~ Decisiones correctas, finales inesperados ~
Sentía el viento sobre su cuello acariciandola suavemente mientras se dirigía a entregar unos paquetes muy importantes, después de esa diligencia sería libre, libre hasta el próximo día ya que era parte de su trabajo entrar todos los días.
—Buenas tardes vengo a dejar este paquete para la ingeniera Asami Sato —dió aviso a la recepcionista.
—Buenas tardes, ahorita aviso para que le vengan a recibir puede tomar asiento.
—Gracias —tomó asiento mientras veía alrededor.
Siempre se sorprendía de lo grandioso que era ese edificio, la gran cantidad de gente que trabajaba en el lugar y el ambiente tan sereno que se sentía.
Llevaba al rededor de seis meses trabajando en la compañía de envíos express de la ciudad junto con su amigo Bolín, a pesar de que en Industrias Futuro se le había ofrecido un buen salario no quiso obtenerlo debido a ciertas cosas de las cuales se enteró después de regresar de sus vacaciones con Kuvira. Había sido un proceso duro lidiar muchas cosas de las cuales no recordabas nada y algunas dolían mucho.
Flashback
Recibió una llamada de un número desconocido y contestó para saber de quién se trataba.
—¿Hablo con Korra? —una voz femenina se escuchó en su bocina.
—Así es ¿quién le habla? —preguntó curiosa.
—¿Quieres saber la verdad de Asami y tú? llega a la dirección que te envié por mensaje a las tres de la tarde sin falta —colgó la llamada y cómo la mujer decía tenía un mensaje de la dirección y la hora.
Su curiosidad por saber qué rayos están pasando y porque tenía que ver ella con Asami le ganaron y fué al lugar a la hora acordada. Con cinco minutos de retraso llegó una mujer vestida con jeans negros, una chaqueta de cuero, llevaba el cabello suelto y sus rostro era uno de los más hermosos que la morena hubiese visto antes.
—¿Quieres algo de tomar? —llamava a uno de los meseros.
—Puedo saber ¿quién eres primero? —cuestionó confundida.
—Ya tendremos tiempo para eso cariño —le sonrió—. Tráeme una hamburguesa doble con queso sin pepinillos por favor y un te frío.
—A la orden ¿y la señorita?
—Una ensalada de manzana por favor y agua pura —respondió mientras leía la carta.
—¿Con pollo a la plancha estaría bien?
—Sí —respondió y vio al mesero retirarse con las cartas de menú—. ¿Entonces?
—¿No puedes dejar el misterio por un rato? —le vió con una sonrisa—, pero creo que te lo mereces después de todo —alzó sus hombros—. Me llamo Azula mucho gusto.
—¿Por qué me citaste en este lugar? esto es demasiado raro ¿acaso te conozco de antes?
—Tengo que hablar contigo acerca de ciertas cosas y no, es primera vez que te veo también.
—Eso me tranquiliza ¿de qué quieres hablarme y qué tiene que ver Asami conmigo?
—Conozco a Asami desde hace unos meses, pero me he involucrado con ella en muchas cosas las cuales no me agradan en lo absoluto —dijo sin importancia—, conozco tu historia Korra y es por eso que te cité aquí.
Sus ojos se abrieron como platos ante lo que decía la chica y sintió un poco de temor ¿sería algo de su pasado? ¿era tan grave como para que ella la citara?
—Asami no es lo que aparentan ser Korra…
Fin del flashback
Llegó alguien que conocía muy bien y se levantó con el paquete en las manos y lo puso en el enorme mostrador de madera que pertenecía a los recepcionistas de la empresa, sacó los papeles para que le firmarán de recibido de su mochila.
—Hoy si han traído muchos paquetes para la ingeniera —hizo el comentario dirigido a la morena.
—Así es —sonrió—, si puedes firmarme de recibido por favor.
Tomó el lapicero para hacer el verbo y de pronto escucharon una voz que jamás confundiría.
—Hola buenas tardes a todos —saludó amablemente mientras sus verdes se perdían en la morena.
—Buenas tardes ingeniera —saludaron todos incluyendo a la mensajera.
—Le vienen a dejar un paquete nuevamente ingeniera.
—Gracias déjalo en mi oficina por favor —respondió.
—Que tengan una linda tarde —se despidió de todos ya que el aire le faltaba.
«Ella era tu pareja cuando tuviste el accidente...»
Se dirigió rápidamente al aparcamiento donde la esperaba su motocicleta que la llevaría a un lugar más seguro para ella, pero sus pulmones le fallaron y no pudo ni siquiera subirse a esta.
—¿Estás bien? —preguntó mientras posó sus manos sobre la espalda morena.
—Sí estoy perfectamente —dijo asustada por el tacto—, ya me iba que tenga excelente tarde.
—Hey no tienes que ser tan sería cuando no hay nadie cerca —sonrió ante el acto tan extraño de la morena.
—Perdón, es que tengo que… me… me tengo que ir —subió al vehículo.
—Te he notado muy extraña desde hace ya bastante tiempo ¿te pasa algo?
«¿Qué si me pasa algo? ¿realmente nunca vas a decirme la verdad?»
—No, creo que sólo estoy nerviosa —se disculpó aunque la respuesta era momentánea.
—¿Quieres ir a tomar unos tragos? —le invitó implorando que la respuesta fuera positiva.
—Sí me pasa algo, pero no quiero aclarar nada —rompió uno de los grilletes que le fueron puestos hace ya un tiempo—, así que solo lo diré.
Se empezó a sentir nerviosa por la situación que se había formado en el aparcamiento donde bailaba el aire fresco.
—¿Qué sucede?
—Soló quería que supiera que ya sé toda la verdad acerca del accidente y de lo que hizo por mi—una pausa fue necesaria para aclarar su garganta—, también sé lo que pasó entre usted y yo…
Su mirada se cristalizó al escuchar las palabras salir tan penetrantes de la boca de la que que consideraba el único amor verdadero que tuvo una vez.
—Korra yo…
—Dije que no quería aclarar nada —la detuvo—. Que tenga buena tarde.
—Por favor no te vayas así, por favor —dijo en tono alto mientras veía a la morena subirse a su motocicleta—, quiero explicarte todo en serio.
—¿Y qué habrá después? ¿más mentiras? —respondió severamente.
