Capítulo 10: De amenazas y fiestas.
Hermione miro al chico moverse desde unos asientos más alejados, dirección en la que estaban las gradas de los profesores. Paso su vista rápidamente y no pudo dejar se fijarse en lo que ahí sucedió. Quirrell estaba hechizando la escoba, definitivamente era él, pero ¿Snape también?
- ¿Vas a pedirle ayuda al viejo Dumbledor? –Pregunto Hermione molestando a Izar al pasar cerca de ella.
Izar la miro con odio por unos segundos, para luego mirar instintivamente hacia las gradas de los profesores en busca del anciano, pero ver a Snape mirando a Harry fijamente y pronunciando algo, cambio de opinión.
- Es Snape –dijo Izar susurrando, para bajar a toda prisa por las escaleras, pero ya era tarde.
Harry estaba cayendo estrepitosamente rápido desde 40 metros de altura.
- Idiota –dijo Hermione negando con la cabeza al ver salir al chico apresuradamente. Vio, como el chico corría debajo de las gradas y se apresuro a actuar. Cerró los ojos por unos segundos para concentrarse y al volver a abrirlos se habían vuelto de un grisáceo muy claro, casi blanco. Abrió la boca y pronuncio un hechizo con una voz de mujer, grave y peligrosa.
- Aresto Momentum –susurro Hermione sin que nadie más a su alrededor se diera cuenta.
La caída de Harry pareció endentecerse, hasta dejarlo suspendido a unos 50 centímetros del suelo, de espaldas y con rostro de pavor.
En este entre tanto, Izar se había introducido por debajo de las gradas de los profesores para hacer aparecer una llama en la túnica del profesor de pociones, que interrumpió la vista de Quirrell en el hechizo, haciéndolo resbalar hacia atrás en su asiento, mientras todos intentaban alborotadamente de apagar el fuego.
Izar, sonrió al ver la reacción, pero la sonrisa se esfumo al recordar la caída de Harry, por lo que rápidamente se asomo para verlo, esperando que alguien hubiera hecho algo por él y se sorprendió al verlo suspendido en el aire por unos segundos para luego descender lentamente al suelo. Busco entre los profesores a alguien que lo hubiera ayudado, pero estaban todos igual de sorprendidos que él. Volvió su vista a los alumnos y se sorprendió al ver a Hermione mirando fijamente a su hermano con los ojos totalmente grises, dándole un aspecto maquiavélico. Luego de unos segundos observándola, vio que cerraba los ojos y estos volvían a tener su color castaño de siempre.
Se apresuro a bajar para ver a su hermano al igual que Ron, la profesora Hooch y el resto de los integrantes del equipo de Gryffindor.
- ¿Estas bien Harry? –Pregunto rápidamente Izar al llegar a su lado.
- Sí ¿Qué sucedió? –Pregunto Harry algo desorientado.
- Hechizaron tu escoba chico –dijo la profesora mirándolo con preocupación -¿Te encuentras bien¿Crees poder seguir jugando?
- Sí, estoy bien –dijo Harry recibiendo su escoba de el capitán de su equipo quien lo miró dándole ánimos.
- Bien… ustedes vuelvan a las gradas y los jugadores a volar –dijo la mujer tomando el mando nuevamente –se reanudará el juego.
Izar y Ron obedecieron, volviendo a las gradas para seguir mirando el juego como sus compañeros. Al estar arriba, Izar busco con l mirada a la castaña Malfoy, pero no la encontró, pero no pudo seguir pensando demasiado en la situación ya que volvió a reanudarse el juego.
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Hermione caminaba con algo de dificultad hacia la sala común, hacia bastante que no utilizaba sus poderes por lo que se sentía bastante mal.
Camino como pudo y se metió en la sala común. Primero se recostó uno segundos en uno de los sillones para luego, con algo más de fuerzas dirigirse hacia su habitación. Al entrar, cerró rápidamente la puerta y se dirigió a su baúl para sacar una estuchera negra que extendió sobre su cama, dejando ver tres filas de pequeños frascos con sustancias de diferentes colores. Tomo una de la primera fila que correspondía a la poción herbovitalizante, la que pareció devolverle en parte las energías a la chica, ya que ella sabía que su tipo de magia era extraña, no sabía su procedencia, pero al parecer debía ser más antigua que aquellas pociones, ya que efecto en ella no era total, era solamente parcial.
Suspiro pesadamente y se levanto con algo de dificultad, para luego guardar todas sus cosas y volver a salir rumbo a las cocinas, necesitaba algo de comer para recuperar un poco más sus fuerzas.
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Tras unos minutos más se juego, Gryffindor logró ganar por 190 sobre 70 de los Slytherin, todos los leones estaban felices por la gran hazaña de Harry y dejaban de vitorear al entrar a la sala común con Harry el hombro.
- ¡POTTER¡POTTER! –gritaban todos mientras lo dejaban en medio de la sala común.
- Fue genial Harry… -dijo Ron sentándose al lado de su amigo.
- La verdad no estuvo del todo bien, casi me mate –dijo Harry abrazando a su amigo –pero por lo menos estamos vivos…
- Oye sí… ¿Cómo lo hiciste? –Pregunto Ron mirando a su amigo con una gran sonrisa.
- ¿Cómo…? Yo no hice nada… pensé que fueron ustedes –dijo Harry señalando a Ron e Izar.
- Nosotros no hicimos nada –dijo Ron mirando a Harry y a Izar, quien volvía a recordar a la castaña, que por cierto no estaba en la sala común en esos momentos.
- ¿Sabes lo que sucedió Izar? –Pregunto su hermano con curiosidad.
