Autor Original: Vyrian D

ID: 1209801

Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.

ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!

Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.

Notas de la traductora:

Disculpad las molestias pero he tenido bastante lío y encima se me ha juntado con un resfriado así que, ha sido caótico, en cierto modo. Eso y mi falta de memoria, que se me olvida actualizar cada semana. Bueno, sin más rodeos, aquí tenéis el nuevo capítulo. Los comentarios ya sabéis que son bien recibidos. No soy la escritora pero no le hago ascos a una buena conversación sobre el fanfic y todo lo demás~

Y ya sí, ¡que lo disfrutéis~!

Noche 10: Locura

Dirigible Militar de Barsburg

"Ayanami-sama" un hombre alto, vestido con el uniforme negro de los militares, hizo una marcada reverencia. Su larga espada hacía un ligero sonido de clickeo cuando chocaba con la larga cadena que colgaba alrededor de sus muñecas. Esperó hasta que su superior le dio la señal, entonces alzó su cabeza y continuó.

"El objetivo ha sido capturado. Tanto el cebo como el objetivo están viniendo hacia aquí"

Ayanami descansó su cabeza en sus manos cruzadas e ignoró las miradas temerosas de sus subordinados cuando le vieron dar su extremadamente rara, sino extinta, sonrisa triunfante. El joven comandante había estado esperando este día con maliciosa anticipación. Su plan, el cual había preparado cuidadosamente, por fin daba sus frutos. Teito Klein sería suyo.

"¡Pareces feliz, Aya-tan!" dijo Hyuuga, mostrando su usual sonrisa traviesa, sus gafas brillando por la iluminación. "No esperaba que cayera tan fácilmente. ¿Qué has hecho exactamente?"

El de ojos amatista le dio una simple sonrisa, que era casi más como un tick que otra cosa.

"No mucho, solo enviarle un par de dulces sueños y hechizos"

En verdad, este plan suyo había sido tedioso. Tuvo que esperar hasta que cada sueño verdaderamente destrozó la mentalidad y alma del chico antes de dar un paso más. Romper el alma de chico, por supuesto no había sido difícil. Todo lo que tenía que hacer era mostrarle un falso pasado, repitiéndolo una y otra vez, hasta que la pared que era su cordura se rompió. Esa parte fue fácil, pero el siguiente paso fue el más difícil. Sabía muy bien que la iglesia impedía cualquier actividad relacionada con la milicia, o el mero hecho de que entrasen dentro, y su presa estaba en ese mismo lugar. Por supuesto, tenía planeado usar al mejor amigo de Teito Klein para atraerle, pero no pensó que saldría así de bien.

Su presa estaba de camino, al igual que una mariposa atraída por el dulce olor de una flor. Todo lo que tenía que hacer era tejer la tela de araña y asegurarse de que su presa fuese en esa dirección. Ese pensamiento le hizo sonreír de nuevo. Apenas podía esperar por la llevada de su premio.

Ayanami había pasado mucho tiempo últimamente preguntándose por qué el chico nunca había estado interesado en él, no hasta esa noche. Teito Klein tenía el más delicioso y dulce olor a sangre. El chico había estado en el mismo sistema militar que él pero Ayanami nunca se dio cuenta de su existencia hasta esa fatídica noche. Por supuesto, tenía algunas teorías, pero eso no significaba que pudiesen ser ciertas. De cualquier modo, esa era la menor de las preocupaciones para él en ese momento. Tenía todo el tiempo del mundo para pensar en eso más tarde, después de que ese muchacho especial cayese en sus manos.

Las flores susurraban ruidosamente en la verde casa sin viento. Para la gente normal, pudo haber sido un espectáculo misterioso, pero para Labrador eso significaba que las flores tenían información. Era, después de todo, conocido por su extraña habilidad para entender a las flores.

"¿Encontraste algo?" la voz de su compañero le alcanzó mientras cerraba su conexión con las plantas. Había obtenido toda la información que quería saber, y eso le hizo darse cuenta de cuan peligrosa era la situación, especialmente todo lo relacionado con Teito Klein y sus identidades como vampiros.

