Lo prometido es deuda, aqui el capitulo diez.

Declaración; los personajes no son míos, solo la linda y loca historia.

Disfruten.

Capitulo 10

Acercándonos

Deidara se encontraba un poco confundido, pero gratamente sorprendido. El almuerzo con el azabache había resultado ser una comida familiar.

El rubio estaba sentado en una cómoda silla en el comedor del jardín, estaba en compañía de Itachi, la señora Mikoto, y el hermano de este, Sai. El más pequeño de los Uchiha se encontraba ausente, recogiendo un recado de su madre.

La comida era ligera, al igual que la plática. Hasta el momento se había mantenidos en temas generales, o eso creía el rubio, pero en realidad fue sometido a un muy delicado interrogatorio por parte de la señora Uchiha.

— Sasuke a tardado mucho — comento Itachi — creía que solo tenía que recoger unas plantas.

— Ese era el encargo, pero sabes que cuando va a la floristería Yamanaka, Ino lo retiene un rato.

— Qué casualidad, uno de mis hermanos trabaja en esa tienda. — Acoto el rubio con una pequeña sonrisa — tal vez se conozcan.

— ¿y cuál de tus hermanos trabaja ahí, el rubio o el pelirrojo? — pregunto Sai, quien se había mantenido atento a la charla del rubio.

— ¿Cómo sabes que tengo un hermano rubio y otro pelirrojo? — la sorpresa de en su voz se denotaba.

— Pues los vi en la exposición y me di cuenta que eran…— el pelinegro recibió un discreto pero firma golpe en su pierna, por debajo de la mesa, justo de su hermano mayor — me di cuenta de que eran familia. –finalizo con una de sus típicas sonrisas.

Deidara acepto como buena y valida esa respuesta, y se tranquilizo una vez más. Por un momento temió que Sai lo hubiera descubierto.

— Hm…pues el rubio, se llama Naruto. Trabaja de medio tiempo en la floristería.

— Oh, y de seguro es igual que tu…— otro golpe discreto en su espinilla casi hace que el segundo hijo del matrimonio Uchiha, gritara de dolor — me refiero a igual en apariencia.

— pues es rubio, como yo, pero sus ojos son mas azules que los míos, son como el cielo.

— estoy seguro que no son tan bellos como los tuyos. — opino el cuervo mayor. Provocando un ligero sonrojo que el rubio trato de esconder.

— hm…bueno…gracias — el rubio estaba un poco turbado, por tan evidente halago, y mas aun frente a su familia. Solo pudo sonrojarse.

— sabes, te ves muy bien cuando te sonro…AUH — esta vez, el segundo hijo de Mikoto no pudo evitar quejarse ante las ya nada delicadas patadas que recibieron sus piernas. En esa ocasión fue por partida doble.

— querido, no incomodes a nuestro invitado — le recomendó delicadamente la dama de ojos negros.

— no es mi intención hacerlo, madre. Pero Itachi también le hizo un cumplido y no veo que le estés rompiendo las…— en esa ocasión el pelinegro tuvo la astucia de ponerse en pie para evitar la patada que Itachi le iba a dar. — saben que, creo que iré a ver si las gallinas ya pusieron huevos. — con una sonrisa traviesa se acerco a la y tomo una de las manos de Deidara, y ante la atenta mirada de Itachi, deposito un casto beso en el dorso de su mano — fue un placer compartir este almuerzo contigo, Dei-chan.

Itachi se contuvo de alejar a su hermano de esa delicada mano, solo porque su madre puso una mano sobre su brazo. El maldito de Sai se estaba cobrando de las patadas que le dio por ser tan indiscreto.

Deidara se quedo un poco confuso cuando vio al azabache menor alejarse, Itachi estaba molesto. Ese desgraciado se las pagaría. Nadie tocaba lo que era suyo…sin importar que Deidara no lo supiera ya era del Uchiha.

