Bien… ¡Mi capítulo favorito! Este y el anterior, me han fascinado. Gracias por sus reviews, neta. Menos de quince días, ¿ven?. Si sigo así, acabaré este fic antes de fin de año. Sip que sip.


Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Your embrace

Capítulo 10

¿Qué es más fácil de confundir? ¿El amor con la obsesión o el miedo con el deseo?

El deseo de perderse en la oscuridad y en todas las ventajas que esta ofrece. Avanzando por el amplio corredor no hay manera de que nadie me vea. La casa de la abuela está llena de sujetos peligrosos, no debería acercarme, mucho menos en la noche. Eso dice Padre. ¿Pero cuándo he hecho caso a Padre? Y si está oscuro, ¿cómo pueden verme? Hay luz en la última habitación, pero no siento demasiados deseos de acercarme. Después de todo, ¿por qué dejar el refugio de la oscuridad y entrar a la luz en donde todos me ven?

El miedo de perderse en la oscuridad, donde nadie te ve, pero tampoco eres capaz de ver a nadie. Caminando por el oscuro pasillo, puedo ver al final una luz. Es la habitación donde nos sentamos todos juntos. Itachi me lee un cuento, Padre lee el periódico y mamá hojea revistas.. A mamá le gusta hablar mientras hojea las revistas, pero a papá no le gusta que lo desconcentren. Al final, mamá pide el libro a Itachi y nos lee ella el cuento a ambos. Entonces a Itachi le gusta fruncir el entrecejo, pero todos sabemos que ama cuando es mamá quien lee los cuentos, porque nadie, ni siquiera él, lee como lo hace mamá.

Mamá lee lento, y cuando alguien llora, ella llora también, cuando es un momento tenso, ella se pone tensa también. Cuando mamá lee, es como si no solo estuviera leyendo, pero exponiendo la escena entera ante nuestros ojos. Cuando alguien en el libro grita, mamá grita también. Normalmente entonces Padre deja el periódico, escucha el resto del cuento y cuando este acaba es hora de dormir. Cuando estamos reunidos en la sala de estar, papá enciende la chimenea, y entre él y yo, no hay nadie mejor para encender la chimenea. Padre dice que un hombre no es un hombre hasta que no aprende a manipular el fuego.

Pero esta no es nuestra sala de estar. La luz en el fin de el pasillo no es la luz de la chimenea, cálida y suave, sino la de la vieja lámpara que cuelga del techo como si se tratase de una gigante araña y el ruido de la habitación no son risas y gritos de una princesa entusiasmada, sino el del aire acondicionado que está encendido desde hace demasiado tiempo para no ser terriblemente ruidoso. Un Uchiha debería adaptarse a su medio ambiente, no su medio ambiente a él. Por eso en casa no hay aire acondicionado. Un Uchiha es más fuerte que eso.

Junto a la sala de estar se encuentra la cocina, llena de oscuridad. Mi misión, rango D, consiste en llegar hasta la cocina, abrir el refrigerador en completo silencio y volver hasta la habitación con Itachi, para luego compartir el helado de chocolate que estaba guardado en el congelador. No es que me gustasen demasiado las cosas dulces, y mucho menos el chocolate, pero por compartir tiempo con Itachi sería capaz de comer gusanos. Un poco de chocolate no parecía un gran sacrificio a cambio de más tiempo con mi hermano.

Dentro de la habitación alumbrada se encuentra gente, gente que yo no conozco. Una anciana de cabello blanco y lentes, un sujeto con toda la cabeza vendada y un tercero con el cabello largo y puntiagudo, éste últimamente terriblemente familiar, pero un total desconocido. Los tres platican en tonos bajos y hostiles. Al pasar por la sala, ignoro la plática y me ocupo en caminar con la suficiente cautela para llegar a la cocina sin ser detectado por los adultos. La misión, pienso yo, sería mucho más fácil si estuviéramos en casa. Jamás sería capaz de conocer cada pequeño rincón y cada pequeña hendidura como en mi casa. Casi fracaso por completo en la importante misión cuando llegue a la puerta, que chirriaba levemente. Con cuidado y paciencia logro abrirla sin hacer demasiado ruido, llegando al refrigerador mientras esquivo todas las sillas.

Saco el helado del refrigerador y salgo de la cocina, esta vez me deteniéndome frente a la sala de estar y observando al sujeto del cabello puntiagudo que hablaba en esos instantes. Desde donde yo estoy no es posible apreciar el rostro de ninguno de los tres.