- No, no tengo idea –dijo Izar colocándose de pie –disculpen, tengo algo que hacer, nos vemos al rato en el comedor…
Los dos chicos vieron extrañados a Izar marcharse, pero no le dieron demasiada importancia y siguieron festejando junto a sus demás compañeros.
Izar caminaba a toda marcha por los pasillos del castillo, necesitaba encontrar a la castaña y preguntarle que diablos estaba sucediendo. Se movió por entre los pasillos del castillo hasta llegar al borde de los jardines, donde estaba un gran grupo de Slytherin entre los que se encontraba el hermano de la castaña, Draco Malfoy.
-… no la atrapo, es que casi se la tragó –dijo el capitán del equipo de las serpientes mirando a sus compañeros de equipo.
Todos conversaban a su alrededor y murmuraban mientras Marcus Flint maldecía por haber perdido el partido por culpa de un muchacho de primero, que además era San Potter.
Izar los observo desde lejos, intentando divisar entre sus filas a la castaña Malfoy, ya que era muy común verla rodeada de las serpientes. Busco un poco más, hasta que la encontró caminando en dirección hacia ellos o más bien hacia su hermano, quien al verla le sonrió con arrogancia para conducirla bajo la sobre de un árbol.
Izar se apresuro a bajar hacia los jardines y esperar a que la castaña terminara con su hermano, después la abordaría.
- Debo decir que te luciste, la caída de Potter estuvo espectacular, lastima que alguien lo haya ayudado –dijo Draco sonriéndole a su hermana.
Hermione pensó e las palabras dichas por su hermano, para luego suspirar con fastidio.
- Yo no hice nada de eso, Snape hechizo la escoba de Potter y no tengo ni la más mínima idea de quien lo ayudo –dijo Hermione mirando hacia el lago con cara de fastidio, no se sentía nada de bien haber ayudado a Potter ¿En que estupidez había pensado al hacerlo? Debía dejar de hacer esa idioteces, eso era para los débiles, ella no ayudaba a nadie y menos a ese Potter.
- ¿Estas segura de eso? –Pregunto Draco a su hermana.
- Sí, Black lo vio desde las gradas, estaba hechizando la escoba –dijo Hermione con fastidio, aun se sentía extraña ante toda esa situación y no se agradaba haber tenido que ayudar a Potter.
- Pero ¿Cómo sabes eso? –Pregunto Draco sorprendido ante el relato de su hermana.
- Deberías leer un poco más Draco –dijo Hermione en tono reprochador a su hermano.
- No fastidies –dijo Draco suspirando pesadamente ante el nuevo reproche de su hermana.
- Es preferible que te lo diga yo a que te lo diga papá cuando reciba tus calificaciones –dijo Hermione molestando a su hermano.
- Déjame en paz –dijo Draco cada vez más cabreado.
- Como quieras, nos vemos –dijo Hermione besando la mejilla de su hermano antes de emprender el camino hacia la torre. Entro al castillo y doblo por una esquina, cuando sintió un brazo que la tiraba hacia un aula.
- Pero ¿Qué…? –Pregunto Hermione al verse dentro de la habitación.
- Malfoy –dijo Izar cerrando la puerta tras él.
- ¿Qué demonios te pasa a ti Black? Déjame salir –dijo Hermione con enfado.
- No hasta que me respondas un par de preguntas –dijo Izar amenazadoramente y vaya que lo era ya que su porte era notoriamente mayor, al igual que su fuerza.
- No tengo porque responderte nada Black, déjame salir –dijo Hermione comenzando a perder los estribos. Primero había tenido la genial idea de ayudar a Potter y ahora el hermano se sentía con derecho de encerrarla en un aula par interrogarla.
- Claro que tienes un par de cosas que responderme –dijo Izar acercándose amenazadoramente.
- ¿A sí? –Pregunto Hermione sin moverse en lo más mínimo, demostrándole su superioridad.
- ¿Por qué ayudaste a mi hermano a no caer? –Pregunto el mayor de los descendientes Black Dumbledor.
- Yo no ayude a Potter –dijo Hermione mirándolo desafiante.
- Yo te vi –dijo Izar de forma acusadora.
- Viste mal –dijo Hermione cabreada -¿Qué te hace pensar que podría ayudar a Potter? Por mi mucho mejor que se hubiera dado contra el suelo, así me lo quito se encima un momento.
Hermione sabía que esa información cambiaria el curso de la conversación y que el chico dejaría de atosigarla con preguntas acerca del porque ayudo a su hermano, preguntas de las cuales ni ella misma tenía la respuesta.
- ¿De que estas hablando? –Pregunto Izar sorprendido.
- Al parecer su hermano esta prendido de mi porque no deja de seguirme –dijo Hermione con las manos en la cintura mirándolo amenazadoramente –verdaderamente no se que pretende, pero te aseguro que me tiene más que harta… así que aprovecha y dile que me deje en paz de una buena vez…
Hermione paso delante del sorprendido chico con intenciones de salir de la habitación, pero una nueva pregunta la detuvo.
- ¿Qué te hace pensar que voy a creerte eso? –Pregunto Izar a la castaña que se giro con una sonrisa en el rostro antes de responderle.
- Vamos Black, tu pasas el día con él y puedes darte cuenta perfectamente que no me deja en paz –dijo Hermione manteniendo en silencio a Izar, quien comenzaba a recordar en las innumerables oportunidades en las que lo descubrió observando a la castaña fijamente.
- Puede ser, pero… eso no responde a mi primera pregunta… y yo te vi, cambiaste el color de ojos… te vi ayudando a mi hermano –dijo Izar volviendo a acercarse a la castaña.
