Revelaciones
En la taberna de Sesshomaru…
-sota, no me sirve- gruño Naraku tirando su carta al centro de la mesa.
-pero a mi si, pago- murmuro Sesshomaru colocando un billete sobre las apuestas.
-¿sabe que el coyote anduvo ayer por el plan del rio?- comentó de pronto Naraku con una arrogante sonrisa.
-¿el plan del rio? No lo sabía-
-un buen botín- volvió a sonreír Naraku.
-muy bueno- sonrió a su vez Sesshomaru frio y letal como el acero de sus pistolas.
-¿fuiste al huapango?- pregunto Naraku sin dejar su altivo tono de voz.
-no fui de cacería-explico Sesshomaru sin perder su postura. La sonrisa de Naraku se desvaneció.
-¿y no sabía lo del plan del rio, pero si lo del botín, habiendo ido de cacería?- pregunto sin creerlo.
-fui a cazar coyotes- murmuro Sesshomaru viendo directamente las orbes color carmín de Naraku.
-¿y cómo te fue?- pregunto Naraku sin mover su mirada.
-muy bien encontré a uno-
-¿lo agarraste?- continuaron desafiándose con la mirada.
-le quite la presa cuyo muy rápido; se conoce que es coyote de gallinero- sonrió Sesshomaru provocando que Naraku frunciera el ceño.
-ten cuidado, huyen mientras no tienen la rabia, pero ahora, se de uno que la tiene- la sonrisa de Sesshomaru se ensancho más de lo normal.
-cuídate- advirtió Naraku.
-andara en celo, y parece que con muy mala suerte, también de rabia se mueren; cuídate- dijo el mayor de los Taisho llevándose su cigarro a la boca. Naraku hizo una mueca antes de bajar la mirada a su baraja.
-bastos te sirve- murmuro después de un minuto.
-espadas, pago- continuo Sesshomaru.
-¿has visto a tu hermano Inuyasha?- intenta picar Naraku.
-¿y tú a tú noviecita Kagome?- contraataco el peli plateado sin inmutarse.
-pero que oído tan fino tienen los coyotes- lo pico otra vez.
-aún mejores colmillos- sonrió Sesshomaru, Naraku enojado se llevó la mano al cinto.
-cuidado- gruño amenazante el peli plateado.
-ibas a tirar la sota y te sirve- dijo en tono inflexible, el peli negro relajo sus músculos.
-¿y que si pierdo? Tengo con que- exclamo molesto.
-¿suficiente para un funeral?- pregunto Sesshomaru con veneno.
-quizá hasta para dos-contesto de igual manera.
-nadie se muere dos veces araña- aseguro Sesshomaru.
Mientras tanto en el potosino…
-¡Hoyo!- llamaba una voz en la sacristía. Era nada más y nada menos que Inuyasha que estando de comisión en el potosino había decidido hacerle una visita a su hermano.
-¡Hoyo!- volvió a llamar esta vez silbando como si fuera un perro. Sin obtener respuesta entro sin invitación a la sacristía, deteniéndose ante la imagen del cristo crucificado. Bajo la cabeza en señal de pleitesía.
-¿usted también le hace a la rezada?- pregunto Hachi sonriente mientras cargaba su trapeador.
-¿tú eres el mozo de mi hermano?- pregunto Inuyasha evadiendo la pregunta.
-¡¿CÓMO DE QUE MOZO?!- gruño Hachi indignado.
-yo soy el sacristán digamos el señor secretario del ministro- dijo inflando el pecho.
-bueno señor "secretario" ve a decirle a mi hermano que estoy aquí. Pero ya itsofacto- ordeno Inuyasha.
-¿itsofacto? Eso suena a que usted anoche se hizo pato- sonrió Hachi burlonamente más Inuyasha le pego un zape.
-¿y a que suena eso?- pregunto gruñendo.
-sonó bastante hueco- murmuro Hachi sobándose la zona dolorida.
-entonces ahuecando el ala ándele- gruño el peli plateado.
-si ya voy, ahí se queda solo, ¡pero mucho cuidado! Que así se nos ha perdido varias cosas.- el capitán hizo amago de pegarle de nuevo pero Hachi salió corriendo.
-¡LO RETIRO LO RETIRO HIPOSFACTO!- dijo antes de desaparecer por la puerta.
-¡y pos bruto!- le grito Inuyasha desde el pasillo.