-Tal vez si usáramos brea para cubrir la hendidura. Es lo suficientemente débil para desprenderse después de unas horas-sugiere la anciana. El sujeto de cabello largo chasca la lengua en una clara señal de desacuerdo, casi al instante, como si ya lo hubiese pensado, rechazado y estuviese molesto por la falta de ingenio de la vieja.

-La pregunta es si unas horas serán suficientes. Deberíamos emplear algo más resistente- responde el sujeto vendado.

-Pero correríamos el riesgo de que no sea lo suficientemente débil y no se desprenda en lo absoluto- alega la anciana. El sujeto del cabello puntiagudo alza la mano derecha, indicando que deben parar de parlotear y guardar silencio.

-¿Quién anda ahí?-su voz es profunda y vacía, como la nada. Siento un escalofrío recorrer mi espina dorsal, dejándome la piel chinita.

Una fuerza invisible abe la puerta, y la sorpresa logra que el helado caiga de mis manos. El momento en que el frasco toca el piso, cae la tapa con estrépito abriéndose, y el susto me hace soltar un grito nada apropiado para un Uchiha, y es que en lugar de helado, salieron serpientes. Una extraña fuerza gravitatoria me atrae hasta el centro de la sala de estar, y por más que lo intento no puedo permanecer donde estoy y alejarme, llegando hasta donde solía haber una pequeña mesita con un cenicero que ha desaparecido.

El suelo está repleto de serpientes, y yo no encuentro ni si quiera donde pisar. Tal vez sobre un sillón… pero parecen tan lejanos. Es entonces cuando cada uno de los brazos de la araña del techo se extiende, sosteniéndome por las manos, por los tobillos y por la cintura, cada uno de los brazos como una terrible araña cuyos brazos son serpientes. Entonces empiezo a gritar. La luz es demasiado fuerte para distinguir nada y en el blanco cegador solo distingo con claridad tres pares de ojos rojos y los rostros difuminados de mis padres rogando por un poco de aire, las negras cabelleras Uchiha bailando al compás de el agua salada tras ellos. Mamá pide ayuda. Yo extiendo la mano, pero Padre la aparta.

-No hay caso Sasuke. No eres lo suficientemente fuerte para ayudar. Trae a tu hermano.

-Trae a tu hermano, ¿quieres Sasuke-kun?

Y luego, sobre la superficie, a un lado mío está Hinata. Me mira directo a los ojos, con sus propios ojos blancos, inmensos como el universo. Repite una y otra vez el nombre de Sakura, y se tira al océano, donde se hunde sin si quiera pedir mi ayuda, mientras sigue susurrando el nombre de Sakura. Mi voz queda atrapada en mi garganta, mientras intento alcanzarla, pero Naruto me taclea contra la cubierta, dejándome inmóvil. Luego todo se vuelve oscuro, y abro los ojos.

Tardé por lo menos cinco minutos en recuperar el control de mi cuerpo y de mi voz. Tardé otros cinco minutos en quitarme a Itachi de encima, que estaba encima de mí, y me mantenía inmovilizado.

-¡¿Qué demonios Itachi?!- le grito, poniéndome de pie.

-Estabas gritando como desquiciado. ¿Se puede saber qué estabas soñando?

-No te incumbe. Si estaba gritando ¿por qué demonios me tacleaste? Lo gente no deja de gritar cuando está atrapada contra el suelo.

-Te estabas rasguñando las muñecas y los tobillos como un loco, ya te lo dije-responde con la voz calmada, pero agitada por el esfuerzo de luchar contra mi-. Si me disculpas la gente tiene que dormir.

Me dedica una última mirada antes de salir por la puerta. Yo lo sigo.

-Soñé con papá y con mamá- le digo, sin saber muy bien por qué. Su mirada se torna fría al instante.

-Eso está muy bien Sasuke-chan pero la gente normal necesita dormir.

Susurro un 'Buenas noches' entre dientes, y él se mete a su cuarto. Yo vuelvo a mi cama, pero dieron las seis de la mañana y yo seguí sin poder si quiera cerrar los ojos. Eran este el tipo de sueños los que me perseguían-sin incluir a Hinata, normalmente- y son la razón de que no duerma tanto como debiera. Llevaba ya casi tres meses si pesadillas, y hay que ser idiota para no saber qué fue lo que cambio que las hizo volver. Sin embargo, no entiendo qué demonios tiene que ver nada con nada, y la única escena que normalmente logro recrear es la plática de la anciana, la momia y Goku.

