HELLO!... Estoy muy contenta porque este fic está a punto de tener 50 comentarios y quiero agradecer a todas aquellas personas que han hecho esto posible… Cuando empecé a escribir, no sabía si les gustaría y hoy me da mucha alegría saber que así es… Créanme que tener 50 comentarios, para mí es un gran logro… Por otra parte, hice una amenaza: A alguien le dije que no subiría cap hasta que ella lo hiciera y, para sorpresa mía, cumplió con su parte. Así que yo también lo hago ahora… También quiero agradecer a dos personitas que han leído el fic: A Daniela (bonesfds) por leer el fic y dejar su comentario desde el capítulo 8… y a "I" por el comentario que me dejó… Me he sentido honrada de haber provocado ese sentimiento en ti… Gracias a ambas por sus palabras… No creo ser una gran escritora (como otras que conozco jejejeje!) pero me defiendo… Por otro lado, me dio mucho gusto saber que hay puntos que les han gustado (el marcador de Booth, las personalidades de Bren y Seeley, el libro de Cazadores de Microbios, la escena del casi beso del cap pasado, etc.) y que les gusta mucho el rumbo que va tomando la trama… En otro punto, alguien escribió: "Al fin algo bueno que leer"… Como saben, el trabajo se está comiendo mi tiempo y no quiero que eso suceda… Estoy tratando de actualizar cada tercer día así que no desesperen… Espero no dejarlas sin cap por más de 3 días… Bueno, este capítulo es muy especial… Pronto sabrán por qué… Como siempre, espero que sea de su agrado y me concedan el honor de leer sus comentarios y a su vez de contestarles… A ver quién es la afortunada en ser el comentario 50… Ya saben, escriban sus opiniones y críticas… Esas también valen!... Saludos desde mi México lindo y querido!... Bye!
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DISCLAMER: La serie de televisión Bones y sus respectivos personajes pertenecen a Hart Hanson, Stephen Nathan, Kathy Reichs y la cadena televisora Fox.
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Un nuevo día llegaba a Washington D.C. Era un día soleado, con un cielo completamente despejado. La gente se movilizaba de un lado a otro para llegar a sus respectivos destinos. Temperance llegó temprano al colegio en compañía de su inseparable amiga. No le había contado lo ocurrido en su departamento porque no quería que aquella se pusiera a celebrar y gritar por todo lo alto que Booth le gustaba y, que al parecer, ella también le gustaba a él. Era algo que debía permanecer entre ellos dos. Al salir de su primera clase pasó por su salón para ver si estaba ahí. Necesitaba hablar con él y no podía esperar hasta la tarde. Debía aclarar esa situación. Afirmarle que ellos eran solamente… amigos? Compañeros? Conocidos tal vez? Quería decirle que después del sábado no volverían a verse. Que eso era lo mejor para ambos. Pero de verdad era lo mejor? Para ella? Para él? Sin embargo, él no había llegado al colegio. Pensó que tal vez se había quedado dormido. Sin poder hacer algo al respecto, se fue a su salón. La siguiente clase estaba por comenzar.
Seeley Booth no apareció en toda la mañana. No acudió a ninguna de sus clases. Sus amigos estaban preocupados. Nunca faltaba, tal vez se le hacía tarde muy a menudo pero siempre llegaba. Y si no lo hacía le llamaba a Jack para avisarle pero en esta ocasión no había llamado a nadie. Jack trató de comunicarse por celular. Le mandó cientos de mensajes pero no había respuesta por parte de Seeley. Parecía como si se lo hubiera tragado la tierra.
Temperance también estaba preocupada. Al principio pensó que era un desobligado por faltar al colegio. Podía no haber llegado a la primera pero no ir a ninguna clase… eso lo hacía un bueno para nada… Y ella pensaba que él se pondría a estudiar para poder jugar… Pero al ver la preocupación de Jack por no encontrarlo, se dio cuenta que algo serio le había pasado. Algo dentro de ella quiso morirse. Si algo le pasaba… jamás se perdonaría el no haber estado a su lado. Quiso salir corriendo a buscarlo pero no conocía los lugares a los que frecuentaba ir. Sintió impotencia al no poder hacer algo de provecho para encontrarlo. Le pidió a Jack que si tenía noticias de Booth se las hiciera saber.
Quiso irse a la biblioteca a estudiar un rato pero no lograba concentrarse. Pensaba en él en todo momento. Decidió que lo mejor era irse a casa. Así no tendría que esperar a que Jack le dejara el recado en la contestadora. Se fue lo más rápido que pudo. Al salir del elevador que daba a su departamento sintió que el mundo entero se le venía encima. Junto a la puerta se encontraba él… ese joven que había cambiado su vida por completo y que ahora parecía tan diferente. Cuando lo vio sintió un inmenso nudo en la garganta mientras las lágrimas corrían desesperadas por sus tristes ojos. Ahí lo vio… Estaba en el suelo junto a la puerta, inconsciente, golpeado y con manchas de sangre en su ropa. Rápidamente ella se acercó a él con el corazón en la mano:
-Booth!... Booth!... Qué te pasó!... Por favor reacciona!... No me hagas esto por favor! Abre los ojos por favor!... Quién te hizo esto Seeley!...