—No Korra en serio quiero que me escuches y juzgues por tu misma, no sé que te habrán dicho, pero quiero decirte la verdad, la verdad de todo...
—Lo pensaré —encendió el motor y se fué del lugar.
Su mente era un laberinto del cual no encontraba salida, ver directamente a la chica alta y decirle la verdad fue liberador, no le dolía porque no sabía que sentir, pero le decepcionaba que ni siquiera lo escuchó de sus labios rojos, sino que se tuvo que enterar por su nueva amiga Azula. Esos pensamientos la acompañaron hasta su casa donde al llegar tiró al suelo su mochila, se dirigió a la cocina, abrió la puerta de la refrigeradora, el frío envolvió su mano la cual tomó el jugo de aloe a los cuales se volvió adicta gracias a una doctora muy especial.
—Creo que no tardará en venir —dijo mientras se recostaba en su sillón.
Por su mente pasaba una y otra vez la escena que tuvo con la empresaria en el aparcamiento, la cara de asombro que la ojiverde le mostró cuando le contó la verdad que estuvo ocultando durante tanto tiempo era épica y se sentía realmente libre. Muchas veces salió con la de tez blanca a comer, al cine, a pasear al parque y siempre sentía que le diría la verdad, pero esperaba demasiado ya que nunca le comentó nada. En su interior sintió que quizá Asami simplemente quería olvidarse de los errores que cometió y su perdida de memoria era una gran oportunidad, pero siempre había algo que la detenía que lo dejaba avanzar ¿era miedo quizá?, no lo sabía, pero había aprendido algo y era que tenía que hacerlo todo por ella.
—¡¡Diablos!! estoy tan confundida —cerró sus ojos mientras masajéaba su frente.
En ese momento su puerta se escuchó y supo de quién se trataba
«Justamente viene ahora» —pensó alegremente.
—Buenas tardes Korra —dijo mientras bajaba su mochila y se dirigía a saludar a la morena.
—Hola Kuvira —la abrazó fuertemente—, ¿qué tal el trabajo?
—Muy cansado aunque creo que a ti te fue peor —la observó de arriba a abajo—, ¿pasa algo Korra?
—¿Qué te diré? —alzó sus cejas.
La ojiverde quitó sus zapatos e invitó a la morena a acostarse con ella en el sillón mientras se disponía a escucharla.
—Sabes que puedes contarme lo que quieras Korra —recostó su cabeza en el pecho de la morena mientras con sus dedos acariciaba el vientre algo abultado de la chica.
—Me encontré con Asami nuevamente hoy —hizo una pequeña pausa para ver la reacción de la doctora, pero continuó al no ver nada—, me dijo que saliéramos a comer, pero yo no pude más y exploté —dio en tono bajo y quedó en silencio.
—¿Explotaste? —interrogó.
—Le dije que sabía que había pasado entre nosotras y todo lo que hizo…
—¿Qué te dijo ella? —preguntó de forma serena.
—Ella se sorprendió mucho de lo que salía de mi boca, supongo que nunca imaginó que yo sabía toda la verdad y trató de explicarme, pero no quiero escuchar nada de ella Kuvira ¿estaré mal?
Flashback
—¿Tú también lo sabías y nunca lo dijiste? —cuestionó molesta.
—Entiende Korra, esto es algo en lo que no tengo mucho que ver, yo solo quería ayudar a limpiar sus pecados.
—Pero no eres un sacerdote para empezar —estaba bastante enojada.
—Mira sé que lo que hice no estuvo bien porque se lo oculté a todos, pero no puedes culparme por cosas que ella cometió —se defendió.
—Kuvira tiene razón Korra, si buscas a un culpable ese sería yo por no decirte lo de Asami —se disculpó el ojiverde.
—Contigo es que estoy más enojada, tú lo sabías y nunca me lo dijiste —se sentía dolida—, ¿acaso sabes lo que sentí cuando esa chica me contó lo que pasó conmigo y Asami? —frunció su entrecejo—, fué tan frustrante no recordar nada de nada y ni siquiera pude dudar de lo que decía porque no estaba segura —sus lágrimas empezaron a salir involuntariamente.
—Korra sé que lo que hicimos no estuvo bien, pero tienes que aceptar que nosotros solo queríamos protegerte, nunca imaginamos que alguien fuera de los tres te diría todo eso.
—Yo me siento también muy culpable amiga, yo trate de mantenerte alejada de Asami para que no te sintieras como ahora, pero la verdad siempre sale a la luz —abrazó fuertemente a su amiga quién lloraba de frustración.
—Cuentenme todo lo que sepan por favor —imploró—, no quiero que me oculten nada, aunque sea frustrante prometo mantener la compostura.
Ambos jóvenes se vieron cómplices y decidieron que era hora de contar todo lo sucedido…
Fin del Flashback
—Mira, sé que es difícil, pero pienso que ella de alguna manera quería protegerse ella también —justificó una vez más las acciones de la empresaria—. Recuerda lo que dijo Bolín esa noche, ella se crió de una forma que todo lo que quería podía obtenerlo de la manera que se le antojara y quizá fue un mecanismo de defensa el alejarse.
—Lo sé, lo sé Kuvira, lo sé perfectamente trato la manera de pensar como ella vivió su vida, pero me cuesta entender del porqué hizo todo eso —se lamentaba.
—Lo que necesitas es tiempo para pensar en lo que quieres Korra, ordenar el pasado es fundamental para vivir tu futuro y quieras o no ella es parte de tu vida.
—¿Cómo puedes ser así?
—¿Cómo?
—¿Tan comprensiva? ¿acaso no te molesta?
—Claro que lo hace, ella es una persona diferente a las que he conocido, pero me compadezco de su forma de vida —alzó su mirada al rostro moreno—. En lo que pude conocerla, ella siempre actuó como si su dinero podía comprarlo todo y al no poder recuperarte ni con los tratamientos más caros, se vió en un laberinto sin salida y actuó de la peor manera.
—Supongo que es como dices —recordó la propuesta de trabajo—. ¿Qué se supone que deba hacer?
—Pienso que…
Fué interrumpida por el timbre de la casa de la morena.
—Iré a ver quién es —dijo levantándose del sillón.
—Aprovecharé para ir al baño —informó.
