Recordatorio:

La historia es Rated M por contenido sexual y descripciones un poco gráficas de torturas. Habrá contenido sexual en los siguientes capítulos asi que estais advertid@s.

...X...X...X

Para mi corazón basta tu pecho

Para tu libertad bastan mis alas

(P. Neruda)

Capítulo 10: Clarke del Pueblo Celeste

P.O.V Lexa

Clarke no respondía. Estaba arrodillada delante de mi, con la mirada fija en mis ojos, completamente en silencio. Titus a su derecha parecía impaciente e Indra la miraba con desconfianza a mi lado. Levanté una de mis cejas en espera de una respuesta, pero la respuesta automática de la rubia fue elevar una de sus cejas. ¿Esta mujer está loca?

-Entonces...- murmuré intentando permanecer tranquila y dejando entre ver un ápice de aburrimiento.

Clarke seguía mirándome en silencio. La vi lamer sus labios fijándome inmediatamente en el golpe que tenía en su labio inferior. Sentí una presión en mi estómago y un deseo fuerte de despedazar a la persona que se había atrevido a golpearla. No tenía ese golpe hace cuatro días así que se lo habían dado mientras estaba en el calabozo.

-La haré hablar, Heda.- se ofreció Indra sacándo su espada. Clarke no reaccionó, seguía mirándome. Como si sus ojos azules tuviesen la capacidad de traspasar las capas que me escondían de todos. Como si quisiera descubrir mi alma a través de mis ojos. Pero estabamos en una reunión y yo no podía permitirle que hiciese como le viniese en gana.

-No. - advertí, la mujer morena me miró con el ceño fruncido, pero no osó llevarme la contraria sino que volvió a su posición a mi lado y guardó su arma. Los lideres observaban con interés.

Esperé pacientemente. La rubia no parecía querer pelear o armar un revuelo. Seguramente solo estaba sorprendida al estar delante de mi nuevamente. Sus ojos eran fáciles de leer y no era necesario que me dijese cuan sorprendida estaba. Lo que sus labios no decían sus ojos lo gritaban.

-Quiero que los terrestres acepten un tratado de paz con el pueblo Celeste.- habló al fin Clarke. Levanté una de mis cejas, esperando que ella argumentase, pero ella imitó mi gesto y guardó silencio. Esta mujer debería amar más su vida, actua como si no estuviese rodeada de mas de diez personas dispuestas a matarle.

-El pueblo Celeste a asesinado a muchos de los nuestros. La sangre llama la sangre. Solo habría paz si sacrifican algo.- demandó uno de los lideres desde su posición.

Moví mi mirada entre la gente queriendo saber su opinión. Les di algunos minutos para que pensarán. No todos los días un pueblo que muchos consideraban enemigo pedía paz.

-¿Todos quieren paz?- preguntó Nia. Clarke vaciló un segundo.

-No. Mi pueblo está dividido. A un grupo lo tienen encarcelado por querer la paz. Si Heda me ayuda a liberarlos juraremos fidelidad a la coalición y ganarán excelentes guerreros, nuestra mejor ingeniera está de nuestro lado y podría ayudarles a tener mejores armas que los hombres de la montaña.- ofreció la rubia y se hizo el silencio.

-Podría ser una trampa.- habló otro de los lideres y los demás comenzaron a levantar la voz y a abundar en eso.

Guardé silencio dándoles la oportunidad de argumentar y exponer sus opiniones. Todos parecían inclinarse a que debía ser una trampa y que Clarke debería morir inmediatamente y ser enviada en trozos al pueblo Celeste para que nunca más intentasen burlarnos.

-Clarke del pueblo celeste. ¿Qué te hace creer que te ayudaremos? - cuestioné, pero ahora no le hablaba como la chica que en un arrebato tonto le besó, sino como Heda, la comandante de los terrestres.

-Pensé que Heda solo quería la paz con todos.- murmuró la rubia. Había un rastro de decepción en sus ojos que deseé borrar de inmediato. Yo quería eso, pero por encima de mis deseos estaba el bien de mi pueblo. Ellos debían estar incluso por encima de Clarke. Y los lideres estaban mostrándose bastante en contra de la rubia.

