Una muerte prevista

Hatake Ibiki

Capítulo 10: Amortentia

OoOoOo Viernes de la segunda semana OoOoOo

La clase se le salió de las manos al profesor Slughorn. Todos sus alumnos excepto Hermione y Harry que llevaban tapones nasales estaban completamente descontrolados, rodeaban el caldero de Monick y cuando el profesor intentó taparlo casi le arrancan el brazo.

Tuvo que parar la clase cuando Ron se le echó encima a Monick, tirándola al suelo tratando de besarla, la bruja le apartaba la cara con ambas manos mientras gritaba, Harry otros dos alumnos y el mismo Slughorn tuvieron que sacarle de encima al pelirrojo.

–No he hecho magia porque no quería lastimarlo– jadeó la morena desde el suelo, Hermione salió de la clase dando un portazo.

En su intento por liberarse, Ron golpeó el rostro de Harry descubriéndole la nariz quien respiró con desesperación el vapor que salía del caldero – ¡Voy a ver a Ginny!– gritó, sus ojos lucían vidriosos, rayaba en la locura. Ron fue corriendo tras Harry al percatarse del peligro que corría su hermana.

–Su poción ha sido perfecta… ¿Monick?– dijo el profesor, pero la morena había desaparecido, al igual que el resto de los alumnos.

Corría por los pasillos, conocía su horario a la perfección, tenía una hora libre antes de la comida los viernes, debía estar en el despacho.

Con desesperación llamó a la puerta –Siga–

Monick entró sonriendo como lunática –La poción ha sido un éxito–

–Eso veo–dijo Snape desde su escritorio.

–Podría darme un poco más de esa poción para controlarme– le temblaban las manos y la voz– no lo he podido evitar, la he olido profesor, la he olido–

Snape bufó, se puso en pie y caminó hasta el almacén de su laboratorio dejando a la drogadicta en el despacho. Cogió un vial y al girarse Monick estaba frente a él – ¡¿Pero qué de…?!– no pudo decir más, Monick le selló la boca con sus labios.

Parpadeó estupefacto y cuando segundos después reaccionó dispuesto a alejarse, la mano de la morena que no aferraba su capa se ciñó a su nuca, atrayéndole más.

Snape la tomó por los hombros y la alejó – ¿Qué demonios cree que hace?– miró incrédulo a la menor, la poción la había afectado más de lo esperado.

Por un instante Monick sonreía con satisfacción, por fin se había atrevido a hacerlo, pero… su sonrisa desapareció, Severus no parecía contento con todo aquello.

– ¿A qué cree que está jugando señorita Mayfair? – la voz molesta de Snape rompió el silencio.

– ¿Qué? – Le miró sorprendida– ¡no estoy jugando!– dijo retorciéndose las manos.

– Beba esto ¡y lárguese de aquí!, no quiero volver a verla– Snape dejó el vial frente a ella y se fue directo a su despacho cerrando la puerta tras de sí.

Monick dejó la poción en su sitio, no quería dejar de sentir aquella desesperación, quería seguir sintiendo que lo necesitaba, nunca había deseado así a nadie. Fue a su dormitorio para pensar en una nueva estrategia para besarlo.

OoOoOoOo

A la hora de la comida Snape vio muy sonriente a Albus, lo mejor era no preguntar.

–Vaya, vaya, el amor esta en el aire–

Snape le miró ceñudo sin decir nada.

–La maravillosa poción de Monick causó estragos– Dumbledore sonrió–Slughorn no podía controlarlos–

–Eso es porque es imbécil– el anciano pasó por alto el comentario, tenía algo más divertido que contar.

–El joven Weasley se le tiró encima a Monick para besarla en plena clase– Snape apretó la mandíbula sin darse cuenta

– Pero ella no lo permitió– Dumbledore soltó una risita– y eso que hicieron falta cuatro hombres para sacárselo de encima– en ese momento la morena entró en el gran comedor–Hablando del rey de Roma…–

Llegó a la mesa sólo por inercia pues en su cabeza sólo había espacio para repasar una y otra vez el beso que le había dado a su profesor, se dejó caer en el que se había convertido en su puesto oficial, a lado izquierdo de Ron, dando la espalda a la mesa de profesores.

