CAP 10

Al día siguiente me desperté temprano y preparé un poco de café. Mientras lo disfrutaba mirando por la ventana, recordé lo que había pasado con Strify la noche anterior:

"Se quedó atónito cuando escuchó mi declaración. Me acerqué a él y lo abracé.

-Por favor, di algo- supliqué

-Que quieres que te diga?

-Lo que sea.

Suspiró.

-No te creo. No es verdad lo que me estás diciendo.

Lo miré a los ojos

-Por que no me crees?- pregunté

-Por que han pasado solo cinco meses- exclamó, separándose- tienes los sentimientos revueltos!

-Claro que no- repliqué

-Buscas a alguien que lo reemplace?

-No!

-Como sucedió?- preguntó

-No lo sé- confesé- bien dicen que del odio al amor hay un solo paso. En este caso así fue. Y cada día que pasaba contigo era lo máximo. En un momento en el que yo me sentía fuera de la vida real, tú fuiste mi conexión de vuelta al mundo.

Strify suspiró.

-Será mejor que me vaya."

Suspiré. Era lógico que no me creyera. Me había pasado los primeros meses tratándolo mal, para luego decirle que éramos solo amigos. Y ahora le decía que estaba enamorada de él.

En cierta forma, siempre lo estuve. Pero en cuanto Tom apareció en mi vida, hice a Strify a un lado. Y cuando me besó aquel día de diciembre, me di cuenta que sentía algo mas por él que simple amistad. Como paso? No sé exactamente. Sin embargo, así me sentía. La muerte de Tom me hizo darme cuenta de muchas cosas. Si, amaba a Tom, pero muy dentro de mí quería a Strify. Y ahora, cinco meses después, lo reconocía.

Tres golpes en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento.

-Está abierto- grité.

Kevari entró y me sonrió fugazmente y se sentó con dificultad en el sillón.

-Cualquier día exploto- se quejó

-Por dios, solo tienes seis meses- dije

-Siete. Y estoy demasiado panzona! Cualquiera pensaría que son gemelos pero el doctor me aseguró que no. Solo es un bebé enorme

Reí.

-Ya desayunaste?- pregunté- tengo un poco de fruta

-No gracias- dijo Kevari- acabo de comerme medio pastel de chocolate.

-No será el que compraste ayer o sí? Estaba realmente grande.

-Pues ese mismo. Al principio dije que solo una rebanada, y una más, y una más hasta que me di cuenta que me había zampado la mitad.

-No puede ser Kevari- dije sorprendida- medio pastel?

-Oye, yo como por dos- se defendió- no me molestes.

Decidí dejarlo por la paz.

-Ayer Strify estuvo aquí- confesé.

Kevari soltó un gritito de emoción

-Y? tuvieron… sexo?

-Por dios Kevari, no!- me reí- solo hablamos

-Que aburridos- dijo Kevari- y de que hablaron?

-De lo que yo sentía por el

Kevari puso cara de emoción

-Y? vamos no me dejes con la duda! Le dijiste que estabas enamorada de él?

Asentí y Kevari rió

-Y el cómo lo tomó?

-No me creyó- respondí- me dijo que yo estaba confundida por que hace solo cinco meses que falleció Tom.

Kevari frunció el ceño

-Que le pasa? Creí que se moría de ganas de que le dijeras eso. Y no pasó nada más?

-Nos besamos, pero eso fue todo

-Vaya- dijo Kevari- no entiendo porque no te creyó.

Me encogí de hombros.

-Tal vez porque estábamos tomando vino y pensó que yo no estaba consciente de lo que decía.

-Tal vez- dijo Kevari- en ese caso, tienes que demostrarle que lo que dijiste es en serio. Porque no le hablas?

-Ahora?

-Si, que tiene?

-Es temprano no?

-Apuesto a que el ni durmió- comentó Kevari sonriendo.

Meneé la cabeza y marqué su número en mi celular. Puse el altavoz.

-Hola?

-Strify, soy Ashley.

-Ah, hola. Amaneciste bien?

-Si. Por supuesto- dije- oye, tenemos que hablar. Ya sabes, de lo que pasó ayer.

Strify suspiró.

-Voy para allá.

Colgamos y miré a Kevari.

-Entonces me voy- dijo ésta- no quisiera ser una entrometida. Pero tendrás que contarme que pasó

Reí y la ayudé a ponerse de pie. Antes de cerrar la puerta me deseo suerte.

Me arreglé un poco el cabello y me lave los dientes. Me puse un poco de perfume y acabé justo cuando tocaban a mi puerta.

-Está abierto- dije

Strify entró sonriendo un poco.

-A todos les dices eso?

-No.

Se quedó parado con las manos en sus bolsillos.

-Y ahora?

-Strify todo lo que dije ayer es cierto

-Es que no entiendo… digo, estoy de acuerdo en que vuelvas a ser feliz pero… no sé, me siento raro. No ha pasado ni medio año!

