¡Hola a todos!
Aquí está el noveno capítulo. Tengan mucha precaución al leer este capítulo.
ATENCIÓN: Este capítulo contiene referencias a la depresión, el suicidio, la ansiedad, la muerte, el acoso escolar, las drogas, el chantaje, y el estupro. Contiene lenguaje obsceno. Leer con precaución, no apto para niños pequeños.
N/A: Miraculous: Las aventuras de Ladybug le pertenece a Thomas Astruc, y Por Trece Razones a Jay Asher y Netflix.
¡Disfruten!
Espero que alguna vez salga de aquí
Mansión Agreste, 9:03 pm
—Adrien, tu padre dice que debes de dormir ya, y no puedes salir de tu habitación— exclamó Nathalie, parada en la puerta de la habitación del chico.
—¿Qué? ¿Y por qué?
—Hay una lista de nombres que está circulando por los medios. Se cree que son los nombres de los culpables del suicidio de Marinette.
—No entiendo que tiene eso que ver conmigo.
—Mira, Adrien— suspiró Nathalie, ajustándose los lentes— si tu padre decide que es prudente es…
—¡Dame una explicación!
—¡Que esos nombres son de compañeros de tu escuela, Adrien! — exclamó Nathalie— Tu padre no quiere que te involucres con ellos. Así que apenas termine tu jornada escolar, vendrás a la mansión y harás tus actividades extracurriculares, pero no te juntarás con esas personas. Ni mucho menos con ese tal Nino. Qué se cree, dándote palmadas en el hombro.
—¿Por qué? ¿Mi padre cree que me van a lavar el cerebro?
—Adrien, tu estás también en la lista.
—¿Y eso que tiene?
Pero Nathalie ya había cerrado la puerta.
—Como saben, ha habido una persona que, aunque nueva en el colegio, siempre me ha detestado.
Alguien que ya a aparecido en este set de cintas.
Damos un pequeño salto a la semana antes de mi suicidio.
Bienvenida de nuevo, Lila. A tu segunda cinta.
Y la cinta más repugnante en esta lista.
¿Cómo puede ser alguien tan enferma?
Grand Paris Hôtel, 4:47 pm, 5 días antes de la muerte de Marinette
—Adelante.
Lila, con un ceñido vestido negro y con stilettos que hacían que sus pasos resonaran por toda la habitación, entro al escritorio de Monsieur Bourgeois.
—Buenos días, señor Bourgeois, necesito desesperadamente su ayuda.
—¿En qué la puedo ayudar, señorita?
—Bueno— exclamó Lila, bajando ligeramente su vestido para que sus atributos quedaran más al descubierto, —necesito una gran solución para mi problema, que en realidad es… bastante simple.
—¿Qué está insinuando?
Lila se paró, y caminó lentamente hasta volverse a sentar, pero en el borde de la cama de alcalde.
—Lo que está pensando. Hace mucho tiempo que no vive con su esposa, debe estar muy… frustrado…
El alcalde también se levantó de su asiento, y se dirigió hacia donde estaba la chica, quien se había parado para esperarlo.
La castaña abrazó el cuello del alcalde y lo miró con una sonrisa pícara. Acto seguido, una de sus manos se dirigió a la camisa del señor Bourgeois y empezó a deshacer los botones.
—Bue-bueno, si vamos a hacer esto, debo saber s-su nombre— tartamudeó el hombre, un poco inseguro de todo lo que estaba pasando.
Lila sonrió maliciosamente.
—Me llamo Marinette.
Y lo empujó a la cama.
Grand Paris Hôtel, una hora después
Luego de haberse asegurado que el alcalde siguiera dormido, Lila se deslizó suavemente en la cama y se paró. Se agachó para recoger su ropa interior y se la puso, para luego colocarse su vestido y dirigirse al escritorio.
Fácilmente accedió a la cuenta del alcalde (quien no había puesto contraseña a su sesión), y abrió su correo electrónico.
Mirando de nuevo hacia la cama para verificar que el alcalde siga dormido, empezó a redactar un correo, sonriendo mientras lo hacía.
Sabía lo que podía pasar; la podían acusar de falsificación, robo de identidad, conspiración, cyberbullying, y seguramente otras cosas que no tenía ni idea, pero sabía que el alcalde nunca lo haría.
Al haber terminado de redactar el correo y haberlo enviado, sacó la pequeña cámara que ella había dejado en el escritorio y la pausó. Comprobó que tenía el contenido deseado y lo guardó y apagó.
Cuando ya estaba a punto de salir de la habitación, agarró un papel cercano, y escribió un número.
El suyo, y firmado, esta vez, con su verdadero nombre.
Lila sonrió maliciosamente, por lo que parecía la milésima vez.
Ella y el alcalde van a tener mucho que hablar.
30 minutos después
—Bueno, señor alcalde. Me estaba preguntando cuando iba a llamar.
