Capitulo 10
— ¿Podría describir lo que sucedió entonces?— Egon no perdió la postura de investigador, bien la anciana ya no recordaba o su mente le hacia juegos de memoria dramatizando más esos recuerdos.
—no se si pueda— contestó muy nerviosa, estrujando sus manos asustada.
—Tal vez con un poco de hipnosis— sugirió Ray, Evangelina no entendió y miró a su nieta.
—mamita, dice Ray que puede relajarte para que recuerdes todo y estés tranquila— informo a la mujer que los miró dudando un poco.
La anciana guardó silencio por unos segundos, ¿confusión? ¿Acaso dudaba? Tan solo en esos pocos segundos Egon y su compañero se dieron cuenta de que Evangelina era muy conciente de lo que hablaría y si no aceptaba la hipnosis habría que convencerla.
—Si— aceptó con cierta incertidumbre aún.
En solo unos minutos, Evangelina se encontraba en un sopor relajado, hábilmente Ray la había sumido en un estado de trance.
— ¿Que sucedió cuando fue a visitar su casa?— repitió Egon sin haber detenido la grabación
—siempre la casa ha estado abandonada— inicio Evangelina su relato –cuando tenia seis años mis padres querían que viviéramos ahí, éramos muchos hermanos y necesitábamos el espacio— estrujó nerviosa sus manos, parecía estar despierta pero tenia los ojos cerrados – mamá detestaba la casa y papá buscó un lugar para que viviéramos; cuando cumplí los 18 años me encargaron que fuera a ver si nadie la había invadido o que, ya era la hija mayor y tenía que hacerme cargo de las responsabilidades, ayudar en todo, papá puso la casa a mi nombre y el notario me esperaba en ella para hacer el papeleo— una lagrima escurrió por la arrugada mejilla.
—Egon, creo que necesitamos parar un momento— susurró Silvana preocupada por su abuela
Él solo le indico que guardara silencio mientras la anciana seguía con su relato.
—Evangelina, voy a pedirte que respires profundo— la interrumpió Ray con voz suave –necesito que regreses a esa edad, tienes dieciocho años, vas a llegar a la casa y vas a decirme con todo detalle lo que te encuentras— la mujer hizo lo que le ordenó y se relajó aun más dejando caer las manos a los costados, la cabeza inclinada laxa sobre su hombro era clara señal de que estaba en hipnosis profunda.
–voy caminando hacia la calle, Javier el muchacho de la tienda me saluda— sonrió – si no fuera por que ya estoy prometida me gustaría mucho casarme con el— suspiro – estoy llegando a la casa y el carro del notario ya esta ahí, debo alcanzarlo— Sy le tomó la mano cuando un toque de ansiedad salio a flote en su voz y respiró profundo –que raro, todo esta en silencio— Sy recordó la tarde en que entró, un escalofrío recorrió su espalda –no me gusta esta casa, es oscura y fría aunque esta haciendo mucho calor— un escalofrío la cimbró –se escuchan ruidos en la sala principal, tal vez ya esta ahí el notario— un gesto de extrañeza llamó la atención de todos –pero… no veo quien esta ahí—
— ¿Cómo es el ambiente?— preguntó Ray que se había sentado en la alfombra frente a ella.
—Frío, muy frío— gimió Evangelina –ya estoy en el recibidor y todo esta oscuro, solo una luz se refleja del patio, camino hacia esa luz porque vi una silueta— de nuevo suspiro pero ahora estremecida por un escalofrío – ¡que susto es el espejo!— sonrió nerviosa más de pronto un terror indescriptible cambio su rostro —¡no…no… suéltame… no me lleves…no!— la voz tembló y más lagrimas rodaron por las mejillas de la anciana.
— ¿Qué pasa?— Egon no quería escucharlo, pero sabía lo que Evangelina estaba por decir.
—Evangelina quiero que des tres respiraciones profundas, tranquilízate y ahora vas a ver todo desde un rincón cercano, no va a provocarte sentimiento alguno y vas a decirnos detalladamente que sucede— ordenó con voz relajada Ray, la anciana obedeció y de inmediato quedó relajada.