- Tienes bastante imaginación Black, pero ya me canse del estúpido interrogatorio –dijo Hermione tomando la manilla de la puerta –si quieres crees que lo ayude, es tu problema, pero te lo repito, yo no lo ayude…
Hermione abrió la puerta con intenciones de salir pero antes de eso, le dio el golpe de gracia al desorientado chico.
- Y por favor intenta controlar a tu hermano, es bastante desagradable tenerlo todo el día tras de mí –dijo Hermione cerrando la puerta para comenzar su marcha hacia la torre, donde seguramente todos estarían celebrando aun.
Izar se quedo ahí, pasmado ante las palabras de la castaña ¿Qué tenía que estar haciendo Harry detrás de esa castaña? Aquí había algo extraño y él lo averiguaría, pero antes debía aclararle un par de cosas a su hermano.
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Hermione camino a toda carrera hacia la torre y se escabullo entre los alborotados alumnos para irse a su habitación sin que nadie notara su presencia. Cerró las cortinas de su habitación y se tiro a la cama a pensar. Estaba metiéndose en cosas que no debía con Potter y estaba segura que le acarrearían problemas con Black. Por otra parte no había podido averiguar nada sobre la vendita habitación del pasillo del tercer piso, ese perro o lo que sea que guardaban ahí dentro. Además estaba lo sucedido hoy ¿Quién había hechizado la escoba de Potter¿Snape o Quirrell? Y ¿Por qué? Potter podía ser una celebridad, pero matarlo no lo llevaba a nada. Y por último recordaba lo sucedido con aquel unicornio, algo extraño estaba sucedido con todo aquello y ella sentía la necesidad de saber, era uno de sus defectos, ser demasiado curiosa.
Se estiro en la cama y descanso intentando relajar su mente y aclarar sus ideas. Durmió hasta que logró descansar correctamente.
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Tras la conversación con la castaña, Izar volvió a la torre, necesitaba hablar con su hermano y aclarar algunos puntos.
Entro a la torre y lo encontró parado sobre un sillón conversando con Ron y los gemelos acerca del partido.
- Harry ¿Podemos hablar? –Pregunto Izar con seriedad.
- Claro –dijo Harry disculpándose con sus compañeros, al ver la cara de preocupación de su hermano -¿Sucede algo?
- Bastantes cosas la verdad –dijo Izar mirando a su hermano seriamente mientras se encontraban en el pasillo -¿Por qué estas detrás de Hermione Malfoy?
Harry se sorprendió un poco ante la pregunta de su hermano, por lo que tardo un poco en poder articular la respuesta.
- He tenido algunas dudas acerca de sus verdaderas intenciones en algunos de sus actos ¿Por qué lo preguntas? –Pregunto Harry con curiosidad.
- ¿Ella te gusta? –Pregunto su hermano con demasiada seriedad.
- No… -dijo Harry sin entender muy bien porque no estaba del todo convencido con su propia respuesta.
- Ella me dijo que te pidiera que dejaras de molestarla porque no le agradaba tenerte todo el día pegado a ella –dijo Izar mirando a su hermano con seriedad –la verdad no me importaría que fuera otra persona Harry, pero con los Malfoy no… ellos son traicioneros y no podemos confiar en ellos… por mucho que una de ellos este en nuestra casa.
- Izar… -dijo Harry intentando aclararle las cosas.
- No, no me digas nada Harry… te lo estoy diciendo por tu bien o tendré que tomar medidas con esa niña… -dijo Izar más amenazador de lo que quería escucharse –no quiero que te involucres de ninguna manera con ella… es por tu bien Harry.
Harry vio marcharse a su hermano y sintió cierto temor la escuchar sus palabras, que se escuchaban amenazadoras y muy poco comunes viniendo de él. Caminó nuevamente hacia la torre para poder seguir con la celebración, pero las palabras de su hermano no se alejarían con facilidad de su mente.
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Ya era entrada la noche y Jane estaba lista y arreglada para recibir a los invitados de la fiesta que Sirius había organizado.
- Debo amarte demasiado para permitir que hicieras esto –dijo Jane terminando de arreglarse el cabello.
- Tranquila amor… es solo un cumpleaños –dijo Sirius tomando su mano para comenzar a bajar junto con ella.
- Mamá ¿Por qué no podemos quedarnos toda la noche? –Pregunto Alhena saliendo al encuentro de sus padres en el pasillo.
- Porque terminara demasiado tardes y las niñas deben acostarse temprano –dijo Sirius besando la cabeza negra azulada de su hija.
- Además, dudo mucho que puedas estar toda la noche, pronto el sueño te vencerá, no estas acostumbrada a dormirte tarde –dijo Jane mirando a su hija con una sonrisa.
- Sigo diciendo que no es justo –dijo Franchesca con los cruzados mientras su madre terminaba de ordenarle el hermoso vestido a los pies de la escalera, junto a sus hermanos mayores y a su padre.
- Bueno, yo decidiré si es o no justo, así que me obedecerás porque soy tu madre –dijo Meggan dando terminó a las quejas de su hija.
- Eres demasiado pequeña para estas fiestas de adultos –dijo Anahí mirando a su hermana con cierto tono de burla.
- Sí, las niñas buenas deben irse a la cama temprano –dijo Mark molestándola al igual que su melliza.
- No se burlen tanto que en cuento las niñas se vayan a la cama, ustedes se irán también –dijo Remus viéndolos con una sonrisa un tanto malvada.
- Pero papá –dijeron ambos niños quejándose con su padre.