-Que insinúas con eso?- pregunté

-Es demasiado rápido- dijo Strify- cuando Alexandra murió…

-Deja de comparar!- grité- la muerte de Tom y la de Lexie es muy diferente! Ambas dolieron, si. Tú la amabas, y yo lo amaba a él…

-En qué sentido son diferentes?- me interrumpió Strify

-La muerte de Lexie fue repentina- expliqué intentando calmarme- y en cambio Tom… bueno, yo si pude despedirme de él. Creo que eso me ayudó.

-Ayudarte?- repitió Strify- ayudarte cómo? Los dos meses siguientes a su muerte parecías un zombie! Me daba miedo que hicieras una tontería!

-Yo no dije que no doliera- repliqué- porque si me dolió. Pero pude superarlo gracias a que le dije que lo amaba.

-Dime solo una cosa- interrumpió nuevamente- ya no lloras por él?

-Si- admití- pero… anoche lo medité bien. Recuerdas la noche de diciembre cuando me besaste?

-Si

-Esa noche me gustó lo que sentí

-Aún cuando estabas con él?

-A él lo amaba- aclaré- a ti solo te quiero.

Strify entornó los ojos.

-Que alentador

-Que quieres que te diga?- grité- estoy siendo lo mas sincera posible!

-Es que no entiendo como pasó!- gritó Strify

Suspiré, obligándome a tranquilizarme.

-Escucha: creo que, en cierta manera, siempre me gustaste- expliqué- pero me negaba a aceptarlo. Y luego apareció Tom, y me enamoré y te hice a un lado…no se de que otra manera decírtelo.

Strify me miraba con sus ojos azules llenos de tristeza.

-No creo que sea el tiempo adecuado para que tu y yo empecemos a salir- me dijo en voz baja- no me siento cómodo con eso.

Resoplé enojada

-Como quieras- murmuré, furiosa y me crucé de brazos

-No te pongas así

-Así como?

-Enojada

-Yo me enojo de todo- le recordé- vete ya… acabo de darme cuenta que solo perdí mi tiempo.

-Esto tiene una razón- replicó el- no lo hago por que sí!

-Si!- grité- lo haces por que eres un completo idiota! Pero no quiero que vengas después, cuando yo este con otro, a decirme que me amas, por que será muy tarde, me oíste?

-No seas ridícula

-Vete ya- murmuré. Estaba a punto de llorar- vete!

Strify azotó la puerta cuando salió. Me eché en el sillón, llorando, mas de rabia que de tristeza. No lo entendía.

Unos golpes en la puerta me obligaron a secarme las lágrimas de inmediato. Si era él, no quería que me viera llorando. Pero no, era Kevari.

Ella lloraba.

-Kevari- susurré y la abracé- que sucede?

-Yu- dijo ella.

De inmediato pensé que a el le había pasado algo malo, y me vi recordando la tarde en que la hermana de Tom me había hablado desde el hospital. Moví la cabeza para desterrar esos recuerdos. Hice que Kevari entrara y se sentara.

-Que pasa con el?- pregunté.

Kevari se cubría la cara con las manos, sin dejar de sollozar. Algo me dijo que no había pasado algo malo con el, sino que él había hecho algo.

Me levanté del sillón, suspirando, y le hice una taza de té.

-Es un patán- dijo Kevari, con la voz entrecortada. Tomó un poco de té.

-Pero por que?- pregunté- que pasó?

-Me engañó!- exclamó Kevari- está saliendo con otra!

Me quedé boquiabierta.

-Que?- grité

-Está saliendo con una tal Danielle.

El estómago se le revolvió de coraje.

-Esta saliendo con esa idiota?- pregunté con desprecio- si que ha caído bajo.

-No entiendes!- gritó Kevari- no es solo eso! Si solo fuera por mí, no me importaría, pero estamos esperando un hijo! Que eso ya no le importa?

Y se echó a llorar nuevamente. Me mordí el labio.

-Kev- murmuré, acariciando su espalda- no te pongas así, piensa en el bebé.

-Precisamente- susurró- que voy a hacer sola?

-No, sola no- dije firmemente- ese pendejo no te va a dejar sola con el pequeño Tom o la pequeña Kim. Yo no permitiré que lo haga.

-Pero…

-Nada- interrumpí- para que haya un embarazo, se necesitan dos, y el aportó la mitad de los cromosomas.

Kevari sonrió un poco.

-Te confieso algo?- me lanzó una mirada cómplice. Asentí.

-El nunca estuvo feliz de ser padre- soltó. Su voz denotaba una enorme tristeza- no quería perder su libertad, decía. Había día en los que, a estas alturas, aún me reclamaba por no haber tomado una medida para evitarlo.

