Perdón la demora, pero este capítulo era bastante importante y le dediqué más tiempo del que esperaba... Espero les guste.

Agradezco todos sus comentarios. Es gracias a ellos que sigo con la misión de terminar esta historia.

Para leer este capítulo, deben recordar que este fic está más basado en el manga que en la serie, una vez más aparece el cuarteto amazonas como la idea original de Naoko... Aún así, gracias a la serie, encontré los mejores guardianes para el pequeño Darien. También continúo con la idea original del compromiso pasado entre las Inners y los guardianes de la Tierra.

Además, a partir de este capítulo, los reyes adoptarán los nombres de Serenity y Endimion, con excepción de el trato entre ellos, con Luna y con sus familiares.


Los rayos del sol comenzaron a iluminar el rostro de un pequeño en su habitación. Diana, quien por petición de Rini, velaba su sueño, se estremeció al sentir que el heredero al tronona ni hablaba en sus sueños.

- "Aún no, mamá está agotada, por favor... Un día más... Rini aún no tiene tanto poder para reemplazara... Por favor" - decía el pequeño llorando y con sudor en su frente.

- Dari! ... Dari, despierta - la pequeña gata intentaba sacar a su amo de su trance.

Una niña de pijama y cabello rosa entró por la puerta al escuchar a la gata, y con preocupación solo pudo acercarse a la cama.

- Diana, ve por... - meditó sus posibilidades, su madre estaba inconsciente, su padre podría estar sufriendo algo similar, solo que quedaba una opción - ...ve por tu mamá, debe estar cuidando a mis padres.

La gata salió del cuarto al instante. Rini intentaba darle energía a su hermano, pero esta parecía no faltarle, no entendía lo que estaba sucediendo.

- Dari, por pavor, despierta - la pequeña lloraba la niña en el regazo de su hermano.

La puerta se abrió de nuevo. Esta vez entraban las dos gatas acompañadas de Darien quien no parecía estar sufriendo lo mismo que su hijo.

- Rini, ve y cuida a tu madre - le dijo intentando consolarla y sin poder ocultar su preocupación.

La pequeña salió en compañía de Diana, dejando a Darien y a luna escuchando las palabras" que repetía el niño sin cesar.

- "Espera dos días... Mi mamá debe recuperarse... Te lo ruego... Aún no..."

- Darien, con quién estará hablando? - luna saltaba sobre la cama, acostándose al lado del pequeño, mientras Darien revisaba sus signos vitales.

- No lo se, pero no está usando su energía, parece que alguien le habla telepáticamente - tomó la mano de su hijo- Dari, hijo, despierta... - decía con cariño, pero agotado.

En pocas horas había sufrido muchas preocupaciones y sentía que ya era demasiado para él. No pudo contenerse más y empezó a llorar desconsoladamente sobre su hijo, llamándolo para despertarlo. Tan concentrado estaba que no notó que alguien entraba al cuarto.

- Dar... Endimion... - la voz de Rei lo hizo volver en sí, secándose las lágrimas - No te preocupes, siento una presencia con él, pero no es maligna... No la conozco, paro parece una presencia divina...

- Divina? Podría ser... - se sentó de nuevo mirando a la pelinegra - ... No es imposible, me hubiera buscado a mi...

- por lo que le dice, si podría serlo... Aunque o entiendo porqué quiere avisarle al pequeño.

- Qué le dice? - preguntó volteando a ver al pequeño.

- Le está avisando del próximo desastre, será hoy... Pero el príncipe quiere persuadir al espíritu de la Tierra para que lo provoque otro día... Por el bien de Seren...nity y de Rini - aún le costaba asimilar los nuevos nombres.

- Aún así... Porqué él? - Endimion no podía ocultar el dolor que le producía el que su hijo de cinco años tuviera que vivir algo tan fuerte.

- No lo se... - la voz de Rei se apagó al escuchar al pequeño.

- Papí, lo logré - dijo abriendo los ojos y percatándose de que su padre estaba sentado a su lado.

- Darien...- La voz del futuro rey sonaba entrecortada.

- La Tierra me estaba avisando del próximo desastre papi... - habló el niño tranquilo y sentándose - pero logré que lo pospusiera para mañana... Será al sur de Africa... Pero mamá está débil y Rini no tiene tanto poder... Por eso le pedí que no fuera hoy...

Endimion solo pudo abrazar a su hijo con alivio.

