El portazo sonó con tanta fuerza que hubo gente de las habitaciones contiguas que salió afuera preguntándose qué habría pasado, tuve suerte porque al oír cómo la gente salía Chiaki se quedó en el baño y no vino detrás de mí para pedirme explicaciones, volví a la sala donde estaban todos, si volvía a mi habitación tenía miedo de que él viniera a hablar conmigo, no quería estar con él a solas, al menos de momento. Cuando entré en la sala todos se quedaron mirándome, mi cara decía que algo había pasado pero no le dije nada a nadie, me justifiqué diciendo que probablemente sería cosa del alcohol.

-Pero Aya estás segura de que no ha pasado nada más?-. -Qué más crees que puede haber ocurrido en este zeppelín?-.

-Bueno...Chiaki salió pisándote los talones, es un chico bastante guapo y puede que...no sé, solo era una pregunta-. La gente ya no me miraba y me había dado pena que Reiko viniera a hablar conmigo porque llevaba hablando con Tristán desde que se lo había presentado, Mai charlaba con Duke de sabe dios qué, Joey seguía correteando aun más borracho que antes y Tea, Serenity y Bakura estaban hablando en el otro sofá. No veía a Marik por ningún lado, por una parte lo agradecía porque no sabría como mirarle, por otro sentía curiosidad por saber donde estaba así que le pregunte a Reiko pero ella tampoco sabía nada. -Chicos no habéis visto a Yugi?, pensé que habría ido al baño pero tarda demasiado-.

Me había sentado con Reiko y Tristán, ella me lo había pedido, la cosa le tenía buena pinta pero tenía miedo de ir demasiado rápido y entonces apareció Tea preguntando por Yugi. -Yo he ido al baño y no he visto salir ni entrar a nadie del de hombres. De todas maneras sigo un poco mareada así que voy a ir un momento y a la vuelta te digo si está por allí-. Estaba mareada pero no era nada excesivo como para ir al baño pero necesitaba buscar a Marik, iba borracha, no podía hacer nada razonable, Tea me lo agradeció y mientras salía por la puerta justamente estaba Chiaki al otro lado dispuesto a entrar, le saludé como si no pasara nada y agradecí que el entrara y yo saliera para no encontrármelo a solas, salí tan rápido que no le dio tiempo a decirme nada.

Estuve un buen rato dando vueltas sin sentido, tan sinsentido como ir en busca de Marik sin saber siquiera donde estaba hasta que recordé lo que le había prometido a Tea asique aproveché la excusa de buscar a Yugi para encontrar a Marik, miré primero en el baño de chicos, pregunté por ellos pero nada... Me acerqué a la habitación de Yugi porque Tea me había dicho el numero y pegué la oreja a la puerta pero seguía sin oír nada así que llamé a la puerta, cuando me estaba yendo de vuelta me abrieron, era Seto y parecía estar bastante serio, me entro un escalofrío y le pregunte por Yugi de parte de Tea. -Si, Yugi está aquí, ¿Qué quiere?-. -Pues la verdad no me lo dijo...-. -Pues dile que estamos ocupados que no volveremos hasta dentro de un rato-. -Bueno… pues nada ya hablará con él después entonces, adiós-. -Un momento Aya, ¿Ha ocurrido algo?-. -No entiendo a que te refieres Kaiba-. –Se te ve en la cara que ha ocurrido algo, pero no debe de ser tan importante entonces-. -!Kaiba!, Esto es importante, ¿Qué es lo que quieren?-. Marik parecía cabreado y hasta que Kaiba entró en la habitación y pudo cerrar la puerta tras de sí no me dirigió la mirada-.

De camino a la sala miré el reloj, ¡eran las 6 de la noche!, el día de hoy llegaba a bastante y estaba demasiado cansada, el duelo era por la tarde pero necesitaba tener todas mis neuronas conmigo, cuando llegue todos estaban bastante cansados ya, a excepción de Reiko y Tristán que habían compaginado bastante bien y bueno...la pobre Serenity hablaba con Tea pero se notaba que le molestaba que Reiko acaparara la atención del chico, Mai parecía haberse marchado y Joey... él sí que tenia duelo por la mañana y mentiría si dijera que había parado de recorrer la habitación de un lado a otro.