Al abrir la puerta pudo ver un rostro entristecido, una mirada verde pálida y unas mejillas con rastros de haber llorado por un rato.
—Hola Korra ¿puedo charlar contigo?
—Rayos, dije que no quería aclarar nada —se enojó, pero al ver la tristeza que rodeaba a la chica pálida sintió simpatía con ella—, pero creo que ambas necesitamos esto —le invitó a pasar.
Había estado en ese lugar miles de veces, pero era bastante diferente a como lo recordaba, ya no eran los mismos sillones dónde pasaban sus noches de locuras pasionales y las fotografías que compartía con la chica ya no estaban, esas ahora estaban en su poder, Bolín había borrado todo rastro de su existencia.
Flashback
Entraron apresuradas y aseguraron la puerta para que nadie indeseado pudiera interrumpirlas. Sus ropas iban dejando el rastro hasta el enorme sillón verde menta dónde yacía acostada cierta morena totalmente desnuda y su novia sobre ella quien masajéaba sus senos mientras gemidos salían de sus bocas.
Habían tenido una tediosa reunión familiar en la mansión Sato y eso hizo que la llama del deseo se elevara más alto estando en el coche antes de salir a toda prisa hasta la casa más cercana la cuál era de la sureña. Últimamente se les daba por hacer el amor todos los días y ese día no iba a ser la excepción, estaba más que encendidas.
Las manos fuertes de la motorista rodeaban en trasero níveo de su novia mientras recibía besos desenfrenados en su cuello y chupetones en sus senos. Estaban desesperadas por sertir sus cuerpos bailar al ritmo del calor que sentían en su interior.
Para Korra, Asami era la primera persona en su vida sexual y experimentar con la persona a que amaba era lo mejor, ya que hacía que su amor por ella creciera más y para Asami era la primera vez que amaba a alguien con esa intensidad, sentía que la de piel achocolatada era su otra mitad y lo pensó así desde que empezó a salir con ella de manera "amistosa", no era la primera relación sexual que tenía, pero era con Wolff con la única que sintió que realmente hacía el amor.
Fin del Flashback
«Ahora son sillones de cuerina» —pensó al pasar a la sala.
Sus ojos se desviaron al suelo y supo que la morena no estaba sola al ver los zapatos que obviamente no pertenecían a Korra.
—Toma asiento por favor —dijo seria—, iré a traer algo para tomar.
Siguió la orden y se sentó en el sillón de una persona. Observó todo a su alrededor, los colores de las paredes también habían cambiado así como la sureña de la que se enamoró en el pasado.
«Eres una Korra totalmente diferente»
—¿Quién era Korra? —dijo mientras se dirigía a la sala y tragó espeso a la ver a la invitada inesperada.
—Hola doctora —la observó dolida.
—Hola señorita Sato —respondió cordial, pero con nervios de encontrarla ahí en casa de la sureña.
—Asami vino para hablar —entró a la sala con unos vasos con agua.
—Creo que me iré así las dejo charlar agusto —dijo mientras se colocaba sus zapatos.
—Kuvira quiero pedirte algo —la haló fuera del alcance auditivo de la ojiverde—, necesito que estés conmigo por favor —imploró.
—Pero es algo que tiene que resolver ustedes dos —dijo sin más.
—No quiero estar sola con ella por favor —pidió—, tú sabes ser bastante imparcial y te necesito a mi lado para cerrar este capítulo.
Cerró sus ojos mientras pensaba con claridad. Realmente esto era algo que no la involucraba en lo absoluto, pero se había hecho bastante cercana a la ojiazul y sabía que necesitaría consuelo después de su charla.
—Esta bien —accedió—, pero lo hago para que tu cuerpo esté bien.
Avanzaron a la sala nuevamente y tomaron asiento.
—Kuvira se quedará aquí mientras hablamos, es difícil para mí lidiar con todo esto.
—Esta bien —«qué otra me queda».
Se acomodaron las tres en los sillones cómodos de la dueña de la casa y tomando fuerza tanto para escuchar como para hablar de lo que tenían que resolver.
—Vine hasta aquí para aclararte mis actitudes —mencionó—, ya es tiempo que deje de huir de la realidad que yo misma creé.
La pelicastaño asintió dándole lugar para que empezara a contar la versión de su historia, con esto ella buscaba aclarar de una vez por todas todas las lagunas que tenía en su memoria. Sería doloroso en cierto punto, pero sabía que era la mejor manera para entender su vida y tomar diferente rumbo.
—Cuando pasó el accidente tú me defendiste a costa de tu vida y aunque no entendiera el porque de las cosas que pasaban pude comprender que no era tan fuerte como de suponía que debía ser —sus recuerdos empezaron a aparecer en su mente—, el doctor dijo que tú vida pendía de un hilo y en ese momento sentí mi mundo derrumbarse, el mundo que tú creaste para mí se desvanecía por completo. Yo que no tenía más que dinero y falsas amistades, con lo primero pensé en resolver todo pero nada salía bien. Contigo pude tener una vida feliz y de un momento para otro todo eso iba desmoronándose, sentí que tenía que salvar todo y dí todo de mí para que todo lo que trabajaste en mi vida vacía no se perdiera, pero al perderte a tí Korra mi vida se convirtió en un auténtico infierno —sus lágrimas salían sin permiso de sus ojos opacos—, quería mantenerme fuerte, pero solo me agitaba a mi misma y al no ver esperanzas en tu recuperación la verdadera faceta de Asami salió del sótano e invadió mi vida nuevamente, empecé a hacer cosas que hacía cuando estaba vacía. Pensaba que realmente no volverías y esa luz que me iluminó por esos años que estuvimos juntas empezó a desvanecerse y sentí que tenía que ser fuerte de alguna manera y abandone la idea de que algún día estuviste a mi lado, quería ser fuerte ya que mi padre acababa de confiarme la empresa de la familia, no podía quebrarme e inventé esa armadura falsa dónde tú no existías para hacerle frente a la vida real, no podía permitir que me vieran tan destrozada.
Cada palabra que salía de los labios rojos impactaban de gran manera el corazón de la sureña y de la doctora.
