CAPITULO 9 EN EL CIELO
Cuando estuvimos en la mesa, me presento a sus amigas y entre ellas estaba la chica pesada de antes, las salude con un apretón de manos menos a la rubia, Rose me parece, que le vi el anillo de compromiso y me dio la confianza de que no seria una amenaza si le daba un beso en la mejilla.
Combersamos un poco, hasta que no pude mas y le pedí permiso para besarla, fue la sensacion mas cálida de el mundo, mi pecho se inflo, mi corazón se acelero. Me separe ya sin aire,no quería morir aun, quería mas besos antes de morir.
Unos vítores de sus amigas y mi amigo , todos excepto Jess, que nos miraba mal, nos recordó que estábamos en un lugar publico y no podíamos, hacer mucho espectáculo.
La cosa se fue poniendo mas caliente y la invite a salir de alli no era plan que mi amigo me viera perder los papeles, los pocos que ya me quedaban, en publico.
Se tenso al principio pero la tranquilice, no le iba hacer nada que ella no me pidiera. Yo pasaría el resto de mi vida solo a besos y caricias sobre nuestras ropas.
En nada estábamos en un parque, en una manta, que Alice me dio el dia de antes de su dia de tiendas, tumbados, nuestros besos y nuestras caricias podrían fundir el polo, para no tener experiencia en provocar a un hombre hasta esta situación, conmigo se estaba luciendo. Cada caricia hacia que me mordiera la lengua para callar mis gemidos.
En esta ultima hora sabia tanto de ella que parecía que la conocía de toda la vida.
Por mi mente pasaba la idea de decirle que era yo el que la recogió el lunes en la carretera. Se lo diría luego, no quería que pensara que esto es para cobrarme nada.
Siempre pensé que amar era cuestión de tiempo, pero cada vez que la miraba a los ojos, me parecía estar con ella siempre.
-Se que es pronto pero nunca me ha pasado, pero desde que te vi, en ese momento supe que eras para mi al igual que yo soy tuyo -venga valiente que tu puedes, si ella no sentía lo mismo no pasa nada, no tiene por que ser recíproco, su boca era el licor mas dulce que la ambrosía -Te amo - susurre, tan cerca de su oído como me fue posible.
-Repite lo
-Te amo Isabella como nunca ame y sentí por nadie.-bien ahora a esperar una reacción lógica y moderada.
-Dios -tenia tanto miedo como un niño en la oscuridad, con una expresión o una palabra podía hundirme o hacerme sentir el hombre mas afortunado de el mundo.
-Me precipite lo... lo ..si siento -tartamudeé, no contestaba y no hacia falta, pero...
-Nunca me habían dicho eso nadie -no lo podía cree, es inaceptable y al mismo tiempo tranquilizador, me sentía muy especial de ser el primero.-Crees en el amor a primera vista?
-No lo hacia -la bese -hasta que te conocí.
-Te amo
Los besos nos calentaron de mas y de verdad no quería ir mas allá, no si ella quería esperar. Yo esperare cien años si hacia falta por ella. Cuando me dijo que quería ser mía, mía en todos los sentidos me acorde de los anillos.
Tenia que atarla a mi vida de alguna manera, no solo una noche de pasión por gratitud o por no decir que no.
Cuando entremos a el hotel se paro en seco, se arrepintió, pero no... Me dijo que no se había fijado en mi físico, lo que era muy agradable saber que no era de esas que solo miran la marca de tu ropa lo bien que te queda y lo guapo que eres, aparte de tu peinado.
Realmente no se la suerte que tengo al haberla encontrado. Le pregunte un par de veces si estaba segura, no quería que se arrepintiera. Cuando me aseguro que era lo que quería, y me hizo mas afortunado que al pobre que le toca la lotería.
Al llegar a la puerta de la habitación, me volví a segurar que todo estaba bien, cuando lo confirmo la bese de la forma mas amorosa posible, con todo el sentimiento que mi cuerpo tenia dentro. En un movimiento rápido, pase mi brazo bajo sus piernas y la levante estilo novia.
Se sorprendio al desirle que era nuestra noche de bodas.
Le enseñe la habitación algo rápido, se puso nerviosa, aunque intento disimularlo.
Fue al baño mientras yo preparaba como le pedía que se casara conmigo, si ls vegas estuvieran mas cerca la aria mía después de pasar por la vicaria.
Descolgué el teléfono y marque el doble cero. No tuve que esperar mucho para que contestaran
-Recepción, buenas noches.¿en que puedo ayudarle?-la voz de una chica muy amable me contesto.
