Después de varias horas y de mirar en diversas tiendas, Amy se sentía bastante satisfecha con la compra realizada. Gracias a Sheldon, había podido comprar muchas prendas y por un tiempo iba a estar bien vestida. Pero todavía le quedaba un sector de ropa por comprar.

-Vamos, ahora entremos aquí- Comenta él divertido, cargando múltiples bolsas.

Ella en cuanto se percató en donde quería entrar se avergonzó.

-No creo que esto sea necesario.

Sheldon que estaba entrando en el interior de la tienda, se gira para verla roja como un tomate.

-Por mi no hay problema en que continúes utilizando mis calzoncillos, pero luego no te quejes si cuando me los ponga de nuevo, me siento algo "contento"- Dice fingiendo una serenidad absoluta ante su comentario y retrocediendo en sus pasos.

Amy se lo quedó mirando sin entender como regresaba a su lado. Pero en cuanto vió su sonrisa pícara aparecer en su rostro, comprendió lo que quería decir con aquello de "contento", haciendo que se pusiese muy nerviosa.

-¡Creo que tienes razón!- Exclama en un vago intento de ocultar su nerviosismo. -¡Vamos, no puedo usar siempre tu ropa interior!- Decía roja como un tomate mientras lo observaba divertido, de nuevo se estaba burlando de ella. Pero esta vez no estaba dispuesta a perder. -Porque cuando se entere alguien pensarán que te inclinas al lado opuesto. A no ser que el papel de gigoló sea una falsedad.

La diversión de Sheldon se esfumó por completo al oír aquel comentario.

-¡Ey, no cruzes la linea! - Dice levemente enojado, cosa que Amy no dudo en aprovechar.

-¿Por que? Vamos, si lo miras fríamente podría ser.

-¿Y se puede saber por que?- Le pregunta levantado una ceja.

-Veamos- Dice mientras con los dedos comienza a enumerar "sus" argumentos. -Me ves desnuda en el baño, y ni te inmutas. Me acompañas a comprar ropa y parece que te gusta y ahora pretendes entrar en una tienda de ropa interior femenina y no te avergüenzas en absoluto- Le explica inocentemente. -creo que són motivos más que de sobra para pensar que realmente lo pierdes.

¡Sí, por fin Amy había vencido a aquel maldito engreído!

-Entonces para la próxima vez será diferente- Dice Sheldon tranquilamente.

-¿Que?- Pregunta ella sin entenderlo

-La próxima vez que te encuentre el baño desnuda puede que te demuestre el poco aceite que pierdo. Y si, debo reconocer que disfruto ir de compras contigo, porque mientras te cambias puedo ver a través de la rendija de la cortina del vestidor tu esbelta figura. Otro claro ejemplo de que tengo muy claras cuales son mis inclinaciones- Le dice muy serio ante la cara desencajada de ella. -Y quiero entrar en esta tienda para asegurarme de que la ropa que compres sea de mi agrado, ya que estas empeñada en saber hasta que punto soy un hombre con todas las de la ley.

De acuerdo, nuevamente la había derrotado. Y ahora que rayos le podía contestar ella a eso, la había dejado sin palabras. El oírle decir todo aquello de una manera tan natural, sin estremecerse, sin vacilar, era como si todo lo que había dicho, las intenciones que había rebelado que tenía con ella fuesen a ser una realidad. Y aquello la aterraba.

-Dejémonos de bromas y entremos de una maldita vez en esa tienda.

Él la siguió en silencio, no tenía ninguna intención de aclararle de que todo lo que le había dicho no era más que la verdad. Sería más interesante demostrárselo.

Cansados y hambrientos tras aquella dura jornada de compras, decidieron comerse una hamburguesa en Cheesecake Factory. Ambos tenían que reconocer, que cuando no se molestaban mutuamente, las conversaciones que tenían eran de lo más agradables, por que estaban descubriendo que tenían muchas cosas en común.

-¿Asi que también te gustan los películas de ciencia ficción?- Comenta sorprendido mientras terminaba con su hamburguesa para empezar otra.

-Si, mis tíos eran fanáticos. Las he visto desde niña y por eso siempre me gustaron, además que me encantan los efectos de computadora.

