La nieve no deja de caer, los relámpagos no dejan de alumbrar y el sonido de los mismos inunda cada rincón de el pueblo. Un rostro ligeramente conocido aparece de entre la niebla, sonríe mientras camina aun más rápido hacia mi, yo corro al ver que se encuentra a escasos metros de mi pero choco contra una pared, me volteo y el hombre se desvanece nuevamente en la niebla dejándome totalmente estática.

- No podrás huir por mucho tiempo. -

Me despierto con el sonido un libro golpeando la mesa y aunque se que estoy despierta no alcanzo la lucidez suficiente como para reaccionar ante lo que esta pasando así que vuelvo a colocar la cabeza entre mis brazos que descansan en el pupitre y vuelvo a cerrar los ojos, estuve a punto de desconectarme del mundo pero esta vez no fue un libro golpeando la mesa si no alguien moviéndome lo que me trajo a la realidad. Abro los ojos, me los froto para mejorar la nitidez y miro hacia al frente, el torso de alguien es lo primero que veo, subo la mirada y un cuatro pares de ojos me observan fijamente con una pequeña expresión de risa.

- La clase se acabo hace media hora - me informa Harry sonriendo.

- Si, ya todos salieron y yo quiero ir a la biblioteca pero tu no te levantas - le siguió Quinn con un gesto de inconformidad.

- Malt tiene ganas de ir al baño desde hace media hora pero yo no lo dejo ir hasta que te levantes - dijo Graham con su gesto usual de indiferencia.

- Si, por favor parateee - continuo Malt riendo y sufriendo al mismo tiempo.

- Todos ustedes se pueden ir, yo quiero hablar con Santana en mi oficina - anuncio Harry.

- ¿Ya puedo ir? - le pregunto Malteada a Mufasa mientras saltaba.

- Ve antes de que explotes - respondió Mufasa girando los ojos provocando que Malt saliera corriendo, no sabia que era tan diva.

- Como quieran, si me buscas estoy en la biblioteca - dijo Quinn, yo asentí y ella se fue.

Me pare rápidamente lo cual fue una mala idea porque me maree inmediatamente, me apoye un momento en la mesa hasta que paso y agarre mi bolso que aun tenia todo adentro, al parecer ni me moleste en prestar atención, camine hasta la puerta de la oficina de Harry quien estaba esperándome sentado al otro lado del escritorio.

- ¿Para que quiere hablar conmigo? - Pregunté sentándome en un baúl ya que al parecer en la oficina no hay ningún tipo de silla existente.

- Me preocupa tu falta de interés en mi clase, ya no prestas atención, hace una semana te elegí para un duelo de magos, tu solo atacabas con...ni siquiera atacabas y hoy te quedas dormida en plena lección, pensé que era tu materia favorita. -

- No es solo en defensa, es en todas las clases - paré de hablar por un momento para pensar que decir después - He estado pensando - volví a parar - Quiero irme de Hogwarts. -

- ¿En serio? ¿Por qué? -

- Creo que...mis prioridades cambiaron, antes quería graduarme y obtener un cargo en el ministerio o algo así pero...ahora parece como si ese no fuera mi destino. -

Harry se queda callado por un momento mirando al piso, no debí haberle contado esto, probablemente todavía estoy en estado zombie - No creo que tu destino sea dejar de estudiar, solo creo que debes concentrarte mas en volver a ser como antes...Santana, tu futuro es brillante, no lo arruines - contestó Harry - No los escuches. -

- ¿Que no escuche a quien? - pregunté confundida

- Mantenlo en blanco. -

- Ok profe, ¿Por cuanto tiempo se expuso a las pociones de Slughorn? -

- Perdón por lo del reporte del año pasado, fue mi vago intento de hacerte entender que el reporte fue muy bueno. -

- Lamentablemente mas nunca lo podre volver a leer, se convirtió en un papel rojo con puntos blancos. -

- Repito, perdóname. -

- Esta bien, descanse, creo que lo necesita para volver a la coherencia. -

- No los escuches. -

- Si eso lo hace feliz, no los escucho. - él sonrió y yo me fui de la oficina, creo que ha estado experimentando con sustancias extrañas de la clase de herbologia.


