Capitulo X

Kagome seguía sin moverse, sin pronunciar palabra alguna, incluso su respiración se detuvo por unos minutos, lo único que escuchaba era el eco de la voz de la mujer que estaba a sus espaldas. Era posible que sus oídos la engañaran de esa manera, y que no era Sango la que estaba ahí. Levanto un poco su mirada, entonces abrió su boca en impresión, buscando algo que decir pero simplemente no podía.

Era increíble ver aquella mujer que la ayudo y dio a poyo en sus noches de depresión cuando Inuyasha se iba a ver a Kikio, aquella mujer que también la buscaba a ella para desahogarse… esa exterminadora que vio morir de la manera mas cruda y cruel ante sus ojos y que no pudo ayudar.

Sorprendida?-pregunto Sango dando caminando en busca del boomerang.

Sa..Sango?-preguntó Kagome.

Y quien mas podría ser?- pregunto Sango riendo con malicia.

Pero… como es posible yo…- Kagome fue interrumpida.

Me viste morir- término la frase la exterminadora tomando su boomerang y adquiriendo posición de ataque.

Pero como es posible?-se pregunto Kagome- Tu no eres Sango!- dijo Kagome.

A no?- contesto ella- quiere comprobarlo?-pregunto y lanzo su boomerang de nuevo.

Kagome aun seguía del agarre de Sesshomaru y este se elevo por los aires esquivando el ataque nuevamente.

Ah se me olvidaba que este estaba contigo- dijo Sango.- pero tranquilo Sesshomaru, te traje a unos amigos, así nos divertimos mas- Sango reía con maldad.

Pero de que demonios habla esta mujer?-le pregunto a Kagome

Sesshomaru cuidado!-grito Kagome, levanto sus manos y con una corriente de energía desvió un báculo dorado que venia hacia ellos como una lanza.

Miroku!- dijo ella.- acaso….

Señorita Kagome- dijo el monje, mirándola con malicia.- un placer verla de regreso en nuestra época- e hizo una reverencia.

Kirara!- grito Sango, de la nada una gata de dos colas, apareció en los cielos, aterrizo y de ella bajo un pequeño zorrito.

Shippo…-dijo Kagome, ese lindo niño con patitas de zorro, al cual quería como a un hermano, como a un hijo. Acaso el también estaba en su contra.

Que demonios pasa aquí?-les pregunto Sesshomaru.

Los tres rieron al tiempo.

Simple- dijo Miroku.- hoy, ustedes dos, se irán al infierno- dijo el monje y lanzo un pergamino sagrado a Sesshomaru.

De nuevo esquivo el ataque- maldito monje, crees que tus papelitos me destruirás tan fácilmente?-pregunto Sesshomaru.

No destruirte, pero si paralizarte mientras ves como mi amada Sango destruye a tu querida Kagome- Miroku reía.

Sesshomaru gruñó, he intento moverse, pero su cuerpo no respondía.- que demonios me pasa?-pregunto.

Simple, el pergamino que esta en el suelo, inmoviliza a todo ser que no posea una parte humana…ósea a ti- contesto Miroku.

Sango- la llamo.

Dime-preguntó ella, mientras giraba el boomerang sobre su cabeza.

Mi trabajo aquí termino, encargate tú de ella- dijo Miroku y se monto sobre Kirara y voló lejos.

-.-

Kagome quien no poseía un arma, puesto su arco estaba roto, y tener flechas seria inútil ya que no podría utilizarlas estaba a la merced de Sango.

Y dime Kagome, como te ha ido todos estos años sin nosotros?-pregunto Sango, rodeándola.

Sango que te ha pasado?-preguntó Kagome siguiéndola con la mirada.

Gracias a un viejo amigo, estoy vivía, y pues ahora entiendo porque Naraku disfrutaba cuando veía a los otros sufrir…- rió – se siente bien verlos mendigar por compasión.

Sango tu no eres así, recapacita- le suplico Kagome.

Recapacitar que?-le grito Sango mientras lanzaba su boomerang.

Kagome alzo sus manos y un campo de energía la rodeo desviando el ataque, pero si ella seguía usando su energía en esos campos, se agotaría y le podría costar la vida.

Sango atrapo su arma, y siguió en posición de ataque.

Esos campos no duraran mucho, así que deja de ocultarte y pelea.- grito la exterminadora.- se bien que te haz vuelto poderosa, puedo ver tu aura de pureza- un gran error fue cometido en ese momento…pero Kagome no se dio cuenta de eso.

Sango, deja el arma a un lado y hablemos, como lo hacíamos antes, cuando éramos amigas, antes que tu murieras bajo las garras de Inuyasha.- dijo Kagome sollozando.