Harry y Ron se habían peleado a golpes, el moreno había saltado sobre Ginny y la había besado con desesperación metiendo mano donde podía, la pelirroja había aprovechado la trifulca que armó Ron y subió a su dormitorio antes de que Harry montara una peli porno frente de todo Gryffindor.

Más tarde bajaron al comedor tan amigos como siempre, hasta que Monick al sentarse y sin saberlo provocó de nuevo el caos. Ron estiró las manos tan largas como tentáculos y se aferró a la cintura de la morena, obligándola a soltar un grito.

Monick empleó toda su fuerza en apartarle la cara al pelirrojo– ¡Harry ayúdame!– el moreno salió de su sorpresa inicial y saltó desde el otro lado de la mesa, tirando la comida y manchándose la ropa en el proceso.

En el comedor se armó tremendo alboroto, se había hecho una bola alrededor de los tres alumnos que estaban en el suelo.

Snape se puso de pie, completamente iracundo por el maldito escándalo. A su paso los alumnos se iban apartando, temerosos.

Jaló con más fuerza de la que pretendía la túnica de Ron, obligándole a soltar a Monick para llevarse las manos al cuello, el mayor vació un vial de poción en la boca del pelirrojo y después le soltó dejándolo caer.

Harry y Monick veían desde el suelo al imponente profesor de defensa, sacó otros dos viales y los tendió hacia ellos, Harry cogió uno y lo bebió.

Snape miró a la bruja con enfado, sabía que había dejado la poción intacta en el laboratorio– ¿Lo hará por su cuenta o quiere que la obligue señorita Mayfair?–

Si obligarla significaba que él de alguna forma iba a tocarla, entonces sí, quería que la obligara.

Snape la miraba furioso, Monick bebió de mala gana mientras le miraba fijamente, de inmediato una enorme desilusión se apoderó de ella. Él se giro sin siquiera mirarla.

–20 puntos menos para Gryffindor por armar alboroto– se escucharon algunas quejas amortiguadas. Una vez se recuperaron los tres volvieron a sus asientos.

–Monick lo siento– Ron estaba rojo como tomate y veía fijamente su plato.

–No importa– dijo mientras tomaba uno de los sándwiches que sobrevivieron.

–No quisiera que algo cambie entre nosotros por mi culpa– murmuró.

OoOoOo

–Muchacho veo que venias muy bien preparado– Dumbledore sonrió al verlo llegar a la mesa.

–Alguien tenía que estarlo– miró con reproche a Slughorn.

–Pobre señor Weasley, su segundo intento de beso también fracaso– dijo Slughorn sonriente.

Los tres giraron la mirada a la mesa de Gryffindor, donde Monick le daba unos golpecitos a la mano de Ron.

– ¿Todo bien?– preguntó el anciano a Snape que volvía a tener demasiado tensa la mandíbula.

–Sí– respondió secamente, dando por finalizada la conversación.

OoOoOoOo

–Que no pasa nada Ron– el pobre se veía demasiado angustiado.

En el laboratorio el Ron había estado a punto de saltar sobre Hermione, miró a la castaña quien le miró con reproche, toda la maldita mañana le había insistido que usara tapones en clase.

Percibió un ligero toque a lavanda y miró a Monick, se veía ansiosa oliendo su caldero, pero al notar que él la miraba le sonrió abiertamente y aquel había sido el detonante, saltó sobre ella…

–Si te doy una galleta ¿dejaras de pensar en eso?– le susurró Monick al oído sacándolo de su ensimismamiento.

Ron sonrió –Ya te he dicho que no soy una lechuza–

Hermione los miraba, había sentido un enorme alivio cuando Monick rechazó el beso, pero ahí estaban de nuevo, riendo como si nada hubiera pasado, como si se conocieran desde siempre. La realidad la golpeó, ella nunca se había llevado así de bien con él, siempre peleando por una cosa o por otra.