De inmediato abrió la puerta y con mucho esfuerzo logró meterlo. Lo subió al sillón y se puso a buscar gasas y alcohol en el botiquín de primeros auxilios. Cuando regresó para curarlo, pudo ver que tenía los ojos abiertos:
-Booth? Booth! Qué te pasó? Por favor contéstame!
-Bren? Eres tú Bren? –Dijo él con una voz débil mientras miraba su rostro –Qué haces aquí?
-Más bien debería preguntarte eso. Estás en mi casa.
-Yo… Perdóname… Será mejor que me vaya –Dijo mientras intentaba levantarse pero ella no se lo permitió.
-No puedes irte… Qué fue lo que te pasó? Quién te hizo esto? –Preguntó ella mientras intentaba limpiar las heridas del rostro.
-Nadie. Tuve un accidente. Me caí de las escaleras de mi casa. No es nada grave.
-Eso no es verdad. Esos golpes no son producto de una caída. Por favor Booth… Dime la verdad –Dijo ella en tono de súplica.
-Será mejor que me vaya –Intentó levantarse del sillón pero el dolor fue más fuerte. –Agggh! No puedo levantarme… Me duele el pecho.
De inmediato y con mucho cuidado, Temperance le quitó la playera manchada de sangre. No pudo evitar mirar su bien formado torso pero finalmente logró ver los golpes que impedían que pudiera levantarse.
-Quién te golpeó Booth? –dijo seriamente
-Ya te dije que no fue nadie… Fue sólo un accidente –Contestó él mientras evitaba mirarla a los ojos
-Está bien. Ahora vengo, voy a llamar al médico…
-No! Por favor no lo hagas… No es necesario… -Volvió a decir en tono suplicante
-Entonces dime qué fue lo que pasó por favor! Me duele verte así…
Seeley la miró a los ojos y pudo corroborar lo que ella decía. Era verdad… Podía verse el dolor en su mirada –De acuerdo pero debes prometer que no le dirás nada a nadie. Promételo por favor –Ella asintió –Lo prometo
Él tomo aire para darse valor. Finalmente confesó lo que había ocurrido: -Anoche, cuando llegué a casa me puse a hacer mi tarea y después me acosté a leer tu libro de Perseguidores de Bacterias…
-Cazadores de Microbios dirás –Interrumpió ella
-Si, ese mismo. Leí los primeros 5 capítulos y me dormí en la madrugada. Por obvias razones desperté tarde y se me hizo tarde para la primera clase. Entonces decidí apurarme para llegar a tiempo a la segunda. Estaba desayunando cuando escuché gritos en la casa. Eran los gritos de mi madre. Estaba discutiendo con papá. Estaba demasiado borracho. Entonces comenzó a pegarle. Cuando lo vi me fui sobre él. Empecé a golpearlo pero a pesar de la borrachera sabía muy bien cómo defenderse. No era la primera vez que nos peleábamos. Con un golpe certero en el rostro logró tumbarme y empezó a patearme en el pecho y en la espalda. Cuando descargó toda su furia se largó de la casa. Gracias a Dios que Jared ya se había marchado al colegio. No quería que viera cómo le pegaba y gritaba a mamá. Como pude me levanté del suelo y la abracé. Ella me pedía perdón llorando y le dije que estaba bien, que no me había pasado nada. Siguió llorando en mis brazos hasta que se quedó profundamente dormida. Salí de mi casa con intención de ir al colegio pero no quería que me vieran así y comenzaran a preguntar. Anduve vagando un rato por la ciudad pero el dolor se hacía cada vez más grande. Me sentía impotente por lo que mi padre había hecho. Sentía coraje hacia él pero no sabía dónde encontrarlo. Además, en estas condiciones me acabaría rápidamente. Supe que debía buscar ayuda y pensé en ti. Lo malo es que sabía que a esa hora estarías en el colegio así que lo único que se me ocurrió fue venir a tu casa. Cuando llegué empecé a tocar como loco. No tenía consciencia de la hora que era. Lo último que recuerdo es que me tiré al suelo para sentarme y esperarte recargado en la puerta. No supe en qué momento me quedé dormido.
Brennan había escuchado con sumo detenimiento las palabras de Booth. Le dolía saber de lo que su padre era capaz. No pudo evitar que las lágrimas fluyeran nuevamente a través de su rostro. Fue entonces cuando recordó que todos lo estaban buscando:
-Debo hablar con Jack. Lleva buscándote toda la tarde. Debo decirle que estás aquí y que traiga a un doctor.
