ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de Kou (Rietto) y se llama "One Step Away". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
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Capítulo 10:
Shin-ah estaba muy aliviado de que An-Hi le hubiera dado un libro antes.
Eran trozos de papel amarillento unidos entre sí, nada lujoso. Más bien, era basura, así que si Shin-Ah quería simplemente podía tirarlo a la basura. Le había dicho la misma An-Hi. Al parecer era su antiguo cuaderno. Ella había escrito en él la descripción de varios ingredientes y medicinas, ya sean plantas o animales, junto con el precio que ella decidió ponerlos para hacer frente a los vendedores ambulantes.
La escritura era difícil de leer. Arremolinada y tan diferente de los ejemplo que Zeno le había mostrado. Hacía que a Shin-ah le doliera la cabeza. Especialmente las letras, ya que los números eran más fáciles de leer. Zeno se había reído y le dijo que era de esperar, él nunca había conocido a un medico profesional que no tuviera letra ilegible.
Ellos podían ser aún peores que Shuten escribiendo borracho, o incluso más que la de Guen, que ni siquiera podía sostener un bolígrafo, le dijo.
"… ¿Por qué?"
"No lo sé. Simplemente es así."
"Es extraño."
"Dímelo a mí."
Sin embargo Zeno parecía ser capaz de leer la escritura de An-Hi. Quizás porque él había estado acostumbrado a ver peores. Shuten escribía mucho cuando estaba borracho, y sus escritos siempre merecían la pena ser descifrados, le había dicho Zeno.
"Leer los poemas de Shuten en voz alta era lo más divertido."
Eso era algo que sucedió hace mucho tiempo, tal vez décadas atrás. Pero, Zeno aún parecía recordarlo bien. Tal vez por lo que ocurrió el día anterior, si su risa no era suficiente indicativo.
Pobre tipo, no pudo evitar pensar Shin-ah. Habían pasado años desde su muerte, y él aún se seguía riendo. Por otra parte, el mismo Shin-Ah se había convertido en la nueva víctima de Zeno. Seguramente en el futuro sufriría la misma suerte que Shuten. Después de su muerte, Zeno les diría a otros historias tontas sobre el tiempo que habían pasado juntos.
De alguna manera, Shin-Ah pensaba eso a pesar de saber que los dragones no tenían mucho tiempo de vida, sintiéndose confundido cuando se dio cuenta de ello. No había una regla exacta sobre ello, pero ya que Zeno era más mayor, ¿no era de esperar que Zeno muriera el primero?
Zeno siempre parecía lleno de vida, probablemente era por eso. Como él siempre parecía tan enérgico hacía que Shin-Ah pensara que Zeno podía vivir para siempre de alguna manera.
De todos modos, a pesar de que Shin-Ah no podía recordar el precio que Ah-Hi le ponía a algunas de las hierbas y Zeno era evidentemente ignorante, como él mismo le había dicho, gracias a las notas todo tenía un precio correcto. Por lo menos, Shin-Ah esperaba eso. No podía hacer nada si no podía leer la letra correctamente, después de todo dar sentido a lo que veían sus ojos era algo completamente diferente.
(Al igual que era difícil darle sentido a Zeno, que se parecía tanto a Ao a pesar de sus diferencias.)
"Si Zeno se atasca, entonces Zeno se referirá a estas notas. Sinceramente, ha pasado mucho tiempo dese que Zeno preparó medicina para alguien. ¡Zeno es olvidadizo, olvidadizo!"
Él no lo era, la memoria de Zeno era tan buena hasta el punto de que ello le resultaba doloroso. Después de casi un año juntos, se había hecho cada vez más evidente.
"En este punto, tal vez tú sabes más que Zeno. Y con tus ojos, Zeno esta seguro de que puedes ver los signos y síntomas claramente. Jejeje. Doctor Shin-Ah suena bien, ¿no te parece?"
"No."
"Respondes demasiado rápido."
"No puedo. Es peligroso. ¿Qué pasa si enveneno a alguien? No daré nada a no ser que este seguro de ello. Así que… Si Zeno no tiene confianza en ello, es mejor que simplemente se las vendamos a otro vendedor."