-No pondré a mi pueblo en riesgo por el tuyo. Si todo tu pueblo estuviese dispuesto sería más sencillo.- expliqué sin detenerme a pensar lo que le dolería a ella escuchar mis palabras. Por un momento vi el dolor en sus ojos, pero lo ocultó con rapidez. Yo lo lamentaba: pero era mi deber cuidar los intereses de los terrestres.

-Ir a rescatar a parte de su pueblo sería exponernos a perder parte del nuestro grupo.- acotó Indra mirando fijamente a la rubia.

-No puedo desmentir eso.- susurró la rubia. Sentí pena en el fondo de mi corazón. Quería ayudarla...miré alrededor evaluando los rostros cargados de desconfianza. Hasta que mis ojos fueron a parar en la rubia de nuevo.

Clarke era una persona inteligente. No tenía la menor duda de eso, pero también era arrebatada. Me había defendido hace años aun poniéndose así misma en peligro. Pero aún siendo arrebatada, estaba aquí admitiendo que lo que nos pedía era loco, pero podríamos salir ganando al final.

-Déjennos solas.- ordené mirando únicamente a la rubia que seguía de rodillas con sus hermosos ojos en los míos. La curiosidad en su mirada era evidente, y el rastro de algo más que aunque quería descifrar estaba demasiado oculto.

-Heda...- comenzó a decir Titus. Levanté mi mano callando sus palabras y él desistió de lo que fuese a decir para simplemente asentir y dirigirse a la salida seguido de los lideres que murmuraban entre dientes.

Giré el rostro para encarar a Indra. Ella me devolvió la mirada y luego de rodar los ojos se dirigió a la salida. Le vi detenerse frente a Clarke. En silencio la miró durante algunos segundos y siguió andando hacia la salida.

-Estaremos esperando.- me recordó Indra y rodé los ojos.

Segundos luego de quedar solas me levanté de mi trono. Mis manos se movieron a mi espalda y clavé mi mirada en la rubia que seguía de rodillas mirando el suelo. Una sonrisa se comenzó a formar en sus labios y yo me obligué a no sonreír como tonta. Era casi imposible no sonreír si ella sonreía. Era mi debilidad.

Pasados un rato ella levantó la mirada y me miró sin borrar sus sonrisa. Había algo en su sonrisa que me puso nerviosa. Como si ella supiese algo que yo no y eso le diese algún tipo de ventaja. Esperé pacientemente a que ella se decidiese a decir algo, pero no parecía muy dispuesta a cooperar.

-No puedo ayudarte, Clarke.- hablé luego de pensarlo un poco. Ella me miró como si yo fuese una cosa adorable y volví a sentirme entre incómoda y nerviosa.

-¿Y si le pido ayuda a Lexa en lugar de a Heda?- me preguntó ella haciéndome ojitos. Comenzó a levantarse y yo guardé silencio planeando bien mis siguientes palabras. Ella estaba metiéndose en terreno peligroso.

-Soy Heda, Clarke Kom Skaikru. Hay un proceso para aceptarte en nuestra unión. Si los lideres que acabas de ver no aceptan ayudarte no puedo pasar sobre ellos.- expliqué. No quería que la rubia pensase que simplemente no quería ayudarle. No podía poner en riesgo la coalición por ella.

-Entonces ¿que tendría que hacer? ¿Aceptar la muerte de mi pueblo?- interrogó Clarke.

-Tienes que convencerlos.- expliqué.

-¿Cómo?- me interrogó.

-Pensé que eso de ser convincente era lo tuyo.- me burlé levantando una ceja y ella sonrió.

-¿Qué pasaría si no los convenzo?- preguntó Clarke ligeramente insegura.

-Serías desterrada de Polis y tendrías prohibido acercarte.- respondí inmediatamente.

-¿También tendría prohibido acercarme a ti?- cuestionó ella y retrocedí un paso porque Clarke estaba delante de mi y seguía acercándose. ¿A qué jugaba? Estabamos hablando de algo sumamente serio e importante.

-Está probihido para todos acercarse de esta forma a Heda sin autorización.- advertí, sentía el cuerpo tensó y de repente el lugar estaba muy caliente y el aire no quería llegar con frecuencia a mis pulmones.

