- Tokaku… - susurré.

Me temía lo peor. Temía que mi pesadilla se hubiese hecho realidad. Temía perderla. Me acerqué y me subí al escenario. Encontré a Tokaku bajo varios tubos de metal y me arrodillé junto a ella. No podía quitarlos ni acceder a donde ella estaba. Lo más que pude hacer fue acercar mi mano a su rostro. Le aparté el pelo de la cara. Tenía una herida en la frente, de la que no sangraba mucho, y el labio partido; además de otras heridas repartidas por el resto del cuerpo. Quería acercarme más a ella, hasta poder abrazarla y, si ella me lo permitía, besarla hasta hartarme de sus labios, cosa que no pasaría nunca. Pero no podía. Comencé a llorar de impotencia, sabiendo que no tenía forma de ayudarla.

- Tokaku - volví a susurrar -. Creo… creo que me he enamorado de ti, Tokaku…

Sabía que no me escuchaba. Quizás por eso se lo decía. Solo una pequeña parte de mí quería que Tokaku supiese que me había enamorado de ella. Y, quizás, hubiera perdido la oportunidad de que alguna vez lo supiera. Los pasos de alguien interrumpieron mis pensamientos. Cuando vi de quién se trataba, mi sangre se heló. Era la persona que menos quería ver en ese momento. Era la persona que menos quería ver en cualquier momento de mi vida.

- Parece que te has quedado sin perrito faldero - me dijo con sorna.

No le respondí. Quería hacer como si ella no estuviese, aunque sabía que no sería posible. Se acercó a mí y me observó acariciar el cabello azul de mi amiga mientras intentaba contener mis lágrimas.

- ¿No vas a dignarte ni a decir hola a tu tía?

La volví a ignorar. No me interesaba aquella persona. Quería que desapareciese de allí y me dejase lamentar mi pérdida en paz.

- Aún sigue viva - la miré mientras mi rostro se iluminaba.

- ¿De… de verdad?

- Sí. Sobrevive a duras penas, pero de momento no se ha dejado vencer.

Me alegré mucho al escuchar aquellas palabras, pero caí en la cuenta de que solas no significaban nada. Ahora, esta persona me pediría algo a cambio de salvarle la vida.

- Puedo salvar su vida, sus heridas no son graves, pero necesitamos tratarlas. Si la tratamos pronto su vida no debería correr peligro - dijo mientras se agachaba para estar a mi altura y me acariciaba la mejilla -. Pero quiero algo a cambio - había acertado de lleno.

Miré de nuevo a Tokaku. Su vida merecía todo lo que me fuese a pedir esta mujer. Accedí al momento.

- Nio, encárgate de este desastre.

- Como desees, directora - la voz de Nio sonaba extremadamente servicial.

- De la chica pelirroja también.

Nio asintió y se dispuso a ejecutar la orden mientras la directora me sacaba de allí. Me dijo que no me preocupase, que en cuanto resolviéramos nuestros pequeños asuntos me dejaría ir con Tokaku de nuevo, y que ella estaría bien.

Una vez fuera del gimnasio vi entrar a bastante gente. Me entró la curiosidad, quería estar allí. Pero sabía que Meichi Yuri no me lo permitiría.

- No es gran cosa.

Creo que lo dijo con la intención de tranquilizarme un poco. No funcionó ni de lejos, al revés, me alteró más. Realmente, no podía confiar mucho en las palabras de aquella mujer, incluso aunque fuera de mi familia. La seguí en su paseo por el campus hasta un banco cercano, donde nos sentamos y nos quedamos un rato en silencio. Ella miraba el cielo. Yo no sabía qué mirar.

- Solo quiero saber qué le has prometido para que se ponga de tu lado -rompió el silencio repentinamente.

- No le he prometido nada.

- ¿Dinero?

- No.

- ¿Sexo?

- N-no… - no pude evitar sonrojarme.

Empezó a reírse al notar como mis mejillas cogían color.