-Buenas noches, mire mi recién esposa y yo querríamos si es posible tener una noche de bodas para recordar. ¿Habría alguna posibilidad de conseguir velas y rosas, unas fresas y un poco de cava?
-Bueno -suspiro, mire mi reloj y eran as dos y media no creo que hubiera muchas floristerias abiertas.-mire velas le puedo enviar unas cuantas de las de emergencias, pero flores. Tendría que hacer unas llamadas, su habitación es...
-La 754. Si son blancas mejor.
-Veré que puedo hacer.
Colgué y espere su respuesta, pero pasaron eso de diez minutos.
¿Tendria que llamar de nuevo?
Si espero mas Bella saldrá y lo vera todo igual.
Descolgué el teléfono y cundo ia a marcar...
TOC TOC
Tocaron a la puerta.
No abran flores
Bueno al menos, tenia velas
Di un par de zancadas y abrí la puerta. Y allí estaba los ramos de rosas mas grandes que he visto en años, blancas y rojas.
-Buenas noches señor.
-Buenas noches -abrí del todo la puerta.-pasa -el chico asintió y estro con el carrito lleno de flores en la bandeja de arriba, las velas estaban en una bolsa en al de abajo, una bolsa repleta de velas pequeñitas.
-Señor... necesita ayuda.-lo mire dudoso unos segundos, pero sin ayuda no terminaria a tiempo.
-Si, os daré un buena propina.-asintió -Colocas las velas de manera que ilumine la habitación, que quede romántico.
-Bien, y las voy encendiendo??
-Si por favor.
-La chica tiene que estar muy buena para que le hga este espectáculo para llevársela a la cama.
-Si esta muy buena -dije ente dientes -y si solo fuer para llevármela a la cama no haría tanto -dije esparciendo los pétalos por el suelo -me voy casar con ella, cuando encuentres a la mujer perfecta, le bajaras la luna y escribirás su nombre en las estrellas, si ella te lo pide.
El chico no dijo nada, termino su tarea y le di doscientos dolares, cien para él y otros cien para la recepcionista.
Fui a el mueble cercano a la television, donde estaba el coqueto equipo de música, mire los Cd's que tenia el hotel y me decidi por clásicos, cogi el mando y lo lleve a la mesilla de noche.
Me acerque a el balcón y observe la ciudad desde él, preciosa, iluminada por millones de bombillas. La noche clara por la luna, era la noche indicada, mi abuela lo sabia, sabia que hoy la encontraría y que hoy me vincularia a ella.
Su cara fue el mejor regalo, se le puede hacer a un hombre enamorado, su sorpresa, es una alegria para mis ojos.
Me acerque a ella y le indique que se sentara en la cama conmigo. Fue el momento mas indómito y difícil de mi vida, ni siquiera en el quirófano con la vida de un niño en mis manos me he sentido tan bulnerable como en este momento.
No deseaba que se me entregara y luego su conciencia le dijera que había sido un error, o que yo soy un canalla.
Cuando se lo pedí...
-¿Quieres ser mi mujer Bella?
-Me encantaría ser tu mujer, si!!
Esta fue la contestación mas esperada de mi vida, esta y el dia que me diga que voy a ser padre.
Esos dos días serán los mejores de mi vida, iba a ser mi mujer, en cuerpo y alma, algún día no muy lejano ante dios, en un lazo que nos unirá hasta el fin de nuestros días.
Para relajar el habiente, le ofrecí una copa de cava y una fresa la que acerque a su boca, verla comer la fruta es la forma mas excitante, en a que me había calentado en mi vida.
Me moví un tanto incomodo por culpa de su boca y ese vestido, desde que se lo vi la quise esconder y quitárselo de la manera mas lenta posible. Le ofrecí un baile y bailando sentí su cuerpo estremece se bajo mis manos.
Las caricias me volvían loco, sabia que tenia que tener cuidado y paciencia, no quería asustarla o hacerle daño. Entre caricias y besos, le desabroche el vestido, este cayó al suelo rozando su cuerpo, saboreando cada curba de su anatomía. La levante por la cintura, lo que menos quería era que se tropezara por culpa de su vestido.
Mi camisa estaba tirada por el suelo. Ella había quedado em un suculento bra y el tanguita de encaje, del mismo color que el vestido.
Dios... iba a peder el control, es tan tentador, cuando me desabrocho el pantalón me rozo, un gemido que no pude contener abandono mi boca.