"Um… Esa es una buena idea. Aún así… vender cosas a aquellos que ya tienen de ello no es realmente rentable. Pongámonos en el peor caso de que no vendamos nada. Por lo menos, que los que no se puedan usar se mantengan frescos."
Y así, Shin-ah y Zeno establecieron un puesto en un lugar vacío cerca de los puestos de venta de comestibles.
Algunos de los productos frescos que vendían también podían ser utilizados como medicina, así que era un buen lugar. No enojarían a otros vendedores de medicina, ya que aquellos que estaban buscando medicina estarían en esa sección particular del mercado. O eso es lo que Zeno dijo. Sin embargo Shin-Ah sospechaba que había otra razón por la que Zeno eligió ese lugar en particular, porque éste estaba cerca de los puestos de comida.
"Por supuesto. Zeno quiere un lugar donde uno de nosotros pueda conseguir comida de forma rápida y fácil, ya que lo más probable es que estemos aquí hasta que oscurezca. O hasta que vendamos toda la mercancía. Lo que llegue primero."
Aah, así que no estaba equivocado. Eso no era algo malo.
"… Además, tenemos que atraer clientes, pero…"
Por supuesto, como comerciantes debían buscar clientes. Un gran número de personas. Tantos extraños como fuera posible. No se podían ocultar, debían hacer que ellos vinieran…
Shin-Ah se tragó el nudo que había aparecido en su garganta repentinamente.
"¿Cómo?"
"Bueno, uno de nosotros podría dar una vuelta y atraer aquí a personas que parezcan enfermas. Esa sería la forma usual, pero eso está fuera de consideración. En la aldea de An-Hi, Zeno conocía a cada uno de ellos, así que Zeno sabía que nadie te secuestraría o algo así, pero con todos estos desconocidos es diferente. No, de ninguna manera. No voy a dejar que te vayas fuera de mi vista."
Lo dijo rotundamente, y eso hizo que Shin-Ah se preguntara por qué querrían secuestrarle los extraños exactamente. Antes, le habían dicho que darían un buen precio por él, pero eso era porque él era Seiryuu. Ahora que había dejado la aldea, y se había asegurado de mantener sus ojos ocultos ante los desconocidos (y ante aquellos que conocía también, como Zeno), no creía que nadie quisiera llevársele.
Bueno, si se trataba de Zeno, probablemente le diría que Shin-Ah era el niño más guapo con vida y que sería raro si nadie quisiera secuestrarle. Preguntarle a Zeno realmente no le ayudaría a entenderlo.
"Bueno. La alternativa…"
Murmuró Zeno con un suspiro a la vez que se ponía de pie, antes de tomar una respiración profunda. Por instinto, Shin-Ah tapó sus oídos y cerró los ojos justo antes de que Zeno gritara desde el fondo de sus pulmones.
"¡MEDICINA! ¡CONSEGUID VUESTRA MEDICINA AQUÍ! ¡TENEMOS MECIDINA PARA BÁSICAMENTE CUALQUIER COSA!"
Ouryuu era la imagen de la buena salud. Sin embargo eso no significaba que tuviera las mejores características que el cielo podía ofrecer a un ser humano. Zeno era fuerte, pero los había más fuertes. Definitivamente Ao era más fuerte. El mismo Zeno se consideraba un hombre débil.
Pero Shin-Ah no tenía ninguna duda de que Zeno tenía el mejor par de pulmones. Nadia podía gritar como él. No había duda de ello. Después de todo nadie se las había arreglado nunca para hacer que sus oídos pitaran. Llegó hasta el punto en el que Shin-Ah se pregunto si eso era parte del poder de Ouryuu.
Así fue como abrieron la tienda.
Por supuesto, el grito atrajo la atención. Además de los dos extraños tenderos. Uno de ellos era un chico demasiado alegre, demasiado amable como para ser un vendedor de medicamentos. El otro era un extraño niño callado, pareciendo fuera de lugar con su máscara. Los vendedores de medicinas por lo menos deberían parecer maduros y confiables. Shin-Ah no pudo evitar estar de acuerdo con la voz que resonaba en el fondo de su mente.