A Labrador no le gustaba preocupar a su compañero, o más exactamente a su amante, pero su expresión siempre le traicionaba. De los tres amigos, Labrador siempre había sentido que Frau era el más fácil de entender y Castor el más difícil. La verdad es que podía entender a Castor si utilizaba su pacto, pero habían acordado darse algo de espacio privado, así que Labrador intentaba no leer demasiado a Castor. De cualquier modo, incluso sin el pacto, Castor siempre podía leerle como un libro abierto. Frau era el más fácil de entender porque era más sencillo y simple, pero para Castor, era mucho más fácil entender a Labrador. Quizás era porque se conocía el uno al otro desde hace mucho tiempo.

Al ver el ceño fruncido del más mayor, el más joven suspiró, derrotado. Tenían una situación grave a la vista y ahora no era el momento de pensar sobre cosas triviales.

"Los militares están viniendo. Están esperando fuera, y ese hombre está aquí también"

El encogimiento de Castor era una reacción que Labrador había esperado. Él tampoco quería encontrarse con ese peligroso hombre, pero la situación actual les forzaba a ello y el maestro de las flores sabía que no podrían esquivar eso. Tenían que hacer frente a ese hombre si querían a Teito de vuelta. Además, sabían que Frau estaba allí. No podían simplemente abandonar a su mejor amigo, ¿verdad que no?

"Será mejor darse prisa, Castor. No tendrán ninguna oportunidad contra él"

"Si, pero…"el vampiro de cabello castaño claro dejó escapar un suspiro de cansancio "Me aseguraré de que Frau nos pague el doble"

"Tienes toda la razón en que actuó de ese modo por Teito-kun así que sin quejas" Labrador reprendió a su compañero con suavidad.

"Lo sé, lo sé" el mayor se encogió de hombros dudosamente, pero aún seguía obedientemente a su compañero más joven. No se quejaba sobre la situación pero Castor sabía que hoy sería un día muy largo y agotador.

Su corazón estaba latiendo rápido; había estado corriendo durante bastante tiempo, pero incluso así, esa no era la causa de un enfermizo latido de corazón. Era miedo, pero no era suyo, era de Teito. La sensación desbordante de la intimidación y la decepción que su compañero sentía antes aún persistía en su corazón. No podía seguir ese sentimiento en la distancia y mucho menos borrarlo. No sabía que causaba en el chico esa fuerte y negativa emoción, pero Frau tenía el presentimiento de que no podía hacer nada para consolar al chico. No tenía poder y eso le hería.

Su cabeza palpitaba y estaba empezando a sentirse mareado. Había pasado tiempo desde que se había alimentado, y ahora el rubio estaba siendo forzado a convocar a su guadaña de sangre. no había necesitado darse un festín en un tiempo después de beber la sangre de Teito hace unas pocas semanas, pero por alguna razón había estado pasándolo mal últimamente. Raramente era capaz de mantener la cordura y evitar por sí mismo el atacar ciegamente al muchacho. Desde que había probado esa sangre especial, Frau se había sentido extraño. Su cuerpo estaba siempre pidiendo más de la sangre de Teito, aunque no se sentía del todo hambriento. Había una simple conclusión que se podía sacar; la sangre de Teito Klein era similar a una droga. Una probada de ella y nunca serías capaz de ser libre. Frau sólo lo logró porque era más fuerte que los vampiros normales, tanto mental como físicamente. A decir verdad, sin embargo, no estaba seguro de poder defender al chico de todos y cada uno de los ataques. De ese modo, había perdido al moreno y solamente Dios sabía lo que le ocurriría si no se daba prisa. Estaba en un gran dilema, se debatía entre mantener a Teito a salvo de su deseo y el deseo de querer tenerle cerca y protegerle.

"Le salvaremos" dijo el chico rubio con la mayor seguridad que pudo reunir en su voz. Al parecer su rostro transmitía más emoción de la que el obispo pretendía mostrar. O eso o el chico rubio era demasiado listo para el gusto de Frau, pero no le importaba eso. No importaba que es lo que había ocurrido entre Hakuren y Teito en el pasado, el chico rubio parecía haber perdonado a Teito. Sorprendentemente, parecía que el rubio estaba determinado a salvar a Teito, y Frau estaba agradecido por eso. Sabía que necesitaba toda la ayuda que pudiese conseguir si iban a ir contra los militares.

