Este capitulo es para Marmara, quien comparte el amor hacia Severu y Remus que yo poseo. Espero que le guste y espero que no me quiera matar. Te quiero Cuky.
Losing my religion (R.E.M)
Severus daba vueltas por los pasillos del colegio pensando en la propuesta que le habían hecho ese día.
-Yo no soy ningún cobarde-se repetía cada tanto.
Era verdad él no era cobarde. Pero sabía muy bien los peligros que traía la guerra y también los que tendría si se declaraba partidario de uno de los dos bandos. Conocía las ventajas de ambos, pero si lo pensaba sabía muy bien que la magia debía ser superior ante los muggles.
Tu padre es muggle le recordó una voz en la cabeza.
Eso no es algo que yo haya elegido, no tengo la culpa de eso. le respondio el apretando la mandíbula.
El tampoco tiene la culpa de ser lo que es esa voz le parecía conocida, sonaba como Lily.
No van a matar a mi padre y si lo hicieran no es mi problema sabía muy bien que era un idiota por pelear contra sí mismo.
Esta guerra se llevara a mucha gente.
Gente que no sabe lo que le conviene y tiene la elección de hacerse a un lado los planteos de su cabeza no le podían ganar.
Lily está entre ellos, sabes muy bien que escogerá pelear contra el Señor Tenebroso. ahora la voz si se parecía a la suya propia, pero el nunca había oído su propia voz con miedo así que no podía estar seguro.
Lily ya eligió, ella ya decidió. No estaba dispuesto a seguir discutiendo. Doblo la esquina del pasillo y vio a Regulus hablando con Mulciber.
Ese chico jamás podrá ser uno de ellos pensó al verlo. Regulus no era menos arrogante que Mulciber o Lastrange pero la arrogancia de Regulus, a diferencia de la de los otros dos, no había nacido con él. A él le habían enseñado que debía ser esa la forma de comportarse y el lo hacia. Pero Severus hubiera jurado que si Regulus debía elegir y no tuviera ningún tipo presión, como unos padres demagogos o un hermano idiota que lo opacara, el elegiría hacerse a un lado y dejar que las cosas sucedan. Se preguntaba si él podía hacer lo mismo que Regulus si pudiera.
Sus pensamientos fueron bruscamente interrumpidos cuando oyó la voz de Potter hablar con Mulciber. Lily lo acompañaba y el la tenia de la mano. Severus sintió la necesidad de conjurar un Sectusempra y cortarle la mano para que jamás tocara a Lily otra vez. Desde donde estaba oyó la discusión entre Potter y Mulciber. Sintió como la ira se apoderaba de él. Seguramente el muy arrogante solo hacia eso para impresionar a Lily. Observo como Mulciber se marcho y como Regulus lo siguió unos segundos después.
-¿Por qué dijiste eso?-oyó la voz de Lily, parecía enojada.
-El no iba a pelear conmigo estando solo, ni siquiera él es tan idiota-la voz del engreído sonaba sombría-. Solo quería que dejara en paz a Regulus.
Severus no tuvo nada que replicar ante el último comentario de Potter. Era claro que pensaba como él y no creía que Regulus pudiera ser un Mortifago.
-Creo que debo hablar con Dumbledore sobre lo que oí hoy y el día que patrullamos.
-Creo que deberíamos hablar de lo que oímos hoy y el día que patrullamos-la voz de Lily estaba repleta de determinación.
Severus sintió como era marcado en ese mismo instante. Las palabras de Lily lo definieron, ella había elegido definitivamente. No solo había escogido a Dumbledore sino que también a Potter, esa era su decisión.
Lo eligió a él. Escucho la voz en su cabeza sonar como el debería sonar si hablara en ese momento en voz alta. Intento reponerse rápido.
Creí que eso ya lo habías asumido. Respondio mordazmente y se alejo de aquel lugar diciéndose así mismo que no le afectaba nada de lo que había visto.
Al oír eso se desato algo es Severus, el no escogería luchar con el Señor Tenebroso, él quería luchar contra Potter. Eso era lo único que le importaba.
Casi corrió a la Sala Común para buscar a Lastrange.
-Mantenerse puro-dijo la contraseña y entro buscando a el joven con la mirada, cuando lo encontró estaba hablando con una bonita joven morena de piel y cabello.
-Severus-lo saludo Lastrange-. Estaba intentando convencer a Elizabeth que me concediera un cita-sonrió como un estúpido.