OoOoOoOo

A las 7 p.m. Monick llamó a la puerta del despacho.

–Adelante– Snape se tensó al verla entrar, no esperaba que fuera ella, había sido muy claro antes.

–Profesor yo…–

–Ahórrese sus disculpas señorita Mayfair– dijo sin mirarla, había fijado la vista en el pergamino que estaba revisando antes de su interrupción.

Monick suspiró, de nuevo la había llamado señorita –No me estoy disculpando, señor–

– ¿Entonces a que ha venido?–

–A cumplir mí castigo–

–Le he dicho que no quería volver a verla, ahora largo de aquí–

–Pero…–

– ¿Es usted sorda?– continuaba sin mirarla, Monick cerró los ojos y respiró buscando paciencia, pero no la encontró.

–No, no soy sorda, no he venido a disculparme y ni siquiera estoy aquí por el puñetero castigo– Snape alzó la vista para reprenderla pero se encontró con unos penetrantes ojos azules, recordó el beso y olvidó como se hablaba.

–Vine a decirle que no fue por la poción, sino porque yo quería hacerlo, llevo tiempo deseando…–

– ¡Basta!– se puso en pie y la miraba realmente furioso– No voy a tolerar sus juegos señorita Mayfair y mucho menos ser su burla–

Lejos de sentirse intimidada por su grito, aquello le había dado valor– Yo no estoy jugando, si no se ha dado cuenta se lo voy a dejar más claro ¡Me gusta! ¡Usted me gusta!– gritó– y me importa una mierda si me expulsan, eso no va a cambiar lo que yo…–

Snape soltó una risa burlona, encontraba todo aquello tan ridículo, era imposible que él le gustara –Es usted una niña mimada, que cree que puede ir por la vida haciendo lo que se le dé la gana, pero se equivoca si…–

–No me está diciendo nada que no sepa profesor– le interrumpió su sermón y sonrió– No se jacta de ser un detector de mentiras ambulante– él entrecerró los ojos– En ese caso, debería saber que he dicho la verdad–

Snape pasó saliva– Se lo diré de otra forma, señorita Mayfair, para que lo entienda. No quiero tener nada que ver con usted, ni como profesor, ni como amigo, ni como nada. Quiero que olvide este penoso asunto y salga de mí vista para siempre–

Tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para evitar que los ojos se le llenaran de lagrimas, se giró y caminó hasta la puerta, donde se detuvo y le habló de nuevo, esta vez sin mirarlo – Le di el suficiente tiempo para que se quitara y no lo hizo, ¿Quién miente aquí?–

OoOoOoOo

Entró a su habitación hecha una furia, quería patear a Severus hasta que el gritara, "sí, ahora que lo pienso bien, también me gustas". Se dejó caer en el sofá, las lágrimas empezaron a salir.

Querido Diario:

En un solo día he mandado a la mierda todo ese asunto de amar a Severus a escondidas.

Lo besé y me sentí tan feliz en ese momento, estúpidamente pensé que si él no se había quitado era porque también deseaba besarme. Animada por ese pensamiento o tal vez porque ya no tenía nada que perder fui a su despacho a gritárselo, el resultado: me mando al demonio.

He decidido darle un tiempo, lo dejare de molestar, tal como me ha pedido, bueno exigido, una de dos, me echa de menos o se queda tan tranquilo, esperó no sea la segunda.

De seguro es la segunda, quien quería estar con una cría 10 años menor y que aparte le va a matar, que estúpida soy.

OoOoOoO

–Pase– Slughorn sonrió al verla– que sorpresa Monick–

–Buenas noches profesor– dijo caminando hacia él – he venido a disculparme por abandonar su clase el día de hoy–

–Oh, no se preocupe, no ha sido la única– dijo ofreciéndole asiento con la mano.

–Lamento mucho el alboroto, debí usar tapones–bajo la mirada– sólo tenía curiosidad–

–No se disculpe Monick, me parece bien que hayan experimentado con la poción, de hecho ese era mi plan desde un inicio–

Monick sonrió falsamente, a ella más bien le pareció que todo se le había salido de madre –Bien– dijo poniéndose de pie– esa era toda mi molestia, profesor– el mago le sonrió.