"Estamos casi fuera. Puedo ver la luz"

Fiel a la palabra de Hakuren, desde lo lejos, una luz distante podía verse. Un poco de aire frío soplaba en el interior, seguido del sonido de la lluvia, dejando una sensación de frio hormigueante en su piel. Mientras se acercaban a la salida, un olor cobrizo mezclado con el de la lluvia comenzó a invadir sus fosas nasales. Hakuren no noto el olor pero el sensible olfato de Frau, el pequeño olor a sangre mezclado con el olor de la lluvia y la tierra le preocupaba bastante.

Acelerando sus pasos, pronto alcanzaron la salida, pero lo que se encontraron era exactamente lo que Frau había temido. Dos de los guardias de la iglesia fueron asesinados, probablemente cuando el intruso rubio se había infiltrado por primera vez en la iglesia. Hakuren miraba la escena ante él con disgusto, pero Frau estaba acostumbrado a este tipo de escenas. Era un asesino también, después de todo.

Las ropas blancas de los dos guardias muertos estaban cubiertas de sangre. Había un corte limpio en el cuello de cada uno, por lo que había sido una muerte instantánea para ambos. Un gran charco de sangre se había formado bajo sus cuerpos sin vida, pero la lluvia había arrastrado la mayor parte de la sustancia. Al menos, Frau podía decir que estaba agradecido de que el asesino no torturase a los pobres guardias.

No demasiado lejos de donde se encontraban, cinco dirigibles militares estaban paradas en el aire, como si estuvieran esperando. Frau sabía lo que estaban esperando ver, pero no iban a conseguir lo que querían porque el hombre rubio estaba determinado a traer de vuelta lo que es suyo. Después de todo, Frau era extremadamente posesivo, especialmente cuando cierto moreno estaba involucrado.

"¡Ahí están, Frau-san!"

Cierto. Era el momento de traer de vuelta a su compañero.

Con un solo golpe de su mano libre, Frau hizo un círculo de Zaiphon. Otro golpe y el Zaiphon voló hacia el hawkzile. El obispo nunca tuvo la intención de golpear el pequeño vehículo, recordando que cierto moreno estaba ahí. En su lugar, envió eso como una advertencia, parcialmente esperando que la primera advertencia sorprendiese al intruso rubio y le hiciese caer del hawkzile.

Las palabras que brillaban con un intenso azul, volaron más allá del hawkzile y desaparecieron cuando golpearon una gran piedra en frente del vehículo volador. Con otro golpe rápido, Frau envió otro Zaiphon volando hacia el hawkzile, que huía. Esta vez, golpeó con éxito la máquina. El solitario hawkzile cayó, junto con los dos ocupantes.

"Frau-san, yo cogeré a Teito. ¡Solo concéntrate en alejar a ese monstruo de nosotros!"

Esa vez, Frau estaba verdaderamente agradecido de que Hakuren estuviese ahí con él. Si estuviese solo, posiblemente habría intentado coger a Teito y el intruso le habría atacado por detrás. Eso habría sido el fin para Frau… quizás no, pero al menos habría sido herido bastante malamente y peor, Teito no podría haber sido nunca salvado.

Confiando en el chico rubio, Frau centró su atención en derrotar al impostor que estaba frente a él. Su control sobre la guadaña se tensó y sus ojos se estrecharon.

Los primeros minutos pasaron con ambos mirándose el uno al otro, esperando que la persona contraria empezase. Su concurso de miradas fue intensa mientras se inspeccionaban mutuamente, esperando encontrar una debilidad y ganar la primera ventaja en la lucha. Mientras tanto, Hakuren había capturado con éxito a Teito antes de que el cuerpo inconsciente de este golpease el suelo.

"Hakuren, lleva a Teito tan cerca de la iglesia como puedas. Los militares no pueden llegar allí" ordenó el sangre pura, sin apartar los ojos de la presa en frente de él.