- Hola Remus –dijo Sirius llegando junto a su amigo –parece que las quejas no solo son aquí.
- Sí, estamos en lo mismo –dijo Remus acercándose a Jane para saludarla –felicidades, te ves preciosa.
- Hay gracias Rem… tu siempre tan galante ¿Verdad Meg? –Pregunto Jane a la esposa del castaño.
- Por supuesto, es un amor –dijo Meggan dándole un fugaz beso a su esposo, quien solo sonrió, mientras los niños mostraban su rostro de asco.
- Ya, es suficiente –dijo Meggan al girarse hacia sus hijos.
- Tía Jane ¿Harry e Izar no vendrán? –Pregunto Mark para corroborar la noticia que le había dado su padre, hacia unas horas.
- No, preferimos no traerlos porque terminarían trasnochados y no quiero que pierdan clases –dijo Jane mirando a uno de los primogénitos de los Lupin.
- Que aburrido, queríamos conversar con Harry –dijo Anahí arrugando la nariz igual que su madre.
- Yo no los obligue a venir así que por favor evítense ese tipo de comentarios –dijo Meggan haciéndole señas a Jane para que la siguiera.
- ¿Por qué se enfada? Siempre nos han dicho que digamos la verdad –dijo Anahí sentándose en las escaleras junto a las niñas que ya comenzaban a bostezar.
- Niñas ¿De verdad quieren quedarse? Ya esta comenzando a darles sueño –dijo Sirius mirándola sus hijas.
- No, estamos bien –dijo Alhena lamentándose rápidamente, cosa que no hizo Alya que estaba bosteza que bosteza.
- Alya –dijo Sirius a su hija.
- No, estoy bien –dijo Alya mientras seguía bostezando.
- Vamos a tomar algo –dijo Sirius a Remus, dejando a los niños ahí.
- ¿Han sabido algo de Harry e Izar? –Pregunto Mark parado al lado de Alhena.
- No, ósea… fuera de lo del equipo de quiddich, nada –dijo Alhena encogiéndose de hombros.
- Papá nos contó que lo eligieron para que integrara el quipo de Gry –dijo Anahí mirando a la chica.
- Sí, papá casi lo mata cuando se entero casi dos semanas después –dijo Alya sonriendo ante el recuerdo –se quería ir a Hogwarts par darle una paliza, pero mamá lo detuvo… -dijo Alya -¿Vamos a jugar por el jardín Franchesca?
- Claro, me aburro como ostra –dijo Franchesca saliendo al jardín junto con las gemelas Black.
- Genial, ahora nosotros tendremos que aburrirnos por la eternidad –dijo Mark sentándose al lado de su hermana.
- Quiero hacer algo, me aburro –dijo Anahí apoyando su cabeza en sus manos, las que apoyo con sus codos en sus rodillas.
- Vamos a husmear en las habitaciones de los chicos –dijo Mark, subiendo a toda carrera junto a su hermana, para dejarle uno que otro recuerdo a sus amigos.
-… ese es el problema ahora… -dijo Meggan secreteando con Jane que no paraba de reír con los comentarios de su amiga.
- ¿Qué tanto secretean ustedes? –dijo Sirius entrando a la sala junto con Remus.
- Nada, tonterías –dijo Jane sonriéndole a su amiga para sentarse junto a sus respectivos maridos.
- Aun queda un poco para la fiesta, ahora si dinos… ¿Cómo fue que aceptaste la fiesta? Juraste y rejuraste que dirías que no –dijo Meggan haciendo reír a Jane.
- Es que tengo muy buenos medios para convencerla –dijo Sirius de manera arrogante mientras la miraba con una sonrisa coqueta.
- Eso no es cierto, no acepte porque tu me lo hubieras dicho, de hecho algún di te voy a hacer pagar por haberme desobedecido –dijo Jane mirándolo altivamente.
Remus y Meggan sonrieron al ver al matrimonio Black, parecían no cambiar con los años.
- ¿Así que los chicos no vendrán? –dijo Meggan mirando a su amiga.
- No, preferimos dejarlos allá –dijo Jane bebiendo de su vaso.
- Bueno, eso lo prefirió más ella que yo, pero que le vamos a hacer –dijo Sirius ganándose una mirada de reproche de su esposa.
- Harry tenia partido hoy, iba a estar muy cansado para además trasnochar y no quiero sacarlos del castillo, no quiero que nadie piense que tienen privilegios por sobrinos/nietos del director –dijo Jane mirando a su matrimonio amigo.
- ¿Saben como le fue en el partido? –Pregunto Remus, para evitar como siempre, las peleas.
- No, Izar dijo que escribiría pero quizás lo hagan mañana, deben de estar celebrando que aplastaron a los Slytherin –dijo Sirius muy desconfiado.
- Puede que están tan abatidos por haber perdido que no quieran escribir –dijo Alya mirándolos desde la entrada de la sala.
- Tú siempre tan trágica –dijo Sirius mirando a su hija.
- Yo también te amo papi –dijo Alya con una sonrisa cínica para posar su mirada en su madre –están comenzando a llegar tus invitados y Alhena se calló a la pileta así que esta congelándose a un costado de la entrada para que nadie la vea, dices si puedes ir por ella…
- Merlín –dijo Jane rodando los ojos, para luego girarse hacia su marido –ocupate de los invitados amor…
- Claro –dijo Sirius mientras madre e hija salían hacia la entrada para ir por Alhena.
- ¿Cómo es que te metiste a la pileta hija? –dijo Jane entrando de la mano con una entumecida Alhena, para luego subir con ella las escaleras antes que los invitados tocaran la puerta.