He estado teniendo el mismo sueño recurrente toda la semana, unos días es el hombre persiguiéndome y otros días yo misma me persigo pero siempre termina igual, yo quedo atrapada por la pared, luego ellos me dicen que no puedo escapar, cuando me despierto todo se siente igual, como si fuera un sueño ordinario pero con el tiempo me empiezo a preocupar porque siento como si de verdad no puedo escapar, un escalofríos me llena el cuerpo cuando pienso en que algo me necesita, y yo necesito ese algo, me da miedo saber que hay algo de lo que no puedo escapar, algo que no puedo controlar y se con toda seguridad que lo que siento no es un simple presentimiento, esto es un sentimiento...un hecho. Cada día que pasa siento que algo dentro de mi esta cambiando, no importa si estoy feliz, triste o enojada como la mayoría del tiempo, el sentimiento, la emoción siempre esta presente, el problema es que no quiero cambiar, no quiero ser necesitada, sin embargo estoy cambiando y soy necesitada. No se realmente como describir el sentimiento, he perdido el interés en todo lo que me interesaba, todo parece perdido y sin sentido, cada vez que pienso en quedarme aquí por un año y medio mas la ira recorre mi cuerpo de pies a cabeza y quiero huir para nunca mirar atrás, quiero escapar de todo lo que me rodea, de todos mis sentimientos, mi humor cambia cada minuto depende de la situación. Quiero estar con Sam, de verdad que quiero intentar algo mas profundo con él, quiero decirle que lo quiero y que todos sus esfuerzos de conquistarme han funcionado, quiero besarlo y no soltar su mano pero luego alguien se me acerca ya sea Finn, Puck, Sebastián, el que sea y pareciera como si una nueva yo apareciera y necesitara comportarme igual con ellos solo para enojar a Sam, Rachel tiene razón, lo del hermano de Quinn no fue inocente, la noche que él entro a mi cuarto si nos besamos y de verdad me siento culpable pero de nuevo es como si ya nada me importara, ni los sentimientos de Sam ni mis propios sentimientos, Finn por alguna razón me ha estado evitando, cuando estamos juntos se incomoda y se va lo cual es realmente frustrante porque también quiero pasar tiempo con el, aunque nunca lo admita una vez lo quise como mas que un amigo, todo se arruino y ahora lo odio como un amigo pero el sentimiento esta presente. Me doy cuenta que no solo yo estoy cambiando, mi alrededor cambia a medida que yo lo hago, la semana pasada saque un Troll en estudios muggles, ¡esa es la peor nota! así que ahora la profesora me odia y tengo que hacer tareas extra para subir la calificación y me enoja porque ¿quien sabe mas de Muggles que yo? ¡Nadie! jamás en mi vida había sacado una nota tan mala y me deprime, mi vida en este momento es deprimente.

- ¿Que tanto piensas? - preguntó Quinn desde el otro lado de la sala.

- No se, nada, todo - contesté abrazando mis piernas en el sillón.

- Satán ¿Pasa algo? - preguntó Kurt poniéndome la mano en el hombro.

- No pasa nada - respondí negando con la cabeza.

- Bueno pues si tu lo dices - contesto Kurt suspirando - Blaine, ayúdame terminar de escribir el resumen de la clase de ruinas de ayer, me perdí en una parte y...-

- Ayúdenme a escapar de Hogwarts. -

- ¿Que? - contestaron los tres al unísono.

- Ya no quiero estar aquí, todos los días se sienten como una lucha y me voy a terminar volviendo loca si no me voy. -

- ¿Pero por qué? ¿Que te molesta? - preguntó Blaine.

- Yo misma me molesto, estar aquí me convierte en alguien que no soy, si me voy todos estarán mejor. -

- ¿Nos vas a dejar a todos aquí? ¿A donde se supone que vas a ir? - preguntó Quinn parándose en frente mío.

- ¡No lo se! pero hay algo allá afuera que me esta esperando, me esta llamando y tengo que ir a buscarlo - contesté parándome.

- ¿Pero y que va a pasar con tu estudio? Pensé que querías graduarte - dijo Blaine.

- Si ¿Y que va a pasar con Sam? - continuo Kurt.