- También me dijo que de ahora en adelante se comunicaría conmigo para que tú no tuvieras que dejar sola a mamá... - el niño intentó soltar el abrazo, pero le fue inútil.

- Vamos Rei - Luna habló bajo y salió dejando a padre e hijo solos.

- Sabes lo que eso significa campeón? - preguntó Endimion soltando su abrazo y mirando los intentos ojos celestes de su hijo.

- Creo, pero tengo miedo... - dijo el niño soltando un par de lágrimas.

- Darien... Ahora solo tu vas a sentir lo que pasa en el planeta - Endimion le hablaba seriamente - todo lo que veas, escuches o sientas, tienes que decírselo a cualquiera de nosotros... Y tu hermana tendrá que estar muy pendiente de ti.

- Voy a sentir dolor? - el niño seguía inquieto.

- Tendrás que ser muy valiente - dijo asintiendo.

Después de la charla, el futuro soberano de la Tierra y la Luna, explicó a su hija y a los guardianes lo sucedido. Una vez hecho eso, llevó a sus hijos y a sus cuñados a sus colegios y regresó a relevar el cuidado de Serena que estaba a cargo de Luna.

Llegaba el medio día. Todos estaban reunidos en el comedor esperando el almuerzo. Endimion seguía en su habitación esperando que Serenity despertara, pasándole energía cada media hora. Se dedicó a leer un libro sin prestar mucha atención, hasta que un golpe en la puerta de la habitación lo hizo reaccionar.

- Señor, puedo pasar? - la voz de Ahome escuchaba tímida.

- Adelante Ahome - respondió el pelinegro desde la cama mientras sobaba los cabellos de su esposa.

La chica de estatura media, delgada, cabello castaño y corto y ojos marrón, entraba con la cabeza gacha y una bandeja en la mano.

- Traje su almuerzo señor... - dijo sin mirar a la cama.

- Gracias... - respondió haciendo gala de su cortesía - déjalo en la mesa de centro... Y puedes pedirle a los señores Tsukino que recojan a los niños?

- Como ordene Señor - respondió dejando la bandeja y saliendo.

Horas más tarde, mientras Endimion dormitaba con el libro en sus piernas, la cabellera rubia comenzó a moverse y a zafarse del abrazo de su esposo.

- Darien? - dijo en voz baja levantando su cabeza.

- Princesa... Como te sientes? - decía haciendo a un lado el sueño que tenía.

- Bien... Un poco débil y con hambre... Pero estoy bien...

- Déjame ir a buscarte algo de comer - dijo levantándose de golpe y corriendo hacia la puerta.

- Gracias amor... Me voy a duchar entonces... - Serenity se levantaba de la cama con suavidad mientras su esposo salía del cuarto.

La ducha no duró mucho. La rubia salió y regresó a la cama para esperar a su amado, pero fue sorprendida por dos pequeños que llegaban con sus mochilas aún en su espalda.

- Mamá! - saltaron los dos felices sobre ella.

- Ya estás mejor? - le pequeña la miraba con preocupación.

- Si mi pequeña dama... - Serenity abrazaba a sus dos hijos que se habían sentado en la cama, cada uno a un lado - y ustedes?

- Bien mami - quien contestaba ahora era el pequeño - pero...

El niño explicó lo sucedido esa mañana, dejando una expresión de impotencia en el rostro de su madre, hasta que Endimion entró con una bandeja llena de comida.

- Haber niños, su madre debe descansar y comer... Y ustedes, deben ir a hacer sus deberes - decía desde la puerta con una sonrisa - Tía Amy los está esperando en la biblioteca.

- Si papá - dijeron juntos haciendo pucheros y saliendo cabizbajos del cuarto.

Endimion acompañó a su esposa mientras comía y le explicaba con detalle lo sucedido.

- Pobre de mi bebe - fue lo último que dijo la rubia.

La noche pasó tranquila. Cada quien dormía tranquilo en su habitación esperando la señal de partir a combatir un nuevo desastre.

Los futuros soberanos decidieron dormir esa noche con su hijo, a la espera de las primeras señales que indicaran su salida a dejar el nuevo cristal.

El sol empezaba a entrar por las cortinas de la habitación principal del palacio, cuando una pequeña de cabello rosa entraba acompañada de dos gatas. Con sigilo se acercó al lado de su madre, y con toda la suavidad que pudo, acarició los cabellos de su madre intentando despertarla.

- Mami..

La rubia entreabrió los ojos encontrándose con los escarlata de su hija.

- Buenos días princesa... - le dijo sentándose en la cama y cargándola para ponerla en su regazo.

