Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Epílogo
Era un hombre celoso y no le daba pena admitirlo.
Si fuera por él tendría a sus gatitas en casa bajo llave para que nadie pudiera verlas o acercarse a ellas.
Había planeado contratar algún arquitecto que hiciera el sótano tan apetecible, cubriendo todos y cada uno de los caprichos de sus hijas para que ninguna deseara salir, pero Bella le pidió —con aquella voz de caramelo que solo usaba con él— que desistiera de sus planes pues parecía más un psicópata.
No podía negarle nada a su esposa, a pesar de que la idea de ella como su prisionera le agradaba demasiado... pero para eso le consiguió un disfraz de ladrona, solo para su disfrute personal.
Pero aunque desistió de su idea, no significó que estuviera de acuerdo con la atención que sus gatitas recibían, no era ningún estúpido y se daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor.
Sabía que su esposa era una mujer hermosa, más de una vez atrapó a alguien mirándola, tal vez sus socios tenían esposas más jóvenes, con cirugías que las hacían ver hermosas e inalcanzables, más de una vez Bella se sintió intimidada junto a ellas, pero la naturalidad de su gatita era lo que cautivaba, y el brillo de adoración en sus ojos causaba la envidia de sus conocidos.
Lizzie había crecido y se había convertido en una encantadora jovencita que arrancaba suspiros a su paso, Nicolas no era el único que había mostrado interés en ella, pero sí el único que logró captar su atención, muy a su pesar aceptó que su fiera leona estaba enamorada.
Incluso sus gemelas cautivaron la atención de algunas madres del grupo de juegos al que Bella las llevaba, aquellas mujeres habían "bromeado" con casar a sus diablillos con sus gatitas, solo tenían tres, las conversaciones de novios y bodas no estarían cerca por al menos unos cuarenta años.
Raini estaba en esa maravillosa etapa en donde su papi era su mundo entero y Edward estaba perfectamente feliz con eso; incluso el abuelo le dio la idea de invertir en alguna investigación que hiciera que sus niñitas dejaran de crecer y tenerlas para siempre con él.
Mary fue quien les cortó la idea, amenazando con dejar al abuelo sin su mañanero de cada día... eso definitivamente Edward no tenía que saberlo.
Podía soportar que sus gatitas llamaran la atención porque al final del día las tenía en casa con él, pero todo eso se iba al carajo cuando llegaba a casa y el pequeño Tony acaparaba la atención de Bella.
¿Infantil?
Tal vez.
No culpaba al niño, pero a veces se preguntaba si estaría mal que le contratara alguna otra niñera a Rosalie para que dejara de llevarlo a la casa, pero todo eso quedaba en el olvido cuando los ojitos azules de su sobrino se iluminaban al verlo.
Podría ser que Tony tuviera un enamoramiento hacia Bella, pero era seguro que la admiración que sentía por él era aún mayor.
Secretamente disfrutaba saber que ese niño lo admiraba, aunque reconocía que era más por molestar a su hermano.
—¡Papi! —chillaron sus gemelas lanzándose a sus brazos, las recibió gustoso y se dejó mimar por los besos de sus gatitas.
—Hola, tío Ewad —murmuró Tony sentado sobre la encimera de la cocina, comiendo la masa que había quedado de las galletas que estaban en el horno.
—Hola, pequeño, pensé que estarías en alguna reunión con tu madre.
—Mami ejo quí —dijo y se encogió de hombros.
—Va a mimir quí, papi —declaró Ángel—, hademos pimada.
—¿Una pijamada?
—Shí, mami ejó mimir en la sala de televisión y velemos paza sésamo.
Escuchó el canturreo de sus hijas y de su sobrino, antes de que Raini entrara a la cocina y le besara la mejilla para después pedirle a su madre que le ayudara con los deberes de la escuela, Lizzie apareció enseguida besando igualmente su mejilla y hablando acerca de que necesitaba ir al centro comercial ya que tenía que comprar un nuevo vestido por la fiesta de cumpleaños de la hermana de la esposa del primo de Nicolas.
Su cocina era un verdadero caos de voces hablando al mismo tiempo y le encantaba.