-No lo hagas por favor. Jack es mi mejor amigo pero no sabe de las golpizas que me ha dado mi papá. Siempre me pegaba en la espalda o en las piernas pero esta vez lo hizo en el rostro. Todos se hubieran dado cuenta. No quiero preocuparlo. Además, con unos simples calmantes se me quitará el dolor. Mañana hablaré con él. Perdóname por haber venido a molestarte.
-No es nada. Yo también estaba muy preocupada. Debo admitir que llegué a pensar que eras un desobligado pero ahora puedo darme cuenta que eres una persona bondadosa y buena que arriesga todo, incluso su integridad física por aquellos a los que quiere.
Booth miró sus ojos y pudo ver en ellos miedo, dolor, tristeza… Le partía el corazón verla sufrir así por su culpa. –Bren, qué te pasa? Por qué sigues llorando?
Ella lo miró a los ojos buscando la fuerza necesaria para abrirle su corazón y confesarle su gran secreto: -Hace casi dos años perdí a mi familia. Vivía con mis padres y mi hermano mayor Russ. Éramos la familia más feliz que podía existir sobre la tierra. Los adoraba. Eran lo más importante para mí pero un día, poco antes de navidad, mis padres desaparecieron. Los buscaron por todas partes pero hasta la fecha no he tenido noticias de ellos. Y si eso no era suficiente, mi hermano también me abandonó. Tenía 19 años y no quiso hacerse cargo de mi, su hermana menor. Yo quería estar con él pero consideró que lo mejor para mí era ser adoptada por otra familia. Estuve a punto de ingresar al sistema de adopciones pero gracias al padre de Ángela es que no lo hice. Él se hizo cargo de mí debido a la amistad de toda la vida que nos une a Ánge y a mí. Ella ha sido más que una muy buena amiga… Ha sido mi hermana. Esa experiencia cambió mi forma de ver la vida. Me convertí en una persona fría, que no habla con nadie porque no dejo que se me acerquen. No quiero relacionarme con alguien que sé que tarde o temprano terminará por abandonarme. Por eso es que nadie me conoce en realidad. Bueno sólo Ángela porque me conoce desde siempre. Así que te pido por favor que no platiques esto con nadie. Es algo muy personal y doloroso para mí.
Booth escuchó atento cada palabra que salía de los labios de Temperance. Ahora entendía el por qué de su actitud cuando recién la conoció. Si antes la admiraba, ahora esa admiración se había hecho mayor. Como pudo se enderezó para sentarse en el sillón. Ahí mismo le juró que nunca revelaría su secreto, además él no tenía ningún derecho de revelarlo. Ella le agradeció su discreción.
-Es tarde y debo irme. No quiero preocupar a mamá –Dijo Booth mientras se levantaba del sillón.
-Déjame llevarte a tu casa. No estás en condición de ir solo. –Contestó ella con un rostro lleno de preocupación.
-Estaré bien. Tomaré un taxi y estaré en casa más rápido de lo que canta un gallo –Dijo mientras caminaban hacia la puerta del departamento.
Cuando llegaron a la puerta, Temperance se le quedó mirando fijamente. Él, por su parte, estaba por salir cuando dirigió su mirada hacia su rostro. Definitivamente era la joven más hermosa que había conocido. Para él, toda ella era perfecta. Ambos habían desnudado su alma ante el otro. Booth volvió a perderse en su mirada, en ese azul profundo que lo tranquilizaba. Ella también estaba perdida en el brillo que mostraba la mirada de él. Pudo observar cómo sus pupilas se dilataban. De pronto él le dijo:
-Sabes que te has convertido en una persona muy especial para mí?... –Ella se sorprendió ante tales palabras. –… Nunca me había sentido así. Creo que el conocerte fue lo mejor que me ha pasado en la vida –Mientras pronunciaba estas palabras lentamente iba acercándose a su rostro. Cuando estuvo a unos centímetros de sus labios dijo algo que jamás pensó que diría: -Bren… Me rindo… Has vencido… -En ese momento, él besó sus labios en un tierno beso. Ambos sintieron una descarga que recorría sus cuerpos. Fue solo un pequeño roce. Al separarse, ella lo miró nuevamente a los ojos. Sabía que todo había cambiado. Ya no podía negar lo que sentía. Él esperaba una respuesta de su parte. Lo único que recibió fue el fantástico contacto de sus labios. Ella depositó también un tierno beso que poco a poco fue haciéndose más apasionado. Con sus manos la tomó por la cintura y la acercó a su cuerpo. Ella levantó los brazos para colocarlos alrededor de su cuello y atraerlo a ella. Disfrutaron ese beso como si fuera el último. Cuando se separaron a falta de oxígeno ambos se miraron y comenzaron a reírse como si fueran cómplices. Finalmente y con una sonrisa en los labios él dejó el apartamento de ella para dirigirse a su casa.
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No olviden dar su comentario, opinión o crítica… Ojalá lo hayan disfrutado tanto como yo… Bye!