— hms, no sabía que tenían gallinas — el rubio volvió su atención a sus anfitriones, y vio como la señora Mikoto sonreía antes de romper en carcajadas, e Itachi solo le sonreía de medio lado.

****** Acercándonos *****

Ese sábado, mientras Naruto trabajaba y Deidara estaba en su cita, Gaara era el encargado de hacer la limpieza en la casa y abastecer la despensa. De ahí, que se encontrara en medio de un pasillo de un gran supermercado, tratando de decidir qué tipo de ramen llevarse.

— no sé cómo Naru puede comer esta basura como si fuera ambrosia. — murmuraba el pelirrojo mientras cogía un par de empaques de la marca favorita del rubio.

El pelirrojo continúo su ruta por los amplios pasillos de la tienda, llenando su carrito de comprar de toda clase de artículos. Desde frutas y vegetales hasta detergente. Justo se encontraba en el pasillo de los cereales, alzándose sobre la punta de sus pies para tratar de alcanzar el cereal favorito de Deidara.

— Estúpido cereal, porque esta tan alto…— mas murmullos por parte del pelirrojo, mientras subía un pie en el nivel más bajo del anaquel — estúpido también el que lo puso tan alto — el pelirrojo subió su pie hasta el segundo nivel del anaquel — ya te tengo.

Pero su victoria duro poco, perdió el frágil equilibrio que mantenía sobre el anaquel. Sin soltar su premio, el pelirrojo se sintió caer de espaldas directo al duro piso de baldosas de la tienda, se preparo para el golpe…que por suerte, no llego. En su lugar Gaara sintió como unos fuertes brazos lo sujetaban, como si fuera una escena de algún manga shojo.

Sorprendido, el pelirrojo abrió los ojos, que por reflejo había cerrado, y miro a su rescatador.

— Oh… pero mira que sorpresa, un ángel a caído en mis manos.

Gaara no supo que responder, estaba en brazos de un hombre de ojos y cabellos negros como la noche, de piel pálida y exhibiendo una sonrisa. Antes las palabras del sujeto, Gaara se removió para que el hombre lo bajara, era imperante esconder el sonrojo de sus mejillas ante el halago que le hicieron.

El azabache dejo con delicadeza al pelirrojo en el piso, y con agrado, aprecio por completo al otro. Ante sí, tenía un adorable pelirrojo de complexión menuda y con unas buenas curvas que no podían ser ocultas por la ropa ancha que usaba.

— Gracias por atraparme — dijo el pelirrojo una vez sintió que su rostro volvía a la normalidad — los cereales no deberían estar tan altos.

— ha sido un placer. Siempre he querido tener un ángel en mis brazos y gracias a ti he cumplido ese sueño.

— no exageres que no soy ningún ángel. Si me desculpas…

— Sai…

— ¿disculpa?

—Mi nombre es Uchiha Sai, es un gusto conocerte — hizo una pequeña inclinación — ¿cuál es tu nombre?

—…Gaara…— respondió un poco dudoso.

— Bueno, Gaara-san, ¿me permites a acompañarte?

— ¿Para qué? Solo voy a terminar mis compras.

— Pues…a lo mejor tienes que tomas más cosas desde otro tramo alto y no alcanzarías.

— Ese sería mi problema. Le agradezco la ayuda, y la oferta, pero puedo arreglármelas.

— Vaya… es usted muy orgulloso y muy lindo también.

— y usted muy indiscreto, y no soy lindo, soy guapo. Solo los niños son lindos — Gaara había comenzado a caminar por el pasillo, llevando consigo su carro de compras. El de ojos aguamarina pensó que el otro captaría la indirecta pero no fue así. Se encontró siendo acompañado de cerca por ese extraño azabache.

— lindo, guapo, hermoso, es lo mismo. Solo son sinónimos.

— umh…— el pelirrojo seguía sus comprar ahora con la presencia de un varón alto y bien parecido, que a pesar de ser tan peculiar al hablar atraía la mirada de varias mujeres. — y usted ¿no va a comprar nada? — cuestiono cuando iban por el tercer pasillo y el azabache aun tenía su canastilla bacía.

