Ah, que barbaridad, otra historia terminada. Lo que significa otro juico que determinará si sigo viviendo o no. Esto lo digo por las amenazas que he recibido, que me dan miedo pero a la vez me encanta recibir, jeje. Pues si, efectivamente aquí está el gran final de este fanfic y quiero agradecer y dedicar esta historia a:

pekerarita

Alison-Pinoko17

LaTigressa

Nopiltze

xXTigreForeverXx

eljugueteregalado

Que son los que me apoyaron con sus reviews. De verdad que muchas gracias por todo, por gente como ustedes es que sigo escribiendo. Ya solo quiero dar unos mensajitos adicionales:

Pekerarita, ojalá te haya gustado este fanfic y que sigas haciendo el mal en tus historias, vas muy bien. Y aunque eres una de las que me han amenazado como te quiero, jeje.

Nopiltze, espero que te guste el final y la historia en si, ya sabes que se tea precia mucho, mi futuro colega.

Alison, di lo que quieras, pero jamás me atraparás, jejeje. Auqnue siempre has atentado contra mi se te estima un buen, espero pronto leer mas historias tuyas y mas amenazas tuyas, jeje.

Y bien, ahora si a la historia. Ya saben que El Tigre le pertenece a Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez. Que se la pasen muy bien y esperen muy pronto mi siguiente fanfic llamado "Strigoi", están advertidos, aquí si que me voy a manchar. Nos vemos/leemos, se cuidan, un abrazo.

El Guante Negro

Capítulo 10: El Guante Blanco

-¡Mannyyyyyy!- gritó Frida cayendo de rodillas y llorando por lo que estaba viendo.

Manny por su parte jadeaba por la falta de aire y por el horrendo sentimiento de muerte que ahora lo invadía. María definitivamente no podría hacer nada, pues se acababa de desmayar por ver a su único hijo ser herido fatalmente.

-JAJAJAJAJAJA, niño tonto, te dije que jamás podrías contra mi- se burló el espíritu del guante.

-Por favor, déjalo- suplicaba Frida.

-Seguro, lo dejaré, de todos modos ya no tiene salvación- dijo el villano.

Manny cayó al suelo muy lastimado por la herida que le habían causado. Frida corrió a él y lo tomó entre sus brazos llorando por verlo tan mal. Se sentía desesperada, impotente, sumamente triste.

-Por favor, detén esto- lloraba Frida al guante.

-Jamás, este mundo me pertenece ahora. Y si en algo aprecias tu vida entonces deberás obedecer y usarme por toda la eternidad-

-No lo haré-

-¿No te atrae el poder de la inmunidad?- preguntó el guante tratando de tentar a Frida.

-No si para eso debo asesinar a todos los que me rodean-

-La gente no importa… vamos, yo se que si quieres. Imagina, poder absoluto sin morir jamás-

-La inmortalidad no me atrae- dijo Frida –Prefiero cumplir mi ciclo de vida y morir un día a estar sola para siempre, viendo como todo lo que conozco y amo desaparece-

-No sabes lo que dices, la muerte es como un oscuro abismo sin retorno. Nadie quiere eso-

-No es un abismo, es el paso a otra fase, una fase donde recuperas todo lo que aquí perdiste-

La expresión del guante era de desagrado, como si acabara de escuchar un chiste repugnante. Por lo visto no esperaba esa respuesta de Frida y se sentía desilusionado de ella.

-Creí que tú eras la indicada, la elegida- dijo el guante.

-Pues ni modo, al parecer no lo era- contestó Frida cortante.

-Bien… decepcionante… ¡Entonces morirás!- gritó el guante preparándose para atacar a Frida.

Frida solo cerró los ojos aferrándose fuertemente al cuerpo del moribundo Manny y creyendo que todo había terminado. Sin embargo poco antes de que el demonio que tenía enfrente la golpeara, una pared de energía blanca se formó a su alrededor protegiéndola del mortal golpe.

-¿Qué?... ¿qué está sucediendo?- preguntó el guante confundido.

Frida abrió los ojos igual de asombrada que su enemigo y entonces pudo sentir como si una extraña fuente de poder recorriera su cuerpo. No sabía lo que era, mas no temía en nada, algo le decía que era algo bueno.

-Pero… ¿Qué?- balbuceó Frida notando como esa energía dejaba de rodearla y se concentraba en su mano derecha, formando un guante color blanco que ahora la niña tría puesto.