-Pero...- susurró Clarke dando un paso adelante. Di otro paso hacia atrás y ella sonrió. Rodé los ojos porque sentía que estaba jugando a las escondidas con una niña.

-Escucha Clarke, mi deber es con mi pueblo y sé que tu sabes que ayudarte es exponernos. A menos que idees un plan que nos deje sin mas opciones que ayudarte.- hablé intentando no seguir retrocediendo.

-Tienes razón.- admitió ella bajando un poco la mirada y mordiendo su labio inferior. ¿Ella estaba prestándome real atención?

-Mira... escúchame bien porque tendrás que decirle exactamente estas palabras a los lideres.- le dije con seriedad. Ella parecía muy al pendiente de mis instrucciones.

-Cuando regresen dirás que exiges que Heda cumpla con su código de honor. Luego explicarás como me conociste hace cuatro años y dirás que ayudaste en mi escape.- le dije con firmeza.

-¿Sabías que te estaba ayudando?- me preguntó con un ligero sonrojo.

-Sí. Sé que fuiste quien le disparó a Pike.- respondí con tranquilidad.

-¿Eso será suficiente para que acepten la alianza?- me cuestionó dudosa.

-No sé si aceptarán la alianza, pero será suficiente para que pueda ayudarte a sacar a tu gente de su encarcelamiento.- expliqué con tranquilidad.

Clarke asintió y ambas guardamos silencio durante algunos segundos. Nos miramos a los ojos y Clarke me dedicó una sonrisa que me vi obligada a responder. La vi morder su labio y no me resistí a acercarme. Ella no se movió asi que me encontré invadiendo su espacio.

-¿Se les agotó el agua?- pregunté, mi expresión permaneció completamente seria, pero estoy segura que mis ojos brillaron con diversión mientras recorría el cuerpo de Clarke. Ella hizo un gesto que me permitió saber que le había ofendido.

-Estuve horas en la selva buscando la manera de entrar a Polis. Y cuatro días más en un desagradable y sucio calabozo, perdóname por no ser el ejemplo vivo de limpieza.- me acusó y yo simplemente medio sonreí.

-Parece que estuviste rodando en el suelo del calabozo.- susurré, como si fuese un secreto entre ambas.

Clarke estaba por responder cuando me acerqué más, cortando toda distancia entre ambas. Sujeté su nuca y sin más atrapé sus labios. Ella titubeó un segundo y luego sus manos estaban en mi espalda acariciando de arriba abajo con suavidad.

Atrapé su labio inferior antes de ladear un poco el rostro para profundizar el contacto. Ella suspiró en el beso y yo me separé algunos centímetros. Clarke no aceptó la distancia, volvió a buscar mi boca y esta vez fue ella quien atrapó mi labio inferior, lo mordisqueó y luego sentí la caricia de su lengua.

-Lexa...- susurró ella alejándose. Nos miramos a los ojos y yo estaba por medio sonreír cuando sentí el cuerpo de la rubia chocar con el mío y empujarme hasta hacerme caer sentada en mi trono.

La miré desde mi posición sentada y para mi sorpresa Clarke subió sobre mi colocándose a horcajadas y atrapando mi boca. Llevé mis manos a su cintura y ella ladeó el rostro para tener acceso a mi cuello. Miré hacia la entrada sabiendo que debíamos parar si no queríamos crear desconfianza en aquellos que esperaban afuera.

-Clarke...- suspiré con la intención de indicarle que debía detenerse.

-Llevo años esperando por esto.- susurró ella besando fieramente mi cuello. Me arqueé en el asiento y mordí mi labio ante la sensación que causaban sus labios succionando y mordiendo en mi cuello.

-Detente. No es el lugar ni el momento.- ordené y muy a regañadientes ella se detuvo.

-Lo siento.- susurró sonrojada, bajó de mi regazo y retrocedió unos pasos.

-Arrodíllate donde estabas. Tan pronto la gente vuelva a su posición ya sabes que decir.- le indiqué y ella retomó su antigua posición.

Un poco más tarde todos se estaban ubicando. Sentí las miradas sobre mi, cargadas de curiosidad y confusión. Me acomodé en mi trono y crucé la piernas antes de apoyar en mi mano mi barbilla.