Es temprano, pero permanecer en la cama parece una pérdida de tiempo. Decido salir de la cama y tomar un baño. Pero tal vez el baño sería mejor tomarlo más tarde. Me dirijo a la cocina, donde tomo el Cheerios de la alacena y la leche del refrigerador. Abro la laptop, que está en la mesa de la cocina. Solo estaba hibernando y al prender queda de inmediato en la página que estaba viendo. Full-metal alchemist. Episodio once. Una cucharada de mi cereal. Se abre el messenger.

Estamos en el gimnasio de la escuela, solos. Castigados, más bien. Ella trae puesto un pants de deportes, más bien flojo y sin bolsas, verde brillante, y una playera blanca con una corazón verde roto por la mitad estampada en el pecho. Bajo el corazón hay unas letras en dorado con la cita 'U break it, u buy it'. Trae el cabello en una coleta alta y vaselina en los labios, pues los tiene resecos. 'Exceso de uso' le susurro al oído mientras los acaricio con mis dedos. Ella se sonroja.

La bodega está a la derecha, la tomo por la cintura, llevándola a rastras. Ella se ríe muchísimo y su risa es como una maldita campana. La chica no solo tiene pechos perfectos, trasero perfecto, rostro perfecto y voz perfecta. También tiene la risa más adorable del colegio, de Konoha y de todo el reino del fuego.

-¿Qué harás mañana?- le preguntó de repente.

-Lo mismo que hago todas las noches Sasuke-contesta ella.

-¿Tratar de conquistar al mundo?-sugiero yo.

Ella ríe de nuevo. Es increíble lo mucho que crece el ego de una persona cuando hay una chica linda riéndose hasta del más estúpido de tus chistes.

-También. Ver anime- contesta al final, besándome la mano, que tengo alrededor de su cuello.

-¿Cuál es esta vez? ¿Viste el ultimo que te dije?-le pregunto, y ambos nos tiramos en una de las colchonetas que hay en la bodega.

-Ajá-contesta, mientras yo beso su frente, sus mejillas, sus ojos. Ella vuelve a reír.

-¿Y?-pregunto yo.

-Me encantó. Black Star se parece muchísimo a Naruto-responde ella, mientras se acurruca en mi pecho-estoy viendo Full-metal alchemist.

-¿De nuevo?- me burlo de ella. No entiendo su obsesión con ese anime. A mí hasta el nombre me suena aburrido- ¿Qué tiene de especial?

-Todo. Es un 'must see' para cualquier buen otaku. Deberías de verlo también tú- responde ella, aun sonriendo. ¿Por qué sonríe tanto?

-Necesitaría que alguien me convenciera…

-Te sorprenderían mis habilidades de persuasión entonces- responde ella, sonrojándose y volviendo la cabeza, tomando la iniciativa y besándome en los labios. Lento. Como debe de ser.

Naruto, Sakura y Kakashi están conectados. Kakashi debe estar viendo porno, y eso que apenas son las seis de la mañana. Y son vacaciones. Sakura deja la computadora permanentemente prendida, así que lo más seguro es que siga en su cama. Su estado es 'Ausente'. Naruto, en cambio, lo tiene como 'Ocupado'. El muy idiota se ha de haber quedado despierto hasta tarde viendo anime también. Cuando Hinata se enteró de que tanto yo como Naruto y Sakura somos miembros del Youtube y vivimos ahí atascados viendo cualquier anime, se sorprendió muchísimo. Será porque la vive con Kiba, cuya obsesión no son precisamente las caricaturas.

Tampoco las mías. En realidad, no hay nada que se pueda decir que es mi obsesión. Tampoco hay nada que me guste demasiado. Ni si quiera el anime, al que francamente le dedico la mayor parte de mi tiempo. Tal vez ese es el problema. Cucharada de Cheerios. El problema es que nada me interesa lo suficiente. Más que Hinata, Hyuuga, y parece ser que a ella tampoco le intereso lo suficiente. No que me importe.

Cucharada de cereal.

Q onda teme? No s muy tmprano pa q los patos anden despiertos?

Tal vez baka.

Jiraiya m compro un nuevo par d patines para el hielo Tienes los tuyos bastardo?