—Cuando decidí alejarme del mundo que me hacía felíz, Bolín estuvo en desacuerdo conmigo y me dijo que una vez tú estuvieras recuperada ya no había marcha atrás, pero no quise escucharle. Todas las noches salía a los bares para emborracharme hasta perder la conciencia, sin saber cómo al otro día aparecía en mi casa hasta que el guardaespaldas que tenía me dijo que realmente se preocupaba por mi —su vergüenza era enorme—. Sé que suena bastante egoísta de mi parte el que solo me alejara, pero la Asami de antes obtenía las cosas fácilmente nunca luché de manera conscientente por algo aparte de mi carrera profesional, no sabía qué hacer ese tipo de situaciones porque tú eras mi confidente, quién me aconsejaba en situaciones dificiles. El mayor golpe que tuve fue cuando ya no pude más y decidí ir a buscarte esa noche —apretó sus manos y cerró fuertemente sus ojos—. Al verte conciente sentí culpa por no haber estado cuando más lo necesitaste, al haberte abandonado de esa manera…
—Pero te hiciste cargo de los gastos —mencionó con pena.
—Eso era solo dinero el cual no compra la felicidad y no fue más que un pretexto para aliviar mi dolor de perderte —suspiró—. Cuando hablé con la directora Giesler ella no dudó en ayudarme a pesar de que si la descubrían terminaría todo muy mal para ella —sintió vergüenza por traicionar la confianza de quién le tendió la mano.
—¿Por qué no solo dijiste la verdad?
—Porque no quería que cuando la supieras te alejaras de mi y aunque estaba corriendo el riesgo de que me recordarás te enterarás de la verdad, pero no me importó, lo que quería era estar contigo para verte bien y recueprar el tiempo perdido.
—Sabes esto es bastante difícil de digerir para mí —cerró sus ojos mientras masajéaba su cabeza—. Cuando Azula me contó todo esto yo no podía creerlo, pero al preguntarle a Bolín y a Kuvira no tuvieron otra opción que decirme la verdad.
Los ojos de la CEO se abrieron como platos al escuchar el nombre de Azula en los labios de la morena. Ella juraba que había sido Bolín o hasta incluso Kuvira quién le había dicho la verdad a Korra.
—¿Co-conoces a Azula?
—Mira no quiero dar detalles de eso, porque no cambia los hechos —dijo de manera firme—, yo simplemente quería saber la verdad que sentía que me ocultaban y ella fue muy generosa al decirme lo que en realidad pasaba.
«Esa maldita»
—Yo vine a aclararte lo que me llevó a hacer lo que hice, aunque esté arrepentida sé que no cambiará absolutamente nada, hice las cosas mal y tengo la paga de eso —dijo de manera triste.
—Yo realmente te agradezco que lo hayas dicho, perdón por todo esto —sintió el deseo de disculparse—, aunque sepa toda la verdad realmente mi vida a cómo va ahora está muy bien.
Dió a entender que nada cambiaría, que todo seguiría igual y que quizá en algún punto llegase a alejarse totalmente de Asami.
—Yo soy la que debería pedir perdón y no solo a tí, también a Kuvira —la vió con arrepentimiento—, sé que desobedeciste muchas órdenes que tenías para ayudarme a arreglar las cosas con Korra —recordó los hechos—, y aunque dijiste que la ayuda era mutua, yo obtuve más de tí que tú de mí —negó—. Muchas gracias por todo lo que hiciste Kuvira, a pesar de que intenté culpar a todos la del problema, he sido yo la única que hizo las cosas mal.
—No me esperaba eso, pero de nada siempre me ha gustado ayudar a la gente —«aunque no se lo merezcan»
—Yo solo espero que puedas aclarar tu mente Asami y encontrar realmente fuerza en tí misma —dijo en forma de despido y la empresaria lo entendió.
Korra no la odiaba y ni Kuvira tampoco, Bolín y el resto de los amigos cercanos a la morena solo querían protegerla de sus errores, pero ella siempre pensó que estaban en su contra o de esa manera lo veía hasta ahora. Quería sentir tanta lastima de sí misma que dejó a un lado su perfil de persona y se convirtió en lo que siempre aborreció de sí misma.
«—Los verdaderos amigos no existen Asami, ellos sólo están detrás de tu dinero y eso significa que te dejarán pasar cualquier falta»
Recordó las palabras de su padre, las cuales vivió casi toda su vida. Probaba y comprobaba que esas palabras eran reales y nunca se molestó en ser una buena persona con nadie, tanto estudiantes, como profesores solo esperaban obtener el visto bueno de la hija del empresario más grande de la cuidad para poder obtener alguna que otra referencia, pero eso cambió cuando intentó lo mismo con ciertos chicos.
Flashback
Cómo buena universitaria hija del hombre más millonario de la ciudad, conducía uno de los autos más lujosos de la compañía de su padre y también de la cuidad. Siempre obtenía lo mejor de lo mejor, o eso pensaba hasta ese día.
—Te digo que por aquí aparcan el automóvil de lujo que te conté hace días —buscaba entre todos los autos.
—¿Es ese rojo de por allá? —señaló el auto.
—Esa hermosura es —corrio hasta donde estaba y empezó a verlo de cerca.
Una sonrisa se dibujó en sus labios al ver al amigo de la novia del patético de Mako entuciasmado por el auto.
—¿Acaso no es precioso? —escuchaba todo lo que halagaba el ojiverde.
—Esta lindo, pero soy más de motos —vió que alzaba los hombros.
—Pff eres tan aburrida —dijo mientras le extendía su móvil—. Tómame una fotografía mejor.
—Pero apúrate que ya tocaron la campana —rodó sus ojos.
Y en ese momento decidió que era hora de salir del automóvil, fue un momento muy gracioso porque el chico de cejas pobladas brincó del susto y la ojiazul botó el celular.
—Veo que se están divirtiendo —dijo en tono divertido.
—Oh perdón, no sabíamos que había alguien dentro del auto —recogió el celular.
—No tengan pena, pueden tomarse la foto si así lo desean —se acercó a la sureña.
Se vieron fijamente con una sonrisa nerviosa y se dieron cuenta que la chica no se iría de ahí hasta no haber tomado la fotografía. El chico posó rápidamente y la sureña tomó la fotografía y se despidieron de la ojiverde.
—No creo que haya salido muy bien la foto —dijo de manera burlona.
—Esta bien la fotografía —dijo el chico—, además ya vamos tarde.
—Sí, es cierto, adiós y perdón por todo —se disculpó.