Era un hombre celoso que quería a su familia solo para él, y justo en ese momento comprobaba que a pesar de todo, sus gatitas e incluso su sobrino le pertenecían por completo.
...
—Solo uno más, papi.
—Me encantaría, mi panterita, pero necesito ir a la empresa, tal vez cuando regrese pase por esa pastelería que te gusta y te traiga de esos macarons, que sé que te gustan mucho.
—Lo hacen, papi, gracias.
—Lo que sea para mi niñita especial.
Edward besó a su hija en la frente y salió de su habitación, entró a la de sus gemelas para ver a la niñera terminando de dormirlas, por lo regular Bella hacía eso, a menos que Raini o Lizzie la necesitaran.
—Están por quedarse dormidas, señor Cullen.
—Yo terminaré de arroparlas.
La niñera asintió y salió de la habitación dejándolo a solas. La cuna era lo suficientemente grande para que ambas durmieran plácidamente sin necesidad de separarlas y no estuvieran apretadas, sus niñas tan iguales por fuera pero completamente diferentes, incluso a la hora de dormir, mientras que Ángel abrazó a tres de sus peluches y se acurrucó en su mantita cuando Edward la arropó, Alex pataleó cuando la manta la cubrió, aventando su peluche y soltando un suave ronquido cuando besó su cabecita seguido de un gruñido entre sueños, daría lo que fuera por saber qué estaba soñando.
Salió de esa habitación, dirigiéndose a la de Lizzie, posiblemente encontraría a su esposa ahí con ella, estaba por tocar, pero escuchó la curiosa y algo aterrada voz de su esposa.
—¿Es positivo o negativo?
Edward sintió que iba a regresar los panecillos medio crudos que Raini le había preparado en su hornito mágico, solo había ido a buscar a Lizzie para apresurarla e ir a la empresa, no estaba en sus planes escuchar hablar a su esposa e hija.
Respetaba su privacidad, pero esto simplemente era difícil de ignorar.
—Mierda.
No, no, no, no, esa no podía ser la respuesta.
—Controla tu lenguaje, Lizzie —le reprendió Bella.
—No me digas eso ahora, mamá, que tú también lo estás pensando, papá se va a morir cuando se entere.
¿Acaso su brazo derecho se estaba durmiendo... o era el izquierdo?
—No es para tanto, solo es un... embarazo.
Algo le iba a dar, era seguro que la habitación estaba dando vueltas.
—No debía ocurrir ahora y menos...
Ni ahora ni en un mes ni en un año, ni en cincuenta años.
—No digas eso, es solo un bebé.
—Sí, pero... eso definitivamente lo va a alterar.
¿Alterar?
Eso era poco para lo que sentía, estaba por abrir la puerta pero el sollozo de Lizzie lo detuvo.
—Oh, mi cielo, todo va a estar bien.
¿Lo estaría?
¿Su nenita?
¿Su Lizzie?
Iba a matar a Nicolas, no había ninguna duda de que lo haría.
¿Cómo se atrevió a tocar a su gatita?
—Lo resolveremos, cariño —habló Bella con aquella voz maternal que usaba para dirigirse a sus hijas—, todo estará bien.
—Eso espero.
Se alejó de la puerta lo más rápido y silencioso que pudo, chocó con Raini quien lo miró con el ceño fruncido, pero antes de que pudiera preguntar qué ocurría, la tomó en brazos y corrió con ella a su habitación, Raini solo rio y le encantó la idea de que su papi quisiera comer otro de sus panecillos... Cabe recalcar que Edward aceptó los tres panecillos casi crudos que su hija le preparó con tanto orgullo, que cuando Lizzie apareció en la puerta preguntando por qué tardaba tanto, fingió perfectamente que la conversación que escuchó nunca ocurrió.
...
Edward miró la sección de sociales que Jane dejó sobre su escritorio, había entrado a trabajar recientemente, era una chica encantadora y que hacía su trabajo maravillosamente bien, así como lograba mantener a sus padres lejos de su oficina.
Bella fue una gatita celosa las primeras semanas, pero después de que Jane ni siquiera mostró una señal de coqueteo o algún interés por él, Bella y Jane se volvieron buenas amigas, incluso a Lizzie le agradaba y eso era bastante difícil de lograr.