Caminó a la salida pero una de las fotografías sobre la chimenea le llamó la atención – Pro…profesor ¿Quién es ella?–

Slughorn llegó a su lado– Oh, ella era Lily Potter–

– ¿Potter?–

–Sí, era la mamá de Harry– Slughorn sonrió con melancolía– Una de mis alumnas más brillantes–

Pasó saliva, era ella, ¿Qué relación había tenido con Severus?

–Hablando de eso, el próximo viernes haré una cena, ya sabes solo los mejores y me encantaría que fueras–

–Claro profesor, iré encantada– fingió una sonrisa, nada le apetecía menos que ir a una cena con Slughorn.

OoOoOoOo

A la mañana siguiente no fue al gran comedor a desayunar ni a comer.

–Te buscan– Amón habló desde su lienzo.

– ¿Quién es?– preguntó esperanzada, estaba despatarrada en la alfombra, frente a la chimenea.

–Es tu amigo el pelirrojo– se puso en pie para abrirle.

–Hola Ron– dijo sonriente al abrir. Llevaba puesto un pijama de franela negro y estaba descalza.

–Hola–

–Pasa–

– ¿Puedo?–

–No sé Ron, ¿puedes?–

Él sonrió y entró a la habitación – Madre mía, esto es tan grande como nuestra sala común, pero es para ti sola–

Ella se dejó caer donde había estado sentada antes y se echó un chocolate a la boca.

–Me he preocupado porque no te vi en el comedor en todo el día–

–He comido aquí–

–Ya veo– había paquetes de galletas, chocolatinas, frituras y dos bandejas con platos sucios.

– ¿Quieres?– ofreció chocolates, él negó con la cabeza mientras se sentaba en el sofá, quedando a su lado.

–Pensé que tal vez no querías verme por lo de ayer, así que he venido a disculparme nuevamente–

Ella le miró desde el suelo– No es por ti, ya te lo dije ayer, tu y yo estamos bien. Es a otra persona a quien castigo o premio con mi ausencia, según se vea– se rió amargamente, podía jurar que era premio.

– ¿A quién?– a Ron de inmediato se le vino alguien a la mente – ¿A Herm…?–

–No, no es a ella, aunque lo de ayer no le causo ninguna gracia–

– ¿Entonces?–

– ¿Qué tan bien se te da guardar secretos?– dijo mirándole fijamente a los ojos.

–Bien, diría yo–

– ¿Quieres que te cuente un secreto?–los ojos del pelirrojo brillaron.

–Sí–

–Mmmm mejor no, si se entera que lo he contado me mata–

–No diré nada– en ese momento ya tenía demasiada curiosidad.

–Si te lo digo, ¿harías un juramento para no contarlo?–

–Eres muy drástica Monick, te daré mi palabra–

–Eso no me vale, olvídalo– dijo girándose a mirar la chimenea.

– ¿Cómo que no vale? ¿Qué es, como para que tenga que jurar? ¡Está bien! ¡Lo hare!–

Monick sonrió abiertamente y se hincó frente a él, tomo su antebrazo derecho con su mano derecha y él aferró el antebrazo de la bruja– Ahora repite después de mí–

–Juro por mi vida– Ron pasó saliva, se veía preocupado, pero repitió todo lo que ella decía– que nunca revelare de ninguna manera posible el secreto que Monick Mayfair me confiera– él le apretó con más fuerza al sentir como la magia de ella fluía por su brazo hacia su cuerpo–y de hacerlo acepto morir entre terribles sufrimientos.

Monick luchaba por no echarse a reír, Ron la veía con los ojos muy abiertos. Lo que estaban haciendo no tenía ninguna valides, para hacer un juramento de esa magnitud debía hacerlo un tercero, aquella tontería se le acababa de ocurrir con la esperanza de que Ron no le contara a nadie, ni siquiera a Harry.