Si.

La anciana prometió llevarme hoy a la pista de hielo y estrenarlos sabes si se ha congelado el lago aun?

Si.

Kieres vnir?

Cucharada de cereal. Creo que ya casi alcanzo el fondo del plato.

No.

No seas aguafiestas Sasuke!

¿Va a ir Jiraiya?

Los muy ancianos pretenden q yo no note q soy la escusa ideal pa q ellos puedan tnr una estúpida cita sin verc sospchosos. vienes o q?

No tu mejor argumento idiota. ¿Quién te dijo que yo quiero ver a dos ancianos besuquearse más que tú?

No seas tan cruel bastardo. por favor?

¿A qué hora?

A las 11 30. vndras?

Adivina, idiota.

Y cerré el messenger. Al menos así no tendría que estar todo el día en el departamento soportando al tío Madara. Cucharada de cereal. La ultima d hecho. Dejo el plato en el lavaplatos y vuelvo a mi habitación. Pese a lo que el mundo piense, no vivo en un departamento pequeño sino en el Pent-house del edificio, con cuatro habitaciones, cinco baños y un amplio jacuzzi.

Mi cama, matrimonial, es color azul, como todo en el cuarto. Puede parecer aburrido, pero le da clase. En el baño me lavo los dientes y me meto a la ducha. El agua fría es definitivamente lo mío. 'Total bad-ass, Huh Sasuke?' sonrió Hinata cuando se lo conté. La ducha fría tiene más de una ventaja. No solo sientes correr por todo tu cuerpo cada una de las gotas, pero también es saludable. Y cuando tienes una 'nosotros' como la mía, las duchas frías son necesarias. Una ex 'nosotros'.

Vuelvo a la computadora tras ponerme la ropa más abrigadora de todo el closet. El cuarto está ordenado, las cosas en su lugar. Como debe ser. Me gusta el orden. Saber donde está cada cosa cuando la busco y la sensación de tener todo bajo control. Puede que no sea posible, tener todo bajo mi propia supervisión, pero me agrada sentir que es así.

-¿Despierto tan pronto Sasuke?- saluda mi tío, recargado en la puerta abierta.

-Ajá. ¿A trabajar?

-Duro y sin descanso, la fortuna Uchiha no se amasa sola, ¿verdad?

-Supongo que no. Suerte en el trabajo- le contesté, aun con sueño y en la computadora.

Él salió de la casa con paso apresurado. El tío Madara cuida de nosotros, pero lo hará solo por uno o dos años más. Supongo que ha de estar furioso ahora que Itachi está a punto de hacerse cargo de la compañía. Disfruta del poder y de ser el jefe. Se lo nota. Como a un borracho se le nota el alcohol y a Mizuki que no se ha lavado los dientes en una semana, así se le nota a la gente el hambre y la adicción al poder. Madara es de esos. Ama el poder con el mismo fervor con el que Napoleón Bonaparte deseaba ser alto.

Precisamente la razón por la que él y Padre jamás se llevaron bien. Padre también era un hombre ambicioso, jamás lo pintaré como un santo, pero lo cierto es que a lado de Madara, Lord Voldemort todo lo que quiere es un paquete de galletitas.

-Harry Potter, Sasuke. ¡Por favor!-suplicó ella.

-Tienes que estar bromeando Hinata. No hay manera de que yo…

-Dos boletos para Harry Potter y el Príncipe Mestizo por favor- me interrumpió Hinata, pues habíamos llegado a taquilla.

Muy ingenioso de su parte distraerme con sus grandes ojos blancos y su sonrisa de muñeca. Tomó los dos boletos entre sus dedos, pasándomelos por la cara e intentando correr. Me reí de ella. Fuerte. La muy tonta había olvidado que la tenía tomada de la mano. Sonrío inocentemente y se me acercó, besándome en la mejilla.

-Muy ingenioso, Sasuke-kun, distraerme con tus ojos negros y tu sonrisa de personaje de anime- susurró en mi oído, sonrojada-. Pero se te olvida que yo tengo mejores trucos.

Me distraje un momento y se soltó a correr. Por supuesto que no tardé en correr tras ella.