-Lo intentaras luego-le respondio Severus cortante-. ¿Me dejarías un minuto a solas con Rabastan, Zabini?-le pregunto Severus a la joven.
-Créeme nada me haría más feliz-le contesto ella marchándose.
Lastrange la miro enojado mientras se iba.
-Espero que hayas interrumpido este momento por una buena razón, Severus-el chico no quitaba la vista de la joven que hablaba con Regulus en ese momento-. Estaba a punto de…
-Tú no estás más cerca de salir con Zabini que Mulciber de recibir una Orden de Merlín-lo interrumpió-. Quiero hablar contigo sobre la propuesta que me hiciste.
-Ya veo-el muchacho sonrió- ¿Cuál es tu decisión?
-Quiero hablar con Lucius-le respondio-. Estoy dispuesto a escucharlo a él.
-Lucius está ocupado-su mirada se puso fría-. Esta con mi hermano en alguno de sus asuntos.
-¿Rodolphus está con él?-Severus pensó un minuto para luego decir-. De acuerdo, entonces con su mujer.
-Créeme tú no quieres hablar con mi cuñada-rio Lastrange.
-¿Por qué no?-pregunto con curiosidad-. Me habías dicho que ella también servía al Señor Tenebroso.
-No te mentí, pero Bellatrix es una de las personas más aterradoras que conocí en mi vida. Es preferible que esperes a hablar con Rodolphus o Lucius.
-Genial-protesto Severus.
-¿Por qué tanto interés ahora?- Lastrange se apoyo en la pared-. Antes nos evadías para no respondernos y ahora parece que quisieras gritar a los cuatro vientos que eres partidario de Él.
-No es asunto tuyo-le respondio Severus molesto-. Simplemente tome una decisión.
-Y créeme que escogiste la mejor-le dijo palmeándole el hombro.
Severus tuvo el impulso de sacárselo de encima y gritarle que no lo toque, pero solo asintió y se marcho a su habitación para pensar tranquilo.
Ahora solo faltaba hablar con Lucius. Hablaría con él, se uniría a los Mortifagos y pelearía contra James Potter.
Se acostó sintiendo que la batalla había comenzado de forma silenciosa y dentro de las paredes de Hogwarts.
El enemigo estaba con en desventaja, no sabía quién era realmente su oponente. Potter creía que su oponente era un mago del que había oído, al que odiaba y no conocía, no sabía que su mayor adversario era ese chico de cabello grasoso y nariz puntiaguda del que tanto le gustaba reírse.
Remus caminaba hacia la biblioteca con el corazón acelerado. Allí se iba a reunir con Emmeline.
Cálmate idiota le había dicho Sirius cuando pregunto qué hora era por enésima vez. Pero ¿Cómo calmarse cuando iba a encontrarse con ella?
Solo son clases, Remus le había dicho James sonriendo como si él fuera mayor que Remus. En ese momento Remus se sentía como cuando tenía miedo cada vez que debía desaparecer del castillo en luna llena para que nadie notara lo que era, era miedo a ser rechazado si sus amigos lo descubrían.
Siempre puedes no ir le aconsejo Peter. Pero no podía faltar otra vez a las clases con ella. Ya lo había pospuesto dos veces y estaba a un día de la luna llena. No podía seguir aplazándolo.
Intentaba recordar que le había dicho Lily. Pero ella no le había dicho nada, solo había sonriendo como si no fuera la culpable de su futuro ataque al corazón.
Llego a la puerta de la biblioteca y se puso a mirarla como si no la hubiera visto cientos de veces antes. Luego de asumir que de todas formas debería entrar abrió la puerta e ingreso al lugar con cierta violencia. Busco a Emmeline y no la encontró por ningún lado, suspiro aliviado y comenzó a alejarse del lugar alegre de no tener que afrontarla en ese momento.
-¡Remus!-grito una voz femenina que lo hizo cerrar los ojos y maldecir por lo bajo antes de voltear.
-¡Señorita guarde silencio!-le dijo la bibliotecaria, Madame Prince.
-Lo siento-se disculpo ella caminando hacia Remus-. También te tengo que pedir perdón a ti Remus. Lo lamento me entretuve hablando con Davey.
-¿Davey Gudgeon?-pregunto Remus divertido. Ese chico casi había perdido un ojo acercándose a el Sauce Boxeador, el árbol que se encontraba en la entrada secreta que lo llevaba al lugar en donde se escondida cuando se transformaba. Ese árbol era mágico y sus ramas golpeaban a todo lo que tenia a su alcanze y aunque nadie lo sabia se lo podía inmovilizar apretando un nudo en su madera.
