Algunos de vosotros tal vez vendréis del otro Fic que tengo (Pequeña Revolucionaria). A lo mejo notáis que la personalidad de la protagonista cambia ligeramente, bueno, tiene sentido. Si ella es criada por Law su sentido de la justicia no es tan fuerte, lucha contra el Gobierno Mundial más por resentimiento y ganas de venganza, además de que su personalidad es mucho más intensa y más impulsiva.

En cambio, si es criada por Doflamingo, ella jamás fue esclava, por lo que sus motivaciones no están relacionadas con la venganza, aquí ella realmente cree en el Movimiento Revolucionario y quiere justicia para todas las víctimas del sistema. Además de que su personalidad es mucho más cautelosa y tranquila. No porque haya sufrido menos, si no porque ha experimentado ser "la otra parte" (ser quien oprime).

No es nada importante, simplemente un dato más para que se entienda mejor el cambio y ayude mejor a entender la historia ¡Gracias por leer!


Capítulo 10

-Capitán ¿Está seguro de esto? - preguntó Penguin preocupado.

-Sí, no hay otra manera de hacerlo.

-La gente ahora piensa que el capitán es un perro del Gobierno - Shachi apretó los puños - Ellos no tienen ni idea de lo que está ocurriendo y aún así se atreven a opinar.

-No me importa lo que los demás piensen mientras vosotros continuéis a mi lado.

-¡Capitán!

La tripulación había llegado por fin a la Isla donde su plan iba a comenzar a funcionar. Era un plan a muy largo plazo, e incluso dependía de factores totalmente aleatorios en los que simplemente debía confiar en que pasasen, pero Law confiaba plenamente en sus capacidades, por lo que estaba dispuesto a sacrificarlo todo por el bien de su plan.

Todos miraron asombrados la entrada de Punk Hazard.

-Eso es una locura de isla - dijo Penguin - No puedo creer que esto antes fuese un paisaje verde...

-Capitán ¿Realmente podrá estar bien? - preguntó Bepo preocupado - Si algo le pasase al capitán, yo...

-Bepo - Law le lanzó una mirada tranquilizadora - No debes preocuparte por mi.

Se dirigió a toda la tripulación.

-Chicos, quiero que hagáis las cosas tal y como las hemos planeado. Sois tan importantes en este plan como no os podéis hacer idea. Sabéis que confío ciegamente en vosotros. Tal vez estemos un tiempo separados, pero estoy seguro de que cuando llegue la hora, estaréis más que preparados.

-¡Sí, capitán! - exclamaron todos al mismo tiempo mientras lloraban de emoción.

Law sonrió.

Mientras todos comenzaban a despedirse del capitán, alguien comenzó a gritar.

-Chicos ¡Tenéis que ver esto!

Todos se giraron a ver lo que su nakama observaba.

Se quedaron de piedra ante lo que sus ojos veían, capitán incluido.

Había dos figuras paradas en la costa de la isla, hablando entre ellas.

Una era muy alta, su piel era morena y con el pelo afro tapado a medias por un sombrero. Sus ojos estaban tapados por unas gafas de sol redondas, y vestía como un vagabundo.

La otra persona, era una figura femenina mucho más baja que la anterior. Llevaba una capa de color vino y un inconfundible pelo de color rosa.

-¿Pero qué demo...


Si bien ella no parecía del todo emocionada por la idea de llevar al Marine a la base, debía reconocer que tenía una habilidad bastante útil. Poder transportarse de ese modo por el océano a pesar de ser usuario era una ventaja que no iba a ignorar.

Aunque igualmente no le agradaba el hecho de tener que compartir la bicicleta. Mina había sido militar y tenía una disciplina intensa, por lo que perder la compostura era algo no muy común en ella.

Sin embargo estar en la parte trasera de una bicicleta oxidada cuyo conductor era un hombre de cerca de 50 años y con aspecto de vagabundo era algo que le hacía reflexionar sobre qué tan bajo había caído.

Sí, tenía disciplina, pero también un orgullo bastante grande. Tal vez la forma en la que Doflamingo la había educado tenía algo que ver con eso.

Comenzó a teclear en el Den Den Mushi que tenía para contactar con el cuartel de Báltigo.

-¿Vas a llamar a tus superiores?

-Me gustaría que Dragon-san esté como mínimo enterado de la situación.

-Vaya, estoy a punto de conocer al criminal más buscado del planeta, estoy hasta nervioso - su tono era más de burla que otra cosa.

-No es ningún criminal, considero más a la Marina culpable de los males que azotan al mar.

-¿Y eso? Para mucha gente somos considerados héroes ya que hemos salvado a miles de personas de los piratas.