'Este Ouryuu no provoca ningún tipo de confianza. Eres un idiota por confiar en él, pero al parecer no eres el único idiota en el mundo. Es bueno saberlo, ¿eh?'
Los clientes también parecían inquisitivos y dudosos. Por supuesto que lo estarían, pensó Shin-Ah. Con su máscara y la sonrisa radiante de Zeno, parecía que pertenecían a un grupo de entretenimiento. No sería una sorpresa si no podían vender nada. Más bien, Shin-Ah estaba sorprendido que se las hubieran arreglado para vender algo.
"Bueno, no es tan sorprendente. De seguro que tu hermano mayor puede gritar, y vosotros dos sois llamativos. La mercancía que estáis vendiendo es la sorpresa."
Al parecer Shin-Ah estaba demasiado perdido en sus pensamientos como para mantener la boca cerrada. Inconscientemente, había expresado sus pensamientos en voz alta. Jadeó sorprendido, sus manos se fueron involuntariamente hacia su boca para taparla.
En frente de él estaba una mujer que le resultaba familiar. Ella estaba de cuclillas, con los ojos fijos en las hierbas que estaban ya preparadas. Shin-Ah no podía apartar su mirada de las brillantes gemas verdes de su brazalete y su collar.
¿Desde cuándo? Shin-Ah era Seiryuu, nadie tenía mejores ojos que él. Debería haberse dado cuenta, y aún así…
'Cálmate, estás a plena vista. La gente mala tiende a ocultar lo que hace. Además, Ouryuu está aquí ¿no? No iba a ir muy lejos. Él puede oírte si algo sucede, y puede verte aunque solo sea a la distancia. De hecho, creo que ya ha sentido tu pánico.'
Se estaba haciendo tarde, así que Zeno había ido a por algo de comida. No sería muy lejos, y le había dicho que no iría a lugares desde los que no pudiera ver a Shin-Ah. Zeno también se había fijado en la mujer, junto con lo que había dicho. Sus amplios ojos azules parecían cautelosos y sorprendidos. Su siempre presente sonrisa también vaciló.
"A primera vista seguro que pareces un artista. No importa. De todos modos he visto a comerciantes incluso más llamativos. Hey, ¿tienes algo para el dolor de garganta? Uno de nuestros cantantes se ha estado quejando de ello durante un tiempo."
Todo… está… bien…
Zeno vocalizó eso antes de girarse hacia el puesto de comida, aunque ahora él parecía estar regateando en lugar de elegir más comida.
'No esperes mucho de él, ahora estás por tu cuenta. Está claro, Ouryuu es un idiota sin tacto. Sabe que estás en estado de pánico, pero ya que aún no estás siendo amenazado, no te ayudará. Al igual que si simplemente dejas a un niño por su cuenta a pesar de saber que tienes más experiencia que ellos."
Eso era cierto… Zeno es ese tipo de persona. Él le protegía, pero no le consentía. Al igual que Ao. Muy parecido a Ao. Aunque Zeno era considerablemente menos estricto y más alegre y delicado. Además, solo un poco más gentil.
La voz se burló ante su pensamiento.
'Sin embargo si sigues así, él tendrá que intervenir tarde o temprano.'
Ese era un buen punto. Vacilante, Shin-Ah señaló algunas de sus mercancías.
"Esta, y esta… Uhm… y esta hará que se sienta más dulce y caliente por dentro… Hiérvelas juntas, y que beba el agua antes de dormir durante tres días… También…"
La mujer parpadeó y ladeó ligeramente la cabeza, ondeando su pelo tal vez inconscientemente. Era un movimiento normal que la mayoría de la gente hacía por instinto, pero fue suficiente para hacer que Shin-Ah se estremeciera.
"¿También?"