No me lo tienes que recordar, suficiente tengo con saber que morí bajo las garras de ese maldito híbrido- grito Sango y lanzo una cuchilla que escondía en su brazo derecho, esta paso por la mejilla de Kagome, rozándola un poco pero lo suficiente para cortarla y hacer que una línea de sangre corriera por su mejilla.

Kagome no se movía, Sango, después de tanto tiempo, ella estaba viva, pero porque nunca la busco, o porque nunca escucho de una exterminadora en la región, como se había salvado, si ella misma vio como Inuyasha le desgarraba el cuerpo y golpeaba con fuertes puñetazos.

Que pasa Kagome, por que no luchas y te defiendes?- pregunto Sango- por que no pones todas tus energías en una flecha y la lanzas a mi?- ella le intentaba sembrar la duda. Pero bien sabia que para Kagome seria inútil atacarla pues ella no tenia arco con el cual disparar.

Que ha pasado contigo Sango?-Kagome por fin reaccionaba.

Pues la vida te enseña a golpes que a golpes debes tratar a la gente, y que debes pisotear a todo el que este en tu camino-contesto.

En el cielo, Kirara regresaba con Miroku y Shippo sobre ella.

Todavía no terminas?-le pregunto el monje a Sango en tono de fastidio.

No, pienso divertirme un poco mas viéndole la cara de estupida a la replica barata de Kikio- contesto.

De nuevo la comparaban, como tantas veces en el pasado lo habían hecho. Como Inuyasha lo hizo la primera vez que la vio, como lo hizo Kaede y los aldeanos. Y como lo había hecho Rin. Kagome sintió que su sangre hirvió por unos minutos. Muy dentro de ella, aun detestaba ser comparada con Kikio. Ellas eran personas totalmente diferentes.

Entonces una daga de hielo se formo y Sango solo la esquivo ya que Miroku la agarro.

Que demonios fue eso?-pregunto.

Entonces miro a Kagome, quien estaba rodeada por un aura mas poderosa, y sus ojos se escondían tras sus cabellos.

Ella solo rió para sus adentros.

Que pasa, todavía te molesta que te comparen con ella, con la que siempre tuvo el amor de Inuyasha?-pregunto burlándose.

Kagome no contesto, pero cada palabra de Sango hacia que su enojo aumentara. Tanto odiaba ser comparada con ella. Con aquella poderosa sacerdotisa que murió bajo las garras de Inuyasha dos veces?... acaso Sango estaba en lo correcto.

No- dijo ella en un susurro- no es por Inuyasha- grito- es por orgullo!- y con esto otra daga de hielo fue lanzada rozando el brazo de Sango ocasionando una herida hueca.

Kagome la miro asombrada… esa no era Sango… era un muerto!

Sango cubrió la herida con su mano.

Ahora entiendo el porque ella presenciaba mi aura… solo los muertos lo puede hacer…- pensó.

Sesshomaru quien aun seguía inmóvil, solo observaba la batalla con una mirada de indiferencia, a pesar de estar muriendo por dentro por ir a salvar a la única humana que le había robado el corazón, el tenia la necesidad de protegerla, pero no podía.

Kagome miraba a la marioneta de Sango, la cual se acercaba a paso firme.

Estupida!- dijo y la bofeteo.

Kagome ahora tenia una herida en su labio inferior la cual sangraba.

Por esto pagaras caro!- amenazo y con un cuchillo intento apuñalear a Kagome, pero esta se le abalanzo encima quedando las dos en el suelo.

Rodaron un poco, el cielo se oscurecía, y luces alumbraban el cielo, los rayos traían con ellos el sonido del trueno… pronto llovería…

Quien eres?-pregunto Kagome enojada, sosteniendo la mano en la cual Sango tenia el cuchillo.

Yo soy Sango, resucitada por Inuyasha, controlada por Kagura y decidida a matarte.- contesto.

Kagura?-pregunto Kagome – pero ella murió.

No del todo- contesto Sango riendo con insolencia.- pero no me cambies el tema Kagome, yo debo regresar con tu cabeza y entregársela a Inuyasha, para tener una vida nueva- dijo- y por mi vida y libertad, yo hago lo que sea.

Tú no eres Sango, ella jamás haría esto- Kagome forcejeaba.

-.-

Por lo visto solo estas de espectador- rieron Miroku al ver que Sesshomaru no podía moverse.

El se limito a ignorarlo

Quien lo diría, el Youkai más prestigiado, alabado y temido de estos territorios inmovilizado por un pergamino… - Miroku lo miraba y trataba con insolencia.- creo que el titulo de amo o señor te queda grande- rió finalmente.

Tu crees?-preguntó Sesshomaru, desenvainando su espada, y viendo la cara de impresión de Miroku.