-De nada sirve si además encubrís los pecados del Gobierno Mundial. Si piensas que no sabemos que sois un lavadero de dinero del mercado negro de los Bajos Fondos para el Gobierno entonces sois bastante simples.

-Las cosas son más complicadas, no es tan fácil, dependemos de los fondos del Gobierno Mundial. No somos más que otra organización bajo su mando.

Tras un minuto en silencio, finalmente la pelirrosa preguntó:

-Si hubieses sido el Almirante de la Flota ¿Algo hubiese cambiado?

Aokiji se sorprendió de esa pregunta, pero se quedó pensativo por un instante.

-Quién sabe, al fin y al cabo no es más que un puesto, quien toma las decisiones finales no somos nosotros.

-¿Enserio? ¿No tenéis ninguna autoridad real?

-Tú misma lo has dicho, no somos más que los perros adiestrados del Gobierno.


Tras varias horas yendo por el mar en completo silencio, Kuzan comenzó a cantar una canción. No tenía ningún motivo más que el de matar el tiempo.

"El océano ve

el principio del mundo,

y el océano conoce

el final del mundo..."

Sin embargo, se sorprendió al ver que su joven acompañante parecía conocer la canción.

"Por eso nos llama

hacia el camino que debemos tomar.

Por eso nos conduce

hacia un mundo justo..."

-Vaya ¿La conoces?

-Mi padre solía cantarla cuando era muy pequeña. Es lo poco que recuerdo de él.

-¿Tu padre la cantaba? Es una canción de marines - parecía interesado.

-Mi padre era marine.

Aquello pilló desprevenido al hombre.

-Pues aún así no pareces muy respetuosa hacia nuestra labor jajaja - se rió.

-Precisamente porque mi padre era marine es por lo que os tengo tanto asco - su voz no sonaba furiosa, sino más indiferente.

-¿Puedo preguntar el por qué?

-Mi padre fue un marine que trabajaba de encubierto, pero su asesinato fue ocultado ya que trabajaba en un caso que al Gobierno Mundial no le convenía que saliese a la luz.

Kuzan intentó pensar en algún nakama que hubiese pasado por una situación así, pero debía reconocer a su pesar que había más de uno que había sufrido desgraciadamente una muerte en secreto por órdenes de sus superiores. Eso era algo que quería cambiar si hubiese sido Almirante de la Flota. Nadie merecía morir en silencio.

-¿Puedo saber cuál era su nombre?

Ella sonrió.

-Mejor lo dejamos para otra ocasión.

Kuzan sonrió.

-¿Sois tan cuidadosos con vuestra identidad todos los revolucionarios?

-Señor Aokiji...

-Mejor llámame Kuzan.

-Bueno, pues dígame señor Kuzan ¿Usted realmente desea unirse a la causa Revolucionaria?

Aquella pregunta lo extrañó.

-Bueno, supongo que es lo único que puedo hacer por enmendar mis errores.

Mina sonrió.

-Yo también dije eso cuando entré.

Kuzan la miró de reojo.

-Entrar al Ejército Revolucionario significa dejarlo todo atrás. Ya no importará tu pasado. Olvida a tus amigos y familia, será menos doloroso para ellos y para ti.

El hombre se rió amargamente.

-Ya no me queda nada de eso, no tengo nada que perder.

-Eso es bueno.

-¿Enserio? - dijo con una sonrisa

-Sí, porque eso significa que no te pueden arrebatar nada.

Kuzan sintió pena por aquella chica. Si la miraba bien, era muy joven, estaba seguro de que no llegaba a los 20 años, y sin embargo su mirada era fría y dura. Al hablar con ella pudo notar un muro inquebrantable.

No iba a mentir, aquella muchacha le parecía de lo más interesante, algo en su porte le hacía pensar que no era una chica ordinaria.

Tal vez era su forma tan digna de moverse o hablar. Tal vez era ese orgullo característico de la nobleza. Tal vez era esa resistencia mental o su mirada intensa.

No sabía qué era, pero ella tenía un magnetismo que provocaba el sentimiento de que quisiera seguirla.

Ella continuó cantando la canción, casi con una voz melancólica.

Ella jamás lo sabría, y él jamás lo admitiría.

Pero esa chica le había dado un nuevo motivo para continuar con su vida. Un nuevo camino que seguir, a pesar de que pensaba que había perdido el rumbo de su vida.

Se rió hacia sus adentros.

"Tal vez esta vez pueda hacer algo bien"


Como comentario final, la canción no me la he inventado jajaja es la canción que canta Aokiji al final de la película de One Piece Film Z, la canción de los Marines. Encontré la traducción en internet y pensé que sería bonito incluirlo, estoy segura que Rocinante también la conocía.