Hola hola queridas y queridos lectores. Les saludo cordialmente. Este mensaje ya lo había puesto en el otro fic, Babyon ice!, pero lo pongo en este para quienes no habían leido el otro fic sepan el motivo de mi ausencia y demás.

Me disculpo de antemano por mi ausencia larga, se merecen una explicación del porqué de ella. He pasado por momentos muy duros que francamente pusieron mi estado emocional mal.

Hace dos semanas estaba preparando la actualización triple, como ya estaba planteando que estaba haciendola, y preparaba los caps de esa semana. Me informan que fallece un familiar, una pequeñita niña que ya llevaba tiempo enferma. La noticia me puso mal y literalmente me olvidé de todo por ello. Estuve mal, lloré y en el funeral fue un momento en el cual me puse peor. No comprendía porqué pasaba esto, era una pequeñita que yo confiaba en que iba a salir adelante, que su salud mejoraría, que ya estaba empezando a avanzar...más sin embargo, los planes de Dios son otros y ahora ella está allá en el cielo. Les pido comprensión por ese lado, no fue mi intención no actualizar, y sin más que otra cosa les pido a quienes oren, una oración por la familia de la pequeñita, en especial por su madre, para que tengan fortaleza y resignación. Perder a un hijo es un dolor indescriptible. DEspués de ello, mi inspiración flaqueó y fue dificil recuperarla. La vida sigue y sé que ella está en un lugar mejor.

Por otro lado, he estado al pendiente de sus reviews y les agradezco infinitamente por dejar tan bonitas palabras. Muchas gracias, sus palabras me levantan los animos y me alientan a seguir. Les prometo que después, cuando acabe alguno de mis fics, subir otros con ideas frescas. Además de que les iba a avisar que estaré participando en el reto de apertura de un nuevo foro sobre Yuri on ice! Desde aquí les invito a que se unan es divertido y con ideas muy inovadoras y geniales. Para mayores informes, la autora de esto es IceDaddy, miembro de FF.

Agradecimientos a: Fannynyanyan1912, jessicaraya, HoleInYourFace, camilita88, iris dani, Aly Zama, skarllet northman, hitomi79, Taurus95, eclipse total, Kyary-Chan13, aiko musume, Anne, Mai-K, Serena Azul, Pazhitaa714, Dara moon, Waleska Ramirez, Larix959, NoisulIvone, Kurara Matsumoto, lovemikey23, Lucy Oraki, Natalia Arana, irisdani, Seorita Ce y Adriana454.

Quienes sigan mi fic Snow angel mañana les subo la conty. Para ese preparen los potes con helado y los kleenex.

Ahora sí, a leer y nos leeremos en las notas finales.

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Afortunadamente el amigo de su cerdito estaba mejorando y en un par de días le darían de alta. Viktor estuvo junto con Yuri muy al pendiente al igual que su padre, debido que se trataba de su pequeño cuñado, queriendo hacer más méritos con sus futuros suegro y asegurar a su prometido antes de la boda.

Mientras tanto, Yuri regresó a su hogar para lamento de Viktor ya que él no quería separarse de su lado. Literalmente le lloriqueó cuando lo fue a dejar a su casa haciendo berrinche como si de un niño pequeño se tratase. Vaya, hasta Macacchin estuvo gimoteando cuando tuvo que despedirse de su adorada Vicchan.

Pero hoy Viktor haría algo distinto para su cita con su cerdito. Lo iba a llevar a patinar a la pista de patinaje de hielo de la ciudad. Previamente la había alquilado solo para ellos, la más grande, y ambos tendrían su día romántico sobre la pista. Ya había mandado a su chofer con las cosas necesarias para dejarlas en el lugar. Días antes había ido con su modista para mandarle hacer varios trajes tanto para él como para su cerdito, todo para ese momento.

Nuevamente madrugó temprano y había invitado a su cerdito a su mansión para desayunar y de ahí se irían a la pista.

Solo que hubo un pequeño imprevisto.

—Lo siento, Viktor, pero no puedo con esto.