Que demonios pasaba, se suponía Sesshomaru no se podría mover, lo siguiente que sintió es como su cuerpo era cortado y el aire se acababa.

Sesshomaru se dio la vuelta-patético monje- dijo y se marcho en dirección a donde Kagome y Sango habían rodado.

El cuerpo de Miroku ahora emanaba una espuma, que era veneno. Como era un cuerpo vació, había sido rellenado con veneno para que su actitud fuera maligna.

-.-

En el castillo de Inuyasha ese pequeño muñeco de madera que representaba la vida de Miroku había desaparecido.

Ese maldito monje para lo único que servia era para tocar a las mujeres- dijo Inuyasha serio.

-.-

Las gotas de lluvia, comenzaban a caer mojando los cuerpos de dos mujeres, que fueron amigas en el pasado y que ahora luchan a muerte.

Kagome tenía sus ojos llenos de lágrimas, mientras Sango solo reflejaba odio y rencor.

Por que teníamos que morir?-Sango le preguntaba a Kagome en todo de reclamo- tu fuiste la culpable! Tu quebraste la perla, si tan solo la hubieras guardado completa quizás nunca nos hubiéramos conocido, y yo estaría viva con mi familia!- sango intentaba apuñalar a Kagome pero ella no la dejaba.

Yo no tuve la culpa de nada!- le contesto Kagome con dificultad- el destino quería que nos conociéramos- dijo.

No seas ridícula- Sango golpeo el estomago de Kagome, ocasionando que quedara si aire.

Se levanto del suelo, y miro a Kagome quien tenia su mano en la barriga contrayéndola un poco en dolor.- por lo visto todo lo que decían de ti en los alrededores era mentira, sigues siendo igual de débil y vulnerable… sigues necesitando de Inuyasha para que te cuide y salve- Sango sabia bien el efecto que producían sus palabras en Kagome.

Kagome la miro con resentimiento.- no me lo recuerdes- dijo y puso sus manos sobre la tierra, pasando una corriente de energía, que la partió en dos, llegando hasta Sango y lastimándola levemente.

Maldita niña- dijo Sango sujetando uno de sus brazos.- te duele que te digan la verdad, que te recuerden lo que siempre fuiste. Pero no te preocupes, una vez mueras no recordaras mas y tampoco te recordaran. Porque tus territorios serán destruidos y a ese Youkai que te protege, a ese tal Sesshomaru lo torturaremos hasta muerte.- dijo finalmente riendo.

Kagome arrugo el entrecejo en enojo, aceptaba que la humillaran, golpearan y lastimaran. Pero no permitía que hablaran de hacerle daño a Sesshomaru. Esto reboso la copa.

Kagome se levanto del suelo, con dificultad.- yo se que Sango nunca me haría esto!- dijo y creo un campo alrededor de ella.

Sango retrocedió un poco- yo se que Sango, nunca me culparía de su muerte, o de la su hermano y familia- los cabellos de Kagome se levantaban en el viento y una corriente de energía purificadora le recorría el cuerpo, de los pies a la cabeza.

Caminaba hasta aproximarse lo suficiente a Sango y tomarla de los hombros.

Sango nunca actuaría así- dijo mirándola a los ojos. – y eso lo se porque tu no eres Sango!- grito y paso su energía al cuerpo que sostenía con sus delicadas manos, Sango grito en dolor al sentir como era purificada, y poco a poco sus restos fueron llevados por el viento… con esto Kagome había terminado la batalla.

Lo siento- dijo ella en tono bajo y llorando.

Kagome!- dijo la voz de un hombre a sus espaldas.

Sesshomaru- contesto y espero a que el se acercara lo suficiente a ella.

Estas bien?-pregunto mientras la miraba de cerca.

Ella solo lo abrazo y lloro, el poso sus manos en los largos y lisos cabellos de la sacerdotisa. En esos momentos la lluvia los mojaba en su totalidad, y se mezclaba con las lágrimas de Kagome.

Todo ha terminado, vamos al castillo- dijo el mientras la cargaba y se elevaba por los cielos.

La noche había sido larga y dolorosa, Sesshomaru intentaba velar y proteger lo sueños de Kagome. Mientras ella seguía purificando la piedra de fuego.

-.-

Al parecer la profecía seria algo difícil de llevar a cabo, pues muchos morirían, en este caso los débiles… ella debía ser cuidadosa y no confiar en nadie, pues con su mente habían jugado al poner el cuerpo de Sango delante de ella y solo resulto ser una marioneta controlada por el abanico de Kagura.

Ahora el camino seria largo, y muy dentro de ella sabía que con el único que lo podía caminar y llegar hasta el final era con Sesshomaru. Su amado Sesshomaru.