"Me encantaría hacer eso pero, desafortunadamente, eso es imposible. Estamos rodeados"

Detrás de él, Frau se dio cuenta de la batalla que había empezado. Hakuren estaba de pie en actitud defensiva, protegiendo a un inconsciente Teito. El moreno estaba sentado con la espalda apoyada en una gran piedra de las que cayeron cuando Frau golpeó esa piedra con su Zaiphon antes. Rodeándoles, había personas del ejército de Barsburg. Dada su posición, era difícil para Hakuren escapar, e incluso peor, por tenía que proteger a Teito también. Entonces, eso significaba que sólo quedaba una opción.

"Supongo que tendré que derrotarte rápido, ¿eh, intruso?"

Justo después de terminar la frase, los ojos de Frau cambiaron del usual azul claro a dorado con tintes rojos. Junto con la transformación de sus ojos, la guadaña se volvió más oscura. Con un simple y rápido pestañeo, el señor vampiro estaba ya parado frente a su oponente. El falso Mikage, sorprendido por el repentino cambio, solamente logró saltar hacia atrás, pero no sin que la guadaña de Frau dejase una herida lineal y profunda en su torso. La sangre brotaba del corte y el secuestrador se tambaleó ligeramente, solo para acabar recuperando el equilibrio.

"Hmmm…no está mal, pero no es de mi gusto" el obispo vampiro lamió la sangre de su mano y sonrió ligeramente, notando cómo esa pequeña cantidad de sangre mediocre afectaba a su fuerza. No era suficiente para devolverle la fuerza al completo o suprimir el hambre, si siquiera durante un corto tiempo, pero le hizo darse cuenta de cuan buen sabor tenía la sangre de Teito. Sonriendo de nuevo, Frau señaló mentalmente que definitivamente tenía que alimentarse después de esto. Pero antes de eso, aquí tenía un problema del que tenía que encargarse.

Con esa nueva determinación, Frau de nuevo se puso en posición defensiva. Esperó a que su oponente atacase pero ningún ataque llegó. El intruso se tambaleaba ligeramente sobre sus pies. Su respiración era dificultosa, probablemente por la herida que Frau le había hecho. Ese tipo de herida era fatal, pero no lo suficiente como para matar a este tipo de persona. en este momento lo que Frau necesitaba era una acción rápida y enviar al impostor directamente a la tumba.

Frau no era demasiado aficionado a matar, la verdad. De hecho, incluso como vampiro, odiaba matar a las personas sin una razón fuerte. La razón de que tomase el trabajo de eliminar a mestizos callejeros era porque estos tendían a volverse salvajes y atacar a inocentes. Como sacerdote, y también como uno de los siete señores, no podía pasar por alto eso. Proteger a los humanos no era su trabajo, sino que era obligatorio mantener la paz entre humanos y vampiros, especialmente para los sangre pura. Hubo un puñado de ellos que desaparecieron y Frau no podía evitar sentir la necesidad y responsabilidad de proteger a la raza casi extinta.

Obviamente, una de las razones por las que Frau agitó su mano en ese momento no fue porque su raza estuviese en peligro de extinción. Esta vez era una razón personal y pretendía ganar esta regla, sin importar el qué.

Una vez más, el señor vampiro se lanzó hacia delante, pero en lugar de utilizar su guadaña de gran tamaño, Frau envió un tiro rápido volando hacia el hombre, el cual golpeó con éxito el abdomen del impostor. El otro rubio cayó de rodillas, jadeando en busca de aire, sangrando aun más.

Hasta el momento, la lucha había sido de un solo lado, con Frau en la mejor posición. Era demasiado fácil, tanto que era sospechoso, sobre todo viendo cómo de duro había sido en la batalla anterior. Frau, con el tiempo, había aprendido a confiar en su instinto. A menudo tenía razón, y de nuevo, no le falló.

