Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, tampoco este magnífico fic, cuya autora es la encantadora ZaKai.

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The Gift (El Regalo)

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Arrival (Llegada)

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21 de Noviembre – Martes

"¡Espereeee!" Gritó Ed mientras corría a toda velocidad hacia el tren.

El conductor sonó el silbato y elevó sus manos para que lo vean los maquinistas, luego le hizo señas a Ed mostrándole la puerta del tren.

El pequeño rubio paró la carrera frente al conductor y dijo entre jadeos entrecortados, "Mi…hermano…y…viniendo…esperen…"

El conductor pareció entender y dijo, "Okay, hijo, esperaremos por ellos."

Ed se destensó aliviado y volteó su mirada en dirección hacia donde acababa de venir. Un minuto después, una larga armadura cargando un par de maletas y un hombre de cabello oscuro vistiendo unos jeans azul claro y camisa gris desteñida manga larga, desabotonada, que mostraba debajo una camiseta blanca, llegaron corriendo hacia ellos.

"¿Esos son tus amigos?" preguntó asombrado el conductor. Cuando Ed asintió, el hombre dijo, "Bueno, entonces me aseguraré que ingresen. ¿Por qué no entras a buscar asientos?"

El adolescente dio una última mirada hacia Al y Mustang, luego se dirigió al interior del tren. El tren no estaba tan lleno como él había pensado, a pesar de la cercanía de la fiesta, y fácilmente encontró lugares para todos ellos.

Un minuto después, Mustang se sentaba estrepitosamente en el asiento al lado de Ed. Respiraba fuertemente y gotas de sudor caían por su frente.

"¿Qué te pasa, anciano?" Ed preguntó sin gracia. Cuando el coronel, sin aliento para contestar, sólo le dio una mirada asesina, el muchacho dijo, "No estuviste corriendo tan rápido como yo. ¿Quizá tengas unos kilos de más así como los años de más que ya tienes? Quizá deberías de aprovechar la rutina de ejercicios que la milicia te ofrece en vez de estar aflojando tu ocioso…"

Pero Ed no tuvo oportunidad de terminar, ya que Mustang gruñó entre respiraciones entrecortadas, "Te… dije… que lo… sentía ¡Ed!"

"¿Desean que coloque esto aquí arriba?" Preguntó Al señalando las maletas, pero Ed lo ignoró y frunció el ceño al coronel.

"Dijiste que estarías listo ¡y no lo estabas!.. ¡Casi perdimos nuestro tren!" dijo molesto el muchacho.

Estaba listo!.. ¡Mi maleta estaba justo al lado de la puerta!.. ¿Cómo iba yo a suponer que nos iba a tomar tanto tiempo llegar a pie a la estación?"

"Voy a colocar las maletas aquí arriba…" Dijo Al y metió el equipaje en el compartimiento sobre sus cabezas.

"¡Debiste haberte arreglado el cabello aquí!" Gruñó Ed. "¡Sinceramente, mi cabello es mucho más largo que el tuyo y no me demoro en arreglármelo ni la mitad de lo que te demoras tú!"

"Como ya dije, no sabía que nos iba a tomar tanto tiempo el llegar aquí…" Musitó Mustang, luego se acomodó para ponerse más cómodo.

Ed emitió un sonido de exasperación, luego miró por sobre su oficial en jefe hacia donde Al se había sentado en uno de los asientos del otro lado del pasillo. "¿Qué estás haciendo, Al?"

Su hermano levantó la vista y dijo, "Haciendo como que no los conozco."

"Cielos, gracias…" murmuró y miró por fuera de la ventana al tiempo que el tren empezaba a moverse.

Hubo un momento de silencio hasta que Roy dijo, "Además, nada de lo que hayas dicho antes importa. Yo todavía estoy en buena forma. Es de conocimiento general que la gente pequeña puede correr más rápido."

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Ed saltó del tren y cayó en la plataforma de concreto de la pequeña estación de trenes de Rizembool. Sonrió ante la idea de que la estación era pequeña. Cuando era un niño, nunca la había tildado de esa manera, pero luego de haber viajado tanto y habiendo utilizado la inmensa estación de Central, bueno…

Mustang saltó después de él y se estiró con un sonoro bostezo.

El adolescente sonrió. "¿Cansado?... ¿Agarrotado?"

"Cállate, Ed," dijo mansamente el coronel y se volteó para ver a Al, quien estaba saliendo con el equipaje. "¿Quieres que cargue el mío?" dijo, y Al negó con la cabeza.

"No, estoy bien. Para mí no está nada pesado. De todas formas gracias por preguntar."

"Bueno, si estás seguro," de nuevo dijo Mustang, pero para Ed, eso no le sonó nada sincero.

El rubio cruzó los brazos y sonrió sarcásticamente. "Está bien, Al. No dejes que cargue nada. A su edad sólo debería jalar cosas, si no, se podría lastimar."

"Y por supuesto no dejes que tu hermano cargue su equipaje. No queremos que termine aplastado."

Uno de los ojos de Ed tuvo un tick nervioso y gruñó, "Al… dame mi maleta…" En vez de hacerle caso, Al sólo negó con la cabeza y empezó a caminar. "¡Hey!.. ¡Te estoy hablando!" gritó, pero su hermano simplemente lo ignoró.

"¿A dónde va?" preguntó el coronel mientras empezaron a caminar tras de él.

"A la casa de las Rockbell ¿a dónde más?"

Mustang frenó y dijo, "¿Quieres decir… que tenemos que caminar hasta allá?"