- Si quiero graduarme pero se que ya no voy a poder porque no esta en mi destino y Sam ya ni siquiera me habla, probablemente hasta me odie - me voltee hacia Quinn y la apunte con el dedo - y tu, tu también deberías odiarme. -

- ¿Por qué, que le hiciste? No te odio ¿Por qué debería? - contestó Quinn.

- No pude con la culpa y le conté todo lo que hice con tu hermano en Navidad, tenías razón...si lo bese. -

Todos quedaron en silencio, Blaine y Kurt mirándose sorprendidos y Quinn simplemente mirándome.

- Uno comete errores en la vida, se perdonan y se sigue adelante, huir no soluciona nada - respondió Quinn con calma.

- ¡No quiero que me perdones! Quiero que me odies, quiero que me teman, no quiero apegarme a nada porque se que será mas doloroso - Respondí gritando cada vez mas.

- ¡Nosotros no te queremos odiar! Los amigos no se odian y si somos lo que te impide irte entonces quiero decirte que Te quiero, me hiciste caer de mi escoba en primer año y me fracture el brazo pero en tercer año me pasaste todas las respuestas de un examen que estoy seguro de que iba a reprobar y te disculpaste por lo del brazo dos años después, significa que luego de ese tiempo aun te sentías culpable y yo te aprecio porque te preocupas por todos nosotros, no te gusta demostrarlo pero se que también nos quieres, por eso es que no quiero que te vayas - dijo Blaine, pero que niña.

- ¡Pues yo si los odio! Y no quiero escucharlos, no los voy a escuchar a ustedes - contesté poniéndome las manos en las orejas.

- No me importa, le voy a decir a la directora y así pone a 10 aurores a vigilarte - dijo Quinn.

- Quinn no te atrevas, te juro que si lo haces lo pagaras caro. -

- Lo voy a hacer de todas maneras, porque me importas y...- Quinn no pudo finalizar la oración porque una mano (la mía) choco con su mejilla, si alguien pregunta dire que ella lanzo su mejilla en contra de mi mano. Ella ni siquiera coloco su mano en su mejilla para aliviar el dolor, tampoco respondió con otra cachetada para mi, solo se quedo quieta mirándome - ¡Dámelo! -

- ¿Que? - pregunté aun con odio en mi voz.

- Dame el anillo - respondió Quinn extendiendo su mano con la palma hacia arriba.

- ¡No! -

- ¡Que me lo des! -

- No te lo voy a dar - respondí poniéndome la mano en la espalda.

- Santana...por favor dámelo - dijo Quinn mas calmada. Yo extendí mi brazo hacia ella sin quitarme el anillo yo misma, solo haciéndole saber que lo puede agarrar, ella agarra mi mano y toca el anillo pero rápidamente retira su mano con un gesto de dolor, sus dedos están rojos, se quita el sweater se lo pone en la mano y usando eso de protección agarra el anillo y lo desliza por mi dedo hasta que lo tiene en su control. La sensación de tranquilidad que siento en el instante que el anillo deja de tocar mi piel es increíble, el peso y la melancolía que he sentido estos últimos días se ha ido y ya no siento deseos de pelear ni de irme, de nada, me siento en el sofá asimilando este cambio tan brusco mientras que Quinn Kurt y Blaine me miran atentos.

- A ver tu mano - le digo a Quinn quien me extiende su mano y me muestra sus dedos quemados y rojos, toco uno porque es lo mas lógico de hacer y ella libera un ruido de dolor - Lo siento - suelto su mano y miro el anillo que se encuentra ahora en el suelo totalmente negro, lo sigo mirando porque parece que a medida que pasa el tiempo vuelve al color original, blanco.

- ¿Que diablos ha sido eso? - preguntó Kurt acercándose al anillo.

- Supuse que había algo que la estaba haciendo comportar así y me puse a observarla, el anillo era la única explicación porque cuando cambiaba su animo cambiaba el color del anillo, sin embargo hace unos minutos cuando lo toque estaba prácticamente hirviendo, por eso es que me queme los dedos, lo que no entiendo es porque ella no se estaba quemando - contestó Quinn sentándose a mi lado.