—Estoy parada frente al espejo, pero es como gelatina plateada y algo lo empuja por dentro— Silvana se quedó sin habla, sus manos se helaron y un sudor frío recorrió su piel.
—Evangelina párate frente al espejo, dime que ves— insistió Ray
– el vidrio del espejo es como agua— al parecer mientras describía lo que estaba viviendo, también describía sus pensamientos –es como la superficie de un lago quieto, solo algunas ondas se ven por como se sacude— Spengler asintió sin hablar ya había visto eso tiempo atrás —una…mano— gimió con asco –no me di cuenta pero hay un hombre horrible mirándome fijamente, algo me hizo querer tocar el liquido y ahora esa mano me esta apretando— el miedo comenzó a aflorar en Evangelina que lloraba angustiada —¡la mano me quema, aprieta con fuerza, me jala hacia dentro del espejo!— lloraba a mares, asustada su nieta la tomo de la mano —¡estoy dentro del espejo y todo es fuego, todo es muerte! Puedo verlo con más detalle, es un monstruo con la piel hecha pedazos, con la carne podrida y olor a muerte me tiene del brazo— levantó el brazo derecho donde una cicatriz idéntica a la de Silvana lucía seca, como piel muerta – algo me dice que no entiendo— suspiro agotada por el recuerdo – el notario me despierta en su auto, me lleva al hospital— guardó silencio, solo su llanto ahogado interrumpía el callado ambiente.
— ¿Estas bien?— Egon y Ray preocupados miraban a Silvana que se había puesto de pie y miraba fijamente las cortinas cerradas de la ventana, se abrazaba a ella misma y temblaba.
—Ray, por favor saca a mamita del trance, hazla olvidar esos recuerdos— limpio toscamente unas lagrimas furtivas y volvió a sentarse, respiro profundo y con un poco de dificultad volvió a sonreírle a sus amigos.
Como le solicito Sy, Ray sacó del trance a Evangelina haciéndola guardar esos recuerdos en lo más profundo de su mente, la hizo despertar tranquila, feliz y descansada.
— ¿estuvo todo bien?— curiosa se sentó, la sensación de llanto en sus ojos la confundió un poco y los limpio con su pañuelo blanco.
—Muy bien mamita— respondió Silvana –ya los muchachos sabrán que hacer con lo que nos has contado— Egon no comprendía como la chica controlaba eso que minutos antes la había hecho llorar.
—Va a ser muy útil doña Evangelina— Ray estaba aun impresionado por el relato, sin embargo ver a la muchacha comportarse tan valiente para no mortificar a la anciana le hizo esbozar otra sonrisa.
Pero Egon no contestó, a decir verdad estaba furioso, comenzaba a atar cabos pues eso no era algo casual sino algo bien planeado, estaba decidido a llegar al fondo de todo, su sentido como investigador le decía que la misma familia de Silvana la había llevado a lo sucedido años atrás.
—Voy a preparar todo para comer— tranquila y ajena al enojo de Egon, Evangelina se levantó del sofá. Ray se adelantó para ayudarla.
—Déjame ayudarte— se ofreció dando el brazo caballerosamente a la anciana que sonriendo lo acepto.
— ¿Qué tienes?— Sy aprovecho que les dejaran solos para acercarse a Spengler, lo tomó del brazo para obligarlo a mirarla de frente.
—Tenemos que alejarte al menos de estos parientes— resoplo enojado, ella hizo un gesto de incredulidad — ¿no lo has visto? Tu abuela vivió esto antes que tú, no dudo que alguien mas de tu familia tenga un relato similar— la sujetó de los hombros –esto es más que una simple posesión o un fantasma familiar, se trata una maldición bien armada—
— ¿Maldición?— asustada se soltó de las manos que la aprisionaban –por favor Egon, no creo que…— él la interrumpió.
—tú misma comenzaste a temblar con lo que decía tu abuela— murmuró al escuchar las voces de Ray y la anciana que charlaban divertidos en la cocina —¿no has notado nada extraño en esta casa tan solo?— le señalo los muros cubiertos de fotografías de los hijos y nietos, muñequitos de porcelana en estantes de cristal.