Clarke cruzó una mirada conmigo y cuando todo el mundo estuvo en su posición ella se levantó del suelo. Levanté una de mis cejas esperando que hablase y ella se giró a mirarme antes de encarar a los lideres. Casi podía sentir mi cuerpo tensándose a la espera de sus palabras.

-Lideres de los terrestres. Como veo que no me ayudarán y Heda me ha dejado claro que no tiene intenciones de enviar a su pueblo a morir por el mío, me veo obligada a apelar al codigo de honor de Heda.- declaró la rubia como si tuviese una clara idea de lo que significaba aquello. Claramente no sabía que pedía.

Desde mi posición fingí sorpresa. Me enderecé y fruncí el ceño al tiempo que Titus me miraba confundido e Indra colocaba sus manos en su espada. Si todo salía como me había imaginado los lideres ahora hablarían.

-¿Qué has hecho tu por Heda para apelar a tal codigo?- preguntó Nia con desconfianza.

En pocos minutos la rubia contó como nos habían encontrado en Polis hace cuatro años. Los lideres me miraban esperando que negase aquello, pero mi silencio parecía ser suficiente para que supiesen que nada era mentira. Desde mi posición vi a Indra tensarse, seguramente conocedora de lo que significaban las palabras de Clarke.

-Dado ese dato...Heda está en la obligación de ayudarte.- declaró uno de los lideres.

Todas las miradas se posaron sobre mi de inmediato. Mi mirada se posó en Clarke, quien parecía no entender bien que significaba todo. Me levanté de mi trono al tiempo que sacaba mi katana y caminaba hasta la rubia que de inmediato me encaró. Podía sentir la tensión construyendose en la habitación cuando llevé la punta de la katana hasta el cuello de la rubia.

Ella me miró en silencio. No había miedo en sus ojos azules, pero si confusión. Moví la katana hasta mi mano y de un movimiento rápido hice un corte y lo mostré a Clarke. Ella me miró confundida. Giré mi mano para mostrarla a los lideres sin dejar de mirar aquellos ojos azules.

-Tienes mi palabra. Tu pueblo será libre aun cuando tenga que perder cada gota de mi sangre en el intento. Nadie estará obligado a acompañarme, pero todo el que quiera será bienvenido. - anuncié con seriedad.

-De hoy en adelante, yo soy responsable de la vida de Clarke Kom Skaikru. Vida por vida. Su pueblo será mi pueblo.- declaré girándome hacia el trono.

-Cuenta con mis guerreros, Heda.- declaró uno de los lideres.

-Mañana mismo partiré con todo el que quiera acompañarme.- avisé con un gesto de cabeza.

-Llama a Anya.- le pedí a Titus, quien se habia acercado mientras los lideres se dirigían a la salida.

-¿Qué hago con ella?- me cuestionó Titus señalando con el gesto hacia la rubia que parecía totalmente pasmada en su posición.

-Llévala a que se bañe y se cambie de ropa. Colocala en alguna de las habitaciones en el último piso.- indiqué envolviendo un paño alrededor de la cortadura en mi mano.

Titus asintió y sin más se encaminó hacia Clarke. La rubia me miró antes de seguirlo. Había preocupación y duda en sus ojos azules, pero este no era el momento para aclarar ninguna de sus preguntas.

Me acomodé en mi trono. Sintiendo como mi cuerpo comenzaba a relajarse ahora que estaba sola. Conocía lo riesgozo que sería ir a liberar al pueblo de la rubia. Recuerdo que salir de aquel lugar había sido todo un reto y si no fuese por Anya seguramente yo jamás lo hubiese logrado sola. Aunque, ahora está Clarke, ella conoce ese lugar de un extremo a otro, debería servir de algo.

-¿Qué crees que estas haciendo? ¿Cómo es que alguien a apelado al codigo de honor de Heda?- entró Anya gritando. Abrí los ojos encontrándomela con una muy mala cara.

-Te llamé para que me cures no para que me cuestiones.- murmuré mostrándole mi mano. La cortadura era superficial y con la extraña medicina que habíamos creado gracias al conocimiento que tenía Anya sobre los hombres de la montaña mañana estaría casi totalmente sanada.

