Dibujos en el pizarrón
Desde que comenzó a usarlo, Sakura nunca dibujó animales, soles o lunas en el pizarrón; a Fujitaka no le hizo falta, pues había suficiente de Nadeshiko en sus hijos para evocarla sin esfuerzo. El pizarrón formo parte de la casa y la rutina familiar con naturalidad desde aquella tarde en la que Nadeshiko lo compró. Fujitaka quedo encantado con la idea, aun cuando les ahorro divertidas discusiones en las que ambos aseguraban tener el turno de las tareas. A Nadeshiko le gustaba dejar estrellas en los espacios libres. Le gustaba escribir el nombre de sus hijos y sus actividades, como "Touya: visita escolar al museo", o "Sakura: de compras con mamá"; le gustaba hacer trampa y cambiar el "Fujitaka: lavar la ropa" por "Fujitaka: preparar pastel de fresas" y dejar "Nadeshiko: lavar la ropa". Fujitaka nunca se dejaba engañar, pero igualmente preparaba el pastel.
Cerberus utiliza el marcador sin aparente esfuerzo. Dibuja varias veces hasta por fin dar con lo que Fujitaka soñó (una mariposa en un pergamino), a su lado Nadeshiko flota etérea y visible solo para él. Con dulzura opina que es muy bonita.
¡Si dibujará algunas más el pizarrón luciría encantador!
Fujitaka le hace llegar el mensaje al guardián solar, quien se olvida de contarle sobre la Bruja de las Dimensiones y termina dibujando un auto de carreras, borrando parte del mensaje frente al nombre de Touya ("estudiando con Yuki después del trabajo"). Nadeshiko le elogia con aplausos que parecen leves suspiros, y Fujitaka le felicita, contento de que Cerberus tenga sus propios dibujos. A partir de entonces de vez en cuando aparece en el pizarrón un plato de takiyoki, o un personaje de videojuegos cuyos trazos hacen reír a Fujitaka y gruñir a Touya por la falta de reglas en "esta casa de locos".
Una tarde ella aparece y el pizarrón esta libre de dibujos. Solo cuatro nombres y sus actividades.
¿Podrías dibujar algo para mi, Fujitaka-san?
La petición le toma por sorpresa, y tras intentarlo varias veces, finalmente dibuja. Llena el pizarrón de pequeñas estrellas, de flores, hay un sol y una luna, y un par de alas en cada espacio que separa a los cuatro nombres escritos. Bajo "Kero-chan: cambiar el agua a las flores" dibuja un arcoiris que recorre de esquina a esquina la base del pizarrón.
-Los tuyos son mis favoritos.
No puede decirle nada más o no cumpliría con su promesa, la más importante de todas las reglas.