Comenzo a frotar el dorso de su mano contra mi ya muy dura erección. Me estaba matando, no se daba cuenta que por su bien esto tenia que ir despacio.
Ande unos pasos para descerme de los pantalones, topemos con la cama.
Y un idea para tranquilizarme se me paso por la cabeza.
La avente con cuidado de no hacerle daño ni asustar la, pero con la suficiente fuerza para que lo pétalos de la cama le cayeran en cuna en un lluvia de rosas.
Me quite los calcetines intentando mirar solo sus ojos, y no ese cuerpo que me aria hacerla mía de la manera mas animal y pasional, que los instintos mas bajos de mi cuerpo me pedía.
Cuando tope con su cuerpo, mi boca marco cada centímetro, era como el primer hombre que piso la una o Colon cuando descubrió América.
Me deshice de el liguero y el tanga con la boca, sus medias desaparecieron de la forma mas ligera. Ellas se quejo por el esceso de ropa que yo llevaba, sin pensar mucho me libere de la jaula que encerraba mi erección.
Sus ojos se fijaron en mi pene que hora estaba a la vista, me hizo sentir muy bien que lo admirara, pero eso solo me dejo claro que no tenia mucho con que comparar y que si por mi era nunca lo tendría, bueno creo y se que supero la media pero...
Mi ego hablaba solo en mi cabeza, bese sus tobillos hasta llegar a el centro de su cuerpo, ese punto era as mio que de nadie, solo mio. Lamí el néctar que emanaba de la fuente de su sexo.
Dulce, esa era la palabra que la describía tanto por fuera como por dentro. Colocado entre sus piernas era el paraíso, estaba tan húmeda, prepare el camino y le introduje un dedo solo uno pra que su cuerpo se relajara a la sensacion de que un cuerpo estraño lo invadiera.
Todo su cuerpo se arqueo y sus pareces se contrajeron, en pocos minutos tenia mi boa inundada de sus jugos, me iba hacer drogadicto, porque eso es su cuerpo una droga.
Me senté entre sus piernas, viéndola recuperar el aliento. Se incorporo he intento tomas mi pene en sus manos para darme placer, me negué, ella era mi prioridad, y tenia que tomarla cuando mas excitada estuviera para hacerle el menor daño posible.
La tumbe quedando encima de ella y le avisé que intentaría no hacerle daño.
Su pregunta me subió el ego, mucho la verdad, ¿que sino era muy grande?
No le respondí lo que menos quería era asustarla.
Coloque mi punta en su entrada y empuje un poco, la mire a los ojos, no quería hacerla daño, pero tan poco tenia que seguir si ella no quería. Asintió y me introduje mas en ella.
-Relaja te -le susurre, si se contraía a cosa seria mas dolorosa.
Continué adentrando me en ella de la forma mas lenta que se puede en esta situación, sentí su cuerpo relajarse a mi paso, hasta que tope con la pared de su virginidad, y con un estoque lento la atravesé.
Su grito y las lágrimas que lo siguieron me mataron, era un monstruo egoísta, tenia que a verla preparado mas, jugado as para que esto no le doliera.
-Paramos lo dejamos yo no te puedo causar te ese dolor -dije retrocediendo, ella me o impidió. Cerrando sus piernas por mi cintura y apretado me contra ella.
-No pares -jadeo -qui..er..es que su..pli..que..- Limpie sus lágrimas, no quería que me lo pidiera -por fa..vor -Dios soy lo peor, arremetí contra ella tirando a la basura la poca cordura que me quedaba, tembló y exhalo de el dolor.
Esto no estaba bien, ella lo tenia que disfrutar no sufrir. Gruñi.
Maldito,
Imbécil,
Monstruo,
Animal.
No tenia adjetivo para lo que yo era.
-Soy un bru..to -dije entre dientes, y jadeando. Es tan estrecha y húmeda, solo la sensacio hacia ganas de venirme -pen..se seria me..jor.
-Lo es, Ámame Edward, haz me tuya.-sus caderas se alzaron y frotaron con las mías, dando me permiso a seguir
No me hizo falta mas, la ame, con ternura y devoción.
Con cada jadeo y movimiento de su cuerpo, hacia la experiencia impresionante, su cuerpo bajo el mio, es hermoso.
Justo antes de llegar al orgasmo mas monumental de mi vida, le pedí que me mirara, le costo pero me complació. En ese instante colapsemos como nunca lo había hecho.
-Soy tuya, toda tuya -y tanto que lo era, pero no sabia ella, hasta que punto la había hecho mía.