Y ese es el problema. El problema es que hace trampa. Que no me la puedo sacar de la cabeza. Que me la imagino sola llorando en su cuarto, y me siento culpable viendo anime en el mío. Es una tramposa, porque me hace sentir como si la culpa fuese mía. Y es que no lo es. No lo es. Tres meses en secreto es mucho tiempo. Demasiado. ¡Y como discutíamos! Muchísimo. Y lo peor es que en silencio. Y lo peor es que no me acuerdo de todas esas discusiones, sino de la manera en que suspira cuando le estoy besando el cuello. Y eso no puede ser. No está bien.

How long, how long…

Tomo el teléfono antes de que si quiera empiece la canción. ¿Cuál es el chiste de tener Otherside de los Red Hot Chili Peppers si ni si quiera se puede dejar que suene lo suficiente? Si no se puede porque estoy pensando en que tal vez sea Hyuuga. Pero. ¡Oh Sorpresa! No es Hyuuga. Es Naruto. Uzumaki Naruto.

-¿Vas a salir o que idiota? Ya estamos aquí abajo.

-Hn. Ahorita bajo- contesto, luego agrego antes de colgar-. Idiota.

-En el fondo amas a Naruto kun, Uchiha san- se burla ella con su voz de campana. ¡Campana! Que estúpida comparación.

-Hn. Tal vez- contesto con un tono neutro.

-¿Tal vez?-pregunto ella, con gesto de confusión. Tierno.

Me estoy convirtiendo en una niña. ¿Qué demonios está haciendo Hyuuga conmigo? No es de hombres Uchiha estar pensando en lo tiernas que son las sonrisas de muchachas de cabello negro azabache y ojos blancos. Y frases sarcásticas y lágrimas que conmoverían hasta a una roca.

-Si, Hyuuga. ¿O quieres qué te confiese mi homosexualidad y amor eterno por Naruto?-contesté. Ella hizo una mueca.

-Supongo que no estaría mal, ¿podría grabarlo y usarlo para el periódico escolar?

Intento sacármela de la mente mientras saco los patines del closet, mientras espero el elevador, y mientras insulto a Naruto. Intento sacarme a Hinata de la mente mientras estoy en el carro, mientras Tsunade y Jiraiya se miran como perros (viejos) en celo. Intento no pensar en Hinata mientras le apuesto a Naruto que patino mejor y más rápido que él. Intento no pensar en Hinata cuando Jiraiya toma mal una curva y casi choca. Intento no pensar en ella cuando llegamos al lago, que está congelado. Intento no pensar en ella cuando veo la nieve y el hielo. Blancos como sus ojos, como su sonrisa y como su piel.

-¿A qué viene la sonrisa de idiota Teme?

Volteo a ver a Naruto.

-El invierno es mi estación favorita del año.

-¿Por las guerras de nieve?

-No.

-Pfttt… Lo mejor del invierno es que el lago se congela y puedes patinar. Que hay nieve por todos lados y juegas guerras de nieve-empieza él.

-Lo mejor de la nieve es que es blanca- lo interrumpo bruscamente. ¿A qué vienen todas esas tonterías de juegos? Lo mejor de la nieve es el blanco. Punto.

El borra su sonrisa. Es increíble como aun con esa cara de idiota, esa enorme chamarra naranja y esa gorra frunciendo el entrecejo aun puede lucir serio. Pero Naruto es así. Es un idiota, pero lo que la gente no sabe es que hay mucho más detrás de un idiota. Hay una razón por la que los idiotas actúan como idiotas. Naruto no es la excepción. Es el idiota más inteligente ya auto-reflexivo que he conocido en mi vida.

-Si vas a estar pensando en ella, mejor lárgate de regreso a tu casa- me ordena. Y está molesto.

-No tengo idea de que está hablando-contesto, casi automáticamente.

No es como si fuese su asunto. Mis problemas con Hinata son eso: mis problemas con Hinata.

-Sakura me dijo que los vio besándose, y los dos han estado insoportables últimamente. Jamás pensé que Hinata chan pudiera enojarse. O que tú pudieras estar tan… amigable.

-Ni yo pensé que pusieras decir más de seis palabras juntas sin ninguna grosería.

Él se encogió de hombro, dando mi caso por perdido (supongo). Toma impulso y se desliza por el hielo, llegando hasta la otra orilla. Ahí recoge nieve, con la que hace tres bolas que arroja a Jiraiya. El anciano, que estaba ocupado haciendo reir a Tsunade se vuelve, gritando vulgaridades a su ahijado. Tsunade, de pie a su lado le golpea en la cabeza, y empieza a gritarle vulgaridades a él. Hay que decir que para ser ancianos son divertidos.