Resoplé

-No pensé que fuera tan idiota- dije, moviendo el cabello- escucha Kevari: hombres como el no valen la pena ni una sola de tus lágrimas. Tu eres lo suficientemente independiente como para sacar adelante a ese bebé. Es más: yo te voy a ayudar. No lo necesitas.

Kevarí soltó una risita.

-En serio?

-Si- dije orgullosa- oye, a veces me siento muy sola en este departamento. Y tengo una habitación de sobra. Deberías venirte a vivir aquí.

-Oh, Ashley- me abrazó- muchas gracias! Me has quitado un peso de encima.

Nos separamos sonriendo.

-A mi tampoco me gusta verte triste- le dije.

-Bueno, basta de mi. Hablaste con Strify?- preguntó Kevari.

Resoplé indignada y le conté todo lo que había pasado.

Kevari chasqueó la lengua, enojada.

-Tu y yo podríamos hacer una novela dramática- murmuró

-Definitivamente.

Ambas suspiramos y dijimos al mismo tiempo:

-Idiotas.

Una semana después, Kevari se mudó a mi departamento. Era genial tener compañía. La mayoría de las noches nos quedábamos platicando hasta tarde. Yo, tomando vino tinto y Kevari, jugo de uva. Reíamos, llorábamos, hablábamos mal de los hombres, en fin, nunca faltaba un tema de conversación.

Esa misma semana, renuncié al trabajo en la cafetería ya que mi antigua maestra de baile me habló cierta tarde y me ofreció trabajo en su pequeña academia. La paga era buena y además, hacía lo que más me gustaba: bailar. El trabajo consistía en ser maestra de baile con niñas de entre 4 y 7 años. Así que acepté.

Strify y yo no habíamos hablado desde aquel día en que nos enojamos, sobre todo por que el decidió ir a visitar a su familia, en Willingen- Schweningen, de donde el era. Yo negaba ante todos que lo extrañaba, pero solo Kevari sabía la verdad.

-Tal vez era lo que necesitaban- comentó Kevari cierto día- un tiempo para extrañarse y darse cuenta si lo que realmente quieren es estar juntos.

-Pues yo si me estoy dando cuenta de eso- suspiré- espero que él se dé cuenta.

-Ya verás que si- me aseguró

Un día, mientras luchaba por enseñarles el baile a un grupo de niñas escandalosas de 7 años, recibí una grata sorpresa.

-Maestra- dijo una de ellas- hay alguien en la entrada

Me giré y sonreí. Era nada mas y nada menos que Strify con su sonrisa sexy.

-Ensayen el paso que acabo de enseñarles- dije, poniendo la música- yo vuelvo enseguida.

Caminé con rapidez hacía donde el estaba.

-Cuando llegaste?- pregunté.

-Ayer en la noche- dijo- pero no quise molestarte

Nos miramos en silencio.

-No sabía que tenías paciencia para trabajar con niños- comentó, observando a mi clase en un total y completo caos.

-Ni yo- dije- cualquier día acabo matando a alguna de ellas

Strify rió.

-Maestra, Merle se cayó y se pegó- gritó una de mis alumnas.

Resoplé y le lancé a Strify una mirada que parecía decir: "Ves a que me refiero?"

Cuando al fin terminó la clase y todas las niñas se fueron, Strify y yo nos quedamos solos en el salón y nos sentamos en medio del mismo

-Te pagan?- preguntó.

Asentí.

-Vale la pena- dije.

Me acosté en el piso.

-Pero terminas cansada no?- dijo Strify

-No tanto- respondí- además, por alguna razón, lo disfruto.

Me incorporé

-Que pensaste mientras estabas allá?

-Que pensé? Mi posición sigue siendo la misma, Ashley: yo necesito tiempo.

-Cuanto?

-No se aún- dijo- no estoy seguro.

Fruncí el ceño.

-Eres muy raro- murmuré.

Strify sonrió.

-Puedo decir lo mismo respecto a ti- dijo.

-Yo ya te advertí: si llega alguien más y me gusta, perderás tu oportunidad. Y deberías preocuparte por eso- amenacé- soy muy popular con los chicos.

Strify rió.

-Ah si?

-Claro!- repliqué indignada- tu que creías, con este cuerpo y esta cara?

Strify no dijo nada. Me levanté del suelo.

-Ya que no hay nada mas que decir- murmuré- me voy.

Strify también se levantó y me tomó la mano, girándome para verlo a los ojos.

-Creo que me arriesgaré- murmuró.

Apreté los labios para no sonreír y me solté con suavidad.

-Te vas a arriesgar a perderme?- pregunté levantando una ceja.

-No- dijo, acercándose y poniendo sus manos en mi cintura- jamás me arriesgaría a eso. Mejor dicho, tomare el riesgo antes de que otro decida tomarlo.

Reí.

-Eso que significa?- pregunté.

-Significa que… te quiero y no pienso volver a dejarte ir.

Dicho eso, nos besamos.