- ¿Donde compraste el anillo? - preguntó Blaine alejando a Kurt un poco del objeto que estaba en el piso.

- No lo compre, siempre lo he tenido, mi mamá dice que una tía me lo regalo cuando yo tenia 3 años - respondí agarrando un palito que estaba cerca de la chimenea y atravesando el anillo con él, lo acerque a mis ojos para poder verlo mejor - La razón por la que nunca me lo quito es porque por dentro dice "siempre que lo tengas estaré a tu lado" -

- ¿Quien estará a tu lado? - Preguntó Quinn poniéndose hielo en la mejilla ¿de donde lo saco? no tengo idea.

- No se, pero era bueno pensar que alguien me protegía - Respondí soltando el anillo que ya tenia una tonalidad plateada.

- ¿Aun quieres irte de Hogwarts? - Preguntó Quinn revisándose los dedos.

- No...Si - contesté.

- ¿De verdad? - Preguntó Blaine.

- Si, pero en un año y medio - respondí sonriendo.

- ¡Por fin! El diablo sonriendo - Dijo Kurt riendo también.

- Tenemos que llevarte a la enfermería - le dije a Quinn - Tienes yagas por todas partes. -

- Voy a decirle a Malt y Graham que necesitamos salir - dijo Blaine caminando hacia la puerta.

- No hace falta, si los llamo yo vienen mas rápido. QUINN CREOOO QUE VOY A IR AL BOSQUEE. -

Al terminar la última palabra Graham abrió la puerta y entro corriendo a la sala.

- Santana, no puedes ir al bosque - dijo Abuelito, si...le he cambiado el sobrenombre, es que se parece mi abuelo, es algo adorable de hecho.

- No voy a ir al bosque, los llame por qué Quinn se quemo con el fuego de la chimenea y necesita ir a la enfermería - contesté parándome, arrastrando a Quinn del brazo y mostrándole la mano a Graham quien volteo la cara al ver las yagas.

- Esta bien pero vamos ya - respondió Malteada guiándonos hasta la puerta.


- ¿Quinn que te paso en la mano? - preguntó Sam sentándose a mi lado en el comedor, hoy decidimos almorzar tarde porque me quede haciendo trabajo extra en la biblioteca y como ellos insisten en que son mis amigos y se preocupan por mi decidieron acompañarme, aunque Kurt y Blaine decidieron ir juntos a buscar una cosa, lo cual se trancribe a "necesitamos tiempo juntos no nos busquen".

- Oh, solo me queme la mano anoche - contestó Quinn metiéndose la mano vendada en uno de sus bolsillos. Sam asiente y coloca su frente en mi hombro.

- Toda la semana me he sentido como darth vader cuando luke le quito la mascara - dijo Sam imitando el sonido de la respiración de darth vader.

- Labios de salamandra, cada vez que abres tu gigante boca para decirme algo relacionado con star wars simplemente me pierdes, en serio, comienzo a verte los labios mientras hablas, ellos se convierten en una especie de remolino multicolor y varios bebes aparecen dentro diciéndome que te los tragaste y que quieren que los salve - respondo mientras termino de tomar el jugo de esencia de zanzana.

Quinn se queda mirándome pero luego contesta - ¿Estas enfermo? -

- Si, no se que tengo pero hoy amanecí peor - respondió Sam volviendo a enderezar la cabeza.

- Uhm ¿Se te ha ocurrido ir a que te revisen? - dijo Quinn estirándose y tocándole la frente.

- Realmente no - contestó él con cara de confusión.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? - dije dándole algunos golpes a Sam en la cabeza como si fuera una puerta.

- ¡Santana! me duele la cabeza - contestó Sam sobándose y parándose - Puedes mostrar algo de compasión - y con esas palabras Sam se ha ido, jajaja, ¿esta mal que esa salida dramática me haya causado risa? pues al parecer si porque Quinn me esta mirando totalmente seria mientras niega repetidas veces como para hacerme saber que esta decepcionada, debo admitir que tal vez me haya pasado un poco de la raya, pero tampoco era para tanto, esta gente no tiene sentido del humor lo juro, ugh ahora voy a tener que ir a buscarlo y disculparme.