El tambaleante hombre, de repente, se mantuvo con fuerza en sus propios pies. Sus ojos no estaban enfocados y la sangre aún fluía por el músculo desgarrado, pero ni se inmutó en lo más mínimo. Ni siquiera su semblante transmitía dolor. Era como si sus nervios estuvieran desconectados del cerebro y lo que quedaba era un cuerpo vacío que no podía sentir dolor. Frau incluso dudaba de que el hombre estuviese consciente de su acción. Era casi como un zombie.

Y hablando de zombies, eso me recordaba a ese hombre que controlaba los cuerpos. Jugaba con los humanos, como si fueran sus juguetes personales, ese hombre despreciable…si estaba detrás de todo esto…

"Es cosa tuya, ¿verdad, Ayanami?" dijo el obispo con furia apenas contenida. Sus ojos se estrecharon y el ceño fruncido apareció en su hermoso rostro. Si era realmente cosa de ese hombre, no estaba seguro de poder seguir conteniendo su ira mucho más tiempo. Había perdido a su padre adoptivo con anterioridad a manos de ese hombre, y no estaba planeando perder a Teito a manos del mismo.

"Ah" el impostor suspiró dramáticamente "¿No es raro verte aquí, Frau?"

El hombre estaba hablando con lo que Frau identifico como un tono divertido, pero la expresión del impostor no cambió ni un poco, como si el cuerpo fuese una muñeca sin pensamientos que solamente servía como altavoz.

"¿Qué quieres?" replicó el obispo con dureza. El señor vampiro no mostró el más mínimo remordimiento por su grosera respuesta. Odiaba a Ayanami con todo su corazón, a pesar del hecho de que acostumbraba a respetar mucho al ambicioso hombre.

El impostor sin vida dejó escapar una risita divertida.

"¿Qué crees que quiero?" los ojos violetas del hombre cambiaron. Sabía que Frau estaba frunciendo el ceño con enojo por el hecho de que Ayanami estaba intentando secuestrar a un niño a plena luz de día de la iglesia. Lo que Ayanami no podía comprender era la razón por la que parecía tan desesperado en llevar de vuelta a Teito Klein. Además de eso, Hyuuga había confirmado algo sobre los dos obispos, los cuales eran en realidad dos señores vampiro con los hombres de Castor y Labrador, quienes estaban obligándoles a retroceder. Solo había una persona, probablemente, que pudiese mover a tres señores vampiro son preguntarlo: Teito Klein.

Ayanami todavía no había descubierto la razón de los repentinos movimientos de los tres después de las décadas de silencio, pero cualquiera que fuese la razón, era intrigante el saberla. El comandante militar había sabido por mucho tiempo que Teito Klein era un chico especial, pero no hasta el extremo de tener a tres sangre pura y sin mencionar que los tres señores vampiro de alto rango eran como sus tutores. Verdaderamente, tenía que tener al chico. Podría satisfacer su sed de sangre y de conocimiento. Quizás el chico por sí mismo no sabía demasiado, pero con solo tenerle cerca, Ayanami podía sentir que la verdad comenzaba a revelarse.

"¿Qué le has hecho a Teito? ¿Por qué le quieres tan malamente?" las repentinas preguntas de Frau le trajeron de vuelta de entre sus pensamientos.

El comandante dio una pequeña sonrisa. No de las que el otro pudiese ver, pero Ayanami simplemente no podía contener su regocijo. Solo tenía que preguntarse por qué esas personas siempre se las arreglaban para sorprenderle tanto.

"Bueno, ¿por qué crees que vendría y felizmente te diría mi razón?" se burló Ayanami, notando la reacción de desprecio de Frau. Y sintió que se pondría más interesante aún "Por cierto, ¿te has dado cuenta de que Teito Klein ha caído en manos de mis subordinados?"

Frau giró rápidamente la cabeza hacia Hakuren y Teito. El joven rubio estaba inmovilizado en el suelo con ambas manos sujetas mientras que Teito era cargado, al estilo nupcial, por otro hombre. Su primera reacción, la cual fue fácilmente predicha por Ayanami, fue abalanzarse hacia allí lo más rápido que pudo, pero la marioneta de Ayanami fue más rápida.