"… Lo que te acabo de decir es… para el dolor de garganta habitual. Es mejor que durante unos pocos días la persona enferma evite las frutas o verduras jugosas, para evitar que la irritación aumente. Zeno puede examinarle. En caso de que se infecte u otra cosa… quiero decir…"
Ser presionado por alguien que no fuera Zeno era algo nuevo. Shin-Ah estaba un poco nervioso por ello. La verdad era que el hecho de que la mujer, que aparentaba tener poco más de veinte años, estuviera tomando a un niño de cinco años en serio en cosas relacionadas con la salud le presionaba aún más. Que la mujer hubiera estado siguiéndoles tampoco ayudaba, no era como los otros clientes y era muy sospechosa.
"¿Zeno? ¿Tú hermano mayor?"
Shin-Ah asintió en confirmación después de un momento de contemplación, decidiendo que corregirla sobre Zeno no tendría sentido y solo haría que ella se quedara y preguntara más. Ver sus penetrantes ojos marrones hizo que se le pusiera la piel de gallina, a pesar de que ella no había dicho o hecho nada más que hablar.
"Hm… Aunque tú pareces lo suficientemente competente, tal vez tu hermano mayor sea más seguro para Mirah, ¿cierto? Por otra parte, él no parece un vendedor de medina en absoluto. Los vendedores de medicina que he conocido tenían todos apariencia seria, ¿sabes? Vosotros dos, especialmente tu hermano mayor, no parecéis de confianza. ¿Cuánto?"
"Cincuenta rin. Zeno es de confianza. Él no es… una mala persona."
"La apariencia y la impresión importan en el comercio, muchacho. Ya estés vendiendo cosas o actuando, es lo mismo. No estoy diciendo que tu hermano sea una mala persona. Estoy diciendo que no se parece a la mayoría de los vendedores de medicina, así que es difícil no pensar que él es un estafador. Cuarenta."
"Sin canela."
La mujer casqueó la lengua pero dio a Shin-Ah cinco monedas. Pensando que ella se iría pronto, Shin-Ah se sintió un poco aliviado.
"Además, él podría no ser una mala persona, pero sin duda es un descuidado. Dejar a su hermano bebé como tú en medio de un mercado abarrotado… Carece de sentido común."
"Bueno, siento que Zeno carezca de sentido común, hermana mayor sospechosa."
La dijo Zeno con su mano libre en su cadera, mientras que con la otra sostenía una bolsa de bollos. Shin-Ah dejó escapar el aliento que no se había dado cuenta de que había estado conteniendo. Había podido ver a Zeno regresar, pero aún había tenido miedo de que Zeno optara por permanecer lejos hasta que la mujer se marchara. Si era sincero, no habría sido sorprendente si lo hubiera hecho. Le tomó a Shin-Ah todo lo que tenía no gatear y agarrarse a la pierna de Zeno. Mejor no, eso daría una mala impresión ya que sin importar lo que pasara la mujer era una clienta.
La mujer se echó a reír.
"Está bien, supongo. Bueno, tu hermano mayor ha vuelto, y yo tengo lo que quería, supongo que es mejor que me vaya. Hasta luego, muchacho. De seguro diriges un negocio duro."
"Ah… sí… gracias por su compra."
La dijo Shin-Ah a su pesar, seguramente debido a la costumbre cuando vio que la mujer se alejaba. Cuando Zeno se volvió a instalar a su lado, Shin-Ah no pudo evitar recostarse contra el dragón más mayor, disfrutando del reconfortante calor familiar.
"Lo siento, ¿estás bien?"
"Sí. Ella no me hizo nada. Estaba asustado porque la había visto antes, eso es todo."
"Eres un comerciante admirablemente fuerte e increíble Shin-Ah." Le dijo Zeno en broma, y Shin-Ah contuvo cualquier palabra de negación que quisiera decir, no fuera que Zeno siguiera animándole, y solo se divirtiera revolviendo su pelo como siempre que se sentía orgulloso por alguna extraña razón. Él aceptó el bollo que Zeno le dio y lo comió mientras aún estaba caliente.
Cuando más tarde Shin-Ah pensó sobre ello, quizás sus palabras con esa misteriosa mujer fueron lo que comenzaron su participación en el mundo del espectáculo.
"¡¿Por qué de todas las cosas la sugeriste venir a ver al idiota sin tacto ni sentido común?!"
Shin-Ah no pudo responder a la exasperada pregunta de su mente.