- Estábamos… jugando –dijo Alhena entre tiritones.
- ¿A que¿A los congelados? –Pregunto Jane entrando con ella de la mano, seguida de las otras dos niñas.
- Se resbaló tía Jane, estaba ago escarchado el borde de la pileta –dijo Franchesca sacando unas toallas del closet de baño de las niñas.
- Bien, te secare y las tres se quedaran aquí, si quieren cualquier cosa de comer, solo avísenle a Guandy, me dijo que estaría al pendiente de ustedes –dijo Jane secándole el cabello con el aire aliente que salió de su varita –cuando les de sueño se meten a la cama, pero no las quiero dando vueltas abajo, quédense aquí arriba, ya han tomado demasiado frío….
- Sí mamá –dijeron las gemelas acomodándose cada una en su cama.
- Claro tía –dijo Franchesca, tirándose a la cama que aprecia en la habitación de las niñas cada vez que ella se quedaba ahí a pasar la noche.
- ¿Están bien niñas? –Pregunto Meggan entrando a la habitación de las gemelas.
- Claro tía –dijo Alhena calentándose con las mantas de su cama.
- Compórtense niñas –dijo Jane caminando hacia la puerta para luego lanzarles un beso a las tres.
- Las amamos –dijo Meggan cerrando la puerta tras ella.
La relación de las gemelas con Meggan, era bastante similar a la de Franchesca con Jane, eran consideras como madres, en el caso de Jane y Meggan y de hijas por las tres niñas. La relación eran bastante especial en el caso de todos, era el mismo cariño el que tenían uno por el otro, al igual que la autoridad, si Jane o Meggan regañaban a cualquiera de los chicos, ya sea Lupin o Black, era lo mismo que si su misma madre lo hubiera hecho, el respeto era igual, así mismo con Remus y Sirius.
- ¿Dejaron a las niñas arriba? –Pregunto Sirius al verlas bajar.
- Sí, Guandy estará al pendiente de ellas –dijo Jane saludando a uno de los cuantos invitados para la fiesta –espero que esto termine ya…
- Apenas y comienza –dijo Meggan sonriéndole a su amiga.
- Tranquila, solo disfruta de esta fiesta –dijo Sirius atrayéndola hacia el para luego acercarse a su oído y susurrar –porque la fiesta de esta noche si que te dejara agotada.
Jane se sonrojo un poco ante el comentario, a pensar de los años que habían pasado, Sirius tenia ese poder en ella, poder que le encantaba sacar a relucir, sobre todo cuado habían invitados.
- Dejen eso y vamos a la sala a compartir –dijo Meggan mirando al matrimonio Black, mientras sella caminaba de la mano de su esposo.
- Te ves hermosa ¿Te lo había dicho? –dijo Remus en el oído de Meggan, haciéndola sonreír.
- Unas cincuenta veces desde que salimos de casa –dijo Meggan sonriéndole a su esposo.
- Pues que mas da otras cien veces más –dijo Remus besando su oído, haciéndola estremecer.
- Si seguimos así la fiesta terminará más pronto de lo que queremos –dijo Sirius a Remus quien solo sonrió mientras Jane pasaba a su lado, de la mano, totalmente sonrojada y riendo ante los comentarios de su esposo.
- ¿Por qué te sonrojas tanto? –Pregunto Sirius divertido al ver la actitud de su mujer.
- Sabes que no me gusta delatar nuestra vida intima Sirius –dijo Jane aun con el sonrojo en su rostro.
- Pero en nuestra alcoba no te molesta que te recuerde lo bueno que soy en la cama –dijo Sirius acercándose a sus labios peligrosamente.
- En la alcoba te permito todo lo que quieras, eso lo tienes claro, pero frente otras personas no me gusta ventilar lo que solo tu tienes el privilegio de saber –dijo Jane robándole un beso a su marido con una sonrisa.
- No te preocupes mi vida, ni en sus más eróticos sueños podrán imaginar lo que hacemos en nuestra habitación –dijo Sirius haciéndose a un lado para que los invitados comenzaran a saludar a una sonrojada Jane, quien recordaba algunas de las tantas locuras que había hecho con Sirius.
Sirius se acercó a Meggan que le daba pequeños besos a Remus en los labios, mientras este la sostenía firmemente por la cintura.
- Basta ustedes, ni en publico se controlan –dijo Mark entrando y colocándose a su lado, al tiempo que llegaba Sirius.
- Vaya Lunático… pensé que siempre habías sido muy recatado para tus cosas –dijo Sirius molestándoles.
- Si quieres ver que tan recatado soy, solo mira a mis tres pequeñas creaciones –dijo Remus en el oído de Sirius, haciéndole lanzar una carcajada, mientras Meggan rodaba los ojos al escuchar aquel comentario, dejando unos cocos pensativos a los mellizos al no entender.
- Que egocéntrico –dijo Meggan sonriéndole ante el comentario.
La fiesta estuvo de maravilla, Jane se divirtió como no lo pensó y se lo hizo saber a Sirius después de que todos se hubieron ido.
Tras la fiesta, el tiempo pareció pasar más rápido. Jane había intentado posponer lo más posible el entrenamiento prometido para las gemelas, pero ya habían entrado a diciembre y Sirius había comenzado a presionarla.
- Dijiste que comenzarías en noviembre y un no sucede nada –dijo Sirius sentado a borde de la cama.
- Amor, lo haré ahora te lo prometo, es solo que ya has visto todo en el ministerio, hemos tenido más trabajo del habitual –dijo Jane excusándose.