Me disculpe por a verla hecho daño, y le aclare que mi tamaño era mas que el de la media.
Descansamos unos minutos y él ofrecí un baño, lo prepare mientras ella descansaba en la cama, no quería ir muy rápido pero si quería jugar la dejaría.
En quince minutos la enorme bañera estaba preparada.
-Amor, esto ya esta.-dije
-Voy - y en un par de minutos apareció envuelta en la sabana.
Se veía, tan hermosa. Con sus mejillas sonrosadas, cuando se dio cuenta que la estaba mirando se ruborizo mucho mas y se le puso rojo hasta el cuello.
-Ven -le tendí mi mano, la despoje de la sabana, apreté su cuerpo contra el mio. Bese sus labios con toda la pasión de dentro de mi cuerpo.
En un movimiento rápido le pase la mano por debajo de las rodillas y la levante estilo novia.
-AAhhh...-grito, no se esperaba mi movimiento -puedo andar.
-Si pero yo prefiero llevarte.-volví a conectar mis labios a los de ella.
Ande con ella hasta la bañera redonda, con hidro-masaje, no es igual de grande que un jacussi pero los dos cabíamos bien. En otro movimiento y sin despegar mis labios de su cuerpo, entre en la bañera.
Con mucho cuidado me senté sin soltarla, quedo sentado en mi regazo, acaricie el contorno de su cuerpo, hasta sus caderas, las apreté lo suficiente como para levantarla y colocarla a horcajadas sobre mis muslos. Sin soltar su boca tome sus manos y las deje en mi pecho, me separe de ella para hablarle mirándola a los ojos.
-Explora -e miro dudosa
-Yo no se...
-Solo deja te llevar, es instintivo
Sus manos tímidas recorrían desde mi nuca hasta escasos centímetros de mi pene, sus manos al acercarse a mi sexo temblaban nimiamente.
Soltó mi boca y bajo a mi cuello, gemidos se escaparon de mi boca. Se separó de mi y me miro.
-Yoo...no, me daa...
-Ssshhh... tranquila -le dije, Bella bajo la cabeza, a su regazo, pero en cuestión de segundos volvió a levantarla lo que ahora estaba de un rojo carmesí, que teñia hasta bien entrado su escote.
-Esto... ¡loprovoqueyo o? -dijo tan rápido que casi no la comprendí. Sonreí y asentí
-Si, tu solita -tome su mano y la acerque a punta de mi sexo, lo acaricio timidamente -con cada mirada -con mi mano en la suya, baje por la longitud de mi polla hasta la base -con cada mirada -subí y baje su mano por mi largo -con tu olor -repetí la accion, y un gemido se escapo de mi boca - con tu manera de morderte el labio de esa manera tan sexy y provocativa -solté su mano, y ella enarco una ceja por mis palabras -aunque no lo creas eres real...-gemí, por que acelero sus movimientos -realmente excitante.
Mis manos fueron a sus pechos, mi boca reclamo su pezón ya endurecido, jugué un poco con los senos mas turgentes que he visto en mi vida, deje a mi boca y una mano trabajando con sus senos. Mi otra mano descendió por su espalda hasta su culo, lo aprete suavemente.
Descendí hasta su centro y lo acaricie, no me hizo falta mucho para saber que ya estaba preparada para mi, su centro estaba tan húmedo, y no solo por que esta en el agua.
Con mi dedo pulgar frote círculos en la parte mas sensible. Su espalda se arqueo y aproveché a cambiar mi boca a su otro pecho, dejando besos en el estrecho entre ellos.
Los gemidos inundaban el baño. Cuando introduje un dedo sin dejar de masajear su centro, bombeaba mi mano con fuerza y precision.
El ritmo de su mano se volvió errático y des-controlado, como nuestras respiraciones, solté mi mano de su pecho y a baje hasta su cadera, donde la apreté con fuerza, mientras sacaba mi mano de su interior.
Un gruñido de protesta me dio a entender que eso no er lo que queria, aparte su mano de mi polla, que ya estaba mas dura de lo normal
"Estos juegos me van a matar"
Con mis dos manos en su cadera la acerque a mi cuerpo, para que mi punta quedara en su entrada caliente. La mire a los ojos, y capture sus labios con los mios, en ese momento apreté sus caderas con fuerza y la empuje contra mi miembro latente
-Ooohhh, dios -gimio y su cabeza cayo hacia atras. Me quede quieto pra que se acostumbrara a el cuerpo estraño.