—Basta de juegos, señorita Rossi. Dígame, ¿por qué ha enviado un correo indicando la clausura de la Panadería Dupain-Cheng?
—Porque quiero y porque puedo, señor alcalde. La perra esa Dupain-Cheng se lo merece.
—Ahora, señorita Rossi, no hable con ese vocabulario. ¿Y quién le ha dicho que puede hacer eso?
—Tengo algo que le será muy convincente, señor alcalde.
Sacando una pequeña cámara de su bolso, puso play en el último video grabado.
Una oleada de gemidos del alcalde inundó la llamada.
—Le podría mostrar este pequeño video a las autoridades. A lo mejor lo acusan de estupro, pero si me siento bien, puedo hacer que lo acusen de violación.
—Señorita Rossi…
—O puedo hacer algo mejor. Puedo mostrárselo a Chloé. Me pregunto cómo será su cara cuando vea la imagen de su papi difamada…
—¡No! ¡Mi Chloé no! ¿Qué quieres que haga para que ese video nunca vea la luz del día?
—Deje que el correo que mandé haga efecto. Si no, este video va a ser enviado a primera hora al celular de Chloé y a las noticias…
Y colgó.
—Lo primero que hiciste, fue echarme la culpa de algo que nunca había hecho en mi vida hasta ese entonces. Lo plantaste en mi mochila, y le "soplaste" al director de eso.
Al día siguiente, Colegio François Dupont, 12:06
—Queridos alumnos, se nos ha informado de la presencia de droga en las pertenencias de uno de nuestros alumnos. Pongan sus manos en la mesa y no toquen sus mochilas— indicó el señor Damocles
Marinette hizo lo indicado, fruñendo el entrecejo, bastante extrañada por lo que pasaba. ¿Quién traería droga al colegio?
El director registró algunas mochilas, y al abrir la mochila de Marinette se detuvo en seco.
—Marinette, ¿quisieras explicar esto? — demandó el director.
En su mano se encontraba una pequeña bolsa con una tableta pintada con varias imágenes de vivos colores
—Señor, le aseguro que no tengo la menor idea qué es eso…
—Ajá, entonces esta tableta de LSD apareció mágicamente en tu mochila.
—¡Tiene que haber una explicación, señor Damocles!
Marinette agarró frenéticamente su mochila, intentando buscar algo que denote quién había puesto eso ahí. En eso, vio una pequeña nota que no estaba ahí antes.
"Tengo noticias para ti, perra. Espero que te haya gustado mi regalo-Lila."
—Es suficiente. Marinette, vienes conmigo— dijo impaciente el director.
Marinette, ha regañadientes, se paró y caminó hacia la puerta. Al llegar, volteó su cabeza para ver a su agresora.
Ella le mandó un beso volado.
Colegio François Dupont, 45 minutos después
Marinette salía rápidamente de la oficina del director, ya que era hora de recreo y debía comer en lo poco que quedara de tiempo. Al llegar a su casillero, sin embargo, se encontró con Lila.
—Dime qué diablos quieres, Lila. Estoy harta de tus jueguitos.
—¿Yo? Nada. Solo quiero que le digas a tus estúpidos padres que van a cerrar su panadería por TU culpa.
—¡¿Qué?!— el color se le fue de la cara— No pueden cerrar la panadería, no es justo, no…
—La vida no es justa, acéptalo. Diles que fue por tu culpa, y lo fue, en verdad.
—No puedo, mis padres están ya muy molestos conmigo con la droga que, dicho a ese paso, TÚ pusiste en mi mochila. ¿Por qué debería hacerlo?
—Porque, querida Marinette… ¿quieres que también te traten de puta?
—Pero ¿qué? ¿De qué hablas?
Lila sacó su celular, lo desbloqueó y activó un audio.
—Ahh… Ma…Marinette… ¡AH! Oh…— se escuchaba en el audio.
Marinette miró a la italiana con una mezcla de temor y asco.
—Esto, mi querida Marinette, es un audio de nada más y nada menos que el alcalde de París gimiendo tu nombre. ¿Qué crees que pensarían todos si escucharan esto…?
—Lila, que asco, ¿cómo demonios conseguiste eso? Espera, tú…— sus ojos se abrían cada vez más.
—No interesa cómo lo conseguí. Haz lo que te dije.
—¡Pero mis padres me van a odiar!
—Ése es el punto, cariño.
Y Lila se marchó, dejando a Marinette escandalizada por sus acciones.
—Ese día, Lila, destruí las pocas esperanzas de mis padres con mentiras, tus mentiras. Mi mamá me miraba con tristeza. Mi papá ni siquiera quería estar cerca de mí. Y por eso tomé acciones extremas.
Casa de Marinette, 1:03 am
Mientras Marinette bajaba lentamente por las escaleras, iba recordando su plan.
Ir al cuarto de sus padres.
Sacar la tableta de droga ,la que confiscó el señor Damocles, de la cartera de su madre.
Regresar a su propio cuarto.
Tomar la droga.