— lo que vine a buscar esta en otro pasillo.

— sabe que estás llamando la atención de algunas mujeres ¿verdad?

— ah, no me había dado cuenta. Pero no me interesa, mi corazón ya tienen dueña.

Gaara se fijo en la mamo del moreno, y vio que no tenia anillo.

— aun no estoy casado, pero en cuanto ella me dé el sí, lo haremos. Eso o la secuestrare a una isla desierta hasta que se decida a casarse con migo o quede embarazada.

Gaara miro fijamente al otro, ya que lo que había dicho podría ser un chiste, a no ser por la seriedad que había en sus palabras aun con una sonrisa en sus labios.

— ¿no estás bromeando?…

— no, claro que no. Estoy locamente enamorado, bueno. Tan locamente como pueda estar un Uchiha.

Ante la mención de su apellido, Gaara recordó a verlo escuchado antes. Tal vez unos días a tras…

— ya recuerdo. Eres el pinto. Tuviste una exposición hace una semana.

— oh, qué bueno que te guste el arte. Puedo suponer que fuiste a la exposición.

— sí, mi hermano trabaja en la galería de arte y fui a la exposición.

En ese momento una sospecha se planto en la mente de Sai, y no dudo en averiguar qué tan cierta era.

— que bien. ¿Y quién es tu hermano?

Gaara sopeso en responder o no y decidió que no había nada de malo en esa información. Por lo que, encogiéndose de hombres respondió.

— de seguro lo conoces. Es el asistente de la directora de la galería, se llama Deidara.

— pero que grata sorpresa — respondió el pelinegro con una sincera sonrisa.

********** Acercándonos ***********************

Sasuke estaciono su coche junto al de su hermano. En todo el trayecto no se había sacado de la cabeza el beso que le robo al rubio escandaloso de la floristería. En más de una ocasión, había acariciado sus labios, recordando los suaves y jugosos labios del ojiazul. Aunque su falta de experiencia había sido evidente, ese había sido el beso más erótico que Sasuke había tenido en su vida.

— y pensar que es un dobe —dijo en voz alta mientras salía del coche.

Sasuke entro a la casa y desde un ventanal pudo ver a su hermano sentado en el jardín y un joven rubio. Sasuke lo identifico de inmediato, como el chico del restaurante, ese que había atrapado el interés de su hermano.

— Con que esas tenemos…— dejo la maseta en la cocina — veo que no estás jugando nii-san — se dirigió a su habitación. Ya que el almuerzo había terminado. Y él, no tenía hambre.

******* Acercándonos *********

El jardín de la mansión seguía siendo testigo de una tarde agradable para un rubio de ojos azules. Las agujas del reloj marcaban las tres de la tarde, y el tiempo había pasado realmente volando en compañía de los Uchiha. Luego del almuerzo, Mikoto se había retirado del jardín, con la excusa de atender algo con un conocido, a los oídos del rubio sonó a excusa para darle tiempo a solas, y entre avergonzado y asustado agradeció el gesto. Por ello se encontraba degustando un delicioso te junto a el joven de ojos negros.

Durante toda la tarde Itachi había estado más que atentos con el rubio, cuidando siempre de que el interrogatorio que le hacía pasara desapercibido para el aludido.

Itachi necesitaba saber que o quien le había causado tanto daño al rubio, como para que lo traumatizara de esa manera. Porque después de pensarlo detenidamente, era evidente que el rubio había pasado por una situación traumática.

Itachi se quedo viendo como Deidara tomaba la pequeña taza de té y se la llevaba a los labios. Sus ojos se trabaron en esos rosados labios, por un momento sintió celos de esa taza, quería ser él quien fuera acariciado por esos labios tan sensuales.

—Mnm… — tuvo que aclararse la garganta para espantar tan impropios pensamientos, si seguía así, de seguro no se podría levantar por un buen rato — ¿te gustaría dar un pasea por el jardín?

