Yo no soy rubia, ni una genio, ni multimillonaria, de manera que no… no soy JK Rowling, por lo que solo los personajes que no conocen y la delirante trama me pertenecen.
¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! Realmente he estado demasiado ocupada todo este mes, y me ha sido imposible actualizar. Sé que no es excusa, pero es la verdad…
Finalmente, después de tanta espera, aquí esta un nuevo capitulo de "La Desiluminadora" ¡Espero que les guste, y que sea suficiente como para que me perdonen!
Pociones. La única materia, junto a Cuidado de las criaturas Mágicas, dictada por un profesor que estimaba a Scorpius. Sin embargo el chico no podía comprender que había de interesante en líquidos de distintos colores que tienen el mismo poder que un hechizo. En su opinión, los hechizos eran más rápidos y efectivos. Quizá era debido a ello que no resaltara demasiado en dicha asignatura, Aritmancia y Estudios Muggles, en esas sí que resaltaba. En la primera sencillamente porque las matemáticas estaban hechas para el, y en la segunda, debido a su interés en esa cultura.
El anciano Profesor Slughorn, parecía tener una obsesión con el promedio de sus estudiantes, por lo cual armaba las parejas guiándose por los resultados obtenidos en el trimestre anterior. De este modo –y al ser pociones la única clase que los Slytherin compartían con Hufflepuff- Scorpius se sentaba desde comienzo de año con un alumno de la casa de los tejones que hablaba demasiado y hacia poco. Finch-Fletchley era su apellido.
Se disponía a sacar los útiles de su bolso, cuando Slughorn ingresó en el aula.
-¡Cambios de lugar! ¡Eso mismo haremos hoy!- anunció con su sempiterno buen humor. Scorpius de mala gana volvió a guardas las cosas en su mochila y aguardó a que el profesor lo reubicara. Con un poco de suerte, acababa sentado junto a Will, su nuevo amigo, que lo saludaba desde la otra punta del salón. Le resultaba increíble que hace una semana nadie parecía notar su presencia en el aula, salvo para molestarlo, y ahora aunque fuera solo una persona, alguien se preocupaba por el. Tener amigos era una sensación tan maravillosa, Scorpius casi había olvidado como se sentía, pero después de aquel episodio con Weasley, las cosas parecían brillar.
La gente seguía molestándolo, naturalmente. Pero ahora los fracasados eran cuatro, y la expectativa de no tener que soportar los tormentos completamente solo hacia que sonriera.
Volvió a focalizar su atención en el profesor al ver que no proseguía con su charla, solo para ser testigo de como Rose Weasley le susurraba algo al oído, y el hombre sonreía, arrugando -si se podía aun más- su cara de Shar Pei. Miró a Finch-Fletchley, esperando encontrar alguna distracción, pero el muchacho parecía enfrascado en intercambiar papelitos con otra alumna de su misma casa. Se dedico entonces a analizar a la muchacha que se paraba en el frente de la mazmorra.
El cabello castaño y rizado estaba contenido en un rodete en lo alto de su cabeza, probablemente porque le resultaba mas practico para el fin de la clase. Casi no llevaba maquillaje, solo brillo de labios. Las uñas estaban meticulosamente pintadas de color verde oscuro con franjas plateadas, representando los colores de su casa. No media más de un metro sesenta, quizá un metro cincuenta y ocho, y llevaba el uniforme prolijamente arreglado, con la pollera a la altura de la rodilla, demostrando que no estaba tan desesperada como sus compañeras por captar la atención del público masculino. Podía ser que estuviera algo excedida en peso –lo cual no resultaba extraño en absoluto para aquel que observara como se alimentaba en el Gran Comedor- porque sus caderas eran inusualmente anchas para su edad, pero eso no le impedía parase allí tan derecha, denotando una gran seguridad en si misma.
Scorpius, entonces se pregunto como era posible que él la hubiera intimidado del modo en que lo había hecho, con su cabello rubio tan fino y desprolijo, que le caía sobre el rostro descuidadamente. La constitución delgada y larga de su cuerpo, y el rostro tan idéntico al de su padre que asustaba, la barbilla puntiaguda y la nariz tan respingada que le otorgaba una expresión constante de estar oliendo algo horrible. Él no tenia acné, pero la incipiente barba de un rubio tan claro que parecía blanco le impedía tener una buena piel, era extremadamente pálido, eso si. Ni tan siquiera sus ojos podían resultar amenazadores para alguien, con esa extraña tonalidad gris verdoso, y las pestañas transparentes. Sencillamente nunca podría haber imitado la posición del cuerpo de la joven allí delante, porque él siempre iba encorvado, tratando de pasar desapercibido a pesar de su metro ochenta.