-Te hice daño?? -realmente al ver que no se movía me preocupe, negó con la cabeza, y me incentivo moviendo sus caderas.
El movimiento lo llevaba yo con mis manos, cuando consiguió llevar el ritmo solté sus caderas y la deje a ella sola. Mis manos recorrian su cuerpo, mis labios saboreaban cada pulgada de su piel.
La deje hacer y disfrute de sus movimientos, cuando la note cansada empecé a embestir la despacio, pero en muy poco acelere el ritmo. Bella se adapto muy rápido.
Nuestras embestidas eran frenitias y los gemidos se perdian entre besos. El agua se salia con cada movimiento, de la bañera.
Sus paredes se apretaron contra mi miembro, produciendo que ambos alcanzamos el climax mas profundo.
El éxtasis nos embargo, su cuerpo cayó muerto contra el mio, enterró su cabeza en mi cuello, donde dejo besos suaves, repose mi cabeza en la suya y bese suc cabellos mojados.
Nuestros cuerpos estaban pegajosos, nuestras respiraciones y el latido de mi corazón era frenético.
-Te amo -susurro aun recuperandose de lo sucedido.
-Y yo..-bese su coronilla -menos mal que no sabes, porque sino no..
-¿Sino que? -dijo seductora besando mi pecho.
-No me provoques...
-¿O que?
-Te tendré que torturar -coloque mis manos a los costados de su vientre -a polvos
-No creo que nadie haya muerto a polvos... -dijo provocando que nos riéramos, le hice cosquillas.
Se guimos riendo, cosa que por la forma que estabamos conectados creo que todo volviera a empezar de nuevo pero de formas mas animal.
Cuando el agua que quedaba en la bañera se noto fría contra mi piel, la abrace contra mi pecho, estaba exhausta,me levante con ella entre mis brazos y la alce para que abrazara con sus piernas mi cuerpo.
Estampe su espalda contra las toallas, rodee nuestras cuerpos con una, y me dirigí a la cama, una vez alli repetimos la tarea que nos habíamos propuesto esta noche.
-En cunto esta el record??-pregunto divertida.
-No se -me encogí de hombros.
-El tuyo? -pregunto algo incomoda, tome su cara entre mis manos y la bese de o mas dulce.
-Lo superamos hace rato -ella sonrió satisfecha. -Te amo, solo a ti, no hay nada mas que tu en mi vida.
Con estas palabras empecemos un nuevo asalto.
Había amanecido y ya no tenia a cuenta de cuantas veces puedo hacer el amor, nunca me había sucedido esto, jamas mi cuerpo solo quiere de ella, ni aire, ni agua, ni nada, solo Bella en cantidades industriales.
Desayunamos y dormimos, Bella programo el móvil como despertador. La encerré entre mis brazos y en tan solo dos respiraciones me quede dormido.
Solo un pensamiento inundaba mi mente.
Bella vendría conmigo a Chicago, y en unos meses, si todo iba bien, nos casaremos y tendremos una familia, hijos...
Una hermosa niña de ojos chocolate con el pelo rizado de le mismo color, mi Bella en miniatura, tan dulce y preciosa como su madre.
TOC TOC
Apreté los ojos, no he pegado ojo en toda la noche,pero recordaba cada segundo con la misma intensidad.
TOC TOC
Los abrí de golpe y mire desorientado donde estaba, la cama revuelta, las toallas por el suelo.
TOC TOC
-Señor, disculpe la molestia
Esa voz.
Me senté en la cama y mire a mi alrededor.
Bella
Bella grito mi mente
¿donde esta?
TOC TOC
-Señor tenemos ordenes de despertarlo o perderá el vuelo.
Salte de la cama, los pétalos y las velas esparcidas pos la habitación, era un caos.
Camine hasta la pueta, pero mi mete solo pensaba en ella, habia sido un sueño.
Bella es digna de uno, seria el mejor sueño de mi vida.
Entonces recordé, mire mi mano derecha y allí estaba el anillo de mi abuelo.
Era real.
Pero donde esta??
Abrí la puerta y asome la cabeza pues estaba desnudo. Una chica muy maja me sonrió detrás de la puerta.
-Buenos dias -dijo en una sonrisa.
-Buenos días -conteste enarcando una ceja.
-Son las cuatro y veinte, su esposa nos pidió que lo despertáramos y le entreguemos esto.
Me entrego un papel doblado. Mi esposa, Bella.
-Gracias... le dijo algo mas.