El rubio fijo sus ojos en el varón frente a él, de cierta manera se había acostumbrado al silencioso escrutinio del otro, por ello se sorprendió un poco cuando este rompió el silencio del cual disfrutaban desde hacía unos minutos.

— Hm me gustaría…pero

— ¿Hay algún problema? — cuestiono cuando el rubio callo con un tono de duda en su voz.

— Creo que ya he causado muchas molestias por un día…

— No has causado ninguna hasta el momento. Este tiempo contigo ha sido todo un placer.

Un pequeño sonrojo apareció por las mejillas del rubio, a pesar de toda la educación que mostraba en su comportamiento, el azabache había hecho notar en todo momento el interés que tenia por el rubio.

— hmn…eres muy directo Itachi, a veces no sé cómo responder a tus comentarios.

— Ese sonrojo es suficiente respuesta para mí — más calor subió a las mejillas del de ojos azules.

Deidara dejo la taza en la mesa y justo cuando iba a retirar sus manos del recipiente, las grandes manos envolvieron las suyas.

De inmediato el cuerpo de Deidara se tenso. No le temía a Itachi, solo quería ser precavido, los besos que se habían dado anteriormente lo habían dejado con la certeza de que debía de tener cuidado con el Uchiha si no quería que este descubriera su secreto…aunque no sabía bien cual secreto era el que quería mantener oculto.

— Deidara…— la voz de azabache bajo un decibel a su tono normal, dándole ese toque sensual que solo se conseguía con el deseo — déjame conocerte, déjame acercarme más a ti.

— ¿Que tan cerca quieres estar Itachi? — Pregunto con sus ojos fijos en los pozos negros del Uchiha — ¿por qué quieres acercarte a un desconocido como yo?

— No eres un desconocido…

— Se pueden contar con una mano las veces que nos hemos visto, y creo que sobra un dedo — trato de expresar lo más claro que podía su punto de vista — se que eres de una buena familia, que son dueños de una gran empresa, en cambio yo solo soy un empleado de una galería de arte.

— No soy clasista. No me interesa de donde venga, yo…

— Porque no lo sabes…— susurro el rubio interrumpiendo al otro. Fue lo suficientemente alto como para que Itachi lo escuchara.

— Cuando digo que no me importa, es porque es cierto. No miento.

— Eso lo dices ahora. — Deidara soltó sus manos de las cálidas palmas del Uchiha y sintió como la angustia se expandía por su cuerpo — estoy seguro que si seguimos con esto no tendrá un buen final.

Itachi volvió a buscar sus manos a través de la mesa, y las sujeto una vez más. Deidara trato de rehuir esos pozos negros que brillaban con decisión.

— Pruébame — propuso firmemente el Uchiha — conóceme y te darás cuenta que no estoy jugando contigo.

—…— Deidara no supo que responder. Itachi lo miraba tan fijamente, con tanta determinación y sinceridad que era imposible dudar de su palabra.

—…Deidara — el mayor subió una de su cálidas manos y acaricio tiernamente la fina barbilla y la comisura de las labios del de ojos azules, quien ante tal caricia solo pudo separar los labios, en una invitación inconsciente que provoco que el Uchiha aceptara de inmediato, cortando la distancia entre ellos. Cuando el aire que los separaba se cargo de electricidad, Itachi hablo de nuevo — confía en mí, nunca te lastimare, solo quiero amarte…— la última palabra murió en la unión de ambos labios, donde inicio un beso cargado de sentimientos y anhelos.

Mientras los dos jóvenes dejaban que sus bocas se exploraran a plenitud, desde unos de los ventanales de la casa dos pares de ojos negros contemplaban la escena con diferente percepción.

— parece que nuestro hijo va en serio con Deidara-san, me alegro mucho por ellos. De lejos se puede ver que están hechos el uno para el otro.

—hms — respondió el hombre junto a ella.

— Dices eso porque no lo conoces. No debiste perderte el almuerzo. Hasta Sai lo encuentra agradable.