Resultaba evidente que la apariencia no era lo que había hecho estragos en la seguridad de Rose, porque claramente la herencia Malfoy de Scorpius no se manifestaba en una presencia física imponente. Sin embargo, era probable que lo que lo hacia tan Malfoy como su padre o cualquier otro pariente –y lo que había acobardado a la castaña adolescente- fuera su forma de expresarse, tan petulante y fría. Él podía ser también muy amigable, pero simplemente en Hogwarts nunca le daban oportunidad de demostrarlo, y con los años, la coraza que lo protegía se había ido haciendo más y más fuerte. Asemejándolo cada vez mas a su progenitor en cuanto a la manera de tratar a sus adversarios. Pues eso eran para el los demás alumnos, contrincantes que querían dañarlo sin que él les diera motivo.
-Bien- dijo finalmente Horace, sacando a Scorpius de sus cavilaciones- Primeramente pido disculpas por haberme distraído tanto durante estos diez minutos. Pero sepan perdonar a un pobre anciano encantado por la conversación tan magnifica de la joven Weasley ¡Comencemos entonces con la reubicación! ¡Thomas y Corner! ¡Potter y Finch-Fletchley! ¡Weasley y Malfoy!- el profesor guiñó un ojo descaradamente a Rose y siguió enumerando estudiantes. Dejando a Scorpius completamente estupefacto. ¡Era imposible que la agrupación fuera accidental! ¡El promedio de Scorpius solo alcanzaba para aprobar, mientras que Rose era de excelencia! ¡Sencillamente no era algo librado al azar!
Rose tomó asiento a su lado, y le dirigió una mirada expectante. Casi como suponiendo que el chico diría algo.
-¿Qué fue lo que le pediste al profesor?- inquirió él, sin defraudar las expectativas de la chica por primera vez desde que habían comenzado a dirigirse la palabra.
-Le deje bien en claro que guardaba un particular interés por ser tu compañera- respondió ella con expresión altiva en el rostro. Intentando demostrarle que, a diferencia de él, ella si podía manipular a los profesores para su propia conveniencia.
-¿Y por qué guardas tal interés?- Rose abrió la boca para contestar. Pero el Profesor Slughorn fue mas veloz y comenzó a explicar los pasos a seguir para realizar la poción de Muertos en Vida.
-Quiero ser tu amiga Scorpius- murmuró ella luego de un rato. El aludido la miró directamente a los ojos, intentando ver aquel brillo peligroso en ellos, el mismo que en la enfermería le había advertido que no confiara en ella. Efectivamente lo encontró, de manera que guardó silencio, dejando su respuesta a la libre interpretación. Silenciosamente se dispuso a seguir los pasos que la pizarra frente a el indicaba.
Le llamó la atención que el filtro no apareciera en sus libros, pero relacionó dicho hecho con que posiblemente la pócima en cuestión fuera mas avanzada. Aquello era completamente normal en Slughorn, quien ponía ese tipo de pruebas a sus alumnos para ver quienes tenían mayor posibilidad de ser figuras importantes en un futuro.
El líquido en su olla se asemejaba en demasía a una pasta verde y grumosa. Lo cual se debía en gran parte a que Rose Weasley no parecía nada dispuesta a colaborar.
-¿Podrías ayudarme, no crees?- le dijo Scorpius luego de que el brebaje comenzara a expedir un olor putrefacto.
-¿Estas dispuesto a ser mi amigo?- preguntó ella ignorando la petición del muchacho.
-Weasley hazte un favor y madura. En respuesta a tu pregunta, no me interesa ser tu amigo- la mascara se había caído nuevamente, Scorpius lo supo porque sintió la gélida mirada de la chica a su lado clavada en su rostro.
-No creo que estés en una condición social que te permita escoger a tus amigos, Malfoy- repuso Rose en un tono que claramente decía: "Intente ser buena contigo, pero no me dejas mas opción". El rubio cayó en la cuenta del mensaje que las palabras de Weasley escondían segundos antes de que todo el verde contenido del caldero cayera en su cabeza.
Sintió las risas de sus compañeros antes de que recuperara la visión. Y entonces todo sucedió como en cámara lenta. Se puso de pie –chorreando la asquerosa baba- tomó la varita del bolso que descansaba sobre la mesa. Y gritó:
-¡Calvario!- a continuación todo el esponjoso cabello de Rose Weasley desapareció de su cabeza, dejándola completamente calva. La chica comenzó a chillar.
-¡Weasley, Malfoy a la oficina del director, ahora mismo!- vociferó Slughorn en medio del caos.
¡Muchas gracias a todos lo que respondieron la pregunta que hice en el capitulo anterior! ¡Prometo que intentare actualizar todos los días, tal y como me pidieron! ¡Gracias también por seguir tomándose el tiempo de leer mi historia!
¡Hasta pronto! ¡Espero sus reviews!
