hablar con Edward. Buscando algo…. Algo que nunca encontré.
¿Es que para ti no significó nada? No lo puedo creer, no cuando me correspondiste…
Volví a leer esa oración. Él le había correspondido, Edward la había besado, mi prometido había besado a otra mujer…
Las lágrimas seguían corriendo por mi rostro, caían en picada, se deslizaban sigilosamente, humedecían todo a su paso… Todos menos esa carta, carta que me percaté de que siguiese intacta. Carta que había cambiado todo, que me estaba perforando de apoco el corazón.
Sin embargo seguía insistiendo en que antes de seguir sacando conclusiones debía hablar con él, Edward tenía que contármelo con sus palabras, no podría creerlo con total certeza hasta que las palabras saliesen de sus labios. Hasta que él me dijese que toda y cada una de las palabras que ella había escrito eran verdad….
No podía, simplemente no quería creer aquello… pero no había muchas opciones.
La imagen de Edward con otra seguía apareciendo en mi mente y aunque trataba de alejarla, no podía.
Solo quiero que lo pienses, aún hay tiempo… Por favor… Muero por sentir otra vez tus labios.
Me dolía de solo leer esa última frase.
Cerré los ojos, queriendo olvidar todo, pero lo único que conseguí fue volver a ver esa maldita imagen que mi mente había creado…
Él con otra…
Otra con él…
Ella lo besó…
Él le correspondió…
¿Y yo?... ¿Qué hago yo?
Me regalan su opnión?
Un beso enorme!
Lu