Como Naruto y Sakura. Me deslizo hasta donde está Naruto de nuevo.

-Hablas demasiado idiota, pero no me has dicho nada de tus fabulosos avances. Pensé que al fin me la iba a quitar de encima- le reclamo.

Él, por absurdo que parezca, sonríe.

-Tú y Hinata-chan han estado en otro mundo, ¿verdad?

-¿¡Qué!? Por supuesto que no. No entiendo que tiene que ver ella en el tema- respondo.

Él rueda los ojos. Rueda los ojos. ¿Cuándo las cosas están para llorar? Cuando Uzumaki Naruto, bueno para nada, idiota local y futuro presidente te rueda los ojos. Entonces sabed que tocaste fondo.

-Empecé a salir con Ino hace dos meses, Sasuke chan. Si no estuvieras viéndole las piernas-y tocándoselas- a Hinata chan lo sabrías.

-¿Y? ¿Qué paso con Sakura?- le pregunte.

Creo que soy sincero cuando digo que estoy confundido. El mundo debe acabar si Naruto dejo de perseguir a Sakura. Lo próximo que sabré es que su sueño es ser panadero y sus ojos cafés.

-Yamanaka es casi idéntica a Sakura- le comento.

-Una versión mejorada- responde él, encogiéndose de hombros-. Al menos si algo sale mal mis hijos no tendrán cabello rosado.

-¡No puedes ser tan idiota como para creer que su cabello es rosado de verdad!-comento con incredulidad.

-Lo es. ¿Nunca has ido a su casa? Hay foto de ella de pequeña. Una de cuando tenía un año en la sala de estar. Y tenía el pelo rosado- contesta él, y se encoje de hombros.

Ino es mi ex novia. Anduvimos un mes, hace dos años. Todo el mundo decía que era más fácil acostarse con ella que con una prostituta, pero la verdad es que la chica sabe cómo mantener las piernas cerradas. Jamás pasamos de un beso. Y después de un mes me di cuenta de que había miles de chavas mucho más dispuestas que ella a darme lo que yo quería, y ella se dio cuenta de que yo no era el amor de su vida. Una fan girl menos. Aunque le gusta molestar, solo para llevarle la contra a Sakura.

Amigas como esas dos, jamás se han visto. Cualquiera diría que se odian, al menos a primera vista, pero nunca he visto a nadie cuidar de otra persona como cuida Ino de Sakura, o viceversa. Claro, todo con absoluta discreción y siempre odiándose una a la otra. Ino-cerda contra Frente-de-Marquesina es el tipo de cosas que se graban en el anuario.

-Deberíamos ir a verla. A Hinata quiero decir- dije yo en un susurro. Él tuvo la 'delicadeza' de no decir nada-. Se la ha de estar pasando fatal.

-Alguien debería hacer algo acerca de Hiashi- responde él-. Idiotas como él deberían irse directito al infierno.

Yo asiento. Ni la escuela, ni la casa de Hinata están muy lejos. Caminamos hasta la avenida, y llegamos hasta la escuela. Desde aquí es más fácil llegar a casa de Hinata porque son solo dos cuadras y normalmente no están muy transitadas. Es el tipo de calles donde solo hay casas grandes e importantes, el tipo de casa en que yo vivía de pequeño. El tipo de casa que es tan grande que te puedes perder en tu propio jardín.

Había alguien en la entrada de Hinata. ¿Una visita? Traía una gran maleta y una mochila en la espalda. De Vans. Como la de Hinata. Imposible. Son las seis de la tarde. ¿Qué estaría haciendo Hinata afuera, en especial con este frío y con dos maletas? Mientras la miro. La figura cae, como una muñeca rota.

-¡¡Hinata!!

Lo demás es un sueño…. Hinata está inconsciente, Naruto marca a Jiraiya, quien vuelve con Tsunade. Hinata está enferma, tiene un brazo dislocado y posiblemente una contusión, pues está saliendo sangre de su oído. Parece ser que no ha comido demasiado, y está ardiendo en fiebre. Su rostro está más pálido que nunca, sus ojos cerrados, y si su cuerpo no estuviera hirviendo, parecería que tiene temperatura.

-¡Hinata!-grito yo de nuevo, volviendo a mis cinco sentidos. Estamos en mi casa. En mi cuarto-¡Hinata!