-Sí, el-Emmeline levanto una ceja al ver la sonrisa de Remus- ¿Qué es lo gracioso?
-Nada-respondio el recuperando la compostura-. Es mejor empezar rápido.
-¿Tienes otro compromiso?-pregunto Emmeline caminando hacia la parte más alejada de la biblioteca.
-No-respondio el antes de pensar lo que decía.
Remus se sentó en una de las mesas cerca de los estantes de Defensa.
-Dime que eso lo que te cuesta en defensa-le pidió.
-No sé que es-respondio ella frunciendo el seño.
-¿No puedes entender lo que dicen los libros?-pregunto el ladeando la cabeza.
-Claro que si-ella parecía ofendida-. Hago todo lo que dicen las instrucciones, pero sigo fallando. No soy tan torpe, se leer.
-No dije lo contrario, se que eres lista-se apresuro a decir y sonrojándose al reaccionar que era realmente lo que había dicho-. Bueno creo que ya se cuál es tu problema.
-¿Cuál?
-Pretendes aprender de memoria y no sientes el hechizo-respondio el sencillamente.
-¿Sentir el hechizo?-parecía extrañada por la respuesta de Remus.
-Sí, cuando hago un hechizo sé exactamente lo que estoy haciendo y lo hago a mi manera-el noto que ella seguía mirándolo incrédula-. Si el libro dice que tengo que tener el bazo derecho para hacer un Desmauis pero yo siento que debo inclinar el brazo a la derecha lo hago.
-Sigo sin entender-respondio ella sintiéndose tonta.
-No es algo que te pueda explicar-le respondio sonriendo-. Es algo que se muestra. Tal vez deberías pedirle ayuda al profesor Prewett.
-No quiero-respondio de inmediato.
-¿Te cae mal el profesor?-pregunto Remus mirándola extrañado.
-No, todo lo contrario-ella se puso roja y miro para bajo.
-Entiendo-dijo el sintiendo como algo en el pecho se le rompía. A Emmeline le gustaba Prewett.
-¿Entiendes?-pregunto aun mas avergonzada levantando la vista.
-Sí, no es necesario que me lo digas-el tampoco quería oírlo-. Bien será mejor que me vaya-dijo sin mirarla-. Nos vemos Emmeline-se despidió.
-Pero…
-Otro día te sigo explicando.
Salió del lugar a toda prisa sin mirar a nadie a la cara. Se sentía un imbécil, el sabía muy bien que nada podría pasar entre él y esa chica, pero ¿Por qué le dolía tanto entonces?
Sus pies lo llevaron hasta donde sus amigos conversaban en el jardín.
-¿Qué haces aquí tan pronto?-le pregunto Sirius-. Tan rápida es Emmeline que ya terminaron-le insinuó usando su siempre presente doble sentido.
-No, ni siquiera empezamos-respondio con la voz pastosa.
-¿No empezaron?-pregunto James dirigiendo una mirada a Sirius para que callara la broma que estaba seguro iba a decir.
-No, descubrí porque quiere que yo le enseñe-dijo mirando especialmente a Lily-. A ella le gusta Prewett.
-¿Qué?-preguntaron los otros cuatro.
-Lo que oyeron.
-Pero es muy viejo para ella-se alarmo Peter.
-No lo creo-dijo Sirius-. Si hubieran traído una mujer en vez de un hombre y hablara como Prewett se habría fijado en mí.
-¿No querrás decir que te fijarías en ella?-pregunto Remus saliendo de su depresión un momento para poder corregir a Sirius como acostumbraba a hacer.
-No, lo dije bien-sonrió Sirius.
-Lamento interrumpir-Lily levanto su cabeza del hombro de James para mirar a Remus con una sonrisa divertida en el rostro-, pero a Emmeline no le gusta Prewett.
-Pero me dijo que…
-¿Te dijo que le gustaba?-pregunto Lily levantando una mano para callarlo.
-No, pero…
-Ahí tienes-dijo con suficiencia volviendo a acomodarse junto a James.
-Lily puede perfectamente gustarla Prewett-respondio el enojado.
-No dije que no a eso-replico ella-. Prewett no es feo y es divertido pero…
-Te fijaste mucho en como es Prewett-le dijo James separándola de el para mirarla.
-No me interesa Prewett-aclaro dejando tranquilo a James-. y a Emmeline tampoco.
-¿Cómo lo sabes?-pregunto Remus-. Si hubieras estado ahí cuando hablamos de eso verias que tengo razón.