Pov Inuyasha
Menudo palurdo tenía mi hermano por ayudante pero en fin, a cada quien sus pulgas. Decidí darme una vueltecita por para no aburrirme, observe los objetos que tenía Hoyo en sus estantes, rosarios candelabros, nada ostentoso pero no feo y casi sin excepción con temas religiosos.
Entonces algo en una de las mesas llamo mi atención, parecía una botella de vino, y no cualquier vino… sino un tinto adobe de Guadalupe, recién importado de la capital. Vaya mi hermano así que también se daba sus lujitos. Tome la botella y me dirigí a un perchero tras una cortina.
Lo abrió olfateando el aroma, ¡que delicia! Con las carreras pegadas últimamente por perseguir a ese criminal llamado coyote no había tenido tiempo de darme ni un caprichito. Brinete por la salud de mi hermano antes de tomar un buen sorbo.
Nada mal he de decir, tome un trago más atragantándome sin querer un poco, al parecer era un poco más fuerte de lo que esperaba.
-¿está usted ahí?- pregunto una voz dulce y cantarina que bien conocida.
-si aquí estoy- conteste desde atrás de la cortina.
-que bien ¿está usted muy ocupado señor cura?- no pude evitar sonreír y frotarme las manos, ¡ella creía que yo era Hoyo! Esto podía serme realmente útil.
-estaba rezando- comenzó imitando lo mejor que podía la voz de mi hermano.
-¿Qué querías hijita?- pregunte.
-confesarme- explico ella.
-¡ah caray!- me tape la boca, ¡yo no podía confesarla! Y aún menos darle cualquier absolución.
-¿eh?- pregunto Kagome extrañada, tenía que evitar esta penosa situación a toda costa.
-Ah caray hijita, es que estoy ocupado ¿Por qué no regresas más tarde?- intente convencerla.
-no puedo después padre, y es muy importante lo que tengo que decirle- chin, esto no debía seguir.
-pero hija…- tenía que hacerla entrar en razón, nunca fui muy religioso pero había cosas que en verdad merecían respeto. Y además de que Hoyo me linchara vivo si se llega a enterar de que hice algo así.
-ándele padre, no le quito mucho tiempo, solo un ratito y después sigue usted rezando- insistió ella dios que mujer tan testaruda.
-es que no puedo confesarte… ¡ahora!- aclare.
-bueno entonces que no sea confesión, sino una plática de amigos, como si fuera usted mi padre, yo estoy sola en el mundo y no tengo a nadie que me guie- explico ella, bueno una charla si podía ser.
-está bien, comienza pues, pero mucho cuidado con otro lio, que hizo que le diera al pobrecito e inocente (recalque esa última palabra) hermano mío dos santos manda… golpes- le dije poniéndome cómodo como podía, no podía vela atravesó de la cortina pero casi estaba seguro de que fruncía el señor.
-ah- dijo con un pequeño deje de fastidio.
-Inuyasha es un muchacho ejemplar, todo un caballero ¿no te parece que es un gran muchacho?- comenzó a decir.
-si padre- bien al menos estaba de acuerdo en eso veamos qué más puedo sacarle.
-¿muy guapo?-
-si padre- esta vez son más dulce su voz. Bien ahora solo debía lanzar la última moneda.
-¿digno de que una muchacha como tú se enamore de él?-
-¡ah! Justo de eso quería hablarle, ahora si enserio- se interrumpió de pronto, y yo tenía mis orejas más que listas.
-ya sé a quién quiero que se parezca mi hijo…- "¡¿Qué ella que?!" Pensé desconcertado, ¿Quién habría sido el mal nacido que había estado con Kagome? ¡Ese privilegio era solo mío!
-¿Cómo qué vas a tener un hijo?- pregunte intentando no rugir de coraje.
-¿Qué no se acuerda de lo que hablamos el otro día?- pregunto ella.
-definitivamente no, explícame ahora- no pude evitar sonar medio enojado. Me ponía de los nervios el solo hecho de pensar que Kagome viera a otro.
-usted me dijo que se desea un hijo cuando se está enamorada y se desea materializar a la persona amada- suspire de puro alivio, bueno casi…
-¿así que estas enamorada?- pregunte esperando el nombre de su pretendiente y así más tarde darle un buen susto.
-si señor cura, ahora si tiene mi hijo forma en mi imaginación, y es algo muy bello y ya no es desconocido para mí, este amor lo siento más vivo ahora que se refleja en algo…- la escuche suspirar y lo cierto es que no me quede atrás, me encantaba su forma de hablar tan poética y dulce como miel.