Ella no contesta. Pasaron horas y ella no dijo nada. Llego Itachi, se fue Naruto. Llego Madara, se fue Itachi. Dieron las doce, la una, las dos, las tres. Volvió Itachi. Tomado pero sin que se le notase. Se ducho. Se acostó. Tsunade se quedo dormida a lado de la cama. Dieron las cuatro, las cinco, las seis. En el cuarto de al lado, se despertó Madara. Se duchó, preparó su desayuno. Hizo mucho ruido. Paso a saludar y a burlarse de mí por no haber dormido. Tsunade despertó, y decidió tomar la temperatura de Hinata. Bajo la delgada sabana que la cubre, puedo distinguir claramente sus piernas, su cintura, sus pechos. Sé que estaba en ropa interior bajo las sabanas, Tsunade la había desnudado, y aunque está enferma, estoy aquí, pensando en ella.

Salimos de la escuela tarde. La campana del toque de salida nos había descubierto en el laboratorio de Física. Más específicamente en el archivero tras la bodega del laboratorio de física. Habíamos estado tan enfrascados en nuestra discusión acerca de los derechos y facultades de los animales que jamás la escuchamos. Era increíble hablar de derecho mientras tenías a la chica más estúpidamente perfecta del universo a horcajadas sobre tus piernas y besándote el cuello. Lento. Siempre lento.

-¿Qué sientes?-le pregunté de repente.

-Asombro… porque estás aquí y todo es perfecto-susurró, el sonrojo aun presente-. Felicidad. Cariño. Amor. Tristeza. Belleza. Tu piel. Tus manos, tus labios. Un poco de todo.

-Debería besarte- respondí.

-Puede que sea mala en eso-respondió.

-Imposible- susurré contra sus labios-tienes el mejor maestro del mundo.

-Exacto-rió ella.

Su risa era como una maldita campana, y yo reí con ella.

Madara observa a Tsunade mientras atiende a Hinata. No despega la vista de ella. Me pregunto que tanto peligraría su vida si Jiraiya se enterara que Madara Uchiha estuvo viendo de esa manera a su 'chica'. Muerte instantánea. No creo tener muchas ganas de perder otro familiar. Comprendo que a muchos les guste Tsunade. Debió haber sido bonita, hace unos quinientos años. Pero la mira como si estuviera desnuda. Ancianos. Nadie los comprende.

-Sa…Sasuke-kun-gime Hinata.

Tsunade alza una ceja, clavando sus ojos en mí. Tantas cosas que hicimos para que nadie se enterara, y ella va y lo suelta en frente de la directora. Yo frunzo el entrecejo, regresándole la mirada Uchiha 'no te metas conmigo'. Ella vuelve a Hinata.

-¿Estás bien cariño? ¿Cómo te sientes?- le pregunta Tsunade con voz suave.

-Haha-ue-gimió ella como respuesta-. Te… tenía tantas ganas de verte.

Tsunade suspira.

-Está delirando- explica la reina de lo obvio- ¿Crees poder cuidar de ella?

Yo asentí. Ella procedió a explicarme que lo mejor sería mantener su cuerpo caliente, pero no cobijarla demasiado, intentar que su cuerpo no subiese mucho su temperatura, pero procurar que su cabeza se mantuviese fresca. Ella regresaría por la tarde. Madara salió con ella. Muy sospechoso. Cuando salen, me siento a lado de Hinata, y coloco una compresa fría en su frente. Esta hirviendo. Me acerco, acariciando su mejilla con mi mano. Se ve tan frágil, como papel, como si en cualquier momento pudiera…

-¡¡HINATA!!

Hinata no se mueve. Gime una o dos cosas inteligibles, pero no hace nada más. Siento mis ojos escocer, lo que me convierte en un total idiota. La gente no se muere de una fiebre. Ni de un brazo roto. Ni de un golpe en la cabeza. Puede ser solo una contusión leve. Pero en ese caso ella no debió haberse dormido. Pero ya estaba inconsciente cuando la encontré. ¿Acaso debí de haberla despertado?

-Sasuke, si no dejas tu histeria, vas a tener que dejarme a la mocosa a mí.

