Nota: Hooooola! Espero que les guste esta nueva incertidumbre :3 creo que se va a aclarar un poco lo de los lazos, también será el primer POV, aunque no puse que lo era porque podría ser un flash back… no se… Creo que actualizare pronto porque me castigaron :D al final me fue como el pico en matemáticas por lo que no tendré internet (Aunque siempre se le puede robar a un buen vecino) y tengo menos distracciones… Diganme sus comentarios acerca de como va en un Review, gracias a esos lectores silenciosos y esos infaltables Reviews :D
Duende91: asdfghjklñ me gusto hacer mucho esa escena :D quería poner un poco mas de la vida familiar que habían (muy triste tener que utilizar el pasado :c) tenido, pero se me ocurrio otra idea y me toco dejarlo para después :p…que bueno que te haya gustado lo de Alec! Yo me imagine siempre que… no se como decirlo… el se adaptaría ser mejor cazador.. ¿Me doy a enteder? Bueno xD Muchos besos y saludos!
Yocel: Muchas gracias :D un honor que te haya gustado y si, Jonathan en mi historia es un h***P*** y medio y no es que me caiga mal, una parte de mi lo adora, pero buuuueno :p Saaaaaaaaaaludos mi querida amiga :3
without fears: Los Lightwood piensan que si pero no… Entiendes? xD creo que a medida que pase la historia se va a aclarar mas :3 digamos que es una especie de pelea paterna Jace VS Jonathan *.* Saludos y que disfrutes esta parte!
…
Capítulo 8
"¿Qué puede, ¡oh, mortales!, darnos el nacimiento? La corriente no puede elevarse por encima de la fuente en que las aguas manan"
John Dryden
Alec lo había mirado desaprobatoriamente. El solo se encogió.
-Lo siento.
-Estuviste a punto de decirle todo a Jace. ¿Por qué?
-El recordara todo de todos modos –le dijo el brujo. Alec pareció molesto. Se levantó y al estar a punto de irse el brujo hablo.
-Te debo una por haberme protegido.
-Te he pagado el favor de hace unos años, pero si tuvieras alguna información de Sebastian, podrías decirnos- dijo y desapareció. El brujo asintió.
Sé cómo ayudarlos –pensó y luego desapareció de la faz de la tierra, incluso cuando Alec lo necesito para buscar el mapa de Jace...
…..
Creo haber querido a Jonathan. Estoy seguro. Pero luego deje de ser inocente. Y después conocí realmente a Stephen.
Jonathan me había dicho que era mi padre, ya lo creía, nadie me cuidaba como él. Me entrenaba día y noche y no había cazador de mi edad que me igualara. Yo con cinco años, me manejaba perfectamente, cazaba de manera envidiable con suaves y elegantes movimientos, leía y era increíblemente listo. Yo conocía a Stephen, a veces se sentaba a comer con nosotros, pero mi padre me advertía que él era solo un sacrificio. No valía la pena. Y lo creí. Juro por el ángel que jamás me perdonare por ser tan estúpido e inocente.
Una noche me levante, padre nunca me había dejado salir por las noches pero lo había olvidado aquella vez. Baje al sótano que estaba explícitamente prohibido y me encontré con una especie de laboratorio. Había un cadáver encerrado en una cárcel mágica. No, no era un cadáver, era… ¿Un ángel? Me tape la boca intentando no hacer ruido, pero el ángel me había escuchado, me miro con sus frías y vacías cuencas y abrió la mandíbula. No hablo, pero escuche que me pedía ayuda. ¿Qué iba a hacer? En mi mente se mostró una forma de sacarlo. Lo hice y desapareció. Tenía miedo y quería volver, entonces me di la vuelta, pero algo me sobresalto. Gritos de bebes. ¿Desde cuándo en mi casa habían bebes? Camine con miedo. El sótano era enorme y había un pasillo que bajaba aún más a algo subterráneo que no conocía. Ahí provenían los gritos. Escuche a Jonathan hablar y me llene de seguridad.
-¿Padre?