-¿se acuerda de que yo le pregunte como podía saber que estaba enamorada?- pregunto de pronto.
-¡si, si, si! ¿Y yo que te conteste?- pregunte entusiasmado
-que eso se lo explicaría yo a usted y… ¿sabe? Hoy es ese día- si esto iba a donde yo creía seria el hombre más feliz de la huasteca.
-a ver explícame- le pedí más entusiasmado.
-es algo muy grande que sentimos aquí en el pecho, que nos abarca el corazón como si una mano tibia nos fuera apretando suavemente, y se nos llenan los ojos de lágrimas mientras un susurro nos arrulla suavemente diciendo Inuyasha… Inuyasha…- tuve que taparme la boca para no chillar de puro gusto, dios hasta estaba dispuesto a besar a Sesshomaru, ¡Kagome está enamorada de mí!
-y llora una sin saber porque… no, no, porque se siente una muy alegre, y muy triste… y muy sola…- continuo ella y yo seguí deleitándome con su no discreta declaración.
-y le da a una rabia pensando que puede estar platicando con otra- murmuro con un deje de celos que me encanto.
-y dan ganas de ser muy bonita, muy educada, y muy rica para gustarle a él, y cuando vez jugar a los niños imaginas que el hijo de él… el hijo nuestro… será más bello y más fuerte y alegre porque se parecerá a el- ah que bien sonaba todo eso, casi podía imaginarlo yo también, un hijo con Kagome…
-y se siente uno más bueno y se arrepiente de muchas cosas…- continúe yo contagiado por su poética voz.
-y no sabes si llorar, o reír, o cantar… o bajarle todas y cada una de las estrellas y hacerle hermosos collares, mientras que los besos que le has dado los recuerda con cariño siempre palpitando en sus labios como si estuvieran vivos y palpitan todo el día porque a cada otra te acuerdas de el- murmure sabiendo que ella me escuchaba por los suspiros que dejaba escapar de sus hermosos y rosados labios.
-si padre- podía jurar que hasta estaba sonriendo.
-entonces tu estas enamorada de mi hermano Inuyasha-
-bueno…si señor cura- admitió Dios como quería correr a besarla ahora, pero eso me daría por consecuencia un buen golpe y la eterna ley del hielo por parte de mi azabache.
-¿te habías enamorado antes?- pregunte curioso, no quería tene4rr futuras competencias.
-claro que no-
-¿y besado a…?- no pude evitar preguntar.
-¡a nadie!- respondió de inmediato.
-él ha sido el primero…- "¡sí!" pensé feliz.
-… y será el último- "¿Qué?"
-porque no me quiere… me odia, me hace sufrir me tortura- sé que suena mal pero casi no podía evitar reírme ay mi dios "¿Qué harás cuando sepas que estoy locamente enamorado de ti?"
-¡es un canalla!- "culpable" tuve que reconocer.
-pero tan lindo… lo quiero…- "yo también te quiero mi hermosa Kagome…" suspire mentalmente.
Pov narrador
Hoyo llego justo cuando la joven declaro sus últimas palabras, incrédulamente se froto los ojos limpio y recomo dos lentes, no podía creer lo que estaba viendo.
-con un de… ¡¿Qué pasa aquí?!- grito exigiendo una explicación, pues era más que obvio que nueva trastada había hecho su hermano.
Ambos jóvenes saltaron asustados por el grito, Kagome volteo a ver a Hoyo y sus cabellos se encresparon mientras Inuyasha intento ocultarse entre las negras telas de las cortinas.
-¡¿Qué pasa aquí?!- volvió a preguntar el cura mientras Kagome recorría las cortinas con brusquedad.
-¡USTED!- bramo ella furiosa al ver a Inuyasha
-Kagome y- yo…- intento excusarse el capitán saliendo de su escondite.
-¡sin vergüenza! ¡Canalla! ¡NO TIENE NOMBRE!- bramo la azabache con lágrimas en los ojos, jamás se había sentido tan ultrajada, y con lo que le había costado admitir sus sentimientos.
-no… no se crea lo que dije- sollozo intentando pegarle con su tacón.
-¡DIOS MIO QUE VERGUENZA!- lloro la azabache cubriéndose el rostro con ambas manos.
