Disclaimer: Los personajes y los universos le pertenecen a Rick Riorda Rowling. La trama es mía.
No obtengo ningún beneficio al escribir esto.
Capítulo 9.
Caminaron hacia el gran edificio blanco como la nieve que se elevaba por encima de las tiendas circundantes.
Mientras se acercaban, les parecía un lugar monstruoso y el camino se les hacía largo.
Querían entrar de una vez, pero al mismo tiempo deseaban salir corriendo ante los nervios que les atenazaban la garganta y el estómago.
Nico y Harry iban charlando unos metros por delante ajenos a las emociones de los tres adultos. No sabían por qué estaban allí y Sirius no tenía ni idea de si habían hecho bien o no al no contárselo.
¿Podemos ir a por un helado más tarde? -Di Angelo preguntó.
-C claro. -Remus sonrió algo tenso.
El menor alzó el puño en señal de celebración.
-¡Tendremos helado! -Harry aplaudió.
Llegaron a las puertas del banco y tomaron aire antes de entrar.
-¿Listo, Sirius? -El licántropo susurró.
-Vamos allá. -El de ojos grises apretó la mano de su amigo y entraron.
Vieron a un duende desocupado y fue Thanatos quien se acercó.
La criatura abrió mucho los ojos al ver a un dios en Gringots y poco a poco, los demás duendes se volvieron en su dirección.
-Adiós a pasar desapercibidos. -Murmuró Remus lanzando un glamur a sus acompañantes y a él mismo.
-No me gusta. -Nico se quejó. -Me pica.
-Será solo un rato. Hasta que entremos a uno de los despachos.
El menor asintió.
-Quisiera hablar con quien lleva las cuentas de los Potter. -El dios pidió.
-Enseguida, señor Thanatos.
Uno de los gnomos se levantó y se dirigió a través de unas puertas plateadas.
Sirius tenía ganas de morderse las uñas pero en lugar de eso, retorció los dedos de ambas manos.
-Por aquí, señor. -El gnomo les hizo una seña para que lo siguieran.
Entraron por unas puertas que daban a un pasillo en el que había un montón de puertas negras y gruesas.
El duende los condujo hacia la cuarta de la izquierda y tras recibir el permiso del otro lado, les dejó pasar.
Un goblin anciano estaba sentado tras un escritorio de madera de nogal.
Las paredes estaban llenas de archivos ordenados por colores tras una barrera transparente.
Remus sabía que si trataba de coger un archivo, sería seriamente dañado.
-Soy Godroph. El encargado de las finanzas de la familia Potter desde hace ochenta años. ¿Qué desean? -Hablaba mirando a Thanatos.
-Venimos a hacer una prueba de herencia y de paternidad. -Señaló a Harry que miraba confuso a su alrededor.
-Este tipo ha dicho algunas cosas que deseamos verificar, nada más. -Sirius le informó. -Como no sabemos si es cierto o no, hemos preferido no decirte nada por si te dábamos falsas esperanzas.
El niño asintió lentamente.
Godroph rebuscó en uno de los múltiples cajones del escritorio y sacó una daga, un pergamino azul y una poción clara.
-En ese caso, el joven señor Potter debe dejar caer unas gotas en este pergamino. -Dijo tras echar un poco de la botellita oscura que había sacado.
Le tendió una pequeña daga curva con extraños símbolos y piedras preciosas.
El menor de ojos verdes miró a su padrino el cual asintió.
Se cortó la palma de la mano y cerró el puño y cuando la sangre se acumuló en su palma, abrió la mano y gotas carmesí cayeron al pergamino azul.
Sirius tomó la mano de su ahijado y cerró la herida con un pase de su varita.
Las gotas de sangre fueron absorbidas por el pergamino el cual quedó de nuevo azul como si nada hubiera pasado.
Entonces, líneas negras fueron apareciendo formando letras, que se convirtieron en palabras que formaron frases.
Godroph levantó el pergamino y leyó atentamente.
Al terminar se lo pasó a Thanatos.
Éste no se sorprendió de lo que allí decía. Tras leerlo permitió que Sirius lo cogiera.
"Harry James Potter:
Edad: 12 años.
Padre: Dios griego Thanatos.
Padre gestante: James Potter.
Madre adoptiva: Lily Evans.
Herencia por parte divina: Hablar con los muertos, ver a los fantasmas, sentir la proximidad de cuando una persona cercana a él va a morir.
Herencia mágica: Sucesor de la fortuna así como de las propiedades Potter.
La herencia asciende a:
(Esta información no está disponible porque el señor James Potter aún no ha fallecido. Si desea esta información, necesita la firma mágica del actual señor Potter."
Black no se inmutó cuando su amigo cogió el pergamino.
Se había quedado paralizado en su sitio. Su amigo seguía vivo en alguna parte.
Remus palideció al leer y aún asimilando las noticias, le dio el pergamino a Harry.
El menor leyó con atención lo que tenía tan impactados a Sirius y Remus.
-¿Usted es uno de mis padres? ¿Eso quiere decir...? ¿Quiere decir que los Dursley no son familiares míos?
-Esos malditos humanos no son nada tuyo. Y sí, soy tu padre. James y yo tuvimos una relación.
-Papá está vivo. -Susurró.
Nico había acabado de leer el documento y abrazó al que consideraba su primo.
-Tranquilo Harry. Seguro que vamos a encontrarlo.
-Gracias por su ayuda, Godroph. -Thanatos dijo entregándole el pergamino.
El duende lo guardó en uno de los archivadores.
-Un placer, Thanatos.
Todos salieron contritos del despacho. Nico sabía que no era el momento adecuado para un helado. Acababan de enterarse de una noticia bastante impactante.
El dios de la muerte no violenta abrazó a su hijo. El menor se tensó, pero devolvió el abrazo tras un rato.
-Mi pequeño. Te he buscado durante tanto tiempo...
El de ojos verdes se permitió llorar en el pecho del dios.
Tenía dos padres. Dos padres vivos. Solo tenían que encontrar a James.
Sirius y Remus también lloraban abrazados el uno al otro.
-Canuto, Cornamenta está vivo.
-Lo sé, Lunático. -Sollozó el moreno.
-Ay que hacer un plan para encontrarlo. Tiene que volver con su cachorro.
Mirándose a los ojos entre lágrimas, sabían que harían lo que fuera necesario por su hermano.