- Deberías intentarlo, doblega con facilidad la voluntad de la gente, tienes constancia de ello, ¿cierto? Además, no creo que te disgustase mucho hacerlo con la chica Azuma.

Resonaron sus carcajadas por el lugar al ver que me sentía avergonzada. Intenté responderle pero no supe qué decir. Quería haberlo negado, pero callé. Y el que calla otorga.

- Como sea, no le he prometido nada. Tampoco se lo pedí, lo decidió ella.

- ¿Eso es lo que te gusta pensar? ¿Así te sientes mejor?

- Es la verdad.

- Las dos sabemos que no.

Nuevamente, no era capaz de responder. Ella sabía cómo jugar conmigo y cómo ganarme la partida. Quería terminar con aquello para poder perderla de vista.

- ¿Hemos terminado con esto?

- Solo la primera parte - se levantó -. Vamos a mi oficina.


Me desperté. Intenté abrir los ojos, pero los párpados me pesaban demasiado. Respiré hondo. Me dolía todo el cuerpo. Era como si todo un edificio se hubiera caído sobre mí, sentía esa clase de presión, aunque mi piel me decía que solo me cubría algo de tela. También sentía un tacto extraño en ciertas partes del cuerpo, pero no sabía qué era. Me quedé un rato tumbada, tal y como estaba, pensando en qué había pasado. No recordaba mucho más de la última escena que vi antes de perder la consciencia: Ichinose estando a salvo. Eso me tranquilizó.

Al cabo de un rato, conseguí abrir los ojos. Estaba desorientada y la abundante luz no ayudaba. Cuando me acostumbré a la luz y se me pasó un poco el mareo, me encontré. Estaba en la cama en lo que parecía una habitación de hospital. Me habían vendado e inmovilizado por completo la mano izquierda, me habían enyesado casi todo el brazo derecho y también una parte de la pierna izquierda. A parte, creo que tenía vendadas algunas zonas de la cabeza, aunque como no me veía no estaba segura de si estaban o era mi imaginación. Era un trozo de escayola andante. Pero sin andar, porque con aquellos armatostes y el dolor que me consumía casi no podía moverme. Encontré a Ichinose tumbada en los pies de la cama, jugando con las sábanas alrededor de mi pie. Su mirada se encontraba perdida, vacía. Me preocupé al verla así.

- Ichinose - dije.

O quise decir, la voz no salió de mis cuerdas vocales. Lo intenté de nuevo, pero tampoco pude. ¿Había perdido la capacidad de hablar? Llevé mi mano izquierda a mi garganta. No servía de nada porque tenía la mano cubierta, pero el otro brazo no lo podía mover, así que era mi única opción. Antes de que intentase llamarla, Ichinose se percató de que me había movido y se quedó mirándome fijamente.

- Tokaku… has… ¡estás bien!

Asentí con la cabeza. Se tiró sobre mí, dejando caer su cuerpo sobre el mío de manera brusca. Quise haber gritado por el dolor, pero no lo hice. Nuevamente, me abrazaba. No me gustaba nada el contacto físico con otra persona. Sin embargo, en su caso, me calmaba mucho. No me desagradaba si se quedaba así. Noté que mi respiración se hizo más pesada, no estaba en mi mejor momento después de todo. Se alejó de mí, quedando sentada en la cama, a mi lado. Miré sus ojos. En ellos vi como la tristeza se tornaba en alegría mientras las ganas de llorar la inundaban, pero no dejó salir ni una lágrima.

- Ichinose… ¿estás bien? - esta vez sí que pudimos oír mi voz.

- Sí - me dijo apartando por completo las ganas de llorar y sonriendo -. Estoy bien, no me ha pasado nada.

Creo que le sonreí de vuelta, alegrándome por escuchar sus palabras.

- Pero, me parece increíble que en tu estado te preocupes más por mí. ¿Sabes? El médico decía que era muy improbable que despertases debido al golpe que te llevaste en la cabeza, a pesar de que no parecía muy grave al principio.

Me quedé en silencio, yo veía normal preguntarle si estaba bien. Era por lo que había arriesgado mi vida.