Me paro sin decirle nada a Quinn porque yo se que ella sabe lo que voy a hacer y comienzo a buscarlo, lo cual no se me hace muy difícil porque cuando llego al parque veo una cabeza rubia y unos labios gigantes en una banca, me aproximo y me siento junto a él.

- No era para tanto - ¡Gran manera de mostrar que me importa!

- Santana tengo que decirte algo. -

- De hecho, yo también quería decirte algo. -

- No es necesario que lo digas, prefiero no oírlo. -

- ¿Que? no, creo que no sabes de...-

- He hecho todo lo que he podido para que tu me quieras y te conviertas en una mejor persona porque yo estaba seguro de que lo que decían todos no era verdad, que yo podía demostrarles que no eres insensible pero ahora pienso que no dejas que nadie entre a tu vida y te diga que te ama... -

- Eso no tiene nada que ver con lo que iba a decir, Sam yo...-

- Déjame terminar, creo que me rindo, no voy a perder mas tiempo en algo que no tiene futuro. -

- ¿Pero quien me va a dar los masajes tan relajantes que tu me das? – Sinceramente ya se lo que esta pasando pero no puedo evitar sacarle algo de humor a esta situación, solo porque Sam cree que sabe todo lo que esta pasando y que esta haciendo lo correcto, realmente me da risa, pero debo ocultarla.

- ¿Eso es lo que te preocupa? si ni siquiera quisiste decirle a alguien que lo que hacíamos era simplemente relajarnos, preferiste mentirles y decirles que te equivocabas de baño. -

- Es que simplemente creo que decirle a alguien que estabas en el baño de hombre porque tu novio te esta ayudando a relajar no es lo mas correcto o usual del mundo, es raro, vergonzoso. -

- ¿Y que me dices del hermano de Quinn? -

- Dilo de una vez, quieres terminar conmigo. -

Sam asiente unas cuantas veces - Si, fue divertido mientras duro pero no es nuestro destino acabar juntos. -

- De acuerdo algo estoy. -

- ¿Que? -

- Destino no ser el nuestro. -

- ¿Ahora si hablas como yoda? -

- Ken mágico, hay muchas cosas que no hago solo para no darle el placer a alguien pero ahora que has terminado conmigo te lo vas a perder. -

- Aunque conozco a un par de personas aquí que tienen un club de star wars, yo formo parte de el y...-

- Jajaja, que gracioso - sonrió y vuelvo a la seriedad - nunca, repito...nunca me uniría a ese club. -

- ¿Amigos? -

Me levanto y sonrió nuevamente - ¡Ya quisieras! – me le acerco al oído - Por cierto...lo que iba a decir antes de que me dieras el discurso de "quería ser tu salvador pero no me dejaste" era que te...- aclaro mi garganta, la palabra no sale fácil - que te amaba, en pasado - sonrío y lo despeino un poco - Misión cumplida, que la fuerza te acompañe - le hago el símbolo de la fuerza con la mano y camino con una sonrisa en mi cara, puedo sentir a Sam aun mirándome y luego lo oigo gritar.

- ¡Estúpido! ¡Eres un estúpido! Tú y tu bocota. -

Suelto una carcajada y vuelvo al comedor.


- Hola Santana - dijo Finn parándose en frente mío, al parecer se ha dignado a hablarme.

- Finnocencia - respondí sonriendo, ¡rayos santana que la felicidad no se note!

- Uh, quiero entrar al baño - dijo Finn agarrándome de los hombros y moviéndome hacia un lado - Estabas bloqueando la entrada. -

- Tienes razón - contesté, Finn sonríe y entra al baño.

¿Gran interacción eh? pues yo no me voy a conformar con un "estorbas" Entré al baño.

- ¿Pechos? ¿Pechos de hombre? - pregunto entrando lentamente al baño.

- ¿Santana? - contestó Finn desde el otro lado del baño en uno de los urinarios.

- Si - respondí sentándome en el mesón de los lavamanos.

- Bueno pues esto es extraño - dijo Finn aun mirando a la pared.

Dos chicos entran y me ven, se quedan quietos, yo los miro con una ceja levantada y me coloco el dedo índice entre los labios, ellos asienten y salen.

