Subiendo a los tropezones, lograron infiltrarse en el barco de pasajeros. Deberían estar escondidos ya que estaban de contrabando. Por allá en la popa, se veía a un hombre corpulento con traje blanco y un gorro de capitán bastante elegante. Por esa razón, tuvieron que desviarse del trayecto para irse hacia otra parte y pasar desapercibidos. Entraron a una especie de hotel dentro del barco. Pasillos largos y con un rojo brillante y fuerte que decoraba las paredes.

–Esto parece un telo– Dijo Chris girando sobre su eje para inspeccionar cada sección del lugar.

–Es para que pierdas la virginidad, viejo– Contestó Leon recargándose en la pared con un pie contra ésta.

– ¡Escóndanse que viene alguien!– Exclama la morena tirándose de cabeza hacia un pasillo distinto donde había carros de comida donde allí se esconderían. Chris se quedó asomando la cabeza observando con curiosidad al sujeto que estaba caminando con un carro. Tenía el cabello rubio y peinado hacia atrás. Pero esos ojos rojos fueron los que le dieron la pista exacta para adivinar de quién se trataba. Sin embargo, aquel sujeto ni le prestó atención. Al salir de su escondite, Chris le habló al resto.

–Ese era Wesker.

– ¿Cómo? ¿No era que estaba muerto?– Cuestionó la morena enarcando una ceja con cara de una inundación de dudas.

–Sobrevivió a la explosión– Acotó el rubio entrecerrando los ojos como si pensara.

–Ni modo. Duuuuh– Respondió Sheva en gesto de burla.

–Duuuuuh.

–Duuuuh.

–Bueno, ya basta, tarados– Exclamó Claire golpeándolos a ambos en la nuca. Mientras tanto, Piers colgaba desde la parte trasera del cuello de su capitán como un niño pequeño. El mayor sólo suspiró y decidió caminar con su soldado a cuestas. En cambio, el menor estaba tan contento por estar tan cerca de su capitán. De hecho, se le notaba en el rostro que se le iluminaba como la luna al anochecer.

–Bien, debemos encontrar a Wesker mientras volvemos a casa– Al fin habló el mayor luego de un largo trayecto silencioso por los pasillos del hotel.

–Pero…vamos a terminar ocasionando una disputa en todo el barco. Y yo tengo que volver a casa porque falta poco para la reunión– Agregó Sheva algo deprimida por esa idea.

–No creo que eso suceda–Leon ahora tomó la palabra– Además, por lo que vi, está más tranquilo y esa idea de dominar el mundo se le esfumó de la cabeza.

–Lo dudo, y mucho– Chris aún seguía dudoso de eso. Por las dudas estaría alerta todo el tiempo. Aunque él podría molerlo a palos de seguro y tendrían que comprar un ataúd. Al llegar a un comedor, se detuvieron allí para contemplar aquella maravilla de sala. Candelabros de cristal colgando y mesas blancas con un toque de elegancia de la realeza. Mayordomos de traje negro sirviéndole a cada persona.

–Creo que esto es un barco para reyes y demás– Dijo Claire alzando un dedo hacia toda esas personas vestidas de gala.

– ¡Todo esto es tu culpa!– Gritó Leon golpeando el pecho del mayor con su dedo índice y éste último retrocedía con Piers a cuestas aún ante cada paso que el rubio daba–Ahora nos van a matar por habernos infiltrado en esta mierda de barco.

Dos minutos más tarde.

Los cinco estaban lavando los platos. Era eso para pagar la estadía del barco de manera ilegal.

Mentira, usaron el dinero del concurso para pagar el pasaje y así se sentaron a comer los grandes manjares que se le servían.

– ¡Miren toda esta comida!– Gritaba Chris casi como abrazando todos los platos repletos de exquisiteces.

–Aquí vamos de nuevo– Revoleó los ojos la pelirroja apoyando su mentón sobre el soporte que hacía su brazo derecho. El mayor la miró casi con odio. Ahora se recargó sobre el espaldar de la silla cruzándose de brazos.

–Ooowww…se ofendió el viejito– Leon sonriente le pellizcaba la mejilla hasta que un soplamocos le borró la sonrisa– Amargado– Mencionó en un susurro mientras se refregaba la mejilla.