"¿Algún problema con ello, anciano?" Preguntó Ed al tiempo que torcía el paso hacia el camino de tierra que los llevaba hacia su destino. Ya estaba oscuro, pero eso no le molestaba en lo absoluto. El había seguido esta ruta tantas veces que podía hacerlo con los ojos vendados.

"No…" refunfuñó el poco convencido coronel detrás de él.

Ed rió y estaba a punto de decir algo más, cuando fue cogido por detrás, luego lo hicieron girar y lo besaron profundamente. La mano de Mustang acarició su costado mientras bajaba, dirigiéndose a su…

Los ojos de Ed se salieron de sus órbitas mientras trataba de soltarse. No era que alguien los vaya a ver… ellos ya se encontraban bastante lejos de la iluminada estación de trenes, pero no estaban como para realmente hacer algo allí mismo, y no le entusiasmaba la idea de sentirse excitado y no poder continuarlo.

Mustang lo siguió manoseando por un momento más antes de soltarlo, y caminando por su costado murmuró, "Que no se te vaya a venir en los pantalones."

"Eres un bastardo," Ed susurró ferozmente.

El coronel giró la cabeza, aún en la oscuridad, Ed estaba seguro que el hombre estaba sonriendo maliciosamente. "Ah… la desafortunada inhabilidad de la juventud para contenerlo…" dijo el hombre, luego empezó a reírse a carcajadas.

Antes que Ed pudiera replicar, Al gritó delante de ellos, "¡Y yo no quiero saberlo!"

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Cuando finalmente llegaron al frente de la puerta de las Rockbell, Roy soltó un suspiro, mitad aliviado de que hayan llegado, mitad resignado de que en realidad estén allí. Ed presionó el timbre de la puerta, luego lo miró y dijo, "Es bueno que nos tengas cerca de ti. Las personas mayores no deberían salir solas. Podrían caerse y resultar lastimadas."

Normalmente, Roy disfrutaría las bromas dichas entre ellos, pero esta noche no se sentía con ganas de seguirlas. Estaba cansado del viaje y nervioso acerca de lo que pasaría en los próximos dos días. Sin embargo, no quería que Ed se preocupara por él, entonces dijo, "Bueno, Ed, es bueno que yo esté contigo. Después de todo, los niños pequeños tienen una hora límite para llegar a sus casas ¿sabes?"

Ed abrió la boca para decir algo cuando la luz del pórtico se encendió y la puerta se abrió para revelar a una diminuta anciana con una pipa en la boca. Ella los observó uno por uno, luego su mirada se detuvo donde Ed.

"¿Mis ojos me engañan o es que te has vuelto más pequeño?" dijo la mujer con la pipa entre los dientes.

"A quién le llamas pequeño ¡vieja subatómica!" gritó Ed.

"Cómo me llamaste ¡don nadie de bolsillo!" ella replicó.

"Cállate ¡pequeñísima bruja!"

"¡Minúsculo duende!"

"¡Enana microscópica!"

Roy observaba a Al mientras que los dos continuaban con los mutuos insultos. Esta no era exactamente la forma como imaginaba ser recibido.

"¡Renacuajo milimétrico!"

"¡Vieja infinitésima!"

La pequeña mujer parpadeó, luego dijo en un tono agradable, "¿Qué?"

"Infinitésima," respondió Ed con su voz normal. "Es un adjetivo que significa infinita o inmensurablemente pequeña."

La canosa mujer asintió y tomó una bocanada de su pipa. "Esa es una buena. La tendré en cuenta para después. Ahora ¿Van a entrar, o quieren quedarse allá afuera en el frío?"

Ella retrocedió para que ellos pudieran entrar y Roy dejó que los hermanos Elric lo hagan primero. Cuando estaba a punto de poner un pie en la casa, la puerta súbitamente se cerró. El parpadeó por un instante, sin entender qué pasaba, luego escuchó desde adentro, "¡Winry!.. ¿Qué estás haciendo?"

Aaah… así que era eso…

El sonido de voces gritando aquí y allá llegó a sus oídos mientras se ponía a estudiar cuidadosamente la puerta. Roy de pronto entró en razón sobre algo que le dejó la sensación de un incómodo pavor. Ed había dicho que la anciana mujer, Pinako, estaba de acuerdo con que él viniera. El nunca le dijo nada acerca de la muchacha…

Esto absolutamente iba a hacer las cosas más difíciles…

De pronto la puerta se abrió y Ed estaba ahí parado luciendo bastante descontento. "Disculpa todo esto…" musitó y se movió a un costado para que Roy pudiera entrar.

Luego que la puerta se cerró detrás de él, Roy levantó la vista y vio a una molesta muchacha con los brazos cruzados, evitándolo completamente.

Genial… simplemente genial… pensó con desgano.

Hubo un momento de incómodo silencio antes de que Pinako empezara a darle indicaciones a Al sobre dónde debería colocar el equipaje. Mientras lo hacía, Roy fruncía el ceño. Al y Ed estarían compartiendo una habitación y él tendría una propia. El como que esperaba compartir una con Ed, pero luego pensó que así estaba bien…

Mientras Al salió para colocar el equipaje, la anciana mujer murmuró algo acerca de tener la comida lista y salió en otra dirección. Antes de que él pudiera decir algo, la muchacha, Winry, agarró el brazo de Ed y proclamó que quería asegurarse que su automail no había sido dañado en ninguna forma, dejando a Roy solo, parado en la entrada.

El coronel suspiró profundamente.

Esta iba a ser una larga fiesta de Acción de Gracias…


Gracias por haber leído hasta aquí. A veces es un poquitín triste traducir sin más de una palabra de aliento… Mil gracias Vampiro Oscuro por tus reviews.

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¡Hasta mañana!

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