- Mami, puedo dormir un rato acá? - dijo señalando la cama con su padre y hermano.

- Claro Rini... Duerme un rato mientras yo me baño - Serenity se puso de pie y acostó a su hija al lado del pequeño Darien.

El baño no se prolongó mucho. Al terminar de vestirse y peinarse, la futura reina salió de su habitación para relevar al grupo que había tenido la guardia durante la noche, antes de que llegara el grupo siguiente.

En el sótano, Sailor Plut y Artemis disfrutaban, sentados en la pequeña sala de estar, de una grata charla sobre el éxito de la nueva linea de ropa de Setsuna Meio. Delante de ellos, habían una taza de café y un tazón de lo que pudo ser leche.

Al verla entrar, los dos guardianes se pusieron de pie e hicieron una reverencia de respeto.

- Buenos días majestad - dijeron al tiempo.

- ... No podré acostumbrarme a esto... - dijo pensando en que era demasiada formalidad y se sentó al lado de ellos - buenos días... Y vallan a descansar un rato, yo me encargo mientras aparecen Neflyte y Lita...

- Como ordene - Sailor plut salió del lugar con una reverencia, en realidad estaba agotada.

- Te pareces tanto a tu madre Serena - dijo el gato acostándose a su lado.

- A qué te refieres?

- La reina Selene tampoco gustaba mucho de la formalidad... Y también se inmiscuía en las tareas de los guardianes.

- Gracias... Supongo que es herencia... - dijo recostándose en el espaldar y mirando a la pantalla gigante que tenía en frente y donde se estaban proyectando noticias de todo el mundo - descansa Artemis - dijo finalmente sobándole la cabeza mientras este quedaba profundamente dormido.

Serenity miraba la pantalla dividida en pequeñas imágenes, concentrada buscando algún cambio o un última hora cuando unas risas se acercaron y la desconectaron de su misión.

- Ya te dije que lo voy a lograr Lita - Neflyte hablaba con gracia y decisión.

- Pensé que Serena era la alumna más difícil que debía tratar pero a ella por lo menos no se le evaporaba un agua hervida - decía entre risas.

- Pero... Yo estaba... Concentrado... En...

- Buenos días chicos - Serenity saludó de forma informal a los recién llegados.

- Majestad! - ambos hicieron una reverencia.

- No deberían estar acá Sailxor Plut y Artemis? - Neflyte estaba confundido.

- En teoría, Artemis aún está... - señaló a su lado - pero los mandé a descansar un poco... Y aquí me tienen, siendo testigo de... - se detuvo al comprender lo que venían diciendo minutos antes - Neflyte es peor que yo en la cocina? - dijo con asombro y conteniendo una risa.

Lita sonrió y asentó, mientras el guardián agachaba la mirada. Una voz masculina interrumpió el momento.

- Lita, pero mi princesa fue buena aprendiz... - Endimion entraba con su traje lavanda por la puerta y se dirigió a su esposa besándola en los labios - Buenos días princesa.

- Majestad... - el molesto acto de saludar con venia se había convertido en una epidemia, los dos guardianes estaban incados saludando a Endimion.

- Buenos días mi príncipe - La rubia respondía el beso ignorando a los dos personajes que seguían con su venia.

- Levántense chicos - ordenó el pelinegro cuando algo llamó la atención de los cuatro.

- "Desde hace 24 horas, la temperatura en Sudáfrica ha estado en aumento. La fuerte ola de calor que no se detiene ya ha cobrado tres vidas y tiene colmados los hospitales con personas deshidratas y con graves quemaduras. Las autoridades del país hacen un llamado para que comisiones internacionales ayuden a trasladar a los afectados a otros países. Además, extienden ese llamado a los que se hacen llamar los guardianes del planeta... "

- Darien... El niño! - fue lo único que logró decir Serenity mirando a su esposo y antes de salir corriendo hasta el cuarto piso.

Al abrir la puerta encontró a su hijo sudando y delirando por una fuerte fiebre. Rini, a su lado, le brindaba energía intentando ayudarlo. Luna, a su vez, miraba la escena desde los pies del pequeño.

- Luna, ve por todos, en cinco minutos los espero listos en la estancia - Dijo Endimion entrando después y abrazando a Serenity - Princesa, esto no tardará mucho... Verás que va a estar bien - besó su cuello y la abrazó con fuerza.

- Rini, cuida bien a tu hermano... Si princesa? - la rubia tenía la voz algo quebrada.