- Sam y yo terminamos ayer - comenté sin ninguna razón aparente. Finn hace un movimiento con la mano ahí abajo, espero que se este subiendo el cierre y se voltea con su típica cara de confusión.

- ¿Ustedes terminaron? - preguntó acercándose a mi.

- ¡Lávate las manos! - dije con cara de asco, todo en este baño da asco.

- Si, lo siento - desvía su dirección y comienza a lavárselas.

- Si bueno el es libre de hacer lo que quiera, la buena noticia es que ya no tengo que escucharlo haciendo imitaciones o hablando como avatar. -

- No entiendo porque nunca le confesaste que has visto avatar 10 veces. -

- El nunca lo sabrá, no voy a dejar que se entere porque eso significa que me va a hablar de el mismo tema todo el tiempo - Finn asiente y termina de lavarse las manos, duramos unos segundos en silencio hasta que decido romperlo - ¿Quieres ir a tomar algo? -

- Si, supongo - contestó él. Me paro y salgo del baño seguida por Finn, varias personas se me quedan mirando, llamo a Malt y Graham quienes estaban distraídos hablando y caminamos hasta el caldero de la bruja. Lo primero que veo son Mike, Brittany y Tina sentados en la mesa de siempre, Brittany me conto que siempre venían aquí los viernes así que lo esperaba, tal vez haya venido intencionalmente, tal vez. Le hice señas a Finn para que me siguiera hasta la mesa donde estaban sentados.

- ¡San! - dice Brittany parándose y abrazándome.

- Hola Britt - contesté emocionada.

- ¡Te extrañábamos! ¿Por qué no volviste a vernos aquí? - preguntó Brittany sentándose de nuevo.

- Muchas cosas pasaron - Respondí mirando a Tina quien seguía sin hacer contacto visual - No tuve mucho tiempo pero pensé en venir con Finn y tomar algo ¿Podemos sentarnos con ustedes? -

- Claro, siéntense - contestó Mike haciendo un poco mas de espacio en la mesa.

- Santana no creo que sea una buena idea - dijo Graham poniéndome la mano en el hombro y deteniéndome.

- Tienen mas de dos meses vigilándome, ya accedieron a darme un poco de espacio porque se han dado cuenta que yo no hice nada - contesté sacudiéndome su mano.

- Aun así - dijo Malt con un tono de voz mas bajo - Deberías sentarte en otra mesa. -

- No, ella se va a sentar sus amigos, Santana no hizo nada, se que es su trabajo pero no dejarla sentar aquí no tiene sentido - dijo Finn parándose en frente mío y alzando su tono de voz, uhm...pues eso ha sido muy lindo de su parte...? trato de ocultar la sonrisa formándose en mi cara pero no lo logro ¡Maldición Santana, que no se note!

- Supongo que puede sentarse ahí pero nosotros nos sentaremos en la mesa de atrás - contestó Graham haciendo como él dijo y sentándose en la mesa.

- Mira Chang - Mike levanta la vista como si estuviera hablando con el - No tu, ella Chang - Tina levanta la mirada y por primera vez en mucho tiempo hacemos contacto visual - No se como es posible que creas yo te rapte y te lastime pero estoy segura de que yo no lo hice, te lo juro, me cortaría el brazo para comprobar que yo no fui, dejo que Lauren se me acueste encima, Dejo que Lauren y Finn se me acuesten encima, Le digo a McGonagall que la amo, le digo a Rachel que...-

- Te creo - fue todo lo que contesto Tina.

- ¿En serio? - Preguntó Graham desde la otra mesa.

- Si, lo veo en sus ojos, esta siendo sincera, antes veía similitudes entre ella y la persona que me hizo eso pero algo cambio, se que no lo hizo - respondió Tina sonriendo.

- Bueno no se si sabían pero tenia un anillo que controlaba mi vida - dije mostrando la mano y moviendo los dedos.

- ¿Un anillo? - pregunto Malt compartiendo una mirada con Graham.

- Si - respondí mirándolos - Gracias por creerme - me dirigí a Tina sonriendo, me senté al lado de Brittany.

- Tengo que conseguir una nueva mascota - dijo Tina con cara de trauma.