—P-Pero Yuri, no me digas eso…-Viktor comenzó a pensar en todos los escenarios, los más catastróficos, al escuchar a su cerdito hablar de esa manera-Yuri, no…

—Viktor no digas más. No puedo seguir con esto. No puedo más.

—Yuri, ¿Qué hice mal? ¿En qué fallé?- el pobre ya se andaba jalando los pelos-Por favor, Yuri~

—No puedo permitir que tu sigas con esto.- sin embargo Yuri se puso firme, para horror de Viktor quien ya veía venir el final de su historia no comenzada de amor-No puedo permitir que seas tu quien cargue con todo.

—¿Eh?

—Es por eso que yo quiero preparar el desayuno y los aperitivos.-suspiró su cerdito poniéndose colorado-H-Has sido muy detallista conmigo, y quiero compensártelo de alguna manera.

—No hay necesidad de eso, Yuri, quiero consentirte y hacerte sentir especial.-le tomó de la mano y le dio un beso dedicándole unos ojitos matadores de pasión-Me lo compensas con cada minuto que pasas a mi lado.

—Aún así quiero hacerlo.- sin embargo, su cerdito era terco y desafiante…esa faceta le gustaba y mucho-Por favor, Viktor, esta vez déjame hacerlo.

Y esa carita, con esos ojitos pispiretos haciendo que sus mejillas se vieran más achuchables que de costumbre hicieron que la cordura de Viktor se fuera a la coladera: lo abrazó restregando su mejilla contra la de Yuri dándole vueltas sin parar.

—Está bien, Yuri, las cocinas esta mañana están bajo tu mando.

—Gracias, Viktor.

Después de darle un beso en la mejilla Yuri se fue hacia las cocinas de la mansión, dejando a Viktor fantaseando con un montón de corazones y Yuris con alitas. Vaya, hasta su padre bajó y le vio en ese estado. Su mayordomo le dijo lo que había sucedido y el mayor se alegró sintiendo que cada vez su tierno Yuri estaba más cerca de convertirse en todo un Nikiforov.

—Perfecto, ya que mi adorado y tierno Yuri está en las cocinas le pediré que me prepare un tazón extra grande de su exquisito katsudon y un delicioso pastel de moras.- se quedó pensativo-Tal vez si le ruego un poco también acepte mi oferta de quedarse aquí para que cocine para mí. Prepara el borsht mucho mejor que un ruso jaja. Yuri, Yuri~

Y Viktor corrió tras su padre para evitar que monopolizara a su cerdito. Después de todo, el desayuno valió la pena, su cerdito solo cocinaría para él cuando estuvieran casados.

Una vez desayunaron, Viktor lo llevó a la pista de hielo para darle la sorpresa. Solo que lo llevaba con los ojos vendados y casi, casi, lo llevaba en brazos ya que se dio cuenta de que su cerdito era muy torpe cuando no podía ver.

—Viktor, ¿A dónde me llevas? ¿De qué se trata?

—Ya lo verás, Yuri, es una sorpresa.

Cuando le quitó la venda de los ojos escuchó el jadeo de sorpresa que dio Yuri al ver la pista hermosamente decorada y con los trajes pulcramente arreglados en una silla no muy lejos de ahí. Viktor le extendió a Yuri el suyo, uno blanco con plateado tipo príncipe, mientras el suyo era negro con dorado. Ambos se vistieron por separado en unos vestidores de la pista y salieron para encontrarse. Viktor se adelantó a la pista dando una vuelta alrededor de ella y quedando en el centro justo en la mira de un sonrojado Yuri por ver a su amor platónico, y no tan imposible, con ese elegante traje.

—Para ti, Yuri. Este programa nunca se lo había mostrado a nadie.-alzó su mano elegantemente y chasqueó los dedos-Maestro, por favor.

La suave música comenzó a sonar en el lugar, era una pieza que Yuri reconoció enseguida: Over the waves: Sobre las olas. Aquel vals que le gustaba mucho escuchar en la clase de música y más cuando veía a Viktor, a escondidas, tocarlo con el piano y con el violín. No lo admitiría en voz alta, pero amaba ver al ruso cuando tocaba esa pieza. Y verlo ejecutar un programa libre de ella era aun más mágico.