-No te atrevas a…

Itachi cambió la compresa de la frente de Hinata, me mostró una taza, y apoyando la cabeza de ésta entre sus piernas le dio de beber. Olía rico. Canela y chocolate. Él sonrió. A Itachi le gusta actuar como el chico malo de la película pero es el sujeto más agradable y relajado que conozco. Siempre está preocupado por los demás y le gusta ayudar a los demás. Lo dtesto porque siempre me hace quedar como un imbécil

-El chocolate ayuda a calmar los nervios y a combatir algunos virus. La canela huele bien y fortalece el sistema respiratorio. Estoy seguro que tu novia puede usar los efectos de esta bebida en este momento-explica él-. Lo último que necesita es tu histeria, Sasuke.

-No es mi novia.

-Como sea.

Como sea, será. Itachi deja la habitación. Y este es solo el primer día.

-Tienes algo en la cara- le dije.

-¿Comida?-chilló ella, sonrojándose.

Yo me reí de ella, y ella hizo una mueca de enojo. Era una tontería. Mi propio chiste personal a costa de ella. Si el chiste no le causaba gracia, a mi me bastaba con sus expresiones. Son esas las que me vuelven loco. Todo de Hinata me vuelve loco.

-No-respondí. Ella sacó un kleenex de su bolsa y se limpió ambas mejillas. Luego alrededor de los labios-. Sigue ahí.

-¿Donde?

-Aquí. Son rojos-los acaricie-, y pequeños. Y… ¿Qué es esto? Están resecos por falta de uso, Hinata.

Hinata despertó al día siguiente, pero pasó Nochebuena en cama. Estaba enferma pero estaba consciente. Lleva un día despierta, y yo no he pasado a visitarla. Solo quisiera que Naruto no me viera como si yo fuera un gran idiota. Sé que quiere gritar, pero no dice nada. Ordenes de Hinata supongo. ¿Y ahora? Ahora tengo que verla. Pero…

-Te traje maquis- le digo, entregándole su bandeja, y buscando un tema de conversación de manera desesperada- y refresco.

-Gracias. ¿Qué decías de Navidad?

Sé que estoy sonrojado. Parezco un idiota. Si ella se sonroja se ve… linda. Si yo me sonrojo parezco idiota.

-Quería… que pasaras Navidad conmigo-le susurré, tartamudeando. Después de un rato agregué -. Porque… sé que no te gusta tu familia… y bueno, mi familia está… muerta… y a Itachi y a mí nos serviría la compañía. Y…

-¿Sasuke?

-Está bien… no necesitas sentirte…

-Me encantaría pasar Navidad contigo.

¿Pero enferma? No creo que fuera así como quisiera pasar la Navidad. Entro a su cuarto. Ella está ahí, acostada, con los ojos blancos como la nieve fijos en la puerta. Yo la miro de regreso, y es como el primer día, en la enfermería. Ha dormido y comido un poco, y no se ve tan enferma. Me acerco hasta su cama, sentándome a su lado.

-Hola Sasuke- susurra.

-¿Cómo sigues?

-Me duele todo. Pero estoy bien-responde ella. Yo guardo silencio-. Hiashi me corrió de la casa.

-Puedes quedarte aquí- digo yo. Ella me ignora.

-Neji le dijo de… nosotros- responde ella-. Creo que los Hyuuga y los Uchiha no se llevan muy bien entre si. Rivales económicos o algo por el estilo.

-¡Tú lo manejaste perfecto! ¿No? Sakura y yo somos amigas, ¿no? No la insultaste, fuiste amable, le explicaste las cosas como a alguien que se preocupa por ti y que te quiere, ¿verdad?-le escupí todas las palabras de sopetón. El tartamudeo un poco, pero no lo deje decir nada- ¡Te dije que ella era importante para mí! ¡Te lo dije, pero tú solo puedes llamarla idiota una y otra vez y ser tan grosero que…!

-Bueno, si era tan importante para ti, podías haber sido sincera desde el principio. Podías haberle hablado de ti y de mí- explicó él, arrastrando las palabras, su voz fría y distante, sus ojos llenos de coraje contenido-. Pero no lo hiciste. ¿Por qué Hinata? ¿Sabes que creo? Que simplemente no te importa. No te importa Haruno, y sinceramente, dudo que te importe yo. A mí no me interesa una relación a escondidas, así que adiós.

-Sasuke… tú… si me interesas. De verdad que sí. Estaba asustada y…

Pero no importa nada. Ella lo sabe. Si puedo besarla y ella puede besarme, ¿qué importa si tiene que ser escondidos en el sótano?


Gracias por leer.

Taaaan cursi!!

Lilamedusa