Ella le soltó –Muy bien Ronald Weasley mi secreto es el siguiente– le hizo una seña para que se acercará y poder hablarle al oído –Estoy enamorada de Severus Snape y ayer le he besado–

–¡ ¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!– el grito de Ron fue tan fuerte que Monick tuvo el presentimiento que todo el castillo lo había escuchado.

– ¿Qué te gusta…?– ella le tapó la boca con las manos.

–Ron las paredes tienen oídos– le susurró mientras veía los retratos, los ocupantes les veían intrigados. Por eso había hablado con Severus en su despacho y le había besado en el almacén, ahí no había cuadros.

–Vamos a llamarlo…–Monick pensaba en que mote ponerle, pero no encontraba ninguno, su cerebro estaba seco, ninguno le pegaba– ¡Legolas! – sonrió al acordarse de la malhumorada ave, porque claro que con el elfo no tenía nada que ver, sonrió al imaginarse a Severus rubio.

– ¿Legolas?–Ron habló debajo de la mano y ella la retiró de inmediato – ¿De dónde has sacado ese nombre? ¿Qué significa?–

–Ron que te pierdes– dijo dejándose caer a un lado de él.

– ¡Es verdad! ¿Cómo que estas enamorada de SssLegolas?

–Lo conocí antes de entrar a Hogwarts– se acercó al oído de Ron– pase unos días en su casa–

– ¡Que pasaste unos días con SssLegolas! ¡Joder! Monick esto es muy difícil, se me va a salir una palabra por error y voy a morir–

–Espera– levantó el dedo índice y dibujo un círculo– De acuerdo ya no nos pueden escuchar, pero más vale que digas siempre su nombre en clave para que nadie se entere–

Él asintió en silencio – ¡Oh Merlín! ¿Besaste a Snape?– ella asintió– ¡No puedo creer que lo besaras!– dijo poniendo cara de asco.

–Quita esa cara– ordenó– Han sido los mejores segundos de mi vida–

– ¿Cu…cuando?– preguntó intrigado.

–Con la poción Amortentia no dejaba de olerlo, cuando te fuiste corriendo tras de Harry yo fui a su despacho y lo besé–

–No puedo creer que sigas viva–

– ¿Por qué estuviste en su casa?–

–Dumbledore se lo pidió, porque yo no tenía donde quedarme–

– ¿Y que ha dicho cuando lo besaste?–

–Pues me ha mandado al demonio–

– ¿Qué?– maldito murciélago afortunado, tenía a Monick enamorada de él.

–Ha dicho que no quiere volver a verme, así que estoy cumpliendo sus deseos–

– ¿Piensas quedarte encerrada aquí todo el tiempo?–

–No, podré salir cuando él este en clase, cuando sea su tiempo libre pues me quedare aquí para no topármelo–

Ron negó con la cabeza, ella se recargó en el sofá y suspiró con fuerza– Anoche fue la primera vez desde que le conozco que no lo hechice y siento como si algo me faltara– puso su mano sobre el pecho y volvió a suspirar.

– ¿Hechizarlo? ¿Hechizas a Snape?– Monick sonrió.

– ¿Quieres que te muestre?– Ron asintió, ella caminó hacia el dormitorio.

–Hazlo aquí–

–No, si estoy cerca es demasiado fuerte–

– ¿Fu…fuerte?– Ron comenzaba a sentirse indeciso, cuando vio los ojos azules de Monick, mirándole– ¡Joder! Es como si estuvieras aquí– gritó.

Regresó y se sentó de nuevo en el suelo.

–Dices que le hacías esto a él–

–Sí, todos los días–

–En serio Mon, ¿cómo sigues viva?– No podía imaginarse a Snape siendo hechizado y aceptarlo como si nada.

– ¿Mon?–

– ¿Te molesta? –

Sonrió – Na, me gusta–

OoOoOoOo

Snape giraba lentamente el vaso de whisky que tenía en la mano, mientras veía el contenido como si fuera lo más interesante en el mundo. Estaba sentado frente al fuego, había permanecido ahí desde la noche anterior. No había podido dormir.