—Ustedes dos no irán a ningún lado —habló seriamente—, no los dejaré ir hasta que tomen una buena fotografía.
A Korra no le pareció el tono con el que está les hablaba y rápidamente salió de sus casillas.
—Perdona señorita "puedo hablarles como quiera", pero mi amigo ha dicho que ya se nos hizo tarde —la vió fulminante.
—Korra, basta —dijo en un susurro.
—No, no basta —se acercó más a la chica—. No puedes hablarle a todos en ese tono señorita, así que sin más nos vamos.
Quedó asombrada, tanto que solo pudo observar como se iban corriendo del aparcamiento hasta el edificio. Jamás en la vida alguien le había hablado de esa manera, ya que sabían a simple vista que era alguien con el poder de poner en su lugar a quien sea, pero al parecer la ojiazul no era muy intuitiva en ese sentido.
Esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza y planteó muchas maneras de hacerle frente a la morena que la había enfrentado como toda una gladiadora y así fue el comienzo de su interés por ella.
Le hizo frente para hablarle días después del incidente, pero había algo en esa morena que jamás había conocido, tanto que hasta pidió consejo de su padre el cual pensaba muy distinto que cuando le aconsejaba cuando era a penas una niña.
«A ese tipo de gente es a la que tienes que tener cerca Asami, porque ellos ven el valor dentro de tí y no por las cosas que posees»
Eso abrió su mente y corazón para conocer más y más a la estudiante de ingeniería. A la guerrera que la había enfrentado dejándola helada.
Y ese fue el comienzo del cambio tan positivo que tuvo la empresaria con su manera de ver las cosas, una manera tan simple que la hacía feliz, aunque fué bastante duro para Korra lidiar con toda su personalidad, ella pudo crear un mundo donde Asami encajara, dónde podía ser ella misma fuera de los lujos y el dinero. Con ese cambio vinieron nuevos amigos y gracias a ella fué que Hiroshi Sato pudo confiarle la empresa a su amada hija.
Korra se había convertido en su pilar y más tarde el amor de su vida. Siempre que recordaba lo mal que se había portado en su vida, agradecía el poderse encontrar con aquella chica de pelo castaño alborotado, que la había llevado al camino que debía recorrer, veía su mundo de manera distinta, se había convertido en una persona que no media a la gente por lo que tenía, sino por lo que era y su humildad fue creciendo en su interior. Pero al ver a su pilar ser demolido, no pudo soportar tanto tiempo en el aire y se derrumbó junto a el, se dió cuenta que realmente su pasado la acechaba de manera continua y apresar de haberle ignorado, volvió a caer en la persona que ahora odiaba. Una persona que no veía el interior de las personas, que pensaba que el dinero todo lo podía cambiar, que su posición hacía que otras le dijeran que sí a todos sus mandatos y en un abrir y cerrar de ojos todo el esfuerzo de cierta chica de ojos color cielo fueron desechados.
Fin del flashback
Un tiempo después…
El caos en la planta principal era mayor al problema y eso la estaba haciendo enojar mucho.
—¿Dentro de cuánto viene el técnico?
—Me informaron que dentro de unos minutos estaría por acá.
—Bien avísame cuando venga y por favor da la orden para que nadie se acerque al lugar, gracias.
Su irritación por la falta de conocimientos de los nuevos empleados era grande. Habían hecho algo demasiado terrible como para descomponer una de las máquinas principales de ensamblaje y ahora tenían que esperar a que un técnico de la compañía externa que había contratado apareciera, era algo demasiado avanzado como para que ella metiera sus manos en eso, ella había estudiado para ello, pero pasar casi todos los días frente a un escritorio leyendo, revisando y firmando papeles le habían quitado toda experiencia con máquinas.
—No me iré de aquí hasta que esto esté arreglado —dijo mientras bebía algo de café.
Agradecía que ya era casi la hora de salida de los trabajadores y así no robaba demasiado tiempo de producción la reparada que le esperaba al experto. Vió la hora en su celular.
—Las cuánto con cincuenta minutos —se dijo a sí misma—, supongo que llegaré tarde a casa.
—El técnico ha llegado señorita Sato —dió aviso.
—Por fin, llegaré dentro de un rato a ver qué rayos le pasa a la máquina, sólo guardaré todos estos papeles —informó—, puedes retirarte si gustas Olga.
—Muchas gracias señorita Sato —se despidió y fué directamente al ascensor.
—Haces un excelente trabajo Olga —susurró para sí—, y más cuando ando de malas.
Terminó de guardar los folders que tenía sobre su escritorio, quitó sus tacones poniéndose unos tenis muy cómodos, tomó su sacó, su bolso, su celular y se fué directamente a la máquina que tenían que reparar.
—Es todo un desastre esto —lamentaba mientras apuntaba todo lo que iba observando con ayuda de su linterna—. Quebraron ciertas piensas que son difíciles de desarmar, pero nada que no pueda reparar —alardeaba de sus habilidades.
Y sí, escuchó eso mientras reía de la seguridad con la que hablaba el técnico.
—Parece que lo repapará pronto entonces —hizo su entrada mientras veía a quien no se parecía nada al técnico que esperaba.
—Perdone ingeniera —se disculpó mientras una sonrisa en su rostro apareció—, pero todo lo que digo es cierto —extendió su mano—, soy toda una experta en reparar estás cosas.
Los ojos verdes se abrieron como platos al ver de quién se trataba.
—¡¡¡Ko-Korra!!! —dijo mientras sentía como si un balde de agua helada caía en todo su cuerpo.
—Gusto en volver a verte Asami —le sonrió grandemente.
Su corazón latía con fuerza, realmente estaba pasando esto y no era un simple sueño como los que tenía ocasionalmente, esto era real tan real como el rostro tan resplandeciente de la morena que tenía en frente.
Se quedaron charlando hacerca de cómo se encontraron ahí mientras la morena sacaba las piezas dañadas de la máquina que habían estropeado. Para ambas era un encuentro realmente agradable, ya que habían perdido toda comunicación desde esa tarde.
—Perdón que te cambie el tema, pero acerca de estas piezas, no se podrán comprar hasta mañana en la mañana, ya mandé los datos para que te hagan la cotización y autorices la compra y en cuanto eso esté, reparé la máquina.