- Has estado dormida veinte días.

- ¿Veinte días? Vaya…

Me pareció bastante tiempo para una respuesta tan seca, pero tampoco sabía que debía decir en aquel momento.

- Tu mano izquierda estaba destrozada, te la han operado. Tenías la tibia y el peroné rotos, además del húmero. Mañana te harán una radiografía para comprobar que has sanado bien y te quitarán los armatostes - me explicaba mientras daba golpecitos en la escayola de mi brazo.

- ¿Y Sagae? ¿Y… los asesinatos? ¿Nadie te ha atacado?

Negó con la cabeza y me dijo que Sagae estaba bien, había estado inconsciente también pero despertó mucho antes que yo, aunque tendría que estar más tiempo en reposo ya que sus heridas eran más graves.

Al parecer, la directora había decidido pausarlos mientras yo estuviese en el hospital. Esto debía ser un juego poco divertido para ella si Ichinose no contaba con alguien que le ayudase. Me comentó mil cosas de las que no conseguí retener casi ninguna. Aunque acaba de despertar, estaba muy cansada y la cabeza no me daba para más. Me limité a escuchar su voz. Me reconfortaba escucharla aunque no echase cuenta de lo que me estuviese diciendo. Cerré los ojos, sin intención de dormirme, sino de enfocarme en el sonido que llegaba a mis oídos.

- ¡Tokaku! - me llamó - ¿Me estás ignorando?

- No, no. Estoy un poco cansada, por eso he cerrado los ojos - dije mientras los abría para encontrarme con los suyos.

- Ah, lo-lo siento… Si lo prefieres me voy y te dejo dormir un poco más…

- No hace falta, puedes seguir contándomelo - dije haciéndome la entendida en la conversación.

- Está bien… Pues que resulta que el festival se ha aplazado al mes que viene, se celebrará con…


Se había quedado dormida. Apenas medio minuto después, se había quedado dormida. Haru se dio cuenta al momento. Valoró mucho el esfuerzo que quiso hacer Tokaku para escucharla, pero sabía que en su estado le exigía demasiado.

Varios días después, le dieron el alta médica a Tokaku y volvió a su habitación. Tuvo que estar yendo toda una semana a rehabilitación para fortalecer la musculatura que había perdido en sus días de estancia en el hospital. Sus heridas físicas se habían curado todas, exceptuando las de la operación de su mano. Al parecer, había estado a punto de perderla pero en última instancia consiguieron que eso no sucediese. Haru estaba súper atenta de su amiga a pesar de que Tokaku le había dicho que no hacía falta que la ayudase con todo lo que la peli azul intentase hacer pues, su mano aún vendada no le suponía ningún impedimento real.

Poco después, comenzó la semana en la que por fin celebrarían el festival típico de la academia. La clase negra estaba bastante entusiasmada en general. A Tokaku aquello le importaba más bien poco e incluso pidió que no le diesen ningún papel. Sin embargo, Haru la acabó convenciendo para aceptar un papel pequeño.

Tokaku se fijó en que Isuke estaba más distante con el resto de la clase de lo normal. Quedaba claro que era por la ausencia de Haruki. Le pareció poco razonable de parte de Isuke ya que no solía tratar demasiado bien a su compañera de cuarto. En general, el resto de las chicas seguían igual. El único cambio, quizás, era que Kouko había dejado de usar las muletas y se había vuelto amigable con Tokaku y con Haru; además de mostrar cierto grado de afecto por su compañera de habitación.

Los dos primeros días de la semana transcurrieron con relativa tranquilidad, demasiado relativa. Haru no había recibido ningún sobre negro nuevo, pero, de madrugada, encontraron a la chica que hacía las veces de directora de la obra, Shiena Kenmochi, envenenada. No había muerto, ya que la encontraron con mucha rapidez y el veneno apenas pudo actuar.