- Espero que sea pronto, no quiero ver otra escena como esa nuevamente –dijo Sirius suspirando.
- Sí, prometo que este fin de semana comenzaremos –dijo Jane girándose para besar a su marido para meterse en la cama.
- Tengo que enviarle una lechuza a Dumbledor para avisarle que nos traemos a los chicos y me diga cuando saldrán del castillo –dijo Sirius haciendo lo mismo que su esposa.
- Hablando de eso ¿Hablaste con Arthur y Molly para que Ron pase unos días aquí? –Pregunto Jane ordenando su cabello tras su oreja.
- No, pretendía que me acompañaras mañana en la mañana, le dije a Arthur que necesitaba hablar con él y su esposa y me dijo que gustosos nos esperaban mañana en la mañana –dijo Sirius apagando las luces.
- Entonces debemos llevarnos a las niñas porque no quiero dejarlas solas, además sé que Molly y Arthur tienen una niña de 10 años, quizás se lleve bien con las chicas –dijo Jane recostándose sobre su almohada –buenas noches amor… que duermas bien.
- Igual tu princesa –dijo Sirius cerrando los ojos para poder descansar.
Al día siguiente, Jane se levanto de las primeras, como era costumbre, para poder prepara el desayuno con la ayuda de Guandy, minutos después apareció Sirius con el cabello mojado y con cara de sueño aun.
- Buenos días preciosa –dijo Sirius tomándola de la cintura por la espalda y besando su cuello, haciéndole cosquillas.
- … deja… Sirius –dijo Jane cerrando los ojos, mientras Guandy se ponía colorada ante la muestra de afecto del matrimonio.
- Ustedes dos no tienen remedio –dijo Meggan y Remus en la puerta de la cocina, junto con los niños.
- ¡Hola! –dijo el matrimonio Black, sonriendo ante el comentario de Meggan.
- Un día los encontraremos haciendo no sé que sobre la mesa –dijo Remus saludando a Sirius y Luego a Jane, al igual que Meggan.
- Va, la cama es mas cómoda… ¡auch! –dijo Sirius recibiendo un golpe en el estomago por parte de su esposa.
- Jajajaja…-rieron los cuatro, ante el comentario.
- Bueno, tenemos que pedirles un favor Canuto –dijo Remus mirando a su amigo.
- Claro Lunático, lo que quieras –dijo Sirius.
- Tenemos algunas cosa que hacer y necesitamos que se queden con los niños –dijo Meggan mirando a Jane quien miro a Sirius.
- Claro, no hay problema –dijo Jane mirando a los mellizos y a Franchesca que estaban sentados en las sillas y apoyados sobre la mesa, durmiendo.
- Los sacamos temprano de la cama y están cayéndose de sueño –dijo Remus mirando a sus tres tesoros.
- No hay problema, solo que nosotros iremos a visitar a los Weasley, Harry e Izar se hicieron amigos de Ron y los gemelos y quieren pasar unos cuantos días aquí –dijo Sirius mirando a los niños.
- ¿Será bueno que vayan ellos también? –Pregunto Meggan a Remus mirando a sus hijos dormidos sobre la mesa.
- Claro, tranquila –dijo Jane mirando a Meggan estando con nosotros no habrá problemas.
- Bien, entonces nosotros nos vamos –dijo Remus acercándose a sus hijos para besar sus cabezas.
- Chicos, vayan a dormir arriba con las niñas –dijo Sirius despertando a los tres chicos que lo miraron soñolientos.
- Vayan niños y pórtense bien, volvemos por ustedes… -dijo Meggan mirando a Remus -¿Alcanzaremos antes del almuerzo?
- Si no alcanzan, no se preocupes, nosotros les damos de comer y los tenemos aquí hasta que lleguen, saben que nunca han sido problema –dijo Jane sonriéndoles.
- Gracias, chicos –dijo Remus despidiéndose de todos.
- Que les vaya bien –dijo Sirius llevándose a los niños arriba, para que pudieran seguir durmiendo –voy a terminar unos informes amor.
- Claro amor, yo avisare cuando terminamos el desayuno para que despiertes a los chicos –dijo Jane volviendo a sus labores en la cocina.
Un par de horas después, Jane, Sirius y los cinco niños, entre los Black y los Lupin, iban vía red flu, hacia la casa de los Weasley.
Apenas pusieron los pies en el lugar, Hermione comenzó a sentir que su mente se llenaba de recuerdos, pero sin ninguna sensación en especial, eran como imágenes que se habían quedado así pero que le pertenecían a otra persona.
- ¿Estás bien? –Pregunto Sirius tomándola rápidamente por la cintura, al verla ladearse.
- Sí, son solo… imágenes –dijo Jane suspirando mientras entraba una mujer rellenita y pelirroja a la sala.
- ¡Jane¡Sirius! –dijo la mujer acercándose rápidamente hacia ellos para abrasarles efusivamente.
- Hola Molly, tanto tiempo sin verte –dijo Jane saludando a la mujer.
- Hola chicos –dijo Arthur entrando por donde mismo lo hacia su esposa.
- Hola Arthur –dijo Sirius saludándole -¿Cómo estas?
- Bien, acabo de llegar de un par de redadas –dijo Arthur saludando también a Jane.
- Disculpa que hayamos traído a todos los niños –dijo Jane señalándoles a los chicos que miraban con curiosidad la casa.
- Las gemelas son mías, se llaman Alya y Alhena –dijo Sirius mientras las niñas se acercaban cordialmente a saludar –Ellos son Anahí, Mark y Franchesca.