- No se preocupen... Partan rápido... - dijo la niña sin parar un segundo su trabajo.

Cinco minutos más tarde, todos partieron al lugar del desastre, donde según Amy se concentraba más el calor. La temperatura superaba por mucho los cincuenta grados centígrados.

La reina, al centro de la formación, dirigió su cristal hacia el cielo, mientras su esposo, con la armadura de guerrero, similar a la que tenía cuando era príncipe, pero del color de su traje de Rey, la abrazaba por detrás y al tiempo le transmitía la energía de su cristal.

Los demás imitaron lo que ya habían hecho días antes y tras diez minutos, la temperatura se había normalizado. Esta vez Serena no se desmayó. Al parecer los dos cristales juntos no le exigía usar demasiada energía.

Las personas que estaban cerca agradecieron y los guerreros regresaron a casa.

Fueron noticia una vez más. Durante una semana entera solo hablaban de ellos y de los tres cristales que seguían incrementando su tamaño en los lugares donde habían estado. Cada cristal tomaba la forma del palacio que había en el centro de Tokio.

Cada uno de los habitantes del palacio continuó su vida normal, aunque en sus mentes estaba presente el que solo faltaba un desastre antes de su última intervención para derrotar a Caos.

Así, ocho días después, el grupo de 19 guerreros estaba calmando una fuerte nevada al norte de Rusia. Lo que los dejaba de frente contra el enemigo, esperando la señal que el espíritu de la Tierra les diera.

Los cristales se habían convertido en cuatro minipalacios, similares al de los reyes. Cada uno tenía una conexión directa con el centro de la Tierra y de la misma forma, con el palacio principal.

En el sótano del palacio de Tokio, Endimion estaba dando indicaciones para reaccionar a tiempo.

- Diamante, Esmeralda, Zafiro y Rubeus, ustedes tendrán la tarea de regir, en nuestro lugar, desde esos palacios. Diamante en Estados Unidos, Esmeralda en Chile, Rubeus en Sudáfrica y Zafiro en Rusia - Decía el pelinegro mostrando un mapa digital diseñado por Sammy que mostraba las conexiones de cada castillo - a menos que nuestros guardianes quieran despegarse de sus sailor... - agregó con rostro pícaro, recordando que sus guardianes habían estado muy cerca de las Inners pero que aún no se dejaban pillar en alguna situación embarazosa.

- Está bien - se limitó a responder Diamante conteniendo una risa por el comentario de su cuñado.

La verdad es que todos intentaban mantener algo de alegría y esperanza en la casa. Sabían que les esperaba algo difícil, pero aún así unas cuantas sonrisas y chistes les ayudaba a enfrentar lo que venía.

La noche del sábado llegaba. En la sala de operaciones estaban reunidos todos, incluyendo a los Tsukino. Rei, Lita, Rubeus, Esmeralda y Hotaru, jugaban cartas en un rincón. Los Tsukino veían como su hijo Sammy programaba una computadora para que proyectara imágenes holográficas en 3D. El resto solo hablaban de cualquier cosa. Mientras que los futuros reyes se sentaban en el césped del jardín trasero después de haber acostado a sus hijos.

- Princesa... - comenzó el pelinegro acercándola hacia él en un fuerte abrazo - Sabes que te amo sobre cualquier cosa en el universo?

Ella, un poco confundida por la pregunta, simplemente volteó a ver su rostro. Su semblante era extraño, tal vez nunca había visto una expresión tan compungida en Darien.

- Qué pasa Darien? - preguntó con temor.

- Nada, solo quería que lo supieras antes de congelarnos por mil años... - el pelinegro bajó su rostro para encontrarse con la mirada celeste que amaba - Tu y nuestros hijos son mi vida... Lo que más amo y por ustedes sería capaz de dar mi vid...

- No lo digas Darien... - una lágrima comenzaba a correr por su mejilla - no voy a volver a perderte... Nunca más...

No hubo necesidad de más palabras. Se fundieron en un beso cargado de amor y temor. Un amor infinito y un enorme temor a lo que sus corazones les decían que estaba pronto a suceder.

Los besos se prolongaron en su habitación hasta avanzadas horas de la madrugada.

Todos dormían en Tokio, incluyendo en el palacio de cristal cuando una luz se apoderó de la habitación Real.

Una silueta femenina, sin rostro y con cabellos largos, se presentó ante los dos amantes que dormían abrazados.