La mañana siguiente, bastante temprano, Chitaru se acercó a Tokaku mientras esta había salido al campus de la academia a hacer algo de deporte. Le pidió que le ayudase a ensayar el guión de la obra ya que con Hitsugi haciendo de Julieta se ponía demasiado nerviosa. Tokaku aceptó aunque no ponía mucho interés en aquello. Las dos sabían que había algún motivo más que la de la obra de teatro para aquella conversación. El supuesto ensayo duró más bien poco, cuando Chitaru decidió cambiar el porvenir de la conversación.

- Se rumorea por la clase que te has aliado con Haru, ¿puedo preguntar por qué?

- Sinceramente, no tengo una razón específica.

- Ya veo.

Se hizo el silencio durante unos segundos, eternos para Chitaru y demasiado cortos para Tokaku.

- No hace falta que estés alerta conmigo, mi objetivo no es Haru. Tampoco Sumireko, aunque presumo que eso te da más igual. Estoy aquí porque me dijeron que podía encontrar a Angel Trumpet en la academia.

- ¿Angel Trumpet?

- Si, ¿la conoces?

- He oído hablar de ella.

El silenció volvió a invadir la conversación. Parecía que Chitaru quería llegar a algún punto al que le resultaba difícil acceder.

- ¿Crees que es la que ha envenenado a Kenmochi?

- Así es. Y es alguien de la clase - respondió Chitaru -. Haru… ¿tiene algo que ver?

- No - respondió tajantemente Tokaku.

- Vaya, lo has negado con mucho ímpetu.

- Bueno… un poco…

Realmente Tokaku no la conocía tanto como para estar segura al cien por cien de que Haru no era Angel Trumpet. De lo que sí estaba segura era de que a mitad de la noche, Haru se había colado en su cama y se había acurrucado a su lado. Y no solo aquella noche, habían sido todas las noches desde que había salido del hospital. Por lo tanto no podía haber sido ella, aunque prefería no revelar aquel detalle.

- A decir verdad, dudaba mucho que una persona tan inocente como Haru fuera la persona a la que busco. Incluso no me explico la razón por la que es uno de los objetivos. Me preocupa que chicas como ella y Hitsugi estén en la clase negra.

Justo en aquel momento, aparecieron Hitsugi y Haru buscándolas. Hitsugi se quedó al lado de su compañera pelirroja, agarrando su mano mientras ambas se dedicaban sonrisas dulces. Haru, sin embargo, se acercó precipitadamente a donde Tokaku estaba sentada y, mientras se arrodillaba a su lado, agarró con fuerza a la peli azul por la camiseta.

- ¡Tokaku! ¿¡Qué haces!? - le gritó más preocupada que enfadada.

- He bajado temprano a correr un poco - explicó con toda naturalidad.

- ¡No puedes hacer ejercicio físico aún! ¡El médico dijo que tu mano debía permanecer en absoluto reposo! - le gritaba mientras la zarandeaba.

Tokaku no podía responder, se sentía superada por la pequeña riña de Haru. Las otras dos chicas miraban atentas la escena mientras reían por el comportamiento de una Tokaku un poco intimidada. Apenas unos minutos después decidieron irse, las clases estaban por comenzar y a Tokaku le venía bien ducharse después de la sesión matutina de deporte.

Por la tarde, después de las clases, las chicas que aún quedaban en la clase negra se reunieron en el gimnasio, para seguir ensayando la obra. Sin embargo, el ambiente era un poco más tenso debido al ataque contra Shiena la noche anterior. Todas sabían que había sido alguien de la clase, pero ninguna podía decir era quién era la culpable, pues no tenían ni idea.

Tokaku se fijó en Chitaru. No paraba de observar a todas las chicas para intentar determinar la culpable. La notaba agobiada, seguramente estaba dando palos de ciego por falta de información y, quizás, experiencia en un caso así. Después de los ensayos, Tokaku y Haru se quedaron recogiendo el material que usaban en la obra mientras Chitaru intentaba mantener una conversación con Tokaku sobre Angel Trumpet y Hitsugi, simplemente la acompañaba.

- Estoy casi segura de que sé quién es - decía la pelirroja nerviosa.

- Estoy segura de que no tienes ni idea de quién es - respondió Tokaku en tono serio.