Llegar al cuarto de sus padres fue fácil. Coger la droga del bolso de su madre fue fácil. Subir de vuelta fue fácil.
No fue fácil, sin embargo, tener coraje para meterse la mitad de la tableta en la boca.
Y cuando por fin lo hizo, su mundo cambió.
—Nunca había tomado una droga antes. Pero estaba desesperada, necesitaba… distraerme. Aunque sea solo un momento. Aunque sea peligroso.
Media hora después, empecé a sentir los efectos.
No podía caminar de una pared de mi cuarto a la otra. Parecía infinito.
También parecía que mi cuarto fuera un club. Lleno de colores.
Me sentí feliz por un momento. Rebosante de alegría.
Hasta que el peso emocional de mis problemas me chocó de pleno.
Me tiré en el piso y empecé a llorar. Fuertemente. Llorar de verdad, que parecía que no había llorado en años.
Tambaleándome y temblando, avancé lentamente hacia mi baño. Me miré en el espejo, y no pude aguantar ver mi rostro sin recordar todo lo que había pasado, y sin ver las atrocidades que la droga mostraba en el espejo.
Agarré un frasco de colonia que estaba cerca al espejo, y empecé a golpear mi reflejo con todas mis fuerzas.
Poco a poco, el espejo se empezó a romper, y pedazos del vidrio caían, en el caño o en el piso. Recogí los vidrios que estaban en el caño, y los empecé a tragar.
Dolió. Y bastante. Pero no era nada que no necesitara, porque necesitaba sentir algo luego de reprimir tanto mis emociones.
De repente, escuché una vocecita conocida diciéndome que pare.
Miré al espejo y allí estaba, detrás de mí.
Tikki. Estabas de vuelta.
Casa de Marinette, 2:56 am
—Tikki… te he extrañado tanto…
—Shh, Marinette, estás conmigo. Tienes que seguir peleando, tú eres fantástica y no dejes que nadie diga lo contrario. Tienes que afrontar tus problemas.
—Pero es muy difícil… —dijo la chica, sentada en el frío piso del baño.
—Lo sé. Pero es lo que se debe hacer.
—¿Te puedo abrazar?
Tikki suspiró.
—No, Marinette. Estoy en tu mente. Y dentro de unas horas vendrán alucinaciones mayores, así que desapareceré en cualquier momento. Y…
Tikki se esfumó.
—¡Tikki! ¡No! — Marinette extendió su mano hacia el lugar donde antes había estado su kwami.
Bajó la mirada, y agarró el frasco de perfume que todavía se encontraba cerca.
—"Afrontar tus problemas" ¿A qué se refiere con eso? — cuestionó mientras le quitaba la tapa al perfume.
Tomó un buen sorbo.
—Qué asco. ¡Esto no es agua! — exclamó Marinette mientras tosía.
Y mientras el alcohol del perfume pasaba por su boca, la respuesta llegó a su mente.
—¡Ya sé! — gritó Marinette. Se paró, y tuvo que agarrarse del caño para no caerse. —Tengo que afrontar mi mayor secreto.
Volvió a tomar un sorbo del frasco de perfume, aun creyendo que era agua, y tosió un poco más.
—Tengo que confesar mis sentimientos a Adrien.
Mansión Agreste, 9:40 pm
Adrien estaba horrorizado. ¿Cómo alguien podía ser tan cruel?
Se levantó de su cama, y empezó a caminar en su habitación.
Lo que había hecho Lila daba asco. Y la siguiente cinta era suya. Y…
Adrien necesitaba aire.
—¡Plagg, las garras!
En unos instantes Adrien se transformó en su alter ego, Chat Noir, y de un salto salió de su habitación.
Empezó a correr por los techos parisinos, hasta llegar a un parque.
Entró en un callejón y se detransformó rápidamente. Caminó hasta una banca cercana, y se sentó pesadamente.
Cambió de casete, y fue interrumpido por el sonido de una campanilla de bicicleta.
Nino bajó de su bicicleta y la puso en los espacios designados específicamente para dejarlas.
—Hola, hermano. Veo que te toca.
Volteó su cabeza hacia un lado.
—Vamos a dar un paseo.
—¿Por qué estás aquí, Nino?
—Porque sé que necesitarás compañía. Vamos.
Ahora viene lo bueno...
¿Qué opinan de Lila? A mi me demoró casi una semana escirbir este capítulo, porque las acciones de Lila simplemente me repugnaban.
¿Qué creen que pasará en la cinta de Adrien? ¿Y cuál viene después?
¿Cómo sabe Nino que Adrien estaba en el parque? O.o
¿A quiénes les toca después de Adrien?
¡MUCHAS GRACIAS POR MÁS DE DOS MIL VISTAS!
¡Comenten sus teorías! Queremos ver qué creen que pasará.
¡Muchas gracias por su apoyo, y no duden en dar sugerencias y recomendaciones!
-El equipo de The MiracuWorkshop