El nuevo guante estaba hecho de un material tan delicado como la tela de una araña pero Frida podía sentir que era tan resistente como el acero. No entendía por qué, pero de la nada acababa de adquirir la contraparte del guante negro: el guante blanco.

-¡Maldita sea!, ¡No otra vez!- gritó el demonio del guante retrocediendo unos pasos.

Frida estaba estupefacta, no sabía que estaba ocurriendo pero todas las incógnitas estaban a punto de ser respondidas.

-No temas, pequeña, no te pasará nada malo- escuchó una voz dentro de su cabeza.

-¿Quién eres tú?- preguntó Frida un poco nerviosa.

-Soy el espíritu del guante blanco, y vengo a ayudarte- era una voz femenina y muy dulce que tranquilizó a Frida.

-¿Y por qué no puedo verte?- preguntó otra vez Frida.

-Claro que si puedes, me tienes justo en tu mano. Verás, únicamente una persona completamente arrepentida y con un corazón puro puede invocarme, y tú lo has hecho- dijo la voz.

-Yo no tengo un corazón puro, mira lo que ocurrió por mi culpa. Manny, mi mejor amigo se está muriendo y la ciudad está a punto de ser destruida- dijo Frida tristemente.

-Todos cometemos errores, pero no importa lo que has hecho, si no lo que estás dispuesta a hacer para enmendar tu error. Tuviste la oportunidad de salvarte y preferiste hacer lo correcto, aunque con eso tu vida estuviera en riesgo. Eso, Frida, es un acto que solo alguien de corazón puro puede hacer- dijo la voz.

-Entonces… ¿me ayudarás?-

-Por supuesto, no tengas mas miedo, Frida, todo saldrá bien- respondió la voz.

-¡No!, ¡no te entrometerás esta vez!- gritó el guante negro intentando atacar a Frida pero el guante blanco comenzó a brillar en ese momento haciendo que su contraparte retrocediera.

-¡Aléjate de esta niña!, ¡ya has ocasionado demasiado daño, es momento de que esto termine!- gritó la voz del guante blanco.

-¡No podrás detenerme!-

-Admito que has adquirido mucha fuerza, pero no importa que tan intensa sea la oscuridad, siempre puede ser erradicada por la luz-

-…No…-

-Regresa a donde perteneces, ¡Ahora, largo de aquí!-

-¡Noooooooooo!- gritó el guante negro a la vez que lentamente se iba desintegrando como su fuera un montón de cenizas.

Al final, solo quedaba Frida aún sosteniendo el cuerpo de Manny, todo estaba en orden, y el guante negro había desaparecido y el volcán parecía haberse apagado. En eso la voz resonó nuevamente en la cabeza de la niña.

-Descuida, todo el peligro ha pasado. El guante negro no volverá a molestarte ni a ti ni a nadie más-

-Pero… ¿Qué hay de todo lo que hizo?, mi papá, Granpapi y Manny-

-Todo eso ha quedado reparado y olvidado. Nadie sabrá nunca lo que pasó aquí más que tu. Y puedes dejar de culparte por esto, solo recuerda que siempre debemos tomar la responsabilidad de nuestros actos. A veces es desagradable hacerlo… pero tú misma has comprobado que es peor ver como otros tiene que sufrir en nuestro lugar-

-No lo olvidaré, muchas gracias- dijo Frida con una sonrisa.

En ese momento el guante blanco desapareció. Segundos después, Manny y María despertaron como si nada. A Manny le dio un poco de extrañeza verse abrazado por Frida como si lo estuviera arrullando para dormir.

-¿Eh?... ¿Frida?-

-¡Manny!, ¡estás bien!- saltó Frida abrazando a su amigo.

-Claro que estoy bien, ¿Por qué no habría de estarlo?- preguntó Manny.

Frida entendió que no valía la pena explicar nada, tal vez era mejor que nadie lo recordara y que siguieran con sus vidas. De ese modo, con el paso de los meses, la ciudad milagro regresó a la normalidad. Todos los que habían resultado heridos volvieron a sus actividades normales sin siquiera sospechar lo que había pasado.

Para todos, nada había ocurrido, pero para Frida las cosas fueron distintas a partir de ahora. Ya que la niña había aprendido a responder por sus acciones, así como valorar lo mas preciado que tenía, a su familia y amigos. Aquellos a quienes no cambiaría ni por todo el poder del mundo.

FIN