-Si, entiendo a que te refieres. Yo tambien las he visto desde niño, pero desde que empecé a trabajar, les dedico poco tiempo- Le dice guiñándole un ojo en un acto de complicidad.

-Bueno, cuando quieras ver alguna me lo dices.

-Cuenta con eso- Dice sinceramente. -Y dime, ¿por que te llevas tan mal con tu padre?

-¡Uf! La verdad, es que es largo de explicar. Pero la conclusión a la que he llegado es que un hombre no debe dejar que su esposa crié a su hija como una monja.

-Imagino que habrá tenido que ser duro el crecer con una madre estricta.

-La verdad es que si. Mira, no me quejo tampoco. Es decir. Mis padres lo hicieron muy bien, me quieren mucho y siempre cuidaron de mi. Lo que pasa es que soy demasiado independiente, me gusta hacer las cosas a mi manera. Y mi madre está demasiado acostumbrada a que la gente haga lo que ella dice.

-Su palabra el ley.

-Mas o menos- Se reía ella. -¿Que me dices de ti? Según te he escuchado esta mañana con tu hermana, tu madre es una mujer de armas tomar.

-Eso es poco refiriéndonos a mi madre, es una mujer muy demandante. Desde niño me apoyo en mis estudios; pero me obligaba a asistir a la iglesia, puede que en su momento me atosigase demasiado, pero reconozco que gracias a ella he llegado a donde estoy.

-Si, y la verdad es que no te va nada mal- Afirma Amy.

-Bueno, siempre puede ir mejor pero no me quejo.

-¡Y más te vale! Mírate- Le dice señalándolo. -No es por nada, pero con lo joven que eres conseguistehacerte un nombre en el mundo de la ciencia. Tienes tu propio departamento, eres económicamente independiente. Por no mencionar lo atractivo que eres, puedes tener a cualquier mujer que te propongas- Le dice ella sinceramente, sin ser consciente de la magnitud de sus palabras.

-¿Eso piensas de mi?- Pregunta divertido, pero a la vez extrañamente feliz al saber su verdadera opinión. -Interesante- Ronronea. -¿Realmente crees que yo pueda conseguir a la chica que quiera?

Al ver de nuevo aquella actitud de casanova, Amy comprendió que no debería haber sido tan sincera.

-Bueno, yo diría que si- Tartamudea por los nervios, no muy segura de saber si realmente le debería contestar aquella pregunta.

Sheldon le sonrió.

-Es bueno saberlo.

Y decidió cambiar de tema. Cierto era que aquella era una oportunidad de oro para poder provocarla y ruborizarla un poco mas, pero estaba muy a gusto con ella y no quería incomodarla demasiado. Por el momento se sentía satisfecho por saber lo que ella pensaba de él. De manera que continuaron hablando tranquilamente durante mucho tiempo más. Anécdotas de infancia, travesuras, primeros amores. La verdad es que no se dieron cuenta y el tiempo pasó volando. Ya era casi media tarde y aquellos dos permanecían todavía sentados en la misma mesa, sin dejar de hablar y de reír. Y seguramente hubiesen continuado de la misma manera por un largo tiempo más, pero una pequeña intrusión los saco de su pequeño mundo paralelo.

-¡Hola chicos!- Exclama Barry al encontrárselos ahí sentados. -Vaya veo que fueron de compras- Dice examinándolos atentamente. -Hola Amy.

-Hola.

-¡Kripke! ¿Que haces aquí, no te encargabas de la reunión de esta tarde?- Indagó Sheldon.

-Si, pero eso era a las cuatro y ya son las seis y media de la tarde.

Vaya, tanto Amy como Sheldon se sorprendieron de que fuese tan tarde. Ambos estaban tan absortos en su conversación que ni se percataron del tiempo.

Como si leyesen la mente del otro se miraron y se sonrieron, demostrando una complicidad que no gustó para nada a Barry.

-Amy ¿te importa si me llevo a Sheldon un segundo? Necesito hablar con él a solas.

-Claro, en absoluto- Comenta ella extrañada de que Barry fuese con secretos.

El científico agradeció le agradeció en silencio y se llevó a Sheldon a unos metros alejados de ella.