-¿Quién era la mujer que vino a buscarte? ¿Clarke verdad? ¿Cómo supo del codigo de Heda?- preguntó Anya sin darme tregua alguna, la observé comezar a revisar la herida.

-Era Clarke. Ella solo quería hablar con Heda, no sabía que era yo. - comenté ignorando el resto de las preguntas

-¿Cómo supo del codigo?- insistió la rubia. Rodé los ojos cuando su mirada se posó sobre mi.

-Puede que le halla comentado.- admití en voz muy baja.

-¿Cómo? ¿Tú enloqueciste cierto? ¿Te tomaste alguno de los teces que prepara Titus? Siempre he pensado que te está drogando con ellos.- siguió diciendo Anya entre enojada e incredula.

-Tu sabes porque lo hice.- susurré no queriendo abundar en el tema.

-No. Definitivamente no tengo la mínima idea.- habló Anya colocando una venda en mi mano.

-Ella vino a pedir una alianza, iban a negársela. No tuve opción.- murmuré.

-¿Tu opción es lanzarnos a morir por ella?- interrogó la rubia levantando una ceja. Rodé los ojos.

-No le estoy pidiendo a nadie que me acompañe. Iré sola, apeló al codigo de honor de Heda. Vida por vida.- sentencié.

-Sabes que no te dejaré ir sola, Leashy.- susurró Anya colocando ambas manos en mis mejillas y obligándome a mirarle a los ojos.

-No tienes que ir.- susurré.

-Moriría por ti, Lexa. ¿Cómo es que aún no lo has entendido? Estaré ahí para ti en todo momento.- me recordó ella.

-Gracias.- susurré.

-Costia también irá. Estaba conmigo cuando Indra dijo lo que pasaba. Me gusta esa chica.- me comentó Anya, nos miramos a los ojos y ella elevó una ceja.

-Bien.- murmuré.

-¿Bien? ¿No opinas nada más?- insistió ella.

-¿Qué quieres escuchar?- cuestioné frunciendo el ceño.

-Creo que ella sería una buena...- comenzó a decir la rubia.

-Tengo pareja. Ya elegí a Clarke.- le recordé.

-Eso nadie lo sabe. Y nadie debe saberlo ahora que ella apeló al codigo de honor de Heda. Sería sospechoso.- me recordo la rubia: como si yo no fuese consciente de ello.

-Lo sé. Pero que sea secreto no significa que no sea real.- murmuré tercamente.

-Se besaron hace cuatro años, Lexa. Además, si me permites decirlo fue el beso mas insípido que he presenciado. Yo no lo tomaría en cuenta.- insistió Anya. Guardé silencio, pero cuando nuestras miradas se cruzaron ella frunció el entrecejo.

-¿Y ese silencio?- me interrogó

-¿Qué silencio?- devolví la pregunta.

-¿Por qué siento que hay algo que no me cuentas?- me cuestionó mirándome como si puediese leer mis pensamientos y mi alma.

-Nada. Puede que la halla besada hace un rato.- comenté con una pequeña sonrisa y Anya se giró llevándose las manos a la cien.

-Esa mujer será tu perdición.- me dijo con mala cara.

-Anya, no quiero hablar más. Estoy cansada. Ya que terminaste con mi mano puedo irme a recostar.- anuncié con tranquilidad.

-¿Necesitas algo más?- me preguntó, había preocupación en sus ojos.

-No. Mañana en la mañana saldré con todos los que decidan acompañarme.- le avisé dirigiéndome a la salida.

Esa noche por algún extraño motivo dormir fue complicado. No podía dejar de pensar en Clarke y en qué estaría haciendo. Me hubiese gustado ir a donde ella, pero no era prudente dadas las circunstancias. Quizás, más adelante no sería mal visto que vaya a saludarle. Por el momento es mejor tener a todos de buen animo. Con el recuerdo de los ojos azules fui cayendo dormida.

Desperté muy temprano la mañana siguiente. Me calcé con la ropa adecuada y desayuné antes de ir a por mi caballo. Se supone que Titus llevaría a Clarke a la zona de salida para que ella dirigiese el camino hasta su pueblo.