—¿Tardarás mucho? —preguntó preocupada.
—Mmh realmente no lo creo, yo acabaré en dos horas o tres máximo, pero todo depende de a qué hora autorices esto.
—Entonces será lo primero que haga cuando venga.
—Esta bien —le sonrió—. Emm ¿sabes? ya que tenemos bastante tiempo de no vernos ¿qué tal si te invito a cenar?
Su corazón latía con fuerza todavía, al escuchar dichas palabras, palabras que solo había imaginado o soñado, hoy eran una realidad.
—Aceptaré tu invitación —dijo gustosa.
—Bien, entonces vamos —le invitó a salir de la enorme bodega.
Llegaron al restaurante donde tiempo atrás iba con su amigo Bolín. Era bastante agradable y hacían las mejores hamburguesas de la ciudad, pero también habían variedades de platillos como para Asami eso era lo mejor, se felicitaba a sí misma.
—Tengo bastante tiempo de no venir por acá —dijo con una sonrisa nostálgica.
—Yo también —pensó la última vez que había llegado con su mejor amigo—, aunque fué el lunes que viene —alzó sus hombros.
—Pff —rio ante lo dicho por la morena—, cuatro días es mucho tiempo —se burló.
—Para mi si que lo es —rio ante la burla.
—¿Veniste hace poco? —tenía demasiada curiosidad.
—Sí, vine el sábado —respondió—, me dijeron que si quería venir a trabajar aquí y acepté.
—Nunca pensé que trabajarías de técnica de maquinaría.
—Fué algo que siempre quise ¿no?
Sus ojos se abrieron como platos al escuchar esas palabras.
«¿Recuperó la memoria?»
—¿Tú… te recuperaste?
—Bueno, no recuerdo muchas cosas —hizo una pausa—, pero las terapias de Kuvira me ayudaron mucho.
—¿Aún haces terapia? —quería preguntar tantas cosas—, ¿estoy siendo improdente con preguntar?
—No, para nada —sonrió—, creo que es normal querer saber de alguien cuando no se ven por años. Y no, ya no hago más terapias.
Justamente como la morena lo dijo, habían pasado cinco años desde la última vez que hablaron y resolvieron muchas cosas. Aunque se habían visto después de varios meses, la empresaria simplemente dejó de saber de Korra.
Lo último que supo de la ojiazul fue que renunció a trabajo y se mudó a la Nación del Fuego junto con la directiñora de aquel hospital y vagamente se enteró que había retomado sus estudios, los cuales se habían pausado por el accidente.
—Entonces cuéntame ¿qué has hecho en estos cinco años?
—Pues ¿por dónde empiezo? —rascó su cuello.
Flashback
Estaba desesperada, realmente quería tomar la oportunidad, pero pensaba una y otra vez en todo lo que dejaría.
Había recibido una solicitud de parte de la Universidad de la Nación del Fuego para que pudiese culminar sus estudios con una beca completa. No sería mucho tiempo, pero temía que se pudiese atrasar por eso de que no recordaba muchas cosas, pero era un riesgo de la universidad ya que era por eso mismo que la habían elegido. En la Universidad de la cuidad había obtenido buenas notas en los últimos semestres y era una persona bastante atlética, aunque no viera eso como un que hacer para su futuro, disfrutaba del baloncesto y era muy buena en ello, por eso y más el grupo de concejales estuvo de acuerdo con darle dicha beca.
Cuando envío la respuesta positiva de la aceptación de la oferta otra sorpresa llegó con ella y era que la doctora a quien quería mucho había pedido su traslado a una de las cedes de la nación del fuego, lo cual le daba la seguridad necesaria para partir de la cuidad donde se crió.
En el collage se convirtió en una estrella total, el baloncesto mixto tenía muchos años de no haber pasado a finales, pero con su llegada todo cambió, además a eso se le agregaba que las terapias que le hacía su doctora favorita con especialistas de aquella nación ardienge, le ayudaron a recuperar bastante su memoria y eso le era de mucha ayuda, más que todo en su profesión, dónde destacó con las mejores calificaciones.
Después de un año, al graduarse con honores recibió muchas solicitudes para trabajar y aceptó en una de las empresas de reparaciones más prestigiosas de la nación y podría decirse que de todo el mundo. El sueldo era muy bueno y siempre viajaba a muchos lugares, eso era lo que más disfrutaba.
En su vida amorosa estaba su hermosa doctora, su relación se estableció después de unas semanas de haber hablado con Asami, cuando su vida ya no tenía ataduras y su pasado había sido aclarado sintió que era hora de darse la oportunidad junto con Kuvira de enamorarse. Todo había pasado de una manera increíble, rápidamente decidieron vivir juntas cuando se mudaron al país del sol, una era por economizar gastos y otra era porque se amaban. Los fines de semana salían a pasear de aquí para allá, siempre tenían cosas que hacer juntas, tomaron clases de cerámica juntas, luego de jardinería, de tiró, salían en la bicicleta y un sin fin de cosas más. Incluso vivieron un tiempo en el polo sur. Sucedió cuando de parte del trabajo le dijeron que tenía que mudarse por seis meses al frío lugar y en ese momento Kuvira decidió tomarse un tiempo para descansar ya que su desgaste físico era bastante grande y reafirmaron el amor que había llegado a sus puertas de una manera tan inesperada.
Por otro lado, Asami estuvo saliendo por un tiempo con Azula, a pesar de que ella era la causa de que Korra se enterará de toda la verdad, está se justificó diciendo de que la chica no se merecía a alguien como su persona a su lado y no había una respuesta mejor que esa ya que todo era cierto. La había abandonado y querer comprarla con un buen empleo o salidas a paseos caros no era manera de ganarsela. Aceptó por fin que se había equivocado y la persona que la hizo reaccionar estaba dispuesta a soportarla a ella y sus demonios a pesar de que el recuerdo de morena siempre estaba presente nunca se alejó de la empresaria. Asami a veces pensaba que la ojiambar solo jugaba con ella o quería algo a cambio, pero con el tiempo descubrió que no era así, ella en verdad estaba dispuesta a ayudarla a encontrar su lugar en el mundo donde ya no existía aquel pilar dónde se apoyaba tanto.