— ¿Qué quieres que note Spengler?— Sy estaba ya enojada, no soportaba que nadie, ni siquiera Egon se atreviera a hacer teorías sobre que su familia era mala, al menos no sobre su abuela
—Junto con Venkman hice un estudio sobre las costumbres religiosas de varios países, entre ellos, éste— enojado se dejo caer en el sofá jalándola para obligarla a sentarse –sin excepción alguna, todas las familias tienen al menos un símbolo de la religión que profesa, al menos uno— remarcó – además de que no hay uno solo en esta casa, tampoco hay espejos, los relojes no tienen cristal, las ventanas están cubiertas y los estantes tienen pintada la vidriera— resoplo furioso.
— ¿Qué quieres decir entonces?— si, lo había notado – mi familia es algo extraña Egon— hablo en tono conciliador –tal vez sean excentricidades de una anciana atea—
— ¡La comida está lista!— Evangelina entró a la sala sonriendo con un enorme platón que llevo al comedor de madera antigua, Ray la seguía con una jarra de agua de frutas.
— ¡por fin algo realmente mexicano!— sonriente Ray pasó a un lado de Egon – y mas vale que controles tu mal carácter, estoy tan furioso como tú pero no lo demuestro— susurró a su amigo que torció los labios.
—Y a todo esto mi niña ¿Por qué se interesan en saber sobre la casa del centro?— curiosa Evangelina los miraba fijamente.
—Trabajan en un libro mamita ya te lo había dicho—respondió la chica extrañada por la pregunta –por eso te grabaron, para poner tu relato tal cual en el capitulo de la ciudad de México— sonrió mirando a Ray – lo que Ray utilizó fue una grabadora especial, quiere que el libro lleve también audio—
— ¿Y creen entonces en casas embrujadas y todo eso?— curiosa la anciana dejó de comer para concentrarse en las reacciones de sus visitantes.
—no es un acto de fe lo que queremos exponer, la idea es probar la existencia de algo más allá de manera científica— respondió Ray sin dejar de partir un enorme trozo de carne –por eso nos interesó mucho lo que nos platicó Silvana-.
— ¿No les has contado por que tienes tu cabello blanco nena?— la mujer entrecerró los ojos fijos en su nieta.
—Mamita eso es asunto aparte— susurró la muchacha –solo quieren platicar con los vecinos de tu casa, conocer tus experiencias y al mismo tiempo investigar más sobre la ciudad—
La mujer no contestó, era anciana más no tonta y le parecía haber visto a esos dos en algún otro sitio, por ahora no lo recordaba pero no tardaría mucho en hacerlo; contaba con que sus nietos le dijeran quienes eran ese par de entrometidos.
—Cocinas delicioso Evangelina— susurró Ray sonriendo abiertamente, había terminado su plato y buscó la manera de cambiar el tema.
Siguieron platicando tratando de llevar una charla animada, Evangelina preguntando sobre el trabajo que ellos hacían en Nueva York escuchó atenta los divertidos relatos de Ray como profesor, Silvana hablaba de vez en cuando y Egon apenas tocó su comida.
Se despidieron ya casi al anochecer, la abuela dio un fuerte abrazo a Sy, dudó un poco y también abrazo a Ray, El taxi llegaba en ese momento y Egon lo abordó de inmediato.
—Creo que no le caí muy bien a tu novio— susurró apenada a su nieta que la miró confundida.
—Egon no es mi novio mamita— respondió sin quitarle la vista a los muchachos que subían al auto –solo le cuesta mucho socializar – lo disculpo –pero cuando toma confianza es muy divertido hablar con él—
—Ray me cayó muy bien, es un muchacho muy bueno y guapo— la abuela le tomó la mano –pero no tomes decisiones, Egon te quiere y eso se le nota, Ray también, pero no sabes que te depara el destino nena— dio un sonoro beso en la mejilla a su nieta –no me gustan para papás de mis bisnietos—
—Mamita— Silvana no entendió mucho, no quería pensar en nada, ni en conspiraciones, maldiciones o planes maléficos familiares –sabes que estoy casada con mi carrera— sonriente le devolvió el beso y subió al taxi quedando en medio de sus compañeros.
— ¿A dónde quieren ir?— detecto cierta tensión y que ellos no la dejarían escapar.