-No...-nego con la cabeza -bueno me pidió que llamara un taxi, parecía alterada y bastante afligida.
-¿Alterada y afligida?
-Si.. aun que solo es una idea mía -precio triste -pero creo que no estaba bien.
-Gracias de nuevo.
-De nada. Que tenga buen día.
-Adiós.
Cerré la puerta me senté en la butaca de al lado de el balcón.
Mire la nota.
Te amo, no te se olvide, me reuniré contigo lo antes que me sea posible
Bella Swan"
Suspire, no tenia mas que hacer que esperarla a que estuviera en Chicago conmigo.
Empaque mis cosas, y me duche, me vesti comodo, tenia casi cinco horas de viaje.
Salí de el hotel con mi maleta de mano y los recuerdos de la mujer mas alucinante del mundo inundaron mi mente.
Cuando el avion estaba en la pista de despegue me di cuenta de que estaba como al principio, no tenia nada de ella, bueno si tenia su nombre y su amor.
Aunque ella se ha llevado mi corazón, mi alma...
Y en ese preciso momento cayó el peso de todo lo que habíamos hecho esa noche, amor pudo y natural amor, nunca mejor dicho, NATURAL, sin intermedios, ni barreras, ni protecciones.
Sabia que no estaba enfermo y que ella solo habia estado conmigo.
Respire hondo
Si la deje... no seguro ella puso medios
Cerré mis ojos y perdí la noción de el tiempo, las horas de vigilia pasaron factura.
Dormí todo el camino hasta que la azafata me despertó para informarme que el aterrizaje era próximo y tenia que ponerme el cinturon.
Era lunes cuando entraba la consulta y la pesada de turno no se hizo esperar.
-Doctor Cullen, como lo he echado de menos.
-No puedo decir lo mismo -le sonreí forzado
Me miro de arriba a bajo, y dejo su mirada fija en mi mano derecha.
-Dios!!-se tapo la boca con la mano -Se caso!!!-grito exasperada.
Mire mi mano y sonreí
-Si
-Con...-parecía furiosa pero se controlo antes de seguir hablando- es Tanya?? -escupió
-No, mi esposa no es Tanya.
-Aahh, otra modelo hueca.-aprete los dientes
-Hay muchas que son huecas y no son modelos -solté, iba a contestar pero se lo impedí.-Alguna consulta antes de la operación de las doce???
-Si, Jeremi Porter, esta esperando por su revision de los tres años.
-Bien que pase.
-Edward?? -me gire y la mire reprobatoria mente, ella no me puede llamar así y menos aquí.
-Doctor Cullen para ti y lo sabes Mallory
-Perdón -no parecía importarle mucho.-su esposa vendrá muy seguido a verlo?
-Mi esposa esta en Seattle, hasta que la trasladen, pero es algo que a usted no le incumbe.
Los días se me hacían eternos sin saber de mi amada Bella, cuando paso una semana, que no supe de ella me decidí a contratar a alguien que me diera los datos que no tenia de ella.
El investigador me prometio confidencialidad total pero que iba a tardar.
Era por la tarde y estaba apunto de salir de la consulta.
-Mallory, alguna llamada?
-Si, -me emocione -la señora Pers y su padre el Doctor Cullen, dijo que era importante.
Es cierto lleva llamándome desde hace tiempo pero con mi esceso de trabajo y mi cabeza en Bella no lo ha llamado.
Tome mi móvil de el cajón de arriba de Lauren.
-Doctor no se preocupe yo le marco, para eso estoy yo aquí ¿no? -eso es muy raro, pensé. Pero no le hice caso, no tenia caso hacerselo tenia cosas mas importantes.
-Marque a mi padre y me lo pasas a mi telefono -conteste mientras entraba de nuevo a mi despacho.
Me senté en mi silla y descolgué.
-Papa?
-Edward hijo, como estas??
-Bien y vosotros, siento no haber llamado pero estoy muy liado.
-Ya entiendo,...-hubo un silencio bastante prolongado.
-Pasa algo papa? -me asuste
-No, solo, los anillos de la abuela los tienes aun??-mire mi mano y sonreí.
-En realidad, si, bueno... tengo dos.
-¿Dos? -dijo pero ya no existía ese tono de miedo.
-Si, hee...conocí a alguien y bueno fue impulsivo pero lo mejor que he hecho.
-Te has prometido hijo, y no me la has presentado -dijo riéndose al otro lado de la linea, me reí con el.