- Serenity, Endimion... - la voz del espíritu de la Tierra los sacó de su sueño y los envolvió en sus trajes reales - vengan conmigo...

La habitación desapareció. En un segundo estaban en un lugar desolado, bastante caliente por lo que se veía pero no lo sentían. Era el centro de la tierra.

Una mujer alta, de tez entre morena y verdosa, ojos marrón, cabello hasta el suelo que se dividía en mechones verdes, blancos y azules. Su vestimenta era extraña, parecían ser matorrales atados a su cuerpo con algunas corrientes de agua que los adornaban.

- Sé que aún son jóvenes para cargar con tan gran responsabilidad, pero ustedes dos son los únicos que pueden salvar este planeta - comenzó a explicar la representación humana de la Tierra - Endimion tiene el poder de conectarse directamente con este centro - señalaba el lugar donde estaban y donde una nube oscura estaba esparciéndose - Serenity tiene el poder purificador de la luna... Los he visto luchando contra Caos, y aunque esta vez no tiene un cuerpo, su esencia debe ser dispersada. Es bastante fuerte, pero tarde lo que tenga que tardar, ustedes podrán erradicarla.

Serna tomó la mano de Darien, lo miró a los ojos y después de un beso, ambos entendieron que el momento había llegado.

- Ya saben lo que tienen que hacer - dijo devolviéndolos a su habitación.

Darien cambió sus vestiduras de rey por su armadura lavanda en el instante que llegaron.

Comenzaron a tocar puertas, despertando a las Sailor Scout y a los guardianes. Serena mentalmente llamó a sus hermanos y a sus hijos para no despertar a los Tusiko y a los Rin.

Tres minutos después, y media hora antes del amanecer, todos estaban formados en la sala del trono.

- Diamante, Malachite, Sailor Vinus y Sailor Plut, diríjanse al castillo en Estados unidos - comenzó Endimion - Esmeralda, Neflyte, Sailor Jupiter y Sailor Urano, al de Chile - cada grupo se reunía instintivamente - Zafiro, Zoycite, Sailor Mercury y Sailor Neptune, irán a Rusia. Y finalmente, Rubeus, Jedite, Sailor Mars y Sailor Saturn, a Sudáfrica.

- una vez allá, irán al centro de conexión de los cinco palacios y esperarán nuestras órdenes.

- Majestades, quién cuidará de ustedes entonces? - Sailor Vinus estaba algo confundida.

Una luz se reflejó en la sala. Eliot apareció con cuatro pequeñas Sailor Scout y tres guerreros de unos 12 años aproximadamente.

- Sailor Vinus, los guardianes de los príncipes y yo protegeremos a la familia real.

- Sailor CereCere a sus órdenes - la niña se postraba de rodillas ante los reyes y príncipes.

- Sailor ParaPara a sus órdenes - imitaba el gesto de su hermana.

- Sailor JunJun a sus órdenes.

- Sailor VesVes a sus órdenes.

- Guerrero ojo de pez a sus órdenes - el primero de los guardianes del pequeño príncipe imitó a las guardianas de la princesa.

- Guerrero ojo de águila a sus órdenes.

- Guerrero ojo de tigre a sus órdenes.

- A sus puestos entonces - Mandó Endimion tomando la mano de su esposa, por nada del mundo se alejaría de ella, si dormirían durante mil años, sería juntos.

En cada palacio, el grupo de guerreros tomó posición. En el centro de cada sótano había un pilar de unos dos metros de altura. Todos estaban de pie, junto a cada pilar de conexión. En cada palacio empezaron las palabras entre los guerreros.

En Sudáfrica

- Cuando salgamos de esto Mars, no vas a poder escapar de mí - le decía Jedite a Rei mientras tomaba su mano - no te vas a negar a lo que sientes por mucho tiempo.

- Primero solucionemos este embrollo y luego hablamos guardiancito - la pelinegra le sonreía con suficiencia.

- Hotaru... Perdónanos por alejarte de Sammy en este momento - Rubeus hablaba mirando el pilar.

- Príncipe, este es nuestro deber - puso una de sus manos en el hombro de su cuñado - además, su hermana cuidará de él - finalmente sonrió esperando el momento.

En Rusia

- Zoycite... - Amy tomó la iniciativa - en verdad me gustas...

- Mercury... Hablaremos al respecto cuando esto acabe... - le dijo tomando su mano y sonriendo con dulzura.

- Michiru... Tengo miedo - Zafiro volteó a ver a la Sailor que tenía detrás.