Viktor hacía saltos complejos, varias veces ejecutaba su peculiar flip cuádruple haciendo variaciones con los movimientos y desenvolviéndose con elegancia. Yuri creía ver a un príncipe como en los cuentos que sus padres, más su abuelo, le leían haciéndose a la idea que algún día encontraría a su ansiado y esperado príncipe. Lo estaba viendo ahí, y ahora. Por momentos pensó que Viktor no se movía en una pista de hielo: sino en una de mármol de un enorme palacio, en un gran baile donde él era el príncipe que maravillaba y deslumbraba a cuanta doncella y ser viviente le miraran. Y a él, especialmente a él, le invitaba a bailar con él, a ser parte de esa hermosa fantasía de cuentos de hadas. Ese fue el final de la fantasía, cuando Viktor dio un par de vueltas quedando con la mano extendida hacia Yuri, anhelando una respuesta.

Yuri ingresó a la pista mientras Viktor salía. Pero antes de hacerlo, sujetó la mano de su cerdito mirándole con ojos anhelantes.

—Yuri, quiero hacerte una petición.-el japonés no pudo negarse ante tan petición de su príncipe de hielo-Quiero que interpretes "Yuri on ice".

—¿Cuál es esa Viktor? Nunca la había escuchado.

—Antes era "For my lover"-Yuri se puso colorado-Pero ahora deseo que se llame así. Porque esa canción relata la historia del amante que anhelo, aquel con quien sueño, aquel que se ha robado mi corazón.-Viktor le besó la frente-Yuri, ¿Me harías el honor?

Yuri asintió y tomó posición de inicio al mismo tiempo en que Viktor se situaba frente al piano, que usando sus poderosas influencias de heredero millonario ruso trajo al lugar, para dar comienzo al programa libre. Viktor al verlo así se llenó de inspiración tocando como nunca mientras veía a Yuri bailar en esa pista. Casi se desconcentra al verlo hacer los saltos sin fallos y también cuando hacia la rutina de pasos.

Era él, el amante de sus sueños, aquel ángel que cada noche entraba a su paraíso a deslumbrar con su magia y presencia, haciéndole el más bello y hermoso de los lugares. A veces había ocasiones en las cuales no quería despertar, quería seguir soñando con él, con Yuri, en aquel paraíso en el cual ambos existían y solo estaban ellos dos. Yuri bailaba cual ángel sobre hielo, con una gracia tan especial que él nunca podría ejecutarla. El ángel, su ángel, suyo y de nadie más.

Finalizó la pieza viendo como Yuri le miraba en su pose final, dedicándole aquella sonrisa tan deslumbrante que solo podía ver cuando soñaba con él. Y ahora la veía en la realidad, y solo para él. Corriendo a la velocidad de la luz, como si le dijeran a una otaku que Sebastian Michaelis estuviese envuelto en papel de regalo y disponible para quien llegara a él primero, hasta la pista donde sin previo aviso se lanzó a Yuri en pos de abrazarlo y estrecharlo contra sí.

Ambos descansaron un poco y después Viktor con decisión se llevó a Yuri hasta el centro de la pista haciendo un chasquido de dedos para que los músicos tomaran sus puestos de nuevo. Yuri miró interrogante a Viktor y después este le miró con determinación, y un brillo raro y especial en sus ojos azules.

—Baila conmigo "Stay close to me", Yuri.

Yuri se puso de los mil colores dejando que los nervios lo invadieran: esa pieza era el emblema de su amor platónico. Viktor la interpretaba con gracia y belleza, era un espectáculo digno de ver y admirar. Pero que él le pidiera bailar esa pieza junto a él era algo irreal. Era como aquel sueño que tantas veces tuvo y que ahora se cumplía.

—¿D-De verdad? Pero Viktor…

—Lo harás bien, Yuri, yo lo sé.

