Capitulo 10: Amanecer en otras camas

A la mañana siguiente, Anna y Harry bajaban furtivamente de la habitación de la primera, habían pasado la noche juntos

- ¿Hermione? – preguntó Harry al llegar a la cocina y encontrar a Mario solo, sentado leyendo el Corriere della Sera

- No vino anoche, por lo que deduzco se quedó con Rinaldo – dijo Mario tranquilamente, Harry no pudo evitar abrir los ojos de la sorpresa, era lo menos que imaginaba enterarse

- ¿Como es posible? – dijo Harry saliendo de su estupor

- Pasando Harry, así de simple – dijo Mario dándole otro sorbo a su café

- Mario, por favor, me permites un momento, necesito hablar contigo

Mario dejó la taza y la miró, con un asentimiento de cabeza, salio detrás de Anna, pasaron al salón y Anna se sentó en una de las butacas, buscando las palabras adecuadas

- Necesito que me cubras – dijo Anna – Por la tarde me voy a la casa del Lago y quiero que me tapes

- ¿Harry? – dijo el levantando una ceja

- ¿Como lo sabes? – dijo ella sorprendida

- Soy tu mejor amigo, te conozco como a nadie, se que pasaste la mañana ayer encerrada en el despacho con el, se lo que hicieron

- ¿Como te enteraste? – susurró Anna algo nerviosa

- la próxima vez, pon hechizos insonorizadores si vas a usar el sitio para eso y permíteme decirte, que es muy deshonesto de tu parte que le hagas esto a Alberto – dijo Mario algo molesto

- ¡Alberto! – Dijo ella con sorna – Me ha mandado un mensaje diciendo que se quedará en Castelfranco tres semanas o un mes ¿Crees que el esta cuando le necesito? ¿Crees que el sabe remotamente lo que siento, quiero, deseo? No Mario... lo siento

- ¡Estas enamorada de Harry! – Exclamó Mario sorprendido – pensé que seria uno de tus usuales caprichitos pero veo que no es así

- ¡No estoy enamorada! – dijo ella a la defensiva – pero si, me lo llevo durante estas semanas, tu inventaras algo si Alberto viene antes de tiempo, del resto me encargo yo

- Si lo estás Anna, mira como brillan tus ojos cuando hablas con el o cuando lo mencionas, es genial que estés así de enamorada y quiero decir que no tengo nada en contra de el, pero lo que si no puedo aprobarte es que tengas una relación con Harry sin haber concluido la que tienes con Alberto – dijo Mario

Anna se levantó del asiento pensativa, sabía que Mario tenía razón

- No se que me pasa Mario, solo son cinco días y ya no se que pasa en mi, no puedo negarte que el hecho de conocer a Harry haya trastornado todo pero no creo que este enamorada – dijo Anna – Quizás es pasión, deseo pero no amor

- Te vas a dar cuenta de que tengo razón Anna, ojala que no cometas mas tonterías – dijo Mario – Eres mi amiga y lo que quiero es cuidarte

Ella se volteó a verlo sonriente – Siempre has estado allí para apoyarme, lastima que...

- ¿Lastima qué?

- Que nunca tu hubieras dado cuenta – dijo ella sonriendo tristemente – Pero quizás estaba escrito que fuera así por siempre, quizás no hubiera funcionado

Mario la miró escrutadoramente – Sinceramente no te entiendo

- ¡Eso no es novedad! – Comentó ella – Pero olvídalo, yo hace tiempo que me resigne y he seguido adelante

Mario se quedó pensando las palabras de la chica

- ¿Hay algo que yo no sepa?

Ella suspiró – Quizás, pero ya es muy tarde... ¿Me vas a cubrir?

Mario sonrió – Tu sabes que puedes contar conmigo

Anna se lanzó a abrazarle - ¡Te adoro! – le dio un beso en la mejilla y salio de vuelta al comedor alegre

Hermione se despertó, a su lado, un hombre de piel morena y cabello negro, descansaba placidamente, ella sonrió al verle y recordó la noche que habían pasado

Flash Back

Hermione entraba al aposento privado de Rinaldo, una mano fría la conducía, no sabia por que, pero esa frialdad en su piel la llenaba de sensaciones extrañas, sensación de hacer algo indebido... de que tenia muchas sorpresas por descubrir... no sabia cuan alejada estaba de la realidad

- Bienvenida – dijo dándole un calido beso en los labios, era extraño, un beso calido que despertaba sensaciones extrañas en su piel, dadas por unos labios fríos ¿Que seria aquello?

El beso de Rinaldo bajó de sus labios directo a sus hombros, allí bajo con un cuidado exquisito, el ligero tirante del vestido de Hermione, ella se estremeció al sentir su aliento tan cerca de su cuello... suspiró y sus manos se acercaron al rostro del vampiro y lo miró a los ojos

- Eres... tan deseable – susurró el – todo un regalo para los sentidos

Hermione sonrió y se acercó a besarle, estaba hechizada... algo sumamente agradable e hipnótico estaba sucediendo en ese momento, Rinaldo sonrió y besó su cuello, al principio solo fue un beso, pero luego poco a poco se fue intensificando, hasta que por fin, sus colmillos sintieron el palpitar de vida, ese palpitar lleno de calidez de la yugular e hincó sus colmillos en el cuello blanco y delicado de Hermione

Lo que ella sintió en ese momento fue indescriptible, fue un dolor ligero, pero a la vez sumamente placentero, un torrente de hormonas desatadas empezaron a circular por su sangre colmándola de deseo, un deseo ineludible por el ser que tenia al frente, ella no sabia que el vampiro la estaba mordiendo, para ella, ese fue un punto de clímax, un placer nunca antes experimentado

El vampiro por su parte, al sentir que rasgaba la fina piel se sintió morbosamente culpable, culpable de profanar algo tan puro como su piel, pero el deseo de deleitarse por unos segundos con su sangre, fue mas fuerte, en cuanto la sangre empezó a correr, su lengua sintió el sabor metálico tan característico, pero a la vez era dulce, agradable

Finalmente se separó, no muchos segundos después, él sabia que ella seria suya por completo... en cuerpo y alma

- Me gustas Hermione – dijo el al separarse – Eres realmente divina

Pero ella no captaría las varias connotaciones de la frase

Sus manos hábilmente la despojaron del sensual vestido de noche que traía puesto, lo dejó caer al suelo y la besó, la besó con intensidad, con pasión, la deseaba por completo... quería poseerla y adueñarse de su ser... la quería solo para el

- Te deseo Hermione – dijo Rinaldo mirándola a los ojos - Y voy a poseerte

Ella se estremeció por completo, nunca nadie había despertado tantas sensaciones en su ser, nadie había erizado de esa forma su piel

- Yo también te deseo... – susurró ella cuando los labios de él llegaron a sus pechos, donde se deleitó, haciéndola vibrar, enormes descargas de deseo corrían por su cuerpo, reclamando a Rinaldo en silencio, que cumpliera su promesa de hacerla suya

Y allí se entregó

Fin del Flash Back

Y el la hizo suya... suya por completo

Sus cuerpos se fundieron, hielo y fuego, vivo y muerto, marfil y bronce, una unión que el se encargaría de hacer perpetua

Unión de cuerpos, destinos, deseos... unión perenne

Una fusión de cuerpos y almas, de existencias

Por la eternidad...