-os morning, Costia. (Buenos días)- saludé a la chica que se hallaba junto a mi caballo alimentándole.

-os morning, Heda.- me devolvió el saludo sacando del animal su mirada.

-¿Qué haces aquí tan temprano?- pregunté deteniéndome a su derecha.

-Escuché sobre lo qué pasó. Estoy lista para ir contigo, Heda. Morir si es necesario.- comentó Costia dedicándome una cálida sonrisa.

-No estás obligada.- le recordé permaneciendo sería. No quería que ella viniese conmigo solo por los sentimientos que claramente me profesaba. Me sentía halagada, pero no quería que nadie muriese por amor a mi.

-Lo hago porque eres tu, Heda. - admitió la castaña y exactamente eso es lo que yo temía.

-Lo sé.- susurré y no pude evitar dedicarle una sonrisa de agradecimiento. Para mi sorpresa ella dio un paso más, con sus ojos color miel fijos en mi.

-¿Qué tendría que hacer para ser digna de ti, Heda?- me preguntó la castaña. Decidí guardar silencio porque no tenía intenciones de herir a Costia. Ella me agradaba y Anya le tenía mucho aprecio: habían estado juntas en la montaña.

El ruido de una persona aclarándose la garganta nos interrumpió. Titus estaba de pie mirando nervioso a todos lados. A su derecha, Clarke estaba cruzada de brazos con el ceño fruncido. Crucé miradas con la ojiazul, había duda en su mirada.

-Puedes dejar a Clarke aquí, Titus. Ve a buscarle un caballo.- ordené, mi consejero de inmediato obedeció.

-Hay un grupo esperándonos cerca de la muralla. No dejaríamos a Heda sola.- me comentó Costia sin siquiera prestar atención a Clarke. Miré a la rubia por algunos segundos y luego centré mi atención en la castaña.

-Anya me comentó que iría. Pensé que estaría aquí.

-Está con Indra y el grupo. Hablé con ella hace un rato.- explicó Costia.

La llegada de Titus dio por concluida la conversación. Subimos a los caballos y rápidamente nos pusimos en marcha. Costia iba adelante mientras yo iba junto a Clarke. La rubia no decía nada y eso me tenía un poco nerviosa. ¿Por qué estaba tan callada?

-El paso está despejado.- nos dijo Anya, quien al vernos se había acercado con rapidez.

-No tenemos muchas bestias así que parte del grupo irá andando Heda, espero que no halla prisa por llegar al destino.- avisó Indra

-Vine caminando y tomó menos de un día. - habló Clarke llamando la atención de todos.

-Bien, pongámonos en marcha. Quiero que llegemos antes de atardecer.- indiqué.

No hicieron falta más palabras. Clarke iba adelante junto a Indra seguidas de cerca por Costia que no parecía confiarse de la rubia. Anya por otro lado estaba a mi lado y no parecía tener ninguna intención de moverse lejos de mi. La miré levantando una ceja y ella ignoró mi mirada.

Luego de bastante rato nos detuvimos y envíanos a dos de nuestros guerreros a revisar el perimetro. Salir de Polis siempre era riesgoso y si no fuese porque conocíamos la selva podríamos perdernos o ser atacados por alguna bestia.

-Todo despejado.- anunció Lincoln cuando regresó y retomamos la marcha.

El camino era tedioso y estar alerta todo el tiempo era cansino. Entrado el medio día comencé a percatarme de que estabamos muy cerca. Recordaba esta área de la selva. Me adelanté hasta alcanzar a Costia y Anya se apresuró a colocarse a mi lado.

-Deberías permanecer más rezagada, Lexa.- me dijo Cos con preocupación.

-¿Lexa?- cuestionó Anya levantando una de sus cejas en plan picara.

-Lo siento, Heda.- se disculpó Cos de inmediado. Rodé los ojos porque seguramente Anya estaba imaginando cosas que no eran.

-Iré más adelante y tu te quedas lejos de mi, Anya.- le advertí adelantándome hasta estar junto a Clarke. La rubia había estado todo el camino callada, hablando solo cuando Indra le preguntaba.