—Pero ¿Y si fallo y me caigo? ¿Y si te lastimo?-musitó con miedo bajando su rostro-Nunca he patinado en pareja junto a alguien…

—Confía en mí, Yuri. Lo harás bien.- le levantó el rostro-Has tu magia y yo me encargo del resto. Dance with me, my beloved angel~

Como si ese fuese el último impulso para hacerlo, Yuri tomó la mano de Viktor mientras ambos se deslizaban en el hielo tomando la posición de inicio. La música pronto dio comienzo y ellos iniciaron el programa de manera muy sincronizada. Ambos se lucían en la pista, como si hubiesen ensayado miles de veces hasta lograr la perfección. Viktor le alzó en vilo en el aire, sosteniéndolo mientras hacia un giro y devolviéndole al hielo sin titubear o resbalar.

Mientras él hacía unos cuantos pasos solo, dejó que Yuri interpretara la siguiente parte del programa: dejó hacerlo aquel flip cuádruple, y casi chilló de emoción al verlo ser ejecutado perfectamente sin fallos, y además de que vio como Yuri perdía el miedo y se desenvolvía de una manera tan hermosa y especial.

Llegó un punto en que ambos estaban bailando un verdadero vals sobre el hielo, olvidándose de que estaban en un lugar lleno de gente, olvidándose de sus miedos, olvidándose del mundo. Solo estaban ellos dos, era su momento, su mágico y romántico momento. Ninguno despegaba la mirada del otro. Viktor se sentía verdaderamente en un sueño: bailando con su cerdito, apegándolo a él, bailando en una pista de hielo tal y como tantas veces soñó, ya casi pensaba que estaba bailando el vals de su boda…lo único malo era que no era su boda y no estaban solos: pronto ya comenzó a escuchar chillidos y apoyo de las personas que estaban en aquel lugar. Notó a Yuri ponerse nervioso y le apegó más a él para evitar eso.

—No los escuches, Yuri, ignora que están aquí.-susurró en su oído mientras lo aferraba a él-Solo somos tu y yo. Solo existimos tu y yo justo aquí y ahora. Es nuestro momento, es nuestro mundo.

Consideró llevarlo después a la pista de hielo de su mansión: ahí nadie los interrumpiría, estarían solos…excepto por el metiche de su padre, quien seguramente se plantaría ahí y les tomaría video y fotos, para recordar sus tiempos de juventud cuando él también era patinador.

Viktor le alzó haciendo unos giros sosteniéndolo con firmeza y delicadeza, reavivando el momento tan especial para ambos. Era tan perfecto. Ni Disney podría igualar la magia de tan encantador momento. Si estuviesen compitiendo en el GP en la categoría de parejas, serían los favoritos para ganar la presea del primer lugar…esa última idea no estaba mal. Consideraría preguntarle a Yuri sobre si quería ser su pareja para los concursos.

Casi al finalizar la música Viktor terminó abrazando a Yuri, inclinándolo por un lado como si en cualquier momento lo fuese a besar, como aquella hermosa princesa en los brazos del caballeroso y apuesto príncipe.

Los aplausos los sacaron de sus fantasías devolviéndolos a la realidad. Viktor y Yuri vieron anonadados como el público de ahí les alababa arrojándoles flores, peluches, y coloridos confetis. Silbidos y porras se alzaban, al igual que notaron muchos flashes de cámaras nada discretas. Yuri se abrazó a él todo rojo por la vergüenza de haber sido visto mientras un muy sonriente Viktor le abrazaba y calmaba.

Salieron de ahí con el montón de peculiares arreglos puestos en el auto del chofer. Llegaron a la casa de Viktor donde ambos se dieron un baño y después se quedaron en la alcoba del mayor viendo las estrellas en aquella enorme cama-mecedora en compañía de Makacchin y Vicchan, a quien habían dejado ahí en la mañana.

—Fue un gran día…y no un sueño.

—Es la primera vez que lo digo. En sueños sentí lo inimaginable…en la realidad, fue lo mejor.- Viktor besó el cabello de Yuri sin soltarlo de su abrazo-No deseo que esta semana acabe, Yuri.

—Ni yo, Viktor, no lo deseo.

—Aunque falta la mejor parte.

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Momento J.J.-Yurio (El que les prometí)

—Gatito ruso~ ¿Podrías dejar de mirarme asesinamente? No estás disfrutando del momento.