Y me detuve en seco mi pijama larga estaba mojada en sangre y las manos que se habían sostenido por la barandilla de la escalera olían a sangre seca. Jonathan despego la mirada del mutado bebe demonio y me miro con furia.
-Te he dicho que no me gusta que pasees en la casa cuando es de noche.
Casi todos eran bebes mutados, habían otros cuerpos mayores que se veían normales. También estaba Stephen dormido en el suelo en posición fetal.
-¿Qué les has hecho? –le pregunte sin voz.
Jonathan pareció mas enojado todavía.
-Vete, ahora.
No me moví de mi lugar. Tenía miedo y esperanza… una que se desvanecía cada segundo que pasaba y mi padre no me explicaba que sucedía. Hasta ese momento mi padre era un héroe, no un asesino. Me cogió fuerte del brazo y me llevo hasta mi habitación, donde me pidió que me cambiara antes de encerrarme en ella. Yo estaba asustado hice lo que me pidió y luego me cole por la ventana y hui. Paso alrededor de dos o tres días antes de que Jonathan me encontrara y me llevara a "casa". Intente escaparme muchas veces más, Jonathan me encontraba, luego de un tiempo deje de dormir en mi cómoda cama y abandone mi adorada habitación, deje de tener privacidad y era constantemente vigilado, pasaba mucho en esa cárcel. Pero algo que no cambio mucho fue Jonathan, seguía entrenándome y tratándome como si nada y en cierta parte, seguía queriéndole. Una vez mientras dormía en la celda escuche un lloriqueo.
-Los hombres no lloran –dije molesto.
-L-lo siento –escuche.
-¿Stephen? –le pregunte con sorpresa. El niño que estaba en la celda de enfrente se asomó y me sonrió.
-Will, no sabía que estuvieras aquí.
Lo vi por un segundo. Aquellas habían sido mis ropas y estaba todo sucio, pude ver que traía un peluche que yo había conseguido después de cazar mi primer demonio. Estaba intacto y bien cuidado. Se me hizo un nudo en la boca del estómago.
-¿Tienes hambre? –le pregunte. Él no me respondió. Llame y pedí una gran cantidad de comida, Jonathan seguía dándome cuidados e incluso tenía una colcha para dormir. Cuando todos se fueron le pase la comida. El la miro unos segundos antes de llevárselo todo a la boca.
-¿Qué edad tienes? –pregunte con una sonrisa.
-Cuatro –me dijo, casi no se le entendía, tenía la boca llena de comida.
-¿Y tú?
-Cumpliré seis la próxima semana. ¿Por qué te están castigando?
-No me están castigando –dijo mordiendo una manzana- Jonathan dice que me parezco mucho a mi padre.
-¿Y por eso te trata así?
-Si… tienes suerte, si yo fuera parecido a él…
-Es mi padre, es lógico me parezca a el –dije enojado. Stephen negó con la cabeza.
-No somos hijos de Jonathan –y una sonrisa se posó en sus labios- nuestros padres eran Clary Morgenstern y Jace Lightwood.
-Eso no es cierto –le dije- él me ha dicho…
-Te pareces mucho a los Morgenstern… o al menos en lo físico.
Así que de eso se traba todo. Yo era un poco parecido a él y ya perdía la cabeza. Si me hubiera parecido a MI hermano…
-Te cuidare, lo prometo –dije muy serio. El pareció no creerme de a mucho, pero poco a poco su vida empezó a cambiar… y la mía también. Convencí a Jonathan de darle una habitación (aunque fuera una fea y pequeña) y dejarlo comer con nosotros siempre. A Jonathan no le importaba si lo veía o no. Para el, Stephen era mi mascota…
Solo un sacrificio, en esos momentos recordé esas palabras. Prometí cuidarlo. ¿No? Había hecho un mal trabajo y ahora… me iba a reivindicar.
-Seré el sacrificio –dije. Jonathan sonrió.
….
-¿Sabes dónde podría estar Sebastian? –pregunto Magnus. Ethan lo pensó.
-Está en New York, a las afueras… creo.
-¿Siempre estuvo cerca y nunca nos dimos cuenta? –pregunto Isabelle con el orgullo herido. Ethan se rasco un poco el nunca avergonzado.