Hoyo por su parte estaba rojo de furia, jamás pensó que Inuyasha llegara a ser tan aventado, hacerse pasar por él, a abusar de la confianza que Kagome depositaba en sus consejos, y todo para sus bromas. ¡Esta si no se la iba a pasar!
-eres un sacrílego ¡un irrespetuoso!- gruño marchando hacia los jóvenes, Kagome seguía llorando e Inuyasha hacia vanos intentos para consolarla.
-¡¿Qué par de hermanos me ha dado dios?! ¡Esto ya paso de broma!- le regaño dándole un ligero golpe en la frente.
-¡TE ME LARGAS INMEDIATAMENTE INUYAHSA! ¡ ¿QUÉ TE HAS CREIDO?!- le corrió viendo que este no respondía, si no fuera su hermano seguramente le había excomulgado.
-perdóname Kagome- le rogo el capitán a la muchacha que no dudo un segundo en salir corriendo.
-espera Kagome déjame explicarte- salió corriendo tras ella, Hoyo se dio el lujo de respirar algo frustrado, pero entonces recordó que aún no había calmado a Kagome, ¡e Inuyasha había ido tras ella!
-Kagome, por favor no creas que fue intencional- le suplico el ojidorado cuando la alcanzo en el atrio.
-veras vine aquí de visita, luego llegaste tú, y pensé que era una broma inocente… ¡ouch!- Kagome le dio un pisotón en el empeine.
-¡BRUTO!- le grito dispuesta a irse pero Inuyasha la tomo de los hombros.
-¡es verdad! Jamás quise burlarme pero después se complicó todo ¡y no podía decirte que yo no era mi hermano!- intento explicarse Inuyasha.
-eres un hipócrita mentiroso- le gruño Hoyo dándoles alcance. Inuyasha le disparo una mirada asesina, de por si le estaba costando trabajo convencer a Kagome de que todo fue un paso infuso para que ahora su hermanito el beato le deje en el lodo.
-¡se burló de mí adrede!- chillo de pronto Kagome deteniendo el duelo de miradas entre los hermanos.
-ya… sniff… ¡ya nunca podre verlo a la cara!- sollozo antes de tomar una bocanada de aire y alzar la cabeza, aún tenía su orgullo.
-¡bestia! ¡Canalla! ¡Sin vergüenza! ¡LO ODIO!- Inuyasha se puso rojo de pena mientras Hoyo asintió aprobatoriamente a cada insulto.
-¡lo odio con toda mi alma! Como se habrá reído de mi- continuo hipando la azabache mientras se colocaba su tacón.
-¿y quién soy yo para pretender que usted me quiera? ¡Ríase! ¡Ríase!- le estepo dándose de nuevo la vuelta.
-¡¿Qué quién eres tú?!- gruño también Inuyasha dándole la vuelta.
-la mujer a quien yo quiero, y te adoro Kagome- le confeso rodeándola con sus brazos mientras la joven se debatía por zafarse.
-¡suélteme! ¡suélteme!-pedía empujándolo con toda su fuerza más los brazos masculinos no se dejaron ceder.
-¡señor cura auxilio!- suplico Kagome mirando a Hoyo quien miraba atónito la escena, Inuyasha no iría a forzarla ahí frente a él ¿cierto?
-¡suéltala! ¡Suéltala Inuyasha!- empezó a exigirle, más toda la atención del capitán era para Kagome.
-¡socórrame!- volvió a peri Kagome, cada vez más débil a los encantos del joven militar.
-¡QUE SUELTES A ESA MUCHACHA!- exigió Hoyo a su hermano pero entonces Kagome entrelazo sus brazos en el cuello de Inuyasha.
-¡suéltense los dos!- gruño el sacerdote ahogando una exclamación.
-canalla…- murmuro rendida la azabache antes de que ambos se besaran, suave pero amorosa y cálidamente, un beso lleno de pasión y dulzura. Hoyo se llevó las manos a la boca sorprendido.
-¡respeto! ¡Respeto!-comenzó a exigirles, por mucho que ahora se hu8biesen reconciliado ¡eso no dejaba de ser un templo!
-¡¿ESTOY AQUÍ PINTADO O QUE?!- gruño al verse ignorado.
-¡RES…! ¡RES…! …peto…- murmuro con una sonrisa enternecida, "ah el amor joven".
-respeto, ¿Cuándo es la boda o qué?- volvió a regañarlos, los jóvenes se separaron en ese momento profundamente sonrojados, pero en ningún momento dejaron de abrazarse.
Continuaremos…