-Se que no es así porque le gusta alguien mas-respondio Lily para que Remus callara.
-¿Quién le gusta?-pregunto decepcionado otra vez.
-Pregúntaselo tu mismo.
-Sabes que no lo hare-le dijo el sentándose junto a Peter sin dejar de mirar a la pelirroja.
-Sí, lo sé-respondio recuperando su sonrisa y mirando hacia la orilla del lago-. Creo que deberías ir a hablar con ella de cómo saliste corriendo de la biblioteca.
-Sí, creo que deberías-la voz de Emmeline salió detrás de ellos haciendo que se sobresaltara.
-¿Vance no crees que deberías dejar de aparecer así?-pregunto Sirius poniéndose una mano en el pecho.
-No, me gusta hacerlo-sonrió la chica- ¿puedo sentarme?
-Claro-respondio James.
-¿Remus?-empezó la chica después de ponerse junto a Sirius- ¿Qué fue lo que entendiste de lo que hablamos en la biblioteca?
Remus se puso rojo y abrió la boca varias veces sin decir nada, ella miro al resto buscando una respuesta en alguno de los demás.
-El creyó que estabas detrás del profesor-estallo Sirius.
-¿De Prewett?-se asombro ella-. No, no me gusta el profesor. Es gentil y agradable pero definitivamente no me gusta.
-Lo siento-articulo Remus.
-No importa, pero podrías volver a ayudarme en Defensa como recompensa-ella lo miro radiante.
-O podrías convertirte en esclavo sex…
-¡Sirius cállate!-gritaron James y Lily a la vez.
-Claro, te volveré a ayudar-respondio Remus tímidamente sin mirar a nadie mas que a ella-. pero como te dije no es algo que pueda enseñarte con palabras, tengo que mostrártelo-volteo a mirar a Sirius que se encontraba con James y Peter tapándole la boca-. Ni lo pienses pulgoso.
-Pueden usar el pasadizo secreto de la Bruja Tuerta-aconsejo James forcejeando con Sirius que quería liberarse-. Nadie los molestara y tienen espacio como para hacer hechizos.
-¿Pasadizo secreto de qué?-pregunto Emmeline.
-Luego te digo como se llega-le respondio Remus-. Si me parece bien, supongo que funcionara.
-Muchas gracias, Remus-se acerco y beso a Remus en la mejilla haciendo que su rostro se volviera rojo y poniéndose ella del mismo color-. Creo que será mejor que me vaya a buscar a Davey.
Cuando Emmeline se marcho y se fue, Remus sintió el peso de la mirada de sus amigos sobre él.
-Suéltenme-grito Sirius desprendiéndose de Peter y James-. y tu no pongas esa cara como si no hubieras recibido un beso.
-Déjame en paz-dijo Remus con voz baja.
Lily sonrió con ternura y se sintió feliz por Remus. Era bueno saber que alguien además de sus amigos lo apreciaban. Noto como el chico necesitaba dejar de ser el centro de atención.
-¿Mañana es luna llena verdad?-pregunto a James.
-Si-respondio el incomodo.
-Supongo que entonces la cita con Emmeline…
-No vamos a tener una cita-dijo Remus.
-Sabes a que me refiero-replico Lily-. La "clase" con Emmeline tendrá que esperar hasta el viernes.
-No creo que para el viernes este del todo bien.
-Sábado entonces.
-Como quieras-Remus volteo y dirigió su mirada hacia el lago dejando que Lily siguiera cambiando de tema.
Madame Pomfrey, la enfermera del colegio, lo llevaba hacia el Sauce Boxeador en la noche que se produciría la transformación. La mujer se mostraba tan tranquila como siempre, Remus sabia que fingía pero aun así apreciaba el esfuerzo.
-Desde aquí puedo solo-dijo Remus con dificultad a causa del dolor que sentía en el cuerpo.
-Tonterías muchacho-la mujer aunque estaba asustada no lo quería dejar solo.
-Hoy nos atrasamos Madame Pomfrey-le dijo Remus-. No sé cuanto más falte, pero por el dolor no el cambio ocurrirá en unos minutos.
-Muy bien-ella se alejo unos pasos y murmuro-. Yo inmovilizare el Sauce-levanto su varita y apunto a una rama-. Wingardium Leviosa.
La rama se elevo en el aire y con la varita ella la dirigió hacia el nudo que debía ser presionado.