-La verdad, es como que me casé...-silencio -prometí hacerlo cuando ella este aquí, pero aun no se nada.-dije triste.
-Es especial?
-No sabes cuanto papa, la amo y la necesita como no he necesitado nunca a nadie ni nada.
-Me alegra saberlo, bueno hijo te dejo. Ha y llama a tu madre o te matara cuando vengas a presentarnos a Bella. Besos Cuidate.
Y colgó.
Me quede frió, mi padre dijo Bella??
No, estoy tan obsesionado con ella que oigo cosas.
***
Habían pasado tres casi tres semanas y ya no podía mas, me había comprado un billete a Seattle, solo me retenía que no tenia nada de ella solo su nombre. Estaba esperando los papeles de el señor Morgan me tenia que enviar esta semana.
Era jueves ultima hora, cuando Lauren toco mi puerta para informarme que el señor Morgan estaba en la sala de espera. Le pedi que lo hiciera pasar.
-Buenas tardes.
-Muy buenas, sobre todo después de que vea lo que le traigo. Le hice un seguimiento de lo que hace al día.
-No, eso no me interesa, eso ya se lo dije. -alzo sus cejas -no la quiero espiar, ni vigilar, solo quiero saber su numero de telefono y donde vive.
Saco los papeles de el sobre y los dejo en mi mesa, los separo y me entrego una hoja, las otras las gardo dentro de el sobre.
-Bien, lo que me pide esta aquí. Lo de el sobre ya lo pago, lo guardare en nuestra caja fuerte, si lo necesita, no importa el tiempo, solo tiene que solicitarlo, guardamos los archivos cerca de diez años.-asentí y le entregué el dinero en efectivo que habiamos pactado hace tiempo.
-Muchas Gracias, Morgan.-El hombre rubio de unos veinticinco años ,sonrió. Sus ojos azules me recordaron a los de mi hermana.
-No hay de que, yo solo soy el que entrego el sobre, nada mas.
-No...
-Si hice las fotos y el seguimiento??-asentí -no, tenemos emisarios para eso.
-Aahh, bueno gracias de todas formas.
-Adiós
-adiós -lo acomañe a la puerta, pero me detuve en mesa de Lauren.
-Tengo unos billetes para Seattle, llama a la compañia y concreta el bueno para el domingo, cancela todas mis consultas para el lunes y el martes, pasa las a mañana y el sábado.
-Bien..- no la deje terminar, entre a mi consulta, recogí mis cosas y salí hacia mi casa, demasiado grande para mi.
Pero cuando Bella y yo tengamos niños, sera perfecta. Si quiere vivir aquí.
En casa me puse a pensar en las cosas queme habian pasado en estas semanas.
Como en la conversacion con Elezar para mi traslado a Seattle, que no podía ser efectivo hasta que mi residencia no concluirá, no por que no puedo sino por el contrato que firme hace poco mas de dos meses, prometi terminar la residencia aquí.
Estaba en el avión, con el papel de los datos de Bella entre mis manos, y entonces me di cuenta de lo cerca que estaba de el cielo, pero no por el avión sino por estar con ella.
Eran cerca de las once de la noche cuando pise Seattle, ya no era hora de ir por ella.
Tenia su numero y su dirección, pero no la había llamado quería darle una sorpresa, cuando habrá la puerta de su casa y yo este frente a ella.
Me dirigí al Trip después de conseguir un taxi, pedí la misma habitación.
Me tumbe en la cama y me dormi sin quitarme la ropa.
El sol me cegó, me levante de la cama bastante remolón.
Mire mi reloj de pulsera, eran las nueve. Me duche y desayune en el restaurante.
Salí de el hotel y camine hasta una floristeria cercana que me había recomendado la recepcionista.
Compre el ramo mas bonito que vi, era blanco con orquidias en un tono amarillo. Diría que son hermosas, solo que hermosa es la dueña de mi corazón.
Pare un taxi y le di la direccion su casa, cuando estaba el taxi frente la entrada de su edificio no pudo parar, y me dejo a una cuadra de su puerta.
Camine hasta su edificio y justo a tres metros de la puerta se me cruzo un tipo grandote. Algo en mi interior se paro y mi instinto, el cual era precario, algo no iba bien.
Cuando estaba en la entrada, a un metro de los escalones la vi.
Salia de el ascensor, el chico grandullón estaba a justo en el primer escalón delante mio.
Cuando salio de el ascensor corrió hasta el grandullón, con la mala pata que tropezó, el grandullón se adelanto y la tomo entre sus brazos.