- ¿Que paso con tu lechuza? - preguntó Finn agarrando una de las brochetas de trucha con salsa de dupera y regándose todo el uniforme.

- Lord Tubbington...- respondió Tina mirando a Brittany.

- Le dije que no lo hiciera pero el solo...se la comió - contestó Brittany como si fuera lo mas simple del mundo.

Finn aun no se da cuenta de que se rego y yo no puedo pensar viéndole todo manchado así que agarro una servilleta y comienzo a limpiarle el chaleco, termino gastando como 5 servilletas - Come encima del plato, estoy muy joven como para cuidar de un bebe - le digo a Finn quien solo asiente y murmura un "gracias" le miro la cara y también tiene salsa en la mejilla - Tienes salsa en la cara - vuelvo a decirle señalando un punto en mi mejilla, él termina limpiándose la otra mejilla y me desespero así que le pego en la mano para que la quite y se la limpio yo misma - Mejor ten estas cerca tuyo - dije acercándole todo el paquete de servilletas, dirijo la vista hacia las demás personas en la mesa que me miraban como si tuviera dos cabezas, solo que estaban un poco sonreídos, los ignoro y robo una de las brochetas de Finn - ¿Estamos en paz? -

- Si, pasado pisado - respondió Tina levantando su cerveza y chocándola con la de Mike.

- Ayer tuve una nueva idea - dijo Brittany sonriente - Decidí que voy a mudarme a Irlanda, los duendes viven en pequeñas colonias, me uniré a ellos, tal vez tenga hijos verdes pelirrojos y mágicos con uno de ellos, parece una buena vida. -

Todos asintieron riendo, yo solo sonreí e imagine cosas que nunca había imaginado, o que nunca admitiré haber imaginado, ¿como puede tanta estupidez gustarme? ¿Como puede alguien tan soso ser tan adorable? Solo mirarlo me dan ganas de cachetearlo, abrazarlo y luego...¡Olvida esos pensamientos Santana! Me concentrare en la conversación, Finn esta hablando de algo relacionado con 2 mas 2 igual pez y explicando porque ¡¿Por queeee?! Lo miro y se volvio a manchar, Fuck. My. Life.


Cuatro meses suenan como mucho tiempo, pero cuando uno los vive pasan volando, cuatro meses es lo que se necesita para darse cuenta que la vida cuando no sucede nada importante es lo mas aburrido que existe, sin embargo cada detalle de lo que pasa cada día cuenta para construir un sentimiento ¿saben lo que se siente cuando uno quiere hacer algo y no puede hacer nada? ¿Saben la impotencia de ver a alguien y querer correr a donde nadie me encuentre? Cuatro meses es mucho tiempo cuando uno es miserable, cuatro meses es poco tiempo cuando uno es feliz, cuatro meses es lo que se necesita para construir una historia, en cuatro meses descubrí que no tengo idea de quien soy, si algún día pensé que Malt y Graham no eran necesarios entonces estaba muy equivocada, si pudiera haberle dicho a la directora que los dejara cerca mío otro cuatro meses no lo pensaría dos veces y lo hubiera hecho.

- ¡Suéltenme! - grité desde la silla en la que me tenían atada.

- ¿Algo te molesta querida? - pregunto el hombre de mis pesadillas, en serio, es el hombre de todas mis pesadillas, el hombre que me perseguía, el hombre que mato al cantinero, el que pregunto por la cámara secreta y ahora el hombre que me ha raptado, me ha dopado y me ha atado a esta silla.

- Umh, no se, tal vez el hecho de que ME TIENEN ATADA - contesté sacudiéndome en la silla.

- Paciencia, paciencia, pronto serás libre - dijo el hombre arrastrando una silla y colocándola en frente mío - Estoy listo para dar respuestas – continuo sentándose.

- Esta bien, desáteme y lo escucho - respondí sonriendo.

- Veo que la paciencia no es una de tus virtudes, sin embargo te entiendo, no sabes lo que esta pasando, por eso estoy dispuesto a darte información - levanta la mano a nivel de su pecho y me mira sonriendo - Hermoso ¿no crees? - dijo mostrándome su anillo, muy parecido al mío solo que mas grande y con la gema roja - Siempre he estado orgulloso de mi propio diseño, lo curioso es que solo he fabricado tres, dos han sido exitosos, el tercero debió haber tenido algún error porque...digamos que no cumplió con su función. -

- No lo acerque a mí - dije con dureza en la voz.