Aunque a sus padres no les agradará para nada la chica de labios rosa, a ella realmente le daba igual lo que dijeran. Azula se había convertido en una persona importante en su vida y lo más importante fue que lo supo antes de que ella de marchara. En ese momento descubrió del porque hacía todo eso por ella, eran parecidas, en el pasado de la ojiambar cuando vivía en el enorme palacio lleno de lujos que habían pertenecido a su familia desde hace muchas generaciones se enamoró de una chica, pero por su soberbia y amor al dinero la perdió. Nunca se perdonó ese hecho tan trágico en su vida y rezaba todos los días para que el alma de su amada estuviera en paz, cuando conoció a Asami se vio reflejada en ella su pasado y quiso ayudarla hasta que se diera cuenta de sus errores.
«Nadie merece perder al amor de su vida por algo tan sucio como el dinero» —era lo que se decía cada vez que escuchaba las penurias de la joven empresaria.
Cuándo se despidió de la chica era porque estaba segura que si el destino le presentaba una nueva oportunidad no la dejaría pasar. La ojiverde se había vuelto fuerte y si ella misma se comparaba a la Asami de antes, la Asami que estaba con Korra y la Asami que se había convertido después del accidente podía darse cuenta que no se parecía a ninguna de ellas, porque su verdadero ser ya había florecido, el ser que siempre buscó y tanto quiso encontrar en alguien más sin saber que todo podía encontrarlo en su interior.
«Todo lo que hice fue porque necesitas ser fuerte para la persona con quién estarás por el resto de tus días, Asami» —recordaba esas palabras de la joven ámbarina cada que meditaba en que pensaba en su vida amorosa, sin saber realmente su significado.
Su vida como empresaria exitosa le fue muy bien, había hecho muchos cambios positivos, hizo tratos con muchas empresas del extranjero y jamás se había visto un éxito tan grande en las gráficas de la compañía.
Fin del Flashback
Hablaron por un gran rato, la sureña mencionó que se había graduado con honores y que se le había ofrecido un trabajo en dónde aún laboraba. Asami se dió cuenta que Korra hablaba de Kuvira con naturalidad y supo que habían llegado a algo más que una simple amistad.
«Era de esperarse, Korra es muy linda y la doctora es una buena persona»
—¿Y por cuánto tiempo te quedarás aquí? —preguntó.
—Quiza me quedé por dos meses, pero pueda que las cosas cambien —le vió con una sonrisa.
«¿Esta coqueteando o simplemente está siendo normal?» —su mente era un nudo.
—Eso sería genial —se arrepintió de cómo sonó eso—, digo porque Bolín y tú familia debe de extrañarte.
—Sí, la verdad es que ya los extrañaba, aunque llegaron a visitarme varias veces y siempre he estado en contacto, pero es bueno verlos en persona otra vez.
—Eso es mejor.
«Mucho mejor»
—Bien creo que es hora de irnos —pidió la cuenta—, ¿irás por tu carro a la empresa o te voy a dejar a tu casa? —preguntó curiosa.
—Sí me llevas a mi casa te agradecería mucho —dijo mientras salían del lugar hasta el auto de la morena.
Al ver nuevamente el auto de la morena, un Smart, recordó que siempre quiso un automóvil eléctrico y al parecer estaba muy feliz con el. Se subieron al automóvil e inconscientemente recordó cuándo ambas salían de paseo a las fueras de la ciudad, pero un sonido de celular que no pertenecía al suyo la sacó de sus pensamientos.
~Hola, sí estoy manejando —hizo una pausa para escuchar respuesta—, ¿en serio? ¿ahora mismo?, Pues estoy cerca así que no hay problema.
Escuchaba como hablaba de manera tan diferente a como la recordaba, simple y sencillamente ya no era la misma chica que había conocido hace un tiempo, ahora era más madura, pero su escencia era la misma, una niña infantil con sonrisa encantadora.
—Asami, fíjate que tengo que pasar por el aeropuerto ¿no te molesta?
—No, no para nada, haz lo que tengas que hacer.
—Gracias —giró a la derecha para ir a su nueva parada de imprevisto.
Se quedaron esperando un rato en el auto y el corazón de cierta chica empezó a acelerarse. Estar sola con la morena hacia poner a prueba su autocontrol. Estaba segura de que aún sentía mucho por la ojiazul y lo confirmaban los nervios que sentía en su estómago.
—Emm, si te preguntas porque estamos aquí, es porque a Kuvira le canceló el chico del taxi que tenía que llevarla a casa de su hermana y me pidió de favor que viniera a traerla —dijo con algo de pena.
Se impresionó de que se lo dijera, pero ya lo presentía.
—No hay problema —dijo restándole importancia—, es problematico encontrar taxis de confianza.
—Ni que lo digas —suspiró—. ¿Sabes? quería decirte que te ves muy bien Asami, me alegró mucho que te encuentres mejor de cuando te conocí.
—¿Lo notaste? —colocó un mechón de cabello tras su oreja mientras un ligero sonrojo aparecía en sus mejillas—. Me siento bastante diferente a como era antes —dijo de lo más segura.
—Eso es muy bueno, el tiempo siempre hace lo suyo y creo que somos parte de ello.
—Eso es así… y no podía ser mejor.
Pensaba que realmente había encontrado su lugar en el mundo, dónde ni las enseñanzas de su padre, ni de ninguna otra persona le hacían cambiar su percepción de cómo veía las cosas. Era algo que aprendió de Azula a ser ella misma sin miedo.
Justo dentro de un rato, apareció entre las luces una silueta con una pequeña maleta de ruedas y supieron que era a quien esperaban. Rápidamente Korra bajó del automóvil y saludo con un abrazo a la chica y le besó la mejilla, tomó su maleta y la puso en la pequeño portaequipaje del automóvil.
—Me encontré con Asami cuando estaba en el trabajo y la invité a comer, así que nos iremos algo apretadas —dijo mientras abría la puerta del copiloto.
—No tengas pena Korra, realmente soy yo la que está apenada por llamarte en esta situación —dijo sonrojada.
Asami no sabía si bajarse para que se fueran juntas y ella en la orilla de la puerta, pero los ojos verdes oliva entendieron su dilema.
—Hola Asami, tanto tiempo sin verte —sonrió—, yo bajaré primero así que puedes quedarte dónde estás.
—Esta bien —respondió haciéndole espacio para que tomara asiento.
