Los personajes son de Meyer. La historia es mía.
Esta historia ya fue subida hace un año y medio, cuando mi sintaxis y gramática no eran tan buenas XD. Después de un beteo consistente, E aquí la obra maestra de la Graci-Betas FFAD, *of course* del grupillo más hermoso. La volveré a subir editada. Espero les guste :3
-X-
¿Un Beso?
Ser valiente es ser el único que sabe que tienes miedo.
— ¡Ganamos! —exclamó Demetri al notar el auto de su prima detrás de nosotros mientras la línea de pintura fluorescente se desvanecía bajo las llantas del Audi, el único testigo de que cuando quiero, puedo conducir como una loca endemoniada sin siquiera pensar que básicamente pude haber muerto en esa carrera.
Me quedé estática.
Si mi padre estuviera vivo lo primero que haría sería castigarme en mi habitación por lo que me resta de vida, Charlie siempre estuvo en contra de las carreras de autos, y junto con Jasper prometimos que jamás moriríamos por un accidente de tránsito, porque mi padre más que nadie en el mundo se encargo de mostrarnos las terribles consecuencias de conducir en estado de ebriedad, pero esto… esto simplemente era diferente.
Es decir, no es que no fuera una carrera, es que… estoy con una persona capacitada para conducir este tipo de autos… además Demetri me prometió que jamás me haría daño junto a él… no estaba ebria, no estaba drogada, no estaba deprimida, qué más da, este tipo de cosas se hacen solo una vez en la vida, y por una vez… creo que estuvo bien.
Noté como Demetri le propinaba un leve apretujón a mi mano para después apagar el motor y retirar las llaves del volante, me miró un tanto atemorizado, como si esperara una mala reacción de mi parte.
Reí internamente.
Nunca jamás en mi vida había hecho algo tan divertido y aquí estaba él… con esa cara de arrepentido que me estaba matando… pero de la risa.
Le dirigí una mirada divertida mientras tomaba su bufanda entre mis manos— Sabes, acabo de ganarle la carrera a tu prima, así que tengo derecho a mi premio.
Soltó una carcajada con la expresión mucho más suavizada y me dedicó una mirada de… ¿Victoria? ¿No se supone que yo gané?
—Bella, Bellita —soltó su bufanda de entre mis manos y me regaló una sonrisa ladina— si tanto quieres ver lo que tengo en mi cuello, lo verás, pero en cuanto a lo de "mi nena"… —negó con la cabeza mirando en dirección al suelo con la misma idiota sonrisa—eso sí que no, amo ese sobrenombre y no te lo voy a quitar —salió del auto sin siquiera esperar una respuesta mía.
Idiota Demetri.
No sabe con quién se metió, si yo odio que me digan nena, no va a ser él, el primero en vencerme, ya veremos cómo termina la noche…
Descendí del auto para encontrarme un extraño comité de bienvenida delante de ambos autos, porque Heidi ya había aterrizado por estos lares.
Demetri me tomó de la mano y me guió delante de un par de muchachos fornidos, altos y de rasgos fuertes y varoniles, el primero me tomó de la mano delicadamente y me dirigió una horrible sonrisa logrando que me estremeciera, no es por nada pero mi castaño tutor anda con unos que… ¿Es que nadie en este puto pueblo puede ser normal?
—Bella, él es Félix—me señaló al chavo que me cogió la mano, tenía la piel muy pero muy pálida y el cabello negro azabache, sus ojos eran realmente extraños, azul hielo supongo… qué más da— y él… —la alegría lleno los ojos de Demetri al momento de verlo y una pequeña sonrisa se formó en sus rosáceos labios— él es Cayo, mi hermano y mi mejor amigo…
De acuerdo, eso era un poquitín extraño, por una parte porque el tal Cayo era muy diferente a Demetri, pero muy parecido a Jane, los tres tenían la piel pálida y los ojos azules, la diferencia radica en que mi tutor tiene el cabello castaño, mientras que los otros dos lo tienen rubio y muy ondulado, las facciones del muchacho-que más parecía un hombre-eran varoniles pero muy diferentes a las de su hermano, llevaba puesto unos vaqueros desgastados y un par de botas negras estilo militar, una playera negra que dejaba expuestos sus níveos brazos y he aquí lo que más me llamó la atención, traía un tatuaje en el antebrazo derecho con el mismo símbolo del volante del auto de Demetri, casi lo puedo jurar… la misma V entrecruzada y llena de ramas y en el centro un escudo de lo más extraño…
El resto de gente-que traía la misma pinta de Heidi y Alec-me plantaron la mirada durante un par de minutos pero hicieron un gesto de desinterés con la cara y me dieron la espalda para seguir con sus "actividades", si es que podemos llamar actividades a las constantes carreras de autos, apuestas, beber, comerse a besos y de vez en cuando dirigirle una mirada de odio y sarna a la idiota de Bella que no sabe porque carajos llegó aquí si se supone que iba a terminar saliendo con Demetri al final de la noche… no en una cochera llena de autos de último modelo y costosos… ya quisiera yo poder comprar uno de esos en algún lapsus brutus de mi brutus vida.