Pasaron horas y en la mesa había platos apilados junto con botellas de licor desparramadas por todas partes. Las mujeres estaban que reventaban, incluso se le rompió el botón de los jeans y rompieron un par de copas por el disparo ocasionado por la presión en el estómago de ambas. Chris, ebrio, era de suponerse mientras que Leon y Piers eran los únicos "decentes". Aunque Leon estaba un poco pasado de copas y Piers apenas podía moverse por la comida. En cambio, el rubio le ordenó que se llevara al grandote a una habitación. Piers como por arte de magia se volvió un tomate hasta por las orejas.

– ¿Q-Qué es-estás insinuando?– Tartamudeó.

– ¡QUE ACUESTES AL MALDITO VIEJO PORQUE ANDA COQUETEÁNDOLE A UN CUADRO!

Ah, por eso.

Allí estaba él. Con la botella en mano y sonriéndole seductoramente a un cuadro que parecía pertenecer a una reina muy conocida. Le decía cosas tipo "Estás muy bella hoy" o "¿Te gustaría acompañarme?". Incluso la besó pero ahí entendió que ese "beso" sabía a látex.

–La verdad es que ya de por sí es raro, estando ebrio lo es aún más–Dijo Piers a lo que Leon le guiñó el ojo.

–Usen condón– Acotó y todos empezaron a reírse a carcajadas ante la cara de horror del menor.

En ese entonces, se apareció por detrás volteando al joven para verlo a la cara mientras sujetaba sus hombros.

– ¡He visto la utopía!– Gritó con los ojos desorbitantes y una seriedad notoria. Todos lo miraron extrañados. Piers sólo pudo contener las ganas de patearlo por ser tan estúpido pero de pronto se libró del joven y salió dando miles de vueltas como si bailara. De hecho, bailaba con "nadie" una pieza de vals. Y en eso susurraba melódicamente "Tiempo de vals, un, dos, tres" y así estuvo varios minutos hasta que cayó de espaldas al suelo.

–Bien, creo que en realidad debemos dejarlo durmiendo– El joven se acercó y tomó a su capitán del brazo para pasárselo por detrás de su cuello y así cargarlo hacia una habitación.

En todo el trayecto, estuvo mencionando incoherencias como "A Leon le quedan bien las tangas rojas". Cosa que es raro porque Chris, en estado de sobriedad, odiaría ver a Leon en ese estado.

–Tan sólo pensar en eso hace que se me revuelva el estómago– Mencionó el menor. El mayor enseguida lo miró con los ojos entrecerrados y los labios caídos. Luego comenzó a reír como loco de la nada. Incluso se cayó y rebotó contra la pared y terminó nuevamente en el suelo.


Claire estaba limpiándose los dientes cuando sintió una molestia en sus pies. Puso el pie sobre la mesa para quitarse el zapato.

– ¡Oh! Tengo la uña larga– Y se llevó el dedo hacia la boca con ayuda de sus manos para morder ferozmente aquel pedacito de uña en su dedo. Al terminar, escupió aquella mugre hacia un lado, dando la casualidad de que cayó dentro de la copa de una mujer que, segundos después, tomó de ella.

Al rato apareció Piers pero sin el borracho. Se dispuso a sentarse junto con los demás y allí se quedó de brazos cruzados, con la mirada furiosa y gacha. Leon llamó su atención poniendo una mano sobre el hombro del joven quien, como por instinto, se la alejó de un manotazo.

–De seguro el viejo le dijo algo que lo puso así– Mencionó Sheva volviéndose a posicionar correctamente ya que se estaba echando hacia atrás con la silla.

– ¡NO ME DIJO NADA!– Exclamó furioso y, acostándose sobre la mesa, prosiguió a llorar levemente. Refregándose en su propio cuerpo ante las miradas preocupadas de sus amigos. Leon se acercó a él un poco más y posó su mano sobre su espalda, sobándola con suavidad.

–Piers…–Susurró el rubio acercándose al joven– ¿Ha pasado algo?

El joven negó moviendo su cabeza y sin levantarse en ningún momento. Seguía sollozando entre lágrimas.

– ¡Everyday i'm shuffling!– Y quien menos se esperaban, apareció. Abrazándose a sí mismo y meciéndose de adelante hacia atrás enérgicamente. Fue tanta la energía que pasó de largo el pequeño escalón del salón y pasó de largo a un carro de comida.

–Yo no lo conozco– Agregó Claire señalándolo con el dedo girándose sobre su eje para darle la espalda. Luego el mayor se alzó de un salto dirigiéndose a la mesa donde antes había estado.

– ¡Chris!– Se escuchó a la lejanía con voz potente y furiosa.

– ¿Khá?– Volteó el mayor hacia donde lo habían llamado.