—¿De verdad me preguntas, eso? ¿Por qué rayos me trajiste a una cena tan cliché?

—No es cliché, gatito, es única.

—¿En un yate, con violines, vino, y montones de rosas rojas?

Bueno, si a eso se le podía llamar cliché. El canadiense había pedido a sus padres usar el yate especial para llevar a su gatito a una cena super romántica como en aquellas películas que veía su hermana. No había usado el suyo ya que ese era muy moderno e inadecuado, no era el requerido para el momento. Gastó todos sus ahorros, las mesadas de sus padres, para poder arreglarlo.

Ir por su gatito a su casa fue una odisea: su abuelo le odiaba y casi le da con el rodillo de no ser porque le mandó una botella de vodka especial junto con el libro "Las mil y un recetas de pirozhkis" al mismo tiempo que distrajo a los mininos de su hada rusa con bocadillos especiales.

En todo el camino no dejó de mirarle amenazante y sospechoso. No lo culpaba: se lo merecía.

—Disfruta el momento, Yuri, sería una pena desperdiciarlo.

—¿Cómo sé que esto no se trata de una de tus tretas de conquista?

Ciertamente no podía culparlo. Yurio se compraba como un enorme caparazón duro de romper, pero que escondía un frágil y temeroso corazón. Le vio pararse de la mesa y situarse en la baranda del yate, viendo el mar de noche, perdiendo su mirada en ese oscuro escenario. Era hora: o dejaba de ser idiota y ponerse en plan cursi soltando toda la sopa, o perder a su gatito para siempre…otra vez.

—Porque hace mucho tiempo que dejé de tomarte como uno más.

El rubio le miró todo sospechoso aferrando sus dedos del borde de la baranda mientras ambos veían el hermoso manto oscuro repleto de brillantes estrellas.

—Lo juro, Yuri, simplemente ya no hay nadie más en mi vida ni en mis pensamientos más que tú.

—Sí claro.

—No lo digo en son de broma, lo digo enserio.- el canadiense le miró a los ojos haciéndole tragar saliva. Maldito Leroy con esa seriedad-Confieso que fui un idiota en aquel entonces. Era un inmaduro, bueno aún tengo mis momentos, un idiota impulsivo que quería que el mundo estuviese a sus pies y tener toda la atención solo para él. Sin importar los sentimientos de los demás.

"Tú eres diferente, Yuri, tú no te dejaste llevar tan rápido por mis halagos o por mis encantos. Me rechazaste, te impusiste firme y no te dejaste doblegar por mí. Fuiste la única persona verdaderamente honesta en el mundo como para hacerme ver mis errores y que solo era un patético rey ególatra que estaba muy, muy equivocado de rumbo.

—Vaya, hasta que te escucho decir algo honesto.

—Me hiciste sentir humano, me hiciste sentir lo que verdaderamente es querer a alguien y no solo andar de calenturiento y coqueto, buscando algo que sé que no será real. Solo algo vacío e inútil.-se sorprendió de que se escuchara tan honesto-Y también me hiciste saber que lo verdadero no cae a tus pies simplemente por tu gran presencia.

—¡¿Y qué esperabas?! ¡¿Qué cayera como tonta enamorada ante tus pies?!-chilló el rubio alzando su mentón de manera petulante-Pues claro que no. Yo no me doblego tan fácilmente.

—Eso ya me quedó claro.- rio de manera sincera-¿Me darás la oportunidad, gatito ruso?

Yurio se encontró en un dilema grande ya que notaba que el canadiense de pacotilla no mentía y por primera vez en años sonaba sincero. Siempre pensó que este día llegaría, que algún día el canadiense le diría eso. Pero no pensó que se haría realidad: no después de lo que pasó. Sin embargo, ahora se presentaba esta oportunidad: ¿La tomaba o la dejaba ir?

—Está bien, pero ni creas que andarás de coqueto por ahí. Y pobre de ti si me entero o lo veo: me vengaré de manera más cruel aun.- sonrió maldoso-Mucho peor que con mis queridos bebés.