- Son los hijos de Remus y Meggan –dijo Jane mientras los niños se acercaban igualmente a saludar.
- Oh, vaya –dijo Molly saludándoles a todos con afecto –pero vengan, vamos a tomar algo… ¿Ya desayunaron?
- Sí Molly no te molestes por nosotros –dijo Jane señalándoles a todos que caminaran.
- OH, por supuesto que no molestan –dijo la Señora Weasley llevándolos a la cocina –Cariño, llama a Ginny para que conozca a los chicos.
- ¿Cómo están tus hijos Molly? –Pregunto Jane cuando estuvieron todos sentados alrededor de la mesa tomando jugo de calabaza y comiendo unos cuantos pastelillos, los que fueron saboreados y muy bien catalogados por los chicos.
- Veras, Bill se fue a Egipto a trabajar para Gringott´s cuando termino Hogwarts –dijo Molly colocando otro gran jarro de jugo y otro plato de pasteles en la mesa.
- ¿Egipto? WOW –dijo Mark muy sorprendido.
- Sí… -dijo Molly –Charlie esta en Rumania estudiando dragones…
- WOW… dragones –dijo Anahí mirando ilusionada a la mujer frente a ellos –tío Sirius, convence a papá para que me deje trabajar con dragones cuando termine Hogwarts…
- Lo intentare preciosa, pero dudo que tu padre siquiera te deje ir a Hogsmeade –dijo Sirius suspirando al recordar lo sobre protector que era Remus en especial con Anahí.
- Percy, George, Fred y Ron están en Hogwarts y la única que queda aquí es Ginny –dijo Molly mientras Arthur aparecía con la menor de las Weasley, una niña delgada, de cabello liso y pelirrojo, con rasgos pinos en su rostro lleno de pecas café, que le daban un toque infantil.
- Saluda hija –dijo Molly mientras Ginny se acercaba.
- Hola, soy Alhena –dijo la niña colocándose de pie para saludarla.
- Y soy Alya –dijo su hermana también colocándose de pie.
- Yo soy Franchesca, es un gusto –dijo Franchesca estirando su mano con una sonrisa.
- Yo soy Anahí, gusto en conocerte –dijo Anahí muy amigable.
-…- Mark estaba solamente estático, y mirando a Ginny torpemente.
- Eh… hola –dijo Ginny estirando su mano.
- Reacciona tonto –dijo Anahí sacando a su hermano de su ensueño.
- Eh… hola, soy Mark –dijo el chico volviendo a sentarse totalmente rojo.
- Hola Ginny un gusto conocerte, soy Sirius Black –dijo Sirius besando la mejilla de la niña, quién se sonrojo levemente antes de sonreírle.
- Hola Ginny… -dijo Jane besando su mejilla al igual que Sirius, pero logrando una conexión mucho más especial.
- Hola señora Black –dijo Ginny sonriéndole sintiendo una sensación muy grata al tenerla cerca.
- Dime Jane, por favor –dijo Jane mientras la niña se sentaba a su lado.
- Ginny estará con nosotros solamente estos meses porque el próximo año entra a Hogwarts –dijo Arthur sentándose al lado de su mujer.
- ¿De verdad? Eso es genial, nosotros también entraremos el año que viene –dijo Anahí sonriéndole a Ginny quien le devolvió la sonrisa.
- Genial, así no tendré que estar todo el tiempo, sola –dijo Ginny formando buenas migas con la chica Lupin.
- Ginn, llévate a los chicos arriba mientras nosotros conversamos –dijo Molly a lo que Ginny obedeció de inmediato, siendo la primera en acompañarla en su marcha y conversación, para luego ser seguida por las Gemelas, Franchesca y un rezagado Mark.
- Tienes una familia grande Molly –dijo Jane levantándose para dejar las vasos en le lavaplatos, pero un fuerte mareo hizo que el vaso resbalara de sus manos y cayera al suelo, rompiéndose mientras ella volvía a caer a la silla.
- ¡Jane! –Dijo Sirius levantándose rápidamente para colocarse a su lado –Amor ¿Estas bien?
- Sí, es solo… no me sentó muy bien el viaje en la red flu… -dijo Jane mirándola su esposo para enfocar la vista –lo siento Molly yo…
- No, tranquila querida –dijo Molly levantando el vaso con un movimiento de varita –Que extraños mareos tienes…
La mirada de Molly la hizo pensar unos segundos antes de lanzar una carcajada que hizo que Sirius la mirara preocupado.
- No Molly, no estamos pensando tener más hijos –dijo Jane sonriendo mientras Sirius comenzaba a entender el comentario –es solo que me sentó un poco mal el viaje, pero no es nada.
- Bueno, nosotros veníamos a ver si era posible que Ron pasara unos días con nosotros, Harry y él se han hecho muy amigos y sería genial que pasara unos días antes de navidad con nosotros –dijo Sirius mirando de reojo a Jane para asegurarse de que estaba bien.
- Eso sería genial –dijo Molly mirando a su marido quien también asintió –y de más esta decir que las puertas de mi casa están abiertas para cualquiera de tus hijos o los de Remus y Meggan.
- Por supuesto –dijo Jane sonriéndole a la mujer a intentando contener las inmensas ganas que tenia de lanzarse a la cama para aminorar esos mareos y esas imágenes que invadían su cabeza.
- Izar también nos hablo de los gemelos y… -dijo Sirius mirando a Arthur quien al escuchar de ellos abrió los ojos con sorpresa.
- Sí… bueno, respecto a ellos, verán no es que no nos agrade que vayan, de hecho nos agrada mucho la idea que Ron se relacione con sus hijos, pero a los gemelos preferiríamos dejarlos aquí para el bien de su casa –dijo Arthur con preocupación.
