CAPÍTULO 9: CORTINAS DE HUMO
Regresaron al barco, Grace orgullosa de la pieza que había obtenido se puso a contemplar el valor que tendría y comprobó sus archivos en busca de algunas personas que pudiesen estar interesadas en la compra de esta souvenir tan interesante. Mientras, Jack le hablaba del 50 por ciento de los beneficios y otras cuantas zarandajas de interés.
Will, sin embargo, no las tenía todas consigo, todo había sido demasiado fácil y demasiado rápido y siempre que Jack lo metía en algún lío acaba siendo toda una aventura y ahora, todo había sido llegar y triunfar. Finalmente, agotado, se metió en su camarote a descansar.
No obstante, aquella noche, en el Lágrimas de Ébano, mientras todos dormían una neblina verdosa proveniente del camarote de Grace flotaba alrededor del barco sin que nadie se percatase. Quizá fuese porque la luna estaba baja o quizá un juego óptico, el único que sintió escalofríos al ver aquello desde el Perla Negra fue Charlie, que horrorizado, se refugió en su camarote.
A la mañana siguiente se reunieron, ya mientras iban rumbo a Port Royal, los capitanes del Perla Negra y del Lágrimas de Ébano, Grace parecía agotada y tenía ojeras mientras que Will se encontraba más descansado y un poco más tranquilo, había tomado una decisión con respecto a lo estaba dando vueltas en los últimos días y decidió que era un buen momento para aclarar sus asuntos con Grace. Mientras desayunaban trató de conseguir que ella dejase de evitarle y, al darse cuenta de la situación, Jack decidió dejarlos solos alegando que tenía que mirar las velas.
- Estamos solos – dijo Will, tratando de romper el hielo
- Ya lo veo. – sentenció, tajante, la capitana.
- Grace, me gustaría mucho hablar contigo de un tema que teníamos pendiente. Querías saber qué me ocurrí y creo que ahora puedo explicártelo.
Grace dejó de comer y miró a Will sorprendida.
- Desembucha.
- Jack y yo discutimos porque me rondaba la idea de pedirte algo que él pensaba que no podrías soportar. Lo he pensado bien, creo que tu respuesta podría no gustarme pero es mejor saberlo ya para no mantenernos en esta situación más tiempo. No quiero pedirte, eso si, que dejes tu vida, pero si que tratemos de ajustar las nuestras. Quería pedirte, Grace, que hicieses el honor de casarte conmigo.
Por primera vez en su vida, Grace se quedó paralizada y sin saber qué decir, Will escrutaba su rostro tratando de desentramar los secretos de la mente de la capitana sin demasiado éxito. Ella estaba en shock, tratando de asimilar la pregunta.
- Will … - balbuceó – yo, no sé…sí…te quiero pero…mi barco…tu herrería…me…Me encantaría casarme contigo, Will.
- ¡Grace! – Will se emocionó al escuchar la respuesta pero ella se puso muy seria.
- Realmente me encantaría, Will. Pero soy un pirata. No puedo huir de mi vida, no soy una señora de su casa, ni siquiera me gusta eso y tu quieres una vida normal, no te gusta este riesgo, ni esta constante huida y no puedo hacerte tan infeliz casándome contigo. Lo siento. – y Grace se marchó de la cocina dejando a Will confuso y compungido.