— ¿Quién es Armando?— preguntó Ray muy serio, sin órdenes específicas el taxista puso a andar el auto siguiendo el sentido de la calle.
—Mi primo— contestó ella confundida
— ¿Por qué no nos dijiste que hablabas con tu primo por teléfono?— Egon seguía enojado
— ¿Era necesario entrar en detalles?— incrédula quiso verlo a la cara pero él estaba muy interesado en las luces que iluminaban la calle.
—Estamos haciendo una investigación, necesitamos saber lo más posible— respondió Ray en lugar de su amigo –además…— Egon lo interrumpió
—además no me agrada en lo absoluto que tengas contacto con tipos que no conozco…— guardó silencio
— ¿estan celosos? ¡Es increíble!— farfullo enojada –lo mejor es irnos a casa— ordenó al taxista que aumentó la velocidad tras recibir las indicaciones de la ruta.
¿Cómo eran capaces de dudar de ella? Tan fácil que hubiera sido engañarlos, salir con ambos sin que lo supieran, bueno tal vez no tan fácil, llegaron a la casa, bajó dejándolos atrás y se fue directamente a su dormitorio encerrándose enojada.
—Silvana tenemos que hablar— la pocas veces seria voz de Raymond la asusto… ¿sería que estaban a punto de mandar al diablo su amistad, olvidar lo confesado días atrás por un estupido mal entendido?
Dejó su recamara y bajo a la sala como condenada a muerte, las luces estaban apagadas y la titilante luz de un televisor en el cuarto de servicio le indicaba que la empleada esperaba la hora de servirles la cena.
— ¿Y?— entro a la sala donde la esperaban, ya era casi de noche y la oscuridad en la casa era total.
—Ven— dijo Egon y le señalaron un espacio en el sillón delante de ellos —por la charla que tuvimos la primera noche, era de suponerse que depositamos en ti nuestra confianza— continuos mirándola fijamente –la confianza es importante por la situación emocional que se ha presentado entre nosotros—
—Desde que comenzamos este loco viaje no me he separado de ustedes— se defendió ella –si no les dije sobre la llamada a mi primo fue porque no lo consideré importante—
—El punto es tenernos confianza, no nos hablaste sobre tu investigación sobre el impacto de lo sucedido en Manhattan aquí en tu país— Ray estaba muy serio, cosa que le dolió a Silvana.
—no creí que…— intento defenderse, tartamudeo y la voz se le fue.
—queremos que entiendas que no deseamos controlar tu vida, solo deseamos que puedas confiar en nosotros como nosotros confiamos en ti— replico más tranquilo Egon –finalmente aunque sea tu familia, debemos llevar con cuidado lo que hacemos, nuestra vida privada y la investigación que estamos realizando—
—Armando fue uno de tus primos que te llevo a la casa ¿no es así?— continuo Ray y ella asintió –no podemos confiar en él ni en ninguno de los que te llevaron a la casa —
—Ellos no creían en lo que pasaba— buscó defenderlos –solo era una travesura—
—Pues por lo que dijo Evangelina, esto va mas allá de una simple travesura y ella sabe más de lo que nos dijo— la voz de Stantz era demasiado seria, tanto que la hacia temblar nerviosa.
—Hay algo oculto en todo esto, y necesitamos confiar en nosotros Silvana— Egon retomaba la palabra –debes mantenerlos totalmente al margen sobre lo que vamos a hacer para librarte de esto—
— ¿Entonces que hago?— suspiró cubriendo el rostro con sus manos.
—Ser más cuidadosa y desconfiar de quienes han estado implicados en tu caso— la voz de Egon ahora era tranquila, la de siempre.
—vamos a trazar un plan de investigación y vamos a tender trampas para que si alguien planeo todo esto caiga— la voz de Ray era más calida.
—Me van a volver loca— suspiro ella descubriéndose la cara –creí que estaban por mandarme al demonio—
—No por ahora— Egon salio de la habitación.
—y creo que no por mucho tiempo— contestó Ray siguiendo a su amigo
Sy guardó silencio, escuchó como cerraron las puertas de sus dormitorios dejándola sola en la oscuridad de la noche, no supo por que, pero comenzó a llorar sin hacer ruido.
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Gracias Enigma! XOXO