- Claro que sí, debe ser Sumireko, el veneno lo usa la gente refinada, y sería una buen motivo para ser el objetivo de la clase.

- Ichinose también es un objetivo y una mosca es más peligrosa que ella - dijo Tokaku poniendo su mano sobre el hombro de la aludida y señalándola con la otra -. Sin ánimo de ofensa - le dijo a Haru girándose para mirarla.

Haru intentó ocultar su rostro, que estaba más rojo que el cabello de Chitaru. Era la primera vez que Tokaku hacía contacto físico con ella por voluntad propia en una situación cotidiana.

- Además - prosiguió Tokaku -, el veneno también es usado por gente cobarde o sin habilidades físicas. Al menos ese es el estereotipo, podría ser cualquiera.

- Dejando de lado los estereotipos, sigo creyendo que es Sumireko. Ha mantenido un perfil bajo todo el tiempo aún cuando su vida está en constante peligro.

- Eso es porque sabe que irán antes a por Ichinose que a por ella. Ichinose es más fácil de matar: es demasiado confiada y en una situación de riesgo se bloquea.

- ¿Y entonces quién crees que puede ser si no es Sumireko?

- No sé decirte… Si tuviera que decir alguien creo que diría que es Suzu Shutou o…

Tokaku dirigió la mirada hacia la otra peli azul en la sala, que estaba a unos metros de ella, esperando a Chitaru y, aunque no lo aparentaba, estaba al tanto de la conversación.

- … o incluso Hitsugi Kirigaya.

Las chicas presentes se sorprendieron, quizás la mencionada la que más. Chitaru salió en su defensa, alegando que era tan nulamente peligrosa como Haru.

- Entonces, ¿por qué está aquí?

Chitaru no tenía respuesta para eso. Hitsugi argumentó que era un secreto familiar y que realmente ella no quería estar allí aunque se alegraba de haber aceptado ir a la academia pues había conocido a Chitaru y eso la llenaba de alegría. Hitsugi había quedado en aquel momento como la inocente alegría de la huerta, pero para Tokaku, las sonrisas que mostraba Hitsugi eran muy diferentes a las de Haru. La mayoría no parecían reales sino forzadas.

El día de la representación llegó al fin. De las chicas que participaban, solo quedaban por terminar de prepararse Chitaru y Hitsugi, que se encontraban en uno de los almacenes del gimnasio terminando de cambiarse. El público estaba en su sitio y se había anunciado por megafonía que en apenas unos diez minutos daría comienzo la obra.

- Chitaru.

La aludida se acercó a la otra chica.

- Quiero ayudarte. Con lo de Angel Trumpet…

- No hace falta Hitsugi, casi prefiero que te mantengas al margen - le dijo cariñosamente mientras agarraba sus pequeñas manos suavemente.

- Pero… yo soy la única que puede ayudarte a acabar con ella - dijo dejando un beso en una de las manos de Chitaru -. Chitaru, me he enamorado de ti…

La pelirroja estaba en shock, no esperaba aquellas palabras. Mientras se encontraba perdida en el rumbo de la situación, Hitsugi acercó su rostro al suyo y se apoderó de sus labios con suavidad.

- Chitaru, hay algo de lo que quiero hablarte…


¡Buenas a todos queridos lectores!

Primero quiero daros las gracias a los que estáis siguiendo la historia y dejáis alguna review, me hace muy feliz y me motiva a seguir escribiendo.

También quiero avisar de que en breves comienzo los exámenes y que (aunque nunca he llevado un ritmo regular escribiendo) ahora voy a tener menos tiempo.

Por último, he estado pensando en desarrollar más la historia entre otras parejas a parte de la principal o de dedicarles algún capítulo "extra" solo para la pareja que sea; luego me gustaría que me dejaran su opinión sobre esto, si les gustaría que siga en torno a Haru y Tokaku solo o si quieren leer sobre alguna más y tienen alguna favorita me dejen saberlo.

Nuevamente, ¡muchas gracias y nos leemos próximamente!