En seguida me quedé dormida, no esperé a Reiko porque ella aún quería quedarse un rato más así que me puse mis tapones y dormí plácidamente toda la noche.

El combate del día siguiente fue sin duda más complicado de superar que los otros tres, de hecho me hicieron cuestionar mi suerte pero no me dejé guiar por ese pensamiento, sabía lo que me hacía, conocía el tipo de cartas que utilizaría mi adversario y lo único que había hecho desde que me levanté a parte de comer había sido amoldar mi baraja de manera que creara una táctica defensiva contra su deck, todos sus monstruos tenían un nivel de ataque espeluznante pero una de mis especialidades era hacerme la víctima con cartas mediocres, poner después las cartas en defensa como modo de protección y que cuando fueran a atacar a mis monstruos vieran que mi defensa era increíblemente mayor que su ataque, aparte de eso gracias a mi padre tenía un par de cartas mágicas especiales para la ocasión con efectos como inversión del ataque por la defensa y cosas de ese estilo, además de cartas trampa, como no.

Tuve suerte y se creyó mi estrategia desde el primer momento, parecía que ese chico no se había estudiado bien mis técnicas y terminó cayendo.

Ninguno de mis amigos estaba viendo mi combate porque la mayoría de ellos estaban teniendo sus duelos o iban a empezarles en pocos minutos.

Durante la comida hubo un ambiente un poco cargado, se veía que a Seto, Yugi y Marik les preocupaba algo, por otro lado Tea y Mai no abrieron la boca en toda la comida, Tea parecía triste y Mai más bien cabreada, yo me limité a hablar con Reiko y mirar de reojo a Marik aunque él no me miró ni una sola vez, tenía miedo de que se enterara de que había besado a Chiaki, tuve suerte de que él no apareciera tanto Duke como Joey y Chiaki habían tenido los duelos al mediodía y no podrían comer con nosotros.

Mi duelo había terminado y estaba exhausta, decidí ir a la habitación a tumbarme un rato en la cama aunque le había prometido a Reiko que iba a ir a verla, pero el cansancio era más fuerte. Dormí durante media hora y me levanté para ir a ver el duelo de Reiko, cuando estaba vistiéndome para salir por la puerta llamaron y al no estar completamente vestida pregunté desde detrás de la puerta quién era. – Aya soy Marik, ¿Tienes un momento?-, No me lo esperaba para nada, había estado todo el día evitándome con la mirada y ahora sin embargo venía hasta mi habitación, le hice pasar y se negó a dar más de 3 pasos dentro de la habitación y solamente entrecerró un poco la puerta, estaba confundida. –Quería pedirte perdón por lo del otro día… No fue apropiado y aproveche que habías bebido para besarte sin haberte preguntado siquiera si tenías pareja o algo así, siento haberte faltado al respeto Aya, espero que me perdones.-

Acto seguido miró hacia otro lado e hizo ademán de salir por la puerta pero inconscientemente le agarré de la muñeca, no tenía porque pedirme perdón, me había gustado que me besara, de hecho quería que volviera a hacerlo. –Marik, no tienes que pedir perdón, si no hubiera querido que siguieras me hubiera apartado, no te sientas culpable, además no hay ninguna persona a la que tenga que rendirle cuentas…-, a pesar de lo enamoradiza que era ninguna de mis relaciones había funcionado ya fuera por una razón o por otra y ahora que lo tenía a él delante de mí solo podía pedirle que no se fuera. - ¿Estás segura de que no hay ninguna?-, No sabía de lo que me hablaba, ¿quién mejor que yo podría saber si estaba con alguien o no? –No te sigo Marik…-, -Por favor, no quiero hablar más de ello, suéltame la mano.- No podía entenderlo, ¿Qué le ocurría, porqué se comportaba así ahora?, ¿Porqué tenía que preocuparme de alguien que cambiaba de personalidad cada pocas horas?, le solté, me giré y oí como cerraban la puerta detrás de mí.

Llegó la noche otra vez, Reiko se había quedado dormida hace rato pero yo no podía dormir, estaba cansada después de ver tantos duelos, esforzarme en el mío y la tortura psicológica que me había hecho a mí misma durante el día, aunque debería estar cansada solo conseguí todo lo contrario, que la cabeza no parara de darme vueltas.