- Príncipe, esto terminará pronto y comenzaremos una nueva vida... Tenga confianza en su hermana - finalmente le sonrió y poniendo la mano en su hombro, le transmitió toda su confianza.

En Chile

- Lita... quieres ser mi novia? - Neflyte miraba a los ojos a Sailor Jupiter mientras tomaba sus manos.

- Neflyte... Aceptarė cuando despertemos - le respondió con una sonrisa.

- No es hermoso el amor, Urano? - preguntó Esmeralda volteando a ver a la Sailor que quedó embelesada con la declaración.

- Si, supongo que después de esto le haré caso a Chiba y conseguiré un novio... Lo prometo - sonrió a la peliverde mientras ella ponía su mano en el hombro de Urano.

En Estados Unidos

- Vinus... - Malachite se arrepintió de lo que estaba a punto de decir.

- No te reprimas Malachite, yo también te amo - lo animó la Sailor del amor tomando su mano - y cuando esto termine, no te vas a reprimir más.

- Setsuna... Puedes ver el futuro verdad? - preguntó Diamante mientras miraba a Mina coqueteando con el guardián.

- Príncipe, no debe preocuparse, su papel en el futuro está definido y hará muy bien su trabajo - la Sailor del tiempo ponía su mano en el hombro del platinado - Solo debe confiar en usted mismo, como lo hizo su hermana.

En Tokio

- Rini, Darien... - su madre los llama mientras estaba de rodillas en el suelo - los amamos... Y hacemos todo esto por ustedes - una lágrima empezaba a rodar por el rostro de la rubia.

- Hijos - Endimion se ponía de rodillas al lado de su esposa... Quiso seguir hablando, pero se limitó a abrazar a los tres - los amo a los tres.

- Príncipes - Eliot rompió el momento llamando a los dos pequeños para que tomaran posición con sus guardianes.

- Serena, te prometo que cuando esto termine, nos iremos de vacaciones nuevamente - le decía el pelinegro a su esposa poniendo se pie.

- Esta vez con los niños... No quiero sufrir otros dolores de parto Darien... - respondió con una sonrisa - y te prometo que aprenderé a conducir... - le guiñó el ojo.

- Te amo mi cabeza de chorlito - abrazó a su esposa y depositando un beso en sus labios, hizo aparecer su cristal dorado.

- Te amo mi engreído - le devolvió el beso e hizo aparecer el cristal de plata.

Los príncipes siguieron el ejemplo y sus guardianes también.

- Ha llegado el momento chicos - la voz de Serena sonaba en las cabezas del enrome grupo

Todos tomaron posiciones. Estaban a segundos de que el amanecer apareciera en Tokio.

- 5... 4... - Serena empezaba a contar - ...3... 2...

- UNO! - dijeron los 28 guerreros al tiempo.

Una luz de cada color elemental se dirigió directo a cada uno de los cinco pilares. A su vez, una luz blanca e intensa se apoderó del centro de la tierra, subiendo hasta la superficie.

Las personas del planeta empezaban a caer en un sueño profundo, inducido por el cristal de plata, y todo sobre ña tierra se vio cubierto por una pantalla de cristal.

En cada palacio, las Inners tomaron las manos de sus guardianes y cruzaron sus miradas. Los príncipes, sentían el apoyo de las Outters en sus hombros. Y en el palacio principal, Serenity y Endimion tomaron sus manos, dejando suspendidos sus dos cristales, sobre el pilar. Sus hijos también se tomaron de las manos, en muestra de apoyo y así esperaron el momento cumbre.

El cristal de plata había hecho su primer trabajo, suspender a la humanidad. Ahora debía purificar el planeta. Los dos cristales se fusionaron en uno solo, indujeron en un sueño a los 28 guerreros, acunándolos en unas bóvedas cristalinas al rededor de los cinco pilares.

Una vez dormidos, ambos cristales se fusionaron con el pilar. En los otros cuatro pilares, cuatro gemas diferentes se fusionaban y se internaban hacia el centro de la tierra. Finalmente los cristales de los príncipes y sus guardianes también fueron absorbidos.

En el centro desértico y caliente de la Tierra, un enorme cristal irradiaba luz cálida y fría al mismo tiempo. La nube negra se resistía. Su poder también era inmenso. Esta lucha ya no era de personas, era de esencias, una pura, la otra oscura. Sería solo cuestión de tiempo.


Fue duro hacer dormir a nuestros personajes, pero era necesario para intentar argumentar el futuro... Espero les haya gustado...