—¿Hay algo peor que tu ejército de gatos?-J.J. sudó de manera fría-¿En especial de tu gato persa?-recordó cuando este le atacó y le dejó peor que si fuera un perro-¿De verdad hay algo peor?

—¿Quién dijo que solo tengo gatos pequeños?-Yurio sacó su celular y le mostró una fotografía al canadiense-Este es mi bebé más grande.

El moreno se quedó helado al ver la fotografía que el rubio le mostraba: Yurio salía abrazando a un enorme tigre blanco mientras tomaba la fotografía y el enorme felino, al parecer, servía de almohada para el chico. ¡¿Ese era su "bebé"?! ¡Ese gato enorme podría tragárselo de un bocado!

—¿C-Cómo es que tienes a este t-tigre?

—Hace unos años, concretamente unos seis, mientras estaba en Rusia yo vivía con mis padres y mi abuelo en la mansión de la familia. Me sentía muy solo ya que no tenía amigos y mi único amigo, mi gatito Boris*, había muerto por la edad. Hacía berrinche y ni siquiera los pirozhki de mi abuelo me animaban. Estaba en el jardín de la mansión jugando con una pelota cuando de repente escuché unos maullidos muy leves.- el rubio recordó con nostalgia-Fui hasta donde se escuchaba y vi a un pequeño tigre blanco el cual estaba lastimado de una patita. Se dejó hacer dócilmente por mi y lo llevé al interior de la casa espantando a mis padres y a todos por ello. Le cuidamos bien y le curamos mientras mi padre investigaba como es que había llegado a la casa. Lo supimos un par de días después: había un lugar que criaba de manera ilegal felinos y otros animales exóticos. Pudin* escapó de ahí y llegó a la casa.* se hicieron las denuncias correspondientes y mi padre junto con otros regentes, se pusieron a dialogar sobre como reubicarían a los animales encontrados.

"Mi abuelo donó uno de sus espacios para hacerlo una reserva y así los animales pudiesen vivir de manera cómoda y en libertad. Al momento de querer ubicar a Pudin, lloré como nunca y al parecer él se sentía de la misma manera ya que cada vez que lo llevaban se escapaba y llegaba a casa. Padre consiguió un permiso especial y Pudin pudo quedarse con nosotros además de recibir clases de amaestramiento para que pudiese convivir perfectamente con nosotros.

"Lo malo fue que mi abuelo y yo tuvimos que mudarnos a Detroit y Pudin no pudo viajar con nosotros. Me dolió mucho dejarlo en Rusia y la despedida fue muy dolorosa. A los pocos días, mamá y papá me llamaron para decirme que Pudin estaba muy enfermo y el encargado decía que era porque me extrañaba mucho. Nuevamente papá consiguió los permisos especiales y Pudin pudo estar conmigo aquí en Detroit. Nos vimos obligados a dejar el departamento y comprar una mansión más grande para que Pudin tuviese un espacio suficiente y adecuarla para que pudiese vivir ahí. Se lleva muy bien con mis demás gatos.

—Así que, si me haces sufrir…Pudin irá por ti.

—No será necesario, me tendré que ganar al gatito.-aunque por dentro J.J. tenía miedo de que el rubio cumpliera su amenaza y le echara al Pudin encima-Y a ti también. Te lo demostraré.

—E-Está bien.- musitó tsundere pero colorado como un tomate…hasta que sintió al canadiense abrazarlo como si fuese un peluche-Pero no abuses de tu suerte.

—Solo doy una probada al pastel que me espera.

Bueno, al menos podía aceptar un pequeño beso en su ruborizada mejilla.

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¿Qué les pareció? ¿Les gustó? De ser así posteen un review y recomienden esta historia y las demás. Hagamos que el fandom crezca, también posteen recomendaciones de otros fics que conozcan y si son autoras tambien recomienden sus obras.

Por cierto...¿Alguien conoce a Lizie CoBlack? Me dejó picada con un fic omegaverse titulado Viktor Nikiforov. ¿Alguien sabe cuando actualiza?

Próximo capítulo: 4to día: una serenata a la luz de la luna

"No hay nada mejor para acompañar al amor, que una guitarra y una dulce canción"