Despertarme al día siguiente fue horrible, me dolía la cabeza del sueño, tenía los ojos pegados y solamente quería seguir en cama, las ganas que tenía de continuar con el torneo desaparecieron, ¿Cómo era eso posible, había sido capaz Marik de quitarme todos los ánimos?, no podía ser así.

-Oh Aya por fin te has despertado, empezaba a preocuparme- , -Lo siento Reiko, no quería preocuparte, me costó dormir esta noche por los nervios, nada en especial-, verla a ella tan jovial y alegre hacía sonreír a cualquiera, pero tampoco era de extrañar que la sonrisa le ocupara toda la cara, hoy había quedado con Tristán, habían quedado en que sería algo así como una cita, ella no acababa de creérselo, por lo visto había sido el regalo que Tristán le había prometido por el duelo del día anterior y yo como su amiga no podía estar más que feliz por ella pero también me hacía recordar la mala suerte que tenía yo en el amor.

La mañana pasó sin incidentes, tanto Reiko como yo fuimos a las salas habilitadas para practicar con nuestros decks y mejorarlos en función a lo que necesitáramos, uno se sentía importante al ver que la gente iba cayendo y aguantaba pero la competitividad se olía en el ambiente, la gente miraba de reojo a los cambios secretos que la gente hacía y luego giraba la cabeza como si no hubiera ocurrido, era totalmente rastrero e inaceptable para mí, ¿Cómo podían querer algún tipo de reconocimiento con unas técnicas así?, no es un examen en el que lo único que quieres es aprobar para olvidarte ya de esa asignatura, en este caso uno quiere sacar la mejor nota posible, de la manera más justa posible y que los demás aplaudan su trabajo, de todas maneras esto no duró mucho ya que Kaiba mediante unas cámaras instaladas en las habitaciones se dedicó a amonestar a los cotillas y a amenazar a los reincidentes con una inminente descalificación.

A la hora de la comida Reiko parecía un flan, después de comer iba a dar una vuelta con Tristán y estaba nerviosísima, yo la tranquilizaba pero yo también estaba nerviosa por ver cómo se comportaría Marik conmigo. Mientras llegábamos a la mesa Chiaki me interceptó y me aparté del grupo para ir a hablar con él. –Aya, me preguntaba si te apetecería hacer algo hoy por la tarde, ya que vamos a parar en esa isla quería relajarme un poco y aprovechar que hoy tenemos el día libre-, -Me parece bien, necesito desestresarme un poco aunque antes necesito echarme una siesta, he pasado una mala noche.- , No había razones para no quedar con él, era guapo, le gustaba, Marik hacía lo que él quería, Marik se me insinuaba y luego pasaba de mí, Marik… y justo en ese momento él pasó por mi lado, mirándome como si me estuviese atravesando, como si yo no estuviera allí, eso solamente hizo que rápidamente le dijera que sí a Chiaki.

Cuando llegué a la mesa me di cuenta de cómo se había vaciado el zeppelín, me parecía lógico cambiar a un medio de transporte algo más pequeño puesto que las tres cuartas partes de los duelistas habían sido ya eliminados, además que darnos un día para descansar era un gran detalle para felicitar a los que habían conseguido continuar.

La comida fue bastante aburrida ya que ni Chiaki ni Marik se encontraban muy cerca, aunque en cierta forma lo agradecía porque cuanto más lejos estuviera Marik de mi cabeza mejor sería para mí. La hora después de la comida todos recogimos nuestras cosas y las bajamos del zeppelín para ir a un gran transatlántico en donde por lo visto pasaríamos las semanas que nos quedaban, me gustaba mucho más que el zeppelín, luminoso, más seguro, con unas vista que se podrían apreciar mucho mejor... Será genial poder viajar en él todo el tiempo que pueda.

Al rato quedé sola en el barco, Reiko se había ido y mi cita con Chiaki aún era dentro de una hora, ¿Qué iba a hacer durante todo ese tiempo?, una opción era ponerme todo lo guapa que pudiera y eso hice, me maquillé pero no en exceso y me puse una falda corta de las que tanto me gustaban, el pelo suelto con una cinta y esperé a que viniera Chiaki a buscarme tal y como habíamos quedado, como quedaban aún quince minutos decidí tirarme en cama y juguetear con el móvil, estábamos desconectados del exterior pero al menos podía utilizar los juegos.