Disimuladamente intenté buscar la mirada de Clarke. Ella seguía mirando hacia adelante, pero claramente había notado mi presencia. Luego de un rato la vi mirarme de soslayo, levanté una de mis cejas esperando que dijese algo, pero ella volvió a cambiar la vista.

-¿Estas nerviosa?- susurré.

-Preocupada. No quisiera que muriese nadie.- murmuró Clarke.

-Es inevitable. Pike va a defenderse.- le advertí.

-Quizás no debí ir a buscarte, Heda.- comentó la rubia.

-Esta alianza es conveniente para ambos lados, Clarke. Sé que los hombres de la montaña tarde o temprano irán por nosotros y nuestras armas no son muy poderosas.- admití.

-No quiero ponerte en peligro.- susurró Clarke, sus ojos azules se encontraron con los míos y tuve que retener el impulso de estirar una mano para acariciar su mejilla y decirle que todo estaría bien.

-No lo hiciste.- susurré. Nuestras miradas se encontraron y la rubia sonrió. Yo no sonreí, pero sé que ella pudo observar el brillo en mis ojos.

-¡Es aquí!- anunció Indra llamando la atención de todos. Bajamos de los caballos y cubiertos por la selva observamos hacia la nave.

-Está despejado.- escuché decir a Costia con voz grave, seguramente desconfiada.

-Algo anda mal.- comentó Clarke y sin esperar por nosotros comenzó a correr hacia allá.

-Alto. Cos y Anya vengan conmigo. Los demás vigilen. Si ven algo extraño no duden en atacar.- advertí yendo tras Clarke.

La alcanzamos cuando estaba por llegar a la puerta principal. No había nadie vigilando y podía sentir la tensión acumulándose en mi cuerpo. Fue entonces cuando vimos el primer cuerpo tendido en el suelo con una bala entre ceja y ceja.

-No puede ser...- susurró Clarke y entró corriendo al lugar.

-Anya ve a por el grupo, diles que vengan a revisar el lugar. Tu ven conmigo, Cos.- indiqué y entramos a la nave.

El lugar estaba totalmente iluminado. Seguimos a Clarke por los pasillos. Viendo algunos cuerpos tendidos en el suelo totalmente inertes. La rubia nos dirigió hasta lo que parecía ser el calabozo. Hizo algo en la puerta y luego esta se abrió revelando un pasillo que atravesamos de inmediato.

-¡Mama!- le escuché decir a Clarke y segundos luego estabamos en un pasillo larguísimo con varias celdas.

-Clarke, cariño. ¿Estás bien?- preguntó una mujer, Cos y yo permanecimos en la puerta del lugar.

-Si, estoy bien. Han atacado el arca.- explicó la rubia mientras escribía algo en un extraño panel y luego las celdas comenzaban a abrirse.

-¿Qué hacen esas salvajes aquí?- preguntó una castaña, Costia a mi lado me sujetó del brazo interponiéndose entre el enorme grupo liberado y nosotras.

-Están ayudándome. Les explicaré todo, pero ahora debemos abandonar este lugar. - explicó Clarke ante las sorprendidas miradas.

La salida fue tan rápida como la entrada. Revisamos el arca intentando encontrar alguna señal de vida, pero todo indicaba que los únicos que se habían salvado eran los que estaban en el calabozo.

El pueblo de Clarke no era muy grande. Quizás unas cien personas. Mi gente los observaba con desconfianza y más de uno gruñó al verles. Costia no se despegó de mi lado en ningún momento y Anya estuvo mirando a la rubia del pueblo Celeste con desconfianza todo el tiempo que estuvimos revisando la nave.

-Ninguna señal de vida.- confirmó Indra llegando a mi lado.

-No los mataron a todos, me parece que se los llevaron.- comentó la mamá de Clarke, Abby.

-Debemos irnos.- anuncié no queriendo seguir poniéndonos en riesgo.

-Pero, debemos ir a ayudarles.- habló la castaña de hace un rato, entonces la reconocí: era Octavia, la chica que me había dedicado miradas de muerte en un momento dado.

-Ellos nos encerraron, Octavia, no tenemos el deber de ayudarles.- dijo Clarke intentado convencerle.