Esta vez, Ayanami había elegido cuidadosamente a su marioneta. Normalmente, cuando el huésped estaba vivo, era más difícil mover sus cuerpos porque sus propietarios todavía tenían voluntad pero, esta vez, tenía el control completo. Gracias al corte anterior de Frau, el cual, por cierto, solamente había tenido éxito gracias a los esfuerzos de Ayanami por detener los movimientos del impostor. Le necesitaba muerto para poder controlar libremente su cuerpo, y nada podía derrotar a una marioneta que no sentía dolor. La mejor parte era que podía usar mejor los músculos del cuerpo en el momento idóneo y eso explicaba la velocidad del cadáver.

Mientras Frau estaba ocupado encargándose del cadáver, Teito ya había sido tomado, mientras Hakuren luchaba para librarse del agarre de sus captores. Un pequeño hecho que Frau había pasado por alto era que era mucho más fuerte que la marioneta. Ayanami sabía ese hecho. Después de todo, Frau era el segundo mejor en combate, directamente por debajo de él. Una sola marioneta seguramente no le daría muchos problemas, sin embargo, el actual Frau seguramente no se había dado cuenta de eso. Había perdido la calma, viendo como el preciado muchacho que quería proteger tanto estaba siendo secuestrado justo en frente de sus ojos.

La historia se repite, qué irónico, el hombre de ojos violetas mentalmente sonrió.

"¡Eso es todo lo lejos que vas a ir, Ayanami!"

"¡Lance!" gritó Frau, sorprendido, pero eternamente agradecido al mismo tiempo. "¡Lucha contra este tipo, yo voy a por Teito!" el hombre de ojos azules esquivó el ataque de Ayanami y se alejó de él. Teito no había sido llevado demasiado lejos, y todo lo que necesitaba era un hawkzile y Hakuren. Con una patada, pero una elegante, envió a los captores de Hakuren a unos cuantos metros. "¡Vamos, chico!" el obispo sacó al chico a toda prisa y cogió el hawkzile más cercano.

"Yo conduciré. ¡Tú sólo concéntrate en traer al mocoso de vuelta!" exclamó Hakuren en voz alta.

"Si, ¡gracias!"

"Oh, eso hace cuatro" dijo Ayanami, desconcertado, pero ligeramente asombrado.

"Si, y supongo que nos dejarás ir ahora, ¿verdad?" contesto Lance. Su voz era tranquila pero mezclada con un odio profundo.

Ayanami solamente sonrió como respuesta a su ex-subordinado. "Lo haré, cuando consiga a ese chico. Por ahora, ¿por qué no te encargas de los secuaces?" como si ese fuera el momento justo, todos los intrusos pateados por Frau empezaron a andar hacia Lance y le rodearon. Cada camino para irse habían desaparecido. Seguramente no podría darse a la huida, ya que parecía que el antiguo edificio se derrumbaría en cualquier momento. Ese significaba que su única posibilidad era luchar con todos ellos. Luchar contra diez o doce humanos no sería demasiado difícil para él, pero no podía matar humanos, y no matarlos sería difícil, especialmente si se esforzaban en acabar con su vida.

"¡Pero creo que no tengo elección!" el recién llegado obispo tomó su báculo y empezó a golpear a todos sus enemigos, dejándolos inconscientes.

Mientras tanto, Ayanami y su marioneta habían logrado escapar sin que se diese cuenta.

"Hakuren, ¿puedes ir más rápido?" gritó Frau, un poco histérico. Sabía que el pequeño vehículo había alcanzado su límite de velocidad y no podía ir más rápido, pero solo quería asegurarse. El viento era muy fuerte, demasiado fuerte la verdad, pero necesitaba ir más rápido. Tenía que alcanzar a Teito antes de que el secuestrado metiese al chico dentro de la nave.

"Sabes que no puedo ir más rápido"

"Uh…cierto, solo ve tan rápido como puedas" el rubio mayor se rascó la parte posterior de la cabeza con algo de timidez.