- No lo hare, estos últimos cuatro meses fabrique uno mas, por motivos de emergencia, todo se complico un poco pero finalmente logre crear un nuevo plan - contestó el hombre observando lo que ahora parece "su creación".

- Oh lo lamento, ahora desáteme y déjeme ir - respondí tratando de mover las manos.

- Santana, curioso nombre, yo hubiera preferido algo mas clásico o tradicional pero supongo que Santana también es un buen nombre, mi esposa...bueno ex esposa quería Rose pero creo que ese también le hubiera gustado - dijo él con una sonrisa curiosa en su desagradable rostro, como quiero golpearlo

- ¿Por qué de repente comenzamos a discutir mi nombre? - pregunté confundida.

- Te voy a contar una historia Santana, hace 16 años tu...- se aclara la garganta - mi ex esposa dio a luz a dos hermosas niñas con los ojos mas grandes y lindos que he visto, luego de nacer las dos me puse a observarlas, una lo único que hacia era llorar y la otra simplemente permanecía totalmente quieta, me les acerque un poco mas y note dos pares de ojos que me observaban fijamente sonriendo, debo admitir que en el momento yo era muy joven y me asustaba tal responsabilidad, no podía o no quería la responsabilidad así le mentí a su madre y hechice a los doctores para que le dijeran que ambas habían muerto, algún tipo de enfermedad las había atacado y no habían sobrevivido, ella quedo destrozada, yo lleve a mi hijas a un orfanato y las deje ahí con un anillo cada una, supe que cuando el momento fuera indicado ellas me buscarían, a los pocos meses ella y yo nos separamos, nunca supo que le mentí. -

- Si yo fuera ella créame que no solo lo hubiera dejado, lo odiaría por toda mi vida ¿Mentirle a una mujer diciéndole que sus hijas están muertas? Usted esta loco - contesté mirándolo con cara de desprecio aunque lo único en lo que puedo pensar es en por que me esta contando esto.

- Si pero siempre he creído en el destino y la verdad es que no salió tan mal, luego de cuatro años me entere que una había sido adoptada a los pocos días, la otra aun seguía en el orfanato, supongo que no todos tienen tanta suerte - el hombre paro por un momento y se quedo observándome - Un día yo estaba en mi casa, preparando te, no olvido ningún detalle de ese momento, cuando alguien toca mi puerta, era ella, la reconocí al instante, los mismos ojos café oscuro mirándome, ella tenia solo 12 años de edad, escapo del orfanato al enterarse que la iban a mandar a Hogwarts, sinceramente nunca me gusto ese colegio - dijo mirando mi uniforme - ¿Conque Gryffindor? Sigues sorprendiéndome. -

- Y usted sigue aburriéndome, confundiéndome y molestándome. Ya que he hecho de psicóloga y le he escuchado hablar sin parar de algo que no me importa ¿Puede soltarme y dejarme ir? - pregunté apoyándome mas al respaldar de la silla en señal de cansancio.

- Querida estoy seguro de que si te interesa ¿Quieres conocer a mi hija? - dijo el hombre parándose con una sonrisa.

- Si esa es la única forma de que deje de contarme su vida - respondí alzando los hombros, el hombre sale de la habitación y yo comienzo a buscar algo en el cuarto que me ayude a desatarme como en las películas, algo como una lima o un cuchillo, el problema es que no hay nada, suspiro y me resigno a esperar la visita de la hija del anónimo, ya que no se su nombre en vez de hombre lo llamare anónimo, cierro los ojos ya que esta droga o lo que sea que estén usando marea a niveles infinitos. A los cinco minutos escucho pisadas entrar en la habitación, abro los ojos y lo que veo no es para personas con problemas cardiacos.

- Santana, te presento a Maya, tu hermana - dice anónimo parado junto a mi, junto a ella Oh por Dios ¡No le veo diferencia! - Y yo soy tu padre. -