-Finn está entre ellos, Clarke.- intentó razonar un chico moreno, el mismo que me había golpeado cuando nos encontraron en Polis hace cuatro años.

-Somos muchos, podríamos ir a atacar la montaña.- declaró otro del grupo. Fruncí el ceño. No, no eran muchos.

-No podemos...- comenzó a decir Clarke, pero el moreno volvió a hablar sin dejarle terminar sus palabras y el resto comenzó a apoyarle.

Mi pueblo quedó rezagado de la conversación. Indra a mi lado observaba todo con una ceja levantada y Anya habia rodado los ojos en mas de una ocasión. Temiendo que la discusión fuese a durar toda la tarde sujeté mi katana y me apresuré hacia el moreno ignorando a Costia, quien intentó sujetarme para detenerme.

El hombre estaba tan concentrado en llevarle la contraria a Clarke que no se percató de mi movimiento hasta que mi katana estaba en su cuello. Fue entonces que todos guardaron silencio. Al fin un poco de paz.

Él me miró con los ojos muy abiertos y yo le sostuve la mirada por algunos segundos. Pasado un tenso silencio giré el rostro para observar aquellos ojos azules que me habían atrapado hace años. Clarke parecía sorprendida ante mis acciones.

-¿Quién manda aquí? ¿Él o tu?- pregunté impaciente.

-Gobierno compartido. Democracia.- se atrevió a comentar el hombre llamando mi atención.

-¿Tu eres?- le pregunté con un gesto de desagrado.

-Bellamy.- respondió.

-Bien. Escúchame claramente, Bellamy. Ustedes harán lo que les diga Clarke si quieren permanecer bajo la protección mía y de mi pueblo. Aquel de ustedes que no esté de acuerdo puede quedarse aquí a morir. - anuncié lo suficientemente alto para que todos escuchasen.

-¿Entendido?- le pregunté presionando mi katana en su cuello hasta que un poco de sangre mojó mi arma.

-Entendido.- susurró él y yo me aparté volviendo hacía Indra.

-¡No tenemos porque obedecerle, es una salvaje!- declaró alguien, me giré de inmediato y para mi sorpresa un hombre rubio se me habia acercado entre la multitud.

Giré el rostro hasta mirar a mi gente. Estaban todos a la defensiva y seguramente esto se convertiría en una lucha si no ponía un alto al pueblo Celeste. Me habían enseñado que la mejor forma de demostrar mi punto era actuando. En un movimiento rápido mi katana estaba atravesando el pecho del hombre ante los gritos ahogados del pueblo Celeste.

-¿Alguien más pretende contradecirme?- pregunté mostrando los dientes mientras extraía mi arma y dejaba caer al hombre al suelo. Ahora eran 99 personas en lugar de 100. Se hizo el silencio durante un rato.

-Ahora vámonos.- ordené y sin esperar respuesta subí a mi caballo. Lancé una mirada hacia Clarke, pero ella miraba el cuerpo inerte de aquel hombre. Cuando levantó su mirada supe que estaba enojada y que no compartía mi forma de actuar. "Lo siento" quise decir, pero no lo hice sino que le di la espalda y comencé a alejarme.

Continuará...

haruka: *.* Gracias!

MariaD24: Lexa es *.* en esta historia por lo menos será fiel a Clarke en todo momento 3 Todo se pondrá mas interesante ( y se va a prender mas xD ) Jajaja creo que habrán sentimientos encontrados con Costia: la amarán y odiarán en partes iguales (es buena al final y al cabo: solo está enamorada) ¡Ahora si vienen curvas! XD espero hayas disfrutado el capítulo. Feliz año nuevo!

¿Comentarios?

Si te gusta la historia no olvides seguirla. Sus comentarios me animan a seguir escribiendo asi que no duden en dejarlos. Besos.

Adelanto

-¿Por qué tan nerviosa?- susurré lamiendo cerca de uno de sus pezones. La rubia se movió, aparentemente intentando que mi boca hiciese contacto directo con alguna zona más sensible.

-Joder, Lexa. Deja de jugar.- me pidió. Divertida pasé mi lengua sobre uno de sus pezones, pero el contacto fue mínimo consiguiendo que la rubia se retorciese.

-¿Ansiosa?- cuestioné divertida.