"No te preocupes, lo conseguiremos. Estamos acercándonos" aseguró el más joven de los dos. Fue más bien patético el que ese chico más joven que él le dijese eso, pero Frau no estaba de humor para pensar en eso. Su mirada nunca se apartaba de la figura inconsciente de Teito. Fue estúpido por su parte el ser descuidado. Pero más que eso, estaba enfadado consigo mismo por ser un idiota. Sabía lo mucho que se preocupaba por Teito. Si no lo hiciese, no habría pasado por tantos problemas por él. De todos modos, podría dejárselo saber al chico una vez que lo trajese de vuelta.

Estaban cerca. Frau sabía que traería a su persona preciada de vuelta. Estiró su mano, intentando alcanzar a Teito. Su corazón latía muy rápido con expectativa y emoción. Casi le había alcanzado, solo un poco más…

"¡No esperes que te lo dé tan fácilmente!" los ojos de Frau se abrieron con sorpresa. No creyó que Ayanami se escaparía de Lance tan fácilmente.

Frau no podía matar humanos. A pesar de que Ayanami estuviese controlándolo, eso no quería decir que el huésped estuviese ya muerto, pero en esos pocos segundos, la cabeza de Frau se quedó en blanco. Ni siquiera sabía por qué su mano instintivamente giró la guadaña de sangre. La sangre salpicó, una mano fue alcanzada, dos cuerpos muertos, esos eran los borrosos recuerdos que se arregló para recordar.

Cuando volvió en sí de nuevo, solo estaba Teito, sostenido seguro en sus brazos, gritando e intentando salvar a su amigo muerto, y Hakuren que se negaba a mirar.

Mis ojos se abrieron y estaba despierto de mi sueño sin descanso. Lo que estaba soñando era algo que sentía que no quería recordar. Si era algo que quería recordar, era Mikage. Estábamos hablando, y Hakuren estaba ahí, y entonces todo se quedó en blanco. No, espera, lo recuerdo, pero no quiero creerlo. Mikage no podría decir que me entregase. Debí de entenderlo mal. Cierto, todo lo que necesitaba hacer era preguntarle en persona, y todo estaría claro.

Esa era mi intención, preguntar, pero no podría ahora. Inmediatamente después de abrir los ojos, lo que me recibió fue Frau, sosteniendo una gran y brillante guadaña del color de la sangre. Tan pronto como me concentré, todo lo que pude ver era a Frau atravesando a Mikage… La salpicó desde su cuerpo y cayó sobre mí. El extraño que conducía el hawkzile fue asesinado también. No. ¡NO! No entiendo porque un obispo hizo eso. Era un sacerdote, ¡por amor de Dios! Se suponía que tenía que salvar a los humanos, no matarlos. Pero para mi horror, lo hizo.

Frau miraba de manera frenética. Probablemente le habría preguntado por qué ponía esa cara si no fuese por la situación actual.

Al momento en que vi a mi mejor amigo ser asesinado delante de mí, estaba horrorizado. No porque tuviese miedo de ser asesinado, sino porque había perdido a Mikage de nuevo. Grité y lloré. Intenté alcanzar su cuerpo cayendo, pero unos fuertes brazos estaban sosteniéndome. Ese cuerpo sin vida cayó al bosque, y fui detenido y encerrado fuertemente en los brazos de Frau. Luché desesperadamente; quería a mi amigo de vuelta. Solamente necesitaba a Mikage para ser feliz. Esas fueron las palabras que quería gritar, pero no pude formarlas. No podía solamente llorar y, con los ojos llorosos, vi con horror como el cuerpo de mi mejor amigo finalmente golpeaba el suelo. No pude escuchar el sonido pero podía ver su cuerpo sin forma desde donde estaba.

Había tanta sangre…

Su cabeza estaba tan aplastada que apostaba que no podría reconocerle incluso si estuviese inspeccionándole de cerca.

Esta vez estaba seguro de que Mikage estaba muerto. No volvería nunca más.

No sería capaz de reírse más.

No estaría a mi lado nunca más.

¿Por qué Frau tuvo que matarle?

¿Por qué…por qué… por qué?

No lo sé. No quiero saberlo. Le odio. Le desprecio.

Grité como un loco. No me importaba lo que las personas pensaran de mí. Todo lo que sabía es que mi mundo se había muerto junto con mi mejor amigo.