A los pocos minutos de cruzar una horrible reja que nos separaba del interior de "la conducente" como mi tutor la llamaba, Demetri me abandonó para irse con su hermano a no sé donde a hacer ni sé que cosa, prometió volver pronto y me pidió de favor que intentara socializar con la gente de allí, "son mis amigos" depositó un beso en mi frente y se marchó rodeado de… no se que eran exactamente… tal vez gente de confianza… bueno, para ser más específicos, un grupo d chavos que no se le despegaban a Cayo por nada del mundo, como si fueran sus guardaespaldas o algo así…
Suspiré.
Esta sería una noche muy larga sin Demetri, pero él prometió volver… y más le vale que lo haga.
"La conducente" era agradable cuando uno se acostumbraba a las luces, el olor a aceite recién cambiado en el ambiente, la gente en constante movimiento y todos sus rostros iluminados por inmensos faroles en cada esquina de la inmensa plaza dividida por dos puntos importantes, número 1, autos en carrera, es que en ese lugar habían por lo bajo doscientos autos y al menos la cuarta parte estaba siempre compitiendo por cualquier cosa, normalmente y por lo poco que pude observar, era dinero y casi siempre una mujer muy simpática lo recogía y al final le entregaba el "premio" al ganador, número dos, en la otra zona había música a todo volumen, sobretodo rock, ahí estaba Cayo y Demetri resolviendo ni sé que cosas en compañía de sus guardaespaldas personales, además habían varias chavas como Heidi practicando alguna coreografía con una canción de The Veronicas, finalmente deduje que el secretito de mi tutor era una simple pista de carreras donde se apostaba dinero… no estaba tan mal, digo si seguía con ese misterio iba a terminar pensando que mataba personas o algo así… el único problema es que todos, absolutamente todos, hablan en italiano… creo… es decir… por los signorina que he recibido supongo que así es... hay un pequeño grupo de unos 15 o 17 muchachos que hablan español y como último recurso me uní a ellos y terminé hablando de la misma porquería que ellos… autos y cerveza… si claro… como si yo entendiera un pito de lo que estaban diciendo… así que utilice la mejor forma de librarse de preguntas innecesarias, tener la boca siempre húmeda, pero de un solo bocado de la espumante cerveza que amablemente me habían pasado, y asentir con la cabeza a cualquier cosa que dijeran.
No pase mucho tiempo sola… digamos que solo… una media hora…
¡Puaj!
¿Pero este idiota se cree que me puede tenerme aquí esperándolo como en el muelle de San Blas?
NO, se equivocó si cree que voy a malgastar mis últimas horas de libertad -antes de que mi abuelita (nótese el sarcasmo) se de cuenta que no estoy en casa y que no he vuelto-y junto con Jasper me castiguen por lo que me sobra de vida… no señor, si finalmente voy a dejar de ver la luz del sol durante un buen tiempo al menos tengo que hacer algo realmente bueno…
Caminé hacia una agradable chava de cabello pelirrojo que caía como cascada en su espalda y piel nívea, llevaba puesto una mini short negro hasta la mitad del muslo, un top de tiritas rojo y finalmente un par de botas militares con un tacón aguja de 5 cm, estaba de lo más feliz hablando en ese idioma raro con otra chava cuando notó que le sonreí.
Me devolvió la sonrisa, le dedico un par de palabras a la otra niña, que por cierto salió corriendo de allí con una prisa que ni las muelas, y me saludó.
—Soy Renata, ¿Scommesse? —inquirió con una vocecita fina y delicada como el golpear de una gota de lluvia contra el césped una mañana de primavera.
¿Qué fue lo que dijo?
—Hey… soy nueva aquí ¿Qué dijiste? —parpadeé un par de veces casi cegada por un la luz de los faroles de un par de autos que acababan de llegar de la corta y marcada carretera por pintura fluorescente, sería de un par de kilómetros, algo fácil-pensé, si claro, fácil cuando has corrido mucho más que eso y sin saber nada del tema.
— ¿Apuestas? —me dirigió una sonrisa ladina y me guió hacia una carpa blanca donde seguramente se guardaba el dinero de las apuestas— mira, sé que Demetri te trajo de Forks pero para serte sincera, mi primo es muy descortés contigo —soltó una carcajada al notar que asentía con la cabeza completamente segura— te he estado observando desde hace rato, y por la forma en que llegaste de tu carrera con Heidi, apuesto a que no eres nada mala, ¿Por qué no lo intentas?
—Porque no tengo dinero —aseguré mientras me acomodaba en una cómoda butaca de plástico donde seguramente descansaba Renata después de pasar horas en pie hablando un perfecto… no sé, creo que italiano…
—Hey, si es por eso no hay problema, ponte como aprendiz con alguno de los viejos apostadores, eso funciona —escribió algo en una de las libretas que llevaba en la mano además del intercomunicador que llevaba apresado a su delgado cinturón de cuero blanco con la hebilla donde estaba labrada la misma V del volante del auto de mi tutor y luego me dirigió una sonrisa de felicidad mientras me tomaba de la mano hasta llegar a un precioso auto de color blanco que reposaba dentro de la carpa, las luces, el exterior, todo era perfecto… no es que yo supiera mucho de autos, pero… lucía genial…
—Escucha —Renata me tomó de la muñeca y me señaló un adorable (nótese el sarcasmo) auto de color rosa pálido al otro lado de la calle— la mocosa que lo conduce me tiene hasta el cuello, así que esta es tu oportunidad, si la vences y te llevas el miserable dinero que apuesta te dejaré pasar las veces que quieras y gratis —la miré confusa, ¿No se supone que entre gratis? Pareció darse cuenta de mi confusión interna pues soltó una carcajada.
—Mira, esta vez entraste gratis porque venías con Demetri, pero si vienes como una más, simplemente tendré que cobrarte la entrada, yo o cualquiera de las signorinas que te vean caminando por aquí, si no tienes la tarjetita verde colgando de tu cuello, piensa en desaparecer.
Haber, pongámonos a pensar, el lugar está repleto de autos de última mano, las personas son amables siempre y cuando no estén bebidas, hay personal capacitado para tomar el tiempo y sobretodo la cifra que apuestas, además de que la gente que bebe o baila obtiene la música y la bebida gratis… ¿Cuánto puede costar entrar a uno de estos lugares?
—Renata, por simple curiosidad… ¿Cuánto vale la entrada? —entrelacé mis manos yo solita al notar lo nerviosa que estaba, si mis sospechas eran ciertas, Demetri tenía dinero, y mucho dinero.
—Entrar a "la conducente" es decir, cruzar la reja exterior—me la señaló— vale 200 dólares media noche, 400 la completa si vas a correr, si quieres apostar la cifra no puede ser menor de 1000 y si no traen dinero como tú, se les entrega un viejo apostador que los utilice como conductores —me guiñó un ojo emocionada, a estas alturas tenía la cabeza llena de numeritos y el mentón en el suelo por tanto dinero que se comen los dueños de esto tan solo por una noche— así los chavos de tu edad viven la experiencia de conducir un auto como los nuestros pero el dinero se lo lleva el apostador aunque no haya participado textualmente en la carrera, si solo quieres bailar, beber o pasar un rato alejada de todo el aburrimiento de Forks, tan solo son 100 la media noche, es decir 200 la completa, si haces cuentas comprenderás que finalmente pagas 600 por la noche completa, y eso sin apostar ni un solo centavo —terminó su monólogo con una sonrisa en el rostro y una mano en la libreta— ¿Te apuntas o no? Tengo prisa y dentro de exactamente 5 minutos empieza la carrera de la mocosa ¿Entonces?— premió molesta por mi lentitud.
—Dame 3 segundos—rogué con la cabeza llena de estúpidas cavilaciones.
Si no aceptaba sería una gran idiotez, era demasiado dinero como para perderlo pagando una entrada a este lugar repleto de gente y movimiento, tal vez nunca vuelva, pero... quién sabe… con Demetri las cosas andan de maravilla y… es solo una carrera realmente corta y "la mocosa" como Renata la llama no se ve nada peligrosa, gano la carrera y obtengo el pase sin costo alguno, ¿Qué puede pasar?
Asentí con una idiota sonrisa en el rostro pensando que esta era la mejor decisión que había tomado en el día, Renata me devolvió la sonrisa.
—Entonces vamos —apremió tomándome de la muñeca para luego entregarme las llaves de "mi coche" es que sonaba tan genial… mi coche…
—Bella —la voz de Renata me sacó de mis ensoñaciones— la carrera son 200 km ida y vuelta, el camino está marcado por la misma pintura de la entrada, no hay límite de tiempo, si vuelves antes que la mocosa ganaste, no importa cuánto tarden, simplemente intenta evitarla y llegar a tiempo —me guió hacia mi fabuloso auto y con muchas ganas, tantas que se le notaba en el rostro la alegría, me indico el punto de partida, dentro de unos segundos estuve montada en semejante maravilla de Audi con un motor ronroneando a súplicas para que lo condujera hasta el final del tramo, la "mocosa" era una niña rubia de unos 16 creo, llevaba el cabello amarrado en una alta coleta y me dirigía una mirada demasiado penetrante, casi con odio.
— ¡Irina! — Renata le dirigió un par de palabras en ese idioma extraño y luego la dejó acomodarse dentro de su autito rosado, ¡puaj! No es por nada, el rosado es un buen color, pero… ¿En un auto?
—Chicas, no hay límite de tiempo —Renata sonrió de forma victoriosa mientras Irina aceleraba repentinamente — las quiero aquí sanas y salvas pero espero ver a una gran ganadora cruzar la línea ¡Fuera!
Pisé el acelerador de un solo golpe y elevé la velocidad lo más que pude, era genial esta sensación de ser dueña del mundo, como si todo me perteneciera, cada partícula de arena y cada molécula de agua son mías, y lo único que me puede quitar su pertenencia es perder esta carrera… claro que no.
Las líneas fluorescentes demarcaban el camino perfectamente, las seguí con mucha rapidez y dentro de unos segundos rebasé el auto de la mocosa y llegué a la línea final.
Solté una carcajada.
Realmente me estaba divirtiendo de lo lindo en este lugar, si no fuera porque Demetri me dejó sola todo estaría aún mejor.
Llegué dentro de unos instantes al lugar de partida, más rápido de lo que pensé, pero de todas formas… gané.
Descendí lentamente del auto y me encontré con una muy alegre Renata, una Irina muy molesta haciendo berrinche en un rincón y finalmente un Demetri… ¿Furioso?
Caminé, un tanto extrañada por su expresión, hacia él y le dirigí mi sonrisa más convincente en un débil intento de arreglar cualquier estupidez que hubiera hecho.
—Bella, ¿Me puedes explicar por qué carajos te montaste en ese auto y no me avisaste?
Pero que tonto, ¿Qué viene a reclamarme si me dejo abandonada por horas?
—Fuiste tú —presioné mi dedo índice contra su pecho— el que me dejo aburrida y sola, abandonada como un perro, ¿Qué querías que hiciera? ¿Que me quedara sentada con ese grupo de niños? —Le señale el grupito de muchachos ya ebrios— ¿Embutiéndome alcohol y que te esperara como en los años 50?
—Tenias que decirme, esto… esto de las carreras es peligroso y no puedo permitir que nada malo te pase… además ¿De dónde carajos sacaste dinero para apostar? —su rostro estaba deformado por la ira e inconformidad y tenía la mandíbula encuadrada.
—Yo no aposte —solté un respingo por la sola estúpida idea de malgastar mi humilde y pobre sueldo en estas idioteces— por si no lo recuerdas me sacaste de mi casa al apuro así que sería idiota si trajera al menos mil dólares en el bolsillo por arte de magia. Fue Renata quién me metió en todo esto, ¿Y sabes algo? Se lo agradezco. Me estaba muriendo de aburrimiento porque se te ocurrió la fabulosa idea de traerme a un lugar desconocido para mi ¿Realmente creías que me quedaría como niña buena esperando por ti? —solté una irónica risa— tu no me conoces en lo más mínimo si piensas de esa forma, no sé con qué tipo de mujer te llevas pero conmigo no es así, no puedes abandonarme y esperar que me quede quieta en un lugar tan fabuloso como este —finalicé mi monologo al tiempo que su expresión se relajaba y tomaba delicadamente mi mano derecha para después depositar un dulce beso en ella.
¿Y este que se cree? ¿Qué me va a convencer con meloserías y besos?
Idiota… es que ni siquiera Demetri se salva de la estupidez de los hombres… creo que viene dentro de sus genes…
—Bella, me preocupe mucho al saber que te fuiste en ese auto, sé que ganaste la carrera contra Heidi pero no sabes nada de este negocio, y realmente estoy arrepentido de haberte dejado sola, sé que fui idiota al desaparecerme cuando fui yo el que te invito.
—Sí, si lo fuiste —murmuré rehuyendo su muy convincente mirada.
Soltó una carcajada.
—Perdóname, de verás lo siento, es más, ahora mismo pensaba llevarte a la mejor parte de "la conducente" para que mi disculpa sonara creíble, ¿Vamos? —puso carita de perro degollado y en sus ojos brillaba a toda luz un "lo siento, no volverá a ocurrir".
¿Qué se supone que haga ahora? ¿Qué lo perdone así como así después de los reclamos?
—A ver, déjame procesar todo esto, me dejas horas —le proporcioné un acento especial a la palabrita como para que se le quedara bien grabada en el cerebro—sola y cuando finalmente encuentro una tontera para divertirme vienes y me reclamas con la voz llena de ira, como si hubiera hecho algo malo —solté mi mano de las suyas— y después de que te pongo en tu puesto por alzarme la voz intentas que te perdone con meloserías como besarme la manito y con invitaciones vacías, ¿Crees que con eso vas a cambiar lo que antes hiciste?
¡Ja! A ver si puede con esa.
—Sí que eres testaruda —tomó mi mano nuevamente a pesar de que mi molestia se sentía en el aire— Bella, sé que no merezco que me disculpes porque fui un tonto pero de todas formas ¿Vienes conmigo?
—Admite que te comportaste como un idiota —ordené con el mentón alzado intentando intimidarlo con la mirada.
¿Estoy siendo muy mala o es mi idea?
—Me comporté como un idiota, lo lamento mucho —se disculpó mirándome fijamente a los ojos y atrapando mi mentón entre sus níveos dedos— ¿Quieres venir conmigo por favor?
De acuerdo, es difícil negarse cuando se disculpa tantas veces a pesar de mi testarudez, que más prueba que esa para saber que lo traigo comiendo en la palma de mis manos.
—Está bien —mi voz sonaba un tanto fría y dura y noté como su cuerpo se tensó al escucharme— puedes llevarme a otro lugar, en realidad tanto auto me aburre.
—Gracias —murmuró mientras entrelazaba nuestras manos y me guiaba hacia una blanca carpa acomodada en el lado izquierdo de… de todo esto, era la única carpa cerrada y con música propia y me sorprendió mucho al notar como ingresamos, al inicio un hombre fornido y de piel canela nos permitió la entrada después de que Demetri le entregara un par de billetes, después seguimos un pequeño caminito-si se le puede llamar camino a un corredor todo oscuro y alumbrado por un par de luces opacas- hasta llegar a un amplio salón iluminado por una bola de luces, de esas que ponen en las fiestas disco y destellan una infinidad de colores por todo el lugar desparramándolos.
Había un montón de gente bailando en el centro de la pista, la música que prevalecía era electrónica y los cuerpos de todas las personas seguían un mismo ritmo, al fondo del salón había una barra donde una mujer muy parecida a Renata servía tragos por doquier en un gran intento de darse abasto con todos los niños ricos que querían beber y bailar durante toda la noche y para finalizar mi muy cortito relato, una luz blanca y cegadora era disparada hacia el centro de el tumulto de gente, a pesar de la oscuridad del salón bastaba todas las luces que habían allí para notar cada rostro y cada pareja cada vez más pegada al compás de la música.
—Whoa —susurré cerca de Demetri para que me escuchase.
—Sí, lo sé, es genial, ¿Bailamos? —tiró de mi mano y en menos de lo que pensé estaba dentro del montón de gente con mi cuerpo muy pegado al de mi castaño tutor, qué más podía hacer, si sabía que si me alejaba de él un par de pasos me iba a perder… de eso estoy más que segura.
In my head de Jason Derulo comenzó a sonar lentamente y Demetri se abrazó a mi cintura a pesar de que la canción era realmente movida, la melodía estaba más que genial y no pude evitar dejarme llevar por el ritmo mientras que él tarareaba la canción en mi oído.
In my head, I see you all over me.
In my head, you fulfill my fantasy.
You'll be screaming no.
In my head, it's going down.
In my head, it's going down.
Realmente se sabía la letra de memoria, y… ¡Le encantaba la canción! Ambos movíamos la cadera al mismo ritmo y de repente tomó mi mano y la entrelazo con la suya para después soltar una alegre carcajada.
—Bella, gracias por venir conmigo, quería que supieras como soy fuera del instituto, fuera de toda esa mentira que tengo que vivir todos los días de mi vida —susurró en mi oído lentamente para que lo entendiera a pesar del inminente ruido de la música.
—Hey, no hay problema —exclamé tan alto como pude para que me escuchara, no es por nada pero no me iba a acercar a susurrarle cosas al oído, no por ahora— me encanta que me hayas invitado, a pesar de que me dejaste sola durante un buen rato, el lugar es muy agradable, y puedo venir las veces que quieras, pero ¿Por qué nadie sabe de esto en el instituto? Serías una gran conmoción, sobre todo entre las chicas.
Soltó una risotada mientras que Hipno Electro de David Guetta y Dj Tiesto inundaba la pista, de pronto toda la gente comenzó a saltar al ritmo de la canción y yo junto con Demetri nos unimos al grupo, esa fue una buena excusa para que separara nuestros cuerpos durante un buen tiempo. No es por nada, pero el chico en realidad me estaba acalorando.
Bailamos un buen rato y un buen conjunto de canciones, Demetri era realmente bueno bailando y cuando le gustaban las canciones las tarareaba en mi oído desde el inicio, el coro y la estrofa final, de vez en cuando todos decidían hacer un paso en particular y era divertido seguirlos, existía una coordinación perfecta en el grupo y a pesar de mi torpeza, y de que un par de veces casi caigo entre el montón de gente, Demetri se abrazaba a mi cintura e impedía que cayera, así que podía hacer la idiota pero divertida coreografía, no sé cuánto tiempo pasamos dentro de esa fabulosa carpa, pero llego un momento en que la sed me secó la garganta y tuve que pedirle a mi castaño tutor que nos detuviéramos por un momento.
Me llevó de la mano hacia la barra, ahora un tanto despejada y le pidió a la chava-otra vez en ese raro idioma-algo para beber.
Me paso una copa llena de un líquido transparente y con una cereza dentro— Bella bébetelo todo, tengo muchas ganas de seguir bailando toda la noche contigo.
—Demetri, no puedo más, ¿Podemos descansar al menos un ratito? —Puse cara de perrito muerto de hambre— yo creo que bailamos lo suficiente, además, hay un par de cositas que debo preguntarte, número uno ¿Qué me estás dando a beber?
Soltó una carcajada y un brillo muy especial se apoderó de sus azules y profundos ojos.
—No pensé que fueras tan fácil de vencer, al menos no bailando, y en cuanto a la bebida, es Paisa de cereza ya verás que te agrada.
Tomé la cereza de la copa y acabe con el líquido de un solo bocado— no soy fácil de vencer, en nada —aseguré mientras tomaba su copa, el líquido realmente estaba bueno, el sabor, y sobre todo la cerecita— pero esta vez súper Bella se cansó solo un poquito, ¿No podemos salir a tomar aire?
Me quitó la copa de las manos, pero para mala suerte de él, me acabe todo, ¡Ja! —Súper Bella, ¿Puedo saber porque te tomaste la mía? —hizo un adorable puchero con su labio inferior logrando que su piercing resplandeciera a la luz del salón, mierda, esa boca realmente me gusta.
—El liquidito estaba de lo más, así que no me digas nada —me alcé de hombros— tenía sed, pide otra ¿Sí? —sonrió de forma ladina y llamo a la mujer para pedirle una nueva orden solo que esta vez le dijo algo de sandía en vez de cereza.
—Bella, gracias por venir, en realidad pensé que te asustarías viniendo a la conducente— me entregó mi copa sin cereza esta vez.
Solté una carcajada.
—Oh vamos, este lugar no asusta, es genial ni siquiera es peligroso, son solo carreras de autos, bailar un buen rato, beber algo y pasar tiempo con personas que hablan. ¿Qué es lo que hablan? Nunca entiendo que dicen.
Me dirigió una dulce mirada.
—Es italiano, la verdad es que lo utilizamos mucho delante de los extranjeros—solté un respingo, están en Estados Unidos, los extranjeros son ellos— sé lo que estas pensando, somos nosotros los extranjeros, pero aquí en la conducente, la gente que lo maneja todo y sobre todo mi familia, es italiana, es como si fuéramos una pequeña colonia de Italia en este país, por eso casi siempre hablo con ellos en mi idioma nativo pero en la escuela debo —le proporcionó un acento especial a la palabra— hablar un perfecto inglés.
— ¿Se puede saber por qué debes hablar un perfecto inglés? —Terminé con mi bebida y tomé la suya sin permitir que rechistara nada, tenía mucha sed porque me hizo bailar tanto, además estaba realmente buena la tontera que pidió— ¿Y por qué tienes que mentir acerca de esto en la escuela? No entiendo qué hay de malo en tener un negocio familiar tan fabuloso como este, es de tu familia ¿Cierto?
—Sí, mi familia es dueña de la conducente pero manejarla no es tan fácil ni tan fabuloso como crees, la gente que apuesta aquí es peligrosa y no es sencillo controlar a un montón de viejos apostadores que conocen perfectamente este negocio mejor que yo o que mi hermano—me tomó de la mano al notar que Take me on the floor de The verónicas comenzaba a sonar— ¿Bailamos esta última? Es una gran canción y no quiero perdérmela.
Asentí aún conmocionada por la noticia de que él junto con su hermano manejaban solos un lugar como este.
Bailamos la última canción muy alegrones, al menos yo lo estaba, cuatro copas de Paisa, son… cuatro copas de Paisa, idiota Bella que bebes más de lo que debes, sentí que la cabeza me daba vueltas así que me aferré a su cuello y él lo tomó como si lo quisiera más cerca, resultado, se abrazó aún más a mi cintura… ahora si que me daba calor, mis mejillas se sonrojaron completamente y la cabeza me ardió durante unos largos segundos.
Tenía que concentrarme en otra cosa si no quiero devolver lo poco que desayune, la letra de la canción… ¡Eso es!
Take me on the floor
I can't take it any more
I want you I want you I want you to show me love
Just take me on the floor
I can give you more
You kill me you kill me you kill me with your touch
La canción tenía buen ritmo así que comencé a tararear lo poco que capté de ella, sobre todo el coro, hubo un solo problema en mi macabro plan, estaba básicamente en el oído de Demetri, así que fue como si le estuviera susurrando la sucia letra de la canción a… ¡él!
Noté como se estremecía y dentro de unos segundos me tomó de la mano para guiarme al exterior de la carpa.
Al sentir el frío viento golpearme el rostro una fresca sensación me recorrió por completo, adentro el ambiente estaba fabuloso pero en realidad el aire se volvía un tanto pesado… qué demonios… muy caliente, es decir, todos bailando tan pegados, y luego con esas canciones… ¡aire fresco! ¡Cómo te extrañe!
—Bella, debo llevarte a casa—sentenció Demetri con la expresión un tanto desconcertada y una traviesa sonrisa correr por sus labios.
—Hey, escucha, lo que te susurré dentro de la carpa… —intenté disculparme completamente sonrojada y con el cuello ardiéndome de tanta vergüenza, pero es que no sabía que decirle, no todos los días una chica aparece y mientras baila contigo te dice tómame en el piso, no es algo normal.
—Estas bebida y necesitas descansar, eso es todo —me tomó de la mano para llevarme al centro de la plaza pero se lo impedí, debía explicarme, yo en realidad no quería decir lo que dije ¡soy una idiota!
—Demetri, yo no quería decir eso, la cabeza me daba vueltas y necesitaba concentrarme en algo y no encontré nada más que la letra de la canción, por eso te la tararee no porque te estuviera pidiendo eso, es decir, tu eres un chico genial… —me azoté contra el capo de un auto mentalmente estaba haciéndome bolas otra vez y así no iba a llegar a ningún lado— no porque no quiera, es decir, si quiero, no, no quiero, es que… te juro que solo estaba bebida… yo —me calló posando un par de dedos sobre mis labios— Bella, no pasa nada, bebiste mucho paisa, nada más, yo te creo y sé que no me dijiste eso porque lo querías sino solo porque seguías la letra de la canción y no es porque no me consideres atractivo es solo que estabas disfrutando de la canción, todo está bien, pero de todas formas necesitas descansar, mañana no hay instituto pero para serte sincero es más de media noche y tanto tú como yo necesitamos dormir un poco, al menos si quiero que vuelvas a salir necesitas convencer a tu abuela de que volviste temprano.
—Eso es imposible —negué con la cabeza— mi abuela debe estar esperándome en la sala con la bata de dormir totalmente molesta y con un rodillo en la mano para darme una zurra "bien merecida" por ser tan callejera y poco responsable.
—Eso no es cierto, yo mismo me encargué de avisarle a Jasper de que te quedarías a dormir en casa para pasar la noche con Jane—me guiñó un ojo con una radiante sonrisa en el rostro— así que dormiste en casa de los Volturi y uniste aún más tus lazos de fraternidad con mi hermana.
— ¿Me estás diciendo que no tengo más castigos por esta salida? —inquirí emocionada por la idea de que al menos una vez en la vida por alguna estupidez que hice, no iba a terminar encerrada de por vida.
Asintió.
— ¡SI! —daba brinquitos por todo el lugar de lo feliz que estaba pero dentro de unos segundos la cabeza me dio vueltas peligrosamente así que me detuve— es genial Demetri, gracias, gracias, gracias, no sabes cuánto te lo agradezco, ¿Mi abuela y Jasper creen que pase la noche en tu casa? —Asintió de nuevo con una sonrisa en el rostro— es fabuloso, gracias de verás.
— ¿Acaso pensabas que iba a dejarte desprotegida cuando ya provoqué una vez el que te castigaran? —Negó con la cabeza mientras una mirada divertida cruzaba por su rostro— no Bella, no cometo el mismo error dos veces.
—Entonces, si no me vas a dejar a mi casa, ¿Dónde pasaré la noche?
Se rascó la nuca un tanto indeciso, es hombre, nunca debí esperar tanto de él ¡duh!
—No lo sé, si te digo la verdad, no avise en mi casa para que te quedes a dormir, y tu y Jane como que no se llevan muy bien que digamos, si ni la conoces, debí saber que esto me ocurriría.
Solté un resoplido divertida por la situación.
—Escúchame, tengo una idea y creo que va a funcionar, llévame a mi casa, le digo a mi abuela que tuve una fuerte discusión con "mi gran amiga" y que nos gritamos y toda la cosa así que no pude pasar más tiempo allí y tu papá me llevo de vuelta a casa —sonreí satisfecha de lo rápido que actúa mi atolondrada cabeza bajo presión.
Sonrió mientras me tomaba de la mano y me llevaba hacia su fabuloso auto— me encanta cuando piensas rápido y me sacas de terribles atolladeros como ahora.
—No hay problema, cuando quieras —me ofrecí feliz por la grandiosa noche que pase a su lado, recordé a Renata, si gané la carrera… me debe la entrada gratis ¿Cierto?
Me alejé de Demetri un par de centímetros.
—Si no te importa, hay algo que tengo que hacer antes de irnos, ¿Puedes esperarme un par de segundos?
Asintió mientras se alzaba de hombros.
—Gracias —deposité un beso en su mejilla y salí en busca de Renata.
Finalmente encontré la salida a todos mis problemas, si tenía que planear una noche con los Cullen donde iba a intentar arreglar las cosas entre Emmett y Rosalie la conducente no sonaba tan mal, era genial para bailar y los tragos eran de lo más, las carreras si eran otro asunto, no creo que a Emmett o a el idiota de la heroína le agraden las carreras y competir por dinero, no suena algo Cullen pero que se yo de ellos, son solo una rara familia y muy desconocida para mí, por cierto.
Divisé a Renata dentro de un grupo de hombres bebiendo algo de cerveza y de lo más alegrona con el que me recibió al inicio, Félix creo.
—Hey —me acerqué a ellos cuidadosamente— si no te importa ¿Puedo hablar contigo unos minutos?
Asintió y caminó hacia mí con Félix pegado a su cintura.
—Dime —Félix no la dejaba en paz, cada ratito le susurraba cosas al oído que lograban que ella riera por inercia como si se supiera lo que le dice de memoria.
—Hmm, pues bueno, yo gané la carrera contra Irina y quisiera saber si, no lo sé…
Asintió con la cabeza.
—El día que quieras y con cuantos quieras, intenta venir un viernes por la noche si puedes, ahí es cuando hay más gente así que puedo hacer que pases sin que nadie se dé cuenta, trae un buen grupo de gente medio creíble, es decir que se note que son de la zona y que tienen dinero como para venir a uno de estos lugares.
—Gracias —estreché su mano con delicadeza— pero ¿Cómo sé que días te voy a encontrar?
—Llámame —me tendió una tarjeta blanca en italiano y con un par de números de teléfono, de donde la saco no tengo ni la menor idea— y me avisas cuantos son y qué día vienes.
Iba a tomar la tarjeta muy cordialmente pero el entrometido de Félix la tomó y se la guardó para después depositar un beso en el cuello de Renata, genial lo que me faltaba, yo tengo prisa y este idiota que se hace el interesante justo ahorita, le dirigí una mirada de odio.
Renata sonrió y me entregó una nueva tarjeta— no olvides llamarme antes de venir, para tener todo listo.
—Hasta entonces —murmuré despidiéndome con la mano.
—Hasta entonces —repitió ella volviendo a su antiguo puesto con el odioso de Félix.
Al llegar al auto de Demetri lo encontré hablando con su hermano en tono muy serio, el problema es que no entendía nada de lo que decían porque todo era en italiano.
—Hmm —me aclaré la garganta para que me notaran.
Cayo se dio cuenta de mi presencia y le dirigió una mirada tensa a su hermano— no olvides lo que te dije Dimka, quiero todo esto arreglado antes del viernes.
—Como digas —asintió con la cabeza— todo estará listo para la llegada de Marco.
—Adiós —se despidió de su hermano— llega pronto a casa para que Sulspicia no se preocupe.
—Lo prometo —antes de marcharse Cayo me dirigió una horrible mirada, me entraron unas ganas de lanzarle un zapato que ni las vale.
¿Quién se cree para andarme mirando de esa formita?
—Bella —Demetri me tomó de la mano y pronto estuvimos acomodados en su auto.
—Hey, ¿Puedo saber de qué va eso de Dimka? Y ¿Por qué me dijiste que solo tenías una hermana cuando tienes a Cayo? Y finalmente ¿Voy a poder ver que traes debajo de tu maldita bufanda? —las preguntas salieron atolondradas de mi boca como si tuvieran urgencia de ir a algún lado.
—Slow —susurró tomando mi mano y poniéndola encima de la suya en la palanca de cambios.
Lo que me faltaba, hasta trilingüe me salió el hombre.
—De acuerdo slow —murmuré haciendo círculos en la palma de su mano.
Soltó una carcajada.
—En realidad solo tengo una hermana, Jane, en cuanto a Cayo, él es apadrinado de mi padre y lo han criado como mi hermano, al igual que muchos otros que estaban en la conducente y que no tuve la oportunidad de presentarte, soy Dimka(1) porque todos los Volturi tenemos un apodo y a mí me pusieron ese, si tu quieres puedes llamarme de esa forma también, y en cuanto a lo de la bufanda, por ahora no, quiero algo a cambio.
—Eso es injusto-me removí rápidamente en mi asiento para poder verlo de frente— Dimka yo gane la carrera y me la debes, es mi premio y tengo derecho a ello.
—De acuerdo, pero para verlo tienes que pasar una prueba, es solo eso —se alzó de hombros y el resto del camino se dedicó a mirarme de reojo y lanzar risitas contenidas que inundaban en auto, yo por otra parte me moría de la ira al saber que se estaba burlando de mi, y ni siquiera sabía por que.
Al llegar a mi casa descendí rápidamente del auto y no me dolió en lo absoluto azotar la puerta del copiloto, pero para mi mala suerte una torrencial lluvia caía del cielo y se precipitaba con truenos y centellas, todo el césped de la entrada de mi casa estaba completamente húmedo y el par de rosales que limitaban con el jardín de los Anderson lucía aún más vivo y relleno de flores que antes.
—Bella —la dulce voz de Demetri retumbó en mi cabeza y sobretodo en mi oído pues se abrazó a mi cintura— escucha no quiero que estés molesta conmigo por ninguna razón, la pase realmente bien contigo esta noche y desearía que no terminara mal.
Giré sobre mis talones para encararlo— a mí también me encanto la noche, pero pasaste todo el camino riéndote de mi, y eso no me agrada —golpeé en broma su pecho mientras una hermosa sonrisa se apropiaba de su rostro y lo inundaba de felicidad.
—Yo no me reía de ti, me reía de mi, de mis estúpidos nervios y mis tontas ideas al saber cómo reaccionarias —tomó su bufanda con una mano y deshizo el nudo de su cuello, mientras con la otra sostenía mi mentón a lo alto logrando que lo mirara directamente a los ojos.
—Antes de verlo tienes que prometerme que sea lo que fuere que piensas de él, me dirás la verdad y no te molestaras conmigo.
Asentí exasperada por su inútil introducción.
Soltó mi mandíbula y me señalo un punto en su cuello.
Ahí estaba la bendita V del volante, la misma del tatuaje del antebrazo de Cayo, la misma que encontré en el cinturón de Renata, esa V.
Deje de respirar durante unos segundos, él se hizo un tatuaje de esa V, pero ¿por qué?
—Demetri, mírame —ordené al notar como rehuía mi mirada— ¿Por qué te hiciste eso en el cuello?
—Tenía que hacérmelo en algún lugar y pensé que ese era un buen lugar, ya sabes, fácil de ocultar —murmuró mirándome fijamente sin brillo en los ojos.
—No me importa dónde te lo hiciste, quiero saber POR QUE te lo hiciste —temblorosa recorrí con mi dedo índice le V en su cuello una y otra vez.
—Ya te lo dije, tenía que hacérmelo, Bella, esa es una de las pocas cosas de la conducente que jamás entenderás, todos los Volturi tenemos uno y yo no podía ser la excepción —tomó delicadamente mi mano— tu eres la primera persona a quién le confieso como realmente soy, no lo arruines.
El aire abandono mis pulmones ante semejante confesión, no es normal que un chavo tan bonito como él sea tan cerrado frente a esta lacra de sociedad, aunque, si lo pienso bien, nada en mi vida es normal.
—Demetri, todo está bien, yo no soy nadie para reclamarte nada y si te tatuaste esa letrita tus razones has de tener —le propiné un dulce abrazo a pesar del repiqueteo de la lluvia contra el sonido de mi voz— soy tu amiga y estoy para escucharte —deposité un beso en su mejilla con la esperanza de que entendiera de que en realidad me agradaba pasar tiempo con él.
La lluvia recorría su rostro y el mío dejando un camino húmedo de gotas por sus sonrojadas mejillas, una de tantas se detuvo debajo de su parpado derecho como si fuera una ¿Lágrima?
— ¿Estás bien? —inquirí con la voz entrecortada, el cabello completamente húmedo y las rodillas temblando por el frío de la noche.
—Si —tomó mi mentón con delicadeza y lo acercó a él— estoy bien ahora que sabes cómo soy, sabes Bella eres una niña muy linda cuando quieres y no te dan ataques de rebeldía.
Fruncí el ceño.
— ¿Quieres decir que el resto del tiempo no soy linda? —le dediqué una mirada infantil un poco molesta por su declaración, a pesar de todo yo sabía que siempre era linda, pero por alguna razón quería escucharlo de sus labios.
—Siempre eres hermosa —estampó sus labios contra los míos dejándome con los ojos abiertos como platos y la respiración muy entrecortada además de que todo mi cuerpo se quedo estático, podía sentir su embriagador hálito golpeando mi rostro, su piercing rozando mi labio inferior y el agua recorriendo nuestros labios …eso era … ¿un beso?
Si alguien se pregunta por esta loca historia, como dije, está siendo editada así que subirla depende de la beta. Disculpen la tardanza, o cualquier otro sentimiento negativo (?) Subiré lo más pronto posible más capítulos, hasta entonces. Enjoy It!