-¿Que pasa por que tanto misterio?

-El otro día me aseguraste que no te interesaba- Dice directamente Kripke, cosa que hizo reaccionar a Sheldon.

Ya no se acordaba de que su amigo estaba interesado en ella. Y él mismo había asegurado no sentir ningún interés hacia su asistenta. Era cierto que Videl le gustaba, y mucho. Y si a eso le sumaba que ahora vivía con ella, eso complicaba las cosas. Pero Barry era su amigo, de manera que no estaba dispuesto a perder esa amistad. Tenia que mantener la cabeza fría, por el bien de los tres.

-Y era cierto- Miente.

-¿Entonces, que se supone que es esto? ¿Horas extras?

-Se tenía que comprar ropa, como yo tenía el día libre y sus amigas no estan, me ofrecí a acompañarla. No paso nada.

-¿Eso es todo?

-Eso es todo- Le asegura.

-Buf, perdona colega- Se disculpo pasando su mano sobre su cabeza. -es que cuando los ví, no se, parecía que se llevaban tan bien. Que me dio la sensación de que eran algo más que dos personas hablando.

-No te imagines cosas donde no las hay. Trabaja para mi y me cae bien, es simpática, pero te lo dije, no es mi estilo. Quédate tranquilo quieres.

-Bueno, entonces no te molestará que la invite a cenar esta noche.

¿Que si no le molestaba? Claro que así era, pero no podía negarse.

-Claro, por mi no hay problema- Respondió con una sonrisa forzada.

-Gracias amigo.

Y mas feliz que una perdiz, Barry se fue a pedirle una cita a Amy.

-Bueno, yo no se que decir- Decía ella mirando de reojo a Sheldon, con la pequeña esperanza de que él le impidiese salir con su amigo.

-Vamos Amy, anímate- Le decía Sheldon. -Lo pasaras bien. Después de lo de ayer necesitas salir y distraerte.

-¿Lo de ayer?- Le pregunta Kripke.

-Si, hubo un incendio en su edificio. El piso que tenía alquilado quedo completamente destruido, y como sus amigas no estan, y ella esta de mal rollo con su padre, ahora se esta quedando unos días en mi casa.

-Por eso lo de comprar tanta ropa- Comenta en voz alta Barry entendiéndolo todo. -¿Pero tu estas bien, no?

-Si, no te preocupes- Decía ella desconcertada ante la actitud de Sheldon.

-¿Entonces, te animas a salir con él?- Le insistía de nuevo Sheldon con una sonrisa.

-De acuerdo- Finalmente aceptó. Pero no por que quería, si no más bien por que quería saber que era lo que se traía entre manos.

-Perfecto, te pasare a buscar esta noche por el departamento de Sheldon. ¡Nos vemos más tarde!- Se despedía Kripke.

-Bueno, se hace tarde y si quieres estar lista para tu cita será mejor que nos vayamos a casa- Sugirió Sheldon.

Ella sólo asintió y lo siguió. Ninguno de los dos abrió boca hasta llegar a la casa. Una vez dentro, cada cual se refugió en su cuarto. Sheldon no dejaba de pensar en que era un completo idiota por tener ese maldito sentimiento de lealtad hacia su amigo.

Lo mejor que podía hacer ahora era llamar a una de sus "amigas" y ver si de esa manera se podía sacar a su nueva inquilina de su cabeza.

Por su parte, Amy no entendía nada de lo sucedido. Un rato antes, entre ella y Sheldon había surgido una complicidad muy especial. Pero en el momento de la aparición de Barry aquella magia desapareció, tal vez Sheldon pensaba que ella estaba interesada en su amigo, y por eso no se quería meter. Si era así, tenía que aclararle que estaba equivocado.

Ya preparada, fue al salón, a ver si se lo encontraba para poder aclararle que a ella sólo consideraba a Kripke como amigo. Para su suerte estaba allí, pero para su desgracia en ese momento llamaban a la puerta y se quedó mirando como él iba a abrirla sin dirigirle una mirada.

-Hola Sheldon. ¿Amy esta lista?

-¡Si, toda tuya!- Dice sonriendo y desaparece hacia la cocina.

-¿Nos vamos?

- Sí, vamos.

Continuará...