Se sirvió un whisky y se dejó caer en la butaca, no dejaba de darle vueltas a lo que ella le dijo antes de irse, hasta que decidió que aquello era una estupidez, él nunca habría permitido deliberadamente que ella lo besara, simplemente estaba desprevenido, no se esperaba que ella lo quisiera besar, eso era todo.

Pero había algo más, algo le faltaba. No pudo evitar sentirse preocupado ¿Qué se le había olvidado? Estuvo un buen tiempo tratando de recordar, hasta que el reloj que estaba sobre la chimenea marcó las 3 de la mañana.

¡Maldita sea!– tuvo el impulso de aventar el vaso a la chimenea pero en lugar de eso se bebió el contenido y se sirvió más.

Tenía un mes y medio viendo aquellos ojos azules, todas las malditas noches sin falta que ya se había acostumbrado. ¿Eso quería decir que ella había pensado en él todas esas noches?

Miró de nuevo el reloj, marcaba las 5 de la tarde.

– ¿Estás bien muchacho?– la cabeza de Albus flotaba en la chimenea, Snape separó los ojos del reloj y los posó sobre el anciano–Me he preocupado, no te vi en el desayuno ni en la comida–

–Estaba evitándote Albus–

Él ignoró el comentario– ¿Vendrás a la cena?–

–No–

–Por favor dime que has comido algo– dijo al ver la botella vacía de whisky que tenia a un lado y la nueva de la que se estaba sirviendo.

Snape rodó los ojos– No sabía que debía rendir cuentas de lo que hago en mi tiempo libre, dime Albus ¿acosas así al resto del profesorado?–

–No, tú eres especial para mí, como un hijo– dijo guiñándole un ojo.

– ¡Qué suerte!– dijo con ironía.

– ¿Qué te tiene de tan malas pulgas?–

–Al contrario, estoy celebrando– dijo para después beber de nuevo.

– ¡Oh! Perdón confundí tu celebración con una profunda depresión–Snape bufó– ¿Y qué es lo que celebras?–

–Si te digo que iré a la cena ¿desaparecerás?–

–Probablemente–

–Bien, pues entonces nos vemos en la cena Albus–

–Nos vemos hijo–

OoOoOoOo

– ¿Qué habrá pasado?– murmuró Albus mientras acariciaba a Fawkes.

–Ahora qué es lo que te preocupa– preguntó el retrato de Phineas Black.

–Severus, se veía muy…bueno más deprimido de lo normal–

–Albus eres un metiche sin remedio–

El anciano miró al retrato y sonrió– Yo lo llamo una sana curiosidad–

OoOoOoOo

– ¿No iras a cenar?– preguntó Ron.

–No, me quedare aquí y si no quieres que muera del aburrimiento ven a visitarme de vez en cuando–

– ¿De vez en cuando? ¿Cuánto tiempo planeas esconderte?–

–Hasta que él me busque– dijo decidida.

–Oh Mon, morirás aquí de vieja, puedo asegurarlo–

Monick suspiró –Ya lo sé–

–Será mejor que vaya a cenar– dijo poniéndose de pie.

–Vale– ella le imitó– Oye Ron…

–Sí, no le diré a nadie, y le llamaré Legolas cuando haya alguien presente…–

–No es eso– agachó la mirada– ¿Lo has visto hoy?–

–Ahora que lo mencionas no lo vi en todo el día– sonrió –Estaré al pendiente en la cena y luego te cuento ¿vale?– dijo poniendo su mano sobre la cabeza de Monick.

Ella sonrió– La contraseña es Mellon, ven cuando quieras–

Cuando vio salir al pelirrojo estuvo tentada a salir–Oh Merlín dame fuerza para no irle a buscar– sentía la misma fuerza de voluntad que un niño pequeño en una tienda de golosinas

CONTINUARÁ...

Aigo Snape: Ya sé jajajaj creo que después de todo si hará falta que Monick le de unas patadas a Snape para que reaccione.

¡Se agradecerán reviews!, ¡Hasta el siguiente capítulo! Gracias por leer.