Las dos chicas se acomodaron en el único asiento aparte del copiloto y rieron ante lo pequeño que era el automóvil.
—Creo que a la otra compraré aunque sea uno de otra fila —dijo riendo mientras arrancaba el auto.
—Por favor —dijeron al unisono mientras reían.
A lo largo del viaje hablaron de cosas muy cotidianas, de cómo les iba en el trabajo, el clima, el tráfico tan pesado y del calor que hacía todo el día en la ciudad. Luego que el silencio un poco incómodo se alojó en las tres chicas, cada una con miles de cosas en sus mentes, a la morena se le ocurrió poner algo de música, nada pesado, era solo para relajar el ambiente que se había formado de un rato para otro. Agradecía que ya estaba cerca de la casa de la doctora para alejar un poco la tensión.
—Muchas gracias por traerme Korra —dijo bajandóse del pequeño carro—. Y fue un gusto volver a verte Asami —le abrazó.
Se despidió de la chica mientras la morena sacaba la maleta de la joven del lunar en la mejilla. La dejaría hasta la puerta de su casa y tal como supuso la de tez blanca quién estaba dentro del auto, fué así. La dejo en la puerta de su casa hasta esperar que abrieran la puerta. Se despidió de ella amablemente y de la hermana, Opal.
—Lo que faltaba —suspiró—, ponerme a Korra con su novia que una vez fue mi cómplice —cerró sus ojos—. Muchas gracias karma.
Veía todo como espectadora, las sonrisas compartidas, los pequeños gestos, las miradas y el abrazo y el beso en la mejilla tan tierna que se dieron para despedirse, pero algo la puso en qué pensar.
—¿Acaso no hay beso en los labios de despedida? —se interrogó a sí misma, pero luego pensó que era lo mejor, no podía imaginar cómo se sentiría y llegará a ver eso.
Observó cómo la morena regresaba trotando al lado del piloto y entró.
—Bien, hoy sí te llevaré a tu casa Asami —dijo mientras entraba.
—No tengas pena, se ve que ella estaba en un apuro.
—Y si que lo tenía —hizo una pausa—, ella hace unos años tuvo una mala experiencia con un taxi que tomó fuera del aeropuerto de Ba Sing De, no le ocurrió nada grave físicamente, pero el tipo quería abusar de ella, así que desde entonces ella prefiere llamar a alguien conocido para que la recoja en algún lugar.
—Woah eso es terrible —se sorprendió de la gravedad de la noticia—, ¿hicieron algo con el tipo?
—Sí, en ese momento yo estaba como loca, pero lo bueno fue que pudimos hacer algo en contra del sujeto.
Esas palabras resonaron en su cabeza grandemente «yo estaba como loca».
«Eso se supone que sientes cuando algo grave le pasa a alguien que amas»
—Eso fue lo bueno, que pidieron hacer justicia.
—Así es —le dió la razón.
—Emm Korra… ¿puedo preguntar algo así bastante… personal?
—Sí, lo que tú gustes Asami.
—¿Estás enamorada de ella? —lo dijo, realmente lo dijo y todo sus nervios empezaron a acelerarse.
Escuchó un suspiro antes de la respuesta y supo de inmediatamente la respuesta.
—No sé si enamorada —no podía describir lo que realmente sentía—, pero me siento muy segura con ella aunque hayan problemas —hizo una pausa—, no quiero aburrirte con ese tipo de cosas.
—No, no no no, puedes contar conmigo —le interrumpió porque quería seguir escuchando.
—Esta bien —hizo una pausa—, cuando aún vivíamos aquí empezamos a salir y después nos mudamos a la Nación del Fuego, se convirtió en una relación muy linda y empezamos a hacer muchas cosas juntas a pesar de que nuestros horarios eran apretados, pero después del viaje que tuvimos en el polo sur, ella retomó su carrera como médica y eso le ha tomado mucho tiempo y yo con mis viajes recurrentes no podemos coincidir mucho —dijo en tono apagado.
Todas las palabras que decía la morena aunque eran en tono poco triste, dejaba en claro que habían problemas en el paraíso y pensaba automáticamente en querer aprovechar eso, pero ¿cómo podía?
Sabía que no era justo interferir ni tampoco prudente, pero podía ser fuerte para el amor de su vida aunque no fuera correspondida, estaría ahí para aconsejarla de buena manera, pueda que pensara la conductora de ese pequeño automóvil color gris era el amor de su vida, la persona por la cual podía ser fuerte, pero no quería herir más a quien realmente amaba.
—Sabes Asami, me gustaría conocer a la nueva tú.
Su corazón palpitaba fuerte ante el pequeño pedido tan repentino.
—¿En serio? ¿por qué? —preguntó con miedo.
—Porque todos merecemos que conozcan nuestro verdadero ser.
Supo de lo que hablaba en ese instante. Nunca se dió la oportunidad de mostrarle a Korra su ser, porque ni ella sabía quién era y quería arreglar tantas cosas al mismo tiempo que no le dió tiempo de hacer las cosas bien.
En ese momento comprendió las palabras que le había dicho Azula, comprendió que todo lo que pasó para poder construir la base para su personalidad y mostrar en quien quería ser de verdad, una persona que valora a quiénes están a su alrededor y sobre todo para ser fuerte con la persona que me dió soporte durante varios años. No podía asegurar al cien por ciento si el destino la quería junto a la morena, pero tenía el deseo de apoyarla y no dejarla aún dejando de lado su verdad felicidad para remendar sus errores y se prometió a ella misma no alejarse más de Korra Wolff, el verdadero amor de su vida…
Fin
Miiiiil gracias por haber llegado hasta acá y por apoyarme en esta historia que ha llegado a su final.
Quise hacer un final así para que puedan hacer volar su imaginación, ya sea que le den una oportunidad a Asami para que se gane a Korra, que se quede con Kuvira o que hagan un trío :v
Siempre los leo y que viva el amors.
Respondo comentarios
MariaSato: espero que te guste el nuevo capítulo y espero que te guste este nuevo episodio.
no dice tu nombre, pero responderé a tu pregunta. Asami tiene bastante material para ser una buena perra jajaja me gusta la idea de que alguien sea así y cambie, la verdad no tengo idea de lo que digo jaja pero en la otra las dos son perras. Espero que te guste este capítulo y el último.