-Vivía en Idris, creo. Solo ha estado aquí un año, además es muy listo…
-¿Estás diciendo que ese bastardo es más listo que nosotros? –pregunto Isabelle tomándolo fuerte del cuello de la camisa, Ethan enrojeció.
-No, es solo que él tenía la ventaja del misterio.
-¿Entonces podemos hallarlo?
Magnus sonrió.
-Dame quince minutos.
…
-¿Te duele tanto lo que le suceda? –pregunto Jonathan. Will seguía serio sin moverse en la jaula. Sus ojos verdes brillaban con furia.
-Déjalo –dijo amenazante. Era casi ridículo, el apenas tenía diez y se estaba enfrentando al demonio más poderoso del mundo.
-No puede ser otro que no sea Stephen –dijo Jonathan.
-Aquí no va a morir nadie –dijo Jace colocándose frente a Clary en posición protectora.
Jonathan rodo los ojos y levanto a Stephen.
-Abre los ojos –le ordeno. Sus ojos ambarinos dieron de pleno con los de su padre. Dos ojos gemelos que no habían perdido nada uno del otro a excepción de su compañía.
-Suéltalo –dijo Jace enojado.
-¿Duele? –le pregunto a Jace.
Jace apretó la mandíbula y cerro fuertemente el puño.
-He dicho que le sueltes.
-¿Sabes porque no lo hare? –Pregunto Jonathan- porque es lo único que me hará separarme por fin de ti. Este insignificante niño romperá el enlace que nos une.
-¿De qué hablas?
-Si tú mueres yo muero, si yo muero tus mueres. Porque ambos somos algo muy poderoso que vino de la naturaleza. ¿Me equivoco?
-¿De hablas? –pregunto Jace.
-Ya debes tener conocimiento de que has muerto y de que te han traído a la vida. Y que recuerdas tu vida porque no borraron bien tus recuerdos.
Jace sabía algo de eso, así que asintió.
-Al morir y regresar creamos juntos un balance, uno que no se puede romper a menos de que yo mate y reviva a alguien de la misma naturaleza que tú.
-¿Mi misma naturaleza? –pregunto Jace.
-Alguien con una cantidad enorme de poder angelical, imagínate que dos personas con más sangre de ángel que cualquier cazador de sombras, hayan dado a luz a otra persona con sangre de ángel. Imagínate que yo le diera más sangre de ángel a ese niño. ¿Qué ocurriría?
Jace miro al niño.
-¿Le has dado sangre de ángel?
-Mi padre alimento a Clary con sangre de ángel y a ti también –dijo con una sonrisa- sus hijos serian eternamente bendecidos por una cantidad de poderes que nadie más tendría, pero yo llegue más alto, dando a su hijo aún más sangre de ángel. ¿Sabes lo que he creado? ¡He creado lo más parecido a un ángel en este mundo! He retado a Dios convirtiéndome en Dios.
-¿Y por eso lo vas a matar? –pregunto Jace.
-Y luego lo reviviré con ayuda de un ángel real. ¿Y sabes que poder hacer? Podre matarte porque no puede haber dos como tú.
-¿Qué ganarías al estar atado a un niño?
-Debes recordar que él no es como tú, es más poderoso.
-¿Recibirás mas poder? –Jace abrió los ojos sorprendido.
-¡Por supuesto! Si existe tal cantidad de poder bueno llegado del cielo debe haber la misma cantidad mala.
-¿Y luego qué?
-Destruiré al mundo, claro está.
-¿Dónde conseguirás un ángel para revivir este niño? –pregunto Clary.
-Esa es una interesante pregunta –dijo Jonathan con una sonrisa. Se escuchó unos pasos y luego parecieron Magnus, Izzy, Ethan y Magnus.
-No –exclamo Will- ¡Vete ahora! –grito. Los recién llegados vieron al niño con curiosidad.
-El resto de la familia está aquí –dijo Jonathan con una sonrisa- ¡es hora de celebrar! Feliz cumpleaños, Will.
-¿Will?
-Si, su cumpleaños número dieciocho.