— Intente llegar a tiempo pero no pude. — se defendió el patriarca de los Uchiha, quien sabía que si no se disculpaba su amada esposa de molestaría con el, y eso no le convenía.

—Ujum — fue el turno de ella de responder con los monosílabos patentados Uchiha — hablemos en la biblioteca, quiero contarte algo que me preocupa.

Con eso la pareja se alejo de la ventana, dándole privacidad a la pareja que ya habían concluido sus besos, pero no sus caricias.

En el jardín, Itachi acariciaba tiernamente el rostro de Deidara, con su oscura mirada fija en el rubio, quien mantenía sus ojos cerrados después de tan estremecedor beso.

—no hay mentira en mis palabras. Déjame acercarme a ti…

—que tan cerca? –cuestiono en un susurro.

—Todo lo cerca que sea posible –respondió con una pequeña sonrisa de Casanova, pero con una veracidad innegable.

*********** Acercándonos ************

Gaara se encontraba acomodando las compras que había realizado. Increíblemente, había pasado un rato agradable en compañía del artista, quien se había quedado con el hasta que termino sus compras. Sai era un hombre muy interesante, a pesar de lo particular que era. No era tan arrogante como el Hyuga. Si hubiera sido él quien lo viera caer de la tramaría, de seguro lo dejaría estrellase contra el piso.

Y ahí estaba de nuevo. Pensando en el. En el Hyuga. Era irritante como su mente se empecinaba en viajar en el tiempo un día atrás hasta el momento justo en el que estaba en brazos del pomposo de ojos color luna. Un escalofrió recorrió el menudo cuerpo del pelirrojo cuando recordó cómo se sentían esos labios sobre los suyos. Firmes, calientes, húmedos. Si no hubiera salido corriendo cuando lo hiso, de seguro algo mas habría pasado.

—si me hubiera ido antes de besarlo…ahora estaría mejor…-hablo para si mismo el de ojos aguamarina- o tal vez no…

Justo cuando terminaba de colocar el último abarrote en la alacena, escucho la puerta siendo abierta y luego cerrada.

No escucho el acostumbrado anuncio de 'ya estoy en casa' por lo que, extrañado fue hasta la sala. Encontró a Naruto con la espalda recostada en la puerta cerrada, la mirada perdida en algún punto de la pared frente a él, y un semblante que no supo definir. De cierta forma, la actitud que mostraba el rubio, le recordó a la suya la noche anterior. Pero no podría ser por lo mismo…

—¿Naru…? –llamo el pelirrojo acercándose al rubio hasta quedar frente a él.

En la mente del rubio había una batalla. No quería preocupar a sus hermanos, pero no podía responder por si mismo las dudas que rondaban su cabeza después de lo acontecido en la tienda. Fijo sus azules ojos en los aguamarina frente a él, y se sintió un poco aliviado de que fuera Gaara quien estaba en casa y no Deidara, de alguna manera no quería preocupar a su hermano mayor.

Gaara espero en silencio hasta que el rubio se decidió a hablar.

— ¿Alguna vez te ha besado un bastardo arrogante de una manera tan única que crees que vas a morir de alegría y placer y después te das cuenta que es un maldito pomposo que solo quería jugar contigo, pero aun así, tu cuerpo se queda con el recuerdo de sus besos tan grabado que horas después aun puedes sentir esos labios sobre los tuyos y no puedes evitar que otra parte de ti reacciones de una manera muy vergonzosa?

Ante tamaña pregunta Gaara solo pudo cerrar los ojos y tratar de evitar la sonrisa que quería escapar de sus labios ante lo irónica de la situación.

Suspirando, abrió los ojos y miro directamente a los zafiros del rubio antes de responder;

Sí, me ha pasado justo eso.

Taran!

Este capi fue un poco más corto, pero no desesperéis, ya estoy trabajando con el siguiente, que les adelanto será un poco…más…pasional.

Espero les haya gustado, y dejen sus comentarios.

Besos y abrazos desde…ya saben dónde :p