-Gracias-dijo Remus y comenzó a correr hacia el árbol para luego saltar por una cavidad que había entre las raíces.
-¿Por qué demonio tardaste tanto?-pregunto una voz dentro del pasadizo que se encontraba ahí abajo.
-Es un placer verte a ti también, Sirius-contesto Remus pasando junto a él sin detenerse.
Los demás corrieron detrás de él hasta unas escaleras que subían para llegar a una casa. Lugar que según los habitantes del pueblo estaba repleto de violentos fantasmas, lo cual era mentira.
Ese lugar había sido bautizado La Casa de los Gritos por los ruidos que se podían oír de ese lugar. No era mentira que se oyeran gritos, pero sí que hubiera fantasmas. Los gritos eran producidos por Remus cada vez que debía transformarse.
-Llegamos-dijo jadeando cuando se encontraron dentro del lugar-. Me retrase porque Madame Pomfrey no encontraba su varita y me hizo esperar hasta encontrarla.
-Genial-murmuro James que parecía molesto.
-¿Qué sucede?-dijo Remus.
-Nada, lo siento- puso una falsa sonrisa en el rostro.
-James miéntele a otro que te conozca menos-Remus apretaba los dietes para no gritar.
-Lily sabe que algo más sucede-respondio mirando a Remus preocupado por la forma en la que la espalda de su amigo se arqueaba de dolor.
-Díselo-le dijo Remus.
-Yo lo haría pero…
-Díselo-declaro Sirius mirando a Remus con la misma preocupación que había en los ojos de James.
-Tenemos que estar todos de acuerdo-dijo James mirando a Peter-. No te estoy obligando a…
James fue interrumpido por un grito que rasgo la garganta de Remus.
-¿Remus estas bien?-se acerco a su amigo inconscientemente sin recordar que Remus les había prohibido estar a menos de diez pasos de distancia de él en esos momentos.
-Aléjate-le espeto-. Sigan hablando, por favor-pidió agarrándose las costillas.
-Si mato a Peter no lo tendríamos que convencer-sugirió Sirius-. Es broma-aclaro mirando la palidez del chico.
-Supongo que no importa-dijo Peter encogiéndose de hombros-. Lo va a descubrir de todas formas y ya no te lo cerca que estuvo en varias ocasiones.
-¿Estás seguro?-pregunto James-. Sabes las consecuencias de esto. Si Lily hablara…
-¿Es que no querías convencerlo?-Sirius callo a James-. Lily jamás dirá nada, Wormtail.
-Lo sé-suspiro Peter mirando a Remus curvarse sobre sí mismo a causa del dolor. No importaba la cantidad de veces que intentara no pensar en Remus como alguien peligroso, él le seguía temiendo al lobo.
-¡Transfórmense!-grito Remus girando el rostro hacia los demás.
James y Sirius se miraron preocupados sabiendo que aun faltaban unos minutos, Peter solo miraba con miedo.
Cuando Remus volvió a mirar a hacia donde estaban sus amigos se encontró con tres animales que lo esperaban para ir a jugar. Un ciervo enorme, un perro más grande del normal y una rata no quitaban sus miradas de él.
-Ya no falta mucho-dijo con su último aliento humano de la noche.
La transformación se completo y el lobo se sintió libre y feliz después de un mes de encierro. Volvió a ver a sus amigos parados en la casa listos para jugar a correr con el ciervo, a correr con el perro y a buscar a la rata.
Antes de empezar hizo una maniobra rápida antes de que los demás pudieran pararlo. Se mordió fuerte el brazo, esa era la pena que Remus tendría que cargar por no a verlo dejado salir del sótano de la casa la última vez. Sintió las miradas de reproche del ciervo y el perro y decidió que esa noche era mejor comenzar jugando con la rata hasta que los otros lo perdonaran.
Moony el lobo, solo se divertía una vez al mes. Y se preguntaba por qué no podía hacerlo más veces. La única respuesta que encontraba era Remus y se sentía traicionado por él, por ese motivo pasaba entre las ramas duras que dejan marcan en el pelaje y por eso mismo también peleaba con el ciervo sabiendo que Remus luego sentiría el dolor de los golpes de los cuernos en el cuerpo. El no era malo, al solo no le gustaba compartir el cuerpo.
Sintió el movimiento y vio que la rata ya ni estaba, aulló de felicidad y comenzó la búsqueda.
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Bueno lo prometido es deuda, capaz no es tanto como esperaban pero es lo que me surgió. Espero no haber decepcionado a nadie.
Bueno muchos besos a todos.