Y hay me di cuenta de que este chico la espeaba a ella, y ella lo abrazo como si... fueran algo mas que conocidos.
La levanto por la cintura y acerco su cara a la de ella, pareció no importarle que la fuera a besar.
Cerré los ojos y suspire, no sabia que sentía pero lo que si sabia era que esto lo tenia merecido. Abrí mis ojos y aun estaban conectados.
¿Que mas necesitas Cullen?
¿No te tienes bastante con verla?
Tendrías que haber ido a las vegas y casarte para que no te la hubieran quitado.
Solté el ramo y camine por la calle sin rumbo, no se cuanto tiempo camine, lo que si se es que llegado un punto mi móvil no dejaba de sonar.
Me senté en un banco de un parque, y mire mi móvil que estaba en el mi bolsillo de atrás de mi pantalón.
-¿Si?
-Hijo por que no e has dicho que estarías en Seattle.
-No.. es por mucho tiempo.
-Hijo pasa te por la clínica, quiero presentarte a alguien.
-Si , vale en un rato voy -dije no muy convencido de ir.
-Pasa algo Edward??
-No, he sii...-me caye, como decirle que soy un idiota por confiar en una mujer.
-Hijo, es por esa chica??
-...-suspire -si. Vine a verla, pero estaba con...
-Edward, has hablado con ella?? Se lo has preguntado a ella??
-No.
-Eso es lo primero que tienes que hacer. Habla con ella, si de verdad te interesa y la amas como me dijiste.
-bien -hablar con mi padre siempre me tranquiliza.
-Nos vemos en un rato.
Tenia razón tenia que hablar con Bella antes que nada, tal vez sea un amigo, porque familiares solo le quedaba su padre. Y ese tipo de padre tenia poco.
Colgué el móvil y lo mire.
¿Y si la llamo?
¿Estara con el?
¿Y que si esta con el que le explique quien soy?
¿Y quien soy...?
Marque su numero mientras cabilaba todo tipo de conjeturas.
Cuando dio señal mi mente voló a la imagen de ella con ese tío.
-¿Si?
-...-no conteste, su voz era mejor que la recordaba.
-¿Si?-parecía enojada
-¿Quien és preciosa?- se escucho de fondo al tipo ese, pero ella pareció no escucharlo, pues no contesto
-...-¿que le digo? "hola, mira te vi con el tio que oigo de fondo, y estoy muriendo de celos.
-Mire si no va a contestar no me haga perder mi tiempo, ni su dinero -y colgó.
Ira me inundo, no veía ni por donde andaba solo quería llegara al hotel recoger y irme a mi casa a beber me un whisky, o tal vez con uno no tenga bastante y sean mas.
Pare un taxi que me llevo hasta el hotel.
En menos de hora y media estaba en el aeropuerto peleando con la auxiliar de la oficina de la aerolínea.
Mi movil no dejaba de sonar, lo mire y era mi padre, lo apague y lo guarde.
Hasta que llegue a casa, estas casi ocho horas fueron las mas largas de mi vida.
Mi casa estaba tan solitaria, entre y deje todo en la entrada, pase a la sala y me tire en el sofá. El teléfono empezó a sonar, mire el contestador, había mas de veinte mensajes.
Suspire y descolgue, podria ser importante.
-¿Si?
-¿Hijo, como que estas en Chicago?
-No tenia nada que hacer allí
-Edward, necesito que estés aquí, hay alguien que en este momento necesita que la apolles y estés con ella.
-¿Mama y Alice estan bien?
-Si -dijo asombrado -¿Que hay de esa chica que amabas?
-Esa es una golfa, de esas que saben mentí -escupí con todo el odio y asco que había en mi cuerpo.
-Has hablado con ella??
-No me hace falta, ya he tenido bastante, ella no vale la pena y ya, si no a pasado nada mas, e voy a descansar, besos a mama.
No le di tiempo a decir nada mas, colgué y ya.
Me quede mirando el vació, hasta que el dolor por su traición fue mucho mas insoportable. Me levante y me serví un whisky y me volví a tirar al sofá.
Cuando ya no sentia nada, no se cuantas copas llevaba, pero estaba en un estado prefecto para olvidar.
Bueno aki lo dejo y lo siento pero el amor contras mas cuesta mas gusta, muchas gracias a las que han confiado en mi y me animan con los reviews.
BESOS, ESPERO OS GUSTE.
pd:EL PROXIMO LLEGARA UN POCO TARDE , ME VOY DE VACACIONES.