- Tranquilos… Izar nos ha comentado varias de sus hazañas y la verdad… es que mi hijo también a estado involucrado en alguna de esas travesuras –dijo Jane mirando al matrimonio pelirrojo –ya hemos recibido algunas cartas de quejas de la profesora Mcgonagall.
- Por merlín, estos niños no tiene remedio, mire que arrastras a su hijo –dijo Molly con acierta vergüenza.
- No Molly… no te engañes… todos mis hijos y los hijos de Remus y Meggan son pequeños merodeadores en potencia y créeme… Izar no es un pobre niño arrastrado a nada, es igual de desordenado a como lo fue Sirius en la escuela –dijo Jane mirando de reojo a Sirius quien mostraba cierto orgullo en su rostro.
- No te preocupes por los gemelos, yo se perfectamente como son, fui exactamente igual –dijo Sirius calmando un poco a Molly.
- Además, Harry nos mencionó algo que dijo Ron de que querían ir a Rumania a ver a uno de sus hijos –dijo Jane a lo que el matrimonio asintió –pues mejor aun, así podrán verlo mientras nosotros nos llevamos a los chicos… y a Ginny porque estoy segura de que han hecho muy buena amistad con Anahí y Mark.
- No es mala idea, Percy esta loco por ir a Rumania y la verdad es que a los chicos no les agradaba demasiado la idea –dijo Arthur mirando a su esposa quien asintió.
- Perfecto, entonces nosotros nos ocupamos de los chicos unos días –dijo Jane sonriéndoles.
- Sí, serán unas buenas navidades –dijo Sirius con cierta melancolía al recordar sus años de estudio.
Los Black y los Weasley permanecieron unos minutos más conversando y dejando anécdotas, para luego retirarse con los chicos a casa nuevamente. En cuando llegaron, los chicos se fueron a jugar a los jardines que comenzaban a llenarse de nieve, mientras que Jane y Sirius subían a su habitación.
- ¿Qué sucedió en las casa de los Weasley? –Pregunto Sirius al ver a Jane sentarse en la cama –No será que verdaderamente viene otro Black en camino ¿o sí?
- No digas tonterías –dijo Jane al ver la sonrisa burlona en el rostro de su esposo –es solo que muchas imágenes vinieron a mi mente.
- ¿Imágenes¿Cómo qué? –Pregunto Sirius con curiosidad.
- Momentos riendo, comiendo, jugando… pero todos eran más grandes –dijo Jane mirando hacia la nada.
- ¿Qué sensación te dio? –Pregunto Sirius mirando a su esposa.
- Eso es lo que se me hace extraño… las imágenes ya no traen sensaciones… solo son imágenes que ni siquiera parecen pertenecerme –dijo Jane mirando a se esposo.
- Estas dejando atrás la vida de Hermione Granger para volver a tu verdadera vida –dijo Sirius mirando a su esposa con una sonrisa.
- La deje desde el día en que llegue aquí, solo que me costo demasiado darme cuenda –dijo Jane besando tiernamente a su esposo, quien sonrió coquetamente.
- Es que no puedes resistirte a los encantos Black –dijo Sirius acercándose a ella para besarla más apasionadamente.
- Suficiente –dijo Jane separándose de su esposo, quien gruño ante la lejanía de su esposa –necesito ir a arreglar todo para lo de entrenamiento.
- ¿Dónde lo harás? –Pregunto Sirius mirándola con resignación.
- En el sótano ahí estaremos más tranquilas –dijo Jane caminando hacia el baño.
- Debes colocar algún hechizo que bloquee la interferencia del ministerio y no detecte la magia de las niñas –dijo Sirius antes que su mujer entrara al baño.
- La magia de las niñas no es corriente, es mucho más antigua que cualquier registro que pueda tener el ministerio así que es imposible que la detecten –dijo Jane sonriendo con orgullo.
- ¿Estas segura? –Pregunto Sirius siguiéndola al baño, para verla colocarse frente al espejo.
- Sí, el ministerio tiene buenas medidas en cuento a la detección de magia, pero como no tienen registro de esta línea de magia, simplemente no existe para ellos –dijo Jane suspirando mientras se lavaba la cara –solo espero que el entrenamiento funcione…
Continuará...
Hola a todos, lamento haberme demorado más de la cuenta pero he estado más ocupada de lo que esperaba, en fin... espero que les guste este capitulo y ya estoy trabajando en el proximo asi que espero no demorarme tanto...
Quiero agradecer los reviews de:
Fran ktrin Black; Janeth; PatsyBlack; Valiiitha; Alex; Pinky poe.
Tambien e notado que varios tienen dudas respecto a Hermione Malfoy, bueno deben entender que ella fue criada por esta singular familia, tiene sus costumbres y sobre todo a aprendido a cultivar su caracter, no es que de aqui a finales del 1 año ello seran tan amiguis como siempre fue, eso puede demorar y traer varios dolores de cabeza con el (en especial para Harry), pero prometo que llegara...
Ahora, tambien quiero decir que quedan pocos capitulos para que se termine este primer año de Harry en la escuela, pero no se asusten que que este ff tiene para largo, escribire sobre todos los años de Harry en Hogwarts y ahora que salga Harry Potter y las reliquias de la muerte, prometo incluir situaciones de el en los capitulos...
Bien, creo que es suficiente por hoy, si tiene dudas ya saben que hacer, en el otro capitulo prometo responder.
Besos a todos, cuidense
Se despide su humilde servidora...
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