Pero así como manejaba perfectamente a sus padres, lo mantenía informado acerca de Emmett y Rosalie, después de todo, no iba a dejar desprotegido a su pequeño sobrino.
Amaba al chico y nunca se perdonaría que mientras sus gatitas crecían rodeadas de amor y cariño, Tony estuviera siendo cuidado por la niñera, y no es que se quejara de ella, solo que sabía perfectamente lo que era ser el niño solitario de la mansión.
No dudaba del amor que Rosalie sentía por su hijo, incluso el brillo de orgullo y amor que relucía en sus ojos cuando sostenía a Tony en brazos era muy similar al de Bella.
Su hermano era asunto aparte.
Tony tenía dos medio hermanos tan solo un año menores que él.
¿Dos secretarias personales embarazadas al mismo tiempo?
Rosalie terminó el matrimonio en cuanto los niños nacieron y se demostró que eran de Emmett, así que verla del brazo de algún novio adinerado no era nada nuevo.
Ver a Emmett saliendo con mujeres adineradas casi de la edad de Esme, tampoco era extraño, después de todo, tenía que darles pensión a tres niños.
Y el abuelo definitivamente le prohibió la entrada a Emmett a la mansión.
¿Qué ejemplo era para darles a las niñas?
Las secretarias habían protestado pues sus hijos merecían la misma calidad de vida que Tony, Edward estaba de acuerdo, pero él no iba a pagar por las irresponsabilidades de su hermano y definitivamente no quería a esas lagartonas cerca de sus gatitas.
—Al parecer se han vuelto a casar.
Edward se rio sin poder evitarlo, creía que Royce era un buen partido, incluso Riley parecía bueno y a Tony le gustaba, pero Rosalie volvía a ser una Cullen después de una rápida boda en Las Vegas con Emmett.
No le sorprendía ni un poco, tampoco le sorprendió que Lizzie entrara con Ángel en brazos y le comunicara que su madre y hermanas estaban esperándolo en el estacionamiento para ir a comer juntos, pues Raini había sacado una perfecta A en su examen de ortografía.
Eso definitivamente tenían que celebrarlo.
...
Edward miraba el auto que se acercaba a la entrada de su casa.
Había guardado silencio por dos semanas, dos largas semanas en las que se tragó las ganas de gritar, en donde veía a su hija detenidamente esperando que le dijera lo que ocurría, pero ella solo le sonreía y actuaba natural, como si no hubiera hecho nada.
Ojalá no hubiera hecho nada, y definitivamente nada hubiera pasado.
Intentó sacarle la información a Bella de mil maneras diferentes, incluso utilizó a sus pequeñas niñas, pero ni así había dado resultado.
Era un hombre paciente pero no cuando se trataba de sus gatitas y mucho menos del posible idiota que se atrevió a tocar a su Lizzie.
Su Lizzie.
Su niñita quien robaba helado de la nevera cuando creía que nadie la veía.
Su niñita que usaba pijama de My Little Ponny.
Su niñita que había chocado tres autos estacionados en un estacionamiento prácticamente vacío.
Nicolas bajó del auto con su habitual sonrisa, la cual desapareció en cuanto lo vio.
¡Él sabía!
¡Él sabía lo que había hecho!
Sus piernas temblaron, tragó saliva nervioso, incluso se limpió las manos en su pantalón.
—Bu-Buenos días, señor Cullen.
—No tan buenos, al parecer.
Nicolas soltó una risita nerviosa, intentó ver dentro de la casa, esperando a que Bella o Lizzie aparecieran y lo salvaran del escrutinio, ¿acaso lo creía estúpido?, Lizzie y Bella estaban en la parte trasera del jardín buscando el broche de mariposa que Raini había perdido, usar a su hija tal vez estaba mal, pero en esas circunstancias era completamente válido.
—¿Está Lizzie?
—Depende.
—¿De qué?
—De si me dices lo que pasó o prefieres que investigue por mí cuenta.
Nicolas perdió el color del rostro, él sabía perfectamente lo que había hecho y las consecuencias de sus actos.
—Puedo explicarlo, señor Cullen, le juro que intenté evitar que pasara pero… no pude controlarlo.
Era hombre muerto.
Sin ninguna duda en sus acciones, Edward avanzó hacia él con intención de matarlo mientras que Nicolas giró sobre sus talones y corrió lejos, soltando un chillido nada masculino.
Corrieron alrededor del auto, Nicolas quedó de un lado y Edward del otro.
—Ven aquí, mocoso, y acepta tu castigo.
—Puedo explicarlo, señor Cullen.
—¿Crees que quiero que me expliques? ¿En qué estabas pensando?
—Solo fue cosa de una vez, señor Cullen —declaró corriendo al otro extremo del auto cuando Edward intentó atraparlo, trataba de mantenerse alejado y a salvo.
—Con una sola vez basta, pedazo de... ¡Confié en ti, mocoso, no quería, pero lo hice!
El rostro de Nicolas se veía visiblemente culpable, ¡debía estarlo! Le abrió la puerta de su casa, a pesar de no querer hacerlo, lo aceptó solo porque hacía feliz a Lizzie y aun así él... él... ni siquiera quería pensar en lo que había hecho con su gatita.
—Lo siento, señor Cullen.
—Un lo siento no lo arregla, tú... tú...
—Lo sé, pero ella insistió y yo... bueno... no pude negarme —se excusó—, usted debe entenderme, es difícil negarme a algo que ella me pide.
¿Ahora culpaba a su gatita?
¿Tan poco hombre era que culpaba a Lizzie de la situación en la que se encontraban? Ahora sí no se sentiría culpable cuando les explicara a los padres de Nicolas que este desapareció sin dejar rastro.
No supo por cuánto tiempo lo persiguió, comenzó a sentirse cansado pero la sed de sangre ganaba, por esa razón seguía persiguiéndolo, sabía por Bella que Nicolas no era deportista, a él le gustaban más las ciencias, por esa razón no le sorprendió cuando comenzó a disminuir su agilidad.
Logró atraparlo de la camisa, lo sostuvo con fuerza y se preparó para golpearlo por atreverse a...
—¡Papá!
—¡Edward!
Las voces asustadas de sus gatitas no lo detuvieron, pero sí los brazos de sus guardaespaldas.
Despediría a Seth inmediatamente, él tendría que estar de su lado, uno de sus trabajos era cuidar de Lizzie.
Nicolas cayó sobre su trasero, Lizzie chilló y fue a su encuentro.
—¡Ve adentro, Elizabeth!
—¿Qué? Debes estar bromeando, papá.
—Ni un poco, ahora haz lo que te digo.
Lizzie se debatió entre acercarse a Nicolas u obedecerle.
—Es suficiente, Edward —le reprendió Bella apareciendo en su campo de visión, y como siempre ocurría, su atención estuvo centrada en ella y en el vestido veraniego que usaba ese día.
Seth lo soltó pero se mantuvo cerca, aunque con Bella frente a él, no intentaría acercarse a Nicolas.
»¿Que está pasando, Edward? ¿Por qué has atacado a Nick?
—¿Que por qué? Tú sabes que él... ella... tú... ustedes...
—Yo, ellos, nosotros, ya nos sabemos los pronombres, papá —habló Lizzie bastante enojada, el que estaba enojado era él, ella ni siquiera tenía derecho de estarlo, no después de que estaba embarazada.
Sintió como perdía fuerzas y Bella chilló cuando Seth lo sostuvo, era la primera vez que usaba el término embarazada para referirse a Lizzie.
Su niñita tenía un niño dentro de ella.
Lo iba a convertir en abuelo demasiado pronto.
Su nieto tendría menos de cinco años de diferencia con sus hijas menores.
Su Lizzie iba a pasar por un embarazo adolescente.
Él no la había cuidado lo suficiente.
Tal vez debió ser un poco más estricto, tal vez darle la charla y no dejar que Bella lo hiciera.
Debió involucrarse aún más.
Se sentía tan culpable, Lizzie era fuerte, independiente, segura de sí misma y creyó que eso era suficiente, era un pésimo padre.
—Lleva a Nicolas a la cocina, Lizzie, coman un poco de pastel, pídele a Mary que lo revise, solo por precaución —le ordenó Bella evitando que vieran lo frágil y deshecho que se encontraba.
Edward aún seguía enojado, no quería a Nicolas dentro de su casa, no lo quería ni siquiera en el condado, ni en la ciudad... si fuera por él, tampoco lo quería en la galaxia entera, pero necesitaba solo un minuto con su gatita.
Solo un minuto para poder procesar el hecho de que sería abuelo.
—¿Papá?
—No es un buen momento, cielo —habló Bella cubriéndolo con su cuerpo—, ve adentro y procura que tus hermanas no salgan, por favor.
Lizzie asintió y entró a la casa junto con Nicolas, escuchó el grito de Lizzie llamando a Mary.
—¿Qué ocurre, amor? ¿Estás bien? ¿Por qué razón casi agredes a Nicolas?
Miró a su gatita quien parecía debatirse entre sentirse preocupada o molesta.
Él estaba molesto, incluso lo estaba con ella y era un sentimiento que detestaba.
—Sabes lo que pasa.
—Si supiera no te estaría preguntando, Edward.
Gruñó fastidiado con todo y con su esposa también.
»Edward…
—Tocó a Lizzie —murmuró cruzándose de brazos.
—Es su novio, Edward, por supuesto que la va a tocar, pero esa no es razón para intentar agredirlo —le reprendió acercándose a él y acariciando su mejilla—. Sé que te molesta verla con novio pero es algo natural, Nicolas es un buen chico, Edward, nunca la lastimaría y Lizzie ciertamente no lo permitiría.
—Pues yo creo que sí lo permitió.
—No te estoy entendiendo ni un poco, amor.
—Claro que lo haces.
—¿Aún sigues celoso de Nicolas? Mi amor, es el primer novio de Lizzie, puede que sean un poco empalagosos, pero…
—No me refiero a eso, gatita, él... él... tú sabes lo que hizo.
—¿Qué hizo?
—Lo sabes perfectamente y me lo has ocultado.
El sonrojo de su gatita lo condenó aún más.
»Ese mocoso es hombre muerto, no puedo creer que lo dejé entrar a mi casa, permití que compartiera mesa con nosotros en Acción de Gracias, incluso estaba considerando aceptar que viniera a nuestras vacaciones solo porque Lizzie me lo pidió, pero después de esto... —Negó con la cabeza mientras caminaba de un lado al otro, exasperado con la situación—. Ni siquiera sé qué pensar, ese mocoso embarazó a Lizzie, a mi niñita, y ha tenido la desfachatez de culparla a ella, hablaré con sus padres y…
—Edward, espera un minuto —le interrumpió—. ¿Qué acabas de decir?
—No te hagas la desentendida conmigo, Bells, sabes perfectamente de lo que hablo, ahora sé que no me dejarás deshacerme de Nicolas, pero te juro que pondré a ese mocoso a lavar baños si es necesario para que…
—Espera, Edward, no estás entendiendo.
—Claro que entiendo, las escuché hablando de lo mucho que me enojaría saber del embarazo, claro que me enojaría, estoy enojado en este momento y te juro que…
—¿Qué te he dicho sobre escuchar conversaciones detrás de la puerta? —preguntó Bella risueña.
—Fue un accidente, solo iba a apresurar a Lizzie y escuché sin querer.
—Pues sin querer has entendido mal, mi amor, Lizzie no está embarazada.
—Pero yo las escuché, dijiste que había un bebé.
—Nunca dije que en Lizzie.
—¿Qué... mierda... tú?
No, no, no, definitivamente ahora sí vomitaría todo lo que había comido en el último mes, incluso vomitaría su estómago, podía sentirlo como subía por su garganta.
Tenía cuarenta y dos años y no es que fuera viejo, pero… las gemelas solo tenían tres.
Además Bella tenía el implante, el médico dijo que necesitarían asistir de nuevo a planificación familiar si deseaban aumentar el número de integrantes de la familia, y esa definitivamente no era una opción. Solo dos meses atrás habían hablado de que debería hacerse la vasectomía para evitar accidentes y dejar que Bella se desintoxicara de los anticonceptivos.
—Bueno…
Su atención regresó a su gatita quien ahora estaba de un exquisito rojo cereza.
—¿Qué ocurre?
—No hablábamos específicamente de mí en ese momento.
—¿Entonces no estás…?
Un rayo de desilusión lo embargó.
—Sí, pero…
—¿Pero? ¿Te sientes mal? ¿Has tenido sangrados? —preguntó mortificado atrayéndola a sus brazos, como si eso fuera un escudo suficiente para evitar cualquier daño.
—No soy la única embarazada en casa.
—¿Quién…?
Bella le sonrió con una mueca de incredulidad y un poco de diversión.
Su padre se moriría, eso era seguro.
¡Por todo lo santo en la tierra!
Tendría un tío que crecería junto a sus hijas.
Él abuelo definitivamente les había sacado provecho a las pastillas azules.
¿Quién habría dicho que después de los noventa y usando la pastilla azul el abuelo seguiría siendo fértil?
—Quiero ser quien se lo diga a mi padre.
Su gatita se rio ante su evidente emoción, pero después se puso seria, le gustaba más verla sonreír, aunque de ambas formas se veía hermosa.
—Tienes que disculparte con Nicolas.
—De ninguna manera.
—Lo atacaste sin razón alguna, ¡el pobre chico no ha tenido relaciones con tu hija! Y dudo que lo haga después de hoy.
—Mejor para mí.
—Edward…
—No, mi gatita hermosa, ese mocoso hizo algo, si no ¿por qué huyo e intentó explicarme?
—No es nada malo.
—Entonces sí hay algo.
—Mi amor…
—Todo estará bien, gatita, solo hablaré con Nicolas y después tú y yo iremos al médico, no creas que no estoy molesto contigo por no decirme inmediatamente.
—Te lo iba a decir, pero Mary quería decir lo del su bebé y bueno… yo no sabía cómo decir que el abuelo sería padre y abuelo en el mismo año.
—Gatita, créeme que ese viejo cascarrabias alardeará sin descanso, yo definitivamente lo haré.
…
Entró a la cocina en donde Mary les daba pastel a las gemelas mientras que Raini comía junto a Nicolas con el ceño fruncido.
—¿Papi? —preguntó Lizzie con su vocecita más suave, aquella con la que lo convencía de comprarle un convertible a pesar de que sus habilidades tras el volante seguían siendo nulas.
—Ahora no, tengo que hablar con tu noviecito.
Mary se puso de pie llevándose a las gemelas, quienes encantadas la siguieron, Raini por otro lado se negó a irse, a Bella solo le bastó repetírselo una vez más para que suspirara y obedeciera, no le pasó desapercibido que su niñita parecía triste.
Estuvieron un largo minuto en silencio, antes de que por fin Edward hablara.
—Lamento haberte sorprendido de esa manera, Nicolas.
—No se preocupe, señor Cullen, yo entiendo.
—Ciertamente no lo haces, pero dejaré que te expliques.
—¿Sobre qué lo haría? —preguntó Lizzie extrañada
—No lo sé, ustedes díganme.
Ambos se sonrojaron, tal vez no hizo lo que creyó que hizo pero definitivamente hicieron algo que los hacía culpables.
—¿Le dijiste?
—Yo pensé que ya sabía.
—Pues ahora quiero los detalles, todos los detalles.
Ambos se miraron mutuamente, comenzando a parlotear y tartamudear sin parar, completamente nerviosos y aterrados, no podía entender ni una cuarta parte de lo que decían.
—Yo te explicaré, mi amor —intervino Bella al notar que no estaban llegando a ningún lado.
Ambos se veían aliviados, era perfectamente sabido que si Bella era quien le decía las cosas posiblemente ni siquiera se enojara, así como cuando Ángel tiró accidentalmente el portátil estrellándole la pantalla o cuando Raini metió a la lavadora su blusa roja de brillitos junto con sus camisas blancas de deporte y terminaron volviéndose rosas, e incluso cuando Lizzie tiró el estante en donde guardaba las botellas de licores importados, nada de eso le molestó lo suficiente como para reprender a sus hijas por el simple hecho de que Bella fue quien le comunicó cada uno de esos accidentes.
Bella lo tenía en la palma de su mano y era perfectamente feliz con eso.
—Nicolas y Lizzie llevaron a las niñas al parque, a la madre de Nicolas le gusta participar en concursos de belleza para perros o algo así, no me agradaba la idea de que fueran ya que Alexa y Ángel les temen a los animales y Raini está entrando a la etapa en que quiere una mascota, pero Raini le insistió tanto a Nicolas que terminó intercediendo y jurándome que estarían perfectamente bien.
—¿Qué pasó?
—Las niñas terminaron asustadas ya que a un graciosito se le ocurrió llevar una perra en pleno celo y todo se descontroló.
Podía imaginarse el caos y a sus tres mininas en medio del desastre, ahora entendía por qué Nicolas le dijo que no pudo negarse a lo que le había pedido, de sus cuatro hijas, Raini ciertamente tenía un poder especial para conseguir todo lo que ella quería sin medida.
La mascota que pedía era lo único que no estaba consiguiendo.
»Tuve que ir por las niñas, quienes estaban alteradas, Raini no soltaba el cuello de un gran danés y Lizzie y Nicolas no sabían qué hacer y...
—¿Y?
—Bueno… en medio de todo ese caos, puede que... bueno, alguien nos aventó y Nicolas intentó sostenerme pero terminó cayendo sobre mí.
¡Eso debió haber ocurrido cuando ella ya estaba embarazada!
—¿Estás bien?
—Sí, solo... me lastimé un poco el tobillo pero fue justo el día en que hicimos... eso —susurró la última parte sonrojándose—, por eso no te diste cuenta.
Se sentía mareado con la nueva información, pero al menos Lizzie no estaba esperando un niño.
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Solo nueve semanas, el bebé estaba en perfecto estado, no había señales de desprendimiento de placenta, estaba implantado en el lugar correcto y por la exhaustiva revisión, no había ningún otro bebé escondido.
El pronóstico era alentador.
—Tenía un poco de miedo —murmuró Bella mientras regresaban de la consulta, tenía la cabeza recostada sobre su hombro mientras que su mano se entrelazaba con la suya sobre su vientre plano… medianamente plano.
—¿Por qué?
—Porque siempre has dicho que eres feliz con nuestras cuatro niñas, yo también soy feliz con las cuatro, se supone que el implante me mantenía protegida pero ha fallado, no pensé que fuera a ocurrirme justamente a mí. Iba a contarte mis dudas, pero Lizzie me encontró regresando el almuerzo.
—Yo no me di cuenta.
—No son comunes.
—Gatita, nunca me molestaría un nuevo bebé, me da miedo, pero nunca me molestaría, otra partecita tuya es bienvenida siempre.
—Lo sé, solo estaba siendo un poco tonta.
—Nunca lo serías.
—¿Sabes que me gustas cuando eres así de tierno conmigo?
—Pensé que te gustaba todo el tiempo, gatita.
Bella asintió y se acercó para besarlo castamente, permitió que fuera de ese modo ya que sabía que se sentiría cohibida si lo alargaba, aun después de tantos años seguía incomodándole que los guardaespaldas estuvieran cerca cuando se besaban.
—¿Bella? —murmuró después de un tiempo en silencio.
—¿Sí?
—¿Crees que pueda ser niña?
—¿Otra niña?
—Me gusta estar rodeado de mis gatitas —se encogió de hombros—, y soy un hombre celoso, puedo compartirlas por cortos períodos de tiempo con el abuelo, incluso con el pequeño Tony y con el bebé de Mary si resulta ser niño, pero solo las quiero para mí.
—Pensé que ibas a querer un heredero Cullen.
—Tengo cuatro herederas y tener cinco sería aún más increíble.
Bella sonrió enternecida y se acurrucó en sus brazos.
—Te amo, Edward, te amo mucho.
—Y yo te amo mucho más, gatita.
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Pues hay doble bebé y como muchas sospechaban Bella es la que está esperando bebé, aunque no es la única…¡el abuelo es todo un picaron!
Con todo el dolor de mi corazón, debo decir que la historia de esta adorada familia a llegado a su fin *comienza a llorar*
Yanina, gracias por acompañarme en esta historia, te adoro, ¡espero nunca me abandones!, no se qué haría sin ti.
De nuevo muchas gracias por acompañarme a lo largo de los capítulos, Lizdayanna, no se que me paso en los agradecimientos anteriores, pero nunca te me olvidarías.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos en Prioridades y en las historias